Capítulo 5 .- Becoming friends?
Yo estaba cansado de desmayarme.
Al parecer Will tenía razón, estaba demasiado débil.
─Nico, iré a traer algo de comer ─dijo Jason sacándome de mi ensimismamiento.
─Está bien ─contesté.
Jason había llegado a mi cuarto en la enfermería desde ayer en la tarde, horas después de que Annabeth había hablado conmigo y yo me había desmayado. En serio, desmayarse apesta.
Según Austin, Jason no se había movido de mi cuarto desde que llego el día anterior, eso significaba que ese idiota rubio había dormido en una silla, en vez de irse a su cabaña. Jason se creía mi protector personal desde que habíamos pasado aquel mal momento con Eros. Por lo general Jason no se apartaba de mí lado, no importaba que tan desagradable fuera con él, simplemente no se iba, había llegado a acostumbrarme a él. Jason me había visto en mí peor momento, y no me había juzgado.
Otra cosa buena de Jason era que no me presionaba, nunca preguntaba si sabía que eso me haría sentir incómodo. Él no me regañaría por haber hecho el viaje sombra, como lo habían hecho Hazel, o Annabeth, o todos los demás, él me daría mí tiempo y me dejaría hablar primero.
─Oye, Nico ─dijo Jason entrando de nuevo en la habitación─Quirón dijo que en tres días más puedes volver a tu cabaña.
Asentí, mientras él me entregaba una bandeja con un montón de papas fritas, una hamburguesa y un vaso con refresco.
Yo fruncí el ceño.
─No piensas en serio que yo voy a comer todo esto ¿cierto?
─Uh, de hecho, sí, eso es exactamente lo que pienso, y también es exactamente lo que vas a hacer.
─Olvídalo ─le dije alejando la bandeja.
─Escucha, si realmente quieres salir de aquí caminando hacia tu cabaña el sábado, entonces vas a comer eso ─me contestó sanjando el asunto por completo.
─Jason... ─le advertí.
─Nada de Jason, come Nico, sabes que lo necesitas ─me dijo el hijo de Zeus. ─Además, ¿que diría Will sí...?
Jason se calló abruptamente, él sabía que Will era un tema delicado para mí.
─Lo sé ─le dije, mientras tomaba una papa y me la metía a la boca ─, Will estaría muy molesto de saber que no he comido estos días.
La puerta se abrió y por ella entró un muy demacrado Will Solace con una bandeja de comida.
─Me alegra que me conozcas tan bien Di Angelo, y ahora, come ─dijo mientras entraba a la habitación.
─Will... ─susurré, como si fuera la única palabra que pudiera pronunciar.
─El que calza y viste. ─me contesto con sarcasmo.
Volteo con Jason y con su habitual alegría, le dijo: ─Hola Jason, me alegra saber que alguien ha estado al pendiente del señor de la oscuridad mientras he estado fuera de juego.
Jason asintió sonriendo mientras le daba una mordida a su propia hamburguesa. Yo me sonrojé.
─Solace... ─le amenacé.
─Come algo Nico Di Angelo, vas a desaparecer ─me contesto mordazmente.
─Literalmente ─comento Jason sonriendo casualmente.
Ambos volteamos a verlo arqueando una ceja,como diciendo: «¿en serio Jason?»
─Muy temprano para bromas, de acuerdo. ─ dijo, disculpándose.
─¿Cuando has despertado?, ¿como te sientes?, ¿por qué tú si puedes salir de tu camilla? ─le disparé las preguntas a mil por hora.
─Ah, ah ─contestó, negando con la cabeza ─sí quieres saber algo, entonces come, cada bocado a esa deliciosa hamburguesa equivale a una respuesta, adelante.
Yo fruncí el ceño, Jason río. Will Solace era irritante.
Mordí la hamburguesa, ciertamente era deliciosa y no me había dado cuenta del hambre que tenía, sin embargo, diez minutos después yo había acabado con todo lo que había en mí plato.
Nadie había hablado, pero cuando levanté la cabeza Will me miraba con una sonrisa, y Jason nos daba una mirada periférica a ambos.
─¿Cuando has despertado? ─pregunté.
─Hace unas horas, he querido venir a verte desde entonces, pero Kayla lo prohibió vehementemente, como si no fuera yo el médico en jefe de esta enfermería y también el consejero de la cabaña 7.
─¿Estás bien?
─Sí, sólo necesitaba descansar.
─Me alegra.
Will asintió. Lo observé, la luz que se metía por la ventana hacia que sus pestañas se vieran como pequeños destellos, y hacia sus pecas más notorias. Él me devolvía la mirada con fiereza, como retándome a apartar la mirada. No lo hice, Will tampoco. Eso era lo que me gustaba de él, no huía.
«¿En serio dije gustaba?» pensé en mí fuero interno.
─Eh, chicos ─carraspeo Jason, haciendo que ambos volteáramos a verlo ─dado a que mí presencia no es requerida en este momento, vuelvo más tarde.
Caminó hacia la puerta y antes de irse dijo: ─Suerte Nico ─haciendo un gesto con la cabeza hacia Will.
Yo me sonrojé, como siempre.
Will río, era algo bonito de Will, siempre era fácil hacerlo reír.
─¿Así que... Di Angelo? ─preguntó.
─Uhm...
─¿Estás bien, cierto? ─musitó, y yo asentí ─no me refiero a físicamente, conozco tu estado físico Nico, paso horas al día preocupado por tu estado físico, ¿hay algo más por lo que tenga que preocuparme?
Negué con la cabeza.
─Creí que estábamos bien, tú y y... ─se detuvo, como sopesando lo que estaba a punto de decir─ creí que estabas bien.
─Estoy bien, es sólo que... todo esto, Percy..., Jason y los demás estando tras de mí todos los días, tú... es demasiado abrumador.
─Es por eso que estabas huyendo, intentabas irte, el día que Leo llego ¿cierto?
─¿Qué? yo no intentaba huir.
─Oh, no me puedes engañar Nico, no me mientas, por favor... ─su voz, él me estaba suplicando.
─Yo... ─no sabía que responder.
─Sabes Nico, yo sólo, bueno... me agradaría saber que te vas a quedar.
─Y eso voy a hacer ─le aseguré.
─Promételo, sólo quiero que sepas, que puedes encontrar un amigo en mi, sí eso es lo que deseas, por favor, Nico, promételo.
─Amigos... ─degusté la idea, mientras un montón de palabras quedaban en el aire después de su declaración.
Un silencio sepulcral cayó sobre nosotros dos, el tiempo parecía congelado. Las promesas no son algo con lo que puedas jugar siendo un semidiós.
─Lo prometo. ─le dije ese día, como firmando un contrato irrompible.
─A su vez, yo te prometo Nico Di Angelo, que cada vez que tu sientas que necesitas huir de todo, puedes venir conmigo,y yo te daré una razón para quedarte.
Sus palabras me dejaron sin poder respirar, como si se hubieran grabado a fuego en mí.
Se levantó de la silla en la que se había sentado y vino a mí, me dio un beso en la mejilla y después de eso se alejó... dejándome solo en la habitación.
Él sabía que necesitaba tiempo después de eso.
Mi mano se fue a donde él me había besado como acto reflejo, los labios de Will habían quemado ahí en donde habían tocado mí piel, al igual que sus palabras que habían tocado justo en mí corazón, lo había dicho antes, Will Solace era cálido, quizás lo era demasiado.
