Capitulo 6.- Jason discover my darkest secrets, as always.


Creía que iba a morir.

Seh... al parecer, Jason no se había ido cuando dijo que lo haría, sólo fue a la puerta y espero afuera.

Escucho T-O-D-O.

─Eh, colega, ¿está todo bien con Will? ─me preguntó cuando entro a la habitación.

─¿Escuchaste todo? ─le pregunté, mientras sentía como si el oxígeno fuera expulsado de mis pulmones de un golpe.

─¿Eso creo? ─le pregunté, en vez de asegurarle.

─¿Así que, eh, intentabas irte? ─me preguntó casualmente.

─Jason... escucha, sé que, es sólo que, bueno, no me voy a ir.

─Está bien, Nico, sólo, ¿sabes?, Will tiene razón, me gustaría que supieras que tienes amigos aquí. realmente te apreciamos.

─Eso creo Jason, es sólo que, me cuesta aceptarlo. Durante años yo, sentía que no pertenecía a ningún lado y bueno, es difícil sentir que soy realmente bienvenido aquí.

─Pero lo eres Nico, realmente, y si te fueras eso nos afectaría a todos, especialmente a mí. Además, ¿que sentirían Reyna y Hazel al saber que has desaparecido?

─No pensé realmente en eso.

─Lo sé, ahora sólo hay que olvidarlo amigo, ─Jason titubeo ─Nico, hay algo que quiero preguntarte.

─Gracias Jason, adelante supongo ─le dije─ ¿qué sucede?

─¿Te... te gusta Will? ─me preguntó.

Sabía que abría y cerraba la boca como un imbécil, el punto era que, bueno, él me había tomado con la guardia baja, simplemente no le podía negar a Jason que yo definitivamente sentía algo por el chico de Apolo, incluso si ese algo se trataba de una simple amistad. Yo sabía que sentía algo por Will, es sólo que no tenía ni idea de que era ese sentimiento.

─Uh, Ja-Jason, humn ─yo no podía dejar de tartamudear.

─Está bien Nico, si no quieres decírmelo está bien ─me dijo Jason.

─No, Jason, quiero hacerlo... ─le dije.

Y por primera vez en mucho tiempo me descubrí a mi mismo queriendo hablar de mis sentimientos con alguien más. Yo confiaba en Jason.

─¿Qué quieres hacer? ─su mirada me decía que él esperaba algo.

─Quiero hablar de esto, yo, eh... bueno, supongo que sólo es difícil porque no estoy acostumbrado. ─le dije de la forma más sincera posible. ─Pero en serio, necesito hablar de esto.

─Aquí estoy hermano, lo sabes. ─dijo.

Asentí. Jason me dijo hermano como si realmente fuéramos una familia, y yo deseé sentirme de esa manera.

─Yo, bueno, ya sabes, eh, me gustan los chicos Jason. ─confesé.

Jason lo sabía. Pero era la primera vez que lo decía de esa manera, la primera vez que hablaba abiertamente de mí sexualidad con alguien, incluso conmigo mismo. Se sentía bien.

Siempre había creído que el hecho de que me gustará Percy, era sólo por él, pero ahora con Wil...

Negar tu sexualidad es como negar una parte de ti mismo. Como oprimir una parte de ti, tu esencia en si misma.

«Yo soy homosexual» pensé. Era la primera vez que le daba un título. La primera vez que lo aceptaba supongo, anteriormente, incluso para mí, me hacia sentir enfermo. La mayoría de la gente no lo entiende, hay muchas personas que piensan que es una enfermedad, otras, una aberración. En este siglo, hay muchos que están a favor de ello, pero yo no pertenezco a esta época. Yo ya existía cuando este mundo pensaba que incluso tener una piel diferente era malo. Esto, bueno, como he venido repitiendo, era algo difícil de aceptar.

Habían pasado minutos desde que lo dije, pero Jason me miraba, parecía que sabía que yo quería decir algo.

─Soy homosexual Jason ─le dije apenas en un susurro, pero sentí como si hubiera hablado más alto que nunca.

─Eso está bien Neeks, en serio, estoy feliz de que finalmente te aceptes amigo, realmente, de verdad. ─podía notar en su tono de voz y en la forma en la que me miraba que él quería que yo le creyera. Sorprendentemente lo hice.

Yo sonreí, nunca pensé que decirlo de esa me haría feliz, pero incluso sentí un cambio físico, me sentía ligero.

Jason se levanto de la silla y fue directo hacia mi, me abrazó, fuertemente. En estos días estaba recibiendo muchos abrazos. Jason se sorprendió cuando mis brazos se aferraron a su espalda.

Empezó a reírse y entonces, solté una larga y ruidosa carcajada.

Y ahí estábamos los dos, reía tanto que me dolía el estomago. Sin aire en los pulmones. Tan feliz como cuando me enteré que mí tonto juego de mitomagia era real.

Entonces la puerta se abrió.

─¿Interrumpo algo chicos? ─nos preguntó arqueando una ceja.