Capítulo 8.- I bet his lips taste better than nutella.
Tocaron la puerta de la habitación, finalmente alguien se dignaba a hacerlo.
─Adelante ─contesté, dado a que realmente no deseaba tentar mí suerte he intentar pararme a abrir la puerta.
La última vez que intenté levantarme, me desmayé y dormí por tres días.
La puerta se abrió.
Will hacía malabares con dos bandejas y lo que parecía una muda de ropa. Sonrió cuando me vio, yo, en cambio, me reí de él.
Kayla venía tras él.
─¿Qué crees que haces Will? ─le preguntó.
─Eh, yo, uhm, le traigo comida a Nico, ya sabes él necesita comer. ─contesto nervioso.
¿Will, nervioso? ¿desde cuando?
─¿Y esa ropa? ─le cuestiono arqueando la ceja.
─Oh, es para cambiarme, para dormir, ya sabes...
─¿Y tienes que cambiarte aquí para ir a dormir a la cabaña Will? ya sabes que puedes irte de la enfermería...─Kayla estaba hablando cuando se calló de le dio una mirada bastante significativa. ─Oh, ya veo... por supuesto.
Volteó hacia mi, y dijo: ─Bien, suerte Nico.
Y salió de la habitación. Era mí turno de arquear la ceja.
─Así que, ¿te dieron de alta? ─Will no me miraba.
─Sí, fue hace unos minutos... ─pude notar que mentía.
─Eres un mentiroso, Solace ─señalé.
─Sí ─admitió. ─Pero, te había prometido dormir aquí contigo y sé lo aburrido que es estar en una de estás habitaciones solo, y además, realmente quería sólo cenar contigo.
«... te había prometido dormir aquí contigo...» las palabras se repetían.
─¿Y no tienes otra cosa qué hacer?
─No realmente, además, no me importaría pasar más tiempo contigo ─a esas alturas yo sólo quería que cerrara la boca.
Odiaba a Will Solace. No, no realmente, odiaba que él me pusiera tan difícil la situación. ¿Qué no podía comportarse como un imbécil y hacer más fácil odiarlo?
─De acuerdo. ─le dije ─ ¿Qué me has traído de cenar?
─Panqueques ─dijo sonriendo. ─Y lo mejor, hecho un trueque con Connor Stoll, ¿lo conoces? bueno, no importa, le he cambiado un frasco de Nutella por una baratija.
─Conozco a Connor, una vez intentó convencerme de que el póker es mejor que la mitomagia, pero, realmente no sé que sea la nutella Will. ¿Qué baratija has cambiado exactamente?
─Debes estar bromeando ─exclamó completamente alterado. ─¡Por la luz de Apolo, Nico!, no puedes simplemente no saber que es la nutella.
─Will... ¿qué has cambiado con Connor?
─Eh, no ha sido nada ─susurró, empezaba a reclamar, cuando dijo: ─Un ukelele...
─¿Era algo importante? ─le pregunté ─porque puedo convencer a Connor de que lo devuelva.
Estaba tronando mis nudillos.
─Eh, no, claro que no, de hecho me alegra deshacerme de él Nico. Me lo regaló mi padre...
─¿Qué?, si Apolo te lo regalo entonces debe ser importa... ─estaba diciendo, hasta que noté lo incómodo que parecía Will. ─¿qué sucede?
─Nada, es sólo que, yo no soy realmente bueno con la música como la mayoría de mis hermanos, es por eso que me hace sentir estúpido, siendo hijo de Apolo y todo eso.
─Will, ─le dije─tú no eres estúpido.
─Oh, está bien Nico.
─No, escucha, ¿a quién le importa si no sabes tocar un maldito ukelele? ¡por favor, el nombre es ridículo!, eres prácticamente el mejor sanador de todo el campamento. ─le dije.
Y entonces me dí cuenta, Will estaba riendo, y lo mejor que yo podía hacer era hacer reír a Will Solace. No entiendo como se atrevía a decir que no era realmente bueno con la música, cuando su risa era la cosa más bonita que yo había escuchado en mí vida.
─¿Quién eres y qué le has hecho a Nico? ─dijo aún riendo.
Supongo que había un gran signo de interrogación plasmado en mi cara porque contesto antes de que yo le preguntara a que se refería.
─Que mis hermanos no te escuchen decir eso, Nico Di Angelo, se pondrían realmente celosos.
No es como que eso realmente me haya dejado menos confundido.
Él fue al otro extremo después de dejar las bandejas de comida encima de un escritorio.
─¿Qué haces? ─le pregunté.
Sin una sola respuesta empujo la otra camilla más cerca de la mía, lo hizo hasta que ambas camillas estuvieron a menos de un metro.
─Bien, a comer ─dijo, pasándome una de las bandejas y sacando un frasco con algo café.
Me dio una cuchara, y pensé, «vaya, ¿tengo malos modales o Will realmente espera que yo me coma los panqueques con una cuchara? ».
─Vas a comer lo mejor que has probado en toda tu vida, apuesto a que la ambrosía va a saberte a esto después de que la pruebes ─dijo mientras sacaba la cuchara del frasco y simplemente se la metía a la boca.
─Así que para eso era la cuchara.
─Yuup ─contestó mientras sacaba la cuchara de su boca. ─Adelante.
Agarré una cucharada de nutella y probablemente Will tenía la razón, sabía asombroso.
─¿Qué tal? ─preguntó ansioso.
─No está mal... ─dije encogiéndome de hombros .
─¿No está mal? ¿en serio Nico?, ¿no está mal? ¿qué está mal contigo? ─dramatizaba.
─ Okay, es bastante bueno, ¿feliz?
─Sabía que te iba a gustar ─dijo sonriendo. ─Ahora come.
Ni si quiera le repliqué, me puse a comer.
Sabía que él me miraba, pero por algún motivo no podía levantar la vista del plato, el cabello me caía por la frente cubriendo casi por completo mis ojos, tenía el cabello más largo que nunca.
Ambos terminamos de comer después de unos minutos.
Will literalmente me quito la bandeja de las manos.
─Es hora de dormir Di Angelo, necesitas una rutina de sueño un poco más saludable.
Se quito la camiseta y me quede estupefacto.
─W... wi... ill, ¿qué haces?
─Vistiéndome para dormir ─contesto.
─¿Aquí? ─pregunté aún tartamudeando.
─¿Te incómoda?
Yo asentí.
─De acuerdo, aguarda. ─dijo saliendo de la habitación.
Él entro a la habitación segundos después con un pantalón de franela que parecía bastante cómodo.
─¿Literalmente te cambiaste fuera de la habitación?
─Bueno, parecía molestarte, pero no a mis hermanos, ya casi no hay nadie en la enfermería a estas horas.
─Oh... ─repuse.
─Mañana puedes salir de aquí, pero con una condición... ─comentó casualmente.
─Dispara ─contesté.
─Vas a venir todos los días a la enfermería, oh, y además, vas a comer todos los días, tres horas al día y necesitaré evidencia, Di Angelo, eso te obliga a comer todos los días conmigo. Además, no creas que he olvidado mis lecciones con la espada.
Una vez más Will me dejó sin palabras, ¿él en serio sabía lo que suponía pasar todo el día con un hijo de Hades? ¿qué dirían de él los demás?
─De acuerdo ─le susurré, sin estar muy seguro de ello.
Will se acostó de lado, viéndome. Yo miraba al techo.
─¿Qué haces? ─pregunté.
─Observándote ─admitió con sencillez.
─Oh...
─Buenas noches Nico.
─Buenas noches Will.
Y cerré los ojos, cayendo dormido sin más.
