Hola a todos, o al menos a los que me leen, después de reflexionar un sin números de veces cuales eran mis limitaciones al momento de escribir, en busca de mejorar y entrener pues me di cuenta de que aún no escribía un Fic en primera persona, por lo que me gusto una idea que tenía planeada con antelación para este tipo de escritura y sé que aunque dije que lo subiría después de terminar La Furia Nocturna, por capricho y gusto decidí redactarlo y empezarlo hoy, espero que me digan que les parece para ver si continuo con esta idea, por lo que sin más dilación aquí les dejo el prólogo.
Chapter 1: Prologo.
P.O.V Astrid
Siento que mi brazo es jalado, despierto rápidamente, y veo la figura de mi madre gritando algo acerca de la hora, me disculpo, o al menos eso intento, mi cabeza aun no conecta con lo que sale de mi boca, se crea un nudo en mi garganta al ver la hora en la pantalla de mi celular, tengo 15 minutos para llegar a la escuela, me doy rápido una ducha y me pongo lo primero que encuentro, tomo mi mochila, y salgo corriendo de casa solo sacudiendo la mano en señal de despedida hacia mi madre. La escuela queda cerca de mi casa, por lo que llego unos minutos antes de que entre el profesor.
Como siempre me siento a lado de mi amiga Tilda, la cual me hace una seña con la que me doy cuenta de que quiere ver mis apuntes, le presto mi cuaderno, no veo por qué no, el profesor entra, nadie lo toma en cuenta, después toma el borrador y lo golpea contra el pizarrón, todos guardamos silencio esperando que detenga ese atormentador sonido.
-Hoy se une a la clase un nuevo estudiante, viene de Europa y espero que le den una calurosa bienvenida-
Veo a un chico entrar, cabello castaño, unas cuantas pecas y los ojos verdes, su altura es mayor a la mía, un cuerpo torneado, pero a su vez sin exagerar, cada chica detallo con la mirada cada centímetro de su anatomía, yo aunque no lo acepte no me quede atrás, no me suelo interesar en los chicos, sin embargo, él tenía algo que me desconcertaba, un misterio lo rodeaba que me parecía interesante, por lo que sin decir nada me limite a ver sus acciones.
-Mi nombre es Hipo Haddock III, tengo 16 años y vengo de España, por el trabajo de mi padre he venido a estudiar aquí-
Sus movimientos eran refinados, ¿acaso su nombre decía tercero?, eso me daba otra pregunta, en verdad era misterioso, ya tenía ganas de hablar con él.
-Joven Haddock, hay un lugar a lado de la señorita Hoffeson, ese será su lugar desde ahora.-
El castaño se sentó a lado mío, sin embargo nunca me miro, durante toda la clase observaba la ventana, de vez en cuando tocaba su lápiz y escribía algo en su libreta, no alcanzaba a ver que escribía-
El profesor rápidamente se percató de la falta de interés del castaño, por lo cual llamo su atención con una pregunta.
-Joven Haddock, cuanto es (X-2) (X-7)-
Hipo sin voltearlo a ver respondió altananeramente-X2-9X+14, aunque creo que eso ya debería saberlo usted, no sé por qué me lo pregunta-
Me sorprendí al ver la actitud del chico, tan despreocupado ¿Acaso no temía de las represalias que tomaría el maestro por lo que había dicho?, El profesor comenzó a hacerle más preguntas, sin embargo Hipo seguía contestando correctamente.
-Profesor, en vez de perder el tiempo conmigo… ¿No debería estar dando clases?- Dijo Hipo de un modo sarcástico.
Sin embargo, la ira de e profesor debía ser descargada en alguien y lamentablemente yo era la que estaba más cerca.
-Señorita Hofferson, ¿dónde están sus apuntes?-
No podía decirle que los apuntes los tenia Tilda, no le iba a hacer eso a mi mejor amiga, tome un poco de valor para hablar cuando de repente escuche la voz del castaño.
-Yo se los pedí profesor, quiero ponerme al margen de lo que lleva la clase, ¿Acaso le ve algún problema?-
-No… Espero que le sirvan de algo…- Dijo de mala gana el profesor.
Para mi salvación la campana de cambio de hora sonó y el profesor se retiró del recinto, solté un suspiro, me sentía como si hubiera huido de un depredador por los pelos, cuando trate de agradecerle al castaño, ya no estaba lado mío, su pupitre se encontraba vacío, busque con la mirada la presencia del oji-verde, sin embargo todo fue en vano, rápidamente la hora del almuerzo llego, tome mis cosas y Salí junto con tilda al comedor de la escuela, Encontré al chico fuera del edificio jugando con un gato negro.
-Tilda tengo que irme, recordé que tengo algo que hacer-
Rápidamente trate de llegar al lugar donde se encontraba, debía darle las gracias, si no fuera por él, me hubiera llevado un buen castigo por pasar los trabajos, pero algo dentro de mí me decía que no era solo eso, quería descubrir cuál era ese enigma que ocultaban sus ojos color jade, algo en el me hacía correr hacia su dirección y hoy debía descubrir que era.
Llegue a esa área detrás de el cobertizo donde lo vi, seguía jugando con el gato negro, el cual se encontraba en una caja, es fue la primera vez que lo vi sonreír, tenía una sonrisa cálida, la cual contrastaba con esa presencia cautivadora que tenía era inocente pero seductora, sentí algo extraño en el pecho, no entiendo cómo es que este chico que acabo de conocer hace unas cuantas horas me tiene solo pensando en él, y menos cuando aún no cruzamos una palabra
-¿Este es nuestro secreto, si?-El castaño me sonrió directamente.
¿Acaso esto en enserio?, ¿lo primero que me dice es esto?, siento como su mirada, su sonrisa y mi confusión por sus palabras me apuñalan el corazón, dejándome totalmente expuesta, mi cara se pone roja, puedo sentir como un calor abraza mis mejillas, quiero salir corriendo y gritar, pero no soy una cobarde.
-¿De que estas hablando?- Pregunte como si no me importara.
-Esta escuela no permite animales… Por lo que te pediré que no menciones lo que acabas de ver- Me responde mientras mueve la caja del gato amablemente.
-Solo vine a Agradecer por lo de antes, no tenías que volver a discutir con el profesor por un error mío-
-No te preocupes, yo fui quien lo hizo enojar en primer lugar, me sentiría mal si se desquitara contigo por algo que yo cause-
Siento que el ambiente deja de ser tan tenso, hasta es agradable, sin embargo su mirada cambia, penetrante dentro de mi anatomía, amenazante como si de una fiera se tratara.
-Ahora aléjate y déjame en paz, por favor- Dijo Seriamente el chico
Mi mente cae tropieza con este desnivel, no sé qué responder, sin embargo, mi personalidad convence a mi conciencia de seguir el instinto en vez de la razón y de manera impulsiva lo mando al diablo, me largo de ese lugar con las manos hechas puños.
Me siento enojada, emocionada, excitada pero confusa, no puedo describir la fiesta de emociones que quieren salir de mi cabeza.
Es día descubrí que había cometido un error, me había enamorado de un chico Misterioso.
