Chapter 2: ¿Esto es Enserio?

P.O.V Astrid

Escucho un leve sonido después de alejarme del chico castaño, el timbre que marcaba el final de mi descanso se hacía presente, sabía que debía darme prisa para llegar a el recinto, sin embargo por más que le ordenaba a mis pies moverse, estos seguían a su paso lento, era notorio el cansancio que mi cuerpo sufría, estaba a punto de llegar el invierno, el cielo se nublaba pasadas las 10, es cierto que en Berk el clima suele ser frio, pero aun así esta sensación es poco familiar, escucho unas pisadas, en un reflejo volteo, siento que se aproxima hacia mí, siento un escalofrió que recorre mi nuca, veo de nuevo a ese chico que acaba de mandarme al diablo, se acerca con una sonrisa, aquella pequeña curva que me hace titubear.

-Oye chica rubia… Toma esto- Dijo el chico de ojos verdes.

Atrape en el aire un saco con su apellido bordado, parte de su uniforme escolar, veía como dejaba salir unos resoplidos, se veía su agitación, el escenario más obvio es que había venido a buscarme, sin embargo, aquella oración que hace unos minutos había dejado salir de declaraban que esto era una burla.

-¿Para qué quiero yo esto?- Pregunte con obviedad, no quería recibir nada de ese idiota, su actitud, su rostro, nada concordaba, sus acciones, sus palabras, era un enigma.

-Póntelo… Hace frio, y te podrías resfriar- Me dijo con un tono serio.

De nuevo mis mejillas ardían, mi mente se reusaba a aceptar algo de este patán, sin embargo, mis manos se aferraban a la prenda, la apretaban buscando la suavidad de la tela, la calidez del cuerpo del chico que aún impregnada en esta. Por fin en una batalla que duro segundos, aunque yo la sintiera de horas, logre hacer ceder a mi cuerpo y trate de lanzar la prenda el piso, pero algo de nuevo paso.

Hipo tomo mi brazo antes de lanzar aquella prenda, me miro con unos ojos penetrantes, estos me ordenaban urgentemente usar el saco en cuestión, mi cara gana color de nuevo, a pesar del frio que hay en el ambiente y que la hora de clases que ha comenzado, nada me importa, siento mi cuerpo en llamas el tiempo se detuvo en ese instante, quiero que me suelte, pero no puedo salir de aquella hipnótica mirada, de nuevo vuelvo en mí, y salgo de su agarre violentamente, me pongo su saco y volteo rápidamente mi cuerpo, no quiero que vea mi rostro, estoy a punto de desfallecer, espero un poco pues mi voz está a punto de quebrarse.

-¿Si me lo pongo me dejaras en paz?- Es lo único que tengo pensado decir, es lo único que saldría de mi boca sin causarme una vergüenza infinita.

El chico no responde, en un hábil movimiento se coloca frente a mí y me sonríe al ver que tengo su prenda puesta, luego sale corriendo hacia la dirección de la cual provino anteriormente.

Mi cuerpo reacciona y hace lo mismo, sufro la mayor ironía de mi vida, una persona en solo cuatro horas fue capaz de controlar mi cuerpo mejor que yo que lo he tenido desde siempre, ahora corro y él es la razón, me pesa aceptarlo, pero lo sé.

Llego al salón de clases, mis compañeros de clase me observan, olvide deshacerme del saco, esto me traerá problemas después, pero no me importa, por ahora solo quiero sentarme en mi pupitre y descansar de tantas emociones.

-¿Por qué llega 10 minutos tarde, señorita Hofferson?-

-Perdone Profesora, no me sentía bien-

-Pase rápido y pregunte por la página del libro de biología.-

Camino hacia mi asiento, siento las miradas perforar mi cuerpo, finjo ignorarlos a todos, y sigo las indicaciones de la profesora, biología no es de mis materias divertidas, sin embargo, prefiero estudiar cualquier cosa a volver a verle la cara al chico. Pienso detenidamente que el pupitre de a lado está vacío, Hipo se ha saltado la clase, pero eso me causa una cierta calma.

Paso lo que resta del día viendo por la ventana, no puedo concentrarme en ningún tema, pienso y pienso en algún patrón de conducta que Hipo pudiera tener, sin embargo no encuentro nada, escucho el timbre de la salida, me parece absurda haber estado tanto tiempo absorta en mis pensamientos, sin darme cuenta Tilda se coloca a mi lado, su mirada refleja maldad, sé que es lo que busca, pero me hago la desentendida e ignoro su presencia.

-No podrás zafarte de esta Astrid, dime que paso-

-No sé de qué hablas-

-Ese es el saco de Hipo, todas las chicas te ven con rabia y aunque no lo parezca ahora Hipo se ha hecho enemigos-

Ahora pasan por mi mente aquellos chicos que se han declarado, si bien es cierto no me considero una persona muy sociable, he conocido chicos agradables, pero ninguno me había interesado de manera amorosa, de nuevo el castaño vuelve a mi mente, ¿Se tomara a mal los reclamos de los demás?, ¿Le causare problemas?, ahora no se si sentirme bien porque todos creen que algo que no es, o sentirme mal por causar un malentendido y causarle problemas a Hipo.

-No sé qué decirte, él es un idiota, pero muy sensible y detallista es tan… tan…-

-¿Impredecible?-

-Tan… El-

Tilda soltó una pequeña carcajada-Esa no suenas como tú, creo que estas… -

Antes de que diga algo, le tapó la boca y la miro desafiante, yo no me enamore de alguien como él, no debe atreverse ni a mencionarlo, es algo absurdo, imposible, es… Raro, aun no puedo comprender como yo Astrid Hofferson, caí en las garras de un chico de cara bonita por unos cuantos detalles, me siento como una tonta, sé que estoy enamorada, pero no quiero estarlo, no de alguien como él.

Tilda me ve fijamente, ella disfruta ver cómo me torturo a mi misma cuando me pierdo en mis pensamientos, tomo mi mochila y me levanto del pupitre, Tilda me acompaña diariamente a mi casa, pues queda de pasada hacia la suya, tal vez eso ayudo a que nuestra amistad haya durado tanto, la conozco desde que tenía 5 años, y le agradezco que me apoye, pero en verdad hay días como este en los que no la soporto.

Paso frente a mi casa, tengo la intención de despedirme de Tilda cuanto veo algo que realmente me deja perpleja, el chico de mis pensamientos se está mudando a lado de mi domicilio, veo que no se ha cambiado el uniforme y que el gato que estaba en la escuela ahora vaga libremente por la puerta de su hogar, mientras el carga unas cajas de cartón, siento como yo mi espíritu se derrumba.

-Los dioses me odian-

Continuara…

Aileen: Segundo capitulo, espero lo disfrutes.

Guest: Gracias, tratare de no tener tantas faltas esta vez.

Dly: Gracias, aquí está mi siguiente capítulo.

Rutth: A mi Hipo también me intriga, espero poder saber qué es lo que hara después.