Chapter 3: Melodías de alegría.
P.O.V Astrid
Ese chico castaño, ese dolor de cabeza, ¿Es imposible que me libre de él?, cada que busco alejarme el aparece más cerca de mí, Tilda se aleja con unas cuantas burlas, sabe que quiero acercarme a él por como aprieto ese saco que aún tengo puesto, suelto un suspiro, trato de justificarme diciendo que no me queda de otra, pero en serio quiero ir, la sensación de nerviosismo, las ganas de lanzárselo y correr no me dejan pensar en paz, sin embargo eso no me detiene, espero a que salga y dejo salir lo primero que pasa por mi mente.
-Te odio-
No sé qué paso, mis labios se movieron solos, por primera vez dije lo que en verdad sentía, sin embargo, eso no era lo que quería decir, pienso en disculparme, sin embargo es castaño me sonríe, mis piernas tiemblan, no entiendo lo que pasa, es como si volviera a jugar conmigo, me deja tendida en el suelo de la realidad, para después levantarme en un nuevo mundo de locura, ningún sonido sale de mi boca no sé qué hacer, cuando el responde a mis pocas palabras.
-Lo siento, Te dio problemas traer mi saco, ¿verdad?-
No sé qué contestar, su mirada cálida, su sonrisa pasiva, sin duda su comentario es sincero, sin embargo, siento que me hace quedar como la peor persona del mundo, no puedo evitar ponerme roja, quisiera estar en la anomia en este momento, pero mi cuerpo no me responde, maldigo a la adolescencia dentro de mi mente por dejarme petrificada al mirar esos hermosos ojos verdes y esas pecas que parecen la guía de una constelación, una que no me cansaría de ver hasta que amaneciera.
-Yo… Solo vine a devolverte esto-
Le lanzo el saco rápidamente para volver a mi casa, saco as llaves desesperadamente, casi rompiendo el picaporte, entro saludando fugazmente mis padres y me encierro en mi cuarto, tomo una almohada y cubro mi rostro para poder gritar, me siento desesperada, no lo aguanto, todo él es tan... Insoportable, no sé cómo lidiar con él, aveces tan amable, aveces tan egoísta, siento que actúa como un niño caprichoso, me pregunto si enserio podré aguantar estar cerca de el por lo que resta del año, me envuelvo en las sabanas de mi cama para darme un poco de protección, quiero relajarme, sin embargo, el saber que su presencia se limita de la mía por unas paredes a unos cuan to metros, sencillamente me causa un alboroto de hormonas, espero poder dormir.
Son las nueve de la noche, me he dado una ducha y he cepillado mi pelo, he hecho la tarea por hacerla, mis pensamientos me quitaban las ganas de asegurare de que estaba bien, veo un poco la televisión, cuando escucho un hermoso sonido proveniente de la casa de a lado, reconocería esa pieza en cualquier lado, pues había estudiado piano cuando era niña, era Nocturne op.9 No. 2 de Frederick Chopin, cierro mis ojos inconscientemente, escucho la música y mis brazos se mueven lentamente, veo rápidamente por mi ventana y lo veo, su figura proyectada en el piano, marca el compás de mis pasos al bailar, no sé cuando comencé a moverme en forma de vals, sin embargo, lo disfruto y no puedo evitar hacerlo, suelto una gran sonrisa al ver que toca muy bien, me dan ganas de tocar un piano de nuevo y empezar el acompañamiento, sin embargo para de manera agresiva, y cambia la pieza, toca música nueva, supongo que es una de sus composiciones, ¿Por qué mezclar música clásica con sus composiciones?, en lo que me pregunto acerca de su actitud, descubro la belleza de la nueva pieza que interpreta, me relajo y caigo en la cama, sintiendo una necesidad de descansar, la pieza, como una canción de cuna, relaja mi cuerpo y me obliga allegar a los brazos de Morfeo, cuando escucho que ha dejado de tocar, veo por mi ventana esperando que reanude la pieza, cuando me atrapa, está justo frente a mí, separado por unos cuantos metros, sonriéndome de nuevo.
-¿Ahora ya no me odias?-
Él estaba tocando para mí, mis mejillas se tornan rojas, no puedo evitar dejar salir un puchero, estoy molesta, pero a la vez feliz, ahora sé que tengo algo en común con el chico que vive a lado.
-¿Tocabas para mí?-
-¿Si digo que sí, lo harás?-
-Probablemente no-
-¿Por qué?-
-¿No fuiste tú el que dio que no me acercara?-
-Si… Al gato, ¿no sabes lo celosas que son las madres de los gatos?-
-Claro, justifícate ahora-
-Chica Rubia, creo que me gustas-
De nuevo el chico de ojos castaños deja caer la bomba sobre mí, me quedo sin palabras, trato de conseguir el ambiente antes logrado pero es inútil, esa declaración es anormal, no sé qué hacer , no sé qué esperar, de nuevo me agarro con la guardia baja y me robo una parte del corazón, ahora lo recuerdo, no sé nada sobre él, es un completo desconocido que toca el piano, tiene un nombre extraño y me sonríe cada que me ve para después matar mis ilusiones, tomo aire y respondo lo que debo.
-Bueno… pues, nos vemos mañana.-
No pude responder, cerré la ventana y me tire en mi cama, no tengo ni la más mínima idea de cómo reaccionar, vuelvo a gritar sobre mi almohada, es enserio… LOS DIOSES ME ODIAN
MUCHAS GRACIAS!, sinceramente no me esperaba tanta aceptación, ya que no me dedico a este género como lo es el romance y trato de adaptarme, enserio les agradezco sus opiniones y espero mantener el paso.
Guest: La verdad, espero que no te moleste, pero mis capítulos son muy cortos, por la cuestión del tiempo, sin embargo para compensarlo tratare de ser un poco mas activo, espero que no te moleste y gracias por leer.
Aileen: Espero que este también me guste, gracias por el apoyo.
Videl.S.S: Pues no esperes mas, que aquí esta el cap, espero que lo disfrutes, ya que esto se pondrá interesante desde aquí.
Dly: Los dioses la odian, y aveces yo le doy problemas, pero todo ira como deba ir, gracias por leer.
Exxen: Espero que este capítulo te guste y sea interesante.
Rutth: Gracias! , espero que este también te guste.
