"Quién sabe, tal vez no nos amaríamos tanto si nuestras almas no se contemplaran desde tan lejos. Quién sabe, si el destino no nos hubiera separado tal vez no estaríamos tan cerca uno de otro."
(Nazi Hickmen)
Capítulo 2: Despedida y un nuevo rumbo
-¿Asique te vas?- pregunta una morenita de unos ojos negros que no llega al metro cincuenta.
Misaki se dio vuelta y vio a su amiga. ¿Cuántas veces le habían hecho la misma pregunta en lo que iba del día? Por lo menos, la mayor parte del sector masculino le había preguntado. Hasta algunos se le habían declarado pensando que no la volverían a ver. Pero eso era otro tema…
-Si- dijo, volviendo su atención a su bolso de mano.
Bien, tengo el desodorante, el perfume, el cuchillo, el…
-¿Y puedo saber a qué país vas?- pregunto de nuevo cortando el flujo de su pensamiento y sentándose frente a Misaki- ¿Eso es un cuchillo?- pregunto, confundida de que llevara un cuchillo en el bolso de mano.
Misaki se encogió de hombros- Siempre es bueno tener uno a mano. Nunca se sabe cuándo un amigo va a necesitar apuñalar a su ex-dijo y se volvió a su amiga con una sonrisa burlona- ¿O no Mei?
-No es gracioso- dijo, disimulando estar enfadada por el comentario, aunque Misaki pudo percatarse de cierto un brillo de diversión en sus ojos- Además el muy imbécil se lo merecía luego de haberse metido con mi hermana. Que agradezca que no lo drogue y castre en el proceso.- término de hablar y Misaki soltó una leve carcajada.
-Ok, tienes un punto a favor. Pero pudiste haberlo pensado 2 veces que al hacer eso ya que la que iba a estar en graves problemas eras tú, no él.- dijo, terminando de preparar su bolso de mano.
Ambas se quedaron un rato en silencio mientras Misaki llevaba las maletas hacia la puerta, para llamar a un taxi que la llevaría al aeropuerto. Una vez terminada la actividad. Se dirigió hacia Mei.
-Japón- dijo, mientras se volvía a ver un mensaje que recibió recientemente.
Aturdida, Mei se levantó y fue a pararse frente a ella.
Con un metro sesenta y cinco. Misaki siempre fue una de las mujeres promedio y, con todo su historial, se destacaba no solo en la parte física y cognitiva, sino que también en la actuación, canto, baile y esgrima. Además, era una chica que podía parecer indefensa, pero era tan letal como cualquier hombre del ejército nacional de Estados Unidos.
Si, Misaki era una chica espectacular por donde la vieras. Y por eso ella la admiraba. Desde que había salvado su vida hace más de 6 años, se volvió no solo su mejor amiga, sino su hermana. Su familia.
Y el solo pensamiento de que no la verla por un tiempo la destrozaba.
-¿Por cuánto tiempo?- dijo, rogando que su voz no sonara tan angustiosa mientras preguntaba.
Misaki levanto la cabeza del teléfono y pudo ver la angustia de Mei en sus ojos negros. Por un lado, la parte esperanzada de ella quería decirle que todo iba a estar bien y que iba a volver sana y salva. Por el otro, la parte que más odiaba de sí misma, era el miedo de pensar, que había una posibilidad de que no se volverían a ver más. Y ese pensamiento la destrozo. Tal como había pasado 2 años atrás, su hermana Suzuna había ido a Italia en una misión y, al cabo de unas semanas, había desaparecido, con otros 2 compañeros, sin dejar rastro.
Tanto ella como todas las sedes del mundo buscaban a los chicos que habían puesto su vida en riesgo por salvar a un país. Pero al cabo de 3 meses renunciaron a la búsqueda. Argumentando que lo más probable era que los habían asesinado y tirado sus cuerpos al mar, cosa que sería imposible encontrar.
Sintiendo como sus ojos se humedecían por el mero recuerdo de su hermana, hablo:
-Quisiera decirte que todo irá bien- dijo, sintiendo como su voz se quebraba- pero no puedo- dejo el celular arriba de los bolsos y se acercó a Mei-No luego de lo de Suzuna.
Mei sentía como sus lágrimas humedecían sus mejillas con el solo pensamiento de Misaki muerta.
-Por favor no vayas- dijo sollozando la última parte. Aunque sabía que era inútil. Ya que ella fue mandada por los Jefes mayores, y una vez dada la orden, no podía decir que no.
-Sabes que no tengo opción- dijo abrazándola mientras cerraba los ojos con fuerza.- Pero te prometo que me comunicare todos los días contigo.
-¿Lo prometes?
-Lo prometo.
000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
-Asique… ¿Te vas?-Pregunto Gerard evadiendo un puño de Takumi
Ambos estaban en el gimnasio practicando boxeo en un ring que tenían en el subsuelo de la casa. Pocos ayudantes conocían esa parte de la casa, entre ellos Cedric, su fiel mayordomo.
-Si- dijo él viendo el momento perfecto para hacerle un gancho a su hermano, aunque se liberó rápidamente.
Gerard lo miro, como queriendo decirle algo, pero se lo guardo. Desde que había muerto el amor de su vida estaba necesitado de...afecto. No es para malinterpretar pero él necesitaba de su hermano más de lo que algún día admitiría.
-Gerard- Dijo Usui mirándolo con sus penetrantes ojos verdes- Volveré con vida- dijo serio contestando la pregunta muda en los ojos de sus hermano mayor.
Trago duro-¿Lo prometes?- Pregunto, bajando la guardia, sintiendo pinchazos en los ojos de las lágrimas que no pensaba dejar salir.
-Si- Dijo Usui de lo más normal y acto seguido golpeo a Gerard en la cara mandándolo directo al piso. Se hecho a reír- Vaya vaya, creo que estás perdiendo el toque hermanito- Le dice Usui mientras salía del ring. Gerard lo siguió.
-¡DIOS! Aún con 18 años sigues haciendo lo mismo.-Dijo deteniéndolo.-En verdad te voy a extrañar hermanito.
-Ja, no te preocupes- dijo con una sonrisa burlona- Tengo que volver así Cedric puede seguir haciendo apuestas a ver quién se lleva más golpes en una misión- dijo y le golpeo el hombro cariñosamente.- No te preocupes, volveré para tu cumpleaños.
Ambos se sonrieron y empezaron a salir del subsuelo. Justo cuando estaban en el ascensor (si señores, ellos son ricos, por lo cual tienen ascensores XDDD). Gerard lo detiene:
-¿Hablaste con Celina?- le pregunta Gerard, ya que Celina estaba envuelta en su misteriosa fortuna y hasta que no supieran todo al respecto, la misión no había terminado. Además de que era la novia de su hermano claro, pero eso es tema aparte.
-Si- dice mientras subían al ascensor y marcaba el número que lo llevaría a su habitación.-Le dije que me necesitaban en nuestra empresa de Japón y que tú estabas muy ocupado aquí, asique decidí ir por ti.
-Wow ¿y te creyó?- pregunto Gerard con un toque de alegría.-Porque ambos sabemos que no te gusta trabajar en la empresa a menos que sea completamente necesario.
-Sí, ya que ella no me conoce- dijo y se puso a pensar un momento. Al final, no importaba cuanto la quisiera, él no la conocía del todo y ella no lo conocía a él.
Si no fuese por la misión, quizás nunca se hubiesen conocido.
Sacando ese pensamiento de la cabeza, saludo a su hermano y se fue a su cuarto.
000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
El aeropuerto de Miami estaba repleto de gente que iba y venía; ya sea para tomar un vuelo, para ir a tomar un taxi o simplemente para entregar y/o dejar las maletas.
Misaki estaba sentada en uno de los asientos con vista a las pistas por donde salen los aviones y mientras esperaba a que la llamaran para abordar el avión escuchaba música.
Por que te extraño
desde aquel Noviembre
cuando soñamos juntos
a querernos siempre
me duele, este frío Noviembre
cuando las hojas caen
a morir por siempre...
Noviembre sin ti
es sentir que la lluvia
me dice llorando que todo acabó
Noviembre sin ti
es pedirle a la luna
que brille en la noche de mi corazón
otra vez.. otra vez..
Mientras Misaki cantaba bajito la parte del estribillo no se dio cuenta de que había alguien detrás de ella, mirándola asombrado por escucharla por primera vez cantar.
Se quedó ahí, escuchando la hermosa melodía que salía de su boca. A él siempre, inconscientemente, le había gustado Misaki. No sabía si era por su belleza, su fuerza antinatural, su manera de maldecir a cualquiera que se le cruzara en su camino, o por su firme determinación que tenía para salir adelante. O talvez todo junto ¿quién sabe? Nunca antes se había sentido tan atraído hacia alguien, ni siquiera por la que había sido su mujer.
Mientras seguía divagando en sus pensamientos, no se había dado cuenta de que la muchacha había dejado de cantar hacía rato, es más, lo miraba con ganas de córtale algunas partes...
-Ey tú- dijo llamandole la atención- Podrías dejar de fantasear conmigo por favor- dijo parándose y tomando su maleta.
Él nombrado no movió ni un musculo.
-Hola, tierra llamando a Leo, ¿me escuchas?
-¿Cómo sabías que estaba fantaseando contigo?- pregunto, pensando que talvez ella tuviera poderes o algo por el estilo.
-No lo sabía, lo dije y tú confirmaste mi teoría- dijo, y antes de que él pudiera siquiera decir "ah", ella añadió- No me lo negaste, directamente me preguntaste como lo sabía.- dijo sonriendo.
A continuación, ella se dio vuelta y empezó a caminar para subir al avión, cuando cruzo con él, le dijo:
- Yo si fuera tú, dejaría de pensar esas cosas, por tu bien.
Cuando él le quiso, ella ya se había ido, dejándolo con la pregunta, que al parecer iba a tener que esperar la respuesta. ¿Qué diablos quiso decir con eso?
000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
-¿Me llamaras apenas llegues?-Pregunta Celina mirando como las personas empezaban a subir al avión.
Usui le rodea la cintura con los brazos y le da un casco beso en la coronilla asintiendo suavemente mientras Celina reía.
-¿Qué?- pregunta Usui.
-Nada, simplemente me pareces re tierno cuando me besas.-Dice sonriéndole mostrándole sus perfectos dientes blancos.
-¿En serio?- pregunto maliciosamente.
-Ajá. Eres muy...- no pudo terminar ya que Usui empezó a besarla acorralándola en un rincón y así poder profundizar el beso sin público; no es que le molestara que los demás lo vieran, pero sería la última vez que la besaría en un largo tiempo.
Con eso en mente, empezó a bajar las manos desde su cintura hasta su cadera para finalizar en su trasero. La atrajo más hacia él.
Celina gimió suavemente y eso lo motivo más, dejando que sus manos se colaran dentro de sus pantalones mientras ella colocaba sus manos en el bolsillo trasero de su pantalón.
-¡Búsquense una habitación!- Ambos se separaron bruscamente al escuchar ese grito que atrajo la atención de varias personas que pasaban por ahí. Para sus sorpresa, Era Gerard con Cedric dirigiéndose hacia ellos.- Sé que ambos son adolescentes y que tienen las hormonas a full. Pero por el amor de Dios ¿no ven que hay niños aquí?- Dijo y señalo a un par de niños que los miraba curiosamente.
Usui se avergonzó internamente pero no lo demostró, en cambio le artículo un cállate a su hermano mientras Celina se separaba un poco más de él.
-Bueno...- dijo ella mirándolo directamente.-Espero que te vaya bien y que me hables cuando quieras-dijo y lo abrazo sintiendo como quemaba la mirada de su cuñado en su espalda.-No vemos- le da un beso en la mejilla y sale corriendo como alma que lleva el diablo.
Cuando Celina se perdió de su punto de vista, Usui se dirigió a su hermano:
-¿Sabes? Realmente hay ocasiones en las que me pregunto porque no te he matado todavía.
-Fácil, soy tu hermano favorito y no podrías vivir sin hacer apuestas de saber cuantos golpes me llevo.
-Cierto- Concordó Usui mientras oía el último aviso para abordar el avión.
Tomo su maleta y abrazo fuertemente a su hermano mayor. No sabía cómo iba a ir la misión, ni que tan peligrosa iba a ser. Pero si sabía algo de seguro, que le iba a decir cuanto lo quería y respetaba a su hermano.
-Te quiero hermano y sin importar lo que suceda, no te sientas culpable- Le dice mientras su hermano lo mira con una expresión dolida; y lo entendía.
Se volvió hacia Cedric que también lo abrazo y le susurro al oído.
-Espero que el destino se porte bien con usted, y no se preocupe por su hermano, yo lo cuidare.
Con esto dicho, lo empujó hacia donde empezaban a abordar el avión dejándolo confundido.
¿Qué quiso decir Cedric con eso?
NOTA DE LA AUTORA:
Hola, antes que nada, quería pedirles disculpas por haber dejado está y las demás historias en el limbo. Volví y empezare a actualizar más seguido.
También quería agradecerles por seguir la historia y por esperar a que actualice. De verdad, muchas gracias.
Para los que leen Bromas no muy Bromas, subiré el siguiente capítulo antes del fin de semana.
Nos leemos…. :D
