HOLA, BUENAS MADRUGADAS.
LES TRAIGO OTRO CAPÍTULO MÁS.
SOLO QUIERO DECIRLES QUE PROBABLEMENTE ESTA HISTORIA SOLO CONTENGA 20 CAPÍTULOS, COMO LA ANTERIOR. Y SI HAY ALGUNA POSIBILIDAD DE QUE SE ALARGUE, SOLO SERÁN UNO O DOS CAPÍTULOS. ASÍ QUE SÍ, ESTAMOS YA EN LOS ÚLTIMOS CAPÍTULOS.
GRACIAS A LOS QUE SE TOMAN SU TIEMPO PARA DARLE LA OPORTUNIDAD A ESTA HISTORIA Y LEER. TAMBIÉN A QUIENES DEJAN SUS REVIEWS. EN SERIO QUE CUANDO UNA LEE LOS COMENTARIOS QUE DEJAN, YA SEAN POSITIVOS O NEGATIVOS, DAN ÁNIMOS PARA INSPIRARSE Y SEGUIR ESCRIBIENDO.
POR OTRA PARTE, QUIERO COMPARTIRLES QUE MAÑANA SÁBADO TENGO MI EXAMEN PARA PODER ENTRAR A LA MAESTRÍA EN AGOSTO Y ESTOY ALGO NERVIOSA POR LO QUE PUEDA OBTENER EN LOS RESULTADOS.
BUENO, ESPERO ESTÉN BIEN TODOS.
LOS DEJO CON EL CAPÍTULO.
2018
Iban llegando al lugar, cuando por accidente se toparon a alguien saliendo del teatro.
RB: Perdón por el golpe. – Se disculpaba la morena.
Quinn volteó a ver a la persona con la que había chocado Rachel.
QF: ¿Qué hace usted aquí? – preguntaba un poco molesta.
SC: Perdón señorita, pero creo que eso no le incumbe nada a usted.
Rachel no entendía nada, pero cuando se puso a ver detenidamente a la señora con la que estaba discutiendo la rubia, se percató que esa señora no era más que su madre biológica.
RB: ¿Usted… usted es mi madre? – preguntaba un poco temerosa.
Shelby se quedó mirando por un momento a Rachel y no tenía otra alternativa más que decirle la verdad.
SC: Si, Rachel. Lo soy.
Cuando Shelby dijo eso, se quedaron mirando la una a la otra. Rachel estaba sorprendida por el parecido que tenían las dos y no dudaba que realmente era hija de esa señora.
Por otra parte, Quinn no sabía qué hacer en ese momento, estaba dejando que todavía Rachel procesara la información para ver qué decía.
RB: Me parezco mucho a usted – susurraba.
SC: Rachel… - decía mientras se acercaba a la morena.
RB: Será mejor que entre a los ensayos. – Trataba de alejarse.
SC: Rachel, por favor. – Suplicaba –¿Podríamos hablar? No ahora – apresuraba a aclarar – sé que tienes ensayo y están a días de terminar, pero en algún momento que tengas libre. – Trataba de convencer a Rachel.
Por un momento, la morena estaba dudando, ya que no sabía a ciencia cierta sí estaba lista para entablar un platica con aquella mujer, que resultaba, era su madre biológica. No sabía qué podría decirle con respecto a que después de casi 23 años se dignaba a aparecer en su vida, y cuando necesitó de ella siempre, nunca lo hizo. Cuando era pequeña, sus compañeros siempre se burlaban que no tenía una mamá y siempre fue víctima del bullying por tener dos papás. Pero sí ahora no le daba la oportunidad de poder hablar, esas dudas seguirían ahí siempre, y sabía que podría hacerle daño de alguna manera.
RB: ¿Tiene algún número para poder comunicarme con usted? – preguntaba aún con un poco de indecisión.
SC: ¡Claro! – Decía con ilusión – Toma, aquí está mi tarjeta con mis datos. – La morena la tomaba – Estaré disponible cuando quieras hablar hi… Rachel. Por cierto, mi nombre es Shelby Corcoran. – Se presentaba.
RB: Gracias. La llamaré cuando tenga tiempo. – Se retiraba junto con Quinn.
Quinn, cuando pasaban a retirarse para entrar a los ensayos, le lanzó una mirada fría a Shelby.
Cuando se adentraban al teatro, la rubia trató de saber cómo se sentía Rachel al respecto.
QF: ¿Y bien? – preguntaba curiosa.
RB: No sé, Quinn. Aún es raro todo esto. No tiene mucho que perdí a mi única familia y después aparece ella y quiere formar parte de mi vida. – Decía preocupada.
QF: Lo sé, Rach. Pero quieras o no, ella es tu madre y probablemente pueda tener un buen argumento para decirte por qué tuvo que pasar todo este tiempo para buscarte.
RB: Probablemente. – Decía metida en sus pensamientos.
QF: Te seré sincera, Rach. No me agrada mucho, pero si su acercamiento hacia ti es real, creo que debes darle una oportunidad. – Aconsejaba.
RB: Lo dice la misma que ha estado en el mismo lugar de esa señora. – Bromeaba un poco.
QF: Por eso mismo. – La detenía antes de que se fuera a su camerino a cambiarse para el ensayo – Sé lo que se siente estar en ese lugar, aunque son casos muy diferentes. Ella se alejó de ti y yo…
RB: Me fuiste infiel – susurraba mirándola a los ojos.
QF: Te fui infiel – agachaba la cabeza.
RB: Quinn – alzaba su rostro – fallaste, lo sé – miraba a la rubia con ternura – pero vamos a hablar sobre eso, y podemos llegar a una conclusión para arreglar ese ''nosotras''. Tuvimos más momentos buenos, en los que fuimos felices, y probablemente pueda basarme en eso para tomar una decisión. – Le guiñaba.
QF: ¿Quiere decir que podríamos volver? – sonreía ilusionada.
RB: Quiere decir que aún nos falta hablar. No tomes vuelo todavía. – Decía sonriéndole.
QF: Entonces somos como amigas. – Le sonreía.
RB: Algo así. – Le guiñaba de nuevo y se retiraba a su camerino.
Quinn decidió esperar a que los ensayos de la morena terminaran y así acompañarla a su departamento y de paso poder visitar a Charls. Les avisó a sus amigas que llegaría más tarde. Después de eso, fue a saludar al señor Miller que se encontraba sentado enfrente del escenario.
QF: Señor Miller ¿cómo está? – saludaba.
SrM: ¡Hola, Quinn! – Saludaba felizmente – ¿Qué tal te va por esta ciudad?
QF: Muy bien. La verdad es que extraño vivir aquí pero tampoco me quejo de Los Ángeles. Es una grandiosa ciudad y también tengo a un amigo que ya conozco de años, así que no me siento incomoda.
SrM: Que bueno, Quinn. Y cuéntame ¿qué te trae por acá?
QF: Acompañé a Rachel.
SrM: Me parece genial que dos personas a las que admiro, se lleven tan bien. Por cierto, creo que es hora que vayas diciéndole a Rachel quién me dio los vídeos.
En ese momento Rachel iba pasando.
RB: No se preocupe, señor Miller. Ya sé quién fue la causante de que me diera el papel principal. – Decía alejándose para ensayar.
…
Después que terminaron los ensayos, Rachel y Quinn se marcharon. Decidieron pasar a comprar algo de comida para llevarla al departamento de la morena, ya que había invitado a la rubia a comer y así para que pudiera pasar a ver a Charls.
Cuando llegaron, Charls las recibió alegremente, primero se acercó a la morena y a lo último cuando reconoció a Quinn, no dudó en saltarle felizmente.
QF: Te ayudo a poner la mesa para la comida. – se ofrecía cortésmente.
RB: No te preocupes, Q. Eres la invitada y no me gusta que los invitados tengan que hacer algo. Ya cuando me invites a tu casa dejaré que tú hagas todo. – Le contestaba desde la cocina – Así que mejor toma asiento y espera a que sirva la comida.
QF: Está bien. – contestaba por lo bajo.
Aprovechó ese tiempo para avisarle a sus amigas que estaba en casa de Rachel y que no la esperaran a comer.
Ya eran las 15 horas. Habían terminado de comer, Rachel había recogido la mesa y había lavado lo que habían utilizado para comer. Quinn se había ofrecido una vez más en ayudarla, pero nuevamente la morena le dijo que no. Entonces la rubia prefirió jugar un rato con Charls.
Después que la morena había acabado, se sentó en la sala sin hacer ruido, ya que había visualizado a Charls y a Quinn jugando. Eso le recordó cuando vivían juntas y cómo después que las dos regresaban de la universidad o de sus trabajos, ellos se ponían a jugar, sin importar cuan cansada regresaba Quinn. Esto fue antes de que las dos estuvieran muy ocupadas y que se les presentaran los problemas.
Al parecer Rachel extrañaba esos tiempos buenos que habían tenido, extrañaba que pasaran los fines de semana en casa, viendo películas, Charls echado a lado del sofá donde estaban acostadas ellas. La verdad es que si echaba de menos a esa rubia, pero no iba a ser fácil regresar a esos tiempos, eso lo sabía.
QF: ¡Wow! Rachel, no escuché cuando llegaste. – La había sorprendido viéndolos distraídamente – ¿En qué estás pensando? – Preguntaba sentándose enfrente de ella.
RB: Creo que es tiempo de que hablemos, Quinn. – Decía seriamente.
QF: Tienes razón, Rach. Tenemos que hablar.
RB: Todo lo que he pasado desde ese momento, ha sido como una pesadilla para mí. Una pesadilla de la que quería despertar, y cuando lo hacía, me daba cuenta que era la vida real, que realmente estaba sucediendo. Y dolía, cada día dolía más y más. – Quinn solo escuchaba, porque sabía que era el momento de que Rachel soltara todo ese dolor – Y cuando veía a esas parejas que iban felices, me ponía a pensar ¿por qué yo no puedo estar así con Quinn? ¿en qué fallé para que de un momento a otro me engañaras? – Decía llorando. Quinn se había colocado frente a Rachel en cuclillas – Todos los días me hacía todo tipo de preguntas, y en todas pensaba que tal vez no supe entenderte con respecto a tu trabajo, a lo que querías, que tal vez me enfoqué mucho en mi carrera que no me detuve a pensar en ti. Probablemente las dos fuimos las culpables de lo que pasó y…
QF: No digas eso. – La interrumpía y agarraba sus dos manos – La única culpable soy yo. Yo te engañé por una estupidez. Fui yo la que no se detuvo un momento para pensar en ti. Sabía lo importante que era para ti estar en una obra, actuar, cantar. Y aun así cometí algo imperdonable. – Se le resbalaban sus lágrimas – Perdón, Rach. Porque nuestra relación iba perfectamente, hasta que lo estropee todo. Fui una estúpida egoísta, que no pensó en ti. Y creo que todo lo malo que pasé desde que te fuiste me lo merezco. El que Santana me dejara de hablar, el no comer ni dormir bien, el que estuve internada y casi pierdo la vida porque realmente me lo busqué.
RB: Espera… cómo que casi pierdes la vida, Quinn. ¿Por qué no me avisaron? – Decía preocupada.
QF: Santana quería llamarte pero le advertí que no lo hiciera porque no quería que pensaras que lo hacía para darte lástima y así me dieras alguna oportunidad. Y también para que no te distrajeras de tu papel en esa obra, ya que también tenías el personaje principal, solamente no quería causarte más problemas.
RB: ¡Pero Quinn! – Decía alterada – ¿Y si te hubiera pasado algo? ¿Si no hubiera podido tener la oportunidad de arreglar las cosas contigo? No me lo hubiera perdonado.
QF: Pero no pasó nada, Rach. Estamos aquí, hablando, tratando de arreglar las cosas como se debe. Estoy bien, Rach. – Sonreía. La morena le indicaba a la rubia a que se sentara a su lado en el sofá.
RB: Pero…
QF: Ningún ''pero'', Berry.
RB: Por una parte fue mi culpa.
QF: No fue tu culpa. Como ya te dije, la única culpable aquí soy yo y tenía que ser responsable de mis actos. Aparte, la que me salvó fuiste tú.
RB: No, imposible, Quinn. Yo estaba lejos y no hay razón para que yo pudiera haberte salvado la vida.
QF: Bueno, realmente una vez Britt entró a mi habitación y nos pusimos a platicar. Recuerdo que todo eso pasó antes de que fuera a Londres y haber visto que estabas con Suzie. – Decía con un poco de celos – Bueno, el punto es que Britt me hizo entrar en razón y dijo que cómo era posible que me diera tan fácilmente por vencida con mi vida, con mi felicidad y sobre todo contigo. Me preguntó que si tuviera la oportunidad de seguir contigo, cómo sería nuestra vida estando juntas y le contesté. Después simplemente me dijo que sí realmente quería lograrlo, lo primero que tenía que hacer era recuperarme y levantarme de esa cama. Entonces, entré en razón y heme aquí. – Le sonreía.
RB: Me alegra que hayas podido recuperarte. Creo que si te hubiera perdido, no me lo hubiera perdonado nunca.
QF: Pero aquí estoy, en New York, en tu departamento, con Charls y contigo. Así que no debes preocuparte.
RB: ¿Quinn?
QF: Dime, Rach.
RB: Perdón por lo que te preguntaré, pero ¿sigues en contacto con Madison? O ¿la has visto después de lo sucedido?
QF: No, Rach. No la he visto desde que ya no trabajaba en la empresa, y después de la cena con la familia del novio de Kitty no he tenido contacto con ella.
RB: ¿Y has salido con alguien más?
QF: Probablemente… – quería intrigar a la morena que la miraba un poco asustada – tuve algunas salidas con una increíble y extremadamente sexy… – Rachel esperaba la respuesta – cámara fotográfica. – Moría de risa al ver la cara de la morena, que era de alivio y después de enojo.
RB: Eres una tonta, Lucy Quinn Fabray. – Empezaba a darle golpes.
QF: Ok, ok. Para, para, Rach. – Agarraba sus manos para que ya no la golpeara – Lo siento, quería hacerte una pequeña broma para ver cómo reaccionabas.
RB: No es gracioso, Quinn. Y estás loca.
QF: Probablemente. Pero estoy loca por ti, Rachel. – Decía cerca del rostro de la morena. Se iban acercando poco a poco, sus labios casi rosaban, hasta que Quinn reaccionó y se separó poco a poco de Rachel – Lo siento, Rach.
RB: ¿No quieres besarme? – Preguntaba confusa.
QF: ¿Estás bromeando? ¡Claro que quiero! Pero quiero hacer las cosas bien contigo, Rach. Sé que tú vives aquí y yo estoy en Los Ángeles, pero si me das la oportunidad de que podamos regresar, quiero que empecemos de cero. Llevarte a citas, sorprenderte. Y lo que realmente me importa más, es enamorarte y puedas confiar en mí nuevamente. Y creo que esta no es la forma.
RB: Tienes razón, Q.
QF: Entonces ¿podemos comenzar de nuevo?
RB: Me temo que la respuesta va a ser… – miraba a Quinn que estaba preocupada por la respuesta – sí. – Se lanzaba a abrazar a la rubia.
QF: Por un momento pensé que tu respuesta sería negativa. – Decía separándose del abrazo.
RB: Tenía que vengarme por lo de hace un momento, Q.
QF: Eres una malvada, Berry.
RB: Solo un poco.
QF: Rachel, – tomaba las manos de la morena – haré todo lo posible para después de que regrese a Los Ángeles, lo de nosotras pueda funcionar.
RB: No te preocupes, Q. Sé que funcionará. – Le guiñaba.
QF: Temo que tengo que irme, Rach. Britt quiere que la acompañe a comprar ropa y otras cosas. – Se paraba del sofá.
RB: ¿Podríamos vernos mañana para desayunar? – Iban de camino a la puerta.
QF: Por supuesto, Rach.
RB: Ok, entonces te aviso para cuando vaya a pasar por ti.
QF: Pensé que ya no tenías tu auto, ya que hoy no te vi en él.
RB: Si, bueno, lo que pasa es que cuando voy para los ensayos prefiero ir caminando para que vaya despejándome un poco y llegar más tranquila, ya sabes, por el tráfico y todo eso. Prefiero evitarlo.
QF: Entiendo. Entonces mañana nos vemos, Rach. – Le dejaba un beso en la mejilla.
Después de que Quinn se había despedido de Rachel y de Charls, se dio la vuelta y caminó hacia el elevador. Pero antes de llegar, la morena le preguntó algo.
RB: ¡Quinn! – Detuvo su andar la rubia - ¿Qué fue lo que le contestaste a Britt de cómo sería nuestra vida juntas?
Quinn solo se quedó parada, sin voltear pensando en una respuesta.
QF: Será mejor que lo descubras poco a poco. – Dijo volteando a ver a la morena y dejándole un guiño. Y siguió su camino hacia el elevador dejando a una morena algo dudosa pero feliz, con la esperanza que todo fuera tomando su lugar poco a poco.
ESPERO LES HAYA GUSTADO. LA VERDAD ES QUE YA ESTANDO EN LOS ÚLTIMOS CAPÍTULOS, A VECES SE ME CIERRA LA MENTE Y NO FLUYEN TAN RÁPIDO LAS IDEAS.
NOS LEEMOS PRONTO. BESOS.
