Hoy era un día hermoso. Lo había pronosticado el presentado meteorológico en la T.V. hinata iba toda risueña, hace unos días había empezado abrir su corazón a su futuro esposo. Y lo que le hacía tener la cara de un cordero manso y tierno, era su prometido Sasuke.

Sasuke fue a tomar medidas contra sakura. Sabía que estaba mal lo que le hizo a sakura. Quería poner de pretexto que su familia la obligó. Pero todo sería mentira. Hinata sabía que muy dentro de su mente era egoísta. Fue egoísta en aceptar casarse con Sasuke porque ahí encontraba a Itachi.

Suspiró, se propuso mentalmente que este día, iba arreglar las cosas como debían hacer. Llego al establecimiento y se acercó a una mesa que estaba a lado de la enorme ventana. Espero pacientemente a la persona.

— ¿Qué quieres? —habló una voz brusca.

—hola sakura-san. ¿Podemos hablar? —preguntó un poco tímida por la penetrante mirada que le daba sakura.

— ¿de qué quería hablar yo contigo?

—Perdóname —pidió mientras se reclinaba.

Sakura quedo en shock. No quería aceptar esa disculpa. No lo quería aceptar. Ella estaba enamorada de sasuke desde cuando eran niños. ¿Qué le había visto sasuke a hinata? hinata se veía hermosa, pero eso no compensaba que era una torpe, tímida y sosa chica.

Sakura quería golpearla hasta cansarse. Quería que la chica llorara al igual que ella lloró cuando se enteró del compromiso. Ella quería maldecirla por toda la eternidad. Ella quería…

¿Era eso? ¿Esto se llama madurar y aceptar lo que no es para ti? ¿Sería capaz de seguir adelante viendo a su enamoramiento en brazos de otra mujer?

Sakura empezó a llorar al darse cuenta de algo que no tomó en cuenta. Ella no amaba a sasuke. Ella solo se enamoró de la idea de ser la esposa de aquel chico frío. Ahora entendía las palabras que le había dicho sasuke hace unos días.

"tú no me amas, tu solo quieres cumplir un sueño estúpido de hace años. Madura sakura"

Este día sakura iba aprender a madurar. Pero no sería en este momento. Se alejó de la mesa dejando a hinata en la misma posición.