Información General:

Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus creadores Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. Los dibujos fueron dibujados por mí, pero los creadores de estos personajes son Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. La historia que se presenta, está basada en algunos eventos de los primeros 25 capítulos de la historia original, y lo que sigue es simplemente ideas o locuras de una servidora. Todo se ha escrito sin fines de lucro, solo para entretenimiento.


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Bajo La Luz De La Luna

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Capítulo I: El Comienzo de un Amor

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— ¡Que ojos tan fríos! ...pero…voy a vivir con Anthony…soportare todo…todo…todo. —

Pareciera que esa fría e inquisidora mirada con la que la matriarca de los Andrew, encara a la huérfana del Hogar de Pony cuando llegara a la mansión de Lakewood, presagiaba el doloroso e incierto futuro que esa chiquilla sedienta de amor, dulzura y protección sufriría en el futuro. Mientras que Elroy solo veía a una pequeña arribista ladronzuela dispuesta a robar los corazones de sus tres querubines, y la fortuna de los Andrew, la inocente chiquilla solo la hubiera querido llamar…quizás…mamá

Era el año 1912, cuando una jovencita adolescente de catorce años de ojos esmeralda, llena de sueños e ilusiones llegó a vivir a la imponente mansión de los Andrew. Ya no sería la huérfana, la dama de establo o la ladrona que tanto la acusaba injustamente los Legan. No, ahora era nada menos que la hija adoptiva del Abuelo William. El dueño absoluto de la fortuna de los Andrew, quien por amor a esos tres jovenzuelos sobrinos de él, había adoptado a esta jovencita humilde con la esperanza de derretir el corazón de Elroy y traer nuevas alegrías a esta vieja familia de abolengo.

Después de haber llegado a la mansión. Los cuatro jovencitos celebraron entre risas y abrazos la llegada de la traviesa y alegre Candy. Cada uno de los jovencitos la recibió de una manera especial.

Anthony le regaló un hermoso ramo de rosas, Dulce Candy, que adornarán su cuarto por días, el simpático Archie le obsequio una hermosa caja de música con hermosos adornos plateados, y el ingenioso y simpático de Stear, celebró su llegada con una de sus locas invenciones que, para variar, terminaron en completo fracaso. Un fracaso normal, que causó carcajadas en los cuatro jovencitos que fueron escuchadas desde la alcoba de la matriarca de los Andrew, Elroy.

— ¿Qué fue ese estruendo? —

La fiel sirvienta se acercó a la ventana, divertida observó como un desesperado Stear trataba de apagar el fuego de uno de sus locos inventos, corriendo con una cubeta llena de agua. Al mismo tiempo, miraba al elegante y apuesto Archie muerto de vergüenza, y a los otros dos, Candy y Anthony, riendo por la falla diez, del experimento mil quinientos doce del niño Stear. Tratando de aguantarse la risa que moría por salir de su garganta, la abnegada ama de llaves, con una disimulada sonrisa dijo tranquilamente, sin mirarla a los ojos.

— Son los señoritos, y la señorita, madame. —

— ¿Cómo? Bramo la mujer. —

— A…al…parecer, el señorito Stear…a…él…me parece que… —

— Te parece… ¿Qué?...habla…— dijo la mujer con un tono enérgico.

— Me parece que el señorito Stear tuvo un…pequeño…problema con uno de sus inventos…madame. —

— Oh, no, estos niños, me van a matar, y ahora con esa chiquilla. —

Dijo poniéndose la mano en la cabeza, y cerrando fuertemente los ojos presintiendo problemas con la llegada de la huérfana. De pronto apareció una nueva mucama.

—Madame, permiso. —

— ¿Qué pasa?...di instrucciones que no quería ser molestada. —

— Llegó un telegrama de Chicago, madame. —

— ¿Chicago?…—dijo con voz chillona y palideciendo…—Dame acá ese sobre, inmediatamente… — dijo, mientras se lo arrebataba.

— Déjenme sola. —

— Sí madame. —

Ambas doncellas salieron inmediatamente de la recamara, dejando a la orgullosa mujer sola. La anciana mujer esperó hasta que escuchó que los pasos de las sirvientas, se alejaban de la puerta, y procedió abrir el sobre. Con los ojos desorbitados, a medida que iba leyendo, palidecía más y más. Al final, solo arrugo el sobre y lo hizo añicos de la rabia.

— William…espero que no te hayas equivocado…ahora…Patrick…no…no…por ahora no puedo desobedecer…pero…prepárate…William…prepárate…. —

Se acercó lentamente a la ventana de su alcoba, temblando y con los ojos llenos de rabia por el telegrama recibido. Al llegar a las grandes ventanas, busco con la mirada la dueña de esa risa clara y fuerte que se mezclaba con la risa de los tres jóvenes que sonreían y charlaban sin ninguna preocupación con la rubia chica. Esa alegría no sólo perturbaba su espacio, sino su equilibrio y poderío en el clan Andrew. Su mirada llena de odio y frustración, fue sólo dirigida hacia la pequeña y frágil figura de la huérfana, Candy, quien ajena a la tormenta que había desatado en el alma y en el corazón de la matriarca del clan Andrew, seguía riendo de las ocurrencias y locuras del inventor de los Andrew.

— Qué vergüenza que digan que seas mi hermano…no puede ser que seamos hermanos. —

Decía un abochornado Archie. Quien se cubría la cara muerto de vergüenza después de la nueva explosión que acaba de ocurrir frente de su adorada gatita, Candy, y de su querido primo, Anthony.

— Vamos Archie, claro que es tu hermano, solo falta mirarlo a ambos para saber que son hermanos — decía la sonriente y traviesa, gatita de verde mirada.

— Eh… ¿Cómo? — Dijeron los tres con los ojos abiertos como platos, mirándola con cara de que tenía cuatro cabezas.

— No,… ¿no, estarás hablando en serio...Candy? ¿Verdad? ¿Candy? — Decía un serio y asustado Stear

— Pero Candy, gatita… ¿qué dices? ¿De dónde sacas que solo falta mirarnos para decir que somos hermanos?...Míranos, no somos iguales….Yo soy elegante, fino…y…él… —

— Si delicado…frágil…y…un… — decía un enojado e indignado Stear, quien inmediatamente silenció a su hermano menor antes de que siguiera hablando de más.

— Jajajajaja — reía un alegre Anthony. —

— Basta chicos, no me refería a lo físico. —

— ¿Entonces? — dijeron los tres al mismo tiempo. —

Una coqueta y risueña Candy, guiñando un ojo…decía.

— Me refería a lo espiritual, a sus mágicos corazones, ambos son tiernos, son amorosos y cálidos…ya no se peleen por favor. —

Los dos hermanos Cornwell se pusieron rojos de la pena, y solo sonrieron tontamente ante la bella frase dicha por esa hermosa criatura rubia que traía de cabeza a esos tres corazones. Anthony un poco celoso por la frase de Candy hacia los hermanitos, trató de aligerar la atmósfera.

— Es cierto hermanitos…ambos…son… como decirlo…si…odiosos…Jajajajaja —

— Anthony, — protesto una indignada Candy con sus manos en la cintura.

— ¿Cómo? —

Dijeron al mismo tiempo unos indignados y sorprendidos hermanos quienes trataron de alcanzar a Anthony para hacerle pagar tamaña afrenta. Este ni tarde ni perezoso, sale corriendo antes de ser alcanzado por sus primos. Mientras, una silenciosa Candy los mira con sus bellas esmeraldas nubladas de lágrimas de felicidad. Candy mira al cielo, dándole gracias a Dios por haberla puesto en el camino de estos apuestos y maravillosos chicos quienes han llenado su vida de felicidad y amor. Especialmente su querido Anthony.

Las risas siguieron todo el día en la mansión Andrew. Tal parecía que la alegría volvía de nuevo a reinar esa fría y solitaria mansión, y todo se debía a ese sol rubio, llamado Candy. Lo que esos cuatro jovencitos, es que dentro de la mansión había un ser que no tenía paz ni descanso alguno desde que Candy entrara a esa mansión como hija única del patriarca de los Andrew.

Casi al atardecer, después de cenar; los cuatro jovencitos decidieron salir a caminar un rato por el jardín para matar el rato, la tarde era hermosa. Mientras un preocupado y enojado Archie protestaba acaloradamente con Stear su descabellada propuesta de preparar un nuevo experimento para seguir celebrando la llegada de Candy, Anthony aprovechó la distracción de ambos, para detener a Candy y proponerle algo en voz muy baja.

— Candy, ¿puedes esperar un momento? —

—Si Anthony, ¿necesitas algo? —

— Candy… ¿Quieres cabalgar conmigo?... ¿Candy? — le dice mirándola directamente a sus verdes esmeraldas.

— Claro Anthony, a qué hora iremos mañana. — le contesta la rubia chiquilla con una hermosa sonrisa.

— Mañana no Candy, hoy. —

— ¿Hoy? ¿Cómo dices? ¿Hoy? —

— Si hoy. —

— Pero, Anthony pronto será de noche…y…la tía…ella…—

- No Candy…en este momento, no. —

— ¿Entonces? —

— Me gustaría cabalgar contigo como lo hicimos hace un tiempo… ¿recuerdas? —

Candy sonrió al recordar ese bello atardecer, donde ambos cabalgaron cuando ella aún era la sirvienta de los Legan.

- Pero, entonces…si no es ahora…entonces… ¿cuándo? — Le dice en voz baja viendo que Archie volteaba a verlos…cuando Anthony iba a responder.

— Eh, ustedes dos, ¿qué tanto cuchichean? vengan para acá, les dice un alegre Stear, —

— Al rato te digo Candy, ¿Confías en mí? — Le dice un sonríete Anthony en voz baja a Candy mientras le guiñaba el ojo

Candy indica con una leve inclinación que sí, y ambos sonríen.

— Ya vamos Stear, — le grita Anthony al desesperado de Stear. Lentamente ambos caminan en dirección de los otros dos jovenzuelos que siguen llamándolos insistentemente.

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Mientras los cuatro adolescentes morían de la risa en el jardín, un par de ojos llenos de frialdad y odio, los observaban a lo lejos. Pero todo su enfoque nuevamente tal como pasara en la mañana, era siempre hacia esa chiquilla huérfana. La ladronzuela que estaba de intrusa en su mansión. Elroy pensaba y pensaba, cuál sería la mejor manera para sacar a esa chiquilla de sus vidas, y presentía que tenía que actuar ya. Si, antes de que William decidiera hacer lo que ella tanto estaba temiendo. Ese telegrama la tenía nerviosa. Su experiencia la alertaba que la llegada de Patrick no sería buena para los intereses de ella, ni de su hijastra, Sara. No, todavía no sabía cuándo Patrick llegaría. Pero, sin George y Patrick cerca, podría planear un movimiento en contra de la huérfana. Si, tenía que pensar en algo pronto. No quedaba mucho tiempo.

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Continuará…

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Antes que nada, muchas gracias a cada una de las personas que me han hecho el enorme favor de leer mi primera historia. Para mí ha sido un honor contar con su apoyo, y me ha causado una alegría inmensa que esté gustando esta historia. Gracias a todas por leer la historia, por dejar comentarios, por todos sus consejos, apoyo, ayuda, y por hacer de esta humilde historia una de sus favoritas.

En cuanto a las preguntas, chicas…les pido por favor le den un poco de tiempo a la historia para que vean cómo evolucionan los personajes, y el argumento de la historia que se presenta. Así mismo, espero que cada capítulo vaya contestando cada una de sus sus preguntas. Lo único que les puedo decir por el momento, es que es una historia de amor, escrita con mucho cariño hacia estos amados personajes. Tratare de actualizar una o dos veces por semana, así que les pido paciencia.

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Muchas gracias a: Val Rod, Lucero Santoskoy, lachicapoderosa, Lizbeth Haruka, Becky 10000, YAGUI, Rosas y Gardenias, TamyWhiteRose, Maravilla121, Clint Andrew, Feliz64, Mitsuki Leafa, Sheryl Clyne, Sakura-chan, Kikyo Sachi-sama, AlexaPQ, Nelly, jacky Andrew, JENNY, Locadeamor, tutypeaneaple, Ross, Lizita, adrinag1, Nerckka Andrew, chidamami, Mary silenciosa, Cagalli Yula, sayuri 1707, Yanyce, Mizusu Annie, MaiiraHuiir, BetzyC, Penny Charlotte Brown, divette56, N, aday, Serena Candy Andrew Graham, Lizita, divette56, y a todas las Guest que han dejado mensajes. Gracias.