Información General:
Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus creadores Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. Los dibujos fueron dibujados por mí, pero los creadores de estos personajes son Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. La historia que se presenta, está basada en algunos eventos de los primeros 25 capítulos de la historia original, y lo que sigue es simplemente ideas o locuras de una servidora. Todo se ha escrito sin fines de lucro, solo para entretenimiento.
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Bajo La Luz De La Luna
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Capítulo II: El Plan
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— Tengo que hacer algo…pero… ¿qué…qué…hacer…con esta huérfana? … ¿qué.? —
Tanto pensar en cómo sacar de su vida a la huérfana, le trajo un fuerte dolor de cabeza que obligó a la matriarca a volver su mirada a los retratos que había en su tocador privado que tenía abierto. Lentamente, se alejó de la ventana que daba al jardín para acercarse a sus tesoros. Dejando a un lado su bastón, tomó uno de los retratos que tenía guardados en ese tocador privado del cual solo ella tenía llave y acceso. Ahí estaban las caras de sus familiares, fantasmas del pasado y del presente que parecían amenazar su futuro.
Tomo otro de los retratos, el retrato de esa persona tan importante para ella y para todos…Sí, hay estaba…él…vistiendo el tartán del clan…él…tan guapo…tan inocente…tan maleable a esa edad como lo es en este momento Stear y Archie. Suspiro, todos sus sobrinos habían sido maleables a su mando, todos excepto uno: Anthony. Este jovenzuelo, era con quien había batallado más para que obedeciera ciegamente a cada uno de sus caprichos. Este atractivo jovencito era su talón de Aquiles, era rebelde por naturaleza, y ahora todo se empeoraba con esta huérfana viviendo aquí. Todavía recordaba con orgullo, como había hecho y desecho de la vida del joven del retrato al morir el padre de él. Su fortuna aumento considerablemente…a partir de que…si…todo iba tan bien…sí…el apuesto jovenzuelo del retrato. había sido una marioneta en sus manos…por un buen tiempo de su vida…suficiente para que nadie sospechara…lo que había hecho, …hasta que George y Patrick intervinieron dejando a Elroy imposibilitada de seguir haciendo de las suyas con la vida, y la fortuna del chico del retrato.
— Si tan solo no hubieras crecido tan rápido, …y…si…Patrick y George…no…hubieran aparecido…nunca…¡Ay!…hermano. ¡Ja!…hermano…hiciste tu última jugada de ajedrez desde los infiernos contra mí…Patrick…siempre…Patrick…echando a perder mi vida. —
Decía mientras acariciaba la foto del apuesto jovenzuelo rubio que parecía tener unos 14 años en ese retrato.
— Si tan solo no hubieras crecido tan rápido, y…tú…Tú...no…te…hubieras encaprichado…tú…no…no…hub… —
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un leve toque a la puerta, que saco a la anciana de sus pensamientos, quien después de hacer una cara de fastidio, cerró con cuidado el lugar de sus recuerdos, y con paso cansado volvió a sentarse.
— Adelante —
Una asustada ama de llaves entró con cierto miedo a la alcoba de Elroy. Sin mirarla a la anciana a los ojos, le dijo.
— Madame tiene una visita de Chicago. —
Elroy palideció cuando escucho eso. No podía ser, Chicago…esto echaba por tierra cualquiera de sus planes. William la había derrotado nuevamente, …no…otra vez…no. No lo esperaba tan pronto…había pensado que tal vez…tendría por lo menos un mes para planear algo. Fingiendo una serenidad que estaba lejos de sentir, indicó
— ¿Quién es? —
La sirvienta procedió a darle una tarjeta de presentación con el nombre de la persona que deseaba verla. Con enfado, y temblando por dentro, arrebató la tarjeta, y su corazón dio un vuelco al reconocer el nombre escrito en esa tarjeta. Su peor pesadilla se había hecho realidad. No había escapatoria. Con una voz temblorosa pero demandante, ordenó.
— Esta bien, hazlo pasar. —
— Inmediatamente, madame.
Después de cinco minutos que a Elroy le parecieron cinco años, un fuerte y contundente toque en la puerta, se escuchó.
— Adelante. —
Un elegante y atractivo hombre como de unos cincuenta cinco años, de un metro ochenta de estatura, ojos azules, de cabello rubio, bigote, con mechones canosos alrededor de las sienes, entro a la sala de la recamara de Elroy. Cuando ambos se miraron a los ojos, hubo reto en la mirada de ambos.
— Madame, gracias por aceptar hablar conmigo. —
—William no ha dejado alternativa, o si ¿Patrick? —
Patrick la miro directo a los ojos, y sonriendo irónicamente le contestó…
— Madame, el Sr. Andrew solo quiere que su hija, la señorita Candy Andrew, reciba la educación necesaria como le corresponde a la única heredera del patriarca. —
Termino la frase con una sonrisa triunfal en su aún atractivo rostro. Elroy lo fulminó con la mirada, al escuchar tal afirmación….
— Eso está por verse…William…No dejaré que lo que me ha costado años, pase a las manos de esa ladronzuela tan fácilmente. —
Pensó la rígida mujer con rabia…Aparentando una paz que estaba lejos de sentir, se tomó un poco de té para refrescar su garganta y meditar el siguiente paso.
— Entiendo Patrick...así que después de George, ¿tú serás ahora su protector? —
Dijo burlonamente. Patrick sin inmutarse ante el gesto, le sostuvo la mirada, y respondió con calma su ataque.
— Madame, solo cumplo órdenes del Sr. Andrew, …él me indicó decirle que cualquier duda…o…malestar por la llegada de la señorita…Candy White Andrew…a esta que es la mansión del patriarca de los Andrew, la casa de su hija y sus tres sobrinos…se le notifique inmediatamente…No quiere bajo ningún motivo que la señorita, su hija, sufra ningún inconveniente…Ella junto con el señorito Anthony, y el patriarca son el eje principal de la familia…lo mismo sucede con los señoritos Alistair y el señorito Archibald…Eso es lo que el Sr. Andrew quiere que quede claro…ya que ellos son los únicos herederos que llevan el apellido Andrew…en…esta mansión, …y… en…la…familia.…Bajo ninguna circunstancia el Sr. Andrew dejara que alguien menosprecie o pase por encima de un Andrew, …si…eso…pasara…sea…quien sea, …abra…consecuencias…severas…madame. —
Un Patrick firme y sereno terminó la sentencia, mirando fijamente a una pálida irritada e indignada Elroy, quien pensó inmediatamente en su hijastra Sara y en sus hijos Eliza y Niel. La amenaza estaba hecha por el patriarca, y ahí estaba Patrick para hacerse respetar. Aunque le molestara aceptar tales demandas, los apellidos y el poder indicaban la balanza hacia el patriarca, la hija adoptiva, y sus tres sobrinos…y su deber era obedecer.
— Muy bien Patrick, ya sabes tus órdenes, yo las mías. Si tienes preguntas…déjamelas saber. —
— Así es madame, mañana me presentare con la Señorita Andrew, quien desde hoy…estará bajo mi cargo…de acuerdo a los designios del patriarca…Con su permiso…madame. —
Haciendo una venia a la mujer quien moría de rabia, Patrick, el hombre de confianza, del patriarca, el fiel mayordomo, ahora protector de Candy, al igual que George velarán por el futuro de Candy en ausencia del patriarca de los Andrew, su padre adoptivo, se retiró. Dejando a una Elroy completamente llena de rabia y frustración contra Candy, contra Patrick y contra el causante de todo su malestar en ese momento: William.
Ajena a la tormenta que se desarrollaba a su alrededor, Candy escuchaba atenta la explicación del nuevo experimento de Stear.
— ¿Así que tienes que usar este polvito y este otro polvito para que te dé un color rojizo, y este con este otro para que te dé un color verde esmeralda, Stear? —
Le dice una curiosa y pizpireta Candy al mayor de los Cornwell, señalando los químicos que tiene Stear sobre una mesa. Su genuina e inocente curiosidad, le da una satisfacción enorme al guapo inventor, que con una clara sonrisa de triunfo le contesta a la guapa chiquilla.
— Si Candy, el estroncio es usado para que nos dé un color rojo, el calcio le da más intensidad a cada color, el sodio nos da el color amarillo y dorado, el cobre da un color azul, y el bario nos da un color verde, tan verde como tus bellos ojos esmeralda. —
Le termina diciendo con un fuerte suspiro y una mirada intensa a la chiquilla de verde mirada, que pasó desapercibido por una distraída Candy, que seguía mirando cada ingrediente que Stear usaría para los fuegos artificiales. Sin embargo, los que si se dieron cuenta de la mirada romántica hacia Candy fueron Archie y Anthony quienes venían llegando con un juego de ajedrez para enseñarle a jugar a la preciosa chiquilla de melena dorada. Ambos jovenzuelos fruncieron el ceño ante tal muestra obvia de cariño de Stear hacia Candy, …que mirándose mutuamente decidieron inmediatamente cortarle el ensueño, antes de que el inventor volará al infinito. Tosiendo levemente para atraer la atención de Stear y Candy, Anthony dijo.
— Por fin lo encontramos chicos…tardamos un poco porque Archie no recordaba bien donde lo había dejado la última vez que…—
Archie interrumpió su relato inmediatamente, diciendo.
— No Anthony…él que lo guardo fue Stear…la última vez que le gané…tenía tanta pena que no quería verlo…por eso no lo encontrábamos, ¿verdad Stear? —
Stear, quien después de escuchar a su hermano y a su primo aterrizó a la realidad…y le contestó mordazmente a su hermano menor.
— No, Archie…él que lo guardo…fuiste tú…porque yo te gané… ¿verdad Anthony, que yo gané la última vez? ...Anthony… ¿verdad que yo gane? —
— No es verdad Stear…él último en ganar fui yo… ¿verdad Anthony?
Anthony no contestó ninguna de las dos preguntas que le había formulado sus primos, porque se había acercado hasta donde estaba Candy quien seguía mirando embelesada unas cosas que parecía, …oh…no, …parecían…parecían…
— ¿Fuegos artificiales Stear? ...pensé que habías desistido de esa idea, —
Le dice un angustiado, y preocupado Anthony quien mira preocupado y aterrado a su primo, Archie. Su mirada de susto y palidez pareciera que buscaba su apoyo para hacer desistir a su primo, el inventor, de tal locura.
Archie inmediatamente entendió la preocupación de Anthony. ¿Pero que rayos había pasado, si solo los habían dejado unos minutos solos para traer el juego de ajedrez? …y…ahora…Stear…hay no, parecía que los ojos de Archie saltaban del asombro y de terror. Reponiéndose inmediatamente de la impresión…volteó a mirar a Anthony, y con la mirada ambos entendieron inmediatamente que tenían que hacer algo para detener la nueva locura de Stear.
— Stear, ¿Qué acaso no recuerdas lo que pasó la última vez que lo intentaste, hermano, en tu laboratorio? ...Además, pensé que había quedado claro hace un rato que ya no tendríamos otro nuevo experimento este día... ¿Acaso lo olvidaste Stear? ...Apenas hace unos minutos me lo acabas de prometer… ¿Te olvidaste de eso? ...Anthony y la gatita están de testigos, lo prometiste. —
Le dice un apesarado y preocupado Archie.
— Bah, pamplinas, eso es historia, esta vez, todo está correctamente calculado…Si es cierto Archie, lo prometí, pero mira la tarde es hermosa—
— ¿De qué hablan chicos? ... ¿Qué le pasó al laboratorio de Stear? —
Pregunta una curiosa Candy a los tres chicos, después que despertara de su ensueño, y finalmente escuchara lo que pasaba a su alrededor.
— Anda Stear, ¿Por qué no le dices a la gatita lo que paso la última vez que trataste de hacer fuegos artificiales? —
— Es cierto Stear, yo también quiero escuchar cómo le cuentas a Candy que casi explotas tu laboratorio, y a ti mismo, la última vez que trataste de hacer fuegos artificiales. —
Un irónico y triunfante Anthony le dice al inventor cruzando sus brazos en son de triunfo.
— ¿De verdad pasó eso chicos? —
Lo mira una angustiada gatita con su verde mirada clavada fijamente en el inventor, quien, abochornado por su primo y hermano, decide defender su honor a como dé lugar.
— Esas fueron pequeñeces Candy, pequeños inconvenientes causados por un fallo de cálculo, pero hoy todo saldrá perfecto. No le hagas caso a este par de miedosos que no entienden nada de ciencia y de experimentos. Recuerden lo que dijo el gran científico Thomas Edison, "No he fracasado. He encontrado 10,000 maneras que no funcionan." Un error cualquiera lo comete. ¿Tú si confías en mí? ... ¿verdad Candy? —
— Yo…yo…cr…creo…que…si…—
Le dice una no titubeante y dudosa Candy, quien voltea a mirar a Archie y Anthony buscando un consejo. Ambos primos se miran y entienden la esmeralda mirada de auxilio, y se apresuran a salvar a su adorada Candy de las garras del inventor, antes que la gatita salga lastimada.
— Stear…yo creo que hoy no es buena idea hacer esto, …mira está haciendo mucho viento… ¿no te parece Archie? —
— Si Stear, además, ¿no querrás que la gatita sufra un susto o pudiera salir lastimada por un desperfecto debido al viento? ... ¿oh sí? —
Un titubeante Stear, se llevó una de las manos a su cabeza…y se quedó pensando un rato…después…tomo una hoja de papel, y empezó a escribir…Los tres chicos se miraron extrañados sin saber que pasaba con el simpático inventor. Stear, volteaba…y…miraba alrededor…como queriendo ver la dirección del viento…después de observar un rato…siguió escribiendo en su cuaderno fórmulas, nombres de elementos, reacciones químicas, anotando volúmenes, velocidades, números y más números. Mientras el guapo de Stear hacía estos cálculos, los tres adolescentes solo se miraban entre sí, sin saber que estaba pasando con Stear, quien después de un rato de hacer varios cálculos en sus apuntes, …dejo su lápiz y se quedó mirando al cielo…poniendo ambas manos atrás de su cuello se dejó caer a lo largo de su silla donde estaba sentado.
— Entonces. Stear, ¿podemos hacer otra cosa para distraernos? ... ¿qué te parece si jugamos ajedrez, como lo teníamos planeado antes?
Al ver que no contesta, Anthony lo vuelve a llamar.
— No fuegos artificiales hoy, ¿verdad Stear? —
Stear sonríe…deja de mirar al cielo…baja sus manos del cuello, …y voltea a verlos.
—Por supuesto…que…sí, …vamos a tener hoy fuegos artificiales para Candy.
— ¿Qué? — dicen unos angustiados jovencitos. —
— Claro, según mis cálculos, el viento ayudará a que los fuegos artificiales se vean aún mejor en el cielo con esta tarde que está a punto de terminar. —
Sin saber ya cómo objetar su disparatada afirmación, los tres jovenzuelos respiran resignados, y comienzan alejarse para protegerse en caso de que pase un problema con los cálculos de Stear. Anthony toma de la mano a Candy, y la jala con él para protegerla, mientras que un preocupado Archie aun trata inútilmente de disuadir a su hermano, pero al ver que no puede, optar por ir con su primo y su gatita. Mientras un alocado Stear pareciera que hablaba consigo mismo, al tiempo que revisaba todo el material que tenía sobre el piso para su función del día en honor de Candy.
— Listo, ya tengo mezclado el nitrato de potasio, carbón, azufre, y el resto de los químicos para los colores que quiero. Cada mezcla correcta con las correctas proporciones de cada químico está perfectamente colocada dentro de estos cartuchos, …y cada cartucho tiene una mecha larga para prenderla desde aquí…si…todo está correctamente…Solo me falta, … ¿qué me falta? … ¿qué me falta? …ah…sí…un cerillo…y…necesito, …ah…sí, …una mano angelical para que empiece el espectáculo…Candy…Candy… ¿dónde estás? —
Al escuchar que la llamaban, Candy trato de ir, pero Anthony presintiendo lo que quería Stear de Candy, la detuvo, y mirándola fijamente a los ojos, movió su cabeza indicándole que no, …y…gritó…
— Hey…Stear…desde aquí Candy podrá ver mejor…el… el espectáculo... —
Archie secundo lo dicho por su primo, y un triste y desilusionado Stear procedió a contar para empezar el espectáculo en honor a Candy, muy cerca de donde tenía los cartuchos con la pólvora.
— 10…9…8…7… —
— Espera Stear, por favor. —
— Candy, ¡no! — le dice un angustiado Anthony, sujetándola del brazo. Al mismo tiempo que Archie también le grita…— ¡No gatita! —
Candy sonríe dulcemente a ambos chicos, menea la cabeza agradeciendo su preocupación.
— Quiero decir que no, …Stear… ¿por qué no te vienes con nosotros? …y…desde aquí prendemos los fuegos artificiales…las mechas de los cartuchos son bastante largas, yo los mire, ¿verdad? —
Los tres miraron a Candy…y…sonrieron ampliamente, …entendiendo que ella estaba buscando proteger a Stear, y al mismo tiempo quería que todos estuvieran contentos disfrutando del momento.
— Candy tiene razón, Stear, …ven para acá con nosotros. —
Le dice un alegre Anthony, al atractivo inventor. Un alegre Stear accedió de inmediato, y colocó las mechas de manera que pudiera llegar hasta donde ellos estaban.
— Ahora sí, mi bella señorita…empecemos el conteo, aquí tiene usted el cerillo para el momento mágico. —
Roja de pies a cabeza por las palabras del inventor…y ante una cara de pocos amigos de Anthony, Candy comenzó la cuenta regresiva para prender las mechas de los fuegos artificiales.
— 10…9…8…7…6…5…4…3…2…1…listos —
Ni tarda ni perezosa, la chiquilla de rizada melena, prendió el fósforo para que empezara la función que con tanto esfuerzo realizará el simpático y guapo inventor de los Andrew. Poco a poco, la llama se iba acercando a los cartuchos con la pólvora…hasta…que…de repente…se escucharon unos estruendos, y empezaron a ver el cielo iluminado con multi colores, en esta mágica tarde que iba muriendo en el firmamento, en este maravilloso día para ellos.
Los cuatro jovencitos reían felices, en sus memorias guardarán para siempre con cariño ese bello atardecer. Finalmente, pareciera que Stear realizaba por primera vez un experimento con éxito.
De pura felicidad, impulsivamente Candy y Anthony se abrazaron sin pensar, causando una sorpresa mayúscula en los hermanos.
— Ahem — tosió un poco Stear para llamar la atención de la parejita que seguía abrazada, y como no conseguía respuesta, y los fuegos artificiales seguían estallando en el firmamento, siguió su fingida tos por un buen rato, hasta que...
— Hm — voltearon ambos a ver el inquieto y constante zumbido que los despertó de la burbuja donde se encontraban. Lo que encontraron al despertar, fueron la cara de los hermanos riendo irónicamente con las manos cruzadas. Ambos se voltearon a verse confundidos, y se dieron cuenta que…seguían abrazados…desde…quien sabe que tanto tiempo, …la cara de ambos se puso color carmesí.
— Lo siento — dijeron ambos al mismo tiempo
— Vaya, pensé que yo había sido el inventor, pero al parecer me equivoqué, …y…no…fue Anthony. —
Comentó un triste e irónico Stear, mirando a Anthony con cara de pocos amigos, regresandole la mirada que le diera Anthony hacía apenas unos minutos atrás. Inmediatamente, Candy tratando de componer su error, abrazo a Stear.
— Gracias Stear —
Lo mejor vino cuando le dio un beso fugaz en la mejilla, dejando a un inventor anonadado, a un Anthony estupefacto, y a un Archie a punto de un ataque…Hasta que su gatita repitió el mismo acto con el elegante chico, inmediatamente después de haberle dado un beso a su hermano. Ambos con cara de bobos, pusieron las manos en la mejilla donde recibieran el fugaz beso de su querida gatita, y Anthony continuaba estupefacto sin reaccionar, hasta que Candy lo abrazó nuevamente y lo besó suavemente en la mejilla tal como lo hiciera con los primos. Rápidamente se alejó de Anthony y con los ojos nublados de lágrimas les dijo.
— Gracias Stear, Archie y Anthony por todo, ahora son mi familia, gracias —
Los tres chicos sonrieron emocionados, y solo atinaron a abrazarla, para después seguir observando el espléndido espectáculo que organizara Stear.
El estruendo de los fuegos artificiales, alertó a varios empleados que salieron espantados de la mansión, para llegar al lugar de donde provenía el ruido temiendo lo peor por la fama del señorito Stear. Cuando llegaron, no solo se quedaron sorprendidos que se habían equivocados con respecto al señorito Stear, sino que quedaron gratamente sorprendidos por el maravilloso espectáculo que encontraron. Al final, solo atinaron a contemplar los fuegos artificiales que Stear había creado.
Dos pares de ojos seguían los movimientos de los chiquillos desde la mansión. Una Elroy malhumorada se alejaba inmediatamente de la ventana, después de ver de qué se trataba el escándalo, en cambio un sonriente Patrick veía divertido a los cuatro jovencitos Andrew, disfrutando de una tarde hermosa con fuegos artificiales la llegada de la jovencita rubia. Patrick intuía que eso había sido el motivo para tal alboroto de aquellos mozalbetes de acuerdo a la información que William le había dado de sus sobrinos.
Aunque estaba lejos de los jovencitos, Patrick quien estaba en la biblioteca guardando unos papeles que le había dado el patriarca de los Andrew, pudo observar como cada jovenzuelo observaba embebecido la bella cara de la alegre adolescente de preciosa verde mirada, especialmente Anthony. Si ese jovencito…parecía que respiraba por ella. Ese mirar le recordó vagamente a su viejo patriarca William, cuando enamoraba a la abuela de Anthony, Diana. Un dejo de preocupación pareció alertarlo, pero sacudió su cabeza ahuyentando sus temores. ¿Qué podría pasar?, si solo eran uno chiquillos que despertando a las ilusiones del amor…unos simples chiquillos jugando al amor…sí…solo era eso…unos chiquillos.
Después de un buen rato de espectáculo…los jovencitos volvieron a felicitar a Stear…quien finalmente lograba un éxito en su incipiente carrera como inventor.
— Ahora que hacemos, preguntó Candy, después que los tres ayudaran a Stear a guardar sus químicos y demás instrumentos en su laboratorio. —
— Anthony inmediatamente propuso que jugaran ajedrez, ya que querían enseñar a jugar. Como no se ponía de acuerdo de quien la iba a enseñar, Candy propuso que lo dejaran al azar…el afortunado, fue el guapo de Archie. Después de un rato de tratar de enseñarle. Candy cansada dijo.
— Archie, no entiendo…tal vez… ¿si te miro jugar con alguien, pueda comprender un poco más. ¿No crees?
Anthony rápidamente intervino.
— Es verdad, como yo soy él que más sabe de los tres, …jugaré con Archie para que Candy nos…v…
— ¿Qué? —
Interrumpieron tajantemente ambos hermanos lo dicho por Anthony.
— Siento desilusionarte, mi querido Anthony, pero creo que por ser el mayor me corresponde a mi jugar con Archie para que Candy aprenda de mí. —
Anthony pensó, — por fin, mi oportunidad. —
— No, Stear…yo…creo…que…yo…s —
— No, Anthony…yo debo de hacerlo, …además…Archie y yo, tenemos una deuda pendiente… ¿verdad Archie? —
Le dijo a su hermano mientras lo miraba fijamente, al mismo tiempo que le sonreía de una forma burlona.
— Bah, …pierdes tu tiempo…Stear, la última vez que jugamos, te gané. — le dice con orgullo el elegante jovencito de ojos de color ámbar.
— No es cierto, gané yo. —
— No Stear, fui yo, … ¿verdad Anthony, que fui yo? —
Ambos voltean a ver a un Anthony quien mira titubeante a ambos.
— mmm…déjame ver si recuerdo —
Dice un pensativo Anthony quien trata de recordar, poniendo su mano en su mentón, mientras Candy observa atentamente a los tres jovencitos.
— mmmm…ah…si…no…si…—
— ¿Sí qué?, … ¿no qué?, … ¿Anthony? — le pregunta un desesperado Archie.
— Digo que parece que ganaste una vez Archie…pero también recuerdo que Stear ganó otra vez…pero lo que no estoy seguro es quien fue el que ganó la última vez que jugaron. Lo que si recuerdo perfectamente es que la última vez que jugué con ustedes dos, les gané a ambos, pero de ustedes, …mmmm…no…la verdad que…no…recuerdo. Creo que será mejor hacer lo que propone Stear. —
Les dice a ambos con una sonrisa inocente al mismo tiempo que le guiñe el ojo a rubia chiquilla.
— Te dije Archie…yo tenía razón. —
— Estas equivocado Stear…Anthony no recuerda. —
Candy ya desesperada por la pelea, intervino.
— Chicos…porque no juega otra vez, así los miro, y trato de aprender de ustedes dos…se está haciendo tarde —
Dijo mirando nerviosa la hermosa luna llena que asomaba en el horizonte.
— Si…tardamos mucho, nos retaran, ¿no creen? —
Ambos la miraron y sonriendo, decidieron hacerle caso y empezaron a jugar amigablemente para enseñar a la guapa adolescente el maravilloso juego de ajedrez. La camaradería que existía entre los tres chicos, le hizo recordar a Candy a los chicos del Hogar de Pony. Su viejo hogar donde había peleas, risas, pero sobre todo respeto y amor, tal como lo veía con los tres guapos mozalbetes. Desafortunadamente, el tiempo que tenían reservado para jugar se esfumó, y una hermosa luna llena iluminó la bella noche. Después de disfrutar probablemente de una de las mejores tardes de sus jóvenes vidas, y agradecidos al cielo de que Stear no volará la mansión con los fuegos artificiales, los cuatro herederos Andrew regresaron finalmente a la mansión...bajo la luz de la luna llena…que brillaba en el firmamento.
Dos de ellos, directo a dormir…en cambio los otros dos…regresaban a la mansión, a llevar a cabo el plan ideado por Anthony. Este aprovechando un descuido de los hermanos en el juego de ajedrez que tenían, alejó a Candy un poco para platicar con ella de su "maravilloso" plan.
Cuando Candy lo escuchó, al principio se asustó, pero después de perderse en la celeste mirada de su adorado Anthony, cedió a sus ruegos, sin importarle lo descabellado del asunto, y de las terribles consecuencias si los descubren…
— Estas loco Anthony, nos descubrirán. —
—Vamos Candy, no sabía que eras una miedosa. —
Le dice un pícaro Anthony mirándola de reojo. Candy haciendo un gracioso mohín y jugando nerviosamente con las manos, le contesta
— No es que tenga miedo Anthony…pero…pero —
— Ya sé…sigues teniendo miedo a los fantasmas. Acaso al fantasma del sombrero de… —
— Tonto, — y le da un codazo
—Auch, Candy…yo…yo solo bromeaba, — le dice un juguetón Anthony, sobándose el golpe.
—No son a los fantasmas a los que les tengo miedo, Anthony. Sé que tú me protegerías, por si algo pasara. —
Le dice coquetamente. Él la mira halagado, y extasiado, y deja escapar un largo suspiro.
—¿Entonces Candy? —
Ella bajando la mirada y volviendo a jugar nerviosamente con sus dedos le contesta.
— Le tengo miedo…a…a…la tía abuela…Anthony, …yo no creo que la tía Abuela nos deje…menos a esa hora…no.… ¿recuerdas las miradas de enojo que tenía cuando llegue? —
Le dice una aterrorizada Candy, haciendo un gracioso puchero y jugando nerviosamente con sus dedos.
— Jajajajaja, claro que lo recuerdo Candy, nunca lo olvidaré. Por un momento pensé que tendríamos que llamar a un médico. Pero, ¿sabes que es lo que más recuerdo de ese momento? —Le dijo muy cerca de su oído provocando que la jovencita tuviera escalofríos.
Con una mirada llena de preguntas, y mirándolo embobada directamente a esos ojos azules, que le habían quitado el sueño desde la primera vez que lo mirara en el Portal de las Rosas, la pequeña rubia con una sonrisa coqueta, y negando con su cabeza, pregunta.
—No, ¿qué es lo que más recuerdas, Anthony? —
Volviendo acercarse a su oído, el audaz jovenzuelo le dijo…
—Tu hermosa cara, y tu bella sonrisa cuando te volví a ver de nuevo. Nunca, …nunca lo olvidaré Candy, …es el momento más feliz que he tenido en mi vida…Volverte a ver, …es el mejor regalo de mi vida. Sabes tengo un plan…tú confía en mí…además nadie lo sabrá… ¿Confías en mi Candy? —
—Anthony…si confió en ti…pero la tía abuela…ella… —
—Candy, a esa hora la tía abuela estará en el quinto sueño…no se despertará, créeme. —
—¿Estás seguro? —
Le pregunta mirándolo fijamente a los ojos haciendo un gracioso mohín. Anthony sonriendo y enamorado de esa cara pícara de Candy, le contesta.
—Claro que estoy seguro. La tía abuela toma un té para dormir…aunque Stear hiciera una explosión en su cuarto, ni con eso despertará…créeme…nadie se dará cuenta y…lo pasaremos…muy bien. — le dijo muy cerca de su oído.
Candy temblando ante su cercanía, pero riendo al imaginar a Stear haciendo una explosión cerca de la tía mientras ella dormía, se aguantó una risilla, y le contestó con una negación moviendo ligeramente su cabeza.
—No me digas que no Candy. Por favor, hoy abra luna llena Candy, es una noche espléndida. ¿No te gustaría…no te gustaría cabalgar bajo la luz de la luna llena? —
Candy lo mira embelesada, esos ojos azules pedían a gritos que aceptara su descabellado plan.
Se separó un poco para calmar su alocado corazón.
—¿Por qué no invitamos a Archie y a Stear? Si como tú dices nadie se dará cuenta, ¿eh? —
Le dice una intrigada y desconfiada Candy.
Anthony abrió los ojos asustado, al escuchar eso. La idea de tener a los hermanos Cornwell a medianoche junto con ellos, …no…la verdad que no estaba en sus planes. Solo de imaginarlos de chaperones con ellos. A Stear tratando de hacer un invento para ver mejor a la luna, o para cabalgar mejor en la madrugada. De verdad le daban escalofríos, y luego la cara de susto de Archie por los experimentos de Stear, no, la verdad que no lo alentaba nada. No, llevar a ese par con ellos, sería un terrible plan. No, tenía que pensar en algo. Dando la vuelta, y mirando al cielo rogando que Candy cediera ante su petición sin llevar a ese par...
—Piensa Anthony…piensa… —
— Bueno Candy…tal vez los invitamos otro día…pero hoy quiero que seamos nada más nosotros, por favor. Es un día especial. —
—¿Dia especial? —
—Sí, es el día donde una linda jovencita llamada, Candy White Andrew empieza su vida con esta familia. —
Le dice nuevamente muy cerca de su cara con esa voz sensual que está enloqueciendo a la pequeña rubia.
—Anthony. — Dijo emocionada, mirándolo tiernamente a los ojos, con una alegría desbordante.
—¿Qué dices? —
Mirándola fijamente, Anthony esperaba su respuesta, mientras casi casi rezaba.
— Si esto no la convence, no sé qué pueda hacerlo, — pensaba.
—Está bien…pero conste que invitaremos a Stear y Archie la próxima vez… ¿lo prometes? —
Cruzando sus dedos tras de su espalda, le dijo.
—Lo prometo…señorita Andrew. —
Una sonriente Candy aceptó.
— Está bien Anthony…aceptó. —
—Te va a encantar la sorpresa Candy, ya veraz... —
Ambos rieron ante su pacto, y volvieron a reunirse con el par de hermanos que como siempre discutían por las locuras de Stear, y porque al parecer Stear le había ganado nuevamente a Archie al ajedrez.
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Continuará…
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Nota 1: El origen de los fuegos artificiales se debe básicamente al uso de la pólvora que fue inventada en China hace más de mil años. Este invento se propagó al mundo gracias a los árabes que llevaron la fórmula de la pólvora a Europa y de ahí al resto del mundo. La pólvora se puede hacer mediante la mezcla de nitrato de potasio o salitre, carbón y azufre. Los colores se pueden obtener mediante la adición de diferentes compuestos químicos a las mezclas de pólvora para emitir el color requerido cuando sufren la acción del calor. El titanio da destellos blancos y plateados. Las sales de estroncio dan el color rojo. El sodio produce el color amarillo o dorado. El verde es producido por el bario, y el cobre produce el color azul. También se requiere el uso de otros químicos para producir más intensidad a los colores; por ejemplo, el calcio. El magnesio da más brillo y luminosidad.
Nota2: Los primeros cerillo o fósforos de seguridad fueron producidos por la compañía Bryant & May en 1861 en Londres. El primer año, la fábrica produjo 1,800,800 cerillos por semana, y debido a la demanda, se aplicó un impuesto al cerillo de un penique por caja.
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Nuevamente, muchas gracias a cada una de las personas que me han hecho el enorme favor de leer mi primera historia. Es un honor contar con su apoyo, y me ha causado una alegría inmensa que este gustando esta historia. Gracias a todas por leer la historia, por dejar comentarios, y por hacer de esta humilde historia una de sus favoritas.
En cuanto a las preguntas, chicas…nuevamente…les pido…paciencia… Por favor denle un poco de tiempo a la historia para que vean cómo evolucionan los personajes, y el argumento de la historia que se presenta. Así mismo, poco a poco cada capítulo proveerá información o pistas que contestará cada una de sus preguntas. En este capítulo, por ejemplo, descubrimos un poco más del enigmático Patrick, y así lo seguiremos haciéndolo con el correr de la historia. Mi intención es crear para ustedes una historia de amor, y los que si les puedo asegurar es que está escrita con mucho cariño hacia estos amados personajes. Les pido disculpas por no haber podido actualizar antes, pero tratare de actualizar una o dos veces por semana, así que les pido paciencia. Espero que el tamaño del capítulo dispense un poco mi tardanza. Gracias.
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Muchas gracias a: Val Rod, Lucero Santoskoy, lachicapoderosa, Lizbeth Haruka, Becky 10000, YAGUI, Rosas y Gardenias, TamyWhiteRose, Maravilla121 ,Clint Andrew, Feliz64, Mitsuki Leafa, Sheryl Clyne, Sakura-chan, Kikyo Sachi-sama, AlexaPQ, Nelly, jacky Andrew, JENNY, Locadeamor, tutypineapple, Ross, Lizita, adrinag1, Nerckka Andrew, chidamami, Mary silenciosa, Cagalli Yula, sayuri 1707, Yanyce, Mizusu Annie, MaiiraHuiir, BetzyC, Penny Charlotte Brown, divette56, N, aday, Serena Candy Andrew Graham, Lizita, divette56, Luci Andrew, OHHCartist, Little angel pink, Rosima, Eydie Chong, RORE, , a todas las Guest que han dejado mensajes, y a las chicas que solo me hacen el favor de leer la historia. Gracias.
