Información General:
Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus creadores Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. Los dibujos fueron dibujados por mí, pero los creadores de estos personajes son Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. La historia que se presenta, está basada en algunos eventos de los primeros 25 capítulos de la historia original, y lo que sigue es simplemente ideas o locuras de una servidora. Todo se ha escrito sin fines de lucro, solo para entretenimiento.
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Bajo La Luz De La Luna
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Capítulo III: La Cabalgata
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La promesa estaba hecha, a la media noche, ambos jovenzuelos burlarían la vigilancia de la mansión. Un pasadizo secreto sería su camino a la libertad, un secreto que solo él conoce debido a una carta que su querida madre le dejó al morir. El plan de Anthony era salir de la mansión con Candy sin ser descubiertos. Deseaba con toda su alma poder esta solo con ella. La había extrañado tanto…además… ¿qué podría pasar? Eran solo un par de chiquillos deseando cabalgar como lo hicieran antes, la diferencia era que esta vez sería bajo la luz de la luna.
Cerca de medianoche, un pensativo y nervioso Anthony, miraba a través de los cristales la bella luna llena que ilumina la plácida noche. Un suspiro de añoranza se escapó de la garganta del guapo jovencito, al recordar a su madre y el pasadizo secreto que descubriera a la edad de ocho años, en una carta que su progenitora había dejado para abrirse a esa edad. El encargado de dársela fue su padre. La había leído tantas veces, que había memorizada cada una de las letras que le escribiera su fallecida madre.
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April 29, 1902
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— "Querido Anthony:
Hijo mío, si estás leyendo esta carta, quiere decir que ya no estoy contigo, perdóname hijo por no estar contigo, y no verte crecer.
Te amé desde el momento que supe que vendrías. Aunque mi cuerpo ya no esté en este lugar, mi paso en esta vida se queda contigo, y mi huella está presente en tu corazón. Te amo…nunca lo olvides, tu padre también te ama.
Sé que cuestionaras el que estés con ellos y no con tu padre, …pero pertenecer a los Andrew trae obligaciones…tu padre lo ha entendido. Además de tu padre, existe otra persona importante que te quiere y te protege en la familia...Él y tú son el eje principal de los Andrew…cuando estés más grande lo comprenderás…él te lo dirá…perdona…es un secreto que no me pertenece a mí, sino al clan y a él. Pero ya lo sabrás.
Afortunadamente, hay un secreto que puedo decirte, y te ayudará si un día estás aburrido de las múltiples lecciones que Elroy te dará…o de los múltiples tutores que contratará para tu educación…En tu cuarto, se encuentra una puerta secreta que te llevará a un pasadizo secreto, uno de los varios que la mansión tiene.
El librero ubicado en la pared izquierda tiene seis símbolos del clan, están hechos de un metal especial. El que contiene la llave al pasadizo secreto, es el símbolo del centro localizado en la parte superior del librero. El águila se gira dos veces en contra de las manecillas del reloj, después se presiona el centro del águila, y el librero se recorrerá para mostrarte la puerta secreta que conduce a un pasadizo secreto que te llevará al jardín sin que nadie pueda descubrirte…para cerrarlo por dentro, solo tendrás que presionar el centro del símbolo. Para volver a entrar al pasadizo, es el mismo procedimiento usando el águila localizada en medio de las columnas...
Cuando era niña…lo use varias veces para escapar de mis tutores. No te rías hijo, me imagino tu cara de sorpresa cuando leas esta carta. Lo importante Anthony, es que este pasadizo secreto no solo es para escapar de tareas, hijo mío. Mi padre y mi abuelo hicieron varios pasadizos en esta mansión para protegernos en caso de peligro. Solo los descendientes directos…de…la…familia, y las personas de más confianza de mi padre, Patrick Y George sabemos este secreto. No, Elroy no lo sabe…así que no te preocupes, pero ese Andrew especial…que te protege en silencio y a lo lejos, si lo sabe también, es su derecho al igual que el tuyo.
Cada mansión está diseñada para proteger a los herederos directos, como tú. Entre los papeles, y cartas que te he dejado con tu padre, encontraras las instrucciones y sus ubicaciones. Memorízalos, solo los Andrew deben saber estos secretos que pasarán a tus futuros descendientes y futura esposa para proteger a los Andrew.
Con el tiempo, él y tu discutirán esta carta, y los papeles que te he dejado. Él y tú sabrás cuando sea el momento adecuado.
Es importante que acudas con tu padre en caso que Elroy actué en contra de ti, …de…los Andrew. Tú entenderás si esto pasara, …desafortunadamente, …en este momento…ni tu padre ni él puede hacerse cargo de ti. Sin embargo, ellos velaran por ti al igual que Patrick y George…Perdóname por no darte más información de él, pero su secreto no me pertenece. Ya me entenderás.
Te amo, hijo mío, nunca lo olvides.
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Rosemary Andrew Brown" —
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Anthony, limpio una lágrima que rodaba su mejilla al recordar esa carta, su tesoro, era como escuchar nuevamente su voz, cada vez que leía y recordaba cada palabra de esa carta.
— Mamá, quién me iba a decir que usaría el pasadizo secreto con Candy, para tener…una cita amorosa. —
Anthony se sonrojo, sonrió y suspiró profundamente por haber pensado de esa manera…pero de verdad que Candy lo traía de cabeza…lo único que quería era verse reflejado en esas esmeraldas.
— Gracias mamá donde quiera que estés. No creo que este violando ningún secreto, …bueno…tú dijiste que podría usarlo con…mi…futura…esposa…mmm…Candy, …mmm…Además…ella es una Andrew como yo. Claro, no estoy violando el secreto, la estoy protegiendo. Bastante mal me siento por no poder decirle a mis primos, Archie y a Stear, de este secreto. Ellos también son descendientes de un Andrew, bueno su abuelo no era Andrew, pero su abuela, la tía Janet, ella sí…El mío, era William Andrew, un Andrew directo…Hmmmm…tal vez es lo que la carta se refiere…no sé, …pero ellos son Andrew. Tan pronto hable con el famoso "él," le preguntare si lo puedo hacer —
Pensaba un pensativo Anthony, mientras dirigía su mirada al cielo estrellado e iluminado por la hermosa luna, a través de su ventana.
— Por cierto, ¿quién será Patrick, y ese otro Andrew, o ese famoso "él" del que habla mamá en su carta? ¿Cuántos misterios encierra esta familia?, ¿Hasta cuándo sabré quien es ese misterioso Andrew? —¿Será acaso el abuelo William, el famoso "él" que menciona la carta? …Es lo más probable. Sí, me parece que es él…además, ¿por qué querría la tía Elroy hacer algo en contra de los Andrew? La verdad que no entiendo. —
Dejo de meditar cuando volteo a mirar el reloj de su recamara.
— Mmmm…ya casi es hora, no tarda en llegar. Espero que no se haya arrepentido…no, no lo creo, me lo prometió. — Lo dijo con una leve sonrisa, dejando salir un profundo suspiro.
Mientras en otra parte de la casa, con todo el sigilo posible, se terminaba de arreglar la dueña de los suspiros de Anthony: Candy. La atolondrada y despistada Candy, se había esmerado en su arreglo personal para su cabalgata a media noche. Había cambiado su vestido de la tarde, por uno negro…tenía que camuflagearse, según ella…aparte, se había perfumado, y dejado el pelo suelo. Solo lo sujeto con una cinta. Al mirar el reloj, se mira nuevamente al espejo, aunque casi no se ve su imagen porque la luz de su cuarto está apagada, para no despertar sospechas, suspiró.
— Es hora Candy, Anthony debe de estar esperándome. —
Con mucho cuidado, una intrépida Candy, sale de su alcoba abriendo con cuidado la puerta de su alcoba, y caminando de puntitas sin hacer ruido se dirige a su objetivo.
— Camina sin hacer ruido Candy…si la tía abuela me descubre, no quiero ni pensar qué haría. —
Se decía mentalmente, al mismo tiempo que un escalofrío recorría todo su cuerpo al pensar en los oscuros ojos de Elroy, que cada vez que la miraba pareciera que la quisiera fulminar con esa mirada tan penetrante.
— No, tengas miedo, cobarde, solo un poco más…y…estaré cerca de la puerta de Anthony, — sonreía ante la idea de tenerlo cerca de ella.
Antes de que la atolondrada guapa chiquilla tratara de tocar la puerta, presintiendo su intento, la puerta se abre, y Anthony la jala hacia adentro…Indicándole que lo siga sin hablar, mientras cerraba con llave su puerta.
— Shh, Candy…sígueme…con cuidado. —
— Ten toma, tengo esto pa…—
Se queda helado, y calla cuando ve la hermosa cara de Candy y su dorada cascada que caía sobre sus hombros, gracias a la tenue luz de la luna que pasa sobre los cristales de su ventana.
— Es…estas…hermosa…Candy, …te…vez…hermosa…hermosísima con tu cabello suelto —
Candy ruborizada de pies a cabeza, solo atina a reír tontamente, y acepta la capa que le da.
— Espero que te quede, te cubrirá por si hace frío. —
— Es hermosa, Anthony.
— ¿Cómo? —
— ¿Qué cómo la conseguí? ...ella me dejo muchas cosas en ese pasadizo secreto Candy, entre esas cosas, había esta capa. —
— ¿Ella?… — le pregunta un tanto celosa.
Anthony, sin percatarse de los celos, le contesta con una sonrisa…
— Mi madre, Candy…era de ella…te verás hermosa. —
— Gracias Anthony…" Candy tonta, tú con tus celos…y es de su mamá" — se recrimina mentalmente, mientras le sonríe al guapo jovencito.
Cuando la jovencita se la puso, Anthony volvió a suspirar, y con una sonrisa seductora solo alcanzó a decirle.
— Preciosa Candy, simplemente maravillosa, — y le acomoda un travieso rizo, detrás de su oreja, provocando un nuevo rubor en esta chiquilla.
— Gr…gracias…Anthony. —
Fue lo único que pudo decir después de tantos piropos. Ambos estaban bastante nerviosos e inquietos por estar ahí a solas. Si alguien los descubre…la verdad que estarían en un verdadero aprieto. La señorita Andrew dentro del cuarto del Señorito Anthony, a media noche encerrados con llave, y a obscuras. ¡Sería un escándalo!
— Ven …tengo que abrirlo…acércate para acá…que tengo que cerrar las cortinas…mira este es el lugar donde está la puerta secreta. —
Candy se queda mirando atentamente de como Anthony se acerca al librero, y activaba el mecanismo de la puerta secreta usando el símbolo del clan que estaba en el librero…después de activarla…el enorme librero se recorre para dar paso a un cuarto secreto. Candy se queda impresionada por lo que ve.
— Anthony, esto es increíble. —
— Shh —
— Lo siento Anthony. — Se cubre inmediatamente su boca avergonzada del alboroto causado
— Jajajajaja, estoy bromeando Candy, no se puede escuchar, este cuarto es especial. —
— Tonto — se voltea indignada, cruzando las manos en señal de enojo.
Al ver su actitud, Anthony se preocupa inmediatamente, y se acerca a dueña de sus sueños.
— Perdóname Candy, yo solo bromeaba, ¿me perdonas? Dime que si, por favor —
— Ja, yo también bromeaba — Lo miraba burlona y le guiñe coquetamente el ojo. A lo que el chico solo le sonríe dulcemente.
— Ya tengo unas velas prendidas dentro del pasadizo y el cuarto…es hora, …ven conmigo Candy, …dame tu mano. —
Una obediente y temblorosa Candy roja desde la punta de la raíz de su dorada melena hasta los pies, le da su suave mano al atractivo jovencito quien solo la apretó levemente con cariño. Al contacto de sus manos, ante la proximidad de sus cuerpos, y en la penumbra de la habitación, ambos jovenzuelos sienten una corriente eléctrica que sacude sus cuerpos. Ambos se detienen en medio de la obscuridad, y nerviosamente se miran sin decir nada; dejando salir una nerviosa risilla.
La tenue luz de la luna que se filtra débilmente a través de los ventanales, deja ver sus sonrosadas caras. Nerviosos tratan de ignorar las nuevas sensaciones que las proximidades de sus cuerpos están causando en ellos para continuar con su arriesgado plan. Anthony jala suavemente a Candy consigo hacia dentro del cuarto secreto… y … cierra la puerta que los llevara a su aventura nocturna.
Candy se queda asombrada ante el lugar, y curiosa observa todo.
— Es impresionante…Anthony…este cuarto secreto en la mansión. —
— Es por protección Candy, en caso de que hubiera una emergencia, — …sonrió…— o algo tan importante como lo que estamos haciendo hoy. —
Le guiño el ojo en señal de complicidad.
Candy caminaba de un lado a otro, mirando y tocando todo a su alrededor. Simplemente ella estaba extasiada por los impresionantes acabados que había en las paredes y en algunos de los muebles del lugar. Así mismo, la rubia chiquilla estaba impresionada por los curiosos artefactos que adornaban parte de lo que parecían libreros y un elegante escritorio, en este extraño y mágico sitio secreto.
— Anthony, esto es maravilloso, me siento como en una novela de misterios, … ¿no…no…hay…—
— ¿Fantasmas? — Le susurra un coqueto Anthony al oído
Candy lo mira directamente a esos ojos celestes con miedo por el famoso fantasma, pero su cercanía, y su delicioso aroma varonil, la tenía tan perturbada que estaba más atolondrada que de costumbre.
— Síííí… —
— No Candy, no hay fantasmas. Tranquila, eso del fantasma fue una broma la otra vez en la fiesta, ¿me perdonas? Además, yo te protejo… ¿lo recuerdas? —
Le vuelve a decir cerca, muy cerca de su oído, tan cerca que Candy juraría que acaba de besárselo. Anthony se aleja un poco y la mira profundamente. Ella sigue temblando, con la respiración entrecortada, pero no por el miedo, sino por tenerlo tan pero tan cerca ya que su colonia inunda todos sus sentidos. Anthony, ha perdido ya la timidez ante ella, y se acerca más y más a Candy para tomarla tiernamente de la cara con ambas manos, y le da un tierno beso en la frente. Candy se siente derretir, roja como un tomate, no atina a decir nada solo atina a mirarlo fascinada de lo ocurrido. Ella esta tan embobada por este guapo chico que continúa temblando ligeramente por el contacto de sus labios.
— No temas nunca más Candy, siempre estaré contigo para protegerte — le susurra al oído con esta masculina voz que derrite cada fibra del corazón de Candy.
La abraza suavemente, ambos suspiran y sonríen mientras sus jóvenes corazones latían alocadamente a mil por hora. Lentamente Anthony se separa, y nuevamente le toma suavemente la mano para conducirla dentro del pasadizo. No hay necesidad de decir nada más, Anthony está feliz, porque la lleva tan cerca de él, en ese pasadizo secreto, y Candy, ella, simplemente siente que camina sobre nubes.
Ambos siguen nerviosos por ese contacto entre ellos, pero tratan de disimularlo por enésima vez en esta odisea que apenas comienza. Por varios minutos, ambos jovenzuelos caminan de la mano muy cerca del uno al otro por los pasadizos secretos de la mansión. En silencio e iluminados solamente por la tenue luz amarillosa de varias velas que Anthony había colocado y prendido previamente esa mágica noche. Solo se escucha sus pasos leves en los laberintos que van pasando. Nerviosos y emocionados por la aventura, llegan a una angosta escalinata, donde descienden con cuidado poco a poco hasta llegar al laboratorio de Stear, que Anthony abre fácilmente girando el símbolo del clan. Al entrar al laboratorio, inmediatamente Anthony procede a cerrarlo, dejando el lugar semi oscuro.
— Con cuidado Candy —
Le dice un galante Anthony en voz baja, a una temerosa Candy, quien por andar en las nubes pensando en ese chico mágico que tiene tan cerca de ella, por poco cae, ya que tropieza con un cachivache dejado en el piso por el despistado inventor.
— ¡Ay! —
Rápidamente, la sostiene en sus brazos, sujetándola levemente del talle, antes de que caiga, quedando sus caras tan cerca, del uno del otro que Anthony casi puede tocar sus labios. Ambos se sonrojan, y Anthony tiene que hacer acopio de su fuerza para serenarse, y no besar hasta desfallecer a la chica que tiene en sus brazos ya que su perfume de esencias de jazmines y rosas lo están volviendo loco de deseo por esa chiquilla rubia que tiene entre sus brazos. Disimulando su turbación, solo atina a decir.
— ¿E…s. Estás bien Candy? —
Una ruborizada, apenada, y nerviosa Candy ante la cercanía del apuesto adolescente, se aleja un poco de él, y le dice tímidamente.
— Si…si…Anthony…fue…fue, solo…solo un pequeño tropiezo. —
Anthony ya recuperado de la embarazosa situación anterior, la mira con ternura, y le acomoda uno de sus traviesos risos detrás de uno de sus oídos.
— Lo siento Candy…Stear tiene mil cosas en este laboratorio, …es un milagro que no se haya lastimado con todo lo que tiene regado por doquier…Voy abrir la puerta, …dame tu mano, y no me sueltes, …pase lo que pase. Tenemos que caminar en silencio, y con mucho cuidado por un rato hasta que lleguemos a la caballeriza. ¿Estás lista? —
Con un poco de temor y nerviosa, la rubia chiquilla, le da su mano que fue sujetada firmemente.
— Sí —
Con el mayor sigilo posible, Anthony abre la puerta. Caminando sigilosamente pegados a la pared, y usando los arbustos del jardín como camuflaje, los jovencitos logran salir de los límites de la mansión. Lentamente y en silencioso se dirigen al establo. En poco tiempo llegan al deseado lugar que Anthony conoce como la palma de su mano, y guía a Candy donde está su amado caballo sin problema alguno.
— Ven Tormenta, está por acá. Deje todo listo para hoy. —
— Así que sabías que aceptaría, lo mira irónicamente. —
— ¡Hmmmm!, no necesariamente, Candy. Deseaba que aceptaras. Le dice mirándola a los ojos vehementemente. Pero de verdad me hubiera puesto muy triste si no hubieras aceptado, y Tormenta también. ¿Verdad que sí, Tormenta? —
El bello caballo relincha, aceptando lo que su joven amo le ordena, cuando Anthony lo acaricia con cariño.
— Ves, Tormenta dice que sí. —
— Anthony…que mentiroso te has vuelto. — le dice una risueña Candy, con las manos en la cintura, mirándolo intensamente con sus bellas esmeraldas.
Él sonríe al verla, suspira, y le tiende su mano.
— Ven vamos, dame tu mano. Te subiré afuera. —
Protegidos por el manto de la noche, los jovenzuelos abandonan el establo, para montar a Tormenta fuera de este lugar. Sin problema alguno, Anthony sube a Candy a su caballo tomándola tiernamente, pero con firmeza de su breve y frágil cintura. Acto seguido el apuesto jovencito ágilmente trepa a su hermoso corcel blanco, donde sostiene con una mano la breve cintura de la chica de sus sueños y con la otra sujeta las riendas del fiel caballo. El íntimo contacto de sus cuerpos, los pone nuevamente nerviosos esta noche, y para aligerar el momento, Anthony dice.
— ¿A dónde quieres ir Candy? —
— No tengo preferencia Anthony, solo quiero galopar contigo, como aquella vez, ¿lo recuerdas? Pero me imagino que ya tienes algo planeado, ¿verdad? —
Voltea a verle, y le sonríe dulcemente al jovencito. Aunque la luna llena ilumina esa hermosa noche, el tierno rubor de sus mejillas es apenas vislumbrado por el gallardo jovencito cuando la chiquilla le pregunta. Él la mira embelesado, y tratando de calmar su loco corazón que galopa sin cesar por estar rozando con su mano el cuerpo de la chica, solo atina a confirmar su suposición con una leve inclinación de su cabeza. Ella se voltea para enfrente, y el joven solo la sujeta firmemente, pero con cuidado, el talle de la preciosa adolescente de verde mirada para empezar con cuidado su aventura por el bosque.
Poco a poco se van alejando de la caballeriza rumbo al destino elegido por Anthony para esa noche especial, con una sonrisa en sus bocas, y con sus corazones llenos de ilusiones y felicidad, tal como lo hicieran apenas unos meses atrás cuando la pequeña Candy trabajara con los Legan. Sin embargo, esta vez, ya no están separados. No esta vez, ambos están más unidos que nunca. La hermosa luna que ilumina su camino, es su único testigo de esta travesura nocturna. Poco a poco, Candy ve a lo lejos que se están acercando al final de un camino donde pareciera haber un muro alto cubierto completamente de hiedra, y con muchos árboles frondosos bloqueando el camino elegido por Anthony. La sorpresa se ve reflejada en la cara de Candy, no entiende. Anthony detiene el caballo.
— Ya casi llegamos, Candy…tengo que abrir, espérame. —
El elegante jovencito ágilmente baja, dejando a su dulce acompañante en el corcel. Una sorprendida Candy observa como Anthony se acerca al muro cubierto de hiedra. Al principio, teme un poco por su seguridad, pero asombrada ve que detrás de la hiedra, uno de los muros es una puerta que Anthony abre con un mecanismo que se encuentra entre la hiedra. Luego de abrirla, él se regresa, para tomar las riendas de Tormenta y meterlos dentro de esta parte del bosque desconocido completamente para ella. Candy sigue todavía con la boca abierta impresionada por tantas puertas secretas en una noche. Al terminar de asegurarse que todo está bien, el jovencito cierra el muro falso cubierto de hiedra, y monta a Tormenta nuevamente.
— ¿Estas bien Candy? —
Ella solo acierta a decir débilmente
— Hmmmm —
A lo lejos Candy ve maravillada un lago pequeño rodeado de frondosos robles blancos y rojos. Ella no dice nada, solo se deja guiar sujetada fuertemente por él.
Se detienen cerca de dos pequeñas cascadas que Candy nunca había visto en su vida. Anthony se baja de Tormenta, y con cuidado pone a la guapa adolescente sobre el césped silvestre que había a la orilla del lago. La chiquilla voltea a ver todo el lugar, con la sorpresa reflejada en su hermoso rostro, mientras Anthony la ve divertido. Candy camina de un lado a otro mirando el lugar completamente perpleja por la belleza del paisaje. Los inmensos robles que le recuerdan al Padre Árbol que tanto añora. La claridad del agua del pequeño lago, hacen que el reflejo de la luna en sus aguas sea un espectáculo maravilloso para la jovencita ya que pareciera que la luna estuviera dentro del centro del lago. Candy siente que puede tocar la luna reflejada en esas cristalinas aguas.
— Anthony, esto es maravilloso, mira el reflejo de la luna, es ¡increíble! Nunca había visto algo semejante, no conocía esta parte del bosque ni este lago. Tampoco había visto estos frondosos robles en este bosque, son enormes. ¡Oh!, Anthony, es una belleza. Pero qué tonta, cómo los iba a conocer si ya miré que está cercado, Jajajajaja. —
Ambos se ríen de la divertida conjetura de una Candy que irradia felicidad. Anthony se acerca a la orilla del lago llevándola de la mando. Voltea y la mira fijamente..
— Quería que conocieras uno de los lugares que más disfruto de Lakewood, aquí vengo seguido, y siempre a la media noche a escondidas de todos…solo —
— ¿Solo? —
Mirando el lago, suspira, y sonríe.
— Si, aquí puedo disfrutar de mis recuerdos, …de mi madre…mi padre…aquí soy yo, Anthony…No Anthony Brown Andrew, …no, solo Anthony. Alguien que quiere ser feliz y hacer una diferencia en la familia. No me gusta la hipocresía Candy, los lujos, todo lo que la tía Elroy y la gente como los Legan adoran, …lo detesto…Muchas veces he querido irme de aquí, alejarme de los Andrew, …pero me he quedado por mi madre…por su recuerdo…pero no sé hasta cuando…me asfixia tanta banalidad...Mi…madre…me dejó…cartas…donde…explicaba la importancia de esta familia para mucha gente trabajadora y humilde,…por eso también me he detenido, sin embargo…es tan difícil llevar el peso del apellido Andrew…Candy, … yo solo quisiera ser yo… sin ataduras…sin abolengos….sin mentiras y secretos…¿me entiendes? —
Voltea a verla con dulzura, esperando una reacción de la chica de esmeralda mirada.
— Si Anthony —
Ambos guardaron silencio,
— ¿Quieres sentarte, Candy? Me gustaría que estuviéramos un rato aquí, ¿te gustaria a ti, Candy?
Candy con una hermosa sonrisa en los labios, le contesta dulcemente.
— Me encantaría Anthony…es muy bello este lugar…y además…es especial para ti. —
— Espera, deja poner mi capa, para que no te manches…listo…déjame ayudarte…Mientras disfrutas del paisaje, Candy, déjame hacer una fogata…Traje todo para hacerlo, …en seguida vuelvo. —
Candy solo asiente levemente con la cabeza. Ella de verdad está completamente extasiada del lugar que escogió Anthony. El lugar es una belleza, y aparte la dulce chiquilla se da cuenta que la atmósfera es…romántica, siente un escalofrío, pero no es por frío, sino…por incertidumbre a lo desconocido. Ellos dos solos, y en ese lugar…tan mágico. En un cerrar de ojos, Anthony termina su cometido, y una imponente fogata está calentado el lugar cerca de ellos. Al terminar, él se sienta junto a ella.
Así, los jovencitos sentados juntos uno del otro cerca de la orilla del lago, admiraran la belleza del lugar iluminado por la bella luna llena, y la luz de la fogata. Candy no deja de admirar el lugar, y corta una bella flor silvestre de las que crecen a las orillas del lago, para verla más de cerca. Anthony, solo la observa en silencio.
— ¿Te gustan, Candy? —…lo voltea a ver, con la flor en la mano…— si son bellas, y hay tantas aquí, de muchos colores, de verdad que es lindo el lugar…tan tranquilo. —
— Mi abuelo mandó hacer este lago, Candy. Al parecer quedó maravillado con El Lago Nemi que está cerca de Roma en una de sus muchas visitas a Italia. Como es artificial, el agua es muy cristalina, es por eso que podemos ver la luna reflejada de esa manera, produce un efecto similar al mismo fenómeno de ese famoso lago.
— ¿Tú conoces ese lugar Anthony?
— No, pero algún día podremos ir juntos, ¿te gustaría Candy?
— Claro, sería muy romántico, digo seria fabuloso, es hermoso. — le dice una abochornada rubia.
Anthony, se voltea a ver el lago para no seguir avergonzando a la adolescente, y trata de hablar de cualquier cosa para aligerar el ambiente.
— Es muy bella la noche Candy —
— Es verdad Anthony, es hermosa. —
El guapo adolescente voltea a verla, y suspirando profundamente, solo alcanza a pensar…
— Pero no es tan bella como tú…Candy, ¿qué me has dado? Me tienes hechizado. —
Una Candy ignorante a los estragos que estaba causando en el jovencito, continua la amena charla.
— Dime Anthony, ¿por qué está cercado el lugar? ¿También vienen Archie y Stear seguido a este lugar? —
— Por lo que entendí de las cartas de mamá, este era un lugar muy especial para mi abuelo. Al parecer él compartía este lugar con mi abuela, era de ellos, y creo que solo pertenece a sus descendientes directos. Yo sé cómo abrir la puerta secreta por una de las cartas. George se encarga de quien mantenga el lugar. Más adelante, en esa dirección cerca de ese roble gigantesco que se ve a lo lejos, hay una cabaña. Otro día te llevo a conocerla. Los chicos…al parecer no saben nada, solo lo sabía mi madre, George, un tal Patrick, otra persona y yo…bueno y ahora tú. Nadie más, tal vez en un futuro pueda decirles. Sabes Candy, …hay muchos secretos…que no me pertenece…y no los entiendo, de verdad espero algún día entenderlos y saber la verdad. — termina con una seductora sonrisa, su explicación.
— Entiendo…gracias Anthony, por compartir este lugar conmigo. —
Como respuesta, el chico le besa sus manos, y continúan disfrutando de la noche, y del paisaje nocturno. Hasta que, Anthony rompe el silencio.
Candy, …yo quisiera pedirte perdón. — …voltea a mirarla.
— ¿Perdón?, pero de ¿qué hablas?, no entiendo. —
— Cuando los Legan te mandaron a México, yo no pude hacer nada…traté, te juro que traté, pero fracasé…no sabes lo que me dolió que te hayas marchado…tenía tanto miedo por ti…perdóname Candy, …por no haber podido luchar por ti y por no haber convencido a la tía abuela…me sentí tan impotente. —
Candy, le pone su mano en el hombro.
— Anthony, tú no tienes la culpa, es más gracias a ti, y a los chicos estoy aquí, ¿recuerdas? Fui adoptada por el abuelo William gracias a sus tres cartas. Además, soy yo la que te tiene que pedir perdón —
— ¿Tú?, perdón, ¿Por qué?, no te entiendo. —
Volteando a mirar el lago, para evitar mirarlo a los ojos.
— Yo, yo la vendí, Anthony, lo siento. —
— Tú vendiste, ¿qué?, Candy, no te entiendo.
Esta vez voltea a mirarlo a los ojos directamente, y con una triste sonrisa le dice.
— La Dulce Candy, yo tuve que hacerlo para ayudar una familia, perdóname Anthony. —
Anthony le toma las manos, y se las besa tiernamente.
— Candy, eso no tiene importancia, recuerdas lo que hace un rato me dijiste, eres la hija, del abuelo William…todas las Dulce Candy que hay en Lakewood, todas son para ti, nunca más te dejare, Candy. —
— Anthony —
Ambos se abrazan con cariño, como queriendo dejar el doloroso pasado atrás, y Anthony le regala una pequeña flor silvestre para alegrarla, y voltean hacia el lago para seguir mirando el reflejo de la luz de la luna en las aguas cristalinas del imponente lago.
Candy posa su cabeza en el hombro de Anthony, él sonríe al tenerla tan cerca de él. Por fin se siente completo, no más soledad en su alma y corazón. De repente, Anthony se para, y se inclina hacia Candy y le extiende la mano.
— Candy, ¿quieres bailar?
Candy se sorprende, lo mira con extrañeza.
— Bailar…pero…no hay música. —
— No importa ven, yo te canto al oído. —
La para con delicadeza, y la toma suavemente del talle, y comienzan a bailar al son de una canción que Anthony tararea que curiosamente es la canción que bailaran meses atrás. Candy pone su cabeza en el pecho de Anthony y cierra sus ojos, maravillada con su Príncipe de las Rosas. Anthony sonríe con ternura al verla, y la abraza más fuerte, y continúa tarareando la canción, una y otra vez.
El tiempo no perdona, y después de pasar horas bailando, sin música, en ese magnífico lugar, los jovencitos tienen que regresar a la mansión. Casi al amanecer dejan atrás el muro secreto, y cabalgan rumbo a su hogar, juntos, mas juntos que nunca. Anthony experto en escapes nocturnos, elude los guardias y entran al laboratorio sin problemas. Dentro del lugar, Candy lo abraza
— Gracias Anthony —
— Gracias de que Candy, soy yo, él que te tiene qu… —
Candy lo calla suavemente, poniéndole el dedo índice en su boca, y menea levemente la cabeza.
— Gracias por darme la noche más maravillosa de mi vida, por enseñarme tu lugar favorito, y por compartir conmigo tu mundo, y tus secretos. —
Él sonríe, la toma de las manos, y las besas tiernamente, mientras le dice.
— ¿Candy, te gustaría repetirlo?, ¿quisieras cabalgar conmigo mañana, otra vez? —
— Si, Anthony, si quiero, — susurra la chiquilla de verde mirada al guapo jovencito.
— Pero, tú y yo, solos, ¿verdad?
—Uh-huh. —
— Gracias, nos divertiremos tanto o más que hoy —
Nuevamente se lleva la mano de la rubia chica a su boca, mientras sus ojos la miran fijamente. Anthony está feliz, no solo porque Candy aceptó su invitación, sino porque ya no tendrá que inventar algún pretexto para no llevar a sus primos Archie y Stear, de chaperones. Esta tan contento, que la abraza con cariño. La rubia chiquilla solo se deja querer, ella es feliz en sus brazos. Después de unos minutos abrazados, se separan para regresar al pasadizo secreto. Anthony la toma de la mano suavemente.
— Vamos…que ya casi es la hora en que los sirvientes comiencen a trabajar en la mansión…—
Entran al pasadizo secreto, y poco después con mucho sigilo…Anthony la deja frente de la puerta de su cuarto, no sin antes darle otro tierno beso, pero esta vez en su mejilla, y en su mano. Candy cierra la puerta, y se siente derretir por ese beso, llevándose su mano a la mejilla besada, y a su mano. Suspirando y riendo tontamente se quita la ropa, guardando la capa que le diera Anthony, y se pone la bata. Cansada, alegre y aun con la cabeza en la luna por lo que ha vivido esta noche, se mete en su cama a dormir, y a seguir soñando con Anthony, el chico que le quita la respiración.
En otra cama, un jovencito recostado en la cama mirando el techo, revive en su mente cada momento vivido de esa madrugada.
— Candy…Candy…me gustas…me gustas mucho…. — y cierra sus ojos lentamente sin dejar de pensar en la chica de verde mirada, esa chiquilla que poco a poco se ha adueñado de su corazón.
Las pocas horas que les queda para dormir, les sirven a ambos para suspirar y soñar con los momentos compartidos y con esos tiernos besos y abrazos que esa noche compartieron por primera vez. Un aire de amor vuela en la mansión, dejando una huella en los jóvenes corazones de esta pareja de adolescentes. Es el inicio de una nueva etapa en la vida de los jovencitos del clan Andrew.
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Continuara…
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Nota 1: El roble blanco, Quercus alba, es conocido como el árbol estatal del estado de Illinois. Este tipo de árbol crece en todo el estado. Es conocido por su madera, que es usada para la construcción de muebles, pisos, laminas, barriles y la construcción. Es un árbol que da sombra. Alrededor de 98 por ciento de los bosques están formados por especies de árboles de madera dura, y el 43 por ciento de los árboles conocidos como de madera dura son las especies de roble blanco y rojo, Quercus rubra.
Note 2. El reflejo de la luna en el lago fue una idea que se me ocurrió, pero buscando imágenes de algo parecido, encontré que, en la vida real, hay un lago que produce un efecto similar. El Lago Nemi, está en el interior de un volcán, situado a 25 kilómetros de Roma produce un efecto único en el mundo. Se le llama el Espejo de Diana, Speculum Dianae. Al parecer solamente ocurre durante los meses del verano. La claridad del lago hace que cuando la luna se refleja en sus aguas pareciera que la luna está dentro del lago. El lago tiene una superficie de 1,67 Km2 y su profundidad máxima es de 33 metros. Las paredes del cráter protegen este lago del viento, es decir tiene su propio microclima.
Nota 3: Lago artificial, también se les conoce con el nombre de represas, presas, reservorio, embalse y si el tamaño del lugar es pequeño se le puede llamar estanque. Normalmente son construidos para almacenar agua potable, para usos agrícolas, para esparcimientos, deportes acuáticos y actualmente presas hidroeléctricas. Se han encontrado lagos artificiales creados en la antigua Grecia y en la Roma antigua antes de Cristo.
Un lago artificial por lo general tiene más problemas con la calidad del agua que en un lago natural. Sin embargo, para esta historia ficticia, estoy ignorando este dato científico. Estoy asumiendo que el agua es clara, y que no tiene problemas con sedimentos o algas, y que un riachuelo desemboca en el por medio de dos pequeñas cataratas, esto es simplemente pura imaginación.
Nota 4: Aunque tal vez suene muy macabro la idea de que una madre deje cartas a su hijo presintiendo su muerte, se me ocurrió esta locura porque siempre se ha manejado que la madre de Anthony no gozaba de buena salud. Así que pensé que como son de familia pudiente, las cartas podían ser como un tipo de testamento para el hijo amado. Espero no haber incomodado a nadie con esta idea.
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Antes que nada, quiero disculparme por no haber podido actualizar antes. Mi intención es actualizar por lo menos una vez por semana, desgraciadamente pasaron cosas que me imposibilitaron hacerlo. Espero comprendan, y que disfruten de este nuevo capítulo.
Gracias a cada una de ustedes que me han dado consejos para mejorar, de verdad se los agradezco infinitamente. También, le doy la bienvenida a las nuevas chicas que han comenzado a leer esta historia. Es un honor contar con su apoyo, y me ha causado una alegría inmensa que este gustando esta historia. Gracias a todas por leer, por dejar comentarios, y por hacer de esta humilde historia una de sus favoritas. Cada capítulo para mí es un reto porque nunca había hecho nada parecido, y me da muchísimo gusto que continúen conmigo en esta nueva aventura.
Este capítulo se lo dedico con mucho cariño a tres amigas, Maravilla 121, Lucero Santoskoy, y Tutypineapple, por estar siempre al pendiente de mi persona. Gracias por su preocupación, y apoyo amigas. Lucero, gracias por dedicarme el capítulo de tu nueva historia, Maravilla, gracias por ayudarme cada vez que lo he necesitado, y Tuty, gracias por todo tu apoyo.
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Muchas gracias a todas y cada una de ustedes, por leer este fic: Val Rod, Lucero Santoskoy, lachicapoderosa, Lizbeth Haruka, Becky 10000, YAGUI, Rosas y Gardenias, TamyWhiteRose, Maravilla121 ,Clint Andrew, Feliz64, Mitsuki Leafa, Sheryl Clyne, Sakura-chan, Kikyo Sachi-sama, AlexaPQ, Nelly, jacky Andrew, JENNY, Locadeamor, tutypineapple, Ross, Lizita, adrinag1, Nerckka Andrew, chidamami, Mary silenciosa, Cagalli Yula, sayuri 1707, Yanyce, Mizusu Annie, MaiiraHuiir, BetzyC, Penny Charlotte Brown, divette56, Naday, Serena Candy Andrew Graham, Lizita, divette56, Luci Andrew, OHHCartist, Little angel pink, Rosima, Eydie Chong, RORE, , Little angel pink, Rosima, Adoradaandrew, NayrAdg21, Miriam, Gissa A. Graham, Tania Lizbeth, Lizvet Ardray, Eliza-Sq, Lacus Sheryl Nome, Mary Andrew, aday, a todas las Guest que han dejado mensajes, y a las chicas que solo me hacen el favor de leer la historia. Gracias.
