Información General:

Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus creadores Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. Los dibujos fueron dibujados por mí, pero los creadores de estos personajes son Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. La historia que se presenta, está basada en algunos eventos de los primeros 25 capítulos de la historia original, y lo que sigue es simplemente ideas o locuras de una servidora. Todo se ha escrito sin fines de lucro, solo para entretenimiento.


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Bajo La Luz De La Luna

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Capítulo IV: Conociendo a Patrick – Parte 2

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. . . . . . (Minutos antes de que los interrumpieran) . . . . . .

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Teniendo como marco la maravillosa luna llena, la pareja de adolescentes comenzaban de la mano su aventura de amor. El mundo desapareció para ambos por unos instantes; fue un espacio en el tiempo para ambos. Ese primer dulces beso fue la primer sublime caricia íntima compartida.

— Te amo Candy. —

Le dice completamente extasiado después de la hermosa experiencia vivida apenas haces unos instantes, lleno de gozo pone su frente sobre la tersa frente de ella. La suave briza ligeramente acaricia sus caras. Los dulces aromas de las flores silvestres parecen compartir su dulce declaración de amor, dejando que una sutil fragancia llene el lugar íntimamente...

— Te amo Anthony —

Al escuchar eso, el jovencito, le acaricia su cara con un amor infinito, la acerca nuevamente a él; ella se deja llevar y cierra sus ojos dispuesta a enfrentar lo desconocido junto con su amado. Sus corazones laten alocadamente…

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El segundo beso comenzó siendo una caricia tierna entre ambos. Era un beso que fue abriendo las puertas lentamente y suavemente a lo desconocido; pero poco a poco fueron entrando al paraíso prometido. Un permiso tímido, el primer contacto verdadero de ambos. Una inexperta interna danza sutilmente ha empezado, sin ritmo y sin gracia, pero en segundos, el guapo jovencito se convierte en un experto bailarín en esta sublime danza de amor, y lentamente a su dulce damisela guía diestramente al ritmo del amor. Ambos siguieron bailando al compás de esa nueva canción, que internamente les guía en ese embriagante vals de esta amorosa primera unión. La experiencia es intensa para ellos, sus jóvenes corazones gritan de júbilo y pasión. Mientras sus bocas se unen con dulzura y amor, las manos de Anthony la abrazan suavemente; ella al principio tímidamente acarició con cariño su cabello; después lentamente eleva sus níveas manos a su cuello. Este es el primer beso verdadero, el que los hizo ver estrellas y unos ficticios fuegos artificiales girando alrededor de ambos.

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A lo lejos cerca de unos frondosos robles, unos ojos sorprendidos llevan rato observando este cuadro romántico cerca del lago. A pesar de la obscuridad de la noche, la bella luz de la imponente luna llena, deja ver perfectamente la silueta de aquella parejita de adolescentes besándose cerca del lago. No lo puede creer, enfurecido por lo presenciado, aprieta sus puños con rabia. Lentamente emprende el camino hacia la pareja…poco a poco se acerca a ese par; a su paso la grama y las hojas de los arboles marchitos crujen a su furioso y rápido andar…pero los jovencitos "ocupados" en su baile íntimo, no prestan oídos a su alrededor. Solo ellos dos existen en el universo; todo en ellos es gozo, delicia, y amor…

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— Ahem… —

— Buenas noches … ¿Interrumpo?

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Al escuchar la potente voz que los interrumpió abruptamente de su burbuja de ensueño, ambos jóvenes abrieron los ojos como plato, con la sorpresa marcada en ellos. No, no están soñando, están juntos...bastante juntos hasta hace unos segundos, bailando un beso de amor sin prestar atención a su alrededor. Sin ponerse de acuerdo, y si soltarse voltearon a ver al dueño de la voz que sonaba potente cerca de ellos dos.

—Dije, ¿Interrumpo? —

— ¡Patrick! —

Gritaron ambos, al darse cuenta de quién era…instintivamente, Anthony cubrió con su cuerpo a una aterrada Candy ante el incierto peligro que estaban expuestos. Ella temblando de los pies a la cabeza, sólo pudo sostenerse agarrándose con fuerza de los hombros de su amado novio; tratando inútilmente de cubrirse tras de su gallarda figura.

— Sí, Patrick…ahora si pueden verme; me parece que estaban...muy ocupados. Sí, ocupados esa sería la palabra correcta, ¿Verdad o me equivoco? —

Un amenazante y furioso Patrick se ha plantado frente a ellos. Su mirada era fría, no parecía el mismo Patrick que ellos conocía. No, los ojos celestes de este Patrick parecía que dos filosas espadas dispuestas a desaparecer al atrevido jovencito Andrew. Patrick esperaba encontrar miradas de espanto en ambos, pero solo lo encontró en las esmeraldas aterradas y llorosas de Candy. En Anthony, solo encontró unas pupilas celestes chispeando valentía, respeto, pero al mismo tiempo un tipo de reto hacia él. Patrick estaba sorprendido por semejante actitudes del mozalbete. ¿Qué acaso no sabía en qué líos están metidos? Patrick respiro profundamente y analizó la embarazosa situación de la pareja en absoluto silencio, mientras continuaba retandolos con la mirada.

No era que Anthony se había vuelto un irrespetuoso o loco de repente, no, él entendía la situación, pero su prioridad principal era Candy. No dejaría que Candy sufriera ninguna pena por su culpa. Con los puños completamente apretados y en pleno desafío, esperaba la reprimenda verbal, ya que solo él y únicamente él cargaría con toda la responsabilidad de lo ocurrido. El miedo a perderla, o a que lo alejara de ella, pasó velozmente por su mente en segundos. Esto era una pesadilla, había pasado de la gloria al infierno en tan solo unos minutos.

Candy está aterrada detrás de Anthony, los habían descubierto besándose. ¡Besándose! ¡A media noche y solos! ¡Ave María Purísima! …Ahora sí que la repudiarían y la botarían de la familia la tía abuela y el abuelo William...no.…no, esto era un castigo divino por inconsciente, loca y arrebatada. La señorita Pony y la Hermana María morirían de la vergüenza, por el deshonor causado por ella. ¿Qué dirán de los niños del Hogar de Pony? Por su culpa dirán que no saben comportarse decentemente. Dios, quería que se las tragara la tierra en ese instante.

— Tienen algo que decir en su defensa. — retumba la amenazante voz de Patrick quien continúa echando chispas por lo ocurrido.

Anthony por un momento pensó en mentir, pero no tenía caso tratar de ocultar lo obvio. Los habían encontrado con las manos en la masa, o en su caso, ¡sería a él con las manos sobre Candy, y devorando a Candy!, esa era la única verdad.

Ahora sólo le quedaba afrontar lo ocurrido. Una feliz ironía lo sacudió internamente como un rayo; a lo mejor algo bueno saldría de esto. De seguro los obligarían a casarse después de este escándalo. Sonrió con absoluta alegría, solo de pensarlo; con gusto lo haría en este mismo instante. Todo con tal de tenerla en sus brazos toda la vida disfrutando de las mieles de su amor. Su sonrisa iba en aumento y sus latidos iban calmándose poco a poco al meditar la magnitud de las consecuencias del escándalo.

—Al demonio con Patrick, soy un Andrew, y un Andrew da la cara. El honor antes que nada de acuerdo a la moralidad añeja de esta familia. Claro Anthony, eso es, el honor de los Andrew, tranquilo — se decía, asimismo, tratando de respirar tranquilo. Lo moral y lo correcto era desposarse con Candy inmediatamente por el honor de ella.

—¡Casarme con Candy!, sí, eso es la solución. —

Por Dios, que él cumpliría gustoso todo lo establecido por la sociedad. Por ella, daría hasta su vida si fuera necesario. La amaba, si la amaba con la ímpetu y fiereza de un huracán. No más secretos, esto era perfecto después de analizarlo por minutos fríamente. Sonriendo enigmáticamente mientras seguía protegiendo a Candy, le contestó secamente, aparentando una calma que aún estaba muy lejos de sentir.

— Buenas noches Patrick. —

— ¡Ah!, veo que por fin ya pueden hablar. Tienen algo que decir. — Dice un malhumorado Patrick, todavía mirándolos con furia; cruzando las manos en señal de completa desaprobación ante lo ocurrido.

Con absoluto respeto, pero manteniendo esa enigmática sonrisa; sin titubeos y sin demoras contesta.

— No, sólo lo que viste. —

Candy horrorizada por la desfachatez de Anthony, y pensando no solo en su honor sino en el de sus madres y el Hogar de Pony, trato inútilmente de desmentir…lo obvio.

— Anthony, ¡No! …nosotros, nosotros… —

Se volteo a mirarla cariñosamente, y le tomó el mentón para decirle con calma y seguridad a ella.

— Candy, no tenemos por qué mentir...Patrick ya nos miró. —

Candy lo miraba aterrada, mientras él le acariciaba su mejilla, y le decía que no temiera en un susurro que solo ella percibió. Inmediatamente, volteó a ver de frente al tutor de Candy quien estaba perplejo por la desfachatez de mozalbete, al estar acariciando a Candy enfrente de sus bigotes, pero no lo manifestó; Anthony sonriéndole descaradamente lo encaró.

—¿Verdad Patrick…que ya nos miraste? —

Patrick seguía sorprendido ante las contestaciones del orgulloso jovencito, pero le tomó solo unos instantes analizar el porqué de su extraño comportamiento.

— Ajá, con que eso es lo que quieres, muchachito, es interesante...admiro tu valor. Si eso hubiera pasado antes, las cosas serían diferentes para…pero no. Aún no es tiempo para ustedes. Matrimonio…no…no, son tan jóvenes aún. Además, no estaban haciendo nada que yo no hiciera con el amor de mi vida, a esa edad...mmmm...pero merecen una lección. — Pensaba un taciturno Patrick que admiraba la valentía del mozalbete, a pesar de las circunstancias.

Se dio una vuelta y caminó un poco, poniendo su mano en el mentón...necesitaba pensar cual sería el mejor castigo para este par. Necesitaba darles un escarmiento; después de meditarlo, se giró y mirándolos de frente comentó seriamente.

— La verdad Anthony…lo que yo vi, fue a un par de jovencitos admirando la luna llena; estaba lejos, saben. De noche, no todo se ve con claridad... — Al final, sonrió de lado.

Candy y Anthony se miraron incrédulos, ¿qué había pasado? Por una parte, Anthony se sentía contento por Candy, ella no merecía que dudarán de su honor. ¡Caramba, si sólo se estaban besando! Si lo estaban haciendo en un apartado lugar, si de madrugada, bajo la luz de la luna, pero tampoco era inmoral, ¿O sí? De acuerdo a la reacción de Patrick todo estaba bien. Candy por su parte dejó de llorar por un instante porque estaba llorando desde que los descubrieron.

— Sin embargo... — ambos voltearon a verlo esperando lo peor.

— Sin embargo, esto no se puede repetir. —

— ¿Que? — exclamó un sorprendido Anthony.

— Lo que escuchaste, Anthony. —

— ¿Por qué?, yo la quiero. Quiero un día casarme con ella, y cuanto antes mejor…Ya es mi novia y …. —

— ¡Ah! Sí, tu novia. Dime, ¿acaso ya le pediste permiso a su padre, muchachito. —

— Bueno, no.…pero yo… —

— Si pensaste que no te descubrirían. ¿No es así? —

— No.…es decir...

Suspiró desesperado agarrándose nerviosamente su cabello al ser cuestionado tan severamente por el tutor de Candy. No podía callarlo más, debía decirlo ya. Bajo sus manos en completa derrota. No era fácil para Anthony, desnudar su alma ante extraños, pero por ella sería capaz de eso y más. Lo miró directamente a los ojos, con absoluta y clara sinceridad, le habló a ambos con el corazón en la mano.

— Lo único que debes saber Patrick, es que yo…la amo. —

— ¡Anthony! — grita sorpresivamente una ruborizada rubia, ante tal declaración.

— Si Candy, te dije que me estaba enamorando de ti...pero la verdad es que estoy enamorado de ti desde que te miré por primera vez. —

Le dijo mientras la miraba tiernamente a los ojos y la sostenía de los hombros, sus palabras hicieron que ella se ruborizará hasta la raíz de su dorado cabello. Por un instante se olvidaron de todo. Ella lo miraba embobada, y lloraba sin parar.

— No llores, que eres mucho más linda cuando ries que cuando lloras, por favor. —

Le decía tierna y quedamente, mientras le trataba de limpiar las lágrimas de su bello rostro, con sus dedos delicadamente. Patrick está impresionado por la escena, de verdad que eran demasiado jóvenes. Tendría que hablar con William...era peligroso, era demasiado amor. Demasiado, pero le enorgullece el proceder del gallardo jovenzuelo.

— Anthony, yo...yo también te amo. —

Anthony tuvo unos deseos locos de volver a besar no de devorarla viva otra vez, en esos precisos momentos, olvidándose de todo, intentó acercarse a esos labios que lo embrujaba y llamaban…

— Ahem. —

Voltearon rojos de vergüenza, reaccionando de inmediato antes de meter la pata nuevamente, al escuchar la enérgica interrupción de Patrick.

— Lo sentimos Patrick. — dijeron ambos al mismo tiempo, mientras Anthony entrelazaba sus dedos cariñosamente con su amada Candy, ante la mirada seria de Patrick.

— Lo que te quiero decir Anthony, es que tienes que hablar con su padre propiamente...mmmm…no sé si lo aprobará. Candy es muy joven. —

Anthony trató de hablar, pero Patrick con la mano le indicó que lo dejara terminar

— Esto tengo que hablarlo con él en persona, mientras tanto tú puedes ir haciéndolo por carta. Además, por ningún motivo los quiero a ustedes dos solos a media noche sin supervisión. —

— Patrick no es justo. Haré lo que tú quieras menos eso, por favor. Lo hice porque no podemos estar juntos durante el día, tú lo has visto. La tía Elroy nos tiene vigilados, y mis primos...ellos todo el tiempo están con nosotros. Por favor, eso no. Yo te prometo que estudiaré más cada día; aparte me urge aprender todo para trabajar e independizarse cuanto antes, y poder casarme con Candy en un futuro cercano. —

Patrick los miró atentamente, mientras Candy sólo agarraba a Anthony del brazo asustada con la situación. Patrick parecía meditarlo.

— Está bien Anthony, pero hay condiciones. —

— ¿Condiciones?

— Es eso o nada. ¿De acuerdo?

— Anthony — le dice una angustiada Candy, mientras lo toca cariñosamente del hombro; a la vez que lo mira suplicante con esas verdes esmeraldas que parecen aplacar al rebelde jovencito.

— Está bien Patrick, ¿cuáles son las condiciones?

— Nada de salidas a medianoche. — Anthony inmediatamente trató de protestar, pero Patrick nuevamente levantó la mano indicando que se callara.

— Nada de salidas, a menos que lo hagan conmigo, ¿entendido?

¿Con él, a qué se refería?, pensaban ambos jovencitos.

— No entiendo, Patrick. — Le dice un acongojado Anthony.

— Saldrán, pero yo los estaré vigilando de cerca cuando lo hagan. Por lo pronto, esto se queda entre nosotros tres, hasta que hable con William. Tú Anthony puedes ir escribiéndole a tu padre y decirle tus intenciones; al mismo tiempo puedes escribirle a William con respecto al permiso para el noviazgo como ya te lo había dicho anteriormente. ¿Trato hecho? ¿Aceptan?

Ambos se miraron, el trato no parecía tan malo...tendrían chaperón de guardia todo el tiempo, pero al menos estarían juntos; ocultos de la tía abuela, hasta que hablarán con el abuelo William. Anthony la miró y le sonrió dulcemente; sin apartar los ojos de Candy, le dijo.

— Aceptamos Patrick. —

— Bien, ya que planean quedarse un rato más; me imagino sería bueno que hiciéramos una fogata. ¿No crees Anthony? —

— Sí, en este momento lo haré. No te muevas Candy, siéntate aquí — con cuidado, el guapo chico la tomó de la mano y la ayudó a sentarse sobre su negra capa que él colocara sobre el césped silvestre cerca del lugar donde el prepararía la fogata.

Patrick observó atento la interacción de los adolescentes. El cariño y el amor entre ellos eran tan palpable que le dio alegría por ellos. Rosemary y William padre estarían contentos de tener un hijo y un nieto dispuesto a encarar las consecuencias de sus actos con valor y responsabilidad. Además, estos chiquillos parecían haber nacido el uno para el otro.

En pocos minutos, un apresurado Anthony comenzó a preparar el lugar para una fogata; tenía muchas cosas que quería preguntarle a Patrick. Mientras acomodaba los leños, Anthony daba gracias a Dios de que fue él y no Elroy quien los descubrió, porque si hubiera sido ella, todavía a estas horas estaría insultando a Candy por sus escapes nocturnos. Aunque una cosa estaba clara, él ya no dejaría que Elroy volviera a humillar y maltratar a la chica que él tanto amaba. A su mente vinieron memorias de la relación tan tirante que sostenía con Elroy últimamente; le era tan difícil vivir con ella después de cómo ella se había ensañado con Candy, cuando era una chiquilla huérfana. Una chiquilla desprotegida quienes ellos le suplicaron proteger. Desafortunadamente, ella ignoró sus ruegos, pero creyó todas las intrigas de los Legan; los que no tenían su sangre. La había admirado por cuidar de ellos, pero su carácter tan agrio y su odio absurdo por Candy, le habían confirmado finalmente lo que él sintió desde el principio que la conoció; que ella no era una buena persona y al mismo tiempo verificó la velada advertencia de su madre, en la carta hacia Elroy. Esa advertencia, donde le advertía sutilmente que él debía tener cuidado con ella; eso le dolía, después de todo ella era su pariente…era la hermana de su abuelo.

Volteó un momento a ver a la luz de sus ojos, Candy quien platicaba tímidamente con Patrick del tiempo. Se veía tan bella con su cabello largo, ligeramente alborotado por la ligera brisa que había esa hermosa noche y sus mejillas tan sonrosadas. Tan pronto terminó, se sentó cerca de su "novia;" mientras que Patrick permanecía sentado sobre el tronco de un viejo árbol.

— Vaya que eres rápido Anthony. — Le dice un impresionado Patrick, y este con una amplia y amistosamente sonrisa contesta,

— Tengo años de práctica. —

— ¿Así que vienes seguido a este lugar? —

— Sí, desde chico, casi después de que leí la carta de mamá, donde me hablaba de este lugar y de los pasadizos secretos. —

— Entiendo —

— Patrick te puedo hacer unas preguntas — le dice un Anthony un poco tímido a un enigmático Patrick. En esos momentos, Anthony vuelve hacer el mismo chico amable y risueño de siempre.

— ¿Qué tipo de preguntas Anthony? —

— Me gustaría saber, bueno nos gustaría saber, ¿Cómo fue que nos descubriste? No había manera de que nos pudieras ver. —

Patrick sonrió enigmáticamente, y entrelazó sus dedos lentamente, meditando lo que quería decirles.

— Anthony, tú sabes ciertos secretos de estas propiedades, tu abuelo las mando hacer o terminó lo que…su padre dejó sin terminar, aparte de mí, nadie sabe todos esos secretos. —

— ¿Cómo? Dijeron ambos.

— Ya vez Anthony, te dije que Patrick sabía los pasadizos — frunciendo el ceño le da un ligero codazo y lo mira muy seria; después de todo, ella siempre tuvo la razón cuando se lo cuestionó a la llegada de Patrick.

Anthony la miró divertido, y le beso la mano que tenían entrelazada.

— Es cierto Candy, me lo dijiste. Pero, ¿cómo puede ser eso posible Patrick? ¿Por qué ni madre sabía todo?

— Mmmm...como explicarles, Anthony, tu abuelo y yo éramos muy unidos — les dice mirándolos divertidamente; ambos se miran si saber que pensar.

— Bueno Patrick, lo único que yo sabía por las cartas que mamá me dejó, era que George y tú eran los hombres de confianza de mi abuelo. Se también que ustedes dos eran los únicos que sabían aparte de ella y otro Andrew, los secretos de los pasadizos. Esto que me estás diciendo es nuevo para mí. —

—...Por el momento es lo único que te puedo decir, a su debido tiempo todo se sabrá. —

Anthony mueve su cabeza desalentado, Candy lo toca suavemente del hombro. El voltea a verla alegre por el apoyo de su bella novia, pero de verdad es que lo frustran tantos secretos. Vuelve a mirar a Patrick quien sigue observándolos en silencio y atento. Tiene tantas preguntas, pero presiente que no obtendrá ninguna respuesta de Patrick, pero nada pierde con tratar de obtener siquiera un dato entre esta maraña de secretos. Con una mueca de impotencia, le pregunta al viejo amigo de su abuelo, del famoso "él" que su madre menciona en sus cartas.

— Mi madre me dijo algo aparecido en sus cartas, Patrick; también mencionó que tenía que esperar para hablar con "el." ¿Quién es él Patrick?

Patrick lo observó fijamente con esos ojos celestes tan parecidos a los de él.

—Alguien que te quiere mucho y siempre te protegerá...es lo único que puedo decirte, es un secreto que no me pertenece, pero lo sabrás a su debido momento. —

—¿Por qué Patrick? ¿Por qué tengo que esperar? ¿Por qué tengo que tener cuidado con la tía abuela? ¿Tal perversa es que puede dañar a su propia sangre? ¿Es acaso el abuelo William ese misterioso "él" que menciona mi madre en sus cartas? —

No era fácil para Patrick guardar esos secretos que atormentaban al jovencito; el mismo había hablado con William de la importancia de prevenirlo de Elroy, pero los secretos del clan ataban de pies y manos al heredero del poderoso clan. Tal como el fuego devoraba los leños que él observada atentamente en ese momento, la zozobra de los alcances de las intrigas de Elroy consumían intensamente su tranquilidad…ella estaba a cargo de los jóvenes del clan, eso los preocupa a ambos. Prevenir problemas y prepararlos al futuro era su objetivo. Su distracción duró unos instantes, desvió su mirada de las llamas para mirar ambos, y sonriendo ligeramente dijo claramente sin titubeo para que entendieran la situación de una buena vez.

— Todo se sabrá Anthony, no antes sino a su momento. Lo único que puedo decirte en este momento, es que estoy aquí para ayudarte…él lo sabe. Los protegeré a ambos. Por lo mismo no quiero sorpresas e irresponsabilidades de ustedes, sobre todo de ti, Anthony; eres muy joven, pero sabes cuáles son tus obligaciones y responsabilidad. Si Candy es tan importante para ti, como dice tendrás que ser merecedor de ella y respetarla. ¿Entendido? —

Patrick expresó con fuerza la palabra, "respetarla," y lo miro a los ojos directamente con un dejo de amenaza que Anthony entendió de inmediato. Un escalofrió lo recorrió de pies a cabeza por la amenaza; mientras una rubia solo los miraba a ambos sin entender muy bien todo lo que se estaba acordando entre este par frente de sus narices.

Anthony por amor a su rubia atolondrada, aceptaría lo que fuera; así tuviera que aprender a volar un hidroavión o un avión aprendería. Ya se figuraría como le haría para convencer a Stear que lo ayudara en sus retos. Pero por el amor a ella lo haría.

Por otra parte, Patrick cuidaría a Candy de todos, eso incluía al dulce Romeo de la rubia, Anthony, que en estos momentos para Patrick presentaba un peligro muy incierto y preocupante…pasara lo que pasara, esa había sido su promesa a su padre.

—Mmmm…está bien Patrick, esperaré y no volveré hacer más preguntas acerca de ese famoso "el" y de la tía Elroy, pero que quede claro que esta vez lo hago sólo por Candy, sólo por ella —, le dice un irritado Anthony.

— Bien. —

— ¿Estás bien Candy? Le pregunta cariñosamente Anthony, mientras le quita un travieso riso de su hermosa cara, y la mira amorosamente sin titubear.

— Ahem —

— Lo siento Patrick — Dice un ruborizado Anthony. Candy no dijo nada por la vergüenza, pero su cara estaba más roja que una fresa. Tratando de distraer a Candy del vergonzoso momento, Anthony continuó su interrogatorio.

— Volviendo a la misma pregunta Patrick, ¿cómo nos descubriste? Si tú te estás quedando en la casa de los invitados del oeste, que por cierto nunca nadie había ocupado. ¡Ja¡, ni siquiera la conozco por dentro. ¿Cómo fue que descubriste todo? No entiendo — Su cara es un poema de preguntas.

— Tal vez un día de estos los invite, a mi casa. — Les dice mirándolos enigmáticamente.

— Gracias Patrick, — dice una cariñosa Candy mirándolo alegremente con esas hermosas esmeraldas.

— Que niña tan dulce. — Piensa Patrick, al mismo tiempo que sigue observando a la parejita.

— Volviendo a tu pregunta Anthony, verán, tú sólo sabes dónde quedan algunos pasadizos secretos. —

—¿Algunos? —

— Sí, existen más y sólo William, tu abuelo, y yo los conocíamos. Hay uno que conecta esta propiedad con la de ustedes. —

Las llamas del fuego seguían devorando cada trozo de madera, al mismo tiempo que poco a poco el velo del misterio se empezaba a levantar ante los ojos de los intrigados adolescentes. El viento soplaba suavemente las copas de los arboles cercanos, provocando un ligero sonido que se mezclaba con el crujir de las flamas que iluminaban los rostros de los tres visitantes de este apartado lugar. Patrick tomó una vara larga de las que Anthony trajo para el fuego, y delineó hábilmente y rápidamente la mansión y la propiedad del oeste para indicar la conexión de ambas estructuras sobre la tierra. Sorprendidos por la habilidad de Patrick en recrear los planos de la mansión en cuestión de minutos, los chicos miraban maravillados cada línea marcada por Patrick sobre la tierra usada para recrear un plano de las construcciones. Al terminarlo, usando la misma vara les indicó donde estaba la conexión.

— El pasadizo conecta ambas construcciones como lo muestra este dibujo, hay dos pasadizos subterráneos en la propiedad, este es el más grande que existe en ella. Este otro nos lleva a otra área del jardín que nos deja salir cerca de una de las estructuras cerca de la fuente. En el principal fue donde los pude observar sin que ustedes me vieran cuando pasaron por esta área en el pasadizo. La verdad que ustedes me toparon el pelo, nunca imagine que estuvieran haciendo esto. — les guiñe el ojo

— Pero como fue que nos encontró Patrick, — dice una ruborizada Candy.

—Ustedes dos han sido cuidadosos, pero sus rostros los delata.

— ¿Como? Se miraron sorprendidos.

— Si, siempre están ojerosos, con sueño; mientras que sus primos están frescos como una lechuga. —

— O sea Patrick que, al vernos salir, ¿inmediatamente asumiste que vendríamos aquí? — comenta un asombrado Anthony.

Patrick sonríe y se levanta del viejo tronco del árbol donde estaba sentado. Mirando al cristalino lago, suspiró recordando ecos del pasado…un pasado lejano que había marcado su vida para siempre.

— En realidad no tenía idea —

Voltea a verlos riéndose ligeramente, su rostro refleja una calma que tranquiliza y conforta a los jóvenes.

— Fueron más rápido que yo. Cuando logré salir de mi escondite, ya se habían marchado; encontré las huellas fuera de la caballeriza, pero no era muy claro el camino que tomaron. —

Miró hacia el precioso cielo que está adornado con una imponente luna llena.

— Hoy hay luna llena…mmmm…recordé que a tu abuelo le encantaba este lugar. Supuse que tu mamá te habría dejado información de este lugar en sus cartas; así me lo hizo saber una vez que hablé con ella —, vino a su mente el recuerdo de la bondadosa y bella Rosemary. Guardo silencio por unos minutos mientras recordaba la última vez que habló con ella, cerró los ojos unos segundos con dolor al recordarla, y con las manos dentro de su saco dirigió su triste mirada al cielo como buscando en el firmamento rastros de ese ser tan querido.

— Mi dulce y pequeña niña —, pensó tristemente al recordarla…estaba tan pálida, enferma y preocupada por su pequeño Anthony. Suspiro, y sonrió tristemente a los chicos y continuó su relato. Ellos callados, solo lo observaban atentos; un poco extrañados ante su súbita tristeza.

— Así que decidí venir…además quería mirar el lugar; hace años que no lo visitaba, y este es la mejor hora para hacerlo si quiero ver este precioso espectáculo. — y les señala con la mano, el hermoso reflejo de la luna en las tranquilas aguas del lago.

— Lo que no entiendo Patrick, ¿es como llegaste hasta aquí, no llegaste por donde está la entrada? —

Patrick solo sonrió y movió la cabeza, con las manos dentro de su saco dijo.

— Recuerden jovencitos que ustedes solo saben ciertos secretos, yo sé…todos. —

Ambos se vuelven a mirar asombrados por la respuesta.

— ¿Quieres decir Patrick, que hay más de una entrada a este lugar? —

Patrick los mira con curiosidad, son un par de chiquillos curiosos. Se vuelve a sentar enfrente de ellos, y solo asiente levemente con la cabeza. Anthony inmediatamente comprende, que si no entró por el mismo camino, eso quiere decir que la otra entrada puede ser cerca de… ¿la cabaña?

— Patrick, yo no te mire venir por esa dirección — y señala el camino que ellos dos recorren todas las noches que vienen a este lugar encantado; por lo tanto, quiere decir que tú venías de aquella dirección, por donde está la cabaña. — Un divertido Patrick contestó irónico.

— Anthony, ¿de verdad sabes por donde llegue? …hasta donde yo recuerdo, ustedes dos estaban muy, pero muy distraídos, creo que esa es la palabra que usare con ustedes dos. —

Ambos enrojecieron, Candy bajó la cabeza y miró a otro lado tratando de evitar mirar a los ojos a Patrick, Anthony solo bajó los ojos avergonzado. De verdad que los habían pillado en tan comprometedora situación, y todavía él se atrevía a estar recordando semejante escena. Volteo a mirar a Candy, y le apretó la mano suavemente, se sentía fatal por ella. Por estar de preguntón, volvía avergonzar a su "novia."

— Candy…lo siento, perdóname — le dice en voz muy baja mientras la toma de mentón suavemente. Ella le sonríe tristemente, y él avergonzado por su metedura de pata, volteo a mirar a un Patrick que los miraba muy serio.

— Disculpa Patrick, ya no te preguntare más, esperare que tú me digas, lo que tú quieras cuando tú quieras.

— Vaya Anthony, es lo más sensato que has dicho desde que llegué a este lugar. —

Hubo un gran silencio sepulcral entre los tres, solo se escuchaba el sonido del viento meciendo las hojas de los frondosos árboles; los jovencitos ya no querían meter más la pata, y Patrick al parecer ya se había divertido bastante con ellos. Estuvo entretenido haberlos puesto en evidencia varias veces. Este par se merecía un buen escarmiento. Habrase visto la audacia de este par de chiquillos, ¡salirse a medianoche y sin permiso! Exponiéndose a peligros y sobre todo exponiéndose a otras cosas…cosas que podrían perjudicarlos seriamente; tal como pasó en el pasado. En ese pasado que sigue castigando su vida, sin deberla ni temerla…él fue solo una víctima de todo.

— Bien, creo que es hora de regresar, ya es tarde, y ustedes dos tienen que estudiar mañana. Como les dije, no quiero que nadie se dé cuenta de nada. Ese es nuestro acuerdo. Les daré una mejor manera de entrar sin que se expongan más de lo que se están exponiendo. Eso sí, Anthony, no lo estoy haciendo por ti, sino por Candy, es importante que nadie, escúchame bien que nadie se dé cuenta de lo que está pasando hasta que sus padres les den autorización. Recuerden el trato, a la menor violación de ese trato, se acaba todo, ¿me entendiste Anthony?

— Si Patrick—

— Entonces vámonos, saldremos por donde yo llegue, síganme. Anthony apaga el fuego y prepara a Tormenta. Candy, te dejare que vayas con Anthony de regreso, pero creo que es buena idea que empieces a montar tu sola. Me encargare de ordenar para ti un caballo. —

Al pobre de Anthony se le cayó el corazón, si eso pasaba, ya no podría tener a Candy cerca de él; por un instante quiso protestar. Sin embargo, la mano de Candy sobre su hombro y su mirada de angustia le indico que era mejor, llevar la fiesta en paz…por el momento.

De repente Anthony recordó algo, se acercó al fuego para ver su reloj de bolsillo, eran las dos de la mañana, los guardias vigilaban el área que ellos siempre usaban, si se iban a esa hora los descubrirán.

— Patrick, no podemos irnos en este momento —, un extrañado Patrick voltea a verlo.

— ¿Por qué Anthony? No te entiendo, ya es tarde. —

Un suspiro de frustración salió de la garganta de Anthony antes de contestarle.

— Lo que pasa es que apenas van hacer las dos de la mañana, y si nos vamos en este momento…nos descubrirán los guardias—

Patrick sonrió enigmáticamente,

— Anthony, yo fui el que asignó esos horarios a los guardias —

— ¿Cómo? — gritaron con profunda sorpresa ambos.

— Sí, tu abuelo y yo asignamos los horarios Anthony, pero yo sé cómo llegar por otro lugar sin que ellos se den cuenta, recuerda, solo tu abuelo y yo sabemos los secretos de este lugar; él no está ya, pero yo sí. Creo que es un buen momento para que tú y Candy aprendan sus obligaciones. Termina de apagar ese fuego y síganme. —

Ambos se miraron frustrados, no había nada que decir. El que tenía la sartén por el mango era, Patrick, él tenía el poder absoluto, así que ellos esta vez tenían que obedecer y aprender. Resignado, Anthony procedió a apagar el fuego procurando que no quedara ninguna brasa que pudiera causar un incendio. Después de hacerlo, beso tiernamente la mano de Candy antes de tomarla y entrelazar sus dedos con ella. Lentamente, de la mano llegaron hasta donde estaba Tormenta amarrado cerca del tronco de un frondoso roble. El hermoso caballo relinchó de júbilo al tener a su joven jinete cerca. Con Tormenta caminando cerca de ellos, los jovencitos se dirigieron lentamente hasta donde los estaba esperando un cansado Patrick. Cuando Patrick se volteó un momento para acomodar la montadura de su caballo, Anthony disimuladamente le habló quedamente muy cerca de su oído a una nerviosa Candy quien seguía con la mirada cada movimiento de Patrick.

— Te amo Candy, y me muero por darte otro beso —

Candy se sonrojo y lo miró intensamente, al darse cuenta que Patrick estaba todavía distraído con su caballo, le contestó dulcemente.

— Yo también Anthony, te amo. —

Ambos sonrieron, y siguieron caminando hacia donde los seguía esperando Patrick, pero esta vez en silencio con una alegría dibujada en sus caras. Al llegar con Patrick, este les indicó el nuevo camino para salir del lugar usando una diferente puerta secreta. Poco tiempo después llegaron a la entrada de otro pasadizo secreto después de haber dejado los caballos en el establo. Ambos se sorprendieron de cómo fue oculta esta puerta secreta; estaba detrás de una falsa barda de una fuente. Tantas veces que han pasado por ese lugar, y nunca en su vida pensaron en la posibilidad de que una puerta secreta esta oculta ahí, detrás de esta falsa barda. Con cuidado Patrick los guió al pasadizo subterráneo que estaba debajo de la fuente.

Por suerte para los jovencitos todo estaba iluminado; mientras bajaban, Anthony se dio cuenta del miedo en las bellas pupilas de su amada. Ni lento ni perezoso, el gallardo joven, la abrazó de inmediato para infundirle valor, aprovechando que Patrick caminaba delante de ellos. Ella solo suspiró al contacto y se dejó llevar por su amado novio. El camino fue largo, pero muy interesante para ellos. Había cosas impresionantes, el lugar era mucho más grande que los pasadizos de la mansión y tenía todavía más cosas almacenadas. Ambos se miraron completamente asombrados. Patrick previniendo preguntas, volteó, pero lo que miró no le gustó; frunció el ceño en completa desaprobación cuando los miró abrazados. Anthony de inmediato la soltó. No dijo nada, pero su mirada amenazante lo decía todo. Ambos se separaron completamente ruborizados y avergonzados nuevamente; era probablemente la quinta metida de pata o monumental error de la noche para este par de adolescentes.

— Como pueden observar, si es que están observando—, elevó la voz bastante y los volvió a mirar con enojo, especialmente al jovencito, — es mucho más grande que los de la mansión. El que conecta a la mansión es todavía un poco más ancho que este. —

Tímidamente aun sonrojado por lo ocurrido, Candy preguntó.

— Quiere decir Patrick, ¿qué conoceremos su casa esta noche? —

— No Candy, se puede llegar al otro pasadizo sin tener que entrar a la propiedad —, al mirar la cara de desilusión de la chiquilla, le dice sonriente — pero tal vez la próxima vez los invite a tomar chocolate y pastelitos conmigo. ¿Les parece? —

— Sí — de inmediato ambos contestaron. Patrick sonrió levemente y pensó tranquilamente, — cualquier cosa con tal de evitar que estos dos anden solos en la madrugada. Esta me la debes William, donde quiera que estés…—

Así continuaron por varios minutos caminado entre los dos nuevos pasadizos secretos hasta que llegaron a la mansión.

— Aquí me despido de ustedes, pero los estaré vigilando desde la casa; no quiero que se queden por ahí en los pasadizos perdiendo el tiempo. Estaré contando los minutos jovencitos. Les daré veinte minutos para que cada uno cuando lleguen a su recamara; dentro de veinte minutos quiero ver una luz prendida en sus recamaras cerca de la ventana. Sus cuartos están casi pegados en la misma área, así que si no veo la luz en cada ventana quiere decir que todavía están juntos. Por lo tanto, se acaba el trato, ¿entendido Anthony? —

— Pero Patrick, si prendemos las luces, los guardias nos pueden ver —, le dice un acongojado Anthony.

Nuevamente, Patrick lo fulminó con la mirada, cruzó sus manos en completa desaprobación a su reclamo.

— Anthony los guardias están en otra área de la propiedad en este momento, no verán nada. ¿Entendido? —

Ambos solo afirmaron con un leve movimiento de cabeza.

—Estaré contando el tiempo con el reloj. Así que aquí nos despedimos. Les doy tiempo suficiente para que apaguen las velas en los pasadizos. Hasta al rato. Buenas noches o buenas madrugadas. —

Los jovencitos resignados entraron a la mansión usando el pasadizo secreto, y poco a poco fueron apagando las velas. Sin que Candy se lo esperara. Anthony la abrazo tiernamente, y juntó su cara junto de ella. De verdad como la amaba.

— Anthony, no…no podemos, nos está tomando el tie…—

No pudo terminar la frase cuando su tierna boca fue invadida suavemente por el jovencito, fue un delicado, voraz, y profundo beso que los transportó al paraíso. Él se separó poco a poco, y mirándola a los ojos con una sonrisa, le dijo.

— Ya puedo dormir tranquilo, ¿lista para correr?

Ambos rieron de la ocurrencia, y ella lo acarició con cariño; Anthony beso suavemente su frente.

— Sí —

— Vámonos —

Así lo hicieron rápidamente, entre risas y juegos, terminaron rápidamente su cometido. Antes de despedirse, su cuarto fue testigo de un nuevo beso. Tampoco se trataba de que Patrick pensara que ellos eran rayos y caminaron de prisa. Habían calculado mentalmente el tiempo que hicieron en apagar las velas y correr dentro de los pasadizos. Cada beso o besito cobraban esos valiosos minutos robados, no fueron uno, o dos, fueron más y bien empleados. Al final Candy cerró su puerta con el corazón desbordando alegría e ilusión, y soñando despierta con su amor. Aún flotando, se tocó los labios, sí, ya era su novia. Era la mujer más feliz del mundo. Giró libremente en su cuarto de felicidad, de repente recordó lo que tenía que hacer; rápidamente prendió la vela y se colocó en la ventana. Al mismo tiempo que Anthony lo estaba haciendo. Dos almas separadas por la distancia, pero unidas por el corazón y ese amor que los unía más allá de las barreras físicas, ese era el amor de esos dos. A lo lejos Patrick miraba las ventanas. Revisó el tiempo, parecía que habían tardado un poco más de los veinte minutos. Sonrió para sí mismo. Para que se hacía tonto, se imaginaba que habían robado uno que otro beso en el camino. ¿Cómo si él no hubiera hecho lo mismo con su amada esposa en su juventud? ...juventud divino tesoro.

— Mientras solo sean besos…está bien…pero esto está peligroso. Debo de hablar con William lo más pronto. —

Medito. No quería ser aguafiestas, él también fue joven y se enamoró como esos dos, la diferencia es que la intransigencia de Elroy solo provocará más problemas. Estos dos estaban ocultando su amor, por temor a ella, y lo que se hace a escondidas por regularidad causa problemas. Resignado, empezó a apagar las luces, volvió a mirar y con agrado se dio cuenta que aquellos dos de seguro en brazos de Morfeo estaban volando ya. Camino con sus manos en su traje rumbo a su recamara, pronto amanecería, estaba cansado.

Los días pasaron, y Patrick seguía de chaperón cada madrugada cuidando y mirando como un halcón a la parejita. Cada día convivían más con él; lo que les permitía conocerlo más como persona y no solo como el tutor. Candy y Anthony por otra parte siguen robándose abrazos, y uno que otro beso fugaz de amor a la primera distracción de todos. Estaban tan enamorados los dos.

Las alegrías que viven juntos se ven reflejado en sus ojos aun cuando ambos tratan de ocultar sus continuos escapes a medianoche junto con Patrick. Tanto Stear como Archie los encuentran cambiados e intuyen que algo está pasando entre ambos, y por alguna razón se sienten excluidos de esta burbuja de amor que se siente alrededor de ellos. Pero no se sienten enojados, al contrario, ver a su primo, casi hermano del alma, de nuevo feliz con la llegada de Candy, les alegra el alma. Esa llegada le trajo alegría a su triste vida. Candy no solo ha venido alegrar la vida de Anthony, ella vino alegrar la vida de todos en la mansión. Para los jóvenes Cornwell esta jovencita es la joya más preciada que el clan Andrew posee, y saben que el dueño de ella es Anthony Brown Andrew, y están contentos por él.

Un poco melancólico Archie deja de escribir, y retira la pluma. Escribir a sus padres, siempre le produce rabia, nostalgia y tristeza. Voltea y ve a su hermano mayor quien está entretenido escribiendo…

— Si no fuera por Stear, mi vida hubiera sido tan difícil y sola…tan sola como la de Anthony…hasta que llegamos aquí. Aún recuerdo, su tristeza el primer día, una severa tía Elroy reprimiendo a Anthony por haber pasado el día en el Portal de las Rosas…que injusta. Él solo quería estar con el recuerdo de su madre. Poco a poco, se fue integrando a nuestro mundo…ahora es tan importante como Stear, es como otro hermano. —

Suspira profundamente y cierra los ojos echando su cabeza hacia atrás, lentamente los abre y se queda en silencio mirando el blanco techo. Siente alegría y dolor en su alma. Cierra nuevamente sus ojos, y lleva sus manos hacia su frente y sus ojos en son de frustración.

—Anthony, me duele…me duele en el alma ver que la Gatita te prefiera, pero eres feliz, y aunque mi corazón llore por ella…estoy feliz por ti, hermano. Lo mereces…has sufrido tanto. —

Queriendo distraer su dolor, rabia y frustración, se levanta de su escritorio, y con las bolsas en las manos, se acerca lentamente hasta donde está sentado su hermano. Lo mira por detrás. Ambos están en una sala que comparte sus dos cuartos donde acostumbran hacer sus tareas.

— Stear, ¿qué haces? —

Stear brinca involuntariamente un poco sorprendido al tener a alguien tan cerca de él, y cubriendo el cuaderno, voltea a ver a su hermano quien esta atrás de él. Tal pareciera que Stear estaba haciendo algo indebido y tan delicado que era un secreto. Rojo de vergüenza solo atina a decir…

— Yo… n…nada…Archie, nada —, y sigue cubriendo el cuaderno con su mano. Archie quien lo conoce perfectamente, no le cree.

— Déjame ver Stear, ¿qué haces? … ¿no estarás haciendo una fórmula para otro de tus locos explosivos inventos, ¿verdad? Stear, déjame ver. —

Aunque Stear trató de evitarlo, Archie preocupado por la seguridad de su hermano, le quita el cuaderno para ver su secreto y…

— ¿Stear? ... ¿tú, tú…también hermano?

— Sí, Archie…yo también —

— Yo, yo…lo siento Stear, perdona, pensé…que…tú, ya sabes…inventos…explosiones. —

— No te preocupes Archie, yo sé que tú sientes lo mismo, pero sé que tú también estas contento por él, ¿verdad? —

Le dice mirándolo con cariño, y poniéndole su mano en el hombro. Ambos hermanos se miraron a los ojos, y Archie solo afirmó con una leve inclinación de su cabeza. Para alegrarse un poco y salir de la melancolía por la pérdida de…ella, cambia la plática, y levanta uno de los bosquejos que Stear estaba ocultando.

— Te quedo hermosa, Stear, ¿podrías, podrías hacer…? —

— Claro, Archie, aquí tengo más, escoge la que te guste más. Es lo único que podemos hacer hermano. Ella…ella no es para nosotros; ellos se aman. Creo que por fin se dieron cuenta. Ellos son nuestra única familia. —

Le dice mientras abre con su llave un cajón secreto de su escritorio,

— Toma escoge…y puedes tomar las que tú quieras. —

Archie se acerca, y mira todos los dibujos que Stear ha hecho de Candy, y de ellos con ella. Archie sonríe y mira cada uno de ellos, y escoge varios. Una donde están los cuatro, otra donde está el con ella solos, y dos donde ella está sola.

— Stear, están perfectos…pensé que solo era ella…pero también nosotros. Tienes talento hermano. Si no tienes futuro como inventor…ya sabes cómo puedes ganarte la vida. Jajajajaja. —

Un bromista Archie le dice eso, para aligerar la tensión, provocando una mirada asesina de Stear.

— Solo bromeaba Stear, la verdad que tienes mucho talento, ¿cómo le haces? Nosotros nunca hemos posado para ti. —

— Lo tengo en la memoria grabados, Archie. También tengo de papá y de mama, si quieres…esos los tengo por acá…—

— No, Stear…esta es mi única familia. —

Con dolor le dice Archie mirando fijamente a su hermano mayor quien no dice nada. Archie cierra los ojos, y deja salir un suspiro.

— Sabes Stear…solo les escribo porque son las órdenes de la tía abuela…no les importó dejarnos solos. Anthony no tiene a su mamá, pero nosotros sí, y aun así no está con nosotros. Lo único que les agradezco…es que gracias a su decisión encontramos a nuestro otro hermano, Anthony y a la chica de nuestros sueños…Candy. Lo demás no importa Stear. Ustedes tres son mi única familia. Tienen años que no nos ven…solo cartas… ¡bah! …que importa ya ¿Lo entiendes?, ¿verdad? —

— Ah huh —

— Gracias por no juzgarme Stear, — para tratar de desviar la conversación de sus padres, le pregunta, — ¿Le vas a decir a Anthony de esto? ¿o se los vas a enseñar? —

— No se Archie, tal vez más adelante…cuando estos dos nos digan por fin que son novios. Están muy misteriosos últimamente. Cada vez que se miran cuando están con nosotros, es como si estuvieran en otro mundo, y Candy se sonroja cada que Anthony la mira… ¿Te has dado cuenta? ¿Qué pregunta? Si te la pasas mirándola como un tonto, Jajajajaja. —

Mirándolo con cara de pocos amigos, le contesta.

— Mira quien lo dice, pero sí me he dado cuenta. Aparte, estos dos tienen sueño todo el tiempo. Aunque Patrick creo que también lo ha notado…lo raro es que Patrick también parece que está cansado como ellos y tiene sueño…espero que no sea contagioso Stear, pero me da gusto verlos contentos…Stear a ti te lo puedo decir, yo…yo la am…—

Lo interrumpe, y lo mira fijamente.

— Lo se Archie…yo también, pero por él…ella será como una hermana para nosotros… ¿verdad Archie? —

— Si Stear…Anthony es nuestro hermano, y la Gatita también. Ellos son nuestra única familia. —

Ambos sonrieron,

— Ven vamos afuera con ellos a jugar ajedrez…parece ser que Candy por fin ya puede hacerlo. Patrick esta con ellos en este momento. —

— Esta bien, la carta…la carta puede esperar…como hemos esperado nosotros. Vámonos. —

Ambos salieron sonriendo, dispuestos a pasar un rato agradable con su familia y Patrick quien también se estaba ganando el cariño y respeto de los cuatro jovencitos.

Lo que nadie sabe es que, en ese momento, Elroy y Sara discuten la estancia de Candy y de Patrick en la mansión. Ambas se encuentran encerradas en la recamara de Elroy.

— Tía abuela, algo tenemos que hacer. Anthony ignora completamente a mi chiquita. Esa huérfana del demonio lo tiene embrujado con sus malas mañas; antes de que sea demasiado tarde. Tía esa huérfana tiene que irse al igual que el tal Patrick, ¿Quién demonios se cree que es para impedir que mis amores vengan con sus primos a jugar? Ellos son unos Andrew, la arrimada es esa huérfana. Él simplemente es un criado, nada más. Tía abuela, necesitamos sacar a esa ladrona y a ese criado, ya. —

Elroy la ha estado escuchando sentada en la esquina de su sala privada, apenas entra la luz a través de las gruesas cortinas del lugar. Sara se la ha pasado hablando o gritando es la mejor palabra para describir los parloteos de la mujer de un lado a otro nerviosa, mientras Elroy solo la observa atenta a sus quejas. Toma un poco de té antes de hablar. Lentamente coloca la taza en la mesa, y se levanta pausadamente, con paso cansado se acerca a una de las ventanas, y recorre lentamente una de las pesadas telas para mira a través de los cristales con dirección al jardín. Abajo, los cuatro jovencitos están platicando tranquilos y risueños con Patrick. Elroy con rabia aprieta un pañuelo que lleva en su mano, y frunce el ceño con rabia. Se voltea lentamente a mirar a una desesperada Sara que sigue esperando respuestas.

— Es verdad Sara, algo tenemos que hacer…—

Sus ojos reflejaron simplemente maldad, Sara sonrió siniestramente algo se les ocurrirá a ambas…

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Continuará

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Nota 1: El primer hidroavión fue diseñado por el ingeniero francés, Henri Fabre. El nombre que le asignó a su diseño fue Le canard (en francés, 'el pato'). Fabre pudo recorrer 800 metros en su aparato el 28 de marzo de 1910. Hubo otros diseños que fueron creados después de el de Fabre. Charles y Gabriel Voisin diseñaron uno que le llamaron Canard voisin, este fue el primer hidroavión que fue usado para volar el rio Sena en Paris en 1912; al mismo tiempo se convirtió en el primer hidroavión que se usó militarmente desde el portaaviones francés La Foundre.

Se me ocurrió que volar un hidroavión o un avión es un acto difícil de hacer, pero cuando se está profundamente enamorado, cualquier acto es pequeño con tal de obtener el amor del ser amado. Fue por eso que decidí usarlo para Anthony como un reto difícil para mostrar su amor a Candy.

Nota 2: El reloj de pulsera se populariza en 1914, junto con la Primera Guerra Mundial. El año de 1914 se considera importante en la relojería mundial ya que marca la pauta donde el reloj de bolsillo pierde su popularidad para dársela al de pulsera. Importantes compañías de relojes de bolsillos diseñaron relojes de pulsera con la finalidad de salvar vidas ya que soldados americanos perdían la vida al encender un cerillo para ver su reloj de bolsillo y los convertían en blanco fácil de los soldados enemigos. Los relojes de pulsera fueron fabricados con un material fluorescente que les permitía ver las manecillas del reloj. Al principio había renuencia del sexo masculino a este tipo de relojes debido a que lo consideraba solo uso dedicado para mujeres. La compañía Ingersoll Watch Co. fue la que se encargó de regalar 100 relojes Ingersoll para salvar la vida de los soldados. Debido al uso del material fluorescente, los soldados podían ver la hora por la noche sin temor de ser víctimas del enemigo. El éxito de este invento provocó una gran demanda de relojes Ingersoll en tiempos de guerra y creó la nueva moda del reloj de pulsera en el resto de la población americana.

Como usé una referencia de relojes en la trama, decidí investigar si los relojes de pulsera eran usados ya en esa época, pero al parecer todavía no.


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Les invito a leer mi otra historia, "Stear: Reflexión Al Amor Perdido." Es una mini historia de dos capítulos.

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Nuevamente disculpen la tardanza, espero que el tamaño del capítulo compense la larga espera. Espero hayan disfrutado este capítulo de la misma manera que yo disfruté escribiendo.

Gracias a cada una de ustedes que me han dado consejos para mejorar, de verdad se los agradezco infinitamente. También, le doy la bienvenida a las nuevas chicas que han comenzado a leer esta historia. Es un honor contar con su apoyo, y me ha causado una alegría inmensa que esté gustando esta historia. Gracias a todas por leer, por dejar comentarios, y por hacer de esta humilde historia una de sus favoritas. Cada capítulo para mí es un reto porque nunca había hecho nada parecido, y me da muchísimo gusto que continúen conmigo en esta nueva aventura.

Gracias especialmente a las personas que me regalaron comentarios en el pasado capítulo, si alguien se me paso, de antemano les pido una disculpa:

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Val Rod: Val felicidades por tu próxima graduación.

Maravilla 121: Gracias por tu ayuda y sugerencias, de verdad que ayuda muchísimo.

Lucero Santoskoy: Gracias Lucero por dejarme usar tu diseño, te lo agradezco, me gusta mucho.

Malinalli Coy: Estoy tratando de seguir tus consejos, espero que lo esté haciendo bien.

OHHCartistMarvelous: Thanks for reading and supporting the story.

Lacus Sheryl Nome: Espero que disfrutes esta actualización.

Rosima: Espero que sigas disfrutando el noviazgo de la parejita.

Alexas90: Por lo pronto, no Albert

Moonlightirl86: La verdad que concuerdo contigo, es un amor este personaje.

TamyWhiteRose: Que bueno que te gusto lo del baile de disfraces.

Raven: Gracias por agregar esta historia en tu lista.

Gissa A. Graham: Me da gusto que te gusto esa enfermedad "Efecto Gatita." A los chicos les encanta.

Adoradandrew: Gracias eso estoy tratando.

NayrAdg21: Perspicaz amiga, algo hay de eso en la trama.

Locadeamor: Por lo pronto es una época de ensueño.

Tutypineapple: Así es ya son novios, derriten miel al por mayor.

Grey: Tienes toda la razón, el próximo traerá drama.

Nerckka Andrew: Siempre es bueno guardarse secretos, creo que el abuelo la conocía muy bien.

Betzy C: De verdad que me da gusto que te haya hecho reír lo del Efecto Gatita, esa fue la intención.

Leihej: Gracias por agregar esta historia en tu lista.

Rosas y Gardenias: Si ambos son observadores, pero solo uno sabía el secreto de los pasadizos, tenías razón.

Lachicapoderosa: Que bueno que sigas disfrutando esta historia.

Lizetholveda: Me da gusto que te esté gustando la historia.

NataliaGG: Gracias por agregar mi historia a tu lista de favoritas.

Flakitamtz: Gracias por agregar mi historia a tu lista de favoritas.

Arleniferrreyrapacaya: Gracias por agregar mi historia a tu lista de favoritas.

IQS: Gracias por agregar esta historia en tu lista.

AlexaPQ: Gracias amiga por seguir la historia.

Serenitymoon20: Amiga siento mucho que Fanfiction no te haya dejado poner el mensaje. Gracias por seguir la historia

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Muchas gracias a todas y cada una de ustedes, por leer este fic: Val Rod, Lucero Santoskoy, lachicapoderosa, Lizbeth Haruka, Becky 10000, YAGUI, Rosas y Gardenias, TamyWhiteRose, Maravilla121 ,Clint Andrew, Feliz64, Mitsuki Leafa, Sheryl Clyne, Sakura-chan, Kikyo Sachi-sama, AlexaPQ, Nelly, jacky Andrew, JENNY, Locadeamor, tutypineapple, Ross, Lizita, adrinag1, Nerckka Andrew, chidamami, Mary silenciosa, Cagalli Yula, sayuri 1707, Yanyce, Mizusu Annie, MaiiraHuiir, BetzyC, Penny Charlotte Brown, divette56, Naday, Serena Candy Andrew Graham, Lizita, divette56, Luci Andrew, OHHCartist, Little angel pink, Rosima, Eydie Chong, RORE, , Little angel pink, Rosima, Adoradaandrew, NayrAdg21, Miriam, Gissa A. Graham, Tania Lizbeth, Lizvet Ardray, Eliza-Sq, Lacus Sheryl Nome, Mary Andrew, aday, Fandcya, Malinalli Coy, Maluzaa, CeShlrE, Serenitymoon20, Serenitymoon20, Grey, Carolina Macias, Carolina Macias, Alexas90, Moonlightgirl86, Ranka lee, sweetpea81572, Raven, Gray, Leihej, Lizetholveda, NataliaGG, Flakitamtz, Arleniferrreyrapacaya, IQS, a todas las Guest que han dejado mensajes, y a las chicas que solo me hacen el favor de leer la historia. Gracias.