Hola a todos n.n Bueno, aquí vengo a dejarles el nuevo capítulo, y espero que les esté gustando la historia :D
Me gustaría saber qué es lo que opinan del fic hasta el momento, y si tienen sugerencias, quejas, etc. Me lo hagan saber, por favor :D Bueno, ahora sí, a disfrutar de nuevo capítulo c:

Los personajes de Inuyasha, Ranma 1/2 y Sakura Card Captor no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi y CLAMP. La historia quee se desarrolla a continuación, sí es producto de mi mente :)


Capítulo 4: Similitudes.

La casa que les prestaron en Pekín era muy grande, con varios jardines y habitaciones. Sin duda, alrededor de 100 personas cabrían ahí sin ningún problema.

Antes de comenzar a formar las parejas para repartir en los cuartos, les dieron un pequeño recorrido por la casa: les mostraron los diferentes baños, había dos cocinas, etc… Akane no se encontraba con sus amigas de la secundaria, sino que en esta ocasión, no se separaba de Kagome. Se les veía muy unidas a las dos muchachas de piel blanca y ojos cafés, como si se hubieran conocido desde hace mucho tiempo.

Ranma e Inuyasha también iban juntos, pero no compartían la misma cercanía que las jovencitas que iban delante de ellos.

Varios compañeros de la escuela Furinkan notaron el parecido entre las dos "parejas". Incluso, algunos ya habían tenido oportunidad de escuchar pequeñas discusiones entre Kagome e Inuyasha, y las comparaciones con Ranma y Akane no se hicieron esperar. Algo similar pasaba con los compañeros de escuela de Kagome.

Ya eran cerca de las 9p.m. al finalizar el recorrido por la casa; mientras los profesores hablaban sobre el itinerario y otras cosas, los estudiantes dieron pequeñas caminatas en los jardines de la casa, algunos otros se preparaban algo de comer, en fin, todos estaban ocupados con alguna pequeña actividad. Todos, excepto dos jóvenes de aspecto fuerte.

—Feh, ¿qué se ha creído Kagome para hacerme a un lado? Yo vine con el propósito de estar con ella y sucede esto.

—Lo mismo pienso… ¿Cuál es tu nombre?

—Yo soy Inuyasha… ¡No creas que nosotros nos llevaremos igual de bien que ellas eh… Mmm… ¡Tú! A diferencia de Kagome, yo no vine aquí para hacer nuevas amistades y esas cosas, sólo estoy aquí para protegerla, porque sin ella… Bueno, sin ella no podremos continuar.

—Mi nombre es Ranma… Jah, y estoy una vez más de acuerdo contigo, yo no tengo en mis planes hacer amigos, también vengo prácticamente para cuidar de Akane, y evitar que cometa sus habituales torpezas… Esa marimacho tan tonta…

—Oye, Ranma…—dijo Inuyasha, sintiendo más confianza con Ranma— ¿Qué es eso de la categoría libre y todas esas cosas de las que hablabas en el avión?

—**Vaya, y yo que creí que nunca nos hablaríamos… Creo que éste chico me puede caer bien.** Verás… No soy muy bueno con las palabras, así que será mejor que te lo demuestre.

Ranma comenzó haciendo una serie de katas, y siguió con algunas de sus técnicas especiales, tratando de impresionar a Inuyasha, y al parecer, lo consiguió, aunque el joven de cabellos plateados no lo demostraba.

—**Vaya, ese tal Ranma es muy fuerte para ser un humano… Me recuerda un poco a Sango. Es verdad, él sería de mucha ayuda en la búsqueda de los fragmentos**.

Ranma finalizó la pequeña demostración, y se acercó al hanyou, sacándolo de sus pensamientos al momento de formularle algunas preguntas:

—Oye, ¿por qué incluso de noches traes esa gorra puesta?... Y esas ropas, son muy extrañas… ¿De dónde vienes? —. Ranma comenzaba a sentirse más y más interesado por aquél muchacho de ojos dorados y largo cabello. Le cruzó por su mente que él podía pertenecer ahí, a China… Pero no sacaría conclusiones, quería escuchar las respuestas de Inuyasha.

—Bueno yo… Está bien, me cuesta trabajo admitirlo Ranma, y no se lo debes decir a nadie, en especial a Kagome, pero tú me inspiras un tipo de confianza… Es algo extraño…—decía Inuyasha mirando de vez en cuando el cielo, debido a que a él le costaba un poco de trabajo decir lo que realmente pensaba a las personas, en especial a las que acaba de conocer. Pero, realmente había una conexión especial entre esos chicos, tenían bastantes cosas en común. — En fin, te lo diré de una vez por todas: llevo una gorra en todo momento por esto…

Inuyasha se quitó la gorra que ocultaba esas orejitas tan simpáticas, dejando impresionado a Ranma; sí, Ranma estaba impresionado, pero no como todas las personas que conocían por primera vez al hanyou. Inuyasha, por lo tanto, también quedó sorprendido con la actitud de Ranma.

—¡Ya entiendo! —, exclamaba Ranma, triunfante— de seguro tú también caíste a alguna de las pozas encantadas de Jusenkyo. Pero no te preocupes, mañana viajaremos allá y podremos encontrar la cura.

—¿Qué?, ¿Cuáles pozas? No Ranma, no tengo idea de lo que estás hablando, pero yo no caí a ninguna de esas pozas extrañas… Verás, yo no soy de esta época, y tampoco soy completamente humano…

—Vamos Inuyasha, qué cosas dices—, los dos jóvenes comenzaban, sin darse cuenta, a tratarse con más familiaridad—. Yo también tengo la maldición, así que te entiendo, no quieras ocultarlo.

—Feh, no sé de qué hablas, pero después de que yo te cuente parte de mi historia, quiero que tú me expliques qué demonios es esa cosa de las pozas encantadas.

Ranma, al ver muy convencido a Inuyasha, optó por escuchar su relato.

—Muy bien, por dónde empezar…

—Diciéndome qué eres, y si en verdad eres de otra época, cómo pudiste viajar aquí.

—Hm, de acuerdo… Bueno, ya te dije, mi nombre es Inuyasha, y soy un hanyou. Sí, soy de otra época, para ser más precisos, de la época feudal, y pude viajar a ésta época gracias a Kagome… Ella tiene una especie de poderes, y bueno, todo lo demás es un poco complicado. Pero, te diré que Kagome, con sus poderes, puede ver los fragmentos de una perla que es muy importante en mi época: la perla de Shikon. Así que, con sus poderes y mi fuerza y agilidad, buscamos juntos esos fragmentos para evitar que caigan en malas manos… Claro, en compañía de otros amigos.

—Vaya Inuyasha, apenas me puedo creer lo que me estás diciendo, debería verlo yo con mis propios ojos para estar 100% seguro; pero te creo. Bueno, ya que aclaraste algunas de mis dudas, supongo que es momento de que yo te conteste. Ya lo sabes, soy Ranma Saotome, artista marcial. Hace algunos meses, viajé aquí, a China, con mi padre, en busca de un duro entrenamiento. Escuchamos que las pozas de Jusenkyo eran un buen lugar para entrenar, pero lo que no sabíamos era que esas pozas estaban encantadas… Mi padre y yo fuimos descuidados, y caímos en esas pozas. Como te mencioné, están malditas y yo, bueno… Espera un momento.

Ranma salió velozmente en busca de agua fría y caliente. Inuyasha lo esperó ahí, ya que quedó intrigado con esa historia de las pozas y las maldiciones. Ranma regresó con un balde y una tetera, ambos con agua, pero a diferentes temperaturas.

—Observa bien esto, pero no te asustes… ¡Y tampoco me vayas a insultar eh!

—Está bien, de acuerdo…

Ranma se mojó con el agua fría que tenía en el balde, y desapareció esa figura masculina y fuerte. En su lugar, dejó a una pequeña pelirroja con una trenza, muy parecida a Ranma.

—¿Ra-Ranma… Eres tú? — Dijo Inuyasha un tanto nervioso y confundido.

—¡Por supuesto que soy yo!, con el agua fría me convierto en esto. Pero con el agua caliente vuelvo a ser yo.

Ranma se echó ahora el agua caliente encima, mientras que Inuyasha solamente observaba ese extraño espectáculo.

—Vaya, después de todo, creo que tenemos varias cosas en común Ranma, te lo explicaré: Cuando son las noches de luna nueva, mi aspecto cambia, soy completamente humano. Mi cabello se vuelve negro, es similar al tuyo… Mis ojos se vuelven cafés, mis colmillos y garras desaparecen, y con ello se va mi gran fuerza. Pero cuando mi sangre hierve, debido al enojo, me vuelvo completamente un demonio. La única que ha podido sacarme de ese estado fastidioso es Kagome, sólo ella puede hacerme cambiar de un momento para otro…

—Inuyasha, veo que tenemos más cosas en común de las que yo creía… Tal vez no sea tan mala idea comenzar una amistad.

—Sí… Amigos… Suena bien.

Lazos de confianza se crearon en cuestión de minutos entre Ranma e Inuyasha. Algo extraño para ellos, pero no les desagradaba.

Los dos chicos se veían contentos conversando, pero fueron interrumpidos por una voz conocida para Ranma.

—¡Todos los alumnos, favor de acercarse, ya asignaremos las habitaciones!

—Bien Ranma, supongo que debemos acercarnos o algo así… ¿Y Kagome? —, Inuyasha la había olvidado por unos instantes, y ahora se mostraba preocupado, pero a diferencia de él, Ranma estaba muy relajado.

—Tranquilo, de seguro está con Akane, y por lo que me contaste, esa tal Kagome tiene poderes… Bueno, Akane es una artista marcial también, y debo reconocer que es muy fuerte, y terca. Así que ellas están bien… Mira, están por allá, cerca de la profesora Hinako. Será mejor que nosotros también vayamos.

Y así, comenzó una amistad un tanto inesperada entre los dos jóvenes tercos, rebeldes, torpes, fanfarrones… Amables, atentos, un poco sobreprotectores… Eran muy similares, y lograron congeniar bien.

—¡Los estudiantes faltantes, favor de acercarse rápido, les diremos cuál será su dormitorio!


Gracias por leer :D Hasta la próxima. Saludos :)