Información General:

Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus creadores Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. Los dibujos fueron dibujados por mí, pero los creadores de estos personajes son Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. La historia que se presenta, está basada en algunos eventos de los primeros 25 capítulos de la historia original, y lo que sigue es simplemente ideas o locuras de una servidora. Todo se ha escrito sin fines de lucro, solo para entretenimiento.


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Bajo La Luz De La Luna

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Capítulo V: ¿Dónde Estas Amor? – Parte 1

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La anciana mujer se retiró lentamente de la ventana y caminando erguida se dirigió a su elegante escritorio que tenía en su pequeña sala; ese pequeño escritorio donde la anciana mujer suele escribir largas cartas o invitaciones a sus conocidos durante sus solitarias noches. Extrajo de su vestido con absoluta calma una pequeña llave que tenía colgada en su cuello para abrir uno de los cajones.

Sara levantó sus cejas y abrió sus ojos sorprendida de la actitud de la rígida mujer, se quedó un poco confundida por la actitud de su madrastra; nunca había visto que guardara una llave en su cuello. Sin embargo, una sonrisa de satisfacción se dibujó en su cara, por fin sabía donde la tía abuela como ella la llamaba, guardaba una de sus llaves secretas. Al parecer era tanta la premura por idear algo en contra de Candy, que Elroy había olvidado que estaba acompañada de su astuta hijastra. La delgada y orgullosa mujer estaba feliz por tan interesante descubrimiento. Nunca se sabe cuándo una información de este tipo pueda servir en el futuro; esto era genial. Elroy metida en su mundo, al principio ignoró por completo la cara de sorpresa de su acompañante; sin embargo, volteó cuando sintió la penetrante mirada de su hijastra sobre ella, mientras buscaba afanosamente sus anteojos sobre el escritorio para leer uno de los sobres que había sacado del cajón.

— Sara, no pienses que me he olvidado que estas aquí, en este cajón, solo guardo cosas sin importancia, ¡siéntate! —, y para demostrarle, dejó la llave con todo y su cadena en una pequeña caja sin cerrarla que estaba sobre el escritorio.

Pareciera que Elroy le había leído el negro pensamiento a su hijastra. Elroy era una astuta mujer, los años, su amargura, la envidia de la gente a su alrededor, la había hecho una echo calculadora y sagaz. Tenía secretos, secretos que solo ella, y ese indeseable conocía de su pasado, pero no se preocupaba; casi todos eran secretos que pertenecían a los Andrews; excepto aquello…Aunque tenía un cariño especial por su hijastra y sus hijos, eso no la cegaba, sabía de lo que eran capaz cada uno de ellos. Se aprende a conocer a tus iguales cuando te rodeas y convives con ellos, y Sara era igual o peor que ella.

Una angustiada y furiosa Sara esperaba sentada a regañadientes las nuevas indicaciones de la anciana mujer. Se sentía un poco avergonzada por haber sido tan obvia en su marcado interés por lo de la llave; así que procedió a distraer la atención de la estricta mujer de su indiscreción, y procedió con su plática a conducirla al objetivo principal de esta reunión privada que era exclusivamente en sacar de la vida de los Andrew, a la odiosa huérfana de Pony.

— Tía, ¿qué podemos hacer en contra de esa huérfana? —

Elroy sonrió de lado, mientras su hijastra venía, ella ya había regresado cien veces, y dado vuelta alrededor de ella otras veinte. Por supuesto que haría algo. No podría atacar directamente a Candy ya que Patrick estaba protegiéndola, pero…algo haría para mantener a Anthony lejos de esa huérfana.

—Se me está ocurriendo algo, querida. ¿Me dijiste que Eliza desea ir con Anthony a la fiesta que dará la familia McCarthy? ¿La fiesta es este fin de semana? ¿Verdad? Al menos eso es lo que dice esta invitación que recibí hace meses. — La miró a los ojos bajando sus lentes para observarla detenidamente mientras sostenía en sus manos, la elegante invitación.

— Sí tía, su hija se comprometerá en matrimonio este fin de semana, todas nuestras amistades estarán en ese lugar. Creo tía abuela que…si Anthony se presenta con Elisita, sería como indicar que son una futura pareja. Es una manera de comprometernos enfrente de nuestras amistades, y Anthony no podrá negarle nada a usted; el honor de los Andrew es lo más importante para los miembros del clan.

La anciana sonrió complacida, ya tenía un plan, sería una manera sutil de empezar a enredarlo en su trampa; no era una obra maestra para separar a su sobrino de la ladrona, pero parecía que por fin encontraba una claridad, en esa obscuridad que había caído con la llegada de la huérfana a la mansión. Después de pensarlo un poco, regresó la fina invitación a su cajón privado. Nuevamente, tomó la llave y cerró el cajón; todo ante la vista atenta de su hijastra que esperaba soluciones de ella.

— Perfecto Sara. déjamelo a mí. Es hora que ese muchachito empiece hacer lo que le corresponde a su posición. Habla con Eliza y sugiérele que venga a hablar con Anthony mañana, para que se pongan de acuerdo con Anthony; yo le ordenaré que la lleve a la fiesta del compromiso.

La orgullosa Sara, se levantó enseguida de su silla, tal pareciera que se había ganado la lotería con este plan, se apresuró a decir.

— Gracias tía abuela, Eliza se pondrá feliz. —

La mujer victoriosa se retiró, después de depositar un beso de despedida en la anciana mejilla de la orgullosa matriarca de los Andrew.

Elroy esperó a que saliera de su sala privada, para quitarse su máscara de aparente tranquilidad. Sabía que le esperaba una batalla campal con el mozalbete, pero ella siempre ganaba. Era una experta en mover a la gente y a sus sobrinos a su antojo, sabía muy bien que hilos mover para obtener lo que quería; lo había hecho toda una vida. Hacía apenas unos tres meses atrás, había obligado a Anthony a bailar con Eliza a pesar de que Anthony estaba furioso contra los Legan por haber mandado a Candy a México. A pesar de su enojo, tuvo que obedecerla. Lo mismo pasaría esta vez, ella tenía el mando. Tenía la firme convicción que esta cita también lo lograría sin problema alguno.

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El cielo parecía que presagiará la futura tormenta que se avecinaba en la mansión; a pesar de ser verano, los negros nubarrones indicaban la llegada de una sorpresiva tormenta veraniega.

Afuera, ajenos a las intrigas de Elroy y Sara, los cuatro adolescentes y Patrick discutían alegremente su encuentro con Tom, el amigo de Candy en el rancho de este.

— Gracias Patrick, por llevarnos a conocer a Tom y a su padre, me dio mucho gusto conocer a uno de los hermanos de Candy del Hogar de Pony —, le dice un alegre Anthony a Patrick quien tomaba té con absoluta calma; mientras una glotona Candy devoraba con gusto los suculentos pastelitos de diferentes sabores que comían con un delicioso chocolate esa tarde; que estaba extrañamente un poco fría.

— Lo hice con mucho gusto. Sabía que Candy los conocía y pensé que sería bueno que ustedes lo hicieran para que conocieran más de su vida; también quería que conociéramos su rancho y sus caballos. Además, los pura sangre que tiene son maravillosos. Ya encargué uno para Candy, ya que quiero que se convierta en una amazona. — Candy con la boca completamente llena de esos deliciosos pastelillos de chocolate que tanto le gustaba comer, solo sonreía contenta al imaginarse montando uno de los imponentes caballos que habían visto ese día; al contrario de ella, Anthony frunció el ceño de dolor al imaginarse a su dulce amazona lejos de él en sus paseos bajo la luz de la luna.

— Es verdad Patrick, el lugar es hermoso, y lo mejor de todo es que Tom y su padre fueron muy amables con nosotros. Estamos invitados todos a un picnic para el próximo mes de septiembre, antes del cumpleaños de Anthony.

— Tienes razón Stear, el cumpleaños de Anthony es el mes próximo.

— ¿De verdad? No lo sabía… ¿Cuándo es Anthony? — lo mira una curiosa Candy aun con crema en la boca.

Anthony la miró fijamente a esas verdes esmeraldas que la enloquecían, y guiñándole el ojo sonriéndole le dijo muy cerca de su oído, — después te digo Candy; por cierto, traes crema, pero aun así te vez hermosa —, la rubia de inmediato se ruborizo de los pies a la cabeza y procedió a limpiarse la crema de su preciosa cara. Él para aminorar la turbación de ella y la atención del resto hacia ella que reían en silencio, de inmediato, les señaló las inmensas nubes cumulonimbus que dominaban el cielo nublado de esa tarde de verano.

— ¡Wow! parece que tendremos una tormenta, miren esas nubes —, todos voltearon a ver el nublado cielo que estaba plagado de masivas nubes cumulonimbus.

— Es verdad señoritos y señorita, es mejor que entremos. Después habla… —

Antes de que Patrick terminará la frase, unas gruesas gotas cayeron del cielo; al mismo tiempo que comenzó a caer granizo; haciendo que todos desesperados corrieran cada uno por su lado buscando rápidamente refugio. En la conmoción, un ágil Anthony tomó a Candy de la mano, y se la llevó consigo al laboratorio de Stear, el lugar más cercano para resguardarse de la tormenta de lluvia y de granizo. En cuestión de segundos, una sorpresiva fuerte tormenta veraniega azotaba con furia el lugar; el granizo caía sin misericordia destruyendo o lastimando a su paso las amadas rosas de Anthony, las frágiles ramas de arbustos y de árboles, al igual que algunos cristales de algunas de las ventanas de las propiedades del lugar.

Al ver el terror reflejado en los bellos ojos, Anthony la abrazó con ternura y se alejaron inmediatamente de las ventanas al ser una de estas dañadas severamente por el granizo; un viento helado se dejó sentir atreves de los cristales rotos, haciendo que los jovencitos unieran más sus cuerpos mediante tiernos abrazos, al sentir el intenso y sorpresivo frió. Una completa oscuridad reinaba en su refugio, debido al súbito oscurecimiento del cielo, causado por los negros nubarrones; solo se iluminaba por instantes por los poderosos destellos de la tormenta eléctrica que azotaba fuertemente el lugar.

Una Candy aterrada ante el ruido de los poderosos truenos temblaba sin cesar, en brazos de su amado novio quien no cesaba de protegerla con infinita ternura.

— No tengas miedo amor, yo estoy contigo —, le decía con cariño al oído mientras continuaba abrazándola con amor para calmarla; al mismo tiempo la abrigaba con su cuerpo.

— ¿Quieres que tratemos de entrar al pasadizo secreto? …no se ve nada, pero puedo tratar de encontrar la puerta secreta. — Ella lo abrazó más fuerte y negando con fuerza su cabeza balbuceo.

— No, no, no.

— Esta bien amor, aquí nos quedamos, estamos lejos de la ventana. Pronto pasará la tormenta y volveremos a la casa. La verdad es que no creo que sea buena idea usar el pasadizo. ¿Qué excusa daríamos? Tendremos que entrar por la entrada, descansa. Todo estará bien —, le dio un tenue beso en su mejilla mientras trataba de arrullarla con el ruido producido por la intensa lluvia que seguía azotando sin clemencia la zona; Anthony solo quería que su amada musa durmiera, para que pudiera aplacar sus miedos causados por la potente y sorpresiva tormenta eléctrica.

Stear y Archie por su parte corrieron hacia la mansión cuando la tormenta comenzó; completamente empapados habían logrado entrar en ella. A salvo, volcaron su atención hacia la entrada esperando ver a sus primos, pero estos nunca aparecieron en ella. Mientras un Patrick también completamente mojado había llegado hasta su hogar. Cada uno por su lado miraban la tormenta atreves de los grandes ventanales un poco preocupados, y más se preocuparon cuando varios de los cristales sufrieron daños por el granizo. De repente, la mansión se oscureció completamente, ¡la luz se había ido en su totalidad!

Afuera, la lluvia no cedía, y los minutos pasaban lentamente para una aterrada Candy quien, temblando de pánico, seguía abrazada de su amado con fuerza. El continuaba dándole tiernos besos en su frente y mejilla para calmar su miedo mientras las ventanas seguían recibiendo las fuertes envestidas de la lluvia y granizo. A pesar de que, por un momento, Anthony pensó que sería mejor tratar de salir de ese lugar y llegar a la mansión; la intensidad de la lluvia y el viento lo hizo desistir de su intento. Era más seguro permanecer en ese lugar hasta que la tormenta pasara en vez de arriesgar la integridad de Candy si salían durante la intensa tormenta.

Cuando la tormenta los sorprendió, Anthony, recordó que el laboratorio estaba abierto; ya que esa mañana, él había ayudado a su primo a llevar nuevos materiales para los inventos de Stear. Aunque Anthony quería buscar alguna vela para alumbrar el lugar, Candy se abrazaba más a él, cada vez que él trataba de levantarse o alejarse un poco de ella. Candy desde pequeña le tenía terror a los truenos. A pesar de que eran apenas las seis de la tarde, pareciera que era de madrugada por la obscuridad del cielo.

La dulce cercanía de su amada, y la soledad del lugar empezó a pasarle factura al guapo adolescente, quien abrazó aun con más cariño a la pequeña miedosa, un apasionado te amo se escuchó en el solitario lugar; parecía que Anthony, aprovecharía el momento para besarla dulcemente sin testigos; ambos por unos momentos, se imaginaron que estaban solos en una de sus escapadas nocturnas que solían tener antes de que su chaperón los descubriera.

Lentamente, fue dejando besos tiernos en toda su cara hasta que llegó a su pequeña boca que esperaba amorosa, por un delicado beso. Un tierno beso que empezó como una ligera brisa matutina, lentamente entre cada intercambio de cariños, fue subiendo ligeramente de intensidad y duración. Solo esas paredes y los cachivaches del inventor fueron testigos de tales tiernos y apasionados besitos y besos de esos dos. Perdieron la cuenta de cuantos se dieron; se detuvieron lentamente antes de que ese intercambio de amor se convirtiera en una tormenta sin control. Ambos ruborizados de los pies a la cabeza por la intensidad mostrada en ellos, solo se abrazaron, y respiraron con calma. Suspirando profundamente, Anthony descansando su frente tiernamente contra la de ella, le susurro tiernamente…

—¡Ay Candy! como te amo…me haces falta como el aire, ya no se vivir sin ti —, ella todavía embriagada de amor y por el momento vivido, le dio un tierno beso en su mejilla y le dijo al oído.

— Mmmm…yo también te amo Anthony —, él le devolvió el beso en la mejilla, y le dio un fugaz beso en su boca; después la siguió abrazando con amor.

— Perdóname Candy, debí de haberte llevado a la mansión, pero quería estar a solas contigo. No pensé jamás que la tormenta sería tan severa.

¡Shh! Ya no tengo miedo — le dice poniéndole el dedo en la boca, — yo estoy contenta por estar contigo…lo que no sé es si Patrick estará contento como nosotros.

— Jajajajaja — ambos estallaron en risas.

— No pequeña mía, no creo que este contento cuando se dé cuenta; solo espero que me escuche cuando nos vea y pueda creer mi escusa. —

— ¿Cuál? — Melosa le dice mientras pone su frente tiernamente sobre la de él.

— De que este era el lugar más cercano para traerte. Casi no nos mojamos, si hubieras corrido hacia la mansión, te hubieras empapado, y probablemente te hubieras enfermado—, le da un tierno beso en su mano.

— Hmm…no creo amor que nos crea, en fin, nada podemos hacer; solo esperar a que termine la tormenta. Espero que los chicos nos ayuden. —

— ¡Uh-huh! Descansa princesa, esto va para largo, yo te cuido —, tiernamente la abraza con amor, mientras ella se deja querer.

La verdad es que ninguno de los dos quería pensar en Patrick y el acuerdo que hicieran con él, lo más probable es que estuviera preocupado y molesto al mismo tiempo con ellos. Nada podían hacer, la tormenta azotaba Lakewood sin ninguna clemencia, hacia apenas unos momentos que el granizo había cesado, solo había durado unos quince minutos, pero pareció que había durado una eternidad por los daños causados. Sin embargo, la tormenta eléctrica continuaba, la intensidad de la lluvia y el viento no decrecían; así que no tenían salida. Ni pensar en usar la puerta secreta, tenían que proteger el secreto. Ambos cerraron los ojos mientras sus corazones latían al mismo ritmo.

Adentro de la mansión, Stear y Archie los habían esperado sin resultado. Debido a la falta de luz, Elroy los mandó a dormir temprano; Archie y Stear temiendo por un posible regaño argumentaron que Anthony y Candy estaban con Patrick durante la tormenta. Al menos eso era lo que ellos pensaron. Una Elroy malhumorada escuchó y creyó la versión de sus sobrinos, y furiosa por la cercanía de Anthony con Patrick, los dejó para encerrarse en su habitación. Ambos miraban la tormenta eléctrica desde la sala que compartía en medio de sus cuartos; las ventanas de su sala no habían sufrido daños por el granizo afortunadamente. Tres velas iluminaban discretamente el lugar.

— Stear, tú crees que estén con Patrick —, decía un preocupado Archie a su hermano.

Stear volteó a verlo con un rostro sombrío, suspiro profundamente, y alzó sus hombros en un acto de preocupación.

— Espero que si Archie, pero en caso de que no estén con él, sé que Anthony cuidará de Candy.

Archie sujetando la cortina fuertemente, lo miró fijamente y asintió con un leve movimiento.

— ¡Uh-huh! Tienes razón Stear, la Gatita está segura con él; donde quiera que ellos se encuentren. Tan pronto pare la tormenta, vayamos a buscarlos con Patrick, por favor. — Stear afirmó con un leve movimiento, y continuaron mirando atreves de los cristales, todo afuera seguía en absoluta oscuridad a excepción de los incesantes rayos que se vislumbraban en el nublado cielo.

Un preocupado Patrick paseaba de un lado a otro en la sala de su residencia. Él como los chicos Cornwell, rogaba a Dios que todos estuvieran juntos. Perdió de vista a todos los chicos durante la distracción, cuando la terrible tormenta de granizo azotó el lugar. Cuando reaccionó, estaba solo y empapado hasta los huesos; solo afuera en el jardín. Optó por retirarse a su residencia como última alternativa; lo menos que quería era ver a Elroy en ese momento.

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Aquel bello día que empezara como cualquier día de verano, terminó con una terrible tormenta que presagiaba cambios y daños en la vida de los habitantes de la mansión Andrew. Después de un largo tiempo, la lluvia comenzó a disminuir. En un frío y oscuro laboratorio, una pareja de novios dormitaba abrazados arrullados por la lluvia que se escuchaba caer.

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Eran las ocho de la noche cuando finalmente la tormenta cesó. Sin que nadie se diera cuenta, Archie y Stear salieron con cuidado de la mansión en busca de sus primos, con premura y un poco preocupados, llegaron a la propiedad de Patrick, este les abrió y los invito a pasar. Una bomba casi explotó cuando se descubrió que la parejita de rubios no estaba con ellos. Patrick estaba furioso y preocupados, los primos solamente preocupados. Sin perder tiempo, los tres sin hacer escandalo salieron rápidamente a buscarlos a donde los vieran por última vez: el jardín de las rosas. Con absoluto sigilo procurando pasar desapercibidos y evitando que alguien se diera cuenta de la desaparición de la parejita de adolescentes, rastrearon cada parte del lugar sin éxito.

Desfallecidos, y a punto de empezar a movilizar empleados, un rayo de inspiración sacudió al simpático inventor; de repente recordó un importante detalle: la puerta de su laboratorio estaba abierta. Anthony y él la habían dejado así en la mañana. Cabía la posibilidad que hubieran corrido a refugiarse a ese lugar. Desesperados llegaron a dicho lugar, al principio se desanimaron, todo estaba a obscuras y en silencio; se sobresaltaron y alarmaron al ver algunas ventanas rotas por el granizo. Había un tiradero cuando entraron, papeles volados por doquier, tal vez por el fuerte viento que azotara el lugar. Sonrieron con alegría, al encontrarlos sentados en una solitaria esquina dormitando tranquilamente. Hacia tanto frió, que probablemente tuvieron que abrasarse para prodigarse calor, si eso era lo que probablemente pasó. Fue así como los encontraron, abrazados durmiendo. Los hermanos respiraron tranquilos, estaban a salvo; Patrick también suspiro aliviado, estaban ambos a salvo, y los habían encontrado sin haber hecho nada que pudiera poner entredicho la reputación de aquella chiquilla rubia que todos tanto querían.

Los despertaron con cuidado, y les dieron unos cobertores que traían de casa de Patrick. Anthony y Candy se sobresaltaron al principio, el primero en reaccionar fue el chico, quien inmediatamente protegió a su amada, pero sonrió aliviado a ver a sus primos. Aunque temió un poco al ver detrás de ellos la mirada celeste de Patrick, pero respiro aliviado, al percatarse que Patrick no parecía enojado; al menos por el momento estaban salvados. Poco tiempo después, saboreando toda una rica cena preparada por Patrick en la propiedad de este.

Al terminar de cenar la deliciosa cena, pasaron a la pequeña sala donde tomaron té para platicar de lo ocurrido esa tarde en Lakewood.

— Me alegra que estén bien chicos, no recuerdo haber visto una tormenta eléctrica en Lakewood tan feroz como esta, en todo el tiempo que viví aquí. —

Los chicos lo miraron extrañados. ¿Desde cuándo Patrick conocía ese lugar? ¡Bah! era mejor no preguntar. Todos estaban cansados y lo único que querían era dormir.

— Es cierto Patrick, desde que vine a vivir aquí con mamá no recuerdo algo semejante. Es bueno que llueva, lo triste es que el granizo causó tantos destrozos; probablemente todas las rosas fueron destruidas.

Dejó escapar un melancólico suspiro cuando terminó la frase. Era verdad, de la misma manera que el granizo destruyó varios cristales, sus amadas rosas probablemente ya no estarían más de pie. Candy conmovida, le apretó la mano suavemente con apoyo.

— Te ayudaremos Anthony. —

— Todos te ayudaremos Anthony —, ambos primos le hicieron coro casi al mismo tiempo. Todos rieron alegremente. No estaba solo ya, tenía una familia, sus primos y su amada Candy.

De repente, Candy palideció…

— ¿Qué te pasa Candy?

— Yo…yo pensaba en el Hogar de Pony. No sé, si ellos estarán bien. Si sufrieron daños, yo...

Antes de que alguien dijera algo, Patrick se apresuró a decir.

— Candy mañana puedo llevarte a verlos, mientras los chicos inspeccionan los daños hechos en la mansión y los alrededores. Como dueños de la propiedad, deben de hacerlo, ¿está claro?

Aunque a los tres chicos le hubiera gustado negarse para acompañar a Candy, los tres entendían sus responsabilidades.

— Sí.

— Muy bien…Anthony, puedes venir conmigo un momento a la biblioteca, tengo algunas cosas que encargarte para mañana.

Anthony sabía que nada bueno saldría de esta junta, pero tenía que disimular por Candy.

— Por supuesto Patrick.

— En un momento regresamos, están en su casa.

Los tres adolescentes se quedaron mirándolos preocupados. No eran tontos, Stear como el mayor de ellos presentía que Patrick retaría a Anthony por haber puesto en peligro a Candy. Sin embargo, en su opinión, Anthony, la protegió. Candy no se había mojado y la tenía protegida dentro del laboratorio. Queriendo disminuir la tensión, intentó dialogar de los posibles daños que encontrarían al día siguiente en los alrededores de la mansión, para así poder distraer a Candy y a Archie de la junta de Patrick y Anthony.

Dentro de la pequeña biblioteca, después de sentarse en el escritorio, le indicó que se sentara enfrente de él. El jovencito se sintió por un momento en la silla de los acusados; estaba preparándose para el peor regaño.

— Gracias Anthony —, un emocionado Patrick le dijo con una sonrisa mientras juntaba sus manos.

Anthony abrió los ojos como plato. ¿Estaría soñando? Si probablemente era un sueño porque esto no era normal.

— ¿Gracias?

— Sí, gracias por proteger a Candy durante esta tormenta eléctrica, yo no pude hacerlo, y tú lo hiciste muy bien…aunque intuyo que también decidiste llevártela al laboratorio porque querías estar con ella a solas, ¿o me equivoco?

Anthony se ruborizó completamente, sí había sido un lapsus brutus. Esto era lo que él esperaba. Tenía que ser honesto, y pedir disculpas por su estupidez.

— No, no te equivocas. Sí quería protegerla…también quería estar un rato a solas…reconozco que fui un inconsciente. Nunca imaginé que Candy tuviera terror a las tormentas eléctricas, te pido disculpas, de la manera que le pedí disculpas a Candy. Lo siento.

Patrick se levantó y empezó a caminar lentamente en dirección a las ventanas, se quedó mirando hacia afuera. Era increíble, el cielo estaba estrellado, si bien no había luna y estaba oscuro, las estrellas brillaban en el firmamento. Estaba contento con la actitud de este insolente mozalbete, cada vez le gustaba más su carácter, era audaz y atrevido; pero era honesto y valiente. Algo que necesitaba esta familia. Volteó para encararlo nuevamente.

— Lo que no entiendo Anthony es ¿por qué no usaste el pasadizo secreto para venir a esta casa? Pudiste hacerlo.

— Por un momento lo pensé Patrick, pero Candy estaba muy asustada y no quería separarse; además no se veía nada, con suerte todo el lugar estaba limpio y ordenado y pude encontrar la esquina más alejada de las ventanas sin problema para evitar problemas con el granizo y la lluvia. Además, Patrick, esta lo del secreto, no podía aparecerme por los cuartos; mis primos sospecharían. Por otra parte, nosotros no sabemos cómo entrar a tu casa por el pasadizo secreto, tú solo nos has enseñado a entrar a los pasadizos de la mansión usando el pasadizo de la fuente.

Patrick irritado, se puso la mano en la frente al comprender las razones del chico; era verdad lo que él decía de los pasadizos secretos; se le había olvidado por completo ese detalle.

— Tienes razón Anthony, no les he enseñado, pero eso lo vamos a remediar, hoy mismo en la madrugada. Ponte de acuerdo con Candy y hoy les enseñare varios secretos que necesitan saber en caso de emergencia, hoy lo fue y no estaban preparados. ¡Qué esto nos sirva de lección!

Anthony sonríe, al menos no lo había reprendido por haberse ido con Candy solos al laboratorio.

— Sin embargo, Anthony, te recuerdo que tenemos un trato y a la menor violación de ese trato se acaban los permisos, hoy voy hacer de cuenta que no pasó nada por la emergencia, pero una más jovencito y el trato queda eliminado, ¿entendido?

— Sí Patrick.

— Muy bien, cuando salgamos en caso de que tus primos pregunten solo diles que te agradecí por cuidar de Candy, ¿está claro?

Esta vez solo le contestó con un ligero movimiento de cabeza, Patrick con la mano le indicó que salieran del lugar. Horas más tarde, esa madrugada un tranquilo y amigable Patrick les enseñó a unos cansados chiquillos nuevos secretos dentro de los obscuros pasadizos de la mansión. Nunca sabrían ellos cuando lo necesitarían en un futuro, pero Patrick no estaba dispuesto a adivinar. Más valía estar preparados para cualquier eventualidad.

El sol brillaba en un despejado cielo, era un día precioso de verano. La claridad del día, les dejo ver la realidad de la tragedia del día anterior. El jardín de las rosas estaba completamente destruido, esa mañana un mortificado y cansado Anthony casi sin dormir trataba inútilmente de levantar los tallos rotos de sus amadas rosas. Miles de pétalos yacían por doquier, el granizo había hecho destrozos en todas partes de la propiedad. Vidrios, plantas y pequeñas plantas y uno que otro techo habían sido terriblemente dañados. La mañana entera los tres mozalbetes con unos empleados, inspeccionaban los daños y ordenaban las reparaciones al por mayor. Por la mañana una preocupada chiquilla de ojos verdes había sido llevada por Patrick a su amado Hogar de Pony, con la preocupación marcada en su demacrado bello rostro llegaron para constatar con temor que su amado hogar había sido severamente golpeado por la tormenta del día anterior. Tenían muchas cosas que hacer por inspeccionar y arreglar. Probablemente pasarían todo el día en su amado lugar de Pony.

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Mientras tanto en la mansión, Anthony ajeno a los problemas que Candy estaba atravesando en su viejo hogar, era convocado por Elroy a una reunión con ella en la biblioteca. Un sorprendido joven miró a sus dos primos con preocupación, los otros dos lo miraron también con la misma cuestión. ¿Qué querría su tía abuela con Anthony? Desde hacía semanas que evitaba hablar con los tres, su relación con la anciana mujer era casi nula. Sin hacerla esperar, raudo y veloz el jovencito acudió al llamado de la estricta mujer, y dejó a sus primos a cargo de la limpieza del jardín de las rosas, mientras acudía a la cita con Elroy. Stear y Archie de pronto tuvieron la sensación que se avecinaba una tormenta en la mansión con esos dos; presintieron que nada bueno saldría de esa reunión.

— Siéntate, — le dijo al verlo entrar a la amplia biblioteca. El lugar estaba sombrío con las ventanas cubiertas por las gruesas cortinas, solo una pequeña lampara iluminaba el lugar, todo el ambiente le dio mala espina al mozalbete. La mujer ni siquiera le preguntó si estaba bien después de la tormenta; por sus primos supo que ella había pensado que Candy y él habían pasado la tormenta con Patrick. Con tristeza comprendió que a su tía abuela al parecer solo le importaban las apariencias y el dinero, no el bienestar de ellos. De inmediato se puso en guardia, nada saldría bien de esta cita. La mujer espero hasta que el jovencito se sentó.

— Bien te mandé llamar para decirte que este fin de semana llevaras a Eliza a la fiesta de compromiso de familia McCarthy, tengo la invitación aquí, debes poner el nombre de los Andrews en alto, es tu deber como miembro de la familia y…

Anthony ya no escuchó nada más, estaba furioso; no lo podía creer, ¿Qué se estaba pensando la tía abuela? ¿Qué podía tomar decisiones de su vida como se le daba la gana? ¿Qué pensaba, que no se daría cuenta que querían comprometerlo con Eliza? En unas cuantas semanas cumpliría 16 años, además despreciaba a los Legan con toda su alma. Estaba harto de tanta hipocresía, no más, ya no; por lo tanto, decidió hablar, así que la interrumpió rápidamente.

— Lo siento tía abuela, pero yo no iré a esa fiesta, me temo que su pariente tendrá que ir sola o con su hermano. — La mujer abrió los ojos, desmesuradamente con sorpresa, ¿Qué era lo que estaba pasando? ¿Habría escuchado bien? Si eso era, pasó tan mala noche que escuchó todo mal.

— ¿Qué estás diciendo Anthony?

— Lo que escuchó tía abuela, que yo no llevaré a su nieta, no tengo por qué, ni quiero ni me apetece llevar a una persona que no me simpatiza.

— ¿Cómo te atreves hablarme así muchachito?

— Con todo respeto tía abuela, solo estoy externando mi opinión, no iré ni llevaré a nadie a esa fiesta de compromiso. En todo caso si quisiera ir, llevaría a Candy conmigo.

— ¿A Candy? ¿Te has vuelto loco? Ella es una recogida.

— No, Candy es la hija del abuelo William, la heredera del clan Andrew por lo tanto tiene el mismo derecho que yo.

La mujer furiosa dio un manotazo al escritorio para tratar de intimidar al chico.

— Basta, esa chiquilla es una huérfana, la única heredera de los Andrew es Eliza.

— No, Eliza Legan con todo respeto tía abuela, es hija de su hijastra, ella no tiene ni tendrá nunca el apellido Andrew. Solo existen cuatro Andrew en la familia, mis primos, Candy y yo.

La anciana mujer por poco sufrió un sincope del coraje que estaba pasando, con el mozalbete; le estaba diciendo en su cara que su hijastra y sus hijos no eran miembros de los Andrew. Estaba repitiendo lo que William le había mandado decir con Patrick, eso no podía ser.

— ¡Maldito William…maldito Patrick, malditos todos! Esto me lo pagaran —, pensaba furibunda la mujer, que miraba con rabia infinita al guapo jovencito quien lucía desafiante frente a ella. ¿Qué diablos había pasado? La estaba retando en su propia cara y era solo un chiquillo. No…no esto no le podía estar pasando a ella, a Elroy Andrew, bueno ya no era Andrew había perdido el apellido cuando se casó con el padre de Sara, ahora era la viuda de Briand.

— He dicho que la llevara Anthony —, volvió a dar un manotazo al escritorio.

— No la llevaré tía abuela, haga usted lo que haga, yo no la llevaré, ya se lo dije. Si tengo que ir, llevaré a Candy como mi acompañante.

— Anthony, si no la llevas castigaré a Candy —, Anthony sonrió triunfal, eso no pasaría, Patrick lo impediría. No más chantajes con eso, no más.

— No tía abuela, usted no está a cargo de Candy, a falta del tío abuelo, el encargado es Patrick.

— Anthony Brown Andrew si no llevas a Eliza a ese compromiso te irás de esta casa inmediatamente —, Anthony se estremeció, se preocupó de inmediato. Le preocupaba eso, pero sabía que tarde que temprano Candy y él tendrían que separarse porque él tenía que preparase para poder desposarse en un futuro con Candy. Así que aparentando una calma que estaba lejos de sentir, le contestó a la mujer, mirándola fijamente a los ojos.

— Esta bien tía abuela, con permiso; déjeme recoger mis cosas, debo mandar un telegrama a mi padre y otro al abuelo William —. La anciana mujer palideció inmediatamente, estaba tan furiosa que se había olvidado de William, si hacia eso él se llevaría a los tres jovencitos, pondría a Patrick a cargo de los cuatro, y entonces…tal vez se darían cuenta de los manejos. No eso ella no lo podía permitir.

— Anthony Brown Andrew, quedas castigado tres meses de confinamiento en la casa del bosque, es eso o te mando con tu padre en este momento, tú decide. A menos que te decidas a llevar a Eliza a la fiesta de compromiso, y te levanto el castigo.

Con que gusto se abría largado en ese momento, estuvo a punto de decirle eso en su cara, pero los hermosos ojos esmeralda de amada princesa vinieron a su mente, al mismo tiempo no quería perder su aroma, sus besos; no quería perderla. Sabía que lo tendría que hacer en un futuro muy cercano, pero eran tres meses solamente sin ella, solo tres meses, en lo que se comunicaba con su padre y el abuelo William para explicarles la situación.

— Esta bien, aceptó tu castigo —. Elroy no lo podía creer, la estaba retando. Prefería cualquier cosa antes que estar con Eliza, ¡abrase visto tal desfachatez!

— Escúchame bien Anthony, ningún empleado te ayudará; si piensas que Patrick te va ayudar, no lo permitiré; tú aun estas bajo mi tutela. Es la fiesta con Eliza o el castigo fuera de la casa por tres…

— El castigo, nunca…escúcheme bien tía abuela, nunca estaré con su sobrina. Con permiso… — Un iracundo joven salió cerrando con fuerza la puerta de la biblioteca dejando perpleja a una Elroy que aún no había entendido que estaba pasando.

— Anthony…Anthony — gritó sin resultado, ya que él había estrellado la puerta. La mujer quedó temblando de ira. Nunca nadie la había retado de esa manera en su vida, jamás nadie había osado hacerle tamaña afrenta. Eso Anthony lo pagaría, sí lo pagaría con creces; de eso ella se aseguraría. Sino sería Candy, pero alguien pagaría tamaña afrenta hacia ella.

Él salió hecho una furia, prefería tres meses sin ella a no verla. Por un momento pensó que había cometido un error al no haberse ido de la casa, pero no quería estar lejos de Candy, sería sólo tres meses...solo tres largos meses sin verse reflejado en sus bellos ojos.

Cruzó la sala furioso, tenía que empacar, hablar con sus primos y con ella. Iba tan distraído pensando en su bella princesa de esmeralda mirada, que ni siquiera había mirado quien estaba en la sala esperando por él; hasta que escuchó su detestable y chillona voz.

— Anthony, ¿a qué hora pasaras por mí, para ir a la cena este fin de semana?

La miró con odio y furia, como detestaba a esa mujercita y a todas las personas huecas como ella.

— ¡Cuando los elefantes vuelen! —,

Se alejó furioso rumbo a su habitación, subió de dos en dos los escalones rápidamente alejándose de tan despreciable ser; dos pares de ojos habían presenciado la escena, y al escuchar la contestación…

— Jajajajaja — Stear y Archie explotaron de la risa ante semejante respuesta, frente una estupefacta Eliza, quien aún no entendía que había pasado con su perfecto plan de comprometer a Anthony.

— ¿Qué?

— Lo que oíste querida, "Cuando los elefantes vuelen." Stear, le puedes explicar científicamente a esta mujercita…—, lo dijo mirándola con desprecio porque intuía que algo malo había pasado con su primo por culpa de esta desagradable mujer— ¿cuándo los elefantes vuelan? Stear se acomodó sus lentes para mirarla con desprecio profundo, y en tono muy solemne indicó.

— Claro Archie con mucho gusto, le explico lo que nuestro querido primo, Anthony, le dijo con una simple palabra…nunca.

— Jajajajaja — ambos rompieron en risas nuevamente.

— Vámonos Archie.

— Si, Stear vámonos, Jajaja. Cuando los elefantes vuelen. Jajajajaja. — Así se alejaron los hermanos para ver con urgencia a su primo, dejando a una Eliza furiosa y humillada.

— Malditos, malditos —, les gritó mientras les aventó lo primero que encontró en la sala, para suerte de los hermanos, la mujercita tenía pésima puntería. La pelirroja rumiando su rabia y humillación salió de la mansión. Se fue de ahí llorando de rabia. Anthony la había rechazado de la peor manera; eso lo pagaría con sangre él y ella…eso lo juraba.

Casi eran las ocho de la noche, cuando unos sonrientes Patrick y Candy llegaron a la mansión. Patrick y Candy querían platicar con los chicos, y cuando le ordenó al mayordomo buscarlos; el pobre hombre palideció. Candy no se dio cuenta del cambio de su color, pero el siempre astuto Patrick lo observó atentamente en silencio; inmediatamente intuyó que algo terrible había pasado en su ausencia.

—¿Qué habría pasado? — Se preguntaba inquieto; mientras que una inocente Candy los esperaba sentada en la sala. Cuando los hermanos entraron, y nunca vieron llegar a Anthony; tanto Patrick y Candy se preguntaron.

— ¿Dónde está Anthony?

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Continuará

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Nota 1: Nubes cumulonimbus son aquellas nubes bajas que causan tormentas eléctricas, los rayos, lluvias fuertes y granizo. En ocasiones se pueden transformarse en super células o tornados. Se distinguen fácilmente de otras nubes debido a su apariencia masiva y esponjosa. Normalmente, este tipo de nube produce un desagradable sistema climático, pero en la mayoría de ocasiones su duración es mínima, y el clima se torna claro después del paso de estas nubes.

Sin embargo, para mi fic, decidí que la tormenta durara más tiempo de lo normal para el desarrollo de la historia.

Nota 2: Electricidad. Thomas Alva Edison es considerado como el inventor de la lampara incandescente. La primera bombilla ilumino 48 horas ininterrumpidas un 21 de octubre de 1879. En 1882 la primera central eléctrica en Nueva York fue instalada por Edison, y llegó a proporcionar 110 voltios de corriente directa a cincuenta y nueve clientes. La invención de un transformador de energía en las redes de corriente alterna ayudó a conducir la electricidad a distancias más largas y fue gracias a esto que se pudo transmitir electricidad a negocios y hogares lejos de las plantas generadores. En 1886, Westinghouse y William Stanley instalaron su sistema de energía corriente alterna (AC) de voltaje múltiple en Great Barrington Massachusetts. Para 1914, cincuenta y cinco sistemas de transmisión proveían servicio funcionando a más de 70,000 V, y el voltaje más usado en ese tiempo era 150 kV. La transmisión de electricidad continúo modernizando y mejorando a finales del ciclo XIX y principios del ciclo XX. Para esta historia, estoy asumiendo que existía electricidad en la mansión de Lakewood, aunque es simplemente una suposición de mi parte debido al poder económico de la familia; sin embargo, es probable que para ese entonces no hubiera existido esa posibilidad en todas las áreas rurales del país.


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Les invito a leer mi otra historia, "Stear: Reflexión Al Amor Perdido." Es una mini historia de dos capítulos.

A todas las personas que ya la leyeron, muchas gracias por leer el mini fic y por sus bellos mensajes.

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Agradecimientos

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Nuevamente disculpen la tardanza, pero tuve que dividir el capítulo en dos partes y como están relacionados, tuve que escribir al mismo tiempo ambas partes; la segunda parte la pondré la próxima semana. Espero que el tamaño del capítulo compense la larga espera. También, espero hayan disfrutado este capítulo de la misma manera que yo lo disfrute escribiéndolo.

Gracias a cada una de ustedes que me han dado consejos para mejorar, de verdad se los agradezco infinitamente. También, le doy la bienvenida a las nuevas chicas que han comenzado a leer esta historia. Es un honor contar con su apoyo, y me ha causado una alegría inmensa que este gustando esta historia. Gracias a todas por leer, por dejar comentarios, y por hacer de esta humilde historia una de sus favoritas. Cada capítulo para mí es un reto porque nunca había hecho nada parecido, y me da muchísimo gusto que continúen conmigo en esta nueva aventura.

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Quiero dedicar este capítulo en especial a mi amiga Val Rod por su tesis. Val felicidades por tus estudios. Sé que todo saldrá perfecto para ti en tu proyecto.

También, quiero darle gracias especialmente a las personas que me regalaron comentarios en el pasado capítulo, si alguien se me paso, de antemano les pido una disculpa:

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Rosas y Gardenias: Primeramente, gracias por tus deseos y por preocuparte por mí. Mis mejores deseos para ti y tu bella familia. También muchísimas gracias por tus mensajes, de verdad que yo disfruto muchísimo recibir y leer cada uno de los mensajes que me escriben, es un halago de verdad. Me da gusto que te gustó, "lo de las manos en Candy y devorando a Candy," pobres chiquillos, les cortaron la inspiración. DIOS te bendiga amiga.

OHHCartistMarvelous: My friend, thank you for reading and supporting the story, I really appreciate your support.

Lucero Santoskoy: Amiga mía, gracias por tu apoyo y nuevamente gracias por dejarme usar tu diseño, me encanta. Adore la descripción que me diste de los pasadizos secretos, gracias fue excelente. Aprecio mucho esta amistad que se ha dado entre nosotras, y yo también me divierto mucho con nuestras platicas atreves de una pantalla.

Grey: Gracias por decirme de los errores. Yo te lo agradezco porque, aunque reviso varias veces, no los puedo ver, y además uno aprende de los errores. Así que, si ves más o tienes sugerencias, me dices por favor.

Nayr: Tienes toda la razón, el chaperón es necesario, con este par de adolescentes. Patrick lo sabe por eso esta tan preocupado. Gracias por tu mensaje.

Rosima: Gracias por el mensaje. Espero que este capítulo te haya podido contestar alguna de tus preguntas. Como podrás descubrir en las dos partes de este capítulo, Elroy tiene intereses…personales que explican un poco su conducta condescendiente y hasta amorosa por los Legan y fría hacia sus sobrinos.

IQS: Gracias por el mensaje. Eres muy buena observadora amiga, pronto se sabrá, lo único que te puedo decir por el momento que algo hay de eso.

Val Rod: Gracias Val por tu mensaje. Amiga mía, yo como tú, adoro la hermandad y en los tres paladines. A pesar de que tanto Archie como Stear aman a Candy se hacen un lado por su casi hermano, Anthony. Otra vez, felicidades por tu tesis, ya sabes que desde aquí te echo porras.

Adoradandrew: Gracias por poner mi historia en tu lista de favoritas, eso es un honor para mí. Me da mucho gusto que estés disfrutando mi humilde fic. Lo único que te puedo decir es que es producto de mucho amor, y que en dos capítulos más sabrás las circunstancias de ese hermoso acto que cambiara sus vidas.

TamyWhiteRose: Gracias Tamy por tu bello mensaje. Me da mucho gusto que hayas disfrutado esa escena. Fue difícil, es la primera que he escrito, quería que fuera algo bello y tierno entre esta pareja que adoro.

Maravilla 121: Amiga mía lo único que te puedo decir es gracia. De verdad que tu ayuda y sugerencias son valiosísimas para mí. Tienes el don de decirme lo que está bien y lo que no para mejorarlo, gracias. Valoro muchísimo nuestra amistad y platicas.

Alexas90: Gracias Alexas por tus mensajes. ¡Ah los tiempos! amiga eso también a mí me traen un poco de problema, estoy tratando de tener cuidado con ellos. Lo que te puedo decir es que no estoy respetando los tiempos de la historia original, estoy llevando la historia con un poco de diferencia en los tiempos de ciertos sucesos como la cacería. Por lo pronto lo que te puedo decir es que Patrick es una persona que protegerá a Candy y a los Andrew siempre. En cuanto al embarazo, ya falta muy poquito para que se descubran las circunstancias del embarazo de Candy, dos capítulos me parece.

Nana: Antes que nada agradezco infinitamente cada uno de los mensajes que ustedes me regalan. Síguelo haciendo por favor. Es muy gratificante para uno recibirlos. Así que tu escribe y no te preocupes, y gracias.

Arleniferrreyrapacaya: Gracias por el mensaje. Ya no tarda mucho en pasar. Así que por favor paciencia.

Serenitymoon20: Gracias Serenity por el mensaje. Me da mucho gusto que te esté gustando la historia. Las dos partes de este capítulo explican un poco de los motivos de Elroy tras de su conducta tan rara con los chicos y su apego por los Legan. Espero que te guste.

Lacus Sheryl Nome: Muchísimas gracias por agregar mi nombre en la lista de tus autores favoritos, eso es un honor para mí. También muchísimas gracias por tu mensaje. Espero que hayas disfrutado de Patrick en este capítulo. Es cierto, Candy no la tendrá nada fácil, pero lo bueno es que tendrá gente a su alrededor que la apoyará.

Malinalli Coy: Amiga mía que belleza de mensaje me has regalado. Gracias por todos tus consejos y observaciones. Aprecio mucho nuestras platicas y tu amistad. Estoy tratando de seguir cada uno de tus consejos, espero que lo esté haciendo bien. Si ves algo mal, por favor me dices.

Cagalli Yula: Gracias por el mensaje. Me da mucho gusto que te haya gustado el capítulo.

Shaoran-li: Gracias por el mensaje y por comenzar a leer mi fic. Me da gusto que te esté gustando. Espero que te gusten todos los capítulos.

Sakura-chan: Gracias por tu mensaje, me da mucho gusto que te esté gustando mi humilde historia. Si Patrick es un amor, y siempre estará para protegerlos, aunque en ocasiones sea estricto, pero es por su bien.

Mikumo Guynemer: Merci pour votre commentaire. Votre message est ma première critique en français, c'est merveilleux. Je suis très content de savoir que vous appréciez l'histoire. Je suis d'accord avec vous, Anthony est l'homme parfait pour Candy; Ils sont le couple parfait. Merci pour la lecture. J'espère que j'écris mon commentaire correctement en français.

AlexaPQ: Amiga espero que todo esté mejor para ti. Gracias por el mensaje.

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Muchas gracias a todas y cada una de ustedes, por leer este fic: Val Rod, Lucero Santoskoy, lachicapoderosa, Lizbeth Haruka, Becky 10000, YAGUI, Rosas y Gardenias, TamyWhiteRose, Maravilla121 ,Clint Andrew, Feliz64, Mitsuki Leafa, Sheryl Clyne, Sakura-chan, Kikyo Sachi-sama, AlexaPQ, Nelly, jacky Andrew, JENNY, Locadeamor, tutypineapple, Ross, Lizita, adrinag1, Nerckka Andrew, chidamami, Mary silenciosa, Cagalli Yula, sayuri 1707, Yanyce, Mizusu Annie, MaiiraHuiir, BetzyC, Penny Charlotte Brown, divette56, Naday, Serena Candy Andrew Graham, Lizita, divette56, Luci Andrew, OHHCartist, Little angel pink, Rosima, Eydie Chong, RORE, , Little angel pink, Rosima, Adoradaandrew, NayrAdg21, Miriam, Gissa A. Graham, Tania Lizbeth, Lizvet Ardray, Eliza-Sq, Lacus Sheryl Nome, Mary Andrew, aday, Fandcya, Malinalli Coy, Maluzaa, CeShlrE, Serenitymoon20, Serenitymoon20, Grey, Carolina Macias, Carolina Macias, Alexas90, Moonlightgirl86, Ranka lee, sweetpea81572, Raven, Gray, Leihej, Lizetholveda, NataliaGG, Flakitamtz, Arleniferrreyrapacaya, IQS, Nayr, Nana, Cagalli Yula, Shaoran-li, Mikumo Guynemer y a todas las Guest que han dejado mensajes, y a las chicas que solo me hacen el favor de leer la historia. Gracias.