Holaaa, hace ya un tiempesito que no subía capítulo (por falta de tiempo), pero aquí estoy nuevamente :) gracias a Euridice y a akane108 por comentar n.n bueno, los dejo leer.
Subiré nuevo capítulo pasado mañana :D
Los personajes utilizados para la creación de esta historia no me pertenecen; son propiedad de Rumiko Takahashi y CLAMP.
Capítulo 5: Habitaciones contiguas.
—¡Es bella y gigante!
Sakura estaba muy emocionada por estar en Pekín con su familia y sus amigos.
—¡Sakura, sonríe para la cámara por favor!
Tomoyo continuaba grabando, ella también estaba muy emocionada… En realidad todos lo estaban, aunque algunos no lo demostraran.
—Anda Shaoran, ponte junto a Sakura para tener una toma de ustedes dos juntos.
—T-Tomoyo…
—¡Ven Shaoran! — Sakura extendía los brazos hacia el chiquillo de ojos cafés, lo que provocaba que él se sonrojara de más, aunque Sakura no lo notaba. La pequeña Kinomoto apretó a Shaoran entre sus brazos, haciendo que él se sonrojara aún más (en caso de que sea posible).
Yukito observaba feliz a los tres chiquillos disfrutando del viaje. Touya volteó al mismo lugar que observaba embelesado Yukito, y al ver a Sakura dándole un abrazo a Shaoran, no pudo evitar llamarles la atención.
—¡Sakura! Suelta a ese mocoso enseguida.
—Hermano, ¿qué tiene de malo que lo abrace? Somos amigos y tengo derecho de hacerlo. — Sakura se negaba a soltar a su amigo, Shaoran parecía no reaccionar a nada, y Tomoyo y Yukito sólo reían.
—Esto no es gracioso Yukito. — Touya no apartaba la vista de su hermana y del "mocoso".
—Vamos Touya, no tiene nada de malo. Conoces a Sakura, ella es muy cariñosa, y Shaoran también es un niño muy bueno.
—Bah…
—Mira quién regresó Touya. — Acababa de llegar el señor Fujitaka.
—Muy bien muchachos, ya encontré un buen hotel dónde hospedarnos aquí. Pero mañana temprano debemos ir al lugar en donde yo debo encontrarme con mis colegas. Será en la provincia de Qinghai.
—Es allí donde encontramos un trabajo temporal, ¿no Touya?
—Sí Yukito, es un lugar extraño pero, nos pagarán bien.
—Bueno, ¿qué esperamos? Vámonos al hotel, estoy un poco cansada.
—Sí Sakura, vámonos para que descansen y repongan fuerzas para mañana.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
—¡Tendo Akane y Higurashi Kagome!
Las jóvenes se acercaron para recibir las llaves de su habitación. Estaban contentas, tendrían toda la noche para platicar, ya necesitaban contarle sus sentimientos a alguien más, no los podían guardar para ellas mismas.
Se apresuraron a tratar de encontrar su habitación, hasta que las dos pararon sus pasos, pensando en sus acompañantes.
—Espera Kagome, aún no sabemos qué habitación le tocó a Ranma… O a Inuyasha. Creo que debemos regresar a averiguarlo.
—Sí, es verdad, supongo que es lo más correcto… Inuyasha debe estar molesto conmigo.
—Y Ranma conmigo, no debimos dejarlos solos tanto tiempo.
La artista marcial y la sacerdotisa principiante decidieron volver rápidamente con aquellos muchachos. Ellas creyeron que estarían molestos de tanto esperar, y de haberlos dejado "abandonados", pero para su sorpresa, estaban juntos, y se les veía muy contentos.
—¡Akane!
—¡Kagome!
Fueron las reacciones de los jóvenes luchadores.
—Ranma, perdón por dejarte, pero había unos jardines hermosos y fui con Kagome a dar una pequeña caminata…
—Lo mismo digo Inuyasha, perdón. Me entretuve con Akane caminando y dándole consejos para cocinar.
Los insultos de Ranma no se hicieron esperar:
—¡¿Akane, cocinar?! Jaja, se nota que aún no la conoces bien Higurashi, ella es una boba para eso, incluso yo cocino mejor que ella.
—Ranmaaa… ¡Ya te toleré demasiado! — Akane no puedo contenerse más y le soltó un golpazo a Ranma en la cabeza, provocando que él cayera al suelo.
—**¡Esa chica sí que es fuerte, y es muy agresiva!** — Fueron los pensamientos de Inuyasha, mientras observaba a Ranma tirado en el suelo.
—¿Estás bien Ranma? — Kagome estaba un poco preocupada por él, ya que se le hizo un pequeño chipote (chichón) en la cabeza.
—Tranquila Kagome, él está bien… Será un tonto y un degenerado, pero es demasiado resistente y fuerte—dijo Akane aparentemente tranquila.
—Bueno bueno, basta con esto. Oye Kagome, ¿en qué habitación te tocó?
—En la que está junto a las escaleras, del segundo piso… No sé muy bien cómo explicarlo, pero si quieres te puedo mostrar su ubicación, Inuyasha.
—E-Está bien…
—¿Y tu habitación dónde está Inuyasha?
—Pues… Creo que es muy posible que esté junto a la de ustedes dos.
—Oh, ya veo… ¿Y dormirás solo o..?
—¡Sabes, por suerte me pusieron en la misma habitación que Ranma!
—Inuyasha…—Kagome estaba sorprendida por esa actitud de Inuyasha, parecía un niño emocionado, y ella nunca lo había visto así. Esbozó una sonrisa en su rostro, y abrazó a Inuyasha.
—Kagome…— Inuyasha le correspondió el abrazo.
Mientras tanto, Ranma y Akane deseaban tener una cercanía parecida a la de ellos, pero los dos eran muy orgullosos para hacer algo así. Así que sólo se observaban, y cuando sus miradas se cruzaban, se ruborizaban un poco.
Cuando finalmente Kagome e Inuyasha se separaron, los cuatro muchachos caminaron hacia sus habitaciones. Ninguno mencionó palabra alguna, pero no se sentía el ambiente incómodo o tenso, al contrario, todo estaba muy tranquilo y relajado. Aunque, quizás era demasiado pronto para pensar en la tranquilidad…
—¡Akane mi amooooooor!
Un hombre de cabello castaño se acercaba corriendo a la pareja de Nerima. Era alguien ya muy conocido por ellos dos.
—¡Kuno! ¡¿Qué haces aquí?! — Akane le soltaba un golpe a Kuno, aunque pareció no tener mucho efecto.
—Akane, mi vida, trata de contener esa emoción que tienes por verme. Quería darte una sorpresa y decidí viajar a China, sólo por ti mi bella Akane, mi dulce Akane Tendo…
—Bah, ¡Apártate de ella Kuno!
—Vaya vaya, Saotome, deja de perseguir a mi diosa Akane, ¡o te las verás conmigo!
—Jah, ¿Diosa?, ¿Acaso estás ciego Kuno? Pero yo no tengo ningún inconveniente, si ella quiere, se puede ir contigo…
Antes de que esa discusión continuara, Kagome decidió intervenir, por el bien de sus nuevos amigos.
—Akane-chan, no olvides que tenemos cosas qué hablar, ¡así que espero no me dejes plantada! — Kagome trataba de relajar un poco la situación, así que le dijo eso a Akane en tono de broma.
—Oh, mi Akane, veo que tienes una nueva amiga… Mucho gusto, ¡soy Kuno Tatewaki el rayo azul de la escuela Furinkan! Debo admitir que usted irradia belleza señorita, es casi tan bella como mi Akane, o como la chica del cabello de fuego.
—Feh, ¡déjala en paz torpe, ella viene conmigo! — Inuyasha al rescate de Kagome.
—Discúlpeme buen hombre… Aunque no sé qué vio esta bella dama en usted.
—Aghhhh, tonto…
Al mismo tiempo, Ranma e Inuyasha le plantaban una buena patada a Kuno y lo mandaron a volar.
—Pe-Pero… ¿Quién era ese, Akane? — Kagome no sabía cómo reaccionar, aquél muchacho le recordó un poquitito a Koga, pero ella no lo conocía en absoluto.
Ranma le arrebató la respuesta a Akane.
—Él es uno de los pretendientes de Akane… Es un fastidioso, a veces llega en los momentos menos oportunos y…
Muy tarde, Ranma ya había pronunciado esas inocentes palabras, pero no pudo evitar sonrojarse, al igual que Akane.
—Mira, qué curioso Kagome, ese chico me recuerda a aquél saco de pulgas.
—¡Inuyasha! El joven Koga me ha ayudado en varias ocasiones… Aunque es verdad. Bueno, eso ya no importa, vayamos de una vez por todas a nuestras habitaciones.
Siguieron su camino, pero otro personaje intervino…
—¡Ran-chan! — Una joven muy bonita, de cabello castaño y largo, con una espátula gigante, se dirigía corriendo a Ranma.
—¡U-chan!
Kagome e Inuyasha estaban un poco confundidos, al ver la manera en que esa chica se le acercaba a Ranma.
—Oye, Ukyo, no hagas eso—dijo Ranma, en un tono nervioso.
—¿Hacer qué, Ranma?
—¡No te le acerques de esa manera Ukyo! —gritó la peliazul.
—Ah, Akane… ¿Celosa?
—¡Jah!, claro que no…
—Disculpen por no presentarme, soy Ukyo Kounji, futura esposa de Ranma.
—¡¿QUÉ?! — Kagome no pudo evitar esa expresión.
—N-No es verdad, ¡yo no pienso casarme! — Ranma se comenzaba a poner más nervioso, notando que Akane estaba enojándose.
—No lo niegues Ran-chan, ya verás que seremos muy felices… Lo siento, me debo ir, ¡Nos vemos querido Ranma!
Así, Ukyo se alejó de manera rápida, y nadie más habló durante unos minutos.
Llegaron al segundo piso, y al lado derecho de las escaleras se encontraba la habitación de Akane y Kagome. Enseguida, estaba la de Ranma e Inuyasha.
—Akane, ¿me permites un momento?
—Por supuesto.
Kagome fue a despedirse de Inuyasha. Ranma deseaba hablar con Akane, pero no le dirigía la palabra, y Akane también quería hablar con el muchacho de la trenza, así que ella tomó la iniciativa.
Después de que las dos "parejas" se despidieron, cada quien entró a su habitación.
—Akane, debes contármelo todo.
—Está bien, pero tú también deberás contarme todo Kagome.
Así pasaron hablando horas las chicas.
Akane le contaba a Kagome cómo su papá la comprometió con Ranma, le dijo el por qué, le contó las circunstancias en que se vieron por primera vez, le habló acerca de las otras "prometidas" de Ranma, y también le habló de los pretendientes de ella. Le contó algunas de sus tantas aventuras juntos… En fin, le dijo todo.
Kagome, por su parte, le contó cómo se conocieron, con qué propósito se unieron al comienzo, le habló sobre sus amigos de la época feudal, también le habló acerca de Koga y de Kikyo, le contó un poco de Naraku, y también de la recolección de los fragmentos de la perla de Shikon…
Después de conversar por un buen rato, cayeron rendidas de sueño.
Y bueno, de Ranma e Inuyasha no se puede decir lo mismo. A pesar de que ellos ya habían construido los cimientos de su amistad, ellos se quedaron dormidos en cuanto entraron a la habitación.
Ya amanecía en Pekín:
—¡Vamos muchachos, levántense, es hora de irnos a Qinghai!
Todos se despertaban con mucho esfuerzo, excepto Ranma: el chico de la trenza y ropas chinas ya estaba preparado para ir a ese lugar.
—¡Muy bien, Jusenkyo, allá voy!
