Información General:

Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus creadores Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. Los dibujos fueron dibujados por mí, pero los creadores de estos personajes son Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. La historia que se presenta, está basada en algunos eventos de los primeros 25 capítulos de la historia original, y lo que sigue es simplemente ideas o locuras de una servidora. Todo se ha escrito sin fines de lucro, solo para entretenimiento.


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Bajo La Luz De La Luna

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Capítulo V: ¿Dónde Estás Amor? – Parte 2

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Una solitaria Candy, meditaba su triste situación acostada sobre su suave y amplia cama, con sus manos debajo de su nuca, miraba el blanco techo, sin ninguna emoción en su bella cara. Pareciera que la acostumbrada alegría que todos conocían en la atolondra rubia, hubiera desaparecido de ella. Aquellos hermosos verdes ojos que tenían el don de hechizar a quien la mirara, hoy lucían tristes y ojerosos, sin brillo y sin ilusión; sin esa chispa de vida y alegría tan característica de ella. Candy tenía días luciendo así de triste, deambulando como fantasma en la gran y solitaria mansión; sólo pequeños monosílabos salían de su pequeña boca cuando llegaba la noche, esa era la parte del día cuando más sola y triste se sentía su triste corazón. Todo empezó cuando él se marchó.

Patrick preocupado por el estado de ánimo no solo de ella, pero también el de los dos tristes hermanos, había aligerado sus horarios y dedicado más tiempo a ellos para animarlos. Sin embargo, ese día en particular, había notado demasiada tristeza en la que fuera en el pasado una risueña jovencita. Preocupado por su estado de ánimo, decidió suspender las clases para que descansara; esperando inútilmente una recuperación en aquella triste chiquilla de melena rizada, pero no estando Anthony en la mansión, era prácticamente imposible esperar una pronta recuperación de esa atolondrada muchachita.

Sin ningún interés en nada, Candy seguía observando el blanco techo de su alcoba, un suspiro fuerte meció ligeramente un necio mechón que tenía en su cara, y comenzó a murmurar con voz tenue…

— ¡Anthony como te extraño! Hace días que no sé nada de ti. Es todo tan triste. Extraño tanto tu mirada, tus risas…nuestras cabalgatas —, sonrió levemente con un dejo de tristeza; al mismo tiempo que irreverentes lagrimas aparecían en sus bellos ojos esmeralda. — ¡Ah! Extraño nuestros bailes —, cerró sus ojos y recordó con alegría, su primer baile de disfraces. Ese romántico baile con su novio, en los pasadizos secretos de la mansión. Ella disfrazada de Julieta, y él de Romeo, aquella noche había sido una de las noches más felices de su joven vida.

Aunque tenía menos de cinco semanas que no lo miraba, para Candy pareciera que tenía años sin ver a su amado. No había podido hablar con Anthony desde que se marchó; lo único que sabía de él, era lo que Anthony le había escrito en una escueta carta a manera de despedida, y lo que Patrick y los chicos le había informado.

Anthony le había pedido en su carta que no se preocupara por él. ¡Que tontería! ¿Cómo le pudo pedir eso? ¿Cómo no preocuparse?, si ella lo ama con todas sus fuerzas. ¿Cómo si fuera tan fácil no preocuparse por su bienestar?

Después de que sus primos, y Patrick le explicaron que Anthony había sido castigado severamente por la tía abuela. Desde ese día, ella no dormía ni comía bien. Esta temerosa por él. Inquieta, se sentó sobre su cama, y abrazó su almohada con cariño, imaginándose por un momento que era él, su amado Anthony, eso era lo único que podía hacer, imaginar y soñar con él por el momento.

— Extraño nuestros… —, un profundo suspiro escapó de su pecho, y unas nuevas lágrimas aparecieron en sus tristes ojos — tus besos, abrazos, todo, extraño todo, Anthony. Abuelo William, ¿de qué ha servido que me adoptara? Si estoy lejos de Anthony, ¿para qué lo hizo?

Lloró sin consuelo y con un profundo dolor sobre su cama, abrazando fuertemente a su almohada. Se sentía tan sola y triste sin él, sin sus risas, sin su voz.

Después de desahogarse, Candy aun llorosa, suspirando se acerca lentamente a la puerta de su balcón, de repente observa través de los cristales, una bella paloma blanca caminar sobre el barandal del balcón graciosamente. La curiosidad como siempre gana en la traviesa chiquilla, y con sumo cuidado abre lentamente la puerta tratando de no ahuyentar la paloma con el ruido de la puerta. Sigilosamente, se acerca a la hermosa paloma blanca, que sigue indiferente a la cercanía de la rubia sobre el barandal del balcón. Candy en un par de pasos, finalmente se acerca a la blanca paloma, está en vez de huir ante su cercanía, se acerca amistosamente a ella cuando Candy le extiende su mano. Candy con sumo cuidado la levanta, y la acaricia con cariño. Está completamente impresionada por la mansedumbre del ave que tiene en sus brazos. La mira con atención.

— ¿Quién fuera tú?, y poder volar para mirar a Anthony, y ser libre…

Cuando estaba pensando en su adorado Anthony, algo le llamó la atención en la patita de la pequeña paloma. Ni tarda ni perezosa, la chiquilla inmediatamente deshizo el listón que tenía en la patita de la paloma y miró que era una pequeñita carta delicadamente enrollada en la patita de la paloma.

— ¡Una carta! … ¿para quién será? No sé si deba verla, no es correcto. ¿Qué tal si es una carta de amor? — Dice sonrientemente, pero al mirar más de cerca el blanco papel, ella se da cuenta que la pequeñita carta tiene un nombre. Curiosa revisa el nombre, y se da cuenta que la carta está dirigida a…Candy, sí, a Candy.

— ¿Es para mí? … ¿de verdad, es para mí esta carta? ¿De quién será? Sera mejor que lo lea adentro, no vaya hacer que alguien me mire y se lo cuente a ella y me rete. Bueno Patrick no la dejaría, pero es mejor prevenir que lamentar. Mmmm…ven preciosa, tengo un poco de pan que guardé del desayuno, adentro —, y tomando con cuidado la bella paloma entró rápidamente a su recamara para leer la misteriosa carta, y evitar que alguien la pudiera ver.

Dentro de su lujosa alcoba, la curiosa jovencita, colocó con sumo cuidado a la bella paloma sobre su tocador, y le dio un poco de pan que le puso con cuidado sobre una pequeña toallita. Con alegría observa atenta como la inquieta ave devora sin demora la pequeña ofrenda.

Inmediatamente después, Candy se sienta sobre su cama para leer la carta, que esta misteriosamente dirigida a ella. Con extremo cuidado como si estuviera descubriendo un tesoro mágico, ella desenvuelve el papelito blanco que estaba enrollado y envuelto con un cordón, para saber quién se la envió. La curiosidad fluye en su sangre como lava ardiente a punto de explotar, no aguanta más.

— ¡Es de Anthony…de Anthony! —, abraza con inmenso cariño la pequeña carta al descubrir quien se la envió. Pareciera que quería transmitir en ese papel, todo ese amor y añoranza que sentía por ese guapo jovencito. Sí, ese pequeño papel lo representaba a él, a su ser amado, aquel quien le había mandado una carta de manera tan original.

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— "31 de agosto de 1912

Querida Candy:

Candy te presento a Bella, es una paloma mensajera de Tom que amablemente me hizo el favor de prestármela para poder comunicarme contigo; con su ayuda, he aprendido a mandar mensajes, en este tipo de aves.

Como no nos dejan estar juntos, necesitaba saber de ti…Candy, amor muero por verte.

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Al leer esto, el hermoso rostro de la chiquilla se torna rojo carmesí, emocionada presiona la carta sobre su corazón diciendo muy suave para sí misma…

— Yo también muero por verte Anthony…Anthony si supieras como te extraño. ¡Esta casa sin ti es una cárcel! —, se limpia una solitaria lagrima que asoma en uno de sus bellos ojos. — Pero sigamos leyendo, se acomoda sobre su suave cama.

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— Te extraño Candy, me haces falta como el agua le hace falta al sediento, como el sol le hace falta al cielo. Extraño tu verde mirada…tu cara…Candy extraño tanto nuestros…tú sabes a que me refiero…recuerdas como nos divertíamos cada instante juntos. Hace más de un mes que no nos vemos…y para mí, Candy, me parece que son años sin reflejarme en tus bellos ojos. Necesito verte, muero por verte.

Desgraciadamente la abuela Elroy no permite que lo haga, Patrick quiso intervenir por mí, aunque tenía la autoridad por el poder que le otorgó el abuelo William, le pedí que no lo hiciera. Yo acepté el castigo, lo siento amor, pero di mi palabra, así que tengo que cumplirla. Pero ella nunca sabrá que, aunque sea de lejos y por medio de cartas, estoy siempre cerca de ti…cerca de tu corazón.

No te preocupes por mí, estoy bien sólo por esta vez, ella ha ganado. Nunca más lo volverá hacer Candy. No tengas miedo Patrick está contigo y no permitirá que nada te pase. Confía en él, por favor, y mantente alejada de la tía abuela y de los Legan.

Escríbeme una carta querida Candy…cuando estés lista, simplemente coloca la carta de nuevo sobre la patita de nuestro correo secreto, sobre nuestra paloma Bella… nuestro secreto de amor. Candy te amo, nunca lo olvides.

Mañana te mandare otra carta, mi querida Candy. Por favor sueña conmigo, que yo lo hago todo el tiempo.

Te ama,

Anthony Brown Andrew

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Al terminar de leer la carta, una emocionada Candy bañada en lágrimas, sujetó la carta en su pecho y murmuró quedamente…

— Anthony, amor, yo también te extraño tanto, y te amo tanto. Esto que siento es tan, pero tan grande que siento que no cabe en mi pecho.

Lo extrañaba tanto, que le dolía su joven corazón por no tenerlo a su lado. ¿Necesitaba saber que había pasado? Su mente viajó al triste momento que tres palabras rompieron su mundo en un segundo; el momento cuando regresó aquella noche del Hogar de Pony, el día después de aquella terrible sorpresiva tormenta de verano…

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(Flashback)

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— ¿Dónde está Anthony, Stear? — Preguntó un molesto Patrick

— Anthony, Anthony…se fue —, fue la nerviosa respuesta que Stear les dio.

— ¿Qué? — Candy se levantó como si le hubieran pinchado el alma con esa noticia.

— ¿Cómo que se fue Stear? ¿A dónde? ¿Por qué? ¿Con permiso de quién?

Stear y Archie fueron bombardeados con tantas preguntas sin respuestas. Solo sabían que algo tuvo que ver Eliza Legan y Elroy, pero ni tuvieron tiempo de indagar porque el mayordomo y los guardias se lo llevaron de inmediato, sin sus pertenencias, y eso fue lo que le informaron a un iracundo Patrick que los miraba impaciente e impactado conforme recibía la poca información que ellos conocían de su paradero.

— Toma Candy, sólo alcanzó a escribirte esto antes de que se lo llevarán casi a la fuerza —. Un pequeño sobre fue puesto en su pequeña y delgada mano.

Un furioso Patrick abandonó la sala rumbo a las solitarias escaleras, y en unos instantes desapareció de sus vistas. Al mismo tiempo que Patrick subía rápidamente al segundo piso de la mansión, en busca de noticias con la única persona que podía dárselas; una desesperada Candy, leía rápidamente la carta que le dejara su amor.

— Pero…sólo dice que no me preocupe, que…que volverá en tres meses, tres meses…es todo.

— No tuvo tiempo de escribir más, Candy, lo siento. Tampoco tuvo tiempo de hablar…sólo nos dijo que tuvo un problema muy fuerte con la tía abuela y lo había castigado. Creemos que Eliza tuvo que ver algo porque Anthony casi la corrió cuando la vio en la sala esperando hablar con él. Tendremos que esperar.

— Así es Gatita

Candy, no se había dado cuenta que lloraba mares hasta que ambos chicos se acercaron preocupados.

— Gatita, por favor no llores, él estará bien.

Ella, no soporto más, y se echó a llorar en brazos de ambos hermanos quienes como ella estaban preocupados por el paradero del que consideraban como un hermano, Anthony.

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(Fin de Flashback)

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Candy, limpió sus sonrosadas mejillas que estaban bañadas de lágrimas, al recordar esa nefasta noche. Suspiró con resignación, ya no era momento de recordar, ni de llorar; era momento de reír, por fin sabía algo de Anthony de su puño y letra. Tenía que contestarle, y decirle cuanto lo extrañaba.

La enamorada jovencita volvió a limpiar sus lágrimas, que seguían fluyendo sin cesar sobre sus níveas mejillas, y rápidamente, buscó papel y tinta para redactarle una carta breve; llena de esos sentimientos que la embargaban. ¡Ah! También necesitaba un poco de su perfume, y rogaba en silencio que la paloma pudiera soportar el aroma de su fragancia; para que él la recordara cuando leyera su carta. Quería mandarle un poco más que unas simples líneas escritas por ella. Si por ella fuera, se convertiría en ave para volar y verlo donde fuera que estuviera.

Con premura escribió la carta a su amado, luego imitó el doblaje de la carta que él le enviara, y con cuidado intentó colocarle la carta a Bella. La paloma al principio se escabulló de su agarre, pero el pan que le ofreció, sirvió para el chantaje que le hizo. Así fue como la convenció, y felizmente le colocó la pequeña carta en su patita.

Con sumo cuidado, salió al balcón y la dejó ir al cielo. Poco a poco se fue alejando hasta que se convirtió en un punto pequeño lejano, que desapareció en el azulado cielo. Candy respiró aliviada, aunque un poco temerosa. Ella solo rogaba a Dios, que la paloma volará rápidamente, y que ya fuera mañana para que tuviera la respuesta a su carta.

Sin que se diera cuenta, a lo lejos unos celestes ojos habían observado toda la escena con una sonrisa dibujada. Patrick también estaba tranquilo. Por fin, su pequeña Candy sonreía, había extrañado su sonrisa.

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(Flash back)

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Nadie debía de saber nada, ni siquiera Tom o su padre sospecharon algo cuando Patrick los visitó para recoger el caballo destinado para Candy. Discretamente comentó el castigo de Anthony, al mencionar que Anthony se perdería el picnic con ellos, y hasta su cumpleaños por un castigo. Patrick en la anterior visita había notado las palomas mensajeras de Tom. Solo les comentó cabizbajo a ambos…

— Aunque el abuelo William me autorizó a levantarle el castigo, Anthony se niega a aceptarlo porque dio su palabra de honor. Lo peor es que no puede recibir visita de los chicos y ellos ignoran donde está. Ellos están tan tristes, y él tan sólo.

La indirecta surtió efecto, ya que un solidario Tom, inmediatamente fue a visitarlo, y a ponerse a sus órdenes. Tom había simpatizado con los chicos Andrew de inmediato, al ver la forma cariñosa con que trataban a su querida hermana Candy porque eso era Candy para él, su pequeña hermana.

Patrick No les había dicho ni a Candy ni a los chicos el paradero por petición de Anthony, no quería preocuparnos.

— Por favor, Patrick, sólo diles que estoy bien, que pronto volveré. — Anthony casi lo obligó a que se lo jurará, todo con tal de no mortificarlos.

Candy ignoro todo el tiempo, que Elroy lo había mandado a la vieja cabaña, esa cabaña donde conociera al vagabundo Albert, aquel amigo tan simpático que le había salvado la vida cuando trabajaba con los despiadados Legan.

Patrick de verdad no quería preocuparla, se había dado cuenta del noble corazón de la chiquilla cuando visitaron el Hogar de Pony después de la tormenta. Su pena fue tremenda al ver el estado de destrucción del lugar, y no paraba de llorar por la preocupación de pensar en que algo malo les pudiera pasar a los niños y a sus queridas madres, al estar a la intemperie; no se quedó en paz hasta que vio que las cosas mejorarían para sus seres queridos antes de regresar a la mansión, con los arreglos mandados hacer por Patrick.

Si ellos hubieran sabido las circunstancias en que encontró a Anthony, probablemente habrían tenido un altercado con Elroy, o hubieran escapado para verlo. No, era mejor no decir nada. Prefirió callar por él. Para tranquilizarlos, les dijo que Anthony estaba en un lugar seguro y protegido.

— No se preocupen, él está bien; ya me encargué de que nada le falté y esté protegido. Cuando él regrese, les contará todo —, al mirar sus caras de desilusión, solo les comentó, — lo siento…eso fue lo que él mismo me pidió.

Con dolor los tres adolescentes tuvieron que aceptar la información, y aunque no se resignaban a su partida, tenían que aceptarla. Los tres habían decidido ignorar a la tía Elroy sin siquiera proponérselo o hablarlo. Era casi casi la aplicación de la ley del hielo lo que le aplicaron, a la injusta mujer. No le dirigía la mirada, ni palabra cuando se topaban con ella o cuando les tocaba estar con Elroy en el comedor. A ella no le importaba en lo absoluto la falta de atención de la huérfana del demonio como ella la llamaba, pero, aunque quisiera ocultarlo, le dolía la indiferencia de los hermanos hacía ella.

Al parecer no solo había perdido el cariño y respeto de Anthony, sino al parecer la de estos dos también. ¡Ay! Como odiaba a esa huérfana de ese maldito lugar; maldecía una y otra vez, la estupidez de William por haber adoptado a esa chiquilla, que ella despreciaba cada día más.

Pero el desprecio no solo venia de los chicos hacia la terrible matriarca del clan Andrew, Patrick hubiera querido sacar de la casa a la despiadada Elroy cuando descubrió el paradero de Anthony. Estaba realmente preocupado por el muchacho, esa cabaña estaba casi destruida y con la tormenta del día anterior, probablemente la cabaña estuviera peor.

La guerra verbal y mental estuvo feroz cuando se enfrentaron ambos por el jovencito. aquella noche en la mansión. Cuando Patrick interrumpió su sala furioso, al saber su hazaña en contra de Anthony, ahí se hablaron sin caretas. No más diplomacia para ella, eso se acabó por parte de él. William sabría su desalmado proceder en contra de Anthony, y las consecuencias serían dadas pronto, eso Patrick se lo juró antes de marcharse de aquel sitio que lo hastiaba.

Estaba tan furioso con ella, que Patrick salió dando un portazo, que hizo temblar hasta la servidumbre que estaban estupefacta con su proceder. Nunca ningún empleado la había retado o enfrentado de esa manera. La verdad era que Patrick estaba harto de…ella, de aquella nefasta mujer. Ya le había aguantado muchos años su despiadado proceder, nunca debió haberlo hecho...fue injusta la vida con él, y ella se benefició de eso, pero no más. Eso se acabó.

Recordó con rabia las condiciones en que encontró al jovencito, solo en una cabaña casi destruida, sin comida y sin ninguna protección para el frío de la noche. Quedó impactado, no horrorizado con lo que encontró. ¿Es qué acaso se había vuelto loca Elroy con los años, que ya ni siquiera pensaba en las consecuencias de sus irracionales actos? Algo grave pudo haberle pasado al jovencito si él no hubiera llegado antes.

Furioso aún en contra de la voluntad de Anthony, se lo llevó a la cabaña de sus abuelos que estaba en la propiedad secreta, la que Elroy desconocía. Esa cabaña si estaba en perfectas condiciones ya que George se encargaba de pagar por su mantenimiento personalmente. Mientras que una indiferente Elroy dejaba caer a pedazos esa cabaña cerca del rio, la cabaña que tanto significaba para William, pero nada para ella. Patrick estaba harto de ella.

Esto fue la gota que derramó el vaso en Patrick, quien aún en contra del clan defendería a esos chiquillos …de las garras de esa mujer. William sabría que a Elroy no le me importaba el bienestar de esos adolescentes; él sería informado de las injustas condiciones de como encontró al jovencito.

Esa noche alimentó y cuidó de Anthony como su abuelo, William o sus padres lo hubiera hecho. Al día siguiente ordenó la reconstrucción inmediata del lugar y una despensa para el pobre muchacho. A pesar de que los empleados al principio se negaron ya que tenían prohibido ayudarle o atender a Anthony por orden de Elroy, Patrick al darse cuenta de la situación, los amenazó con echarlos de la mansión inmediatamente, si no le obedecían; ellos tuvieron que obedecer. El rumor del pleito con Elroy era ya conocido por todos los empleados de la mansión quienes aún no podían creer que un simple empleado hubiera puesto en su lugar a la despida Elroy Andrew. Además, fueron informados por el mismo Patrick que eran órdenes directas del patriarca del clan, el padre de Candy quien apoyaba cien por ciento las decisiones de él.

Aunque William ordenó inmediatamente llevar a Anthony de vuelta a la mansión, Anthony sintió que era su deber permanecer en aquel lugar por el acuerdo que hizo con aquella mujer. Un Andrew nunca faltaba a su palabra, a pesar de que moría por ver a su preciosa princesa de verde mirada, así que rechazó la oferta. Lo único que aceptó fue las mejoras del lugar.

Él nunca imaginó que lo hubiese mandado a un lugar que no tenía ni una miserable cobija o alimento para él. Tampoco imaginó que el techo de la cabaña pareciera coladera, y que dentro de la cabaña había lodo y agua por doquier.

Al parecer, Elroy pensaba que, presionándolo, Anthony regresaría con la cola entre la patas y acataría sus órdenes, obedeciendo todo lo que ella le impusiera; eso incluía llevar a Eliza a la fiesta de compromiso. La injusta mujer solo le advirtió que no tendría ningún apoyo de los trabajadores, pero nunca le dijo de las condiciones infrahumanas del lugar.

Con ayuda de Tom Stevens y de Patrick fue más llevadera para el jovencito su injusto encierro. Patrick continuamente lo visitaba para asegurarse de su seguridad, y para supervisar sus estudios. Por otro lado, Tom y Anthony se habían convertido en grandes amigos. Eso tenía contento a Patrick quien la diferencia de clases le parecía absurda, y admiraba al chico quien se parecía mucho en su proceder a su difunto abuelo, también a William y a sus progenitores.

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(Fin de Flashback)

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Sus recuerdos se vieron interrumpidos, al escuchar las risueñas voces de los hermanos Cornwell que venían acercándose hacia el lugar donde estaba el sentado. Miró satisfecho hacia el balcón de Candy quien en ese preciso momento se metía lentamente a su recámara. Parecía que estaba contenta. Patrick terminó su té. Tenía otras cosas que hacer ese día. Por fin instalarían el teléfono en la mansión y en su propiedad. Necesitaba estar en contacto directo con William. Después de lo ocurrido, tuvo que esperar una noche entera para medio informarle lo ocurrido, en un telegrama mandado con extrema urgencia el día después del castigo.

Patrick se sentía finalmente complacido, por fin parecía que poco a poco las aguas volvían a su cauce después de la hecatombe causado por las injusticias de Elroy en contra de todos ellos. Ya que, al haber castigado a Anthony, había castigado indirectamente a los otros tres jovencitos. Le había roto el corazón a la hija de William, y llenado de tristeza y melancolía los jóvenes corazones de sus primos quienes extrañaba al que ellos consideraban como su hermano.

Unas carcajadas interrumpieron su plácido descanso en el jardín.

— Hola Patrick —, ambos lo saludaron alegremente.

— Hola muchachos.

— ¿Sabes algo de Anthony? —, él sólo sonrió; les indicó que se sentaran y comenzó a contarles con absoluta calma como estaba el chico de mirada celeste.

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Septiembre llegó, y con el llegó el cumpleaños de Anthony quien aún seguía castigado en la cabaña que un día habitara Albert, el amigo de Candy.

El día de su cumpleaños, septiembre 30, Candy lloró y lloró, lo extrañó tanto y por primera vez en su vida sintió rencor por alguien: Elroy. Ella la había alejado de su lado, sin miramientos.

A pesar de que se comunicaban por medio de palomas mensajeras, la tristeza y la melancolía por su lejanía acongojaba el corazón de los jovenzuelos. Los días pasaban lentamente para ellos, sin embargo, "no hay plazo que no se cumpla, ni fecha que no se llegue," el injusto castigo llegó a su fin, para beneplácito de todos excepto de Elroy.

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Una malhumorada Elroy miraba por la ventana, hoy era el maldito día que se vencía ese plazo. Ese mocoso se había salido con la suya, había preferido tres meses de castigo, en vez de llevar a Eliza a la fiesta de compromiso. William ya la había mandado regañar, mejor dicho, amenazar con Patrick por el castigo impuesto a él.

Esto no le gustaba nada. Si las cosas seguían así, perdería la tutela no solo de Anthony, sino de los hermanos también. Patrick tendría absoluto poder de ellos, y podría mirar algunos de los manejos que ella había hecho al desviar una considerable suma de los fondos monetarios que les correspondía a los chicos Andrew para solventar los gastos de sus nietos, Eliza y Niel.

Al principio fue poco, pero con los años, y los intereses acumulados…era una suma considerable. Sara, su hijastra y su marido, habían perdido muchísimo dinero. Maldita sea. Había tenido que usar no solo dinero de los chicos, pero también de William sin su permiso, con la excusa de que era para la educación de los chicos Andrew en todos esos años. Lo peor fue las dos propiedades que pertenecieran a la herencia de Anthony en Escocia, que tuvo que vender para pagar las deudas de los Legan. Aunque no eran importantes o muy valiosas según ella, no le pertenecían. Por eso le urgía comprometer a Eliza con él, así nadie notaría nada y los Legan resolvería sus problemas monetarios para siempre.

La mujer estaba en un lío, todo por su afán de proteger a su hijastra, se lo había prometido a su marido en su lecho de muerte. La muy tonta de Sara, se había casado con un mediocre, pensando que tenía una fortuna; su inepto marido no destacaba en nada, lo único que tenía era su ilustre apellido, que a decir verdad comparado con el de los Andrew, era insignificante.

Elroy a pesar de ser conocida como una mujer de hierro, solo tuvo un amor en su vida: el padre de Sara. Fue su loca obsesión, su pobre apariencia física la privó de pretendientes en su juventud; solo el padre de Sara se atrevió a cortejarla, fue su único pretendiente. Cuando el viudo quien era un hombre atractivo la cortejó, ella fue inmensamente feliz. No le importó que para a él, ella era simplemente un trato monetario que lo sacaría del bache económico que atravesaba en ese momento tras la muerte de la mujer que él si amó: la madre de Sara.

Era ese juramento lo que la motivaba a ayudar a Sara en sus apuros económico; al mismo tiempo veía en Sara el rostro del único hombre que ella amó con locura. No podía usar su fortuna para recuperar las propiedades que vendió sin permiso del dueño, porque estaba invertido en los negocios del clan, ni tampoco podía usar su dinero directamente para solventar los despilfarros de los Legan por lo mismo. Un paso en falso, y William lo sabría todo, sus malos manejos; gastos inventados, venta de propiedades, todo.

Haber defraudado la confianza de William, era preocupante, pero a la vez presentía que William la perdonaría ya que él le debía muchas atenciones. Pero la herencia de Anthony, ese si era un grande problema…podría, podría hasta terminar en la cárcel; el comportamiento de Anthony hacia ella, la hacía dudar de que él actuara como William si descubriera el desfalco. La cabeza le dolía de tanto pensar, sentía que le estallaría. Buscó en su escritorio, algo con que calmar ese dolor. Con que gusto sacaría de su vida a esa mugrosa ladrona. Ella y solamente ella era la causante de todas sus desgracias.

— El problema, eres tú Candice, tú —, se repetía una y otra vez en su cabeza. Esa infeliz huérfana de Pony había venido a estropear todo, todo.

Probablemente a Elroy le hubiera dado no solo un nuevo dolor de cabeza, no, tal vez le hubiera dado un síncope o le daría cuando recibiera una carta de puño y letra de William informándole que Patrick se haría responsable de los cuatro jovencitos a partir de la fiesta de presentación de Candy. Esta Patrick se la guardaba con cariño.

Esa bendita fiesta que debió de celebrarse en septiembre antes del cumpleaños de Anthony, y no a finales de octubre como sería en unos días; y todo por el famoso castigo impuesto a Anthony. Elroy de verdad que había estropeado todo. Ella había intentado hacer la presentación de Candy sin la presencia de Anthony; los Legan le aplaudieron la idea. Sin embargo, tanto Candy, como Patrick, William, Stear y Archie se opusieron ante su absurda propuesta. Bastante molestos estaban de que no pudieron celebrar el cumpleaños de Anthony, como para que quisiera hacerse la chistosita queriendo hacer una fiesta sin su querido primo.

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Sin embargo, Elroy presentía algo, le había mencionado a Sara sus dudas, sentía que Patrick sabía algo que no quería decir. Ambas estaban preocupadas por el desfalco. Su preocupación se incrementó más cuando el día anterior, su sirvienta le informó cuando estaba reunida con Sara, que Patrick había partido a Chicago. Al parecer William lo habría llamado. Eso la tenía nerviosa e intrigada, ¿qué habría pasado?

Patrick, sólo le había dejado una carta, que después de leerla la hizo añicos con rabia y desesperación. Esto se le estaba saliendo de las manos.

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—"Importante junta con William. Regreso mañana en la noche, Anthony regresa mañana. Ten cuidado Elroy."

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En su recámara, ajena a la tormenta interna que vivía Elroy, una chiquilla peinaba con cuidado sus rizos, quería verse hermosa para él; Candy por fin estaba feliz, él regresaba a casa…

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Continuará

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Nota 1: Telégrafo. El inventor del telégrafo fue el estadounidense Samuel Finley Breese Morse en uso del telégrafo en los Estados Unidos en 1833. El primer mensaje mandado por Morse fue enviado un 24 de mayo de 1844. Su mensaje fue, "¿Que nos ha traído Dios?

Era muy fácil mandar telégrafos en la época que se presenta la historia.

Nota 2: Teléfono. El verdadero inventor del teléfono fue el italiano Antonio Meucci en 1854 quien por falta de dinero no pudo patentar su invento en la Oficina de Patentes de Estados Unidos. El no pudo reunir los 250 dólares necesarios para la patente definitiva. Él lo bautizó "teletrófono." Sin embargo, el invento fue patentado por Alexander Graham Bell en 1876. Aunque el gobierno de los Estados Unidos intervino con acciones legales en contra de la patente de Alexander Graham Bell por el fraude en la patente, el poderío legal de Bell detuvo los litigios y el caso se cerró en 1889 cuando Meucci fallece en la pobreza. Se dice también que fue su falta de conocimiento del idioma inglés lo que lo convirtió en víctima fácil de este fraude, ya que desconocía y no entendia muchas de las leyes de este país.

No fue hasta el 11 de junio de 2002 que el gobierno de los Estados Unidos publicó la Resolución numero 269 donde se honra la creación del teléfono a Meucci. A la vez se menciona que Meucci demostró y publicó su invento en 1860.

Para 1900 la compañía de Bell contaba con casi 600,000 teléfonos en sus sistemas telefónicos, este número subió a 2.2 millones para 1905 a 5.8 millones para 1910. Fue en 1915 que se pudieron hacer llamadas de otro continente. AT&T era dueño casi absoluto de las líneas de teléfonos y los servicios de telégrafo en 1907.

En la historia estoy asumiendo que fue posible las instalaciones de líneas de teléfonos de acuerdo al poderío económico de esta familia. Basado en la cantidad de teléfonos o clientes, es posible asumir que esto era factible en estos años en este país.


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Les invito a leer mis otras historias:

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"Stear: Reflexión Al Amor Perdido." Es una mini historia de dos capítulos.

"Una Nueva Oportunidad." Esta es una historia corta con capítulos cortos del Príncipe de la Colina, en un Albertfic.

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A todas las personas que han dejado mensajes, y a las que solo me hacen el favor de leer la historia de forma anónima. Muchísimas gracias por apoyar estas historias, se los agradezco infinitamente.

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Agradecimientos

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Nuevamente disculpen la tardanza, espero que el tamaño del capítulo compense la larga espera, y espero hayan disfrutado este capítulo de la misma manera que yo lo disfruté escribiendo.

Gracias a cada una de ustedes que me han dado consejos para mejorar, de verdad se los agradezco infinitamente. También, le doy la bienvenida a las nuevas chicas que han comenzado a leer esta historia. Es un honor contar con su apoyo, y me ha causado una alegría inmensa que esté gustando esta historia. Gracias a todas por leer, por dejar comentarios, y por hacer de esta humilde historia una de sus favoritas. Cada capítulo para mí es un reto porque nunca había hecho nada parecido, y me da muchísimo gusto que continúen conmigo en esta nueva aventura.

Gracias especialmente a las personas que me regalaron comentarios y a todas aquellas que me han leído en forma anónima en el pasado capítulo. Si alguien se me pasó, de antemano les pido una disculpa:

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Val Rod: Val como siempre echándote porras desde mi computadora para que todo salga perfecto en tu reporte. Nuevamente felicidades por tu próxima graduación.

NayrAdg21: Eso todavía no ha pasado, pero…tal vez muy pronto.

Lucero Santoskoy: Me da gusto amiga que te disfrutaras la escena del laboratorio. Ideal lugar para esconderse. Yo también lo disfruté imaginando a la parejita cuando lo escribí; que bueno que te gustó. Me divirtió mucho tu comentario.

Rosas y Gardenias: Es muy agradable saber que disfrutas las notas que les doy. Creo que en ocasiones es necesario para situar las cosas, aunque se atrasa uno todavía más en escribir.

Karina: Si desgraciadamente Habrá, pero por lo pronto todavía se respira el amor y alegría.

Maravilla 121: Nuevamente muchísimas gracias por tus sugerencias y apoyo, como siempre te lo menciono, me ayudan mucho.

Adoradandrew: Si falta muchísimo amiga, apenas vamos comenzando, así que paciencia.

TamyWhiteRose: Gracias por decirme los errores, creo que corregí todo, si ves algo que se me haya pasado, dímelo por favor.

Grey: Si son largos los capítulos, me emociono tanto, que escribo y escribo y ya cuando me doy cuenta son varias páginas. Es por eso que en ocasiones hago dos partes, pero hay tanto que contar que me es difícil en ocasiones de parar.

Alexas90: Si amiga, y lo que falta que hagan ese trío de hienas, están de terror, pobrecita de esta dulce pareja.

CeShlrE: Gracias por decírmelo. Le estoy echando muchas ganas, creo que ya mejoré un poco con los puntos suspensivos. Gracias por el consejo, se te agradece.

OHHCartistMarvelous: My friend thanks for reading this fic. I enjoyed when I ridiculed Eliza in front of Stear and Archie, I had a great time when I wrote that; she is evil.

Nana: Yo pienso lo mismo amiga, es preferible cualquier cosa a estar con Eliza, es odiosa. Que bueno que te gustó.

RORE: Gracias por agregar esta historia en tu lista de favoritos, y por agregar a una servidora en tu lista de autores favoritos es un honor.

Serenitymoon20: No amiga, el pobre de Anthony como habrás leído por poco ni los zapatos le dejan llevarse, Elroy es una bruja.

Flor: Como soy nueva en esto, soy medio lenta en mis escritos. Voy a paso de tortuga, pero primero DIOS continuaré hasta terminarla; comparto tu opinión es triste que en ocasiones estés bien emocionado y pasen los meses o años y nada de actualizaciones. Solo tenme paciencia, lento pero seguro.

Malinalli Coy: Amiga aquí tratando de seguir tus consejos, espero que lo esté haciendo bien.

Nerckka Andrew: Gracias por el mensaje que me mandaste.

AlexaPQ: Gracias amiga por seguir la historia.

Gissa A. Graham: Gracias por leer amiga se te agradece; Patrick es un tipazo. Estoy disfrutando mucho tus historias tambien.

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Muchas gracias a todas y cada una de ustedes, por leer este fic: Val Rod, Lucero Santoskoy, lachicapoderosa, Lizbeth Haruka, Becky 10000, YAGUI, Rosas y Gardenias, TamyWhiteRose, Maravilla121 ,Clint Andrew, Feliz64, Mitsuki Leafa, Sheryl Clyne, Sakura-chan, Kikyo Sachi-sama, AlexaPQ, Nelly, jacky Andrew, JENNY, Locadeamor, tutypineapple, Ross, Lizita, adrinag1, Nerckka Andrew, chidamami, Mary silenciosa, Cagalli Yula, sayuri 1707, Yanyce, Mizusu Annie, MaiiraHuiir, BetzyC, Penny Charlotte Brown, divette56, Naday, Serena Candy Andrew Graham, Lizita, divette56, Luci Andrew, OHHCartist, Little angel pink, Rosima, Eydie Chong, RORE, , Little angel pink, Rosima, Adoradaandrew, NayrAdg21, Miriam, Gissa A. Graham, Tania Lizbeth, Lizvet Ardray, Eliza-Sq, Lacus Sheryl Nome, Mary Andrew, aday, Fandcya, Malinalli Coy, Maluzaa, CeShlrE, Serenitymoon20, Serenitymoon20, Grey, Carolina Macias, Carolina Macias, Alexas90, Moonlightgirl86, Ranka lee, sweetpea81572, Raven, Gray, Leihej, Lizetholveda, NataliaGG, Flakitamtz, Arleniferrreyrapacaya, IQS, Karina, Nana, a todas las Guest que han dejado mensajes, y a todas las chicas que solo me hacen el favor de leer la historia de forma anónima. Gracias.