Holaaaa :D Bueno, aquí vengo a dejarles el nuevo capítulo... Disfruten :)
Gracias por comentar a akane108 y a Euridice Hibiki...
Querida Euridice: Ya tengo varios capítulo hechos, y la mayoría son cortos :/ lo siento. pero en compensación a eso, subiré dos capítulos :D Así que por hoy les dejo el capítulo 6 y el 7 n.n
NOTAS: Las frases que están entre dos asteriscos (**blablabla**), son los pensamientos de algún personaje.
Los personajes de Inuyasha, Ranma 1/2 y Sakura Card Captor no me pertenecen, son creación de Rumiko Takahashi y CLAMP. Sin embargo, la historia que se desarrolla sí es de mi autoría :)
DISFRUTEN :3
Capítulo 6: ¡Bienvenidos a Jusenkyo!
—¡Al fin, me libraré de ésta maldición!
—Ranma, yo no le veo el lado malo, de hecho, creo que tienes beneficios gracias a esa maldición, ¿no? Y sigues siendo solamente humano…
—Bah, Inuyasha, creí que tú me comprenderías… Un conocido llamado Ryoga me decía lo mismo que tú, pero no tienen idea de las cosas que he sufrido.
—Es verdad, aunque creo que tengo idea de cómo te sientes…
Los chicos se apresuraron y fueron a ver si Akane y Kagome ya estaban listas para irse. Ranma usualmente no hace eso, pero ya que estaba con Inuyasha, y Akane con Kagome, se veían "obligados" a pasar más tiempo juntos.
—¡Kagome! Apresúrate, no debemos perder tiempo.
—¡No seas impaciente Inuyasha!
—Anda, que las demás personas comienzan a salir de sus habitaciones, y veo una cosa grande y extraña de metal afuera esperando…
—Inuyasha quiere decir que el autobús ya está esperándonos afuera… Akane, tú también apresúrate.
—¡Cállate Ranma, ya casi estamos listas!
—¿Listas?, no me digas que estás tratando de arreglarte, eso no funcionará Akane, tú eres muy poco femenina y agraciada, así que ni te esfuerces.
La puerta se abrió de golpe, Akane lucía más linda que de costumbre, al igual que Kagome. No llevaban puesto su uniforme. Akane se había puesto ropa sencilla, pero a ella le lucía muy bien: un short que le llegaba hasta la cintura (como esos que a veces usa Nabiki) de mezclilla, una camiseta de color rosa con pequeñas flores de color amarillo, y unos tenis blancos.
Por su parte, Kagome llevaba unos pantalones pescadores, unos zapatos color café y una blusa de tirantes, color beige con detalles en azul cielo.
Las dos señoritas se veían muy bien, y dejaron sin habla a los jóvenes testarudos.
Al salir de la habitación, Akane le propinó un buen golpe a Ranma, que lo dejó inconsciente.
—A-Akane, eres muy fuerte— Kagome estaba impresionada por la fuerza de su nueva amiga.
—Y lo dejó inconsciente… Lástima, el pobrecillo casi ni durmió de la emoción por ir a ese lugar, ni modo.
—**Ay Dios, es verdad, pobre Ranma… Llevaba mucho tiempo esperando ésta oportunidad, y ahora yo lo arruiné todo**
Kagome, al ver que la chica de cabellos azules estaba a punto de llorar, le pidió ayuda a Inuyasha.
—Inuyasha, carga al joven Ranma por favor, Akane y yo nos llevaremos su equipaje. Y hay que darnos prisa para llegar al autobús, si no, nos dejarán aquí.
—Kagome— La jovencita de cabello corto abrazó a la de cabello azabache, y enseguida se apresuraron a cargar las maletas de Ranma y corrieron al autobús. —Muchas gracias Kagome, te debo una. Oye, por cierto, me gustaría sentarme con Ranma esta vez.
—Claro Akane, no te preocupes, te entiendo… Sólo, traten de no pelear mientras estemos aquí— Kagome le sonreía a Akane.
—Será difícil, porque él es un torpe y arruina todo pero… Lo intentaré.
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—¡Sakura, apresúrate, sólo faltas tú!
—¡Ya voy hermano!
La familia Kinomoto y sus acompañantes ya estaban en una camioneta, esperando sólo por la pequeña de ojos verdes.
Sakura salió lo más rápido que pudo, se metió a la camioneta y arrancaron.
—Pequeño monstruo, ¿qué estabas haciendo? Se nos hará tarde y será por tu culpa.
—Perdón…
—Touya, vamos, deja a tu hermana en paz, llegaremos a tiempo no se preocupen.
El resto del camino fue tranquilo. Los tres niños se quedaron dormidos, y Yukito, Touya y su papá hablaban del trabajo temporal que habían conseguido los dos primeros.
—Verá señor Fujitaka— comentaba Yukito—, el trabajo que conseguimos Touya y yo es en un lugar llamado Jusenkyo. Al parecer, hoy asistirá la escuela de Tomoeda y otras dos, por lo tanto, nos contrataron para ser sus guías, ya que somos jóvenes y sabemos hablar japonés y también tenemos un chino fluido.
—Me parece bien, he escuchado hablar de ese lugar y es un poco peligroso, así que tengan cuidado de no caer en el agua.
—Sí papá, nos advirtieron de eso, y también debemos vigilar que nadie se acerque demasiado a las pozas.
—Señor Fujitaka, si desea, podemos llevarnos a los niños con nosotros, así ellos conocerán el lugar y usted no tendrá qué preocuparse.
—Me parece una buena idea Yukito, y creo que tomaré tu palabra, así que cuídenlos muy bien.
Un rato después, llegaron finalmente a un valle que estaba cerca de Jusenkyo. Al parecer, habitaban pocas personas, era como un pequeño pueblo. Sin embargo, existían algunos hoteles. Se hospedaron en uno y se prepararon para ir a las pozas de Jusenkyo.
Todos llevaban una pequeña mochila con un cambio de ropa, por si acaso, y Sakura llevaba algo más: El libro con las cartas clow, y su pequeño guardián durmiendo.
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Ranma ya había despertado, pero se negaba a dirigirle la palabra a Akane.
—Akane, ¿me cambiarías de lugar un momento?
—Claro Kagome…—Akane estaba triste por el hecho de que Ranma ni siquiera la miraba, tampoco le dirigía la palabra. La ignoraba completamente.
Inuyasha estaba un poco desconcertado por el cambio de lugar, pero él confiaba en lo que hacía Kagome.
—Ranma…
El chico se dio la vuelta y vio que ya no era la joven de cabellos azulados la que estaba a su lado, sino que era la de cabellera larga color azabache.
—Eres tú… ¿Qué quieres?
—Oye oye, no seas grosero, solamente quiero hablar contigo. — Ranma estaba a punto de interrumpirla, pero ella continuó— Debes saber que Akane estaba muy preocupada por ti, la pobrecilla estaba a punto de romper en llanto, pero por suerte Inuyasha viene con nosotros y los tres juntos te ayudamos. Ranma, Akane te estima demasiado, y eso tú lo sabes. No deberían ser tan orgullosos los dos, y estaría bien que traten de convivir más y de insultarse menos. Yo lo digo por experiencia, y créeme, es mejor que aprovechen bien el tiempo que están juntos.
—Kagome, yo… Bueno, lo intentaré, pero dile a ella que no sea tan boba y tan poco femenina.
—Ranma, yo hablaré con ella, pero intenta ya no decirle esas cosas, la hieres demasiado aunque ella no lo demuestre, porque es una chica muy fuerte. Tienes suerte, los dos tienen suerte. Así que basta de insultos y golpes, y llévense bien.
—Bueno… ¿Te quedarás aquí, o regresará Akane?
—Creo que sería bueno que estés con Akane.
Las jovencitas volvieron a intercambiar de lugares, y para sorpresa de Ranma:
—Perdóname Ranma, por poco y arruino todo una vez más, es sólo que… No me gusta que me digas esas cosas.
—Akane, te prometo que ya no te diré eso, o por lo menos trataré de no hacerlo (por un tiempesito), pero tú prométeme que no me golpearás y tampoco me insultarás.
—Jaja, será difícil, pero acepto el trato… Bobo…
—¡Oye!
—Haha, ya, está bien.
Los artistas marciales convivían como muy pocas veces. El resto del viaje fue tranquilo, hasta que llegaron a Jusenkyo.
Ranma estaba muy emocionado, y pocas personas sabían a qué se debía esa emoción.
Los alumnos y profesores se instalaron nuevamente en una casa muy amplia que les prestaron en un valle, cerca de las pozas. La asignación de habitaciones era la misma, así que sólo irían a comer algo, a guardar el equipaje y después, se dirigirían a las pozas encantadas.
Todos los alumnos llevaban puesto su uniforme, pero en una pequeña mochila llevaban un cambio de ropa, dinero, cámaras y otras cosas.
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—¡Bienvenidos a la pozas encantadas de Jusenkyo! — Eran las palabras pronunciadas por el guía de Jusenkyo. — Ustedes ser varias personas, así que deber dividir el gran grupo en dos más pequeños. Ellos ser sus guías por hoy— Decía el mismo hombre señalando a Yukito y a Touya.
Para la suerte de Akane, Kagome, Ranma e Inuyasha, les tocó estar en el mismo grupo de turistas. Ranma no podía borrar esa gran sonrisa de su rostro.
—Bienvenidos muchachos, yo seré su guía el día de hoy. Mi nombre es Yukito, y me encargaré del grupo número 1 (grupo de nuestros protagonistas), y él es mi compañero Touya, que se hará cargo del grupo número 2.
—"¡Ya vieron qué guapos son!" — Decían muchas de las jóvenes estudiantes, sin quitarles la vista de encima a Yukito y a Touya.
Comenzaron el recorrido, que para muchos resultaría un poco tedioso, pero para otros era lo mejor del mundo.
Ranma intentó escaparse del grupo, pero no pudo, estaba demasiado vigilado por los profesores y personas que trabajarían exclusivamente ese día en las pozas. Así que sólo siguió con sus demás compañeros, esperando que llegaran a la poza del hombre ahogado.
Pasó cerca de una hora, y Ranma ya estaba desesperado, así que buscó la forma de huir, hasta que:
—Bueno jóvenes, les daremos una hora para que coman tranquilamente y vayan al baño— Decía la señorita Hinako—. Traten de no separarse mucho del grupo.
—¡Es mi oportunidad! — Ranma fue y preguntó al guía por la poza del hombre ahogado, seguido de Akane, Inuyasha y Kagome.
—Me parece que está ubicada al norte. Es la poza más grande hasta el momento, y me parece que es la única que tiene un letrero puesto—contestó amablemente Yukito.
Sin escuchar más, Ranma salió corriendo hacia la poza tan soñada por él.
—Discúlpelo, es que está muy emocionado, lleva tiempo esperando este viaje. Muchas gracias joven Yukito.
—No hay de qué, diviértanse y tengan mucho cuidado.
Akane, Kagome e Inuyasha corrieron a la misma dirección que Ranma. Cuando llegaron a la poza indicada, se encontraron en un grave problema: El letrero estaba ubicado en medio de dos pozas, y ambas pozas eran de tamaños muy similares.
—¡Ay no, lo que faltaba! ¿Cómo sabré cuál es la del hombre ahogado?
Ranma y los demás se encontraban pensando en una solución, hasta que escucharon a una niña decir:
—¡Espera Shaoran, quiero saber qué carta es!
Shaoran, Sakura y Tomoyo corrían hacia la misma dirección en la que estaban Ranma, Akane, Kagome e Inuyasha. Parecía que estaban persiguiendo algo… ¡Era una carta clow!, o por lo menos eso creían.
—¡¿Qué pasa?!, ¡Sakura gánale a ese chiquillo! — Kero ya había despertado.
—¡Eso intento Kero pero, él es más rápido que yo!
—¡Sakura, podrías sacar tu báculo y volar! Esto será genial, debo grabarlo.
La niebla comenzaba a dispersarse por ese lugar y se ponía cada vez más densa.
—¡Kero, casi no veo nada!
Los tres chiquillos estaban a punto de estamparse contra los cuatro jóvenes.
—¡Sakura, Tomoyo, cuidado! — Gritó Shaoran, pero era demasiado tarde, las niñas no escucharon la advertencia de Shaoran y chocaron con los chicos que estaban al pie de la poza.
—¡Ahhhhhh!
Sólo se escuchaban gritos y algunas palabras. Todos habían caído a esa poza extraña, pero ninguno de ellos salía de ahí.
Cayeron y cayeron, estaba en una especie de túnel vertical, o en un abismo… Hasta que finalmente, tocaron Tierra firme.
—¡R-Ranma! — Akane comenzaba a ponerse nerviosa.
—Aquí estoy Akane.
Por primera vez en el día, ellos se abrazaban sin importarles que sus amigos los vieran.
—Ay no, ¡Kero!, ¿en dónde estamos?
—No estoy muy seguro pero…
Kero fue interrumpido por la chica de cabellos color azabache, que parecía estar más tranquila que todos.
—Mira Inuyasha, esto se parece a…
Recuerden que hoy subí dos capítulos ;) Gracias.
