Capítulo 7: En la época feudal.
—Mira Inuyasha, esto se parece a…
Kagome fue interrumpida por la chica de cabellos azules.
—¡Kagome, chicos! ¿Alguien tiene idea de qué sucedió?
—Akane, en realidad no sé cómo llegamos aquí, pero conozco este lugar, así que no hay de qué preocuparse.
—¿De verdad conoces este lugar? Es precioso… Aunque no se ve ninguna casa cerca, podría ser peligroso estar aquí solos **Aunque estamos con Ranma e Inuyasha, y ellos son muy fuertes… Y yo no soy tan mala defendiéndome**. ¿Sabes dónde podemos pedir información Kagome?
—Hehem, verás… No se alteren, pero al parecer viajamos en el tiempo, y ahora estamos en la época feudal; aquí no hay policías a los que podamos pedir ayuda, pero como ya les dije, Inuyasha y yo conocemos el lugar, y cerca hay una aldea donde están unos amigos, y se pueden quedar con nosotros el tiempo que sea necesario.
Kagome se comportaba de una forma amabilísima, pero eso no impedía que Akane y Ranma se sintieran un poco nerviosos.
Los adolescentes estaban de pie, cerca de un árbol sagrado. Kero se metió rápidamente a la mochila de Sakura, antes de que fuera descubierto por esos adolescentes.
—¡Akane-chan!
Una niña lindísima de largos cabellos negros y ojos azules corría hacia Akane con los brazos abiertos. Cerca de ella, corrían también una niña de cabello corto y ojos verdes, y un niño de cabello castaño y mirada café.
—¡Tomoyo! — Akane abrazó a la pequeña, entendiendo que también se encontraba nerviosa— pero… ¿Por qué están ustedes aquí?
—No lo sabemos, sólo recuerdo que estábamos persiguiendo… Algo… Y de repente chocamos con unas personas y…— Sakura fue interrumpida por el joven con trenza de cabellos negros.
—¡Ahá, ya recuerdo! —, dijo Ranma con un aire victorioso— ustedes tres venían corriendo directamente hacia nosotros, chocaron, y caímos todos en la poza extraña **Rayos, por lo menos ahora sé que ésa no era la poza del hombre ahogado**.
—Fueron muy descuidados— agregó Inuyasha—… Aunque no los culpo: de la nada comenzó a aparecer mucha niebla y bueno, sucedió eso…
—Hehe, pues, yo no diría que la niebla apareció "de la nada" —, dijo Sakura rascándose la nuca, y prosiguió—. Discúlpennos, de verdad no era nuestra intención que sucediera esto.
Shaoran, que hasta el momento había permanecido en silencio, pronunció algunas palabras:
—Y bueno, ¿saben dónde estamos?
Kagome les explicó a los pequeñines que habían viajado al pasado; después les contó a todos acerca de la perla de Shikon, del peligro que había allí, de cómo ella logró traspasar esa barrera espacio-tiempo… En fin, les dijo todo lo que creyó más importante, incluyendo la existencia de Naraku, ya que era el enemigo más poderoso de todos.
—Así que viajan juntos en busca de los fragmentos eh…—Akane le echó una mirada cómplice a Kagome, haciendo que se sonrojara. Los chicos eran tan distraídos que no lo notaron, pero las pequeñas sí se dieron cuenta y comenzaron a reírse todas.
—B-Bueno, sí…—Kagome se encontraba nerviosa por el comentario de Akane, y "su héroe salió al rescate" de ella.
—Kagome, comenzará a obscurecer… Es mejor que vayamos con la anciana Kaede y podemos pasar allí la noche, ya mañana veremos qué sucede…
—Estoy de acuerdo con él,—dijo Ranma mientras bostezaba— además, tengo hambre.
Niños y adolescentes se pusieron de pie y caminaron por algunos senderos que apenas se distinguían, guiados por Kagome e Inuyasha. Gran tramo del camino fue tranquilo y normal, hasta que los más pequeños del grupo se detuvieron en seco.
—Tomoyo, Sakura, Shaoran…—Akane y los demás los miraban extrañados—, ¿Están bien?
Los niños seguían de pie, sin pronunciar palabra alguna, hasta después de algunos minutos.
—La música…—Fue lo único que pronunciaron las niñas, sin reflejar alguna expresión en su rostro.
—Feh… De seguro estos chiquillos también tienen hambre—Inuyasha decía eso con una sonrisita en su rostro, mientras volteaba a ver a su compañero de ropas chinas.
—No lo creo— contestó el aludido— Míralos nada más, su semblante cambió demasiado en pocos segundos, ni siquiera parecen ellos…
—Ranma tiene razón— Kagome examinaba a los niños, sin encontrar explicación alguna por ese comportamiento.
—La… La música… La flauta…— Shaoran ahora miraba hacia otro lugar, y caminó lentamente hacia esa dirección, seguido por Sakura y Tomoyo.
Los artistas marciales y los recolectores sólo se miraban unos a otros con miradas interrogantes, pero sin encontrar aún respuesta alguna. Así que, sin hablar, siguieron a los niños en busca de "la música".
Comenzaron a apresurarse más al apenas escuchar la música de la que hablaban los niños, y se detuvieron al saber de quién se trataba: era el demonio Tatarimokke, atrayendo a los niños con su flauta… Aunque, ¡ellos aún no estaban muertos! Kagome fue la primera en reaccionar.
—¡Tomoyo-chan, no lo sigan!
—¿Qué pasa Kagome, quién es ese? — Decía Akane tomando una posición de ataque.
—Es un demonio que juega con las almas de los niños, pero si ellos se van con ese demonio, jamás regresarán, ¡se irán al otro mundo!
—¡¿Qué?! ¡Hay que evitarlo!
Kagome y Akane corrieron hacia los niños, pero había una especie de campo de protección que no les permitía avanzar más.
—Feh, a Kagome siempre le gusta meterse en problemas… Y por lo visto, esa Akane es muy parecida a ella, ¿no crees Ranma?
—Sí, esa marimacho siempre metiéndose en lo que no le importa… En fin, ellas son así, mejor vayamos a ayudarlas.
Inuyasha y Ranma se dirigieron hacia las muchachas que hacían todo lo posible por apartar a esos niños de allí, pero era inútil, ni siquiera podían acercarse.
—¡A un lado! — Inuyasha desenfundaba a colmillo de acero, al tiempo que saltaba hacia Tatarimokke— ¡Viento cortante!
Logró destrozar una parte del campo de fuerza, y las chicas no desaprovecharon esa oportunidad; se acercaron rápidamente a los tres chiquillos que estaban tomados de las manos, y jugueteaban con Tatarimokke.
—Akane, ya que vimos que no reaccionan a nuestras palabras, debemos hacer algo más…
—¡Ya sé! Kagome tú carga a Sakura, yo me llevo a Tomoyo y regresaré rápido por Shaoran.
—¿Regresar?, no te pondrás en riesgo Akane, no sé qué haría si algo te pasara.
—Ran-ma…— Los jovencitos se sonrojaron, pero Kagome interrumpió ese momento.
—¡Vamos, si no salimos de aquí antes de que acabe la canción, todos desapareceremos de éste lugar… Ya luego se dirán todo lo que quieran!
Kagome reía mientras se llevaba a Sakura en brazos, y ahora era su turno de lanzarle una mirada cómplice a Akane.
Ya estaban a salvo, aunque los niños estaban dormidos, así que esperaron hasta que despertaran para ir a la aldea de Kaede. Pero se llevaron otra pequeña sorpresa.
—Inu…Yasha…— Kagome señalaba la mochila de Sakura, que se estaba moviendo sola.
—Mira Ranma, se está abriendo sola…
Las chicas estaban asustadas, y los chicos desconcertados. Ambas abrazaron a su respectivo acompañante, sin saber lo que provocaban en ellos.
De la pequeña mochila rosada, salió una pequeña figura de color amarillo.
—¡Ay, mira, parece un muñeco! — Kagome lo agarró, y fue grande su sorpresa al darse cuenta de que el "muñeco" estaba vivo.
—¡Ay, chiquilla, eso dueleee!
El grito del pequeño guardián despertó a los niños, y la primera en reaccionar fue Sakura, arrebatándole a Kagome el pequeño Kero de sus manos.
—¡¿Q-Qué es eso?! — Kagome… Todos, estaban impresionados por lo que acababan de escuchar de la boca del muñeco.
—Parece un juguete, pero habla— Ranma ya no estaba tan impresionado como hace unos segundos. Le arrebató el "juguete" de las manos a Sakura.
—¡Eso me duele, ten cuidado! —Kero estaba enojado, pero no se podía zafar de las manos de Ranma, hasta que Shaoran intervino y le dio un pequeño golpe a Ranma, recuperando así a Kero.
—Lo sabía, ustedes no son unos niños normales— Inuyasha miraba a Shaoran sosteniendo a Kero.
—Sí, ahora les explicaremos todo, Para comenzar, quiero pedirles nuevamente una disculpa— Sakura agachó la mirada, y después prosiguió— nosotros somos en parte los causantes de esa neblina en las pozas, y por esa razón estamos aquí.
—Hmmm, niña, ¿segura que no tienes sueño o hambre?
—Un poco… Pero primero debo contarles quiénes somos y qué hacemos… Aunque, quiero que también ustedes nos digan quiénes son, me di cuenta que tampoco son personas normales.
Sakura tomó asiento en el pasto, y los demás la imitaron. Akane, Kagome y Ranma sacaron algunos frutos de sus mochilas; aún faltaba una hora y media aproximadamente para que obscureciera.
—Mi nombre es Sakura Kinomoto, él es Shaoran Li y ella Tomoyo Daidouji. Él y yo— decía Sakura, tomando de un brazo a Shaoran— somos unos "card captors".
Sakura continuó contándoles todo acerca de las cartas Clow, y también les explicó quién era ese "pequeño juguete".
—Ahora entiendo por qué sentía ese poder extraño en el avión— Inuyasha parecía estar muy atento a la explicación de la pequeña Sakura.
—Es verdad, yo también tenía un extraño presentimiento. —Ranma comenzaba a ponerse de pie— Bueno, es mejor que nos apresuremos a llegar a esa aldea.
Continuaron su camino, y al fin llegaron a la dichosa aldea. Se pararon grente a una cabaña alejada un poco de las demás, y vieron que unas personas salían de ahí.
—¡Kagome! — Un pequeño zorrito corría emocionado a los brazos de la joven de largos cabellos.
—¡Kagome!
—¡Señorita Kagome!
La cazadora de monstruos y el monje también corrían emocionados hacia Kagome.
—¡Yo también regresé!
—Si nos dimos cuenta Inuyasha— Shippo recibió un coscorrón del chico hanyou.
—Y vemos que hay más personas con ustedes— Sango observaba al grupo de desconocidos.
—Así es, ¿son amigos suyos, señorita Kagome?
—Sí Miroku, nos conocimos hace poco, pero son muy buenas personas todos. Y ellos son…
—Yo soy Sakura Kinomoto, card captor.
—Shaoran Li, card captor.
—Tomoyo Daidouji, confecciono vestimentas.
—Kerberos, guardián de las cartas Clow.
—Yo soy Akane Tendo, artista marcial. Es un placer.
—Y yo soy Ranma Saotome, artista marcial en categoría libre.
En seguida, explicaron qué era un card captor, y lo que era un artista marcial.
—Ya veo, estas personas también tienen poderes.
—Sí Sango. Y ya verás que todos se llevarán muy bien— Kagome estaba contentísima.
—¡Ya lo creo! Akane se parece un poco a ti Kagome, son bellísimas… Y esas niñas también son muy lindas— Shippo no dejaba de contemplar a Tomoyo y a Sakura, pero se dio cuenta de que Shaoran lo observaba con una extraña mirada.
—Así es Shippo, esa jovencita se parece un poco a la señorita Kagome, y es hermosa… Dígame linda señorita, ¿no quisiera tener un hijo conmigo?
Un golpe de Akane, y otros más de Ranma, no se hicieron esperar, mandando a Miroku al suelo.
—Jaja, Miroku nunca cambiará… ¡Y mira, ese muchacho se parece a Inuyasha cuando es humano!
—Sí Shippo, él y yo ya habíamos notado nuestro parecido…
—Es verdad, yo no lo había notado…
—Ni yo…
Akane y Kagome observaban detenidamente a Ranma e Inuyasha, hasta que Akane se topó con la mirada de Ranma, y Kagome con la de Inuyasha. Se quedaron un buen rato así, observándose, se olvidaron de los demás.
—¡UUUUUY!, creo que esos dos se parecen más de lo que pensaba a Inuyasha y Kagome.
Los cuatro se ruborizaron a más no poder, "gracias a dios que es de noche", pensaban todos, dirigiendo su mirada a otro lado.
—Oigan, pero nosotros no sabemos quiénes son ustedes—Ranma recobraba su habitual carácter.
—Es verdad, bueno, yo soy un monje, y mi nombre es Miroku, es un placer.
—Yo soy Sango, y soy una cazadora de monstruos y demonios, mucho gusto.
—¡Y yo soy Shippo! Soy un pequeño zorro demonio.
De la pequeña cabaña salía alguien más, presentándose también.
—Yo soy Kaede, soy la sacerdotisa de esta aldea. Pasen por favor, afuera comienza a hacer frío.
Todos pasaron a la cabaña y comieron una deliciosa sopa preparada por la anciana Kaede.
—Sabes Kagome— Sango no borraba esa sonrisa de su rostro, le habían agradado todos los nuevos acompañantes—, creo que ellos nos ayudarían demasiado a recolectar algunos fragmentos…
—Yo pensé lo mismo Sango, pero no sé si quieran ayudarnos…
—¡Yo estoy lista para acompañarlos!
—Akane, no olvides que debemos regresar a nuestra época— Akane le hizo una mirada a suplicante a Ranma— Bah… Pero podemos buscar la solución después. Yo también los acompaño.
—¡Y nosotros también! Qué bueno que tengo mi cámara y muuuchas baterías, podré grabarte Sakura, haciendo nuevas hazañas heroicas.
—Está bien Tomoyo, pero, ¿estás de acuerdo Shaoran?
—Por mí no hay problema.
—¡Entonces está todo listo, mañana comenzamos el viaje! — Kagome no cabía ya en sí de felicidad.
Todos descansaron después de la cena, satisfechos y contentos.
Pasaron horas y comenzaba a salir el Sol, dos jóvenes y un muchachito ya estaban despiertos, esperando a los demás.
—¡Vamos Kagome! Hay que comenzar a preparar todo.
—¡Akane, Akane! Prepárate…
—Sakura… Ey, Sakura. Despierten.
Comenzaron a arreglar el equipaje.
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—¿Quiénes son ellos?
Naraku observaba a sus rivales a través del espejo de la pequeña Kanna.
—Kagura, Kanna. Será mejor que vayan a investigar quiénes son esas personas, y qué hacen aquí.
Gracias a todos por seguir la historia, y muchos más agradecimientos a las personitas que me comentan, me animan a continuar por aquí n.n nos leemos en los próximos capítulos. Saludos :D 3
