Información General:
Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus creadores Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. Los dibujos fueron dibujados por mí, pero los creadores de estos personajes son Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. La historia que se presenta, está basada en algunos eventos de los primeros 25 capítulos de la historia original, y lo que sigue es simplemente ideas o locuras de una servidora. Todo se ha escrito sin fines de lucro, solo para entretenimiento.
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Bajo La Luz De La Luna
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Capítulo VII: Nuestra Primera Vez
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La noche era tranquila, se respiraba un aire de paz y magia; era un picnic a medianoche bajo la claridad de la hermosa, brillante, y gigantesca luna llena que iluminaba esa noche especial para aquellos jovencitos enamorados esa madrugada de octubre.
Entre risas, coqueteos y nerviosismos, los rubios jovencitos seguían colocando todo el menú que Anthony había traído para su romántico picnic bajo esa brillante y seductora luna llena. El nerviosismo era palpable en sus corazones, hacía mucho tiempo que no se veían y hacía mucho tiempo más que no estaban completamente solos; la última vez que estuvieron solos en ese lugar, fue cuando Anthony le declaró su amor y le pidió que fuera su novia bajo la luz de una brillante luna llena.
La soledad de la madrugada y la culpabilidad de que estaban haciendo algo prohibido por su tutor de Candy, los tenía con la adrenalina al cien por ciento especialmente a ella. Candy no podía evitarlo, pero se sentía culpable al estar ahí con Anthony, solos, desobedeciendo las instrucciones de Patrick.
Cualquier mínimo ruido la tenía alerta, no quería ser descubierta como aquella madrugada donde Patrick los había encontrado besándose. La verdad es que no quería fallarle a su tutor, pero al mismo tiempo no quería decirle nada a Anthony de sus miedos porque no quería estropearle sus planes; suficiente había tenido él con haber estado fuera de la vida de su familia por tres largos meses.
— Candy, ¿quién te entiende? —, se recriminó molesta, ella misma.
Volteó a verlo disimuladamente, mientras ella terminaba de colocar el queso y los panecillos sobre el plato y una cesta para el pan; él mientras tanto estaba enfocado en su tarea, acaba de terminar de colocar toda la fruta sobre el frutero que había colocado en el centro del fino mantel que tenían sobre la grama; él se miraba tan alegre, tan despreocupado, y ¡ah tan gallardo! Un suspiro profundo salió de su ser.
— Se ve tan guapo, mucho más que antes…mi Anthony. Está más alto, sí…mucho más alto, y esa capa negra, Dios se ve tan pero tan…
Metida en su mundo estaba cuando de repente escucharon un ruido fuerte proveniente de la dirección donde estaba la cabaña, ella se aterró al escucharlo. Sin pensarlo, se arrojó a los brazos de su amado Anthony buscando su protección con tanta fuerza, que lo tiró al suelo. Él estaba tan distraído pensando donde poner la canasta de las frutas que llevaba en la mano cuando se escuchó el fuerte ruido en el bosque, que no miró venir a la atolondrada rubia hacia él, y perdió el balance con el sorpresivo embate de su guapa novia; ambos cayeron estrepitosamente sobre la grama silvestre.
—¿Qué tal si era Patrick? Se preguntaba aterrada. Estaba tan asustada, que no se dio cuenta que, por su violento movimiento, había terminado…encima del cuerpo de su guapo novio.
Anthony estaba en el paraíso sorprendido; sin provocarlo y sin pensarlo, tenía a Candy sobre su cuerpo, abrazada a él, no, mejor dicho, pegada a su atlético cuerpo como santígüela y temblando como gelatina. Él sólo atinó a abrazarla fuertemente, protegiéndola con sus brazos de cualquier ruido. La verdad es que él no se había espantado para nada por los ruidos extraños nocturnos que se escucharon unos momentos antes; se había acostumbrado a escucharlos cuando había vivido solo en la cabaña; probablemente eran unos animales que buscaban comida, pensaba él tranquilamente.
Se sentía en los cuernos de la luna al tenerla en sus brazos de esa manera, podía besar sus cabellos y aspirar el perfume de ellos con calma. Con amor y sonriendo disfrutó la cercanía del cuerpo de su amada novia por unos momentos. Sin darse cuenta, Candy le había regalado uno de sus deseos, tenerla en sus brazos, juntos, muy juntos sin ningún espacio entre ambos; todo había sido obra del terror mal infundado de Candy. Ella aterrada aún no se daba cuenta que estaban sobre el silvestre césped; sólo cerraba los ojos aterrada pensando en las consecuencias de su escapada sin permiso.
Con calma trató de tranquilizar a la aterrada jovencita, mientras le peinaba su dorada cabellera con sus largos dedos y platicaba con ella calmadamente con esa varonil voz que Candy amaba tanto, palabras de amor.
— No tengas miedo princesa, no pasada nada. ¿Estás bien amor?
— Sssí …creo que sí-, le dijo temblando, lo que provocó que el jovencito la abrazada más fuerte, y siguiera tratando de calmarla.
— ¡Shh! ...todo está bien Candy, no tienes porque estar asustada-, pero ella no dejaba de preocuparse; mortificada, le expresó sus miedos.
—Pero Anthony… ¿qué tal si es Patrick? —, él se rió alegremente, y besó con ternura su cabellera.
— Preciosa Patrick esta en Chicago, ¿recuerdas? Tú misma me lo dijiste hace unas horas atrás.
Ella abrió los ojos como plato, y la luz se hizo claridad en su mente; balbuceó avergonzada y roja como un tomate, mientras seguía con su cabeza sobre su pecho.
— Tienes razón Anthony…pero entonces, ¿el ruido? ¿Qué causo el ruido?
Él le acomodo unos mechones de sus alocados rizos detrás de sus oídos y con una hermosa sonrisa él contestó.
— Probablemente amor fue un animal que tiene hambre.
— ¿Un animal? —, contestó aterrada e inmediatamente en su cabecita rubia, llegó la imagen de un hambriento oso queriéndolos devorar. Temerosa, susurró … — ¿Acaso…acaso un oso? —, él al escuchar lo que le decía su guapa novia, casi casi se moría de la risa, pero no la quiso incomodar y trató de ahogar su risa, mientras depositaba más besos en su rizada cabellera.
— No amor, aquí no hay osos, no tengas miedo, todo está bien. En Lakewood, sólo tenemos zorros, conejos, venados y otro tipo de animales y una variedad extensa de aves. No tienes porque preocuparte —, le decía mientras besaba con cariño nuevamente su cabello, y la seguía abrazando con todo su amor.
Candy, cuando escuchó la lista de las posibles "feroces fieras" que habitan el bosque, fue dibujando una hermosa sonrisa al ir recordando todos los animales de su amigo Albert, el vagabundo, entre ellos el juguetón Puppet, que ella llegara a mirar en la vieja cabaña del bosque que un día le sirvió de refugio. No muy convencida de sus palabras, comentó dudosa mientras se ponía su dedo en la boca.
— ¿También mofetas?
Al él le llamo la atención el animalito mencionado; sin embargo, sonriendo divertido sin dejar de acariciar su cabello y de abrazarla contestó.
— Sí, también mofetas, sólo espero que no tengamos ese tipo de invitados en nuestro picnic, odiaría tener que bañarnos en el lago a esta hora de la madrugada
Al escuchar eso Candy se incorporó un poco mirándolo extrañada, hasta que entendió el porqué de sus palabras, al mirarse a los ojos ambos soltaron las carcajadas al imaginarse siendo atacados por mofetas; eso le sirvió a la preciosa rubia para no sentir más miedo. Fue hasta ese momento que se dio cuenta de su singular posición, ruborizada hasta la raíz de sus rizados cabellos intentó levantarse, pero él no la dejó.
— ¿A dónde vas?
Ella cohibida y roja como un tomate, contestó nerviosa.
— Es...que, es que
— Él intuyendo su turbación, preguntó sonriente.
— ¿Es que qué amor?
Un suspiro de frustración se dejó escuchar de la rubia antes de responderle.
—...es que no está bien que estemos así.
Anthony haciéndose el inocente siguió acariciando su cabello y le contestó dulcemente.
— ¿Así...así cómo? No te entiendo.
Ella con su cara aún sobre su pecho, le contestó ruborizada.
— Tú sabes Anthony...
Él aguantando la risa al confirmar sus sospechas, contestó alegremente.
— Si te refieres a que te tengo en mis brazos, no le veo nada de malo, al contrario —, un suspiro profundo se escuchó antes de proseguir. — Candy es maravilloso estar bajo la luz de la luna, poder ver el firmamento en este momento y tenerte en mis brazos...sin saberlo, me estás dando uno de mis deseos que pedí el día de cumpleaños.
— ¿Cómo? — Le contestó sorprendida queriéndose parar...él la abrazó con más fuerza.
— No te pares Candy por favor, en este momento estoy haciendo realidad uno de mis deseos.
— Pero Anthony no está bien, si Patrick nos mira...
— ¡Shh! ...Patrick no está, y no tiene porque enterarse de nuestras cosas...por favor no te alejes.
Ella con el dedo en la boca, se quedó pensando un momento. Claro que ella estaba feliz en sus brazos, pero en un rincón de su mente, se escuchó una débil voz que le gritaba, "peligro." Al mismo tiempo su corazón le gritaba "tonta estas en la gloria." Era como estar entre las fuerzas del bien y el mal...pero el acompasado ritmo del corazón de su amado decidió su debate interno
— ...está bien...pero yo, es decir a mí también me gustaría...
— ¿Que te gustaría Candy? Le contesta un alegre Anthony
—...a mí también me gustaría ver el cielo así, pero a tu lado.
Una sonrisa se dibujó en el joven
— Está bien
La incorporó con cuidado llevándola en sus brazos.
— Espera —, se quitó la capa poniéndola sobre el césped mientas Candy de rodillas lo miraba extrañada; agarró un cojín de los que tenían para sentarse, y lo puso sobre el césped arriba de la capa, después se quitó el saco, haciendo que la rubia se ruborizara...y lo acomodó sobre la capa. Volteó a mirarla, y sonriendo le dijo
— Listo
— ¿Listo, listo qué?
Sin decir nada la tomó en sus brazos y sin hacer caso a sus protestas la puso sobre la capa y colocó su cabeza con cuidado sobre el cojín. Ella lo miraba estupefacta, y él se recostó tranquilamente a su lado
— Digo que listo...ya podemos ver juntos el firmamento.
Ella lo miraba aún asombrada, por un momento pensó...pensó otras cosas. Se cacheteó mentalmente por mal pensada, y también se dio un zape en su mente por pensar mal de ese adorable hombre que tenía en frente. Él sólo quería ver las estrellas, la luna llena, y ella pensando…pensando en cosas prohibidas, era una mal pensada.
Ambos se quedaron mirando relajados el estrellado y brillante firmamento; era un espectáculo imponente. La bóveda celeste lucía magistral a esa hora de la madrugada, con su imponente brillante y gigantesca luna llena cubriendo el negro cielo, y los luceros brillantes parecían saludar a los enamorados jovenzuelos que maravillados disfrutaban de tan maravillosa vista; ahí recostados ambos juntos sobre el silvestre césped de ese bosque cercado.
Ambos estaban felices, juntos después de tantos meses sin verse, él le tomo la tersa mano que estaba a su lado, y con cariño se la llevó a su boca y la besó con pasión; ambos voltearon a verse enamorados. Anthony deseoso de un contacto más íntimo, se incorporó un poco, y sin poder resistirse se acercó ágilmente como un predador a su adorada y deliciosa presa que lo miraba con sus brillantes verdes esmeraldas; un poco asustada y nerviosa por la mirada tan peculiar que le estaba dando en ese momento.
Ella quiso levantarse, pero él no la dejó; así mirándola fijamente a sus ojos, le quitó unos rebeldes rizos que tenía sobre su hermoso rostro, y se los colocó detrás de sus oídos, y comenzó acariciar su cabello con dulzura. Sólo se escuchaba sus respiraciones agitadas en el silencioso y encantado lugar.
— Te amo Candy con todo mi corazón —, le dijo mirándola a los ojos. Ella emocionada, débilmente le contestó.
— Yo también te amo, eres todo para mí.
Él sonrió al escucharla mientras ella lo miraba y respiraba nerviosa, ella estaba deseando algo más de él, no sabía que era, pero su cuerpo lo clamaba a gritos. Sin saberlo él sentía por ella lo mismo en ese preciso instante. Sus hermosos rojos labios lo tenían embrujado, quería seguir degustando las mieles de su encantadora boca. Anthony acarició con cuidado su cara, y comenzó a delinear sus labios con uno de sus largos dedos lentamente; Candy se estremeció de emoción al contacto, y fue cerrando los ojos en señal de satisfacción mientras él seguía acariciando el contorno de sus rojos labios de esta manera suavemente.
Poco a poco fue acercando su rostro hasta que la besó primero con dulzura, pero en segundos se convirtió en un intenso y largo beso que contenía toda la pasión que corría en sus venas. Fue el primero de muchos besos que siguieron aumentando de pasión; cuando acordaron el joven estaba sobre ella devorándola besos y prodigándole caricias a su cuerpo. Ella sucumbió a sus reclamos, y respondió a cada una de sus demandas amorosas; dejándolo libremente hacer de ella, lo que él quería de su cuerpo.
Los gemidos de placer que sus apasionados besos provocaron en su ella, aceleraron el pulso del jovencito. Enajenado por la pasión del momento, dejó su dulce boca para depositar pequeños besos en sus sonrojadas mejillas haciéndola vibrar de emoción a la joven rubia. Lentamente, sus ardientes besos fueron bajando de dirección a su níveo y largo cuello; con locura y embriagado de amor por su musa rubia, él continúo devorando sin cesar su cuello. Lo llenó de pequeños y profundos besos que le mandaron descargas eléctricas de placer y pasión por todo su cuerpo provocando gemidos de absoluto placer.
La cordura y las promesas hechas a Patrick tenía rato que había escapado de la mente de ambos adolescentes jovencitos; sus besos eran como ardientes llamaradas que los estaban quemando de pasión a ambos. Su hambre por ella, lo llevó a seguir con su camino de besos hasta al del borde de su escote. Embriagado por la llama deseo que lo tenía ardiendo de amor y pasión por ella, sin pensarlo y sin razonarlo, sólo siguiendo su instinto, empezó poco a poco y con cuidado a deslizar el vestido del hombro de su amada, mientras depositas ardientes besos sobre la tierna y sedosa piel de su desnudo hombro.
Ella con los ojos cerrados y pérdida en un intenso torbellino de pasión y deseo, no puso ninguna resistencia a su ardiente embate de caricias atrevidas. Giró su cabeza de lado para darle más acceso a su cuello y hombro, ella era una masa maleable en sus manos; los únicos testigos de esa locura y desenfreno de hormonas juveniles era la brillante luna que en ese momento era cubierta por una pequeña nube. Parecía que está un poco avergonzada por la demostración apasionada de los chicos. El vestido fue bajando lentamente del hombro, y la boca de Anthony fue llenado de besos el escote, mientras con la voz enronquecida por el deseo le decía que la amaba con locura. Sus ardientes besos empezaban a dejar ver poco a poco más el camino a esos montes que lo tenían enloquecido.
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¡Pum Pam! ¡Crack! ¡Bam! Unos fuertes sonidos se escucharon
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Ambos detuvieron sus caricias y voltearon sorprendidos en dirección al lugar donde se escuchó el sonido; ambos se incorporaron de inmediato con los labios inflamados por sus atrevidos besos, y sus cabelleras completamente desordenadas. Lo que descubrieron los dejó totalmente sorprendidos…los causantes de tamaño ruido, eran dos pequeñitos conejitos que atraídos por el aroma de la comida se habían acercado y habían tirado unas canastas de verduras que Anthony había dejado cerca de su mesa de picnic.
Ambos se miraron completamente avergonzados, y comenzaron a reírse nerviosos por lo sucedido. Candy roja de vergüenza discretamente comenzó arreglarse su vestido que él había comenzado a bajar del hombro. Él había perdido un botón de su camisa a manos de ella, pero él, no hizo nada para acomodarla; sólo la miró de reojo acomodarse tímidamente, lo que él había desacomodado.
Él solamente suspiró profundamente, y meneó su cabeza mirando enojado a los culpables de la interrupción de su idilio. Respiró profundamente tratando de serenarse. Habían estado en el paraíso y estos dos bribones lo habían echado todo a perder. Aunque la verdad es que ambos jovenzuelos no sabían si agradecerle a esos bribones la interrupción o enojarse con ellos.
Lo que estuvieron haciendo unos minutos, antes habían pasado todas las normas de decoro establecido en la sociedad. Ambos lo sabían y no querían hablar de eso. Candy se sentía avergonzada y Anthony a la vez se sentía, él se sentía… frustrado.
Sí, esa era la palabra frustrado y la verdad era que no sabía por que se sentía así. Al mismo tiempo se sentía sediento de Candy. Si antes la necesitaba, después de lo había pasado entre ellos hacia apenas unos momentos, le dejaba claro que después de esto, él la necesitaba más que nunca. No quería estar lejos de ella nunca más. La amaba con toda su alma; estaba completamente loco por ella.
Anthony levantó lo que los pequeños bribones habían tirado de las canastas, y les obsequio varias verduras, y los llevo a otro lugar; lejos, muy lejos de ellos. Candy lo miró caminar con ellos en sus manos, y suspiró al verlo, se veía guapo, y con la camisa entreabierta se veía aún más. Se cacheteó mentalmente por ese comentario.
—¿Qué estás pensando Candy? Si Patrick, la señorita Pony o la hermana María supieran lo que hice. Dios mío…no quiero pensar que me dirían, pero… ¡ah!, se ve guapísimo él muy malvado —, discretamente, volvió a acomodarse el vestido y el cabello.
Anthony la veía a lo lejos disimuladamente también, mientras alimentaba a los animalitos; la verdad es que no quería más interrupciones. La quería solamente y exclusivamente para él. Esa noche era la celebración de su cumpleaños y no quería que nada lo echara a perder.
— Candy, hoy te ves más guapa que nunca —, pensaba el jovencito mientras se la comía con la mirada a lo lejos y analizaba con calma lo que había sucedido entre ellos. — ¡Dios!, no sé que hubiera pasado, si estos dos bribones no hubieran aparecido. Me tienes embrujado, Candy. No sé que voy hacer para resistirte Candy. Necesito hablar con mi padre y el Tío Abuelo. Te amo Candy, quiero que seas mi esposa —, suspiró profundamente y se concentró en los dos intrusos de la noche; los dos conejitos comían despreocupadamente toda la comida que les había dado. —Listo, creo que con esto no nos darán más lata; están muy bonitos, por cierto —, pensó alegremente con una sonrisa.
Más sereno y relajado regresó al lado de Candy quien lo esperaba sentada cerca de la hoguera. La necesidad que tenían uno al otro se había incrementado con esa experiencia tan íntima que habían tenido. Ambos estaban rojos de vergüenza y cohibidos. Anthony rompió el silencio, avergonzado por su conducta poco caballerosa con la chica de sus sueños; comenzó pidiéndole perdón.
— Candy...perdóname, por favor.
Ella que hasta ese momento tenía la mirada baja, la levantó y lo miró a los ojos
— ¿Cómo?
Él le tomó la cara con cariño para mirarla directamente a los ojos.
— …yo me aproveché de la situación, sin querer. Te amo con todo mi corazón, te he extrañado tanto estos meses, tu cercanía, …tu cercanía me volvió loco. Perdóname Candy; por favor perdóname por faltarte el respeto. Perdóname por perder la cordura, y querer...querer más de ti.
Ella enrojeció al entender lo que él quería decirle. Bajó los ojos avergonzada antes de contestarle.
— No, yo soy la que debió detenerte, yo…
— No Candy fue mi culpa...el adulto soy yo. Patrick me lo dijo, me lo advirtió. ¿Me perdonas? —, le dijo vehemente mientras le tomaba su cara con cariño y la miraba directamente a los ojos. — Nunca bajes tu vista ante nadie; mucho menos ante mí, por favor. Tú no tienes la culpa fui yo el único culpable. ¿Me perdonas?
— Yo…yo no tengo nada que perdonarte…fui…fuimos los dos.
— Te amo Candy.
— Yo también te amo Anthony.
Él se acercó lentamente a su bello rostro, y un suave beso, selló sus disculpas; sin embargo, Anthony tenía que ser honesto con ella. Después del breve beso, la miró muy serio.
— ¿Qué pasa?
Con una sonrisa traviesa, y dándole primero un beso en su nariz, le susurro después al oído.
— Que no puedo prometerte que no pasará de nuevo, te amo Candy, te amo con todo mi corazón.
Ella se retiró y lo miró sorprendida.
— Anthony, ¿qué dices?
— La verdad, que te amo y me vuelves loco, loco de amor y de pasión. Candy, te amo.
Ella iba a decirle algo, pero la beso nuevamente, pero este beso fue un beso apasionado que le demostraba todo su amor y pasión por ella. El tiempo se detuvo un instante para ellos, después de ese apasionado momento; la tomó de la mano, y le dijo
— Ven vamos, se nos hace tarde para nuestro picnic.
Ella completamente turbada por sus palabras y apasionado beso, se dejó guiar nerviosa, recordando los consejos que le diera años atrás la señorita Pony.
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(Flash Back)
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— Candy, estas creciendo...eres casi una señorita.
Ella se llevó las manos a la boca, tratando de tapar la risa que tenía al escuchar decir eso.
La hermana María, con la ceja elevada, le indicó que estaba molesta por su conducta.
— Sí Candy, aunque no lo creas y te burles, pronto serás una señorita, y tienes que cuidarte.
— ¿Cuidarme?
— Sí
— ¿De qué?
La hermana María se ruborizó, y conquistó vacilante.
— Simplemente cuidarte.
La señorita Pony quien las miraba desde el quicio de la puerta, suspiró profundamente, meneó su cabeza y sonriendo se acercó a ellas.
— Hermana María, yo le explicó.
La hermana María la miró agradecida, y salió despavorida. Ella entró y sentó en uno de los viejos sillones.
— Ven Candy siéntate cerca de mí.
Ella la obedeció, inmediatamente.
— Candy, tú estás cambiando y pronto te convertirás en una señorita, tal como te lo dijo la hermana María. Los hombres y mujeres son diferentes Candy, no sólo físicamente como podrás haberte dado cuenta en los bebes.
Candy se ruborizó, y asistió levemente.
— Bueno, también son diferentes en su forma de comportarse. Una mujer tiene que ser siempre decente y fuerte.
—¿Fuerte?
— Sí Candy, debes ser fuerte a las tentaciones.
— ¿Tentaciones?
— Sí, una mujer tiene que restringir sus emociones y comportarse decentemente. El hombre llega hasta donde la mujer lo permite, nunca olvides eso...
Candy la miró como si tuviera cinco cabezas; comportarse, restringir sus emociones, ¿de qué hablaba la señorita Pony? No le entendió nada, ella lo único que quería hacer era irse, pero dijo sí a todo, porque desde la ventana veía a los niños jugando alegremente, así que le sonrió angelicalmente, y con una mano elevada le hizo un rápido juramento...
— Entiendo señorita Pony, lo prometo.
En ese momento, la pequeña rubia prometía hasta ser monja, todo con tal de correr afuera y jugar con los niños. Que lejos estaba de imaginar el significado de sus palabras.
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(Fin de Flash Back)
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Anthony delicadamente la colocó en su lugar sobre los cojines que había traído para esa noche tan especial, pero ella ni cuenta se dio, su mente repetía esas palabras que hasta este momento tenían sentido en su vida.
— "El hombre llega hasta donde la mujer lo permite...permite —, repetía una y otra vez esa frase mortificada en su cabeza.
Se ruborizó, y con vergüenza aceptó que Anthony había llegado hasta donde él quiso, porque ella sencillamente se lo permitió. Ella nunca le puso un alto, o dijo no. Se mordió el labio nerviosa y empezó a jugar con sus dedos; estaba en problemas. Con horror descubrió que no tenía fuerzas para decirle que no, a nada de lo que él le pedía o le hacía.
Anthony a su lado ignoraba el descubrimiento que Candy había hecho en su vida, él aún estaba absorto mirando lo bella y provocativa que se veía mordiéndose el labio. A su mente vinieron los deliciosos besos que se había dado hacía apenas unos minutos antes, y trago saliva. Tratando de serenarse y de calmarse, empezó a acomodar la fruta que había volado cuando él había caído, para serenarse; mientras Candy seguía en su tortura interior.
— Dios...y ¿si quiere algo más?... ¿qué voy hacer? Soy una tonta, ¿si la señorita Pony y la hermana María, o Patrick hubieran visto lo que paso entre nosotros? Con toda la razón dirían que soy una desvergonzada, una descarada, y que soy la vergüenza total del Hogar de Pony y de la familia Andrew —, con absoluta tristeza meneó su cabeza.
Ambos se habían extrañado intensamente durante los tres meses que estuvieron separados, pero después de lo ocurrido esa madrugada, todo había cambiado para siempre. Era tan palpable la necesidad del uno por el otro que ambos temían mirarse a los ojos por lo mismo. Era algo que ninguno entendía ni quería decírselo al otro, pero cada rose de mano entre ellos, aumentaba el nerviosismo en ambos. Tal vez era la felicidad de estar juntos de nuevo después de haber sido separados por varios meses, o simplemente fueron esas caricias intimas vividas unos momentos antes que los tenían tan inquietos.
Ninguno habló por un largo rato, solo se dedicaron admirar por un buen rato y en silencio como les había quedado su improvisada "mesa" de picnic. A los lejos, los ruidos de los dos conejitos nuevamente llamaron su atención haciéndoles reír; eso hiso que rompieran el silencio que reinaba unos momentos antes entre ellos. Anthony presintiendo que ella se sentía apenada por lo vivido, trato de distraerla hablándole de su picnic, pero era tan difícil hablar en ese momento después de lo ocurrido entre ambos.
— Sabes princesa, ya solo faltan unas cosas para que nuestra mesa está completamente lista.
Ella lo miró extrañada, y se puso a pensar, colocando sus dedos en la boca mientras miraba con atención la "mesa" de picnic; a su lado Anthony la miraba embelesado. Ella había sacado todas las cosas de las cajas que encontró detrás del roble. En ellas venían los manteles, cojines, y edredones. Juntos habían sacado la comida de la cabaña. Inclusive, Anthony había traído copas de cristal, vasos, platos, cucharas, tenedores, tazas para tomar té, agua y hasta vino. Sí, el muy malvado había tomado sin permiso de Elroy, una botella de vino de la bodega de la familia sin que nadie lo mirara; pero para ser justos con el chico, el vino lo había traído exclusivamente para el bueno de Patrick. Sin embargo, su ausencia cambiaba todo, tal vez ahora ellos podrían tomar algo del vino.
En su opinión, todo estaba listo para empezar a cenar; la cena que había traído se veía deliciosa, había queso pan, verduras, fruta, bueno todo era perfecto. Ella ya quería comer; la verdad es que ella como siempre tenía hambre, pero hoy más debido a que los nefastos Legan le habían espantado el hambre en la cena; además, ella no había comido nada ese día por la mañana porque se dedicó a esperar a Anthony todo el día. Su estómago ya empezaba a gruñir levemente como siempre.
Hambrienta, sedienta, y completamente extrañada lo mira a los ojos y le dice frustrada después de haber revisado toda la "mesa."
— Anthony, amor, no sé que falta, pensé que había puesto todo.
Él sonrió y le dio un beso tierno en la boca.
— Lo sé, esa es otra de las sorpresas que tengo para ti. En un momento vuelto.
Antes que Candy dijera algo, él se levantó y se encaminó en dirección a la cabaña. Ella hizo lo mismo, pero en dirección opuesta; ella se dirigió a la orilla del lago. Le fascinaba observar el reflejo de la luna en el centro del lago, parecía que la luna estaba ahí, entre las aguas cristalinas de ese lago encantado. El viento soplaba levemente las ramas de los inmensos arboles del lugar; las hojas de los frondosos robles blancos que rodeaban el lago empezaban a cambiar su brillante color verde a tonalidades de típicas de la estación de otoño: rojizos y dorados. Aquellos robles que empezaban a sucumbir ante la inclemencia del tiempo causados por el otoño; tenían a los pies de sus frondosos troncos alfombras de hojas de multicolores que iban desde amarillentas, morrones, doradas, rojas y unas aún conservaban su verde color. Candy estaba maravillada ante impresionante espectáculo.
Estaba tan ensimismada en sus observaciones, que no se dio cuenta que Anthony se había acercado a ella, hasta que le tocó el hombro; ella brincó parejita de la sorpresa. El guapo jovencito no le dio tiempo de hacer nada y la envolvió en un amoroso y apretado abrazo, cuando la tuvo quieta, le preguntó seductoramente al oído mientras ella se estremecía al sentirlo tan pegado a su cuerpo.
— ¿Te asusté amor? —, ella volteó a verlo, sonriéndole nerviosa y perturbada por su cercanía susurro levemente.
— Un poco —, ella estaba esa noche demasiado nerviosa. No era la primera vez que él la abrazaba de esa manera, pero por alguna razón extraña sentir su fuerte pecho en su espalda en ese momento la tenía casi sudando; aunque aparentó una calma que estaba muy lejos de sentir. Probablemente era por las caricias intimas que habían compartido antes.
— ¿Qué miras con tanto interés, Candy? — le susurró nuevamente al oído
— …yo…yo miraba el reflejo de la luna, me encanta verla. Se ve maravillo su reflejo pareciera que la luna está dentro del lago. Me encanta este lugar, sabes. ¡Ah extrañé tanto esta vista! ¿Tú no?
Él colocó su cabeza sobre el hombro cariñosamente. Aspirar el perfume de su cuerpo y rizado cabello era un regalo para Anthony. La mantuvo abrazada así por un rato, mientras ambos disfrutaban del espectacular reflejo de la luna llena sobre las cristalinas aguas, pero toda su atención se empezó a enfocar en ella, en la maravilla de tenerla así de nuevo entre sus brazos. Dejó escapar un profundo suspiro antes de contestarle…
— Mmmm...tienes razón es un cuadro maravilloso, es el perfecto escenario para ser pintado por el mejor pintor de este momento. Sí, yo también lo extrañe muchísimo Candy, pero sabes hubo otra cosa que extrañe más —, le dijo mientras la giraba lentamente
Ella con la sorpresa en su cara preguntó inmediatamente
— ¿Qué cosa?
— Esto.
Sin darle tiempo de reaccionar, la besó con pasión y con amor. Ella cerró sus ojos y se dejó llevar por el momento, le puso sus brazos al cuello. Se separaron hasta que les faltó el aire.
— ¿Sabes dónde estamos?
Ella extrañada preguntó
— ¿No?
— Estamos parados en el mismo lugar donde me hiciste el hombre más feliz, en el lugar donde aceptaste ser mi novia hace unos meses.
Ella emocionada hasta las lágrimas solo pudo decir…
— Anthony, te accor…
Un beso rápido y tierno no la dejó terminar la frase, Anthony la tomó de la cintura con una mano, y con la otra le acaricio la cara para después posar su frente sobre la de ella y sostenerla de su breve cintura.
— Claro que me acuerdo y me acordaré toda mi vida de que en este lugar me hiciste el hombre más feliz. Candy —, la besa brevemente. — Quiero que siempre vengamos a celebrar nuestro comienzo aquí, en este maravilloso lugar que tanto amaron mis abuelos. Ahora es nuestro, es nuestro rincón de amor. Siempre…siempre será nuestro lugar; donde nuestra historia de amor comenzó su…
Ahora fue Candy quien no lo dejó terminar, se puso de puntitas y lo besó con toda la pasión de su joven corazón poniéndole los brazos al cuello. Él la sujetó con amor, era el marco era perfecto para celebrar su reencuentro amoroso con la luna llena brillando en el firmamento y su reflejo a los pies de ellos. El amor y su pasión volvió a cegarlos de nuevo, poco a poco Anthony comenzó a llenar su cuello y cara de pequeños besos; la respiración de ambos se empezó a acelerar nuevamente. Nuevamente como lo fue hace meses atrás, los mudos testigos de sus candentes caricias fueron los frondosos robles y ese hermoso lago.
Sin embargo, esta vez no habría intrusos que detuvieran sus besos. No, esta vez Patrick no llegaría a estropearles su noche. Hoy era su momento, su reencuentro, un rencuentro que cada vez se tornaba más intenso e íntimo. Ambos estaban perdidos en una hoguera de pasión y de deseo.
Las caricias se empezaban a tornar nuevamente más atrevidas por parte del jovenzuelo; sus manos lentamente abandonaron la cintura para dirigirse rumbo al norte de su musa; él quería seguir explorando esas tierras vírgenes de su amada; aunque, una voz interna le decía que no era correcto, su deseo acallaba cualquier momento de cordura en él.
Nada podía detenerlos esta vez, ellos se estaban dejando llevar por la pasión nuevamente…cuando un extraño ruido los distrajo nuevamente. Anthony miraba a todos lados buscando a los intrusos; sin embargo, Candy roja de vergüenza se cubrió la cara y susurró completamente avergonzada…
— Perdón… tengo hambre
Era su estómago quien estaba protestando y le exigía a gritos atención. Anthony estalló en risas, esto le ocasionó un golpe en el hombro por parte de su amada.
— ¡Ouch!
— Tonto — le dijo una ruborizada y molesta Candy quien le dio la espalda.
El meneó la cabeza sonriendo y la abrazó con amor.
— Preciosa, no te enojes, por favor, solo estoy jugando — le dijo al oído mientras le daba un beso en el cuello.
Ella sorprendida se volteó a mirarlo, y él aprovechó el momento para abrazarla con cariño.
— Lo siento Anthony —, le dijo casi llorando.
Él le levantó la barbilla y le dio un fugaz beso. Él estaba agradecido a Dios por la interrupción, era la segunda vez que sus besos lo estaban volviendo loco.
— Ven amor, estoy muerto de hambre.
Candy nerviosa y ruborizada por esos momentos tan íntimos vividos con Anthony y sintiendo aún en su cuerpo las sensaciones producidas por las caricias atrevidas de Anthony, como era su costumbre últimamente con Anthony, sólo se dejó llevar sin poner resistencia.
En pocos minutos ambos se sentaron para comenzar cena. Anthony se había lucido, le había llevado todo un manjar. De pronto Candy lo mira sorprendida y pregunta mientras tomaba unas uvas y antes de llevarse unas a la boca, le preguntó.
—¿Y las sorpresas amor? ¿Cuáles eran?
— Es verdad se me había olvidado, cierra los ojos por favor.
Ella obediente a las instrucciones de su amado como siempre, le siguió la corriente. Ella sintió como él se levantó de su lado, lo escuchó alejarse de ella por unos momentos, y escuchó cuando regreso a su lado. Ella inquieta por todo el ruido que él estaba haciendo a su alrededor preguntó
— ¿Ya los puedo abrir?
— No, todavía no
— ¿Ya?
— No
— ¿Ya? —, él la miró sonriendo, y solo meneó la cabeza mientras terminaba rápidamente lo que estaba haciendo.
— Ahora si ya los puedes abrir.
Cuando abrió sus preciosas esmeraldas verdes, se encontró con una escena muy romántica; había un gran ramo de rosas Dulce Candy, velas encendidas y muchos postres, entre ellos destacaba un pastel de chocolate de fresas y crema.
— Toma amor estas flores son para ti con todo mi corazón —, ella las tomó sorprendida y emocionada a la vez.
— Anthony, pero esto es para celebrar tu cumpleaños.
— Y lo estamos celebrando —, dejó escapar un suspiro recordando sus apasionados besos
Ella solo se ruborizó.
— Yo también tengo algo para ti —, y sacó de una bolsa de su vestido una bolsita de terciopelo.
— Es por tu cumpleaños, toma. Patrick me hizo el favor de llevarme a la joyería del pueblo para comprarlo.
Él curioso lo tomó y abrió la bolsita dejando caer el contenido en su mano. Sorprendido por el hallazgo, exclamó contento.
— ¡Es una medalla con la imagen de San Andrés de oro! (el patrono de Escocia)
— Es para que te cuide cuando no estamos cerca.
Él le sonrió dulcemente y la besó tiernamente nuevamente
— Gracias, te amo —. Aunque hubiera querido decirle que no separaría, sabía que tal vez tendrían que hacerlo, si quería hacerla su esposa cuanto antes. La única manera de independizarse del yugo de los Andrew y ser libre con su amada, era demostrándoles su capacidad en los negocios. Tomaría las riendas de su fortuna y Elroy nunca volvería a tratar de controlar su vida nunca más, necesitaba trabajar en los negocios de la familia, cuanto antes.
Un nuevo rugido del estómago de su amada les indicó que era hora de comer; ambos rieron esta vez, muerta de vergüenza Candy comenzó a comer unas fresas rápidamente. De entre todas las cosas que Anthony le había llevado como sorpresa, una le parecía la más deliciosa: el pastel de chocolate decorado con fresas y crema.
Candy sonríe al verlo, y sin pensarlo comienza hablar en voz alta.
— Mmmm, delicioso.
— ¿Qué dices Candy?
— ¡Ah! ...decía que, …que estoy muy contenta. Mintió queriendo omitir su gusto exagerado por el pastel.
— ¡Oh!, yo pensé que te había gustado la sorpresa del pastel…
Roja de la pena por haber mentido y ser descubierta, sólo le sonrió nerviosamente, y haciendo un precioso mohín y jugando con sus dedos, le dijo.
— Me descubriste Anthony, lo siento…creo que me conoces bastante, y sabes que me gustan mucho los dulces—, lo mira dulcemente a los ojos. — Gracias es un hermoso detalle.
Se miraron intensamente sin titubear hasta que…el estómago de Candy quien no había cenado por la pena y tristeza de no haber visto a Anthony durante todo el día comenzó nuevamente a sonar extrañamente. Haciendo que la jovencita se ruborizara otra vez intensamente, ante la mirada picara e intensa de un sonriente Anthony
— Es…es que no desayuné ni cené bien, sabes —, ya no sabía que decirle. Si tuviera a su estómago de frente de seguro lo patearía por tanta vergüenza que le había hecho pasar esa noche.
— Jajajajaja
— Malo, y haciendo un gracioso puchero cruzo las manos y se volteó molesta.
— Tontita, no te enojes Candy, no me gusta verte enojada conmigo. Suficiente tuve cuando me metí a tu cuarto y no querías ni mirarme o hablarme por lo furiosa que estabas.
Volteó y lo miró
— Lo siento Anthony, pensé…pensé que ya no querías verme o estar conmigo.
Se acercó a ella, y acariciando su cara con cuidado, le dijo al oído
— Candy recuerda siempre que tú eres y serás siempre la persona más importante en mi vida y la única, por favor recuérdalo siempre. Una ruborizada y feliz Candy le contestó.
— Gracias Anthony, yo, … yo también siento lo mismo por ti.
De nuevo se miraron intensamente, y comenzaron a comer. El tiempo paso lentamente, y platicaron del tiempo que estuvieron sin verse mientras comían alegremente la cena que Anthony había traído. Finalmente, llegaron a la parte favorita de Candy: el postre. Pero primero retiraron todo lo demás del mantel para dejar solamente el pastel, dos platos y dos copas de vino que se atrevieron a servirse sobre el mantel. Aunque el vino era únicamente y exclusivamente de Patrick, al no estar él, a Candy se le ocurrió que era una buena ocasión para celebrar que estaban juntos. Sus ojos verdes se iluminaron cuando Anthony le cortó una rebanada muy grande de pastel con muchas fresas y crema sobre él.
La jovencita con lo glotona que es no pierde un momento, y sonriéndole coquetamente a Anthony empieza a devorar el pedazo de pastel que Anthony le sirviera. Ella ajena a que Anthony la mira fijamente, devora su postre en segundos. Todo era silencio en ese momento, bueno el único ruido provenía de la boca de Candy de satisfacción cuando degustaba su adorado pastel de chocolate con fresas. De pronto se escuchó una sonora carcajada.
— Jajajajaja
Candy se sorprende al verlo reír así, y no comprende el por qué.
— ¿Pasa algo Anthony?
Anthony suspira, y mirándola embelesado se acerca peligrosamente a ella, y le dice al oído seductoramente
— Te ve preciosa con bigote de chocolate y crema… ¿me regalas un poco de tu chocolate?
— ¡Qué!…
Se toca a su cara, y se da cuenta que en verdad tiene chocolate y crema en la cara. Llena de vergüenza, se molesta un poco, y se voltea molesta cruzando sus brazos.
— Jajajajaja…Candy te ves preciosa así, pero mira yo te lo quitaré…no te enojes otra vez. Para contentarla, Anthony se acerca a la jovencita con cuidado; hincado ante ella, empieza a limpiarle su bello rostro con una servilleta…pero la cercanía de su perfume, su rostro, y esa deliciosa boca lo tienen en un estado de trance que nubla su pensamiento y hacen que tiemble al tenerla tan cerca de él…a mitad de su trabajo, cambia de opinión, y le da un tierno bezo en la comisura de los labios para quitarle la crema y el chocolate.
— mmm...delicioso.
Le dice seductoramente al oído. Ambos se ven a los ojos embelesados, la cercanía de sus cuerpos y el roce de sus bocas hacen que sus corazones latan violentamente. Antony la toma tiernamente de su cara…se olvidan del chocolate y de la crema…y ambos cierran sus ojos y poco a poco Anthony se acerca a Candy y le da un tierno beso que se torna en uno apasionado que dura para ellos una eternidad. Ambos adolescentes suspiran profundamente y se miran a los ojos, mientras Anthony con el delicioso sabor de chocolate, crema y el sabor natural de Candy le habla mientras la besa nuevamente en la comisura de los labios y lentamente da besos a su cuello.
— Candy, te amo…te amo.
— Anthony…yo te…
La calla uniendo sus bocas en un nuevo beso, mientras la acerca más a su cuerpo. Poco a poco la va recostando sobre el mantel mientras la llena de besos, y con audacia poco a poco va bajando nuevamente el vestido del hombro de Candy mientras va besando y mordiendo con dulzura su hombro. Ella ya perdida en el torbellino de nuevas sensaciones, no lo detiene, simplemente se deja llevar nuevamente por el deseo que la quema esa madrugada. Ella sin darse cuenta comienza a desbrochar los botones de su amado cuando está acariciando su pecho.
El vestido va cayendo, y sus besos llegan al destino que él ha estado buscando con desesperación toda la madrugada. Como un niño desesperado, prueba por primera vez las delicias que esos dos hermosos capullos que se le ofrecen con miedo; su cuerpo se estremece hasta la última célula de su cuerpo cuando por primera vez los labios de él tocan el primer capullo de su cuerpo, el segundo la hace exhalar un grito de satisfacción. Después de besar por primera vez los capullos de su amada, la besa con toda la pasión que lo ha consumido toda la noche.
Sus manos siguen sin detenerse con caricias y quitando las hojas a esa rosa que él está degustando con calma, y ansiedad esa madrugada. Ambos adolescentes dan rienda suelta a esa pasión que los tiene en completa erupción; sus ropas desaparecen y sus toques son electrizantes para ambos. Su cuerpo sufre convulsiones de un placer infinito y desconocido cuando su boca toca y toma poco a poco las mieles de su fruto prohibido. Anthony la tortura de amor con esos besos prohibidos. Esta vez ya no hay interrupciones que los detengan, esta vez no hay un Patrick que interrumpa su beso. El baile de la danza del amor ha comenzado, y ambos comienza a demostrar dotes de ser unos excelentes bailarines en esa danza hasta entonces prohibida para ellos. Ella se deja guiar por su amante compañero quien solo la quiere amar, y adorar de pies a cabeza hasta hacerla explotar de felicidad.
La cordura e inocencia en ambos se ha esfumado esa madrugada y para siempre en sus vidas. El ritual del amor está en su pleno apogeo. Él va colocándose con cuidado en esa danza nueva y disfrutada por todas las parejas del mundo. Es la primera vez de ambos, pero la inexperiencia de él ha sido guiada por su instinto y curiosidad. Un destino le espera y a pesar de no saber cómo tendrá que llegar; comienza su camino con un placentero juego de caricias en esa zona amada que comienza a liberarla a ella de todo perjuicio y pensamiento de culpas. Sin darse cuenta los adolescentes comienzan a fundir sus cuerpos llevados por ese intenso amor que late en sus tiernos corazones y en esa nueva necesidad de unirse íntimamente que sus cuerpos a gritos reclaman de ambos.
Quizás fue esa inmensa necesidad de estar juntos después de haber estado tanto tiempo separado…los que llevo a una unión sin retorno para ambos; una unión que cambiaría el resto de sus vidas.
El comienzo es doloroso e intenso y su grito de dolor, es callado con un apasionado beso que la va calmando mientras se acostumbra a ese nuevo y extraña intromisión. Con calma el joven amante continuó su camino por el virgen camino de ese canal de amor con suaves y pausadas oleadas, que poco a poco la hacen sentir un nuevo placer indescriptible, que la hacer estremecerse de pies a cabeza. Él sumergido y perdido en un interno intenso huracán de profundo deseo, va dejando besos intenso y cariños en sus tiernos capullos que hace que ese viaje nuevo sea más intenso y más placentero.
Las intensidades del oleaje de su amor son tan gratificantes para ella, que su cuerpo reacciona a tan extraño y nuevo placer con intensos gemidos y gritos que lo hacen a él sentir más amor por su princesa y más excitado por ella. Él continúa navegando en el canal del amor con una intensidad frenética por más tiempo; sin aminorar su velocidad y camino llega por fin a la cumbre de ese destino desconocido. Ambos explotan al mismo tiempo al llegar juntos al clímax de esa entrega amorosa.
Fue…su primera vez para ambos…llena de amor, ternura y pasión. Las culpas, los remordimientos, y la realidad…llegaron después, pero su amor, su entrega fue pura sin malicia, sin premeditación…Fue tal vez la separación, o quizás la bella luna llena que nubló sus pensamientos y erradicó su cordura. Solo tenían 14 y 16 años. Un te amo…quieres ser mi esposa…y…un…sí acepto…fueron la promesa de esa unión bajo la luz de la luna llena.
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Continuará
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Nota 1: San Andrés es el patrono de Escocia; es uno de los doce apóstoles de Jesucristo. De acuerdo aún a leyenda, un monje llamado Regulo llevo las reliquias de San Andrews a Escocia, donde se le concedió un espacio para construir una iglesia. Ese lugar es conocido como la ciudad de St. Andrews que recibe el nombre en honor de este santo. Se celebra cada año el 30 de noviembre y es el Dia Nacional de Escocia. La bandera de Escocia es conocida como la bandera de San Andrew o Saint Andrew's flag desde tiempos medievales. El aspa blanca de la bandera representa la cruz en la que San Andrew fue crucificado el 30 de noviembre 60 DC. San Andrés es también patrono de Grecia y Rusia.
Decidí que la medalla que le regaló Candy fuera de San Andrés por ser el patrono del país de su abuelo, Escocia, y debido a la separación que tuvieron pensé que era un buen regalo para el amor de su vida.
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Nota 2: El pastel chocolate es un delicioso postre que se popularizó a finales del siglo XIX. Sus ingredientes varían dependiendo de la receta, pero por lo general sus ingredientes básicos son huevos, mantequilla, azúcar, harina, vainilla, leche, bicarbonato de sodio, polvo de cacao y chocolate. En 1828, el químico holandés Casparus Van Houten fue quien inventó un método para extraer la grasa del licor de cacao, esto permitió la comercialización del cacao en polvo. Rodolphe Lindt en 1879 fue quien creo un nuevo proceso en Suiza para producir el chocolate más homogéneo y sedoso, haciendo posible que el proceso de hornear con chocolate fuera más fácil, el procedimiento se llamó concheado. Las primeras recetas de este postre consistían en pastel blanco o amarillo cubierto de chocolate. El primer chocolate que se considera de chocolate fue preparado hasta consisto en un pastel blanco o amarillo cubierto de chocolate el primer pastel que se considera de chocolate fue preparado en 1900 y es el famoso Devil's food, su nombre peculiar fue dado ya que se consideraba que tan delicioso postre debería de ser un pecado.
Como Candy es adicta a los postres, se me ocurrió un delicioso postre de chocolate con fresas y crema para esta escena entre ellos; el postre perfecto para la noche perfecta de ambos. Es interesante ver cómo la gente en el pasado hizo posible el uso del chocolate en la repostería, algo que nosotros en ocasiones no valoramos. No fue fácil hacerlo, pero gracias a gente ingeniosa como Lindt, nosotros hoy en día podemos disfrutar sin problema alguno de las delicias del chocolate en nuestros postres; el chocolate fue considerado por mucho tiempo como un afrodisiaco.
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Les invito a leer mis otras historias:
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"Stear: Reflexión Al Amor Perdido." Es una mini historia de dos capítulos.
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"Una Nueva Oportunidad." Esta es una historia del Príncipe de la Colina, en un Albertfic.
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A todas las personas que han dejado mensajes, y a las que solo me hacen el favor de leer la historia de forma anónima. Muchísimas gracias por apoyar estas historias, se los agradezco infinitamente.
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Agradecimientos
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Nuevamente disculpen la tardanza; la única excusa que tengo esta vez es que fue un difícil capitulo para mí. Es la primera vez que escribo una escena romántica, fue muy difícil hacerla; así que espero haya sido de su agrado. Lo escribí y reescribí varias veces con el único propósito de hacerlo romántico y de que les gusté. También espero no haya ofendido a nadie con lo que sucedió en este capítulo.
Tal vez se pueda cuestionar como una jovencita de apenas 14 y un joven de 16 años puedan tener este tipo de relación, pero desgraciadamente sí pasa y más seguido de lo que deberían aún en nuestros tiempos, y las consecuencias son las mismas del siglo pasado a pesar de existir métodos anticonceptivos. No fue fácil tomar la decisión de hacer esto en una historia, por las edades, pero es el tema central del argumento; sin este encuentro intimo no habría historia. Espero que sigan disfrutando de la historia como lo han hecho hasta este momento.
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Gracias a cada una de ustedes que me han dado consejos para mejorar, de verdad se los agradezco infinitamente. También, le doy la bienvenida a las nuevas chicas que han comenzado a leer esta historia. Es un honor contar con su apoyo, y me ha causado una alegría inmensa que este gustando esta historia. Gracias a todas por leer, por dejar comentarios, y por hacer de esta humilde historia una de sus favoritas. Cada capítulo para mí es un reto porque nunca había hecho nada parecido, y me da muchísimo gusto que continúen conmigo en esta nueva aventura.
Gracias especialmente a las personas que me regalaron comentarios y a todas aquellas que me han leído en forma anónima en el pasado capítulo. Si alguien se me paso, de antemano les pido una disculpa.
Este capítulo se lo dedico en especial a mis amigas Nerckka Andrew, Val Rod, Maravilla121, Sandy Sanchez, y Malinalli Coy.
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Nerckka Andrew: Nerckka, espero que continúes con tu recuperación de tu problema médico. Espero que este capítulo sea suficientemente largo amiga; fue toda una odisea hacerlo, a ver si le atine. Que te mejores.
Sandy Sanchez: Sandy deseando que todo se mejore para ti. Así es amiga, ambos se ven guapísimos con capas, el romance estuvo presente en el capítulo, espero que lo disfrutes.
maravilla121: Maravilla gracias por hacerme el favor de leer el borrador del capítulo y darme tu opinión, me ayudó muchísimo. No Patrick, no gendarme que los cuide, tienes toda la razón amiga. Como siempre gracias por tu apoyo.
Rosas y Gardenias: Como siempre amiga, deseando que DIOS te bendiga a ti y a tu hermosa familia y muchísimas gracias por tus deseos. Siempre quise que pudieran enfrentarse a Elroy sin miedo, pero solo esos tres chicos casi huérfanos, de verdad que no tenían ningún apoyo, por lo menos en esta historia si lo tienen. Gracias.
serenitymoon20: Si querida amiga…paso lo que tenías en mente, bueno espero que haya podido recrearlo de una manera romántica e interesante. La verdad es que lo escribí varias veces porque no sabía si lo estaba haciendo correctamente. Espero que lo disfrutes.
Grey: Tenias toda la razón amiga, este capítulo lo demuestra cien por ciento. Gracias.
Val rod: Val, toda la suerte del mundo en tu tesis y en tu posgrado. Estas en lo correcto amiga, estos chiquillos se quemaron completitos en su hoguera de pasión y amor.
TamyWhiteRose: Me parece Tamy que Candy no volverá a dudar de su amor después de esta noche. Amiga ya estamos en el mes de su cumpleaños. Gracias.
Adoradandrew: Jajajajaja me mataste de la risa, pero tenías toda la razón. Anthony ganó el premio mayor de la noche, gracias.
Nana: Espero que hayas disfrutado este capítulo, como siempre gracias.
Cagalli Yula: Muchísimas gracias por tus bendiciones, DIOS te bendiga a ti y a tu hermosa familia también amiga. Tenías toda razón, paso de todo.
Sakura-chan: Amiga concuerdo contigo en todo, fue una pena terrible lo de Anthony, la pareja ideal de Candy, gracias.
Saori Atena: De verdad que muchísimas gracias por tus palabras, son un halago. Espero que sigas disfrutando esa humilde historia.
Angdt: Gracias por agregar mi nombre a la lista de alerta de autores y de historias.
Lyn Minmei: Disculpa la tardanza, espero que hayas disfrutado el capítulo, gracias.
Kanade Tachibana: Tarde amiga pero segura, espero que hayas disfrutado el capítulo. Gracias.
Loreley Ardlay: Algunas de las cosas que mencionaste pasaran, pero otras no. Poco a poco descubrirás más; este capítulo te contesta una de las preguntas, si paso, gracias.
Chibiely: Gracias por agregar mi historia en tu lista de favoritas, se te agradece.
Ranka lee: Espero que esta continuación te haya gustado también.
Meer Campbell: Tal como lo comentaste, los limites se rebasaron sin supervisión; estos chicos necesitaban supervisión las veinticuatro horas.
Lacus Sheryl Nome: Espero que haya podido presentar lo que te imaginaste; fue un capitulo
Diferente y complicado.
Lacus Sheryl Nome: That's what I have been trying my friend, to show their eternal and unconditional love; hopefully, I achieved my purpose.
OHHCartist: Their eternal and unconditional love is unique, glad you like it.
Gissa A. Graham: Así es amiga, todo se mejoró para ellos sin Patrick, aunque las consecuencias serán inmensas para ella especialmente.
AlexaPQ: Como siempre gracias por tu apoyo.
Malinalli Coy: Malinalli felicidades por tu nuevo trabajo. Un gusto enorme saber de ti, sigo tus recomendaciones..
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Muchas gracias a todas y cada una de ustedes, por leer este fic: Val Rod, Lucero Santoskoy, lachicapoderosa, Lizbeth Haruka, Becky 10000, YAGUI, Rosas y Gardenias, TamyWhiteRose, Maravilla121 ,Clint Andrew, Feliz64, Mitsuki Leafa, Sheryl Clyne, Sakura-chan, Kikyo Sachi-sama, AlexaPQ, Nelly, jacky Andrew, JENNY, Locadeamor, tutypineapple, Ross, Lizita, adrinag1, Nerckka Andrew, chidamami, Mary silenciosa, Cagalli Yula, sayuri 1707, Yanyce, Mizusu Annie, MaiiraHuiir, BetzyC, Penny Charlotte Brown, divette56, Naday, Serena Candy Andrew Graham, Lizita, divette56, Luci Andrew, OHHCartist, Little angel pink, Rosima, Eydie Chong, RORE, , Little angel pink, Rosima, Adoradaandrew, NayrAdg21, Miriam, Gissa A. Graham, Tania Lizbeth, Lizvet Ardray, Eliza-Sq, Lacus Sheryl Nome, Mary Andrew, aday, Fandcya, Malinalli Coy, Maluzaa, CeShlrE, Serenitymoon20, Serenitymoon20, Grey, Carolina Macias, Carolina Macias, Alexas90, Moonlightgirl86, Ranka lee, sweetpea81572, Raven, Gray, Leihej, Lizetholveda, NataliaGG, Flakitamtz, Arleniferrreyrapacaya, IQS, Karina, Nana, Kamanance, Lis69 Meer Campbell, Ranka lee, Grey, Chibiely, Saori Atena, Angdt, Lyn Minmei, Kanade Tachibana, Sakura-chan a todas las Guest que han dejado mensajes, y a las chicas que solo me hacen el favor de leer la historia de forma anónima. Gracias.
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A todas muchas gracias. Cuídense
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