Holaaaa :D Antes que nada... ¡UN MILLÓN DE DISCULPAS! D: Fue apenas mi primer año de licenciatura, y la escuela me consumió toooodo el tiempo :( apenas estoy en mis vacaciones. Así que, vengo a actualizar :) no crean que los olvido 3 he estado escribiendo más capítulos :D Bueno, sin más por el momento, los dejo leer n.n

Los personajes no son de mi propiedad, pertenecen a Rumiko Takahashi y CLAMP.


Capítulo 8: La primer pelea.

Naraku observaba a sus rivales a través del espejo de la pequeña Kanna.

—Kagura, Kanna. Será mejor que vayan a investigar quiénes son esas personas, y qué hacen aquí.

Las dos salieron del escondite, sin responder nada a Naraku, solamente obedeciendo sus palabras.

—Y tú, —decía Naraku, haciendo alusión al niño albino— creo que deberás ayudarlas en este asunto, pero no ahora…

—¿Así que tú también lo sentiste? — Hakudoshi pronunciaba esas palabras con cierto tono burlón en su voz.

—Sí, esas chiquillas tienen poderes extraños. La más grande tiene un parecido espiritual a esa Kagome, y la más pequeña tiene un poder diferente al de ellas; también ese chiquillo tiene algunos poderes, y se ve que el hombre de la trenza es alguien muy fuerte, también tiene parecido con el híbrido.

—Es verdad, y yo creí que no eras tan observador Naraku. Y tienes razón, no creo que sólo Kagura y Kanna puedan contra todos ellos. Además, no me gustaría perderme algo como esto.

—Ya te dije, las ayudarás, pero no ahora…

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—Está bien, ya está todo listo para irnos. Pero primero debemos comer algo, no podemos soportar mucho tiempo con el estómago vacío, en especial ustedes— decía sonriente Kagome, mientras miraba a Inuyasha y a Ranma.

Los demás rieron: sabían que era verdad, esos dos eran unos comelones, aunque ambos criticaban la comida de las jovencitas que les cocinaban.

—Feh…

—Bah…

Tomaron los alimentos a la sombra de un árbol con copa grande y de un verde exquisito. El ambiente era demasiado agradable.

Fruta, carne y bebidas eran pasadas de un lado a otro.

—Aaaay, Kagome, ¡estuvo delicioso!

—Gracias Shippo. Akane, Sakura, Tomoyo y Sango me ayudaron a cocinar.

Después de convivir un rato todos juntos, los nuevos acompañantes y Kagome tomaron sus mochilas, y todos se dispusieron a comenzar una nueva etapa en su viaje por la recolección de los fragmentos.

—Akane, ¿ya hablaste con Ranma?

—Mmm, ¿acerca de qué?

—Oh, tú lo sabes muy bien, no debo decírtelo.

—Aún no Kagome, pero, me da miedo…

—Bueno, ya sabes lo que dicen, no pierdes nada con intentarlo— Kagome le sonrió a Akane, y ésta le respondió de igual manera.

—Y tú, ¿ya le dijiste a Inuyasha?

—P-Pues no… Pero él ya lo sabe, así que…—Kagome dejó de hablar, y vio al chico de ropas rojas y cabello plateado allí, de pie en medio del sendero por el que andaban todos— Espera un poco Akane, en un momento regreso.

Kagome corrió hacia el lugar en el que se encontraba Inuyasha, y trató de averiguar por qué se había detenido de repente en ese lugar.

—Acabo de captar el olor de Naraku… Aunque no es él, lo más seguro es que sea Kagura y la chiquilla de blanco— Inuyasha hablaba con Kagome, pero no dejaba de mirar el cielo.

—Será mejor que les avisemos a los demás lo que sucede, y nos preparemos. Presiento que ellos querrán atacarnos… Pero, ¿Por qué… Por qué justo ahora? Ellos tienen más fragmentos que nosotros…

—Seguramente es porque Naraku ya sabe de la presencia de Akane y los dos chiquillos con poderes. Y también de Ranma.

—Es verdad, podría ser eso. Bueno, vayamos a informarles.

Inuyasha y Kagome caminaron algunos metros atrás del mismo sendero, y allí estaban todos, esperando noticias.

—Chicos… ¿Recuerdan a los demonios de los que les hablamos? —Kagome comenzó a hablar.

—¿Te refieres a Naraku y sus extensiones? — Ranma fue el primero en responder.

—Vaya, sí que eres atento Saotome— Inuyasha le brindaba una media sonrisa a su nuevo acompañante, a su amigo— Así es, Kagome se refiere a ellos; alcancé a captar el olor de Kagura y Kanna hace algunos momentos, se dirigen hacia acá, y probablemente busquen pelear con nosotros.

—Aún no sabemos la razón por la que quieran pelear, lo único que se nos ocurre es que sea por los fragmentos… Pero también podría ser por la llegada de ustedes.

La cara de los nuevos acompañantes de llenó de preguntas y sorpresa.

—La señorita Kagome tiene razón, de esos seres ya no sabemos qué se puede esperar…

—Entonces, preparémonos para la lucha— Sango comenzaba a deshacerse de sus ropas, y quedó finalmente en su traje de exterminadora.

—Ella me comienza a agradar— Ranma estaba confiado y ansioso por tener una verdadera batalla, unos buenos oponentes. Y estaba aún más emocionado por ver los grandes poderes de sus nuevos amigos.

—Veamos si ellos son tan fuertes como ustedes lo dicen— Akane mostraba la misma confianza y ansiedad que su prometido.

—Bueno, es hora: ya están aquí— Inuyasha posó su mano sobre el mango (la empuñadura) de colmillo de acero, y la dejó ahí reposando, esperando el momento para desenfundarla y hacer uso de ella.

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—Kagura, ellos están esperando por nosotras…

—Lo suponía, esos tontos son demasiados y son muy fuertes… Espero que Naraku no nos deje solas en esto, sería muy difícil…

—Supe que Hakudoshi vendrá.

—Perfecto, aunque no me agrade del todo, ese chiquillo es de mucha utilidad.

Con estas últimas palabras, Kagura y Kanna se aproximaron rápidamente hacia sus enemigos.

—¡¿Qué es lo que quieren?!

—Vaya vaya, Inuyasha, se nota que no has cambiado en nada tus modales.

—Feh… Sólo contesta lo que te acabo de preguntar.

—Para ser sincera: no lo sé. Nosotras sólo obedecemos las órdenes de Naraku, y sólo dijo que tuviéramos una breve pero emocionante pelea con ustedes. Así que…— Kagura tenía en mano su abanico, y lo agitó una vez— ¡Danza de las cuchillas!

Numerosas cuchillas salieron disparadas al son del viento desde el abanico de Kagura, cortando todo lo que se interponía en su camino sinuoso.

—¡Akane, cuidado! — Alguien tumbó a la peliazul al suelo, protegiéndole de esas amenazantes cuchillas— ¿estás bien?

—S-Sí… Muchas gracias Inuyasha.

—Sí, bueno, yo… No hay de qué, sólo ten más cuidado a la próxima, recuerda que ellos son unos oponentes demasiado peligrosos para los humanos, incluso para otros demonios…

—Muy bien, no lo olvidaré. Gracias nuevamente, estoy en deuda contigo Inuyasha— Akane le ofreció una sonrisa, y después se fue corriendo al lugar donde se encontraba su chico de ropas chinas.

—Vaya, veo que no debo preocuparme por ti, creo que ya hay alguien más que te proteje…

—Vamos Ranma, no estarás celoso, ¿verdad? — Akane disfrutaba esos pequeños ataques de celos de Ranma, pero no se lo hacía saber.

—¡Por supuesto que no Akane, yo nunca estaría celoso por una marimacho como tú!

—¡¿Aaaah sí?!, ¡Entonces deja de molestarme!

—Aaaaay, no cabe duda, estos dos se parecen demasiado a Inuyasha y Kagome…

—Ni lo menciones Shippo. Hablando de ellos, miren por allá; parece que la señorita Kagome está disgustada con Inuyasha.

Las dos parejas de jóvenes estaban teniendo pequeñas discusiones, muy similares.

—¡Oigan, no es momento para pelearse! — Sango gritaba desde los cielos, con su hiraikotsu en mano y montada en Kirara— ¡Sería mejor que me ayuden un poco con esto!

—Sango tiene razón, será mejor que la ayudemos— Miroku absorbió algunos demonios con su agujero negro (de esos que salen sabrá dios de dónde, sólo Kagura lo sabe).

—¡Viento cortante!

Kagome lanzó algunas de sus flechas purificadoras. Sango, Shippo y Miroku combatían con algunos demonios que invocó Kagura.

Ranma, Akane y Shaoran hacían otro tanto contra los demonios.

—¡Vamos Sakura, utiliza alguna de tus cartas! — Tomoyo estaba grabándolo todo.

—Es verdad, debo ayudarles. Quizás me sirva la carta viento…

—No Sakura, es probable que sucedan más desastres todavía si utilizas la carta viento— Kero salió de la pequeña mochila rosa— Será mejor que uses otra carta…

—¡Cierto! Muchas gracias Kero.

—¡Ooooh, qué bueno que traje mi cámara!

—Llave que guardas los poderes de la oscuridad, muestra tu verdadera forma ante Sakura, quien aceptó la misión contigo, ¡Libérate! —Acto seguido, Sakura sacó una de las cartas, lanzándola al aire— ¡Ilusión!

La carta actuó enseguida: Se dirigió hacia Kagura e hizo verle lo que ella más anhelaba, lo que más deseaba… Su libertad.

Así, Kagura disminuyó su atención en la pelea, e Inuyasha la descontroló con uno de sus ataques. Justo a tiempo, llegó el "héroe" del momento para la manipuladora de los vientos.

—Kagura, eres una tonta, no puedo creer que no puedas contra estos humanos y este hombre mitad bestia…— Hakudoshi iba montado en Entei, con su alabarda en la mano, listo para atacar a Inuyasha y su grupo.

—Calla, y será mejor que ayudes de una vez.

La verdadera batalla dio comienzo.

Inuyasha se encargaba del pequeño, pero muy poderoso hakudoshi. Los demás se hacían cargo de Kagura y sus acompañantes demonios.

Llegó un momento en que todos estaban muy cansados, pero Inuyasha, Ranma, Sakura y Shaoran no dejaban de luchar. Sus amigos, al ver que ellos no se rendían, decidieron continuar con diferentes ataques. Akane y Kagome estaban exhaustas, pero no querían dejar a sus amigos, sus acompañantes… No querían dejarles a ellos así, luchando solos.

A Kagura y Hakudoshi también se les notaba fatigados y con algunas pequeñas heridas, aunque se podían curar cuantas veces quisieran.

Después de algunos minutos de pelea continua, que parecieron eternos para muchos de ellos, Hakudoshi, Kanna y Kagura se fueron como habían llegado.

Los recolectores de fragmentos quedaron nuevamente en paz, en tranquilidad, aunque no por mucho tiempo…

—¡Kagome! …

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—¿Y bien, lograron averiguar algo?

—Sólo supimos que algunos de ellos tienen poderes extraordinarios, y todos son demasiado fuertes para ser simples humanos, en especial ese chico de la trenza.

—Perfecto, creo que no los necesito más por ahora. Pueden irse a donde quieran, pero lo llamaré cuando los necesite.

Kanna se quedó allí, inmóvil; mientras que Kagura salía volando en su pluma y Hakudoshi en Entei.

Un rato después, apareció un hombre en la guarida de Naraku.

—¿Y bien, para qué requieres nuestros servicios esta vez Naraku?

—Creo que a todos les interesará esta oferta: pueden regresar a su oficio, matar personas, y les daré nuevamente algunos fragmentos, les serán de mucha utilidad. Sólo uno o dos, no demasiados…

—¡Muy bien! Sólo dime cuándo traigo a los demás, y nos haremos cargo de ese asunto, Naraku.

—Tranquilo, primero debemos planearlo bien todo…


Actualizo en unos cuantos días. Gracias por su apoyo, y espero que les guste la historia :D ¡Comenteeen! Me gusta saber lo que piensan acerca de la trama de la historia.