Capítulo 11: Abrazos.

Apenas salían algunos rayos de sol, y la pequeña Sakura fue la primera en despertar, o por lo menos eso creía. Salió a lavar su cara en el río, y observó que también Shaoran ya estaba despierto.

—¡Buenos días Li! Es decir… Shaoran.

—Buenos días Sakura.

Los dos jovencitos estaban realmente felices de encontrarse juntos en ese momento. Se miraron por algunos minutos; Sakura esbozó una linda sonrisa, e hizo que el chico de cabellos castaños se sonrojara.

—¿Estás listo para ir tras el primer fragmento de la perla, Shaoran? — Sakura trató de calmar a su amigo, creando una conversación diferente.

—Sí, eso creo… Aunque, los tipos con los que luchamos el otro día eran bastante fuertes, y supongo que ellos también están en busca de esos extraños fragmentos.

—Ahám— Sakura metió sus manos nuevamente al agua, para llevar el líquido a su rostro y frotarse, continuó— Aunque, creo que pudimos haberlos derrotado, pero desaparecieron… ¡Son unos cobardes!

—**Sakura se ve linda cuando se enoja, sus pucheros son adorables…**

—¡Shaoran!... ¿Shaoran?

—¿Heh?, ah sí, perdón, pudimos haberlos derrotado… Ya verás que para la próxima seremos los ganadores. Ranma e Inuyasha tienen una fuerza increíble.

—Y no olvidemos a Kagome y Akane, ellas también son muy fuertes y persistentes.

—Y también las personas de esta época son fuertísimas, esa exterminadora, el monje y el zorrito ayudan demasiado.

—¡Sí! Estoy ansiosa por saber qué nos espera, aunque también tengo miedo…

—¿A qué le temes Sakura?

—A no encontrar una forma de regresar a nuestra época, a nuestro hogar…

La chiquilla apenas logró contener sus lágrimas. Shaoran se acercó poco a poco a Sakura, hasta quedar junto a ella, y la abrazó tiernamente, tratando de calmarla.

—Vamos Sakura, yo sé que podremos encontrar el regreso a nuestra época, no te preocupes, todos son muy buenas personas y demasiado poderosos, sé que nos ayudarán.

Sakura asintió con la cabeza, y le devolvió el abrazo a Shaoran.

—Es verdad, ¡muchas gracias Shaoran! — Se separaron un momento, sin saber qué más hacer o decir, sólo se escuchaban las ramas bailando al son del viento.

Una voz femenina provenía desde la cabaña:

—¡Sakura, Shaoran, regresen! ¡Debemos desayunar y partir hacia la aldea en donde se encuentra el fragmento!

—¡Ya vamos Tomoyo, gracias! — Sakura se puso de pie rápidamente y su compañero la imitó— Apuesto a que te gano a llegar a la cabaña…

—¡Jah!, no lo creo Sakura.

—¿Ah, no? Pues, en sus marcas, listos… ¡Fueraaa!

Los dos chiquillos salieron disparados hacia la cabaña, llegando muy agitados y alegres al lado de su amiga Tomoyo.

—¡Te gané Shaoran! — Sakura daba saltitos de felicidad— ¡Te dije que te podía ganar! Y ahora, ¿cómo pagarás tu apuesta?

—Bueno yo, no lo sé.

—Podrías invitarla a salir— Tomoyo intervino en la conversación de sus amigos—, podrían ir al parque, o a tomar un helado, o a la feria… Juntos, sólo ustedes— La chica de largos y negros cabellos sonrió el pronunciar esas últimas palabras, haciendo que sus dos amigos se pusieran colorados.

—Está bien, acepto eso Shaoran, podemos salir juntos cuando regresemos a nuestra época, ¿te parece?

—**S-Salir juntos, sólo ella y yo… ¡¿Sólo Sakura y yo?!** — Shaoran moría de la emoción, pero no lo demostraba— Hm, bueno, saldremos juntos al regresar.

—¡Sí, qué emoción! —Tomoyo tenía la cámara en su mano, ¡lo grabó todo! — Muy bien, ahora arreglemos todo para irnos, la señorita Kagome y su amiga Sango están preparando algo delicioso para desayunar, así que hay que apresurarnos.

La joven de cabellos cortos y azules buscaba algo, o a alguien. Caminó por la aldea, observando a todos lados, y sin tener resultados de su búsqueda. Finalmente, vio en la copa de un árbol al hanyou de ropas rojas y cabello plateado.

—**No es él, pero quizás sepa dónde se encuentra…** ¡Hey, Inuyasha!

—¿Qué pasa Akane? — dijo, mirando hacia abajo.

—¿Podrías bajar un momento? Necesito preguntarte algo.

Sin más palabras, Inuyasha bajó rápidamente del árbol, impulsado de un solo salto llegó hasta donde se encontraba Akane.

—¿Qué sucede?

—Bueno, yo…— La chica desvió su mirada por unos instantes, hasta que se decidió a formular la pregunta, y regresó su mirada a Inuyasha— ¿No sabes dónde se encuentra Ranma? Lo he buscado por toda la aldea, y no aparece, se fue después de desayunar y no ha regresado.

—No lo sé, y justamente estaba pensando en él, me agradaría que me enseñe algunas cosas de eso que llaman "artes marciales"… Pero, si quieres, te podría ayudar a buscarlo.

—¡¿De verdad?! — Akane estaba emocionada y sorprendida— Me parece bien, vamos de una vez… Ese Ranma, ahora dónde se habrá metido… Me tiene un poco preocupada, aún no conocemos bien la zona y se puede perder y…

—Vamos Akane, Ranma se sabe cuidar muy bien, además, no creo que haya ido demasiado lejos, y por el momento no hay nada peligroso cerca, así que puedes estar tranquila.

—Es verdad Inuyasha, gracias— Akane le ofreció una de sus radiantes y tiernas sonrisas al medio demonio, haciendo que éste último se sonrojara un poco, y ella lo notó.

—¿Estás bien Inuyasha? — Preguntó inocentemente Akane.

—S-Sí, no te preocupes, no es nada… **Esta chica me recuerda un poco a Kagome, las dos son bastante lindas, pero Kagome, mi Kagome es más especial, por lo menos para mí.** — Inuyasha cambió su semblante y Akane lo percibió e intuyó que aquel muchacho estaba pensando en su adorada chica de cabellos azabache.

—Y… ¿Cómo estás con Kagome?

"¿Cómo estás con Kagome?", ¿A qué se refería esa chica exactamente? Cómo estaban… Ni siquiera él lo sabía. En momentos estaban de maravilla, y a veces todo parecía derrumbarse, sólo por aquella sacerdotisa que no debía estar ya en ese mundo…

—Estamos bien— Se limitó a contestar Inuyasha. ¿Realmente estaban bien? No, no completamente. En los momentos en que Inuyasha se encontraba con ese cadáver, con ese cuerpo hecho de huesos y barro, Kagome moría un poco más, y más y más… ¿Cuánto más lo soportaría ella?

Akane no dijo nada más, se conformó con esa respuesta y recordó lo que le había platicado Kagome acerca de aquella mujer de la cual Inuyasha se enamoró hace muchísimos años. Miró de reojo a Inuyasha, y lo vio sumido en sus pensamientos, no lo quería interrumpir pero…

—¡Mira Inuyasha!, me parece que por allá está Ranma— Akane estaba muy contenta de haberlo encontrado, y caminó deprisa hacia la dirección en la que estaba su prometido. Se detuvo a algunos metros de distancia, y observó bien: Ranma no estaba solo… Pero, ¿quién era ella? Se parecía demasiado a Kagome.

Ranma percibió la presencia de Akane.

—¡Yuhuuu, Akane por aquí! — Ranma agitaba los brazos para que Akane le viese— ¡Ven Akane!

—Vamos Inuyasha, Ranma nos está esperando con aquella extraña mujer… Quién será…

—E-Ella es… Kikyo.

Realmente, ¡¿Ella era Kikyo?! Y estaba con Ranma, ¡ella sola con Ranma! Historias dramáticas y un tanto exageradas comenzaron a crearse en la mente de Akane.

—¡RANMAAA! — Akane corrió hacia él y le soltó un golpazo, lo mandó a volar contra un árbol.

Kikyo tomó una posición de defensa, en caso de que aquella mujer de cabellos azules y mal carácter quisiera atacarla a ella también. Pero, su postura cambió al ver a Inuyasha correr tras Akane.

—Inuyasha…

—Kikyo, ¿Qué haces aquí?

—Percibí uno de los fragmentos cerca y bueno, me dirigía hacia ese lugar, pero me encontré con ese joven de la trenza, al parecer me confundió al inicio con Kagome, pero ya le expliqué quién soy… Y esa jovencita, ¿por qué lo golpeó?

Akane estaba conteniendo toda su rabia contra Kikyo, cosa muy difícil para ella. Se dio cuenta de que nada era culpa de Ranma, y fue de inmediato con él.

—¡Ranma! Discúlpame, esque la vi y bueno… Perdón.

—Akane, eres una tonta— Ranma se paró sacudiendo sus ropas llenas de tierra— ¿Por qué lo hiciste?

—B-Bueno yo…

—¡No me digas que estabas celosa!... ¿Akane?

Ella no contestó nada, sólo se limitó a abrazar a Ranma y repetir una y otra vez "Perdón", soltando ese llanto lleno de arrepentimiento.

—No te preocupes Akane, soy demasiado resistente, así que no me pasó nada grave— Ranma estaba acariciando los cabellos azulados de su joven prometida.

Inuyasha y Kikyo sólo eran espectadores de esa escena.

—¿Ellos son..?

—No estoy muy seguro de lo que sean Kikyo, pero ahora son mis amigos y bueno, estoy felíz por ellos— Inuyasha sonrió, recordando en ese momento los abrazos entre él y Kagome, realmente era demasiado felíz a su lado.

—¡Señorita Akane! — La pequeña de cabellos largos y negros se acercó corriendo a sus amigos— Dice la señorita Kagome que ya debemos regresar, para irnos con tiempo y estar bien prevenidos.

—Está bien Tomoyo, gracias— Le dirigió una bella sonrisa a Ranma, y lo tomó del brazo— Bueno, ¡vámonos! Inuyasha, ¿vienes, o te esperamos allá?

Inuyasha se sintió un poco incómodo, y en realidad no tenía demasiadas ganas de estar en ese momento con Kikyo, se sentía extraño.

—Voy con ustedes. Kikyo, nos veremos después.

—Inu-yasha…— Kikyo estaba sorprendida, pero no quería complicar la situación— Sólo debo informarles algo más: hay dos jovencitas perdidas en este bosque, y también me encontré con un extraño chico, podrían ser amigos de ustedes— dijo, observando de pies a cabeza a Ranma, Akane y Tomoyo.

¿Dos jovencitas?