Información General:

Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus creadores Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. Los dibujos fueron dibujados por mí, pero los creadores de estos personajes son Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. La historia que se presenta, está basada en algunos eventos de los primeros 25 capítulos de la historia original, y lo que sigue es simplemente ideas o locuras de una servidora. Todo se ha escrito sin fines de lucro, solo para entretenimiento.


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Bajo La Luz De La Luna

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Bajo La Luz De La Luna

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Capítulo IX: Confrontaciones – Parte 1.

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No había dormido nada, pero su cuerpo no lo notaba, lo vivido con su amada lo tenía acelerado; una mezcla de sentimientos lo atacaba. Por una parte, era el hombre más feliz del mundo, ella era su mujer, pero por otra estaba profundamente preocupado por ella… ¿qué pasaría si ella estuviera…embarazada? ¡Dios! embarazada, una sonrisa adornó su guapo rostro, la sola idea de tener un bebé con Candy lo ilusionaba. Una nena rubia con sus mismos ojos verdes suspiró profundamente, por un momento se imaginó a la jovencita embaraza a su lado viviendo juntos…lejos de la familia Andrew.

Por primera vez en su vida sintió que no estaba solo, ella era su compañera, nunca más estaría solo ni dejaría que alguien como Elroy interviniera en su vida como les paso a sus padres, no dejaría que esa familia llena de secretos e ideas retrogradas los separara o interviniera en la educación de sus hijos tal como lo habían hecho con él y con sus primos. Siempre anteponiendo el nombre de los Andrew antes que los sentimientos, antes que el amor de la familia. No eso no lo permitiría, a él y a ella no les pasaría eso; su familia sería primero.

Una sonrisa iluminó nuevamente su cara, su familia, sí ella, su Candy, era su familia y tal vez ya tendrían un heredero; pero de pronto la sonrisa desapareció de su guapo rosto, la cruel realidad lo sorprendió. Tenía que poner los pies en la tierra, un bebé a su edad no sería lo más apropiado para Candy…pero lo hecho, hecho está y no dejaría que nada le pasara a ella, y al bebé en caso de que ella estuviera ya embarazada. Candy era lo más importante de su vida, por ella no le importaría morir, dejaría todo sin pensarlo. Candy era su vida, era el aire que respiraba; si antes la amaba, después de lo vivido esa noche, ahora la adoraba y vivía solo por ella, el solo hecho de pensar en ella hacia que su cuerpo sufriera los embates de sus deseos internos; la deseaba tanto.

Sonrío y sacudió su cabeza, tenía que pensar en otra cosa. Decidió salir a cabalgar, necesitaba distraerse y arreglar lo que había dejado pendiente en su bosque secreto sin que nadie se diera cuenta, se cambió rápidamente y salió cuidadosamente de su habitación, antes de cerrar la puerta dirigió su mirada celeste a la recamara de Candy; esbozó una sonrisa traviesa al recordar lo vivido unas horas antes. Con que gusto volvería a ese cuarto y a los brazos de su amada; tenía que mandar esas cartas con urgencia. Le urgía que el tiempo pasara rápidamente y fuera hora de ir a dejar esas misivas cuanto antes.

No tenía ni la más remota idea de cómo lo tomaría el bisabuelo William, lo único que sabía es que su padre pondría el grito en el cielo, pero al final lo apoyaría; sobre todo si había la posibilidad de un nieto, sonrió maliciosamente, esa idea lo tenía ilusionado. En cambio, el bisabuelo…eso era otra cosa, tal vez tendrían que fugarse, no le gustaría hacer eso porque no quería dañar el nombre de Candy, pero no pensaba ceder ni un ápice a las exigencias del octogenario bisabuelo. Él se imaginaba que el bisabuelo era más intransigente que Elroy debido a la edad del anciano líder del clan, ¡Dios bendito! como haría él para convencerlo, elevó su mirada rogando por un milagro; con preocupación caminó el largo corredor en absoluto sigilo, lo que menos le apetecía en ese momento era encontrarse con Elroy.

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Antes de salir de la mansión le dio instrucciones al mayordomo de informarle a sus primos que no estaría con ellos en el desayuno; no dejó un mensaje especial a su amada porque intuía que su dormilona mujercita no despertaría a esa hora, aunque quisiera su amada estaba completamente cansada. Alegre se alejó de la mansión, necesitaba hacer varias cosas antes de reunirse con ellos en el almuerzo, tenía el tiempo medido; Patrick llegaría esa tarde casi al anochecer, y había muchas cosas por hacer. Con rapidez llegó al establo, y sin ensillarlo montó su hermoso caballo de un saltó, tenía mucha prisa; en pocos minutos, el guapo jinete galopaba rápidamente hacia el lago. El solitario jinete atravesó el inmenso bosque de los Andrew sin descanso, necesitaba sacar todas sus frustraciones en esa cabalgata, el frio viento de noviembre acarició levemente su varonil rostro, y el camino tan conocido por el cubierto esa mañana de hojas de colores otoñales guiaron su destino a su rincón favorito.

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Cabalgó si descanso, hasta que finalmente llegó a la puerta secreta, después de asegurase que no había nadie alrededor, entró sigilosamente al bosque. Necesitaba limpiar el área de su picnic nocturno, además debía de tirar la comida que se había quedado sin usar esa la madrugada no quería pequeños roedores merodeando su pequeño paraíso. Ellos habían abandonado todo porque se les había hecho tarde, sonrió complacido, la verdad es que, sí se les había hecho muy tarde, estaban tan felices solos en ese maravilloso lugar que se olvidaron del tiempo. Tenía que guardar todas las cosas en la vieja cabaña, pero lo más importante era desaparecer…la prueba de la pureza de Candy. Por nada del mundo quería que Patrick pudiera descubrir lo sucedido entre Candy y él, ese era su secreto.

Suspiró desganado mientras seguía recogiendo las cosas, ese era un problema que tarde que temprano tenía que confrontar con el tutor de Candy, se detuvo un momento, meneó la cabeza frustrado. La verdad era que no sabía por cuánto tiempo más podría ocultarle a Patrick ese maravilloso secreto; tal vez esa misma noche se descubriría. Patrick no era ningún tonto y cuando hablara con él y preguntará que habían hecho esa madrugada, lo más probable era que él no pudiera ocultarle nada porque a él no le gustaba mentir, es mas no sabía mentir y Patrick era un detector de mentiras ambulante, él sabía leer la verdad en las personas, ese era un don que Patrick poseía. Además, él no era un cobarde y su honor le impedía mentir y la verdad era que él no quería mentir; si dependiera solo de él, él gritaría a los cuatro vientos su verdad para casarse en ese momento con Candy. Aunque sabía que no era lo correcto para su amada; así que estaba en una encrucijada, lo que más le preocupaba era la promesa hecha a Candy y el honor de su bella princesa.

Tenía que tener cuidado, solo ellos tres tenían acceso al bosque secreto y a esa la cabaña, cuando entró a ella, su rostro se iluminó, por un momento se imaginó viviendo con ella en aquella rustica cabaña alejados de todo y de todos, sería magnífico que ellos pudieran hacer algo así.

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— Candy —, suspiró enamorado aun llevaba el perfume de ella en su ser.

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Tenía tantas ganas de volver a ese mágico lugar con ella una noche más, y de volver a…meneó la cabeza y suspiró frustrado, estaba obsesionado por su esencia, la necesitaba tanto, pero con Patrick de regresó en la mansión, no sería fácil regresar a ese lugar. Si antes el tutor de Candy quien hasta ese entonces se había mostrado como un chaperón enérgico, si él descubría o sospechaba lo que había pasado entre ellos esa madrugada, nunca los volvería a dejar estas solos nuevamente sin supervisión. Capaz y Patrick decidía llevársela lejos de él después de entrevistarse con él esa misma noche. Preocupado acomodó todas las cosas en la cabaña y regreso al área donde viviera el momento más sublime de su existencia esa madrugada con el amor de su vida.

En poco tiempo preparó una fogata, y tiró esa prueba tan valiosa para ambos, a las ardientes brasas; por nada del mundo pondría en riesgo a Candy. No abandonó el lugar hasta que miró como las llamas devoraban sin clemencia aquella tela que usaran en la madrugada. Después el jovencito se apuró a terminar todos los pendientes que tenía en aquel lugar, y después de revisar su reloj de bolsillo, el guapo adolescente comenzó su viaje de regreso a la mansión entre los inmensos robles blancos que dejaban caer lentamente las hojas de su follaje, era una impresionante alfombra de colores naranjados y verdosos que fueron pisados por el brioso corcel que galopaba rápidamente sobre ellas. Tenía mucha prisa por llegar, ya quería estar en la mansión para poder llevar a cabo su siguiente encomienda del día; necesitaba llevar las cartas cuanto antes al pueblo.

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Mientras Anthony resolvía sus pendientes personales en el lago y en la cabaña, en la mansión, las actividades diarias de los habitantes comenzaban a sentirse; eran los ocho puntos de la mañana cuando dos hermanos llegaron puntuales al comedor, sorprendidos se dieron cuenta que solo la tía Elroy los esperaba; tanto Candy como Anthony no estaban.

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— ¿Dónde está Anthony? —, preguntó una molesta Elroy a los chicos.

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Ellos se miraron a los ojos, y ambos con un movimiento de hombros negaron saber de él.

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— No sabemos nada de él tía Elroy —, contestó el simpático científico.

— Así es tía abuela, desde ayer no lo vemos —, le contestó un hambriento Archie quien se llevaba una manzana a la boca.

— Madame si me permite —, intervino el fiel mayordomo. — El señorito Anthony salió temprano a cabalgar. Dejó dicho que llegaría para el almuerzo.

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Elroy lo fulminó con la mirada, estaba fúrica. ¿Qué demonios pasaba con Anthony? Él no se mandaba solo; ¿acaso creía que ella estaba pintada?

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— Steven cuando llegue Anthony, le dices que quiero verlo inmediatamente en la biblioteca, ¿me entendiste?

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El viejo mayordomo la miró con temor e inmediatamente le contestó.

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— Así lo haré Madame.

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La mujer se paró molesta, arrojando la servilleta sobre la mesa, los hermanos la miraron indiferentes; estaban acostumbrados a sus desplantes y la verdad envidiaban a Anthony por no estar en ese lugar con ella.

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— Que me lleven el té a la biblioteca Steven —, le indicó mientras salía furiosa del comedor. Se había dado cuenta que Candy no estaba, pero eso no le preocupaba, era problema de Patrick, por ella que estuviera muerta, le daba lo mismo.

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Los hermanos se levantaron cuando la anciana mujer se levantó en señal de respeto, aunque seguían molestos con ella, no perdían sus buenos modales. Cuando ella salió, ellos inmediatamente le preguntaron al servicial mayordomo.

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— Steven, ¿y Candy, ¿dónde está? —, preguntaron ambos hermanos en coro. Ambos voltearon a verse molestos por haber pensado lo mismo al mismo tiempo.

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El viejo mayordomo les sonrió y amablemente les contestó.

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— La señorita les manda decirle que la verán hasta el almuerzo, amaneció un poco indispuesta. Dorothy me trajo el recado.

— ¿Se siente mal Steven? Será que ¿necesitamos llamar al doctor? —, volvieron a decir a decir ambos chicos.

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Aunque el fiel mayordomo moría de la risa al ver como ambos chicos se preocupaban por la heredera, tuvo que disimular, se veía que los señoritos querían muchísimo a la señorita.

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— No señoritos, la señorita Candy pasó mala noche, sólo tiene un pequeño dolor de cabeza, nada de cuidado. Les sirvo el desayuno señoritos.

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Ambos hermanos se miraron y sonrieron, al menos ella estaba bien, se sintieron solos, sus queridos primos los habían dejado solos, era raro, pero los alegro saber que los verían a ambos en el almuerzo. Con un leve movimiento le indicaron al buen hombre que sí.

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En realidad, Candy no había dicho nada a Dorothy, ella seguía perdida en el mundo de los sueños; la excusa fue idea de Dorothy quien al darse cuenta de que la chica seguía perdida en sus sueños quince minutos antes de las ocho, decidió inventar esa excusa. Sintió lastima despertarla tan temprano…después de…bueno de su apasionado encuentro con el joven heredero. La despertaría a las once de la mañana. Afortunadamente para Candy, el señor Patrick llegaría por la noche y no se daría cuenta de lo ocurrido, bueno al menos por ahora.

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Anthony llegó a la mansión después de haber hecho todos sus pendientes que había dejado en el bosque secreto; venia cansado y con sueño, pero no había tiempo que perder. Un baño rápido fue el que le quitó el cansancio y el sueño que comenzaba a atacarlo, rápidamente procedió a arreglarse; al terminar, el jovencito se acercó a su elegante escritorio y tomó las cartas para mandárselas a su padre y al padre de Candy. Se quedó mirando los sobres en silencio, solo esperaba que llegaran rápido, tomó sus llaves, y volvió a salir, pero esta vez usando el pasadizo secreto ya que no quería que lo molestaran ni vieran que salía de la mansión. Sabía que a esa hora sus primos estaban en su clase y él podría salir fácilmente usando la puerta del laboratorio, necesitaba ir al pueblo cuanto antes para mandar él mismo las cartas a su padre y al padre de Candy.

Tragó saliva cuando llegó al correo, era el momento de la verdad para él; en esas cartas iba la esperanza de su vida. Con paso acelerado y seguro, entró y de inmediato dejó las cartas y a la misma ves, el joven heredero se dirigió a mandar dos telegramas a las dos direcciones que conocía de su padre, en los telegramas le informaba a su padre de la de la carta que le había mandado y que le necesitaba verlo con urgencia. En cuanto al abuelo William, él hablaría con Patrick para infórmale que era imperativo hablar con él acerca de Candy.

Ya había tomado una decisión, pasara lo que pasara, él debía hablar con el bisabuelo William cuanto antes y la única persona que lo podría ayudar con eso era Patrick. Esa noche hablaría con él de hombre a hombre. Trataría de no hablar de su encuentro intimo con Candy, pero tampoco mentiría eso no era de caballeros. La verdad era que el jovencito estaba en una encrucijada, si decía malo, sino decía era malo también,

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En otra parte de Lakewood, dentro de la lujosa mansión, una joven de verde mirada continuaba perdida en los brazos de Morfeo. El angelical rostro mostraba una hermosa sonrisa, pero Dorothy lo único que miraba preocupada en ese momento, era el largo cuello de la chica; la jovencita tenía "pequeñas muestras" de su encuentro pasional con el joven Anthony en el cuello.

Ella tragó seco. ¿Cómo diablo había pasado eso? Caminó desesperada por la habitación, con la mirada perdida, y ahora ¿qué iba a hacer? Se llevó una de sus uñas a la boca, estaba desesperada, este par de inconscientes no habían pensado en las consecuencias; tenía que pensar en algo y pronto. Aunque Elroy trataba de evitar encontrarse con Candy, los jóvenes Cornwell se darían cuenta de todo cuando vieran esas "muestras de cariño" del señorito Anthony. Miró al cielo buscando una ayuda divina, necesitaba ideas; de repente, sonrió, tronó los dedos y con paso decidido Dorothy se dirigió al vestidor, ya sabía que hacer sin que ni la misma Candy se diera cuenta que ella los había descubierto esa madrugada.

Comenzó a buscar vestidos que pudieran ocultar "aquellas muestras de amor" de ese par de insensatos. Afortunadamente para Candy estaban ya en otoño y los vestidos de esta estación fácilmente podían cubrir su travesura amorosa con Anthony.

Sin proponérselo, la pobre de Dorothy, se había convertido en cómplice del par de adolescentes desde el momento que los descubrió y no los denuncio; en este momento era demasiado tarde para hablar, así que no le quedaba más que seguir en su papel de Celestina. Después de preparar el baño, Dorothy se dirigió a Candy y con cuidado y con bastante lastima por el tremendo lío en que la joven rubia estaba metida, comenzó a despertarla.

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— Candy…Candy despierta, son las once de la mañana, Candy por favor, despierta.

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Con cuidado la dulce joven movió a la adolescente que seguía perdida en el mundo de los sueños, en un sueño bastante intenso con su amado Anthony. Después de varias sacudidas por parte de Dorothy, la joven atontada despertó y se incorporó con pereza y torpeza. Estaba abriendo los ojos con bastante dificultad y estirando los brazos cuando de repente se dio cuenta que estaba sin su bata, Dorothy quien ya sabía esto —estaba de espaldas preparando su bata para dársela. Candy de inmediato agarró las sabanas y cubrió su desnudes, un intenso rubor cubrió su cara que ardía de vergüenza.

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— ¡Dorothy! yo, este yo, tenía, tenía mucho, pero mucho calor en la noche. Sí…eso es, yo tenía mucho calor en la noche — le dijo tartamudeando mientras se cubría abochornada por la torpeza cometida. Dorothy solo le dio la bata sin verle la cara.

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— El baño está listo Candy, regreso en un momento para ayudarte a vestir…o quieres que te ayude a bañarte —, le dijo tanteando el terreno, intuía la respuesta, pero debía de seguir la mentira. Nadie debía de saber que ella sabía el secreto de esos chiquillos.

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— Noooo —, gritó una aterrada Candy quien palideció al darse cuenta de que tenía en varias partes de su cuerpo "huellas de amor" hechas por su amado Anthony. Nadie podía verlas, estarían en un tremendo lío si alguien veía esas "marcas de amor."

— Entonces déjame ir a traer más toallas y regresó en un momento —. ¡Toallas!, sólo a ella se le ocurría decir eso, si fue esa tontería que había hecho esa madrugada, lo precisamente la había convertido en su cómplice sin proponérselo y sin que ellos se lo pidieran.

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El haber traído esas benditas toallas en la alborada del día fue su gran error, por esas toallas que había olvidado poner el día anterior, ahora se había convertido en el testigo principal, del secreto más grande de la mansión. Un secreto que haría estremecer los cimientos de la casa si se llegará a descubrir, especialmente si ese romance secreto traía a este mundo un heredero.

Dorothy se había preguntado toda esa mañana, si ese par de adolescentes habían pensado en la posibilidad de un embarazo, pero conociendo la inocencia y la inexperiencia de Candy sospechaba que no, pero ¿sería el joven Anthony igual de inexperto que ella? Esa era una pregunta que seguía taladrando su cabeza desde que fuera testigo de ese idilio ilícito. No era que no estuviera contenta de que la parejita estuviera saliendo juntos o de que estuvieran enamorados, pero de eso a que estuvieran conviviendo como marido y mujer sin estar casados, eso era otra cosa; ella era de las que creía en la pureza hasta el matrimonio, era chapada a la antigua, pero aun así la ayudaría toda la vida.

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— S…sí Do…Dorothy, ve por más toallas, por favor. —, contestó una aterrada Candy.

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Tan pronto Dorothy salió, rápidamente Candy se revisó y miró con terror las huellas de su entrega amorosa, solo le rogaba al cielo que ni Dorothy ni nadie la descubrieran. Tomó enseguida una bata y se metió a su baño, dejó caer su bata para meterse a la tina de inmediato y el contacto con el agua tibia la hizo revivir una vez más todo lo vivido con su joven amante bajo la luz de la luna. Cerró los ojos sonriendo como una tonta y recordó cada instante vivido y se ruborizo de los pies a la cabeza; habían sido unos locos…pero unos intensos ojos azul celestes rodeados de unas pequeñas arrugas vinieron a su mente, y la cara de Patrick dominó su pensamiento, se sintió fatal, le había fallado. También las imágenes de su querida señorita Pony y la hermana Maria vinieron a atormentarla; unas lágrimas corrieron por sus mejillas. Se cubrió la cara, y lloró por unos instantes, les había fallado a todos, pero lo peor era que no…que no estaba arrepentida, solo se sentía avergonzada por lo ocurrido. Pero no podía detenerlo, ni detenerse, ella amaba a Anthony con toda su alma y lo más probable era que, si Anthony volviera a tratar de seducirla de nuevo, lo más seguro era que ella caería otra vez rendida a sus brazos. Estaba loca de amor por él, y sabía que no le pondría barreras, eso la tenía aterrada, era una descarada. Sus ojos bañados en lágrimas miraron hacia arriba y elevó una plegaria.

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— Madre mía, perdóname…sé que no debí hacerlo. Anthony no es mi esposo…no es lo que me inculcaron…pero yo lo amo. Virgencita mía, perdóname mi pecado, pero lo amo, lo amo con toda mi alma. Se que no debí hacerlo, yo sé que debí detenerlo y decir que no…pero ¿cómo puedes decir que no al amor? ¿Cómo podía decirle que no?, cuando yo…cuando yo también moría por seguir besándolo más y más. Dios mío, perdóname, sé que no tengo perdón. Soy una mala mujer, soy una desvergonzada, pero lo amo. Dios mío, lo amo con toda mi alma, lo amo tanto que duele amar tanto. Yo solo te pido con toda mi alma que nos ayudes, por favor —, siguió llorando unos minutos más. En ese momento, tocaron a la puerta.

— Candy, ¿necesitas ayuda?

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Candy palideció, estaba aterrada, por ningún motivo, Dorothy podía entrar.

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— Noo, no Dorothy, gracias.

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Dorothy solo meneó la cabeza sonriendo, ya sabía su respuesta; solo lo había hecho para disimular.

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— En unos minutos regreso Candy, para ayudarte a cambiar, la señora Elroy me necesita —, mintió para calmar a la joven adolescente.

— Es…está bien Dorothy, yo aquí te espero.

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Candy se quedó estática hasta que escuchó la puerta y comenzó a bañarse rápidamente; Dorothy podría llegar en cualquier momento y trataría de ayudarla a vestirse, y eso ella no podía permitirlo, hoy menos que nunca.

Antes de bañarse, Candy había mirado de reojo la ropa que Dorothy le había escogido y dejado preparada para que ella la usara, afortunadamente ese vestido la cubriría y nadie se daría cuenta de nada. Rápidamente la joven terminó su baño y salió de la bañera envuelta con una toalla descalza, y se dirigió a vestirse rápidamente con una toalla en la cabeza; ni siquiera se le ocurrió ponerse su bata. Mientras ella se vestía a toda prisa, una astuta Dorothy hacía tiempo afuera de la alcoba en los pasillos, para darle oportunidad a Candy de terminar su arreglo para que no sospechara nada de ella. Con una sonrisa falsa llegó a la recámara y fingió sorpresa al verla ya vestida y sentada enfrente del tocador tratando de peinar su cabello mojado. La joven empleada comenzó a ayudar a su pequeña amiga a peinarse. Mientras la peinaba con calma y cariño, observó con atención como el vestido de cuello largo que había escogido para Candy, cubría todo perfectamente, la joven ayudante suspiró aliviada, por lo pronto había impedido que la descubrieran.

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— Dorothy, ¿tú crees que la tía Elroy se enoje por llegar tarde al desayuno?

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Dorothy sonrió, su pequeña amiga no se había dado cuenta de la hora.

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— Candy son casi las once y media de la mañana.

Candy abrió los ojos como plato y gritó aterrada.

— ¿Cómo?

— Candy tengo horas tratando de despertarte, pero como fue imposible, pensé que habías pasado una mala noche —, la joven empleada la miró burlonamente, mala noche, si como no, a ella le constaba que eso para nada. Mientras le hablaba; la jovencita se ruborizó sin darse cuenta. — Así que como no me hacías caso…le dije a señora Elroy y a tus primos, que estabas indispuesta y que…

— ¿In…indispuesta? —, le preguntó una aterrada Candy, ahora si estaba en problemas con la tía abuela, de seguro la retaría.

— Sí Candy indispuesta, les dije que tenías un fuerte dolor de cabeza y que los verías en el almuerzo porque no habías dormido bien.

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Los colores iban y venían de la cara de una aterrada Candy, pero suspiró aliviada.

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— Gracias Dorothy —, se llevó un dedo a la boca muerta de nerviosismo. — Dorothy…y Anthony, ¿sabes tú…sabes tú, si él, si él preguntó por mí a la hora del desayuno. ¿Qué dijo la tía Elroy de mi ausencia en el desayuno? ¿Se enojo? Por favor dime que pasó.

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Dorothy quien cepillaba con cuidado el cabello, sonrió levemente preocupada, la chica rubia era tan obvia que, si seguía así de nerviosa, descubrirían pronto lo que paso entre ellos.

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— Nada Candy, no pasó nada, todos entendieron.

— ¿Todos?

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Dorothy volvió a sonreír, su amiga era tan transparente y tan inocente, la verdad que estaba metida en un tremendo lio. Con absoluta calma le contestó mientras le seguía arreglando su rubia cabellera.

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— Tengo entendido que el señorito, tampoco desayunó.

— ¿Tampoco?

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Dorothy la miró inquisidoramente y burlonamente nuevamente, Candy se dio cuenta y bajó la mirada mientras se ruborizaba.

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— No tampoco. A lo mejor también tuvo dolor de cabeza —, le dijo mientras moría de la risa por dentro. Había escuchado que el señorito había salido temprano, pero no había querido decirle eso a Candy ya que ella había averiguado eso porque estaba preocupada y enojada con el jovencito. Además, quería darle un poco de escarmiento a la jovencita; no estaba nada de bien lo que había hecho ese par. Pero al mirar su cara de preocupación y al verla al borde de las lágrimas, se sintió fatal.

— No te apures Candy, lo que escuché fue que salió a cabalgar temprano y dijo que estaría de regreso para el desayuno. Anda terminemos de arreglarte para que lo veas.

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Candy enrojeció de vergüenza y le sonrió agradecida.

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— Gracias Dorothy.

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Dorothy suspiró y la miró con una mezcla de cariño, preocupación y lastima. Su pequeña amiga estaba metida en un lio monumental y nada bueno saldría de aquella aventura amorosa de los jóvenes amantes. Rogaba al cielo que los ayudará porque presentía que el futuro de aquellos jovencitos estaría plagado de muchísimos sinsabores y lágrimas para la joven rubia; se avecinaban negros nubarrones para ellos y esa jovencita huérfana iba a necesitar toda la ayuda del mundo y ella pasara lo que pasara, siempre la apoyaría. Ocultando su preocupación, la joven empleada sonriendo le contestó mientras miraba el espejo.

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— De nada Candy, sonríe. Por fin termine y te ves muy linda; anda ve y disfruta este día con tus primos, el día es precioso.

Candy sonrió mientras se miraba al espejo y amablemente le dio las gracias mientras se paraba para salir a almorzar con su amado Anthony y sus otros dos paladines.

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— Gracias Dorothy por ayudarme con el arreglo de mi cabello, no sé qué hubiera hecho sin tu ayuda.

— No tienes que agradecerme nada Candy, es mi obligación y aparte lo hago con mucho cariño —, le contesta una sonriente Dorothy.

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Mientras Candy se terminaba de arreglarse en su habitación, en otra parte de la mansión, Anthony hacia lo mismo para presentarse a la hora del almuerzo; las ojeras profundas que se vislumbraban en su varonil rostro indicaban su desvelo. La desvelada comenzaba a pasarle factura a su joven cuerpo quien pedía un descanso a gritos.

Sin embargo, la sola idea de ver y estar con su joven amante lo alentaba a seguir despierto. Su preocupación había aminorado un poco después de haber mandado sus cartas en el correo, por lo menos sabía que estaba moviendo las piezas de ajedrez para casarse con su joven novia lo antes posible. Solo rogaba al cielo que todo saliera bien y que esas cartas llegaran cuanto antes a sus destinos y hubiera una reacción positiva a su petición, pero si no la había, él ya había tomado una decisión: huiría con Candy.

Respiró profundamente mientras terminaba de arreglarse su corbata, por lo pronto solo quedaba esperar las respuestas y esa tarde hablaría con Patrick, pero por el momento iría a ver a su novia a la hora del almuerzo. Con que gusto le hubiera gustado saltarse la hora del almuerzo y descansar un momento antes de enfrentarse con Patrick, pero esos ojos hechiceros lo llamaban a gritos, moría por verse reflejado en esas verdes esmeraldas.

La sola idea de estar con su amada, aunque fuera en compañía de sus primos, lo tenía contento y con el pulso acelerado. Toda la mañana había revivido con detalle cada uno de sus maravillosos encuentros íntimos que tuvieran esa madrugada; Candy lo había convertido en el hombre más feliz del mundo al regalarle su primera vez; la primera vez para ambos. Ella lo había puesto al borde de la locura con cada una de sus apasionadas entregas y moría por tener a Candy en sus brazos nuevamente.

El joven sacó de su bolsillo el anillo que perteneciera a su madre, sonrió, ese era el indicado para ella; miró al cielo elevando una plegaria por su madre y por su amada y se dirigió a la puerta con una sonrisa.

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Sin proponérselo, ambos jovencitos abrieron la puerta al mismo tiempo haciendo que sus ojos se encontraran al hacerlo, por un instante el tiempo se detuvo para ellos mientras ambos se miraban intensamente, el amor en la pareja se podía sentir alrededor de ellos.

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— Candy —, se escuchó la varonil y dulce voz de Anthony mientras extendía los brazos hacia una Candy quien corría hacia sus brazos; todo esto pasaba ante los aterrados ojos de una preocupada Dorothy quien veía asombrada y escandalizada como el joven Andrew abrazaba amoroso a Candy y daba vueltas felices con ella.

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Continuará

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Les invito a leer mis otras historias:

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"Stear: Reflexión Al Amor Perdido." Es una mini historia de dos capítulos escrita para celebrar su cumpleaños.

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"Bajo La Luz De La Luna." Mi primera historia en fancfiction.

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"La Carta." En un Archiefic escrita para celebrar su cumpleaños.

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A todas las personas que han dejado mensajes, y a las que solo me hacen el favor de leer estas historias de forma anónima. Muchísimas gracias por apoyar estas historias, se los agradezco infinitamente.

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Agradecimientos

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A todos mis queridos lectores Feliz Año Nuevo, les deseos que este año nuevo sea el mejor de su vida y este lleno de puras cosas positivas.

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Un billón de disculpas por este largo retraso, han sido largas semanas ausente de Fancfiction, pero tuve algunos problemas de salud y asuntos familiares que necesitaron mi atención. Espero que me comprendan y sigan apoyando a una servidora. Cuando comencé a escribir el capítulo, me di cuenta de que tenía muchas cosas que contar en el capítulo, así que decidí dividirlo en varias partes para no aburrirlas con capítulos muy largos. Espero que este capítulo haya sido de su agrado, planeo poner un nuevo capítulo este viernes si Dios me lo permite. Nuevamente disculpas por el romance intenso de los jovencitos, pero como les expliqué en los capítulos anteriores, desgraciadamente en la vida real ese tipo de relaciones existen a esas edades. Espero no haber ofendido a ninguna persona, y sigan disfrutando de la historia como lo han hecho hasta este momento.

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Le dedico este capítulo en especial a todas las personas que hacen el enorme favor de leer esta humilde historia, a todas aquellas personas que se tomaron la molestia de mandarme o dejarme un mensaje para saber de mí durante mi ausencia, aquellas personas que continúan siendo sido víctimas de estas desgracias naturales, aquellas que están atravesando por enfermedades y en especial a mi amiga Maravilla 121. Gracias amiga por leer mi borrador, es un apoyo enorme.

Gracias a todas las personas por su apoyo, mensajes y tiempo.

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Gracias a cada una de ustedes que me han dado consejos para mejorar, de verdad se los agradezco infinitamente. También, le doy la bienvenida a las nuevas chicas que han comenzado a leer esta historia. Es un honor contar con su apoyo, y me ha causado una alegría inmensa que este gustando esta historia. Gracias a todas por leer, por dejar comentarios, y por hacer de esta humilde historia una de sus favoritas. Gracias especialmente a las personas que me regalaron comentarios y a todas aquellas que me han leído en forma anónima en el pasado capítulo. Si alguien se me paso, de antemano les pido una disculpa. A cada una de ustedes, gracias por su apoyo, tiempo y mensajes de verdad les agradezco que sigan apoyando esta humilde historia. Gracias.

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maravilla121: Amiga mía como siempre muchísimas gracias leer el borrador de mi capítulo y darme tu punto de vista; eso me ayuda muchísimo, te lo agradezco; tu apoyo y ayuda en estas semanas han sido invaluable. Animo todo estará bien con tu ser querido, no te desanimes, ya sabes que aquí tienes tu amiga para ayudarte en lo que pueda.

Nerckka: Amiga espero que te estés recuperando de salud y que todo esté bien para ti.

Val rod: Como siempre mis mejores deseos para ti, espero que todo este saliendo perfecto con tu tesis y tu posgrado y gracias por haber estado pendiente de mi durante mi ausencia.

Serenity Usagi: Espero que sigas recuperándote, ánimo y muchas gracias por haber estado pendiente de mi durante mi ausencia.

Pinwy Love: Así es mi querida amiga, la pasión los ciega de más, gracias por el mensaje; también te agradezco haber estado pendiente de mi durante mi ausencia.

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OHHCartist: It is always a pleasure to read your comments, thanks for your support.

Juniper: Primeramente, disculpas por el retraso, pero te cuento que este fin de semana pongo otro capítulo para compensarlas por mi larga ausencia. Gracias por seguir mi historia.

Kamanance: Gracias por tu apoyo. Lo del embarazo solo Anthony y Dorothy lo han pensado, la rubia sigue en la luna, espero que hayas disfrutado el capítulo.

TamyWhiteRose: Amiga gracias por haber estado pendiente de mi durante mi ausencia, espero que no te haya aburrido con este corto capítulo, pero este viernes te pongo otro nuevo. Muchas gracias por tu apoyo.

Adoradandrew: Jajajajaja, me encantó tu comentario, así es amiga es una pérdida de control de proporciones gigantescas, con resultados de nueve meses, jajajajaja. Gracias por haber estado pendiente de mi en mi ausencia. El capítulo está dividido en varias partes, así que las confrontaciones con Patrick vendrán más adelante.

IQS: Gracias por tu apoyo. La respuesta a todas tus preguntas se sabrá pronto, es difícil dar adelantos porque no quiero echar a perder la historia, pero solo te puedo decir que Candy será la "hermana" del producto de su amor.

Sandy Sanchez: Querida amiga, este si no está largo, bueno en realidad estaba super largo, largo así que he tenido que dividirlo en partes para no confundir a nadie. Espero que lo hayas disfrutado y gracias por haber estado pendiente de mi durante mi ausencia, gracias por tu apoyo.

MadelRos: Así es amiga mía, resumiste exactamente lo que paso con la parejita, todo lo provocó Elroy sin saberlo, te digo esa bruja tiene la culpa de todo. Muchas gracias por tu apoyo y haber estado pendiente de mi en mi ausencia. Las consecuencias de su amor apenas comienzan. Gracias por agregar mi humilde historia y mi nombre a tu lista de historias y autores favoritos de verdad que te lo agradezco.

Luz: Querida amiga corregí todo, bueno espero que todo haya quedado bien, por favor me dices si ves más errores. Como siempre gracias por toda tu ayuda y por tus buenos deseos de año nuevo. Es una lástima que no tengas PM para platicar, te agradezco el tiempo que te tomas en ayudarme por más que edito se me escapan esos horrores gramaticales, jajajajaja, gracias por todo.

Loreley Ardlay: Por lo pronto querida amiga en estos próximos capítulos si saldrá, pero no pasará nada…pero bueno que te puedo decir. Gracias por haber estado pendiente de mi durante mi ausencia, te lo agradezco.

Rosas y Gardenias: Como siempre gracias por tus bendiciones; DIOS te bendiga a ti y a tu hermosa familia amiga mía, gracias por tu apoyo y por haber estado pendiente de mi durante mi ausencia. Tienes toda la razón, a Patrick y a William creo que casi si les dará un soponcio, jajajajaja, ya lo leerás, está en este capítulo, pero como estaba muy largo lo tuve que dividir en partes. La confrontación con Patrick viene me parece que, en la tercer o cuarta parte, este viernes les pongo la segunda parte. Gracias.

Dayma Graham: Muchísimas gracias por agregar mi humilde historia y nombre a tu lista de historias y autores favoritos es un honor para mí, de verdad que te lo agradezco.

Serenitymoon20: Amiga como siempre gracias por el apoyo y espero que hayas disfrutado el capítulo, y sí las cartas fueron enviadas, el chico es movido; lo que hace el amor😊. Gracias por tu apoyo, por cierto, amiga gracias por las actualizaciones de tus historias, actualizaste mi favorita de verdad que te lo agradezco.

Gissa A. Graham: Querida Gissa gracias por tu apoyo y por haber estado pendiente de mi en mi ausencia. Yo también estoy atrasada con tus historias amiga así que mil disculpas también. Tienes toda la razón Candy es super ingenua y ni por aquí le pasa que puede estar embarazada. Lo bueno es que Anthony si sospecha y también la fiel Dorothy. Gracias por tu apoyo amiga.

Guest: Muchas gracias por tu deseo y espero que hayas disfrutado de este capítulo, un nuevo capítulo será publicado este viernes para compensar la ausencia. Gracias por el apoyo y también feliz año nuevo mis mejores deseos para ti en este año 2018 que recién comienza.

Gabriela Infante: Gaby espero que hayas pasado una estupenda Navidad y un excelente año nuevo mis mejores deseos para ti en este 2018. Gracias por tu apoyo.

Sakura-Cha: Amiga espero que hayas tenido una excelente Navidad y Año Nuevo. Mis mejores deseos para ti y tus seres queridos en este 2018. Gracias por tu apoyo.

Lizbeth Haruka: Muchísimas gracias por haber estado pendiente de mi durante mi ausencia, y mis mejores deseos para ti en este año 2018 que recién comienza. Gracias por todo tu apoyo.

Aster31: Muchas gracias por haber agregado mi humilde historia a tu alerta de historias.

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Muchas gracias a todas y cada una de ustedes, por leer este fic: Val Rod, Lucero Santoskoy, lachicapoderosa, Lizbeth Haruka, Becky 10000, YAGUI, Rosas y Gardenias, TamyWhiteRose, Maravilla121 ,Clint Andrew, Feliz64, Mitsuki Leafa, Sheryl Clyne, Sakura-chan, Kikyo Sachi-sama, AlexaPQ, Nelly, jacky Andrew, JENNY, Locadeamor, tutypineapple, Ross, Lizita, adrinag1, Nerckka Andrew, chidamami, Mary silenciosa, Cagalli Yula, sayuri 1707, Yanyce, Mizusu Annie, MaiiraHuiir, BetzyC, Penny Charlotte Brown, divette56, Naday, Serena Candy Andrew Graham, Lizita, divette56, Luci Andrew, OHHCartist, Little angel pink, Rosima, Eydie Chong, RORE, , Little angel pink, Rosima, Adoradaandrew, NayrAdg21, Miriam, Gissa A. Graham, Tania Lizbeth, Lizvet Ardray, Eliza-Sq, Lacus Sheryl Nome, Mary Andrew, aday, Fandcya, Malinalli Coy, Maluzaa, CeShlrE, Serenitymoon20, Grey, Carolina Macias, Carolina Macias, Alexas90, Moonlightgirl86, Ranka lee, sweetpea81572, Raven, Gray, Leihej, Lizetholveda, NataliaGG, Flakitamtz, Arleniferrreyrapacaya, IQS, Karina, Nana, Kamanance, Lis69 Meer Campbell, Ranka lee, Grey, Chibiely, Saori Atena, Angdt, Lyn Minmei, Kanade Tachibana, Sakura-chan, Amuletodragon, Annette celesttle, Shaoran-li, Lucy Brower, Charlotte, Lilium, Kikyo-sama, Angelise, Luna Maria, Ster Star, Korin Wilson, Esteban Carrasco, AHOME SACERDOTISA DE SHIKON, Juniper, Gabriela Infante, a todas las Guest que han dejado mensajes, y a las chicas que solo me hacen el favor de leer la historia de forma anónima. Gracias.

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A todas muchas gracias. Cuídense