Capítulo 12: Más fuertes de lo que creen.
¿Dos Jovencitas? Sí, escucharon bien: Kikyo se había encontrado con dos jovencitas, y sospechaba que eran amigas de Ranma y Akane.
—No hay porque preocuparse—continuó Kikyo—, las vi luchar contra algunos demonios y son muy fuertes, incluso hablé un poco con ellas y les expliqué en dónde se encontraban, para que tomaran sus precauciones.
—Dos jovencitas muy fuertes eh—Ranma miró a Akane—, ¿crees que se trate de..?
—No estoy segura Ranma— Akane frunció el ceño, y continuó—. Es decir, ¿qué harían ellas dos aquí? Pero, para estar seguros… Disculpa— dijo la peliazul, mientras tocaba el hombro de la sacerdotisa—, ¿podrías describirnos a esas chicas, por favor?
—**Increíble, ella también posee algunos poderes similares a los de Kagome y a los míos, aunque son diferentes… Ahora que lo veo, también tiene un parecido físico y espiritual a Kagome…**—Kikyo interrumpió sus pensamientos para responder— Bueno, las dos utilizan ropas muy extrañas, no parecen de por aquí, o no de ésta época… Una de ellas tiene el cabello largo y castaño, y es de ojos azules. La otra chica tiene el cabello violeta y ojos de un color inusual, me pareció ver que eran rosas o algo así. Las dos portaban unas armas extrañas, pero, son muy fuertes.
—Sin duda, son ellas Ranma, a menos de que en esta época existan dos chicas con características idénticas a las de ellas…
—Oye Akane— Ranma cruzó sus brazos detrás de la cabeza—, pero, ¿cómo habrán llegado aquí?
—No lo sé…
—Quizás llegaron de la misma manera que nosotros—Ia pequeñuela de cabellos negros intervino en la conversación—. Quizás también cayeron por accidente en esa extraña poza.
—Lo que sea, las cosas se complicarán si Ukyo y Shampoo descubren que estamos en esta época…— A Ranma le recorrió un escalofrío por todo su cuerpo al solamente pensar en esas dos. Que ellas estuvieran ahí no era bueno para nadie, en especial para él y Akane…
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—¡Eh, Jakotsu! — El guerrero de larga cabellera trenzada agitaba sus brazos, mientras le gritaba a su hermano—, ¿encontraste algo de utilidad?
—No hermano, no encontré nada que nos pueda servir… Solamente algunos kimonos, pero parecen de anciana y no me quedan bien, aunque si les hago algunos arreglos, ¡estarán perfectos!
—Ay Jakotsu, ya te lo he dicho, eres demasiado extraño… Pero aun así, eres el mejor de mis hermanos—Bankotsu le dio unas palmaditas en la espalda a Jakotsu, y los dos rieron juntos—. Y recuerda, no debemos confiarnos de Renkotsu, ya no es el mismo guerrero de antes, creo que ese fragmento le ha afectado demasiado, nos puede traicionar en cualquier momento.
—Estoy de acuerdo hermano, he notado a Renkotsu muy extraño últimamente, ya ni siquiera pasa el mismo tiempo con nostros, ni nos habla igual, ni nada.
Algunas lágrimas se acumularon en los ojos de Jakotsu, pero evitó que cayeran, no quería que su hermano Bankotsu lo viera así, él debía ser fuerte, a pesar de que era algo "extraño".
Renkotsu se acercó a sus hermanos, pero ninguno pronunció palabra alguna, hasta que vieron dos silueteas a lo lejos, y se acercaban a ellos.
—**Con suerte podrían ser dos chico guapetones**— Jakotsu estaba emocionado, y dibujó una gran sonrisa en su rostro.
—¡Miren, Jakotsu, Renkotsu! —El moreno también estaba muy emocionado— Son dos bellas chicas, y tienen unas ropas demasiado extrañas.
Los tres guerreros no dejaban de mirarlas ni un momento, las examinaron bien de pies a cabeza.
—No parecen peligrosas Bankotsu— pronunció finalmente Renkotsu.
—Renkotsu tiene razón hermano, además, se ve que son persona smuy extrañas, y que no son de un lugar cercano. Nunca había visto ropa así, ¡Me encanta!
Renkotsu y Bankotsu sólo miraron a Jakotsu por unos momentos, para después pasar la vista nuevamente a aquellas extrañas jovencitas, que caminaban hacia ellos con paso decidido, sin ningún miedo.
Finalmente, los tres gurreros y las dos chicas quedaron frente a frente.
—Disculpen, —pronunció una de esas extrañas jovenes— ¿saben si hay alguna aldea habitada cerca de aquí?
—Pues no, y si hay alguna, nosotros nos encargaremos de que desaparezca— A Jakotsu pareció no agradarle mucho la presencia de esas dos mujeres.
—¿Heh? Lo que pasa es que estamos perdidas, demasiado perdidas… Una sacerdotisa nos explicó hace poco dónde estamos, pero aun así es difícil para nosotras estar aquí…
—Esperen— el chico de larga trenza habló, y ellas dos quedaron totalmente calladas, paralizadas frente a aquel hombre—, ¿esa sacerdotisa no se llamaba Kagome, y llevaba unas extrañas ropas parecidas a las de ustedes?
Las chicas se miraron.
—No— contestaron al unísono las dos.
—Entonces fue el cadáver… En fin, ¿saben quiénes somos nosotros, chiquillas?
—Realmente no lo sabemos, pero podrían presentarse.
—Hm— Renkotsu pareció ofendido con la ozadía de las jovencitas— Eso haremos. Somos tres de los poderosos siete guerreros, ¡los más poderosos! Yo soy Renkotsu…
—Yo soy Jakotsu.
—Y yo— dijo el moreno—, soy Bankotsu, el líder de los siete guerreros.
Se produjo un momento de silencio, interrumpido por Bankotsu.
—Bueno, ¿ustedes no piensan presentarse? Qué muchachas tan maleducadas…
—Oh, es verdad, disculpen. Mi nombre es Ukyo Kounji, y ella es mi… Mi compañera, Shampoo.
—Ya veo, nunca había escuchado esos nombres...
—Oye, hermano— Jakotsu tomó por el hombro a Bankotsu—, ¿podríamos deshacernos de ellas? Me gustaron sus ropas y sus accesorios. Además, se ven debiluchas, no creo que puedan ayudarnos en algo.
—Es verdad Jakotsu,— dijo el moreno, mientras asentía con la cabeza— aunque debo decir que son demasiado bellas, en especial esa chica de cabellos castaños…
—¿Ukyo? ¡Pfff!, creí que te gustaría más esa tal Shampoo— Renkotsu comenzó a tomar posición de ataque— Creí que conocía tus gustos hermano, pero ahora veo que no— el guerrero de la cantimplora esbozó una sonrisa.
—¡Ey, por si no lo saben, nosotras seguimos aquí! — Dijo Ukyo muy molesta.
—¡Sí, y nosotras no somos debiluchas! — El fuego se notaba en la mirada de Shampoo—, ¡A pelear!
Comenzó la pelea, y todos participaron, excepto el líder de los guerreros.
Jakotsu vs. Shampoo: Esto parecía una… ¿pelea de chicas? O algo por el estilo. Todos los movimientos eran demasiado rápidos, Bankotsu apenas y podía seguirlos con la vista, en especial a Shampoo.
—¡Dejemos los juegos, y peleemos de verdad niña tonta! — Jakotsu tomó en un rápido movimiento su espada, e hizo uso de ella.
—¡Lo mismo digo! — Shampoo sacó sus chúis (una especie de "sonaja gigante" o algo así, que utiliza muy a menudo en sus peleas).
La verdadera batalla comenzó entre esos dos. Jakotsu casi no se movía, se lo dejaba todo a su espada, se zangoloteaba de un lado a otro, siguiendo a Shampoo pero sin lograr alcanzarla. Por su parte, Shampoo era demasiado veloz y ágil, iba de un lado a otro esquivando esos peligrosos ataques. Después de un largo rato de batalla, Shampoo logró finalmente vencer a Jakotsu, desarmándolo y golpeándolo con sus chuis. Jakotsu quedó tirado en el suelo.
—Debilucha, ¿eh? — Decía Shampoo con un gesto victorioso.
Renkotsu vs. Ukyo:
—¡Anda mocosa, te daré la oportunidad de que me ataques primero!
—¡No necesito tus oportunidades o compasión, yo puedo sola, tonto!
Renkotsu tomó el líquido guardado en su cantimplora, y comenzó a lanzar fuego hacia la dirección en que se encontraba Ukyo.
—¡¿Pero qué..?! —Ukyo se cubrió de inmediato con su espátula gigante, menos mal—¡Esto no se quedará así, pelón! — Ukyo sacó sus mini espátulas y se las comenzó a lanzar al guerrero.
—¡Ah, veo que no eres tan tonta y débil como creía! — Renkotsu sacó su bazuka, y comenzó a disparar a cualquier lugar al que iba Ukyo.
—¡Eh Renkotsu! — El joven moreno de larga trenza, se puso de pie cerca de su hermano— No quiero que la mates.
—Vaya vaya, Bankotsu, no me digas que esa chica te gusta…
—¡Lamento interrumpir su plática, pero tenemos una pelea!
Continuaron luchando un buen rato (al mismo tiempo que Jakotsu y Shampoo), hasta que los dos quedaron rendidos.
—¡Bueno bueno, ya! — Bankotsu detuvo a su hermano Renkotsu, y después a Ukyo— Ahora veo que no son unas debiluchas, así que tengo una propuesta para ustedes.
—Solamente quiero que nos acompañen a mis hermanos y a mí en nuestro viaje, ¿saben cocinar, verdad?
—¡¿QUÉ?! — Jakotsu y Renkotsu se pararon inmediatamente, quedaron boquiabiertos con las palabras que acababa de pronunciar su líder.
—Claro que sabemos cocinar— contestó Ukyo—, trabajamos en eso, ¡y te aseguro que somos las mejores cocineras! — Shampoo miró detenidamente a Ukyo, y notó un brillo especial en su mirada.
—Hermano, ¿estás bien? — a Jakotsu aún no le pasaba la sorpresa—, ¿seguro quieres que esas nos acompañen en el viaje?
—Sí Jakotsu, escucharon bien, quiero que ellas nos acompañen. Son muy fuertes y además, ya las escucharon, son muy buenas cocineras. Entonces— dijo Bankotsu, dirigiéndose a las jovencitas—, ¿vienen con nosotros?
—Bueno, es que…
—¡Aceptamos! — Shampoo interrumpió a Ukyo, y luego dirigió sus palabras a ella— Ukyo, no conocemos a nadie más aquí, debemos crear alianzas con alguien, y ellos son perfectos. Además, quizás nos ayuden a encontrar el regreso a nuestra época.
—Tienes razón Shampoo, y es raro que yo te diga eso— Ukyo miró a los guerreros— Bueno muchachos, ya tienen a dos hermosas cocineras incluidas en su viaje.
—¡Jah, hermosas ustedes! — Jakotsu soltó una carcajada, y fue seguida por un sape de Bankotsu.
—Calla hermano, no seas descortés con las señoritas.
—Bah…
—Y no te molestes Jakotsu, mejor vayamos a buscar una aldea.
Así pues, los cinco personajes se encaminaron a la búsqueda de una aldea, sin saber con quiénes se encontrarían.
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—Ay, ya me cansé, y estoy toda sudorosa…
—Kagome, ¿por qué dices eso? Si vas montada en mi espalda.
Los recolectores de fragmentos ya estaban cerca de la aldea en que se encontraba uno de esos extraños resplandores que sólo Kagome detectaba.
—Yo sólo quiero darme un baño— Akane recogió sus cabellos en una pequeña coleta—, ¿tengo algo en la cara?
—N-No…— Ranma se ruborizó al instante, y todos los notaron— es sólo que, bueno, tú…
—Es que te ves muy bonita Akane, es por eso— Sakura sólo provocó que Ranma enrojeciera aún más.
Las nubes grises cubrían casi por completo el cielo, amenazando con soltar toda el agua contenida en cualquier momento.
—Kero, ¿Kero?... Sal de la mochila, ¡no seas flojo!
—Ay Sakuritaaa, es que tengo mucho sueño, ¡déjame adentro por favooor!
—Pff, eres un gran guardián, eh Kerberos.
—¡Cállate mocoso, no es de tu incumbencia!
—Tranquilos— Tomoyo sacó unas paletitas de su mochila, y las repartió a todos sus amigos.
—¡Ey, ya casi llegamos! — Miroku iba al frente de todos, con Sango a su lado—. Ya saben nuestro plan.
—¿Cuál plan? — preguntaron todos los nuevos acompañantes al unísono…
