Capítulo 15: Debes decidir.

Inuyasha desenfundó en un instante a colmillo de acero, y caminó en dirección a Bankotsu.

—¿Listo para pelear?

—Más listo que nunca, bestia.

Comenzó una batalla fantástica entre dos oponentes demasiado buenos, pero con diferentes caminos e intenciones.

Bankotsu agitaba su alabarda de un lado a otro, propinando diferentes ataques a Inuyasha, aunque muy pocos lograban herir al hombre de cabello plateado.

—¡Quédate quieto Inuyasha, así sólo estás ganando unos minutos más de vida!

—¡Feh, eso quisieras Bankotsu!, además, tus ataques son demasiado lentos para mí…

Bankotsu no dijo nada más, pero se precipitó hacia Inuyasha y lo hirió.

—¡No debes distraerte bestia!

Inuyasha sangraba del costado izquierdo, la herida no era tan grave, así que continuaron el combate.
Corrían y saltaban de un lado a otro, con una velocidad muy buena. Inuyasha no cesaba de lanzar ataques a su oponente. Por otro lado, Bankotsu estaba planeando agotar a su enemigo y en el momento indicado, terminar de una vez por todas con ese asunto. Pero el moreno de larga trenza olvidaba algo: Inuyasha era mitad demonio, y era alguien demasiado persistente y orgulloso. Estaba decidido, si esta vez quería ganar, tenía que esforzarse demasiado.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

—Ryoga, esta vez deberemos pelear juntos contra ese… Ommm… Contra esa persona.

—Estoy de acuerdo Ranma. Tenemos que dejar nuestras rivalidades para otro momento **comienzo a pensar que Saotome y yo somos buenos amigos**.

Ranma y Ryoga comenzaban a caminar hacia su oponente: Jakotsu.

—¡Esperen! — Kagome les gritó a los dos chicos, haciendo que se detuvieran—, deben tener mucho cuidado con Jakotsu, es alguien verdaderamente fuerte y persistente…

—Y también algo raro— añadió Akane, mientras observaba al guerrero.

—Además, tiene una espada muy poderosa y es demasiado peligroso acercarse mucho a él.

—De acuerdo— contestó Ranma—, tendremos cuidado, ¡gracias Kagome!

La chica de largos cabellos azabache asintió con la cabeza y les ofreció una sonrisa. Al parecer, Ryoga se sonrojó un poquitín por un momento.
Los dos jóvenes se dieron media vuelta y caminaron nuevamente, pero después de unos segundos, se detuvieron otra vez al escuchar un grito de Akane.

—¡Ranma! — ella corría rápido hacia su prometido, mientras él se daba media vuelta.

—¡¿Y ahora qué quieres Ak..?! — Ranma fue interrumpido por un gigantesco abrazo de Akane, que después de un momento fue correspondido con los brazos del chico de la trenza.

—Ten mucho cuidado Ranma— dijo finalmente la mujercita de azulados cabellos—. Oh, y tú también cuídate Ryoga. Yo sé que juntos lo lograrán, son muy buenos.

Los dos asintieron y, sin más interrupciones, caminaron hacia Jakotsu.

—Vaya, vaya, miren lo que tengo frente a mí, ¡dos jóvenes muy apuestos! Incluso, me atrevo a decir que el chico de la trenza es igual de apuesto que mi lindo Inuyasha… Aunque el de la pañoleta no se queda atrás, eh…

—¡¿QUÉEEE?! — Ryoga quedó boquiabierto, y con los puños cerrados.

—¡Pero qué estupideces estás diciendo!, vaya que eres un guerrero demasiado extraño…

—¡Oh, basta!, será mejor que se presenten ante mí, no hay que olvidar los modales chicos. ¡Yo soy Jakotsu, y soy un miebro de los poderosos siete guerreros! Ahora díganme, ¿quiénes son ustedes, y por qué visten tan extraño?

—¡Eso no te importa!

—Oh, vamos Ranma, hay que dejar que este guerrero sepa tan siquiera nuestros nombres, así sabrá por quiénes fue derrotado… ¡Mi nombre es Ryoga Hibiki!

—Perfecto… ¡Yo soy Ranma Saotome, artista marcial! Y ya lamentarás enfrentarte contra nosotros.

—Pues, hasta el momento, no he lamentado nada chicos— decía Jakotsu, mientras se situaba en medio de los dos jóvenes (quién sabe cómo rayos llegó ahí jaja).

—¡ALEJATE DE MÍ! — decían los dos al mismo tiempo, mientras retrocedían con un enorme salto.

Jakotsu los miro de una manera retadora, y dieron comienzo al encuentro.

Ranma y Ryoga primero adoptaron posición defensiva, y así estuvieron algunos minutos, solamente esquivando y analizando adecuadamente los ataques de su oponente.

Jakotsu solamente agitaba su espada por los aires, sin lograr hacerle demasiado daño a los dos artistas marciales, sólo algunos rasguños y rasgaduras en la ropa.

—Ahora sí… Ryoga, hay que demostrarle a este sujeto de lo que somos capaces.

Ryoga asintió, y ambos adoptaron ahora posición de ataque. Combinaron diferentes técnicas y movimientos, logrando así poner a Jakotsu en un grave apuro.

Ryoga atacaba con el rugido del león, mientras que Ranma lanzaba su huracán del tigre. Además, múltiples patadas y puñetazos eran propinados en la cara y el cuerpo de Jakotsu. Ranma utilizando el truco de las castañas calientes, y Ryoga el de la explosión. Le estaban dando una verdadera paliza a Jakotsu.

Casi al finalizar el combate, Jakotsu hirió a Ryoga, y Ranma se enfureció.

—¡Me las vas a pagar! — Decía Ranma, mientras se concentraba para hacer el último ataque, con el que acabaría a su oponente. Lo estaba atrayendo poco a poco dentro de una espiral que iban formando con su energía, hasta que finalmente Jakotsu estuvo lo suficientemente cerca, Ranma atacó.— ¡Hiryu shoten ha!

Jakotsu salió volando por los cielos, y resultó gravemente herido. Fue el primero en caer definitivamente en el combate.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

—¡Sanguito, yo te protegeré!

Miroku se enfrentaba de cerca contra Renotsu, mientras que Sango iba montada en Kirara, lanzando su hiraikotsu de vez en cuando para ayudarle a Miroku.

Esta batalla estuvo demasiado reñida, pero llegaron a tiempo ranma y Ryoga para ayudarles un poco más a sus nuevos amigos.

Ryoga le propinó unas buenas patadas y puñetazos al guerrero, y finalmente, Ranma juntó nuevamente demasiada energía para lanzar un ataque muy poderoso, que dejó a Renkotsu herido de gravedad.

—¡Sango! — gritaba Ranma, agitando los brazos.

La exterminadora bajó de los cielos montada en su gatita de fuego, y se aproximó a Ranma.

—¿Podrían ir tú y Miroku a buscar el cuerpo de Jakotsu? Aún está vivo, pero seguramente se encuentra muy débil. Ryoga y yo nos llevaremos a Renkotsu a otro lugar. Búsquennos en un rato para tener vigildos a los dos guerreros todos juntos.

—De acuerdo Ranma. Excelencia, vamos.

Miroku le dio la mano a Sango, y se montó en Kirara. La felina de fuego ascendió nuevamente a los cielos, y se perdió de la vista de Ranma y Ryoga.

—Sango, ¿no crees que esos dos jóvenes son muy fuertes?

—Demasiado su excelencia. Para ser humanos, tienen una gran fuerza y agilidad, y cada uno posee diferentes peculiaridades que son asombrosas… Pocas personas en esta época cuentan con esas características.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

—¡Sakura, Shaoran, será mejor que tengan cuidado con esas mujeres, son muy fuertes! — Kero se encontraba en el cielo, volando y poniendo al tanto de las noticias a todo mundo, al igual que Shippo.

—¡No te preocupes Kero, estas señoritas no parecen malvadas!

—No hay que confiarnos Sakura…

—Es verdad, disculpa Shaoran, me esforzaré mucho en esta pelea.

Ukyo y Shampoo no quitaban su posición de defensa, mientras que Sakura y Shaoran estaban listos para atacar.

En un momento, la amazona luchaba contra Shaoran ferozmente, ya que los dos tenían un buen nivel de pelea.
La pequeña Sakura se enfrentaba contra la linda Ukyo, pero ninguna de las dos quería hacerse daño, así que optaron por primero saber más una de la otra.

—Señorita, yo no quiero pelear contra usted…

—Ni yo contra ti, pequeña. Mi nombre es Ukyo Kounji, pero puedes llamarme Ukyo.

—Yo soy Sakura Kinomoto.

Las dos chicas entablaron una grata conversación, y decidieron ir a donde se encontraban Kagome y Akane.

—¡Ukyo, espera! — Shampoo corría hacia la chica de las espátulas—, ¿qué crees que estás haciendo?

—No quiero pelear contra ellos Shampoo. En realidad, no quiero pelear con nadie en estos momentos. Voy con Sakura al lugar en donde están Akane y la otra chica, ¿vamos?

Shampoo al inicio se negó, pero al ver que los dos chiquillos y Ukyo se alejaban en paz, decidió ir tras ellos.

—¡Esperen!, sí quiero ir con ustedes.

Una pelea menos…

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Solamente quedaban Inuyasha y Bankotsu combatiendo. Los dos ya estaban cansados y heridos, pero ninguno se rendía.

Akane y Kagome estaba situadas en un lugar apartado de la pelea, pero con buena puntería hacia el enemigo. Pero ninguna de las dos se había atrevido a lanzar ninguna flecha hasta el momento.

Sango y Miroku llegaron por un lado con Jakotsu, mientras que Ranma y Ryoga llegaron por el otro con Renkotsu. Los dos guerreros se encontraban inconscientes en ese momento.

También se encontraban en el lugar Shampoo y Ukyo. Todos estaban ahí reunidos, a excepción de Inuyasha y Bankotsu.

—Iré a ayudarle a Inuyasha.

—No joven Ranma— dijo el monje—, será mejor que todos esperemos aquí, a Inuyasha no le gusta que lo distraigan ni que se metan en sus peleas.

—Wow— decía la chica de los cortos cabellos azules— se parece demasiado a ti Ranma, más de lo que creí…

Shampoo, Ukyo y Ryoga sólo asentían en señal de afirmación.

Todos eran espectadores del último combate.

—Inuyasha, no puedo dejar que me ganes esta vez, tenemos que terminar ahora.

—Estoy de acuerdo contigo, hay que acabar de una vez por todas.

Inuyasha estaba a punto de lanzar su ataque más poderoso, pero Bankotsu se le adelantó.

—¡Ryuuraisen! — Muchos rayos comenzaban a caer del cielo, provocando desastres a los alrededores.

—¿Pero qué..? — Inuyasha se interrumpió a sí mismo con un pensamiento—, ¡KAGOME!

El chico de ropas rojas y cabello plateado, se dirigió a una velocidad impresionante hasta donde se encontraba esa chica de cabellos azabache que le preocupaba tanto.

Ya casi llegaba Inuyasha, estaba a unos metros, y vio que una roca caería encima de todos sus amigos.

—¡CUIDADO! — gritó Inuyasha, desesperado.

Cuando creyó por un momento que todo estaría perdido, escuchó unas palabras provenientes de ese lugar.

—¡Truco de la explosión!

La roca se hizo mil pedacitos gracias a Ryoga.

Inuyasha finalmente llegó, y abrazó a Kagome.

—¡Tonta, no me vuelvas a espantar así! — ella se encontraba feliz al saber que Inuyasha se preocupaba.

—Akane, ¿estás bien? — Ranma protegía a su prometida.

—S-Sí, gracias Ranma.

—Hay que salir lo antes posible de aquí— decía Miroku—. Sakura Shaoran… ¿Tienen algún hechizo que nos ayude a escapar de aquí, algo que nos proteja?

—¡Sí!, la carta del tiempo… Vamos, todos tómense de las manos, y nos seguirán a Shaoran y a mí rápidamente, este efecto no puede durar tanto tiempo.

Sakura conjuró la carta,y el tiempo se detuvo unos instantes, los necesarios para huir.

La última persona de la fila era Ukyo, y observó que Bankotsu aún se encontraba ahí, y estaba muy herido.

—Bankotsu… — Ukyo se soltó, y el efecto de la carta se rompió.

Sakura ahora utilizó la carta escudo, y quedaron a salvo de los rayos que caían. Todos a salvo, a excepción de Ukyo, que había ido tras Bankotsu.

Finalmente Ukyo llegó hasta ese lugar, e intentó cargar a Bankotsu.

—Es inútil Ukyo—susurró el hombre—, mejor déjame aquí, no merezco vivir.

—Claro que no Bankotsu, yo pienso que aún tienes otra oportunidad…

Pero en ese momento, un rayo hirió gravemente a Ukyo.

—¡NOOO!

Todos escucharon el grito de Bankotsu, así que Inuyasha y Ranma decidieron ir a ayudar, pero alguien los detuvo.

—Inuyasha, joven Ranma, será mejor que ustedes dos se queden cuidando a los demás. Sango y yo iremos en busca de la señorita Ukyo.

Los hombres asintieron, y Miroku y Sango se montaron en Kirara y fueron en busca de Ukyo.
Minutos después, vislumbraron una extraña sombra a unos metros de ellos.

—Su excelencia, ¿qué es eso?

El polvo se dispersó, y los rayos ya no caían tan constantemente, se iban agotando.

—S-Son… Bankotsu y Ukyo.

Para la sorpresa de Sango y Miroku, Bankotsu llevaba cargando a Ukyo.

—Al fin, sabía que vendrían a ayudarla— cuando terminó de decir esas palabras, Bankotsu sonrió y dejó delicadamente a Ukyo en el suelo, y el cayó rendido.

Sango y Miroku se aproximaron rápidamente a ellos, y los subieron en Kirara. Se dirigieron nuevamente al lugar en el que se encontraban sus amigos.

—¡¿Por qué traen a ese maldito cadáver aquí?! — dijo molesto Inuyasha.

—Inuyasha— dijo tranquilamente Sango—, este hombre salvó la vida de Ukyo, a costa de la suya.

—¡¿QUÉEE?! — Todos estaban asombrados.

—Será mejor que vayamos a la aldea, para curar las heridas de todos.

—Sí, yo te apoyo Kagome— decía Akane, con una sonrisa de alivio en su rostro.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Un par de días después, los guerreros recobraron totalmente el conocimiento.

—¿Bankotsu, Renkotsu…?— Jakotsu fue el primero en despertar dentro de la cabaña, bien protegida y rodeada de varios hechizos y pergaminos, para que no escaparan— ¿Hermanos?

Renkotsu apenas iba abriendo los ojos, con demasiado cansancio aún.

Bankotsu puso primero una mano sobre sus ojos aún cerrados, y después se puso de pie.

—¿En dónde estamos hermanos?

—Yo qué sé, parece una cabaña pero… No tengo idea de dónde nos encontremos.

Bankotsu permaneció en silecio.

Varias pisadas se escuchaban afuera de la cabaña, y finalmente, todos nuestros héroes hicieron acto de presencia.

—¿Y bien? — Decía Inuyasha decidido—, ¿qué decidirán?

—¿Decidir? —Las primeras palabras de Bankotsu—, ¿a qué te refieres bestia?

—Nosotras nos encargamos Inuyasha— desde el fondo, venían caminando Ukyo y Shampoo.

—Así es, todos pueden salir, nosotras nos las arreglamos con ellos— decía la amazona, sin mirar a nadie en especial, ni siquiera a Ranma.

Todos salieron dela habitación, y dejaron solos a los tres guerreros y a las dos cocineras, artistas marciales.

—Bankotsu… — Ukyo no sabía cómo comenzar a decirlo todo.

—Ukyo…

Un silencio se produjo en el lugar, dejando espacio a un ambiente raro para todos, pero lindo para Ukyo y Bankotsu.

—Bueno, bueno, basta hermano. Dinos, ¿qué será de nosotros tres de ahora en adelante?

—Bien— decía Bankotsu, dirigiendo una mirada rápida a todos, para finalmente posar su vista sobre Ukyo—. Yo ya he elegido mi camino, hermanos, y será mejor que ustedes hagan lo mismo. Yo quiero…


Bueno, ahora sí, me despido por hoy n.n mañana publico otros dos capítulos. Gracias por la paciencia, ¡saludos! :D 3