Los personajes que aparecen en la historia, son propiedad de Rumiko Takahashi y CLAMP :)


Capítulo 16: ¡Colaboremos!

—Bien— decía Bankotsu, dirigiendo una mirada rápida a todos, para finalmente posar su vista sobre Ukyo—. Yo ya he elegido mi camino, hermanos, y será mejor que ustedes hagan lo mismo. Yo quiero…

Bankotsu hizo una pausa, necesitaba meditar bien las cosas, pensarlo todo… ¿Pensar qué? Había conocido a una buena mujer, y él quería pasar su vida con ella, estaba decidido. Sólo había un problema: Que Bankotsu ya no estaba vivo; cobró "vida" gracias a los fragmentos de la perla, por segunda ocasión, y estaba seguro que Naraku se los querría arrebatar… ¿Qué hacer en esa situación?

—Como decía— continuó Bankotsu—, he tomado mi decisión hermanos, y ahora formaré parte del equipo de esa bestia olorosa… Y quiero estar al lado de Shampoo… Y Ukyo.

Una media luna gigante se dibujó en la faz de la mujercita de cabellos largos color castaño; ella corrió hacia el joven de larguísima trenza y se abalanzó hacia él.

—¡Gracias Bankotsu! Ya verás, todos juntos saldremos adelante, ¿no es así Shampoo?

—Sí Ukyo… Es decir, yo no te soportaba, porque eras la prometida de mi querido Ranma, pero ahora todo ha cambiado.

—¿Y quién es Ranma? — decía Bankotsu, un poco desconcertado.

—Un muy buen amigo, nos conocemos desde la infancia. Pero he comprendido que él sólo ama a Akane, y así será siempre. Además, te conocí a ti Bankotsu, y en estos días que he estado con ustedes he sido muy feliz, y espero serlo siempre.

Todo era alegría en esa pequeña habitación, a excepción de uno de los guerreros.

—Hermano— decía Jakotsu a Bankotsu—, ¡yo definitivamente iré con ustedes también!... Sólo si mi querida Shampoo está ahí.

—¡Cuenta conmigo, Jakostu! — dijo la chica de cabellos lilas.

—Además— continuó e extraño guerrero—, podré ver más seguido a ese guapo monjecillo, y a mi hermoso Inuyasha… Y también al chico de ropas extrañas y una pequeña trenza.

—¡Eso no! — contestó Shampoo—, él es Ranma Saotome, y es mi futuro esposo.

—Bah, está bien, tengo suficiente con el monje y con mi Inuyasha… Renkotsu, ¿vendrás con nosotros?

—No lo creo… Comprendo que ustedes la pasen bien, y sean felices y todo eso… Pero yo no, prefiero morir nuevamente, quiero descansar en paz.

—O-Oye Bankotsu…— decía Ukyo—, ¿por qué dijo "morir nuevamente"?

—… Creo que es hora de que hablemos con la bestia de Inuyasha y todos sus amigos, necesitamos aclarar algunas cosas— fue la única respuesta de Bankotsu.

El líder de los guerreros estaba a punto de abrir la puerta, pero alguien que se encontraba afuera, se adelantó a hacer eso.

—¡Escuchamos todooo! — decía el pequeño Shippo.

—¿T-Todo? — decía un poco nervioso Bankotsu.

—Sí— contestó esta vez la linda Tomoyo—, escuchamos su bella confesión de amor, señor Bankotsu.

—¡Oye enana, yo no he confesado nada!

—Pero, usted acaba de decir que quiere pasar su vida con la joven Ukyo— dijo Sakura, emocionada por la situación de ese par de "tortolos".

—Oh, e-eso… Bueno yo… No quise… ¡No malinterpreten las cosas! Es decir, yo quiero a Ukyo…

—Vamos chicos— dijo Akane—, será mejor que los dejemos en paz, y ellos digan lo que quieran cuando quieran.

—Nosotras apoyamos a Akane— dijeron el resto de las chicas.

—Bueno bueno, suficiente de esto— intervino Inuyasha—. Será mejor que nos digas qué han decidido los tres, ahora.

—Ya lo sé hombre bestia— dijo un poco molesto Bankotsu—. Como ya lo dijeron esos enanos, yo he decidido "unirme a su lado", y quiero vivir de ahora en adelante con estas dos chicas y con mi hermano Jakotsu.

—Ran-chan— dijo Ukyo—, al fin acepté que sólo somos amigos, así que ya no interferiré en tu relación con Akane, y les deseo lo mejor. Akane, espero que me perdones todas las maldades que les he hecho, y me gustaría que de ahora en adelante podamos ser amigas. Te apoyaré a ti y a Ran-chan en todo— acabando de decir esto, Ukyo tomó discretamente del brazo a Bankotsu, y él no hizo nada para evitarlo.

Todos quedaron sorprendidos, especialmente Ranma y Akane, ya que Ukyo era una de las prometidas más fuertes y perseverantes del joven Saotome.

—Bien Ranma— dijo Akane al oído de su prometido—, tenemos una prometida menos.

Ranma se sorprendió por las palabras de Akane, y ella lo notó. Ambos se sonrojaron un poco, y continuaron escuchando la conversación de todos.

—En cuanto a Renkotsu— continuó el líder de los guerreros—, él les explicará lo que tiene planeado.

Todos guardaron silencio y prestaron atención a Renkotsu.

—**Esto es un poco raro, me comienza a agradar este grupo** Yo les dije a mis hermano que prefería morir finalmente en paz… Pero, he cambiado de parecer.

—Renkotsu… No me digas que aún serás aliado de Naraku, hermano. ¿No lo entiendes?, nosotros sólo somos sus marionetas, y él nos puede destruir en cualquier momento.

—Exacto Jakotsu, él nos puede destruir en cualquier momento. Yo de verdad quiero vivir con ustedes hermanos, y con esas dos chicas extrañas. Pero, estaría viviendo con el miedo constante de saber que mi vida depende de ese desgraciado.

—Vamos— dijo Kagome, acercándose a los guerreros—, no sean pesimistas. De seguro encontraremos otro método para que puedan vivir nuevamente, para que vivan de verdad, ¿no, Inuyasha?

—Feh… Podemos ayudarlos, si ellos nos lo piden.

Silencio. Sólo silencio entre todos los presentes.

—Y-Yo quiero ayudar— dijo la pequeña Sakura—. Yo ayudaré en todo lo que pueda, utilizando mis cartas.

—Nosotros también ayudaremos, ¿verdad Ranma?

—Sí, al fin U-chan encontró a alguien con quién ser realmente feliz, y yo colaboraré para que esa persona viva con ella.

—Ranma…— Akane contempló unos instantes a su prometido.

—Espero que Shaoran y yo también seamos de ayuda— dijo Tomoyo, que estaba de pie junto a su amigo.

—¡Por supuesto! — Kagome se veía entusiasmada con la idea de que todos ayudaran con ese problema.

De repente, se escuchó un pequeño alboroto en la aldea, nada para alarmarse, pero era extraño. Todos fueron a revisar qué pasaba, y observaron que todos los aldeanos estaban escondidos en sus casas. Hasta que pronto vieron que la anciana Kaede se acercaba rápido a ellos.

—¡Kagome!

—Anciana Kaede, ¿qué sucede?, ¿por qué todos están escondidos en sus casas?

—Lo que pasa es que…— la anciana dirigió su mirada a Inuyasha— Sesshomaru está aquí.