Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.


Cumpliendo Un Sueño: Norteamérica

Capítulo #4: El nuevo desafío


Amanecía en el estado de Kanagawa, era ya día lunes, y en casa de los Rukawa, Sally comenzaba aquella jornada con pereza, aún le afectaba un poco la diferencia de horario entre Japón y Estados Unidos.

— Señorita Bruce, buenos días— saludó la madre de Rukawa mientras golpeaba la puerta de la habitación y la abría con sigilo.

— Buenos días señora Rukawa— respondió flojamente mientras se sentaba en la cama y frotaba sus ojos para distinguir el cuarto con más claridad.

— Ten, éste es el uniforme de la preparatoria, deberás usarlo a partir de hoy— explicó la mujer mientras tendía sobre la cama las ropas que acompañarían a la muchacha durante su estadía en Shohoku.

— Muchas gracias señora Rukawa— agradeció la chica de ojos verdes mientras intentaba hacer una reverencia desde su posición, la mujer rió por aquello.

— Bueno, te dejo para que puedas vestirte— dijo la mujer tras lo que se dirigió a la puerta— Date prisa para que puedas tomar desayuno a gusto— añadió sonriendo, la castaña asintió, esperó que la mujer saliera de la habitación para salir de la cama para poder ir a la ducha.

Luego de haber consumido los alimentos matutinos, partió rumbo a Shohoku, la señora Rukawa se ofreció para dejarla hasta allí, sin embargo la muchacha no queriendo causar molestias extras, prefirió ir sola, y así también era una buena oportunidad para conocer los alrededores.

— "Espero no perderme, aunque con las indicaciones de la señora Rukawa, no creo que hayan mayores inconvenientes"pensó la muchacha mientras miraba en todas direcciones buscando los puntos de referencia dados por la mujer. Muy pronto llegó a Shohoku— "Bueno, creo que es aquí"— Pensó la muchacha al ver el edificio, entonces ingresó entre la multitud de estudiantes.

Pronto llegó a la dirección, donde la esperaba el director quien le dio la bienvenida, indicándole cual sería su nuevo salón.

— Bueno señorita Bruce, su salón será el número 7 de primer año, espero su estadía en nuestra preparatoria sea la mejor— expresó el hombre a la muchacha.

— Muchas gracias señor Sotomura— respondió la muchacha haciendo un reverencia, entonces tras despedirse partió en búsqueda su nuevo salón.

Al encontrar el salón indicado por el director, golpeó tímidamente la puerta, tras lo cual el maestro que impartía clases en dicho salón, abrió la puerta.

— Buenos días— saludó la muchacha haciendo una reverencia.

— Ah, usted debe ser la estudiante que viene desde Norteamérica ¿No?— preguntó casi afirmándolo aquel hombre, la muchacha asintió— Bueno espéreme un momento, ya regreso— dijo el hombre dejando la puerta entreabierta, y dirigiéndose al salón— Bueno jóvenes, a partir de hoy tendremos una compañera nueva, espero la recibamos de la mejor manera— expresó el profesor— Adelante, puede pasar- pronunció ahora dirigiéndose a la muchacha, quien tímidamente entró al salón.

— Hola, mi nombre es Sally Bruce, encantada de conocerlos— se presentó sonriendo tímidamente la muchacha, todos los estudiantes la observaban curiosos.

— La señorita Bruce es una estudiante que viene de intercambio desde Norteamérica, ocupará el lugar del joven Rukawa del salón 10, quien ahora está en los Estados Unidos— explicó el hombre, no tardaron en comenzar los rumores en el salón entre las muchachas— Bueno señorita Bruce, puede tomar asiento, busque un lugar vacío— ordenó el profesor a la muchacha, ésta asintió.

— "Veamos, dónde me sentaré"— se preguntaba la muchacha buscando lugar por lugar un asiento para ella, entonces muy pronto vio un lugar en el fondo de una fila aledaña a los ventanales del aula— Ahí hay uno— murmuró más aliviada al haber ya encontrado un lugar, entonces procedió a tomar asiento.


Mientras tanto en Los Ángeles, Estados Unidos…

— Señorita Megan— pronunció una mujer mientras se acercaba al pupitre de la muchacha- Señorita Megan— reiteró buscando la cara de la muchacha— ¡Megan Bruce despierta!- exclamó la mujer dándole un golpe a la mesa, asiendo despertar repentinamente a la chica de ojos celestes.

— ¿Qué…? ¿Qué sucede?— preguntó la muchacha con los ojos entreabiertos, como sintiendo que le molestaba la luz del día.

— ¡Que qué sucede! A caso no te das cuenta que estamos en plena clase y te das el lujo de dormir— reprendió la maestra, la muchacha miró su entorno afirmando lo que decía la mujer.

— Ah… tiene razón— respondió tras lo cual estiró los brazos y soltó un bostezo— Discúlpeme, no volverá a pasar— añadió dejándose caer hacia atrás en la silla, la profesora se irritó por aquella actitud tan casual de la muchacha.

— ¡A la oficina del director!— exclamó aquella mujer.

— Otra vez no— murmuró la muchacha poniéndose de pie, saliendo a paso de anciano del salón.


— Buenos días joven Rukawa, es un gusto tenerlo en nuestra preparatoria— expresó el director, quien atendía al ojiazul en su oficina.

— El gusto es mío— respondió educado Rukawa.

— Bueno, por lo que tengo entendido llegó directo hasta aquí desde Japón por un imprevisto que tuvo, por lo que no pudo conocer a los Bruce, así que mandaré a buscar a la señorita Bruce para que puedan conocerse y así lo lleve hasta su nuevo hogar y demás asuntos— indicó el hombre, tomó el teléfono para comunicarse con la secretaria, entonces tocan la puerta.

— Buenos días señor Lean, la maestra me mandó donde usted— pronunció la muchacha mientras entraba a la oficina, el hombre y Rukawa voltearon a verla, el chico no tardó en notar la belleza del rostro de la joven, sus ojos celestes, que todo parecían verlo de manera simple, llamaron la atención Rukawa, sin embargo no le dio mayor importancia, quitándole su mirada para dirigirla hacia una ventana, esperando que el hombre terminara de atender a aquella muchacha.

— ¿Otra vez lo mismo? Todos los días es igual— expresó sorprendido aquel hombre— Seguramente volviste a quedarte dormida— dedujo, Rukawa miró de reojo, la situación le parecía algo familia, por lo que no le resultaba indiferente.

— Si, fue por eso— contestó relajada la chica de cabello negro.

— Bueno, después hablaremos de eso, por ahora quiero presentarle al joven Rukawa, Kaede Rukawa, él es el muchacho que viene de intercambio desde Japón, señor Rukawa, ella es Megan Bruce, la muchacha de la que le hablé— presentó el director, el muchacho se sorprendió.

— Mucho gusto— saludó educado el ojiazul, la chica soltó una pequeña risa burlesca.

— Ah, tu eres el chiquillo que se quedó dormido en el avión— comentó indiferente, el ceño de Rukawa se frunció— Hola— saludó ahora.

— Bueno, eso no importa, ahora lo que necesito es que le muestres las instalaciones al joven Rukawa para que vaya conociendo nuestra preparatoria, además de ponerse de acuerdo a la hora de la salida para que lo lleves hasta tu casa.

— Si, si ya lo sé— respondió con aburrimiento la muchacha de ojos celestes.

— Bueno, entonces acompáñalo— ordenó el hombre.

— Si— respondió con cansancio Megan.

— Bueno joven Rukawa, a partir de ahora es estudiante de nuestra preparatoria, en caso de cualquier problema que tenga, no dude en comunicármelo— expresó el director.

— Si, muchas gracias— respondió haciendo una reverencia, la muchacha dibujó una sonrisa hacia el costado, ya que recordó las instrucciones dadas por parte de su padre a Sally, con respecto a las costumbres niponas.

Pronto salieron de la oficina del director, Rukawa siguió en silencio a la muchacha mirando en todas direcciones para conocer su nueva casa de estudios.

— Bueno, al parecer eres muy tímido, entonces tendré que hablar yo— pronunció la muchacha sin mirarlo, Rukawa recién entonces la volvió a mirar desde que habían salido de la oficina— Ya te dijo el director que mi nombre es Megan Bruce, sé que ustedes los japoneses se tratan por el apellido, pero te voy a pedir que me digas tan sólo Megan, Bruce suena muy formal, y después de todo viviremos en la misma casa— continuó hablando la muchacha, Rukawa la escuchaba con atención— Y del mismo modo quisiera tratarte por tu nombre, es Kaede ¿Verdad?— preguntó ahora la chica de cabellos negros.

— Si, mi nombre es Kaede— respondió sereno.

— Bueno, entonces así te llamaré, espero no te moleste— expresó ahora la muchacha viéndolo de reojo.

— No, no hay problema— respondió ahora el ojiazul.

— Muy bien Kaede, entonces ahora te explicaré algunas cosas sobre la preparatoria— habló la muchacha— Para mi desgracia personal, las clases comienzan muy temprano, a las 8 en punto— comenzó a explicar, aquello le hizo gracia al muchacho, sin embargo no lo demostró— Hay una hora de comida: mi favorita, que va desde la 1 en punto, hasta las dos de la tarde— continuó hablando— Tras esa hora de comida hay unas cuantas clases, que acaban a las 4, después comienzan a funcionar los clubes de la preparatoria, si bien entiendo tu vienes a básquetbol— expresó ahora Megan, Rukawa asintió— Bueno, entonces aquí serán las prácticas— agregó mientras señalaba con la mirada el gimnasio, Rukawa recién notó que estaban frente a él, el muchacho lo observó con detención, sería aquel el lugar donde quería pasar todo su tiempo, para así cumplir su sueño, su anhelo, su obsesión.

Muy pronto continuaron con el recorrido hasta que finalmente llegaron hasta el salón donde estudiaría el muchacho, se trataba del salón 2 de primer grado, el mismo en donde estudió Sally, así que ocuparía ahora su lugar. Al llegar hasta aquel salón, no tardó en llamar la atención de las muchachas, su mirada inmutable, enigmática, y tan indescifrable cautivó a las estudiantes, además de lo atractivo que era. Pasaron las horas, y durante un receso, el muchacho se dirigió hasta la oficina del director del club de básquetbol, era algo que tenía que hacer previo a su integración al equipo, como Megan ya le había enseñado el lugar, no tardó en llegar hasta el lugar.


— Permiso— pronunció el muchacho tras golpear la puerta.

— Adelante— respondió aquel hombre de cabello marrón, ojos negros, muy delgado, casi tan alto como Akagi, y de apariencia frágil, entonces Rukawa entró al lugar.

— Buenos días, soy Kaede Rukawa, mucho gusto en conocerle— saludó educado mientras hacía una reverencia.

— Buenos días joven Rukawa, te estábamos esperando— correspondió amable el entrenador, mientras señalaba al joven que estaba justo a su lado, un muchacho mucho más alto que el mismo entrenador, de figura armónicamente esbelta, cabello negro, ojos grises y piel trigueña— Por favor toma asiento— pidió el hombre, Rukawa obedeció de inmediato— Bueno joven Rukawa, estamos muy felices de que hayas decidido tomar la propuesta que te enviamos, y tan rápido además— comenzó a hablar el hombre— Queríamos contar contigo en nuestro equipo, por lo que nos alegramos mucho que ya estés aquí— añadió.

— Yo también— correspondió amable.

— Bueno, como ya sabes yo soy el entrenador del equipo, Henry Holmes, y él es Robert William, el capitán de nuestro equipo— presentó el hombre de cabello marrón, señalando al joven que le acompañaba.

— Mucho gusto— saludó educado, Rukawa.

— El gusto es mío— correspondió sonriente el muchacho de ojos grises.

— Bueno, creo que lo mejor será que desde mañana te incorpores al equipo, por hoy debes acomodarte en casa de los Bruce, así que lo mejor será que hoy no entrenes— señaló el director del equipo.

— Antes de irme, quiero saber algo— pronunció el ojiazul.

— Si, claro, dinos que sucede— contestó con entera disposición el director.

— ¿Por qué yo?— preguntó mirando directo a los ojos al entrenador— Quiero saber por qué quieren que yo esté en su equipo— precisó ahora el ex número 11 de Shohoku.

— Bueno, lo que sucede es que, hace muy poco, exactamente hace 2 semanas, fue la final nacional de preparatorias, en el campeonato de básquetbol, la victoria para nuestro equipo era prácticamente un hecho, siempre fuimos los preferidos para el trono, claro, no lo habíamos perdido desde hace ya 10 años, sin embargo, hace muy poco se había incorporado al equipo de Boston Western College, un muchacho venido desde Japón, que en su única participación durante la final, contra nuestro equipo, nos quitó el lugar de campeón que tanto habíamos cuidado, ese muchacho es Sawakita, el ex jugador de Sannou— narró el hombre.

— Sawakita— susurró el muchacho, recordando que justamente se había encontrado con aquel muchacho en el aeropuerto de Boston.

— Si, Sawakita, por desgracia nuestros jugadores a pesar de su alto nivel, no fueron capaces de detenerlo durante el partido, tras nuestra derrota, nos propusimos no volver a perder, y necesitamos a alguien que si haya logrado encarar de igual a igual a ese jugador, investigamos su pasado en Japón, y nos enteramos que perdió junto a Sannou en las semifinales del campeonato nacional frente a Shohoku, y que tu habías sido capaz de detenerlo, es por eso que te necesitamos, queremos que detengas a Sawakita— expresó firmemente el entrenador Holmes.

"Sawakita"pensó muy serio recordando aquel partido tan intenso en el que enfrentó a aquel muchacho de Sannou, que ahora se convertía en su gran objetivo en Norteamérica- Me encargaré de detener a Sawakita— sentenció seguro el ex jugador de Shohoku.

— Muy bien— pronunció el director mientras sonreía, al igual que el capitán del equipo.


Mientras tanto, en Shohoku llegaba la hora de la salida, Sally guardaba sus pertenecías en su mochila, Yohei se acercó a su asiento.

Buenos días señorita Bruce, mi nombre es Yohei, encantado de conocerla— se presentó sonriente el amigo de Hanamichi.

— Buenos días Yohei, el gusto es mío— correspondió haciendo una reverencia.

— ¿Cómo se ha sentido durante las primeras horas en Shohoku?— preguntó amigable Yohei.

— Bien, muy bien, creí que sería un poco más difícil, ya que sé un poco de japonés pero jamás lo había puesto en práctica, pero creo que me equivoqué— respondió sonriendo amable.

— Le gusta el básquet, sabes solemos ir a ver las prácticas, después de clases, ¿Quiere venir conmigo y mis amigos?, le prometo no se arrepentirá— propuso Mito.

— Claro, me gusta mucho el básquet, será divertido, aunque no podré quedarme mucho tiempo, debo regresar temprano a casa de los Rukawa— respondió la chica de ojos verdes.

— Si, no te preocupes, entonces vamos— dijo ahora Yohei, tras lo cual salió del salón junto a Sally.


Mientras tanto, Haruko se dirigía rumbo al gimnasio, Ayako salió a su encuentro.

— Hola Haruko, te estuve buscando, al fin te encuentro— expresó la manager poniéndose frente a la muchacha.

— Hola Ayako, ¿Y para qué me buscabas?— preguntó curiosa la chica de ojos azules.

— Bueno lo que ocurre, es que durante esta semana se realizará el sorteo de los partidos del Festival de los Deportes de Otoño, y como tuvimos un buen lugar en el campeonato nacional, estamos invitados, necesito que a partir de hoy hasta el viernes vayas a las reuniones de los sorteos, yo no puedo ir porque debo ayudar a Ryota, será en Aiwa, estás justo a tiempo para llegar, si necesitas algo me avisas— explicó apresurada la manager.

— Pero Ayako yo…— intentó excusarse la hermana menor de Akagi.

— No te preocupes, todo estará bien, adiós— se despidió mientras empujaba amigable desde la espalda a Haruko para que tomara su rumbo, entonces la muchacha partió, mientras tanto, Yohei se acercaba junto a Sally al gimnasio, Ayako los vio curiosa.

— Hola Ayako ¿Ya comenzó el entrenamiento?- preguntó el muchacho.

— Hola, no aún no— respondió sin dejar de mirar con curiosidad a la muchacha que le acompañaba— ¿Quién es esta chica tan linda? ¿Acaso es tu novia?— especuló picarona la manager.

— No, te equivocas, ella es nueva en mi salón, es la chica que viene por intercambio, por la partida de Rukawa— explicó brevemente Yohei.

— Ya veo, será mejor que ellas no se enteren, o querrán matarla— dijo riendo divertida la manager.

— Si, tienes razón— respondió divertido Yohei, Sally no entendía nada, Yohei notó aquello por lo que decidió explicarle— Verás, Rukawa, el muchacho que fue a tu casa, tenía un club de admiradoras, se pusieron muy triste al saber que partiría a Norteamérica, entonces creemos que será mejor que no se enteren que tu viniste en su lugar, osino te culparán— explicó el muchacho.

— Ya veo— susurró con una gotita en la cabeza.

— Bueno muchacha, y dime cómo te llamas— preguntó amable Ayako.

— Es cierto, mi nombre es Sally Bruce, encantada en conocerla— se presentó la chica, tras lo cual hizo una reverencia, acción que casi olvidaba.

— Y yo soy Ayako, soy la manager del equipo de básquetbol, espero veas algunos de los entrenamientos, te divertirás— invitó la chica de cabello rizado.

— Si, íbamos hacia allá— contestó sonriendo la castaña.


GRACIAS POR LEER, ESPERO SEA DE SU AGRADO