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- no puedo!... ya no puedo - sollozaba el joven peliceleste abrazado al pecho de su mejor amigo - ya no resisto más... quisiera que por una vez en mi vida, algo me saliera bien - agregó mientras incontables lágrimas se desbordaban de sus ojos borgoña.
- tranquilo Hika - dijo el pelirrojo un tanto más bajo y hermosos ojos dorados - lo superarás, si él no puede verte como lo que eres, no merece tu amor - agregó estrechando el tembloroso cuerpo de Hikari.
- él jamás me verá así... Shirou... cómo mi corazón estúpido no puede dejar de quererle... - agregó el peliceleste alzando su rostro por fin, mirando de frente al otro joven, con sus ojos hinchados de tanto llorar y con las mejillas bañadas de lágrimas sonrojadas - yo ya no quiero sentirme así.
- Hikari... yo sé que ya me dijiste que no antes, pero... déjame curar tu corazón... yo podría hacerte feliz - dijo el joven de dorados ojos acariciando suavemente el rostro de Hika.
- harás que deje de doler? - los ojos acuosos del peliceleste parecían a punto de quebrarse y el pelirrojo ya no pudo volver a pensar con coherencia...
- te amo, Hikari... no puedo afirmar nada, pero intentaré con toda mi alma que tus ojos solo me vean a mi... te lo juro, ya no volverás a pensar en Himuro-san - agregó el pelirrojo uniendo sus labios de forma desesperada a los de Hikari estrechándole con fuerza entre sus brazos...
Sus corazones latían con tanta fuerza que parecía que estallarían en cualquier momento, mientras el sonido húmedo del beso se intensificaba al dejar escapar de sus bocas los suspiros y suaves quejidos de placer...
En algún punto de su pena, despecho y locura, las dimensiones y coherencia se perdieron u olvidaron en algún rincón remoto de la ignorancia...
No tomaron en cuenta en qué momento el calor comenzó a subir, en que punto sus cuerpos comenzaron a friccionarse, ni tampoco cuándo fue que sus ropas quedaron olvidadas en el suelo de aquella habitación...
En esos momentos, lo único que habitaba en sus mentes era.. uno olvidar, y el otro, ganar por sobre aquel hombre que amenazó tanto tiempo quitarse lo que más amaba...
La unión de sus cuerpos fue dolorosa y a la vez maravillosa, olvidaron que eran unos niños y sucumbieron al placer de sentirse uno, perdiéndose en la maravilla del pecado original y el reclamo de su contra parte...
No fueron consientes en qué momento los golpeó el orgasmo, solo continuaron chocando sus cuerpos hasta que aquella urgencia por vaciarse les atropelló con fuerza... los gemidos, los besos, las lenguas bailando sobre cada poro... los dedos acariciando cada centímetro de piel y la humedad... aquella caliente y viscosa humedad que a Hikari le repletó y que a Seishirou lo baño, dejándoles exaustos y expuestos, desplómandose sobre la alfombra sin separarse; temblando cual corderos recién nacidos, mientras sus pulmones parecían casi colapsar, tratado de recuperar el aliento...
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-Hikari que demonios pasa aqui! - se vio de pronto el hijo del tigre detenido de forma violenta por el brazo, aquella persona le obligo a voltear, encontrándose frente a frente con un par de ojos dorados que centelleaban en enojo - quién mierda es esa chica! - sentenció con ira apuntando la mano del joven peliceleste que estaba entrelazada con la mano de la pequeña pelirroja a su lado - acaso.. acaso tú... - un empujón fuerte le interrumpió haciéndole trastabillar.
- guarda silencio, idiota! - le contestó con voz baja y rostro impávido el peliceleste sin siquiera soltar la mano de la pequeña pelirroja - quién te crees para hacer un escándalo! - agregó con voz molesta.
- TU MALDITO NOVIO! - chilló aún más fuerte volviendo a acercarse - O ACASO AHORA TE VAN LAS CHICAS! - arremetió empuñando sus manos y apretando los dientes.
- Shirou por favor - llamó al pelirrojo con voz calma, tratando de llevarle a la cordura - ahora no, te lo suplico - susurró alzando su mano y tratando de tomar la mejilla del más bajo.
- no te atrevas! - escupió el pelirrojo apartándole de un manotazo aún más enfadado - jamás pensé que después de todo lo que hemos vivido, te atreverías a humillarme engañándome con una chiquilla...-agregó con voz cargada de despecho.-sobre todo cuando cargas a mi hijo en tu vientre...-
-CALLA...TE!- Esta vez fue el Hikari que de un solo bofetón hizo trastabillar al pelirrojo, haciéndole caer al suelo sobre su trasero - cómo te atreves a gritar algo que aún no soy capaz de siquiera decirle a mi madre!- sentenció el joven peliceleste con ojos vidriosos - si nuestros padres se ...
-voy...voy a ser tía! - chilló la pequeña pelirroja ojos brillantes de emoción... cosa que no paso desapercibida por el pelirrojo mayor.
- en verdad sois hermanos? - inquirió Seishirou con duda a lo que Hikari suspiro y asintió.
- mi padre está aquí...- susurró con tristeza - por fin sabe de mi existencia y bien, no creo que sea buena idea que a parte de todo este problema, se llegue a enterar que será abuelo - sonrió con pesar.
- yo estaré contigo en todo, Hika - asestó con convicción y firmeza el pelirrojo logrando que Hikari sintiera con gratitud, ganándose un «te quiero» susurrando - ahora... mis disculpas hacia ti - agregó forma dulce a la pequeña pelirroja, con las mejillas sonrojadas, mientas la chiquilla le ofrecía una mano para levantarse y éste la aceptaba.- cuál es tu nombre?- preguntó pero no alcanzó a decir nada más...
Al momento de erguirse el pelirrojo, la pequeña tigresa se lanzó a abrazarle con fuerza, mientras reía... y ambos chicos se sonrojaban a más no poder. Setsuia celebraba a viva voz la llegada de su futuro sobrino o sobrina mientras llenaba de besos a Seishirou y Hikari.
- ya, ya , yaaaaa! - se quejó Hika separando a su hermana melosa de si, sonriendo como bobo - nosotros teníamos algo qué hacer, no? - agregó el más alto de los chicos
- puedo acompañarlos? - pregunto el pelirrojo de ojos dorados - supongo que debo visitar a mi suegro de vez en cuando -sonrió cual bobo a lo que Hikari suspiro pesadamente sonriendo y negando con suavidad.
- supongo que siendo mi novio, tendré que presentarte a mis padres. - sonrió para si - sobre todo a mi padre - rió por lo bajo y Setsuia sintió como un escalosfrío le recorrió la espina dorsal.
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En ese momento un hombre pelirrojo ya mayor se dejó caer exausto sobre el sofa de la pequeña sala, mientras sus ojos borgoñas no perdían detalle de los movimientos de cierto peliceleste que hacía la cena mientras tarareaba una suave tonada.
- más no se puede hacer, Tetsu - dijo el tigre sonriendo al ver como su sombra movía sus caderas al ritmo de la tonada que sonaba en la pequeña radio de la cocina. - ya se tardaron, no crees? si hasta logramos ordenar y tu comenzar la cena... - se rascó la cabeza - se habrán perdido? -
- Tranquilo, Taiga - le sonrió de vuelta desde la cocina el más bajo - Hika-chan es muy responsale - agregó con convicción - de seguro ya vienen. -
Algo iba a responder el Tigre, pero fue interrumpido por el timbre de la puerta.
- habrá olvidado sus llaves? - supuso el peliceleste caminando hacia la puerta para abrirla, seguido del tigre.
- Hikari Kuroko te he dicho montones de veces que ... - no terminó de hablar cuando al abrir la puerta, la figura imponente del emperador se dejó ver. - Akashi-kun! - dijo con sorpresa el más bajo abriendo los ojos de par en par... - qué sorpresa... no te esperaba hoy - agregó controlando la sorpresa del momento - perdón, mis modales... - sonrió - deseas pasar?
Akashi miró de forma fija los ojos de Kuroko y luego observó al tigre ahí presente, y a pesar de que no le agradaba para nada la presencia de aquella persona en la casa del peliceleste, no le sorprendió para nada.
- Diría en otra ocasión que esto es algo personal, pero al final de cuentas, esto nos incumbe a todos - dijo el pelirrojo cereza sin cambiar su semblante serio - Después de todo, es un asunto bastante serio. - agregó ingresando a la casa para luego voltear hacia Kuroko y Kagami con el ceño fruncido - vine aqui a asesina a vuestro hijo. -
- QUE QUEEEE! - gritó el tigre mientras Kuroko trataba de comprender mediante el semblante de Akashi a qué se refería lo que había dicho.
- Que quiero asesinar a Hikari! - volvió a decir el emperador sacando un par de tijera filosas de quien sabe dónde.
- momento Akashi-Kun...- le calmó mientras trataba de entender las palabras del pelirrojo más bajo - qué es lo que puede haber hecho Hika para que tu estés actuando de esta forma! - apeló a la cordura perdida del emperador.
El "Tijerofílico" no tardó ni 5 segundo, cuando sacó del bolsillo de su traje una delgada barita, que al girarla mostraba a la perfección dos ventanas en el frente, las cuales tenían marcada cada una de ellas una linea Azul.
- Se que sabes perfectamente que es esto! - dijo con molestia el ex-capitán de Rakusan - Ryouta lo encontró en el baño de Seishirou! - lo apretó con fuerza - y sabiendo que mi esposo ya está embarazado, el único que me queda es Shirou! - arremetió con mucho enojo. - así que si o si... Dónde está Hikari! -
Kagami y Kuroko se miraron con los ojos abiertos como plato, sin saber qué contestar... ni siquiera sin tomar esto como una broma de mal gusto... o simplemente colapsar al darse cuenta que... su hijo había metido las 4 patas hasta el fondo...
A Kagami y Kuroko, la cabeza ya comenzaba a dolerles
continúa.
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N/A : y ha quedado la cantadaaa! apareció Tijeras locas Akashi... wooo corre Hikaaa
jajajja... veamos como va esto. dejen comentarios.
gracias a las chicas que siguen leyendo.
un abrazo y nos leemos, espero que pronto.
