Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.


Cumpliendo Un Sueño: Norteamérica

Capítulo #7: Duelo de rivales


El gimnasio estaba colmado de espectadores, quienes esperaban el regreso de la estrella de aquel equipo de básquetbol, y es que Billie Newton atraía la atención de todos estudiantes, por una parte las chicas le admiraban por su indiscutible prestancia y atractivo físico, mientras que los chicos, buscaban ver el posible enfrentamiento con el nuevo jugador, que ante la noticia de que había logrado detener al temible Sawakita, esperaban ver si era capaz de detener al jugador más destacado de aquel club.

El primero en ser visto fue el capitán, Robert William, el muchacho de cabellos negros y ojos grises había sido uno de los más interesados en el arribo de Rukawa en aquella preparatoria, ya que habiendo forjado una sutil amistad con Sawakita tras su partido en la final del campeonato nacional anterior, éste le comentó sobre aquel rival que no pudo derrotar en Japón, y tras ver una cinta del partido, pudo comprobar las habilidades del Súper Lokie, como era apodado en el país nipón y decidió proponer la iniciativa de llevarlo hasta su equipo.

Pronto los demás miembros fueron llegando al lugar de entrenamiento, entre ellos no tardó en aparecer Kaede Rukawa, quien tras saludar cordialmente a su capitán, a quien respetaba, comenzó a practicar algunos tiros en un extremo de la cancha, las muchachas les veían curiosas, ya que en aquellos ojos de témpano y cabellera alborotada, hallaban un magnetismo que las mantenía absortas en su contemplación y admiración por las maniobras ejecutadas con el balón, mientras que los muchachos, le veían con cierta suspicacia e incredulidad, ya que creían que sería algo imposible para él ganarle a Newton. Sin embargo, la aparición de la estrella rubia del equipo, desvió súbitamente la atención hacia él.

— ¡Billie!

— ¡Es él!

— ¡Billie Newton ha regresado!

Las exclamaciones alborotadas de las jóvenes estudiantes aumentaban el orgullo de Billie Newton, quien con falsa modestia, entraba al lugar.

— Ya regresaste Billie— expresó amablemente a modo de salutación Robert, el capitán del equipo.

— Claro, mi entrenamiento con los juveniles sólo sería de una semana, aunque dijeron que volverían a convocarme muy pronto, porque quedaron muy satisfechos con mi juego— respondió orgulloso el rubio.

— No sé si decir que me alegro amigo, sabes que aquí eres muy necesario— expresó Robert mientras le golpeteaba amigablemente la espalda a Newton, quien sonrió de medio lado.

— Lo sé, como la estrella del equipo no se puede negar mi importancia para ustedes— un cierto toque de arrogancia se dejaba escapar en su seria y firme voz, Robert sonrió divertido, ya estaba acostumbrado a su fatuo compañero de equipo.

— Es cierto, debo presentarte a alguien Billie— expresó ahora el capitán.

— ¿Presentarme a alguien?—preguntó curioso el rubio— ¿De qué hablas Robert?—preguntó el joven.

— Dame un momento— dijo— ¡Rukawa, ven aquí!—habló el capitán ahora al ex Shohoku, quien calmo llegó hasta ellos.

— ¿Tú?—preguntó Billie.

— Si, él es el jugador japonés que derrotó a Sawakita, ahora es nuestro refuerzo— presentó Robert William— Rukawa, él es Billie Newton, es la estrella de nuestro equipo, durante la semana anterior no estuvo con nosotros por tener que practicar con la selección juvenil— indicó ahora el capitán.

— Ya nos conocemos— musitó Rukawa.

— ¿Lo dices enserio?—preguntó sorprendido Robert.

— Ahora que lo dices, Megan dijo esta mañana quién eras, y desde entonces tengo muchas ganas de enfrentarme a ti, chiquillo— pronunció la estrella desafiante, Kaede le miraba inmutable a los ojos.

— Me alegra ver que tengan tantas energías, porque esta semana corresponde práctica de juego, partiremos con un pequeño calentamiento para distribuir los equipos— expresó el joven capitán.

— Me parece perfecto— dijeron Kaede y Billie Newton al unisón.


Sus brazos apoyados en un muro de una tienda comercial, eran su manera de contrarrestar el cansancio que le produjo la maratónica huída, mientras intentaba disminuir sus jadeos, buscaba no ser vista por sus persecutoras, a las que pronto oyó.

— ¡La perdimos!—pronunciaron las tres jóvenes estudiantes al unisón.

— Por hoy se salvó— dijo ahora una de ellas.

— Pero mañana se las verá con nosotras en la escuela— añadió otra.

— ¡Es cierto, es cierto!—dijeron ahora las tres al unisón.

— Nunca le perdonaremos lo que hizo

— Por su culpa se fue nuestro Rukawa

— ¡Es cierto, es cierto!

— Vámonos—dijo una de ellas.

— Si— respondieron las otras dos, mientras se retiraban del lugar, al notar que las jóvenes se alejaban, Sally respiró aliviada.

— Por fin— musitó mientras abandonaba el muro encubridor— Maldita cabeza de pimienta, me las pagará, estuve huyendo de esas niñas durante dos horas— monologó mientras comenzaba a ejecutar su camino rumbo a casa, sin embargo el apetitoso aroma de un restaurante por donde pasaba, provocó el repentino rugir de su estómago, que le recordaba que no probaba bocado desde el mediodía— Que hambre— musitó ruborizada, creo que retrasaré un poco el regreso a casa— monologó tras lo cual decidió entrar en la tienda.

Una vez dentro de ella, buscó una mesa en la parte central apegada a una de las murallas, donde se sentó. No tardó en aparecer un hombre para tomarle la orden.

— Buenas tardes señorita ¿Qué desea?—preguntó amable, la muchacha miró con admiración lo enorme que era el muchacho, lo que de cierta manera le intimidaba.

— Buenas tardes— pronunció con dificultad— Quisiera un platillo de ramen, por favor— indicó.

— Enseguida se lo traeremos, con su permiso— pronunció el muchacho mientras hacía una reverencia, la muchacha le imitó éste último acto.

Tras unos instantes su pedido estaba frente a ella, tenía tanta hambre que se apresuró en comenzar a satisfacer su apetito, sin embargo, aquel platillo pareció no ser suficiente.

— ¿De verdad quiere otro?—el muchacho preguntó perplejo.

— Si, está delicioso, por favor dame otro más— contestó impaciente por recibir el segundo platillo de ramen— Me habían dicho que esto era delicioso, pero jamás pensé que tanto— monologó mientras que el mesero se retiraba en búsqueda de otro platillo.

Muy pronto hubo acabado el segundo, y estaba en la espera del tercero.

— ¿A dónde vas tan de prisa?—un muchacho de playera roja le preguntaba al mesero, que corría con la orden donde Sally.

— Sendoh…— pronunció con sorpresa— Le llevo la orden a esa muchacha—respondió dirigiendo la mirada a la ojiverde— Es el tercero que me pide, me pregunto ¿De qué manera tendrá el estómago?— expresó perplejo, Sendoh le veía curioso, tras lo cual el joven continuó con su camino hacia la muchacha.

— Muchas gracias— agradeció sonriendo Sally al recibir su platillo mientras se preparaba para devorárselo.

Sendoh se sentó en una mesa, hasta donde se acercó su joven amigo después de atender a Sally.

— Y dime Uozumi… ¿Quién es esa chica?—preguntó divertido el capitán de Ryonan, quien veía cómo la joven consumía apresurada el ramen.

— No lo sé, jamás la había visto por aquí— respondió el ex Ryonan.

— O quizás simplemente no la recuerdas— opinó Akira.

— No, sería imposible olvidarlo— refutó Jun.

— ¿Por qué lo dices?... No me digas que te gustó, capitán— preguntó elevando una ceja, el chico de cabello de puercoespín.

— No digas tonterías— negó sutilmente ruborizado— Lo digo porque sería imposible olvidar a una chica que come como ella, ni siquiera ese tonto de Sakuragi podría— argumentó el joven rival de Akagi. Sendoh rió divertido.

— Bueno, en ese caso…— dijo mientras se ponía de pie— Iré a investigar— añadió mientras caminaba hacia la mesa de la joven. Una vez frente a ella, le observaba cómo tragaba casi sin masticar su platillo, Sally parecía no notar su presencia, por lo que luego de unos instantes, Sendoh decidió hablar.

— Buenas tardes— la muchacha al escucharle elevó la mirada, y se encontró con una gentil sonrisa de aquel joven.

— Buenas tardes— saludó haciendo una reverencia— ¿Qué quieres?—preguntó curiosa mientras examinaba la vestimenta del joven, comprobando que no era un mesero del local.

— ¿Me podría sentar aquí?—preguntó amable mientras indicaba la silla que estaba frente a ella, Sally miró en todas direcciones.

— "Pero si hay muchas mesas vacías"—pensó contrariada— "Bueno, ánimos de pelearme con alguien más no tengo"— caviló ahora la joven— Como quieras— musitó, Akira sonrió, tras lo cual se sentó en el lugar.

Estuvo largos instantes observándola, le parecía realmente divertido ver cómo aquella muchacha disfrutaba efusivamente de aquel platillo tan típico de su país. No tardó en llegar Uozumi con el platillo idéntico para su amigo.

— Gracias Uozumi— agradeció Akira.

— No agradezcas— respondió amable el muchacho, tras lo cual se retiró. Sendoh retomó su labor contemplativa, la muchacha comenzó a notar la insistente mirada de su improvisado acompañante.

— "Y éste que tiene, acaso tengo monos en la cara"— se preguntaba irritada la joven, tras lo cual resolvió levantar la mirada para encarar a Sendoh, situación que el muchacho alcanzó a percibir, por lo que decidió hablar.

— ¿Eres nueva en Japón?—preguntó.

— ¿Cómo lo sabes?—preguntó mientras deslizaba por su paladar el ramen que pasaba desde los palillos a su boca.

— Tu acento y tus rasgos me hacen pensarlo— respondió el pelinegro.

— Que listo, eres el primero que lo nota sin que se lo diga— comentó la ojiverde ahora tomando un vaso de bebida.

— ¿Si?... Y dime, ¿De qué lugar de Norteamérica eres?—interrogó ahora.

— ¿Cómo supiste que soy norteamericana?—preguntó ahora algo extrañada— Sacas conclusiones demasiado asertivas—añadió algo desconfiada.

— Ya lo dije, es tu acento… te delata— respondió sonriendo, la joven aceptó la respuesta con algo de incredulidad.

— De Los Ángeles— respondió la muchacha.

— Vaya, es el mismo lugar donde fue Rukawa— pensó en voz alta.

— ¿Qué dijiste?... ¿Rukawa?—preguntó con asombro.

— Si, era un basquetbolista de Shohoku, que ahora se fue a tu ciudad porque un importante club allá lo becó en su preparatoria— explicó Akira.

— ¿Y cómo sabes eso?—preguntó interesada.

— Porque yo juego básquetbol en otra preparatoria y nos conocíamos, éramos buenos rivales— respondió ahora el joven.

— Pero qué pequeño es el mundo— espetó divertida la ojiverde.

— ¿Mmh?... Por qué lo dices— preguntó el chico de Ryonan.

— Yo estoy aquí por un intercambio, precisamente con Kaede Rukawa, ahora vivo en su casa con sus padres, y él en la mía— explicó la castaña mientras terminaba de beber su refresco.

— ¿Lo dices enserio?—preguntó asombrado, la muchacha asintió mientras dejaba el vaso sobre la mesa— Vaya, a eso le llamo coincidencia— pronunció divertido, tras lo cual revolvió un poco el ramen que aún no consumía— Y dime… ¿Qué te trajo a éste país?... Supongo que dejaste muchas cosas en Norteamérica—opinó el chico de ojos azules.

— Asuntos personales— respondió seriamente, Sally.

— Ya veo— musitó Sendoh— Es cierto, aún no me has dicho tu nombre… ¿Puedo saberlo?—preguntó interesado el muchacho de Ryonan.

— ¿Te comerás eso?—preguntó la joven señalando al platillo intacto de Sendoh, el chico sonrió divertido, advirtió en la pregunta de la joven un condicionante para continuar la plática.

— Es tuyo— respondió el muchacho, tras lo cual la joven le acercó rauda a ella para comerlo.

— Entonces… ¿Me dirás tu nombre?—insistió Sendoh.

— Ah es eso… Mi nombre es Sally, un gusto— se presentó la muchacha, acto seguido hizo una reverencia, casi chocando con su platillo, Sendoh sonrió mientras negaba con la cabeza— ¿Y cómo puedo decirte a ti?—preguntó la joven.

— Akira, ese es mi nombre— respondió Sendoh. En eso sienten el repentino ruido de un grupo de chicos que ingresaba en el lugar.

— No puedo creerlo, de verdad te dejó en ridículo Hanamichi— la voz de Takamiya fue la primera en oírse.

— Es que no puedes desafiar a Mitsui si acabas de salir de tu lesión— añadió el amigo rubio del pelirrojo.

— Además de haber sido el jugador más valioso, después del campeonato nacional ha estado entrenando mucho para mejorar su condición— añadió Yohei, quien sonreía divertido.

— ¡Agh! ¡Cállense sólo se burlan de mí!... ¡Mitsui sólo hizo trampa, por eso me venció!—se defendió gruñendo el diez de Shohoku, su ejército reía escandalosamente.

— No puedo creerlo— el musito de la muchacha intervino la conversación de los jóvenes.

— ¿Mmh?—Sakuragi dirigió la mirada hacia quien hablaba, Sendoh a su lado veía curioso lo que ocurría.

— ¿Es que acaso no puedo liberarme de ti al menos en un restaurante?—expresó con fastidio.

— Agh… Es esa niña— refunfuñó el pelirrojo mientras veía rabioso a la muchacha.

— Aquí va otra vez— musitó Yohei.

— ¿Qué haces aquí?... ¿Acaso vienes por un poco de pimienta para tu cabeza colorada?—preguntó burlesca la ojiverde.

— Chiquilla del demonio, aún me debes ese golpe que me diste en la mañana— gruñó el pelirrojo.

— ¡Y tú las dos horas de maratón huyendo de esas locas de remate!—reclamó la ojiverde.

— ¿Acaso ya conoces a Sakuragi?—le preguntó Sendoh a Sally.

— ¿Sendoh?—el número diez recién notó la presencia de la estrella de Ryonan.

— No me digas que conoces a la cabeza de pimienta, Akira— preguntó casi afirmándolo, Sally a su acompañante.

— ¡¿Le dijiste Akira?!... ¡Desde cuándo se conocen!—preguntó asombrado el pelirrojo.

— Desde hoy… ¿Tienes algún problema con eso?—respondió hostilmente la castaña.

— ¡Solo… ¿Desde hoy?! Y ya le hablas con tanta confianza… ¿Qué clase de chica eres?—preguntó escandalizado Hanamichi.

— ¡Qué estás insinuando Pimienta!— reclamó furiosa Sally mientras golpeaba la mesa y se ponía de pie. La sutil y divertida risa de Sendoh hizo a los jóvenes voltear hacia él.

— ¡Y tú!... ¿De qué demonios te estás riendo cabeza electrocutada?—pronunciaron al unisón Sakuragi y Sally.

— Sólo son unos niños, son muy infantiles, es divertido verlos discutir— respondió el chico Ryonan.

— ¡Cállate!... Te crees sólo porque eres un año mayor que nosotros, sólo eres un miserable, Sendoh— respondió refunfuñante el pelirrojo.

— ¿Eso crees?—pronunció divertido Akira.

— Claro que sí, eres insoportable— espetó empuñando sus manos el autodenominado "Rey del Rebote".

— Ya acabó por arruinar mi cena… Mejor me voy de aquí antes de que me termine de colmar la paciencia— monologaba Sally mientras tomaba sus pertenencias para retirarse.

— ¿Qué haces Sally? ¿Ya te vas?—preguntó sorprendido Sendoh.

— Claro que si, aquí sólo huele a pimienta, y odio la pimienta— pronunció fulminando con la mirada a Hanamichi, quien crujía los dientes intentando reprimir la ofuscación que le provocaba la joven.

— Bueno, es una lástima, espero volver a verte— expresó sonriendo amable Sendoh.

— Tal vez, adiós—se despidió la joven mientras dejaba el dinero de lo consumido sobre la mesa.

— Hasta pronto— se despidió Sendoh mientras veía desaparecer a la joven, tras lo cual se volvió a sentar en su lugar, no tardó en notar que Hanamichi y sus amigos le veían con curiosidad— ¿Y cómo está tu lesión, Sakuragi?—preguntó amablemente Sendoh al pelirrojo.


— Es temprano para regresar— monologó la joven mientras veía la hora en su reloj— Iré a ver qué tal le va al chiquillo en su entrenamiento— añadió a sus ideas, tras lo cual caminó rumbo al gimnasio, no tardó en notar el silencio que lo cobijaba, algo sumamente extraño para la cantidad de estudiantes que lo habitaban, más aún sabiendo lo escandalosas que eran las chicas al ver a la estrella del equipo, no tardó en adentrarse en el lugar pasando por entre todos los estudiantes que se aglomeraban en la entrada del gimnasio, entonces pudo verlo: Cuando el cronómetro indicaba que faltaban tan sólo tres minutos del segundo tiempo, el marcador estaba igualado trece contra trece.

— ¿Qué está pasando aquí? — preguntó con extrañeza a los chicos que veían la práctica, uno de ellos le miró con admiración.

— Señorita Megan— pronunció con asombro— Pues, Billie desafió a el chico nuevo, y entre ambos no se han dado tregua, ha sido casi imposible anotar puntos en ésta práctica, tras un punto de un equipo, viene el del equipo contrario— explicó el muchacho, la chica de ojos celestes dirigió la mirada hacia los equipos contendientes y no tardó en corroborar lo relatado por el estudiante que estaba junto a ella.

— ¡Ni lo intentes, chiquillo!—vociferaba el chico rubio mientras de un gran manotazo, evitaba que Rukawa encestara su canasta, pronto fue uno de los compañeros de Billie quien se quedaba con el balón— ¡Regresen!—exclamó el rubio mientras tocaba el suelo. Rukawa corrió hacia su tablero, el capitán del equipo, le arrebató el balón al muchacho que iba en ataque.

— ¡Rukawa!—exclamó Robert mientras le lanzaba el balón, éste tras recepcionarlo corrió en ataque, Billie Newton lo marcaba de cerca, su defensa era realmente sorprendente, Kaede había tenido que lidiar con ella durante todo el juego, y era lo que más le tenía agotado, ya que para lograr superar a su rival, debía utilizar todas sus fuerzas. Kaede dribleaba el balón estudiando los movimientos de su contendiente mientras elaboraba algún método para volver a evadirlo.

— Haz sido muy hábil para evadirme, pero no dejaré que eso vuelva a ocurrir, chiquillo— expresaba presuntuoso Billie sin dejar de presionar la ofensiva de Rukawa, quien ignoraba las manifestaciones del rubio, éste sonrió de medio lado ante el silencio del chico de mirada de témpano— ¿Sabías que el silencio otorga?—añadió provocativo.

— Sólo molestas— susurró el ex Shohoku mientras dribleaba el balón.

— ¿Qué dijiste imbécil?—preguntó perplejo Billie mientras bajaba sus brazos, Kaede aprovechando el descuido de su oponente, avanzó raudo hacia la canasta, encestando sin mayor problema, un tiro sencillo.

— Quince a trece— indicó el árbitro.

— "El chiquillo no juega nada mal"—pensó interesada Megan mientras se tomaba el mentón.

Pronto el juego se reanudó, mientras Kaede marcaba a Billie, todos marcaban a alguien del equipo contrario, de pronto un pase se dirigió hasta las manos de Billie, quien en cuanto lo tomó se encontró con la presión del chico dormilón de Kanagawa, quien lo marcaba eficientemente.

— Ahora eres tú el que molesta— masculló el rubio, Kaede sólo suspiró. El rubio intentaba liberarse de la marca de su contendor, sin embargo le resultaba imposible.

— ¡Billie, lanza el balón que se acaba el tiempo!—indicó un compañero de equipo.

— Date prisa, si no puedes burlarlo, entrega el balón— aconsejó otro, el muchacho comenzó a sentir la humillación que le producían los comentarios de sus compañeros, Rukawa no dejaba de marcarle.

— "Pero qué se creen esos tontos, jamás huiré de alguien, menos de éste tonto"— pensaba mientras negaba con la cabeza, Kaede no tardó en notar su desconcentración y tocando con sutileza el balón se lo arrebató.

— ¡Bien hecho Rukawa!—congratuló el capitán mientras corría hacia la zona de tiro. El ex Shohoku se apresuró hacia la canasta, sin embargo el chico rubio no tardó en aparecer frente a él.

— ¿Qué hace?... No creo que pretenda…— monologó Megan al ver que Rukawa se elevaba violentamente frente a Billie.

— ¡Es una clavada!—vociferó uno de los compañeros de Billie.

— ¡Jamás!—prorrumpió el chico rubio mientras intentaba detener la acción de Rukawa, un potente manotazo pretendía arrebatar el balón a Kaede, sin embargo, no alcanzó a hacerlo, y su mano, dio en el cuello del muchacho, haciéndole perder el equilibrio, pero no antes de que éste clavara el balón a la canasta, ahora Rukawa caía con violencia al piso, el silbato no tardó en sonar.

— ¡Cuenta canasta más un tiro libre!—sentenció el muchacho que arbitraba.

"Desagradable y traumado, pero buen jugador"— pensaba con asombro, Megan. Billie quien llegaba al piso con violencia, al ver a Kaede sentado en el suelo acariciándose el cuello golpeado, pisó una de las piernas de su oponente, éste regresó al piso sosteniéndose la zona pisoteada. Estuvo largos instantes intentando aliviar el dolor en su pierna.

— ¿Te encuentras bien Rukawa?—preguntó el capitán quien estaba acompañado por el resto del equipo, Billie intentaba disimular el gusto que le producía ver al muchacho en aquella situación. Al notar que todos lo rodeaban, Kaede resolvió ponerse de pie.

— Estoy bien— respondió amable al capitán, tras lo cual se dirigió a Billie—Qué hiciste tarado— pronunció en tono neutral el ex Shohoku.

— ¿De qué hablas?—preguntó Billie haciéndose el desentendido.

— Sólo eres un estúpido— espetó Kaede evitando sustentarse con demasiada energía en el pie resentido.

— ¿Qué dijiste idiota?—reclamó el rubio.

— Lo hiciste a propósito— encaró el chico de cabello negro.

— No sé de que hablas…

— Mi pierna, la pisaste a propósito

— ¡No digas tonterías!—vociferó el rubio mientras le clavaba un puño en el rostro a Rukawa, haciéndolo caer al suelo nuevamente.

— ¡Newton!—exclamó la chica de ojos celestes mientras entraba en la cancha, el rubio le vio con asombro, ya que no había notado la presencia de la chica— ¡Qué demonios estás haciendo! ¡Por qué le pegas a Kaede!... Sabes que le lastimaste la pierna a propósito ¡No tenías porqué hacerlo, tarado!— reclamó la muchacha mientras se inclinaba hacia el chico de Kanagawa— ¿Te encuentras bien, Kaede?—preguntó la muchacha.

— Si — respondió secamente mientras se ponía de pie y limpiaba una gota de sangre que se deslizaba por su frente

— Será mejor que no sigas jugando— opinó la muchacha.

— Megan tiene razón— apoyó Robert William.

— No, si puedo seguir— respondió resuelto el muchacho.

— ¿Estás loco o qué?—expresó perturbada la chica de ojos celestes.

— Tú no te metas—le dijo estoico el chico de mirada fría, la muchacha abrió con desmesura sus ojos ante la respuesta del joven— Si puedo continuar— añadió sereno.

— ¿Estas seguro?—preguntó el capitán, el chico asintió.

— Como quieras— musitó la joven— ¡Y tú idiota!... Espero que no vuelvas a hacer algo así ¿Me oíste?—amenazó la mayor de las Bruce.

— Pero Megan…— refutó el muchacho.

— ¡Ya no me hables!— intervino la muchacha— Kaede, te esperaré para que regresemos juntos— le habló ahora al muchacho.

— Como quieras— musitó el pelinegro, tras lo cual la chica se retiró del gimnasio. Pronto el juego se retomó.

— Fue una falta intencional y la quinta de Billie, ésta expulsado— indicó el árbitro.

— ¿Qué dijiste?—preguntó con asombro el chico rubio—¿Que estoy expulsado? Pero...—protestó el muchacho ante la interrupción del capitán, quien le tomaba un hombro.

— Será mejor que salgas, en estos últimos dos minutos no has hecho más que golpear a Rukawa— indicó el joven de ojos grises.

— Pero Robert— se opuso el rubio, el capitán negó con la cabeza.

— Sal amigo, hoy no estás pensando bien las cosas— pronunció calmo.

— Maldición— murmuró el chico mientras se retiraba.

Pronto el partido acabó dándole la victoria al equipo de Rukawa, quien se lució como el nuevo y más importante rival de Billie Newton.


— ¿Qué te pasa Haruko? Estás muy callada— preguntó Fuji a su amiga mientras caminaban rumbo a la estación.

— No, no es nada chicas, estoy bien— respondió saliendo de sus cavilaciones la menor de los Akagi.

— No nos mientas Haruko, te conocemos bien y sabemos que algo te ocurre— expresó Matsui cruzándose de brazos, Haruko bajó la cabeza.

— Es cierto, a ustedes no puedo engañarlas— pronunció cabizbaja la ojiazul— Es Sakuragi, hoy durante el entrenamiento no me dirigió la palabra, pareciera estar molesto conmigo y no sé el porqué… Cada vez que me respondía a las cartas que le envié durante su rehabilitación parecía ser el de siempre, pero hoy actuaba… muy extraño— confesó su preocupación la castaña, sus amigas se miraron entre sí.

— Haruko, ya sabes cómo es Sakuragi, quizás está avergonzado porque perdió en ese desafío contra Mitsui— el sólo pronunciar del apellido de aquel joven pareció sorprender a la chica de ojos azules— Ya verás que mañana es el de siempre— opinó la chica de coletas.

— Matsui tiene razón, algo tenía en especia hoy Sakuragi contra Mitsui, llegó al gimnasio así— apoyó Fuji.

— Quizás tienen razón— concluyó la hermana menor de Akagi esbozando una forzosa sonrisa en sus labios, quería evitar que sus amigas siguieran con el tema, que extrañamente causaba cierto desorden en sus pensamientos.

— A propósito de Sakuragi y Mitsui… ¿Qué le pasará al pelirrojo con Mitsui?... Es muy extraño, actuaba como si se tratase de Rukawa— opinó extrañada Matsui.

— Tienes razón, también me parece extraño, no lo entiendo— comentó Fuji, para decepción de la muchacha, sus amigas siguieron hablando del tema.

— Además, ese Sakuragi es un inocente, creía que sería fácil derrotar a Mitsui— expresó soltando una sutil carcajada la chica de coletas, por inercia miró hacia los transeúntes, alguien llamó la atención de la muchacha— Pero miren nada más quien va ahí— añadió Matsui sorprendida por lo que veía, Haruko y Fuji miraron en la misma dirección que su amiga.

— Es Mitsui— pronunció con dificultad Haruko mientras abría en su máxima extensión sus ojos.

— Y va muy bien acompañado— añadió Fuji, relatando cómo el muchacho caminaba junto a una joven de cabello negro tomado en una coleta, dejando en libertad a un flequillo que le daban un aspecto místico a sus ojos azules, la hermana menor Akagi, sentía como ante la escena descubierta, en su corazón pinchara una pequeña aguja y que en su rostro cándido se marcara una extraña mueca de desilusión.


GRACIAS POR LEER, ESPERO SEA DE SU AGRADO