Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, el señor Takehiko Inoue.
Cumpliendo un Sueño: Norteamérica
Capítulo # 8: Dificultades en el camino
El entrenamiento había concluido, todos veían admirados a aquel silente muchacho, que en su primer partido había logrado poner en serios aprietos al equipo de los jugadores más resaltantes de aquella preparatoria, y es que nadie creía que Kaede Rukawa llegaría a ocasionar en Billie Newton tal impotencia que lo haría intentar dañar al nuevo integrante del equipo. A paso lento Rukawa caminó hacia los camarines donde se duchó y cambió sus ropas, mientras salía secando sus cabellos con una toalla, se encontró con el capitán del equipo, Robert, quien le abordó, Kaede le dirigió una mirada neutra.
— Déjame felicitarte Rukawa, hiciste un muy buen trabajo— congratuló el muchacho de ojos grises.
— Gracias— pronunció amable mientras hacía una reverencia.
— Sin embargo, creo que tu pierna no quedó del todo bien después del golpe de Billie ¿Seguro que estás bien?—preguntó ahora el capitán algo preocupado, Kaede sintió.
— Si capitán— afirmó ahora su gesto con sus sórdidas palabras, Robert sonrió satisfecho.
— Eso me deja más tranquilo, disculpa a Billie, en realidad es un muchacho un poco orgulloso y no es capaz de soportar que alguien más llame la atención de todos, ya antes tuvo un conflicto con otro miembro del equipo, él es así— excusó el chico de ojos grises a su amigo, Kaede le veía seriamente— Bueno, ya puedes irte, que descanses y mañana nos vemos— se despidió amablemente el capitán.
— Hasta mañana— correspondió Rukawa haciendo una reverencia educado.
Después de salir del gimnasio, el muchacho buscó a Megan, para su sorpresa no la encontró, entonces fue en búsqueda de su bicicleta, al encontrarla sacó de un bolsillo sus audífonos blancos para escuchar algo de música, tras lo cual se montó en su bici para emprender el retorno a casa.
A poco andar en su pierna derecha comenzaba a emerger un leve ardor, al cual no le dio mayor importancia, continuó su camino sin mayor preocupación, sin embargo a aquel ardor se le comenzó a sumar un dolor palpitante en su musculatura, algo no andaba bien, Kaede decidió detener su bicicleta, justo en el borde de una pequeña plaza, luego afirmó su pie en el suelo, lo que le provocó un agudo dolor que le hizo dejar caer su medio de transporte, buscó apresurado una banca donde se sentó.
— "Ese estúpido"— pensó mientras se tomaba la pierna adolorida.
Sus sueños profundos la tenían tendida sobre un sofá en la sala principal, parecía ser la actividad favorita de aquella muchacha quien disfrutaba plenamente de su descanso, sin embargo el repentino estruendo del abrir de la puerta principal, la hizo despertar de golpe.
— ¿Acaso no puedes llegar sin hacer tanto escándalo?—preguntó al ver llegar a Rukawa, el muchacho no respondió y sólo comenzó su caminata hacia su habitación, sin embargo el inestable andar del chico logró captar la atención de Megan— ¿Qué te pasa Kaede? ¿Te lesionaste? ¿Estás bien?—interrogó mientras se le acercaba intranquila.
— Estoy bien— susurró calmo y continuó su camino.
— No me mientas… Estás cojeando Kaede— pronunció contrariada mientras lo detenía sosteniéndole un brazo.
— Ya te dije, estoy bien… Déjame en paz— musitó el ex Shohoku mientras se zafaba de la mano opresora de la chica de ojos celestes, la muchacha le veía sorprendida mientras Rukawa continuaba su camino a paso dificultoso, Megan frunció el ceño molesta.
— ¡Detente chiquillo tonto!—prorrumpió evidenciando su enfado, el ex Shohoku se detuvo para dirigirle una mirada con el rabillo del ojo— ¡Ven aquí!—prorrumpió mientras lo jalaba del brazo.
— ¡Pero qué haces!—reclamó el chico de mirada de témpano intentando en vano oponer resistencia, ya que su pie le causaba gran molestia, pronto Megan lo tumbó en el sofá donde antes dormía— ¿A dónde vas?—preguntó Rukawa mientras veía a la joven alejarse, Megan volteó hacia el muchacho.
— Iré por unas cosas a mi habitación…—respondió— Ni se te ocurra moverte—añadió en un tono amenazante, Kaede le veía seriamente.
Al cabo de unos instantes la muchacha estuvo de regreso cargando un pequeño maletín blanco, Rukawa veía con reprimida curiosidad lo que la joven traía entre sus manos, deteniéndose frente a él mientras le veía con la mirada fija.
— Recuéstate— pronunció escuetamente.
— ¿Qué dijiste?
— Que te recuestes en el sofá— replicó Megan mientras lo empujaba hacia atrás, éste cayó tendido en el mueble, tras lo cual le desabrochó los cordones de sus zapatillas y se las quitaba con algo de violencia.
— ¿Podrías tener más cuidado?—pronunció el chico de cabellos negros al sentir que su dolor se agudizaba ante la acción tan poco cuidadosa de la muchacha.
— No sabía que fueras tan delicado, si pareces una nena— espetó Megan, tras lo cual quitó con mayor sutileza el calcetín del pelinegro— Ahora quédate quieto, te voy a vendar el pie y un poco de pierna, ese idiota te la dejó muy resentida — añadió mientras sacaba de la maleta una vendas.
— No es necesario, yo puedo hacerlo— musitó Rukawa mientras se reincorporaba, sin embargo la chica lo volvió a empujar.
— Tú te quedas ahí— dijo ahora, Rukawa le fulminó con la mirada— Déjame hacerlo, si tu lo haces solo no te quedará bien vendado— añadió mientras continuaba con su labor, Kaede le observaba con molestia, y es que el chico de mirada fría no solía aceptar ayuda de alguien más, menos de una chica, pronto sintió como la venda reprimía con algo de violencia su tobillo, lo que le hizo moverse involuntariamente.
— ¡Ah!... ¡Eso duele!—reclamó el ojiazul, la muchacha le vio con espanto ante su repentina acción.
— Que delicada eres nena— musitó, Kaede frunció el ceño, lo que hizo sonreír a la joven— Como quieras, no la dejaré tan ajustada— añadió negando con la cabeza, tras lo cual continuaba con su labor, Kaede le observaba velando porque la joven no le causara más dolor del que ya sentía, de vez en cuando saltaba por el violento actuar de Megan recibiendo las burlas de la joven, y otras veces le veía reflexionando sobre lo distinto que era su trato con aquella joven con respecto de las muchachas de la preparatoria, que no hacían más que gritar, ruborizarse y actuar de modo efusivo ante su presencia, por fin una chica le veía como alguien más, eso para Kaede era un alivio, más aún tratándose de la muchacha con quien debía convivir a diario.
Un nuevo día llegaba a Kanagawa, y los estudiantes de Shohoku llegaban a su preparatoria para una nueva jornada académica, a tan solo una cuadra de aquella institución, el destino cruzaba a la joven chica de ojos verdes con aquel pelirrojo basquetbolista, quienes al encontrarse se ven con notable asombro.
— ¡¿Tú?!—se exclamaron al unisón mientras se señalaban con sus dedos índices.
— ¡Ahh! Por qué tengo que encontrarte antes de llegar a la escuela ¿Acaso nunca me libraré de ti?—reclamó Hanamichi al ver a la muchacha.
— Lo mismo digo, cabeza de pimienta, no te basta con arruinarme mi estadía en la escuela, mi cena en un restaurante, sino que también te tengo que encontrar en el camino a Shohoku— expresó molesta la castaña mientras se cruzaba de brazos.
— ¡Tú me exasperas!… además de permitir que el zorro se quede en tu casa para que ahora Haruko salga con Mitsui, me dices que apesto a pimienta y me quitaste mi lugar en el salón ¡No te soporto!—prorrumpió Sakuragi empuñando sus manos y viendo con molestia a la ojiverde, quien le escuchaba con indiferencia.
— Pero si te lavas el cabello con pimienta, es normal que apestes a ella, y tu lugar… te pasa por no venir a clases, tonto— espetó la muchacha— Bueno, no sigo inhalando pimienta, me voy al salón para sentarme en MI lugar, adiós— añadió mientras se retiraba.
— ¡Eso está por verse!—exclamó el muchacho mientras salía corriendo a Shohoku adelantándose a la muchacha.
— ¿Qué?—susurró al escuchar la voz del muchacho, pronto vio como corría apresurado rumbo a Shohoku— ¡Espera!...—prorrumpió mientras salía corriendo tras él.
— "Esa niña no podrá alcanzarme, este genio además de todas sus habilidades es muy veloz"— el diez de Shohoku presumía y reía internamente, sin embargo la muchacha no se quedaba atrás y usando todas sus energía corría tras el pelirrojo, acercándosele peligrosamente.
— "Ese tonto, no va a quedarse con mi lugar, yo llegaré primero"— pensó Sally mientras aumentaba su velocidad, Hanamichi le veía preocupado.
— "Es muy rápida"— caviló el muchacho mientras sentía deslizar una gota de sudor por su rostro.
— Ya verás Pimienta, no podrás ganarme— pronunció Sally mientras daba un gran salto— ¡Toma esto!—exclamó mientras que de una gran patada en la espalda lo dejaba en el suelo, los estudiantes veían con asombro la escena.
— Ha… Ha… Hanamichi— pronunció con dificultad Takamiya quien en compañía de los demás muchachos era testigo del espectáculo brindado por los jóvenes.
— Veamos si llegas primero… Hanamichi— pronunció con ironía la muchacha mientras sacudía palmas, tras lo cual inició su marcha rumbo al salón, alguien le veía pasar admirado por el golpe propinado al muchacho.
Pronto el pelirrojo llegó al salón y se encontró con la irritante imagen de Sally ocupando su sitio en el aula, lo que le hacía aumentar su disgusto con la muchacha, las campanas no tardaron en anunciar el inicio de la primera clase, lo que hizo aparecer prontamente al maestro de inglés.
— Joven Sakuragi, ya no será necesario que esté aquí— habló el hombre al ver al muchacho fastidiado en el escritorio del maestro.
— ¿Qué?—murmuró con asombro— ¿Acaso se dieron cuenta que la que debe estar aquí es esa chiquilla y no yo?—preguntó esperanzado.
— No Sakuragi— respondió amable el hombre— Ya tienes un nuevo lugar, es ese— añadió mientras volteaba la mirada hacia la zona donde se encontraba su asiento, el asombro del pelirrojo se escapó por su mirada.
— ¡¿Qué?! ¡Yo nunca me sentaría en ese lugar, es humillante!—reclamó el capitán de Shohoku ruborizado, y es que el ver que una mesa extra interrumpía el pasillo conectando el lugar de Sally y Yohei, como una fila extra exclusivamente para él, le parecía algo completamente vergonzoso— ¡¿Y estar todo el día junto a esa niña?! ¡Eso nunca!—expresó en una sentencia, sin embargo no tardó en estar sentado en aquel lugar, ante las constantes burlas de sus compañeros, pero las más irritantes, provenían de su castaña compañera.
La hora del primer descanso a Shohoku había llegado, aquella joven de ojos azules caminaba temerosa rumbo a las escaleras que la llevarían al pasillo de los terceros años, y es que como era costumbre desde su primer día en aquella preparatoria, Haruko llevaba el almuerzo a su hermano, pronto estuvo frente al salón del muchacho, se asomó vacilante por la puerta para confirmar que Takenori estuviera ahí, muy pronto lo reconoció mientras charlaba con su fiel amigo Kogure.
— Haruko, qué haces aquí— preguntó el ex capitán de Shohoku al ver a su hermana junto a la puerta.
— Hermano— pronunció la muchacha mientras se acercaba tímidamente ante la mirada curiosa de los jóvenes compañeros de clase de su hermano— Traigo tu almuerzo— añadió ya frente a él mientras le enseñaba lo que traía en sus manos.
— Ah, es eso… Creí que vendrías más tarde— comentó el muchacho mientras recibía su almuerzo.
— Si, pero no podré venir después, por eso vine antes— indicó la castaña amablemente.
— Gracias Haruko— agradeció Akagi amablemente a la chica de ojos azules
— Y dinos Haruko ¿Cómo van los entrenamientos?—preguntó curioso Kogure.
— Bien, todos están muy animados, y más ahora que participaremos en el festival de los Deportes de Otoño, quieren ganarlo a toda costa después de lo que pasó en las nacionales— respondió sonriente la castaña.
— Será muy interesante ver como les va, los estaremos apoyando— expresó Kogure amablemente a la vez que las campanas anunciaban el fin del receso.
— Muchas gracias—agradeció la joven, el muchacho correspondió con una sonrisa— Ahora me voy, se me hace tarde para la siguiente clase, ya nos vemos— añadió mientras se despedía de Takenori y Kogure.
— Adiós— pronunciaron al unisón los muchachos mientras Haruko salía a toda prisa del salón.
Haruko corría rauda rumbo a los salones de primer año, pronto se halló en las escaleras para abandonar del piso de tercer grado, las cuales se apresuró en utilizar, si había algo que no le gustaba a la muchacha, era recibir las reprensiones de los maestros en frente de todo el salón, lo que le avergonzaba bastante, y sabía que un atraso era un motivo para aquello.
— "Debo darme prisa"— pensaba mientras corría por las escaleras, sin embargo el repentino golpe con algo detuvo su andar, pronto se vio en el suelo, y un joven frente a ella también en el suelo se tomaba la cabeza, Haruko se apresuró en ponerse de pie, y totalmente avergonzada se disculpaba— Lo siento, no fue mi intención, discúlpeme— repetía una y otra vez mientras hacía una reverencia apresurada.
— Rayos— murmuró el muchacho mientras se ponía de pie, la voz no tardó en ser reconocida por la joven— Esta bien, pero ten más cuidado la próxima— espetó mientras le dirigía la mirada a Haruko— Señorita Akagi— pronunció Mitsui a modo de salutación al reconocer a la muchacha— ¿Qué hace por aquí?—preguntó divertido, la muchacha parecía enmudecida, no podía hablar y es que la imagen del chico en compañía de aquella misteriosa chica la noche anterior le producía una extraña inquietud que no la dejaba reaccionar con normalidad ante Hisashi — ¿Se siente bien?—preguntó extrañado al notar la nula contestación de la joven— No me digas que aún sigues lloriqueando por Rukawa…— preguntó casi confirmándolo con cierta molestia el tirador de triples a lo cual agregó— Realmente estás loca, no puedo creer que sigas con eso, creí que al fin dejarías de…— sus pensamientos dejaron de ser expresados al notar que la joven corría alejándose de él— ¡Señorita Akagi!—pronunció con asombro al ver a la joven huir— "Rayos, lo volví a hacer, creo que soy muy duro"—pensó preocupado tras lo cual se dispuso a salir tras ella.
— ¿A dónde cree que va, joven Mitsui?—la voz del maestro de matemáticas lo detuvo en el acto.
— Señor yo…— se intentó excusar el chico de la cicatriz.
— Señor nada, es hora de mi clase, ni crea que lo dejaré escapar— interrumpió el anciano, Mitsui le fulminó con la mirada.
— Maldición— refunfuñó, tras lo cual siguió al hombre rumbo a su salón.
La hora del entrenamiento para Rukawa había llegado, se adelantó al resto de sus compañeros para estar solo en los camarines, pues no quería que alguien notara que traía el pie vendado, en un inicio consideró absurdo que Megan le vendara, sin embargo, no tardó en reconocer que le era de gran ayuda para disminuir el dolor que sentía, una vez con su ropa deportiva, se dirigió al gimnasio, comenzó a practicar en solitario a la espera del inicio del entrenamiento, poco a poco los miembros fueron llegando, al igual que los estudiantes que disfrutaban como espectadores de la práctica de los jóvenes basquetbolistas, una vez que todos los miembros estaban en la cancha, el capitán los reunió.
— Bueno muchachos, como ya saben, ésta semana la práctica es de partidos, luego de un pequeño calentamiento jugaremos— indicó Robert.
— ¡Si capitán!— respondieron todos al unisón.
— Bueno, a trotar— ordenó el joven de ojos grises, como efecto inmediato, los jóvenes salieron a calentar en la cancha— Rukawa— llamó el capitán al ex Shohoku antes de que comenzara, el muchacho se dirigió a Robert— ¿Cómo sigue tu pierna? ¿Has tenido más problemas?—preguntó el joven preocupado por la condición del nuevo integrante del equipo.
— No, estoy bien— respondió calmo.
— Bueno, entonces puedes ir con el resto— indicó el capitán, Rukawa asintió tras lo cual obedeció la orden recibida.
— Se puede saber qué estás haciendo chiquillo estúpido— la voz de Megan se oyó desde la puerta del recinto, Kaede le miró con el rabillo de ojo.
— Megan, ¿Qué haces aquí?—preguntó sonriente Billie al ver a la muchacha.
— Hola Megan— saludó el capitán— ¿Qué pasa? ¿Por qué le hablas así a Rukawa?—preguntó extrañado el chico de ojos grises.
— Ese tonto no puede practicar, su pie se resintió con el pisotón de Newton... No puedes dejarlo jugar— explicó la chica de ojos celestes mientras se acercaba a los involucrados.
— ¿Qué dices? Rukawa me dijo que estaba bien— pronunció perturbado el capitán del equipo.
— Pues te mintió— espetó Megan cruzada de brazos.
— ¿Es cierto eso Rukawa?—preguntó el capitán ahora al muchacho.
— No— respondió escuetamente.
— ¿Qué dices Kaede? ¿Acaso estás loco?—preguntó perturbada la joven extrañada con la reacción del muchacho.
— Tú no te metas— musitó Rukawa en su inmutable tono neutral.
— Si me meto chiquillo tonto— le contestó al ex Shohoku tras lo cual se dirigió al capitán— Robert, mírale el pie derecho, lo tiene vendado porque apenas podía caminar cuando llegó a casa— añadió señalándole la pierna del joven.
— Rukawa, muéstrame tu pie— ordenó amablemente Robert.
— No es necesario— respondió el chico tras lo cual se dispuso a unirse al resto de los muchachos.
— No, antes me mostrarás tu pie, si no lo haces no estarás en la práctica— exigió algo más severo Robert.
— No te preocupes Robert, si quieres yo obligo a éste tonto a que te muestre su pie— pronunció Billie mientras se aproximaba amenazante a Rukawa.
— No molestes— pronunció Kaede.
— No intervengas Billie— ordenó el capitán al rubio— No creo que Megan quiera perjudicarte Rukawa, así que no participarás en ésta práctica— sentenció el chico de ojos grises.
— ¿Qué?—su voz se oía ligeramente sorprendida.
— Lo siento, no puedo arriesgarme a que sufras una lesión grave, por hoy no entrenarás— expresó Robert— Pero si irás al club de diseño, necesito que preparen tu uniforme del club para el primer partido que será dentro de poco, por favor ve— indicó ahora el joven.
— Pero señor…— intentó refutar Kaede.
— No manifiestes, te necesito en perfectas condiciones, para el partido— interrumpió Robert mirando directamente a los ojos a Rukawa, éste se quedó en silencio intentando interpretar las palabras del chico.
— Si capitán— respondió ahora, tras lo cual hizo una reverencia, y se alejó del gimnasio en compañía de Megan, Billie sonreía victorioso, al menos por ahora, Rukawa no le causaría molestias.
El muchacho caminaba silente rumbo al lugar indicado por el capitán, pero sus pasos eran escoltados por aquella muchacha que había salido junto a él del gimnasio.
— ¿Qué estás haciendo?—preguntó calmo mientras le miraba con el rabillo del ojo.
— Te llevaré al club de diseño… dudo que sepas donde queda— respondió Megan mientras caminaba cruzada de brazos tras Rukawa, éste no dijo nada, no podía oponerse, al fin y al cabo la chica tenía razón, no tenía ni la más mínima idea, de dónde quedaría ese club.
El camino lo continuaron en silencio, hasta que se hallaron frente a un salón, del cual Kaede no tardó en leer el cartel que decía "Club de Diseño".
— Bueno Kaede, aquí debes pedir tu uniforme del club de baloncesto, yo debo irme, intenta no hacerlo enojar— espetó la muchacha, haciendo que con lo último Rukawa sintiera curiosidad.
— "¿Qué no lo haga enfadar?"— se preguntó extrañado mientras veía a la joven alejarse.
— Nos vemos en casa— se despidió Megan mientras le enseñaba una palma sin voltear, Rukawa resopló, tras lo cual se decidió a entrar.
En cuanto abrió la puerta lo primero que pudo escuchar era la música que sonaba desde un reproductor con la canción "Barbie Girl" del grupo "Aqua", el rostro del ex Shohoku ya denotaba extrañeza, la bienvenida se la daban distintos rollos de telas de distintos tonos y texturas, a la vez que veía algunos vestidos, trajes de judo, fútbol, entre otros que colgaban en algunos percheros.
— Éste traje de princesa medieval causará sensación en la obra de teatro ¡Me está quedando perfecto!… Claro eso es porque no existe alguien con mejor gusto por el diseño que yo— escuchó una voz Rukawa mientras se acercaba sacando de su camino las telas que obstaculizaban su visión, a la vez que oía como la voz que presumía su más reciente diseño, ahora coreaba la canción que escuchaba. Kaede pronto pudo verlo, sentado junto a una mesa, sobre la cual había una lámpara, una tijera, hilos de distintos colores, alfileres y una máquina de coser, se encontraba aquella persona contemplando el vestido de princesa, al reconocerlo, el ex Shohoku no pudo ocultar su asombro. Pronto quien diseñaba sintió que alguien le observaba, por lo cual volteó casual a ver quién era.
— ¡¿Tú?!—prorrumpió con asombro mientras se ponía de pie soltando el vestido— ¿Se puede saber qué haces aquí, Rukawa?—preguntó el pelirrojo.
— Lo mismo digo… No pensé que tú, estuvieras aquí— respondió Kaede.
— Es mi trabajo así que no intentes burlarte, nadie se burla de Eddy… menos tú que permitiste que mi queridísima Sally se fuera a Japón— expresó acercándose amenazante al ex Shohoku— No creas que lo he olvidado— gruñó ahora el pelirrojo, recordando el escándalo que había armado hace unos días en casa de los Bruce llegando en completo estado de ebriedad, el ojiazul sólo bufó— Ahora dime… a qué demonios viniste a mi club… si quieres unirte déjame decirte que jamás lo permitiré— espetó Eddie cruzándose de brazos, haciéndose el interesante.
— Primero muerto— musitó el pelinegro.
— ¡¿Qué dijiste?!— prorrumpió sintiéndose ofendido el enamorado de Sally.
— Lo que oíste, idiota— pronunció ahora el ex Shohoku provocando al muchacho, éste empuñaba sus manos mientras fulminaba con la mirada a Kaede.
— Entonces a qué viniste ¿Sólo a molestarme?—preguntó ofuscado Eddy.
— Necesito mi equipo del club de básquetbol, el capitán me envió— murmuró Rukawa.
— Ah, es eso…No lo había pensado — comentó casual el pelirrojo mientras se tomaba el mentón— Bueno, lo haré sólo porque es una orden del capitán Robert— espetó ahora mientras tomaba con tremendo cuidado el vestido que tenía sobre su mesa de trabajo, lo cubría con una bolsa de plástico para evitar que se empolvara y lo colgaba junto a otros trajes ya terminados— Ahora te quedarás quieto aquí— ordenó Eddy mientras se acercaba con una cajita con alfileres de todos colores— Veamos… a pesar de ser un tonto tienes buena condición— opinó mientras veía la musculatura de las extremidades superiores de Rukawa— Pero eso no deja de demostrar que eres un enano, intentaré que tu equipo te haga ver más alto, no puedo permitir que la gente piense que en el club de básquetbol de Austin College hay un enano, eso jamás— monologó el pelirrojo mientras clavaba un alfiler en el pantalón de buzo que traía el pelinegro.
— ¿Y por qué te interesa tanto la imagen de club?—preguntó el chico de mirada fría mientras veía el trabajo de Eddy.
— Porque ese club es muy importante para mí, me siento uno más de ellos— respondió murmurante mientras colocaba otro alfiler en el pantalón de Kaede.
— ¿Y eso por qué?—interrogó ahora el ex Shohoku.
— Eso a ti no te importa— respondió evasivo mientras le clavaba un alfiler en la pierna, Kaede gritó al sentir el alfilerazo.
— ¡Estúpido, no tienes que hacer eso!—reclamó mientras acariciaba lo zona atacada.
— Ups, lo siento Rukawa, no era mi intención— se disculpó falsamente el pelirrojo, ahora Eddy pudo ver que mientras Kaede acariciaba su pierna, se asomaba una venda— ¿Qué tienes ahí?—preguntó curioso el pretendiente de Sally mientras observaba curioso el pie de Kaede.
— No es nada, sólo me resentí un poco el pie jugando— respondió evasivo el pelinegro.
— ¿Jugando?... ¿Cómo?—preguntó curioso el pelirrojo.
— Un tonto me pisó el pie a propósito— respondió secamente.
— ¿A propósito?... No me digas que fue ese maldito de Billie Newton, la famosa "Estrella del Equipo"— interrogó casi confirmándolo mientras continuaba con su labor de sastrería.
— ¿Cómo lo sabes?—preguntó Kaede con leve asombro.
— No eres al único que se lo ha hecho— respondió soltando una pequeña risita.
— ¿De qué hablas?
— Ese tonto, desde que llegó al equipo intenta sacarse del camino a quienes puedan estorbarle como estrella— espetó Eddy mientras que ahora comenzaba a medir el torso del ex Shohoku.
— ¿Y cómo sabes tú eso?— preguntó el joven de mirada fría en su inmutable tono neutral.
— ¿Por qué crees que un chico de cuerpo tan atlético como yo, estaría aquí cociendo trapos en vez de jugar al deporte que más ama?
— Acaso tú…—se veía sorprendido ante las palabras del pelirrojo.
— Si, yo jugaba básquetbol en el club de la preparatoria, o al menos eso intenté— respondió suspirando nostálgico, Kaede escuchaba en silencio— Pero ese tonto de Billie, no perdió su tiempo al ver que le podía ganar el lugar de estrella, entonces me cometió faltas, y no tuve la fortuna que tuviste tu— añadió en tono casual, parecía ya haber asumido su destino.
— Entonces tu…
— Si, sufrí una lesión que no me dejará volver a pisar una cancha de básquetbol— respondió secamente el pelirrojo, el chico de cabellos negros, escuchaba pensativo el relato de Eddy, pues en su cabeza no dejaban de repetirse las palabras del capitán el día anterior después del partido de práctica.
— "Disculpa a Billie, en realidad es un muchacho un poco orgulloso y no es capaz de soportar que alguien más llame la atención de todos, ya antes tuvo un conflicto con otro miembro del equipo, él es así"— pronto Eddy lo sacó de sus recuerdos.
— Por eso, debes tener cuidado, o en menos de un mes estarás de regreso en Japón en silla de ruedas— añadió.
— Entonces por eso ahora haces esto— interrogó Kaede al ver la nueva afición del chico enamorado de Sally.
— En realidad, siempre me gustó todo lo que tenía que ver con la moda, el diseño, pasarelas y cosas por el estilo… aunque siempre preferí el básquetbol, pero como ya no puedo practicarlo… me acerqué a éste pasatiempo, que me ha ayudado a aceptar que no volveré a jugar— expresó mientras suspiraba, Rukawa escuchaba serio— Así que cuídate de Musculitos, que no me gustaría un acompañante en MI club de diseño ¡¿Me oíste?!—añadió amenazante.
— Primero loco antes de unirme a algo tan ridículo— musitó el ex Shohoku.
— ¡Umh! ¡No tienes por qué decir que es ridículo, es mi pasión… no tienes porqué menospreciarla torpe!—reclamó exasperado, de la cabeza de Rukawa asomaba una gotita. Entonces continuó con su labor mientras clavaba con malicia los alfileres en el cuerpo de Rukawa.
GRACIAS POR LEER, ESPERO SEA DE SU AGRADO
Review:
Kimerly: Hola! Me alegra que te haya gustado el capítulo : ) aquí dejo uno nuevo, espero que también sea de tu agrado. Saludos y gracias por comentar J.
