Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.

N/A: Hola a todos! Por favor les pido muchas disculpas, lamentablemente los estudios no me han permitido actualizar con mayor frecuencia mis fics, pero lo que sí puedo decir es que no están abandonados, serán concluidos.

Agradezco sus lecturas y comentarios que por su puesto alentan a continuar a pesar de la distancia temporal entre un capítulo y otro.

Muchas gracias y espero que este capítulo sea de su agrado.


Cumpliendo Un Sueño: Norteamérica

Capítulo #10 : Rivalidad en el equipo


— Demonios… no sé porque tengo que venir a ver este partido, jamás me ha interesado el básquetbol, sólo lo hago porque papá me lo pidió… Rayos, todo por culpa de ese chiquillo, pero ya me las pagará— monologaba refunfuñante la chica de ojos celestes mientras se acomodaba en las tribunas para presenciar el primer partido oficial de Rukawa en Norteamérica—Más le vale que juegue bien, no quiero estar perdiendo mi tiempo— añadió a su monólogo mientras apoyaba su mentón en una mano. Prontamente se oyó la ovación del público expectante mientras los jugadores de ambos equipos ingresaban a la cancha.

— ¡Oh! ¿Ya vieron? Ahí está Billie

— ¡Es cierto!

— ¡Apoyémoslo!

— ¡Billie… tú eres el mejor tu puedes ganar este partido!—eran algunos de los diálogos espontáneos que Megan podía oír entre las estudiantes que entusiastas animaban a la estrella de Los Ángeles School, quien fingiendo indiferencia a los halagos de las chicas se dedicaba a realizar el calentamiento previo al partido.

"Ese torpe de Newton, se hace el interesante con las chicas siendo que le encanta que lo halaguen, es sólo un ridículo"— pensaba Megan mientras negaba con la cabeza mientras bufaba.

— Y él… ¿Quién es?

— ¿A quién te refieres?

— Ese chico con el número diez

— Ah… te refieres a Kaede Rukawa, el chico de intercambio

— ¡Wow, pero si es muy guapo!

— ¡Tienes razón, vamos a apoyarlo a él también!

— ¡Sí!

"No tienen remedio"— bufó la chica de ojos celestes, pronto el árbitro llamó a los jugadores al centro de la cancha para iniciar el partido.

Los chicos de Los Ángeles School vestían su uniforme en un tono azul con finas líneas blancas a los costados, teniendo el estampado del nombre de la preparatoria en tono igualmente blanco en la parte frontal de la camiseta, mientras que en la parte trasera, enseñaba el número del jugador y más abajo el apellido del mismo. Con un diseño similar, pero en tono amarillo, se encontraban los chicos de Manhattan High School, el equipo oponente.

— Saltarán ambos capitanes, ya veremos quién gana el duelo inicial— una voz familiar pudo oír Megan tras de ella.

— ¡¿Tú?! ¿Pero si no dijiste que no volverías a ver un partido de básquetbol? — pronunció sorprendida la muchacha.

— Bueno, ya cambié de opinión, quiero saber que tal juega Rukawa, y si es capaz de destronar a la falsa estrella de nuestra preparatoria— Eddy se sentaba junto a Megan.

— Eso puede ser interesante— pronunció la chica redirigiendo la mirada a la cancha.

Pronto el silbato que anunciaba el inicio del partido sonó, y ambos capitanes saltaron en la lucha por ganar el balón. Robert, el capitán de Los Ángeles fue quien se quedó con el balón, y en un rápido pase, lo dirigió a Kaede mientras lo anunciaba.

— ¡Ten Rukawa!—vociferó mientras le daba el balón, sin embargo una rápida intercepción evitó la voluntad de Robert. El ex Shohoku veía con asombro lo sucedido.

— Si no eres rápido, jamás podrás vencer a Sawakita, Rukawa— murmuró burlesco Billie, tras lo cual corrió a toda velocidad hacia el tablero correspondiente.

— Por qué hizo eso se estúpido de Newton— pronunció con fastidio la mayor de los Bruce.

— Creo que no pretende dejar en paz a Rukawa— pensó en voz alta Eddy.

La estrella del equipo, no tardó en encestar un tiro sencillo, dándole los dos primeros puntos a Los Ángeles School.

— "Idiota"— pensó el chico de ojos de témpano mientras Robert, el capitán se le acercaba poniendo una mano sobre su hombro.

— No te impacientes, a Billie le gusta anotar los primeros puntos de cada partido, seguramente por eso lo hizo, pero tendrás muchas oportunidades— expresó amablemente el joven de ojos grises, Rukawa sólo asintió.

Prontamente el partido se reanudó y los jugadores de Manhattan avanzaban con sigilo a través de cuidadosos pases entre sus integrantes. Por su parte, los chicos de Los Ángeles marcaban desde cerca a sus adversarios, pronto en un movimiento rápido, Robert de arrebató el balón a su oponente, y a toda velocidad se dirigió a la canasta, prontamente dos jugadores le cerraron el camino, rápidamente el chico de ojos grises buscó a un compañero, no tardó en reconocer a uno de ellos, por lo que raudamente le dio el balón de pique, este logró llegar a la zona de tiro, pero ahí le aguardaban otros dos oponentes, sin titubear, saltó hacia la canastas, sus adversarios le siguieron protegiendo el objetivo, sin embargo este asiendo una finta, le dirigió el balón a Rukawa, quien se alistaba para recibirlo, pero siendo interceptado nuevamente por Billie Newton, quien le arrebataba por segunda vez la posibilidad de participar del juego.

"No puede ser"— pensó Kaede con asombro por lo que sucedía, y antes que pudiera reaccionar, el jugador estrella del equipo, encestaba fácilmente la canasta con una clavada. En cuanto alcanzó el suelo, dirigió la mirada a Kaede sonriendo con desdeño, este empuñó sus manos dirigiéndole una mirada asesina.

— Ese torpe está más preocupado de marcar a Rukawa que a su oponente— manifestó Eddy mientras negaba con la cabeza, Megan sólo observaba en silencio.


Ya sólo quedaban cinco minutos del primer tiempo, el marcador estaba 35-12 a favor de Los Ángeles School y nuevamente reanudaba el juego Manhattan.

— Hey chicos... debemos desmarcar a ese número diez, es el más débil del equipo, es mejor que nos preocupemos de Billie— el murmullo de los jugadores de Manhattan pareció encender la llama en la mirada de hielo eterno del ex Shohoku.

El juego se reanudó nuevamente en manos de Manhattan, y el comentario de aquellos jugadores se hizo prontamente visible al realizar una doble marca sobre Billie y dejando libre a Rukawa.

— ¿Pero qué están haciendo esos idiotas? ¿Dejaron libre al chiquillo?—expresó con molesto asombro la chica de ojos celestes.

— Son unos tontos, Rukawa tiene muchas habilidades, no las ha podido demostrar sólo por culpa de Billie— comentó Eddy.

— Y tú… ¿Cómo sabes que Kaede es tan hábil?—preguntó curiosa Megan, Eddy le vio con espanto.

— Bueno, pues eso es porque yo… lo supongo… Por algo lo habrán becado en nuestra escuela ¿No lo crees?— formuló con dificultad el eterno enamorado de Sally.

— Bueno, tienes razón— espetó no muy convencida la chica de cabellos negros, el pelirrojo sólo sonreía fingiendo inocencia.

Pronto volvieron a dirigir su atención al juego, y se podía ver a Billie intentando en vano avanzar con la doble marca que no le abandonaba.

— ¡Billie, dame el balón… no podrás avanzar así, sólo conseguirás perderlo!—exclamaba Robert mientras intentaba burlar a quien le marcaba, el chico rubio ignoraba la petición de su amigo, mientras seguía rebotando el balón formulando una manera de seguir.

— "Estos idiotas, no pretenden dejarme en paz, Robert y los demás están siendo marcados desde cerca, perderíamos el balón y yo la oportunidad de dejar en ridículo a ese niñito, pero ¿qué hago?"— pensaba el rubio número siete de Los Ángeles School intentando librarse de los muchachos, se hallaba sumergido en ello, cuando de pronto el repentino sonido del impacto de una mano contra el balón le hizo salir de sus cavilaciones— Ru… ¡Rukawa!— exclamó sorprendido el rubio al ver como su compañero de equipo le arrebataba el balón.

— Eres lento— pronunció calmo el ex Shohoku a Billie, tras lo cual se encaminó raudo a la canasta.

— ¡Muy bien Rukawa, así se hace… debes ganarle a ese torpe de Billie!— vociferó emocionado el pelirrojo de pie desde las tribunas, Megan le veía con suspicacia.

— Y tú… ¿Desde cuándo apoyas tanto al chiquillo? Si hasta hace unas semanas lo único que querías era golpearlo— espetó la chica de ojos celestes mirándole con el rabillo del ojo.

— ¿Eh? Bueno, yo… — el pelirrojo aclaró con prudencia su garganta mientras volvía a tomar asiento — No es que lo esté apoyando, sólo quiero que alguien le dé su merecido a ese idiota, aún no olvido lo que me hizo… es sólo eso— mintió Eddy.

— Como tú digas— pronunció no muy convencida la mayor de los Bruce.

Pronto Kaede ya estuvo frente a la canasta, un jugador del equipo contrario lo aguardaba para arrebatarle el balón, Kaede pareció leer en su mirada "Chiquillo inocente, no lo lograrás", aquello pareció molestar en exceso al chico de mirada fría, sin dudarlo un instante brincó enérgico enfrentándose a su rival, tanto sus compañeros de equipo, como Megan y Eddy veían expectantes los movimientos de Rukawa, su oponente lo siguió de cerca mientras intentaba bloquear su jugada, Kaede al notar que la posibilidad de encestar una clavaba se veía truncada por la imponente marca del chico de Manhattan, en un rápido movimiento, bajó el brazo con el que pretendía encestar, lo pasó por detrás del cuerpo de su rival, y con toda sutileza lo dirigió a la canasta, así encestó su primera canasta dejando boquiabiertos a todos los presentes por su capacidad de cambiar de improviso su jugada y gran individualidad.

— Sorprendente— susurró Megan desde las tribunas.

— ¡Más que eso! ¡Rukawa es un genio, ese tonto de Billie debe estar llorando por dentro!— expresó burlesco el pelirrojo, Megan sólo sonrió de medio lado.


El día estaba tibiamente adornado por el sol de otoño que acompañado por la tímida brisa de aquella estación que se lleva las hojas doradas de los árboles, a pesar de ello era un día bello en Hiroshima, pero para él eso no tenía mayor importancia, sentado en el muelle dejaba caer su caña de pescar por si algún pequeño pez caía en su trampa mientras pensaba sobre lo sucedido la noche anterior en su casa, donde producto del azar se había enterado de un secreto que jamás había pensado descubrir.

"¡No sé porqué sigues diciéndomelo! Han pasado muchos años. Lo dejé todo por ti, eso debería ser lo más importante— Akira logró reconocer la atormentada voz de su madre.

¡Pues esperaba que no volviera a ser tema! Pero tú insistes en nombrar a esas muchachas… ¡Si las abandonaste era para pensar en mí y en nuestro hijo y no en ellas!— el contraargumento de su padre llamó poderosamente la atención de la estrella de Ryonan, quien decidió terminar de oír la conversación.

¡Son mis hijas! ¡Tienen quince y dieciséis años! ¡Quiero saber de ellas, no puedes negarme ese derecho!—reclamó la mujer, Sendoh desde la puerta escuchaba paralizado lo que acababa de decir su madre.

¡Las abandonaste en Norteamérica Nanami! ¡En Norteamérica! No deben querer saber de ti mujer ¡Entiéndelo!— rebató fuera de sí el hombre".

Aquellas palabras parecían hacer eco en la mente del chico de Ryonan mientras negaba con la cabeza, su sólo recuerdo parecía llenarlo de dudas, ira, lástima y deseos de saber toda la verdad. Es que para Sendoh resultó realmente imposible enfrentar en ese mismo instantes a sus padres, tras asimilar unos instantes lo que oía, salió corriendo sin rumbo, quería sólo estar lejos de ahí, por lo que tomó el primer tren que encontró, el cual lo llevó hasta Hiroshima, para alejarse de las mentiras. Se hallaba sumergido en sus pensamientos, cuando pronto una voz tras de él lo sacó de sus reflexiones.

— ¿Es que acaso me seguirás por todo Japón?— rápidamente Sendoh volteó hacia quien le hablaba.

— Sally… qué haces aquí— pronunció apresurado Sendoh mientras intentaba ocultar la fragilidad de su mirada, para la chica no fue difícil percibirlo.

— ¿Pero qué te sucede? Te ves triste— pronunció la chica de ojos verdes mientras se hincaba para ver directamente a los ojos al muchacho.

— No, te equivocas— mintió Akira dibujando una débil sonrisa en sus labios, ahora Sally terminó de sentarse junto al chico en el muelle.

— No me engañas, a ti algo te pasa, y no me iré hasta que me cuentes que es— manifestó decidida la castaña.

— Siento decirte que pierdes tu tiempo… Estoy bien— insistió el capitán de Ryonan volviendo a sonreír mientras intentaba concentrarse en su pesca.

— Como tu digas— musitó incrédula la menor de los Bruce— Pero al menos dime qué haces aquí… creí que estarías entrenando con tu equipo, o al menos eso dijiste ayer— preguntó la chica mientras observaba como Sendoh intentaba pescar algo.

— Se suspendió— mintió calmo— La práctica de hoy se suspendió, entonces decidí venir a Hiroshima a ver qué tal Shohoku en el torneo— argumentó falsamente el chico de cabellos elevados.

— Ya veo— susurró la joven— Bueno, entonces iré contigo… También vine a ver a los chicos. Si soy honesta, no me entusiasma mucho la idea por el hecho de que estará esa cabeza de pimienta…— Akira rió sutilmente por esto último.

— ¿Te refieres a Sakuragi?—preguntó casi confirmándolo.

— Si… Sakuragi-Cabeza de pimienta— Sendoh negó con la cabeza mientras sonreía— Es realmente insoportable— espetó Sally— Pero bueno, la idea es distraerme un poco, al fin y al cabo no han sido muy buenos estos últimos días, así que venir a Hiroshima no es malo—añadió mientras suspiraba resignada.

— ¿Distraerte?... ¿Te ha pasado algo malo?—preguntó preocupado el chico de Ryonan.

— No… es sólo que creo que vine a perder mi tiempo a Japón, las respuestas que quería oír, no las encontré— comentó con la mirada perdida entre las nubes que transitaban por el cielo.

— ¿A qué te refieres? ¿Con qué intensión viniste hasta Japón?—preguntó curioso Sendoh.

— Eso no importa— respondió apresurada saliendo de sus cavilaciones — Ya no— añadió mientras le dirigía una sonrisa amable al chico de Ryonan, éste correspondió del mismo modo, en menos de un segundo, el repentino tirar de la caña de Akira les hizo salir de aquel momento de cordialidad.

— ¡Oh! ¡Creo que he pescado algo!—expresó Sendoh mientras comenzaba a enrollar su caña con gran esfuerzo— ¡Creo que es enorme!—añadió poniéndose de pie para utilizar mayor energía.

— ¡¿Lo dices enserio?!—preguntó la muchacha mientras se ponía de pie junto al muchacho.

— ¡No bromeo!... ¡Ahí viene!— anunció mientras enrollaba con mayor velocidad su caña— ¡Aléjate, puede golpearte!—recomendó ahora Sendoh a Sally.

— Sí— respondió tartamudeante mientras se alejaba vacilante. Pronto un gran chorro de agua apareció desde el muelle acompañando a la presa de Sendoh, el grito de espanto de la muchacha pareció oírse por toda la playa mientras una gran sombra aplastaba al chico de Ryonan tumbándolo en el suelo. Segundos más tarde, Sally se acercó a ver a su amigo, entonces lo pudo ver. Una mezcla de perplejidad y burla invadieron a la muchacha, ocultaba su sonrisa con sus manos mientras una lágrima traviesa aparecía en sus ojos.

— ¿Estás bien?—preguntó rauda para evitar que una carcajada escapara de sus labios.

— Eso creo— susurró Sendoh mientras se reincorporaba— Aunque siento algo pesada mi cabeza— añadió mientras intentaba acariciar su cabeza, sintiendo una textura ajena a la de sus cabellos, ahora Sally ya no fue capaz de contener sus risotadas.

— Ya no serás más "Cabeza electrocutada" desde ahora serás Akira Sendoh-Cabeza de pulpo— expresó la muchacha mientras veía como la presa de Sendoh se había adherido a su cabeza como si de una peluca se tratara.

— Santo cielo— comentó el muchacho mientras veía como los tentáculos del animal adornaban su rostro como si de cabello se tratara.


— Esto es ridículo— espetó desde las gradas la muchacha.

— Tienes razón Megan, esto más que un partido de Los Ángeles contra Manhattan, parece un partido de Billie contra Rukawa— comentó Eddy mientras observaba desde su posición.

— Si no aprenden a jugar en equipo, en los siguientes partidos no tendrán tanta suerte y perderán— añadió la chica de ojos celestes. Y es que quedando tan sólo dos minutos para que el partido acabara, tanto Billie como Kaede parecían jugar de manera individual en su mismo equipo, anotando puntos de manera independiente intentando superarse en todo momento, cada uno llevaba un total de 37 puntos anotados, si uno anotaba, el otro no tardaba en igualarlo, el partido en sí ya no era el desafío para ellos, sino el duelo entre los nuevos rivales de Los Ángeles School, quienes a pesar de encontrarse agotados, continuaban la batalla en medio de ahogados jadeos que evidenciaban el brutal esfuerzo que realizaban los contendores, dejando casi como espectadores pasivos al resto de los jugadores en cancha.

— ¡Vamos Billie! ¡Debes pasarme el balón!— exclamó Robert al notar que el rubio insistía en mantener el balón en su poder a pesar de ser marcado por 3 jugadores.

"Iluso, ni creas que les daré el balón, tengo que ganarle a ese mocoso engreído a como dé lugar"— cavilaba Newton mientras buscaba el modo de evadir a sus adversarios.

— ¡Muchachos, Newton no está jugando con su equipo, jamás dará un pase, sólo deben preocuparse de quitarle el balón!— expresó el capitán de Manhattan High School a sus compañeros.

— ¡Sí!— respondieron al unisón mientras cubrían a Billie. Por su parte el Billie se esforzaba por conservar el balón, lo cual cada vez representaba mayor dificultad por la permanente insistencia de sus contendores.

"Demonios"— pensó el joven mientras rebotaba el balón— "Necesito más canastas"— se repetía internamente el muchacho buscando la artimaña para eludir a sus adversarios, sin embargo, prontamente el fin de su contacto con el balón lo sacó de sus cavilaciones— "¿Qué demonios?"— pensó el chico mientras sus ojos se abrían de súbito.

— Sólo perjudicas al equipo, torpe— espetó Rukawa, quien ante la sorpresa de todos, se quedaba con el balón.

— ¡Idiota!— exclamó el rubio mientras salía tras el ex Shohoku.

— ¡Muy bien, así se hace Rukawa!— exclamaba emocionado Eddy desde las gradas, mientras Megan le veía con suspicacia— ¿Por qué me ves así?— preguntó el pelirrojo al notar que la chica le observaba.

— Es curioso tu cambio de actitud con el chiquillo— respondió sin quitarle la mirada de encima.

— ¿Qué? ¿Insistes con eso? Ya te dije que solamente quiero que alguien le dé su merecido ese miserable de Billie— formuló con dificultad Eddy.

— Entonces porqué estás tan nervioso— insistió la joven.

— ¿Yo nervioso?— expresó con falsa sorpresa, Megan asintió.

— Ajá

— Te estás volviendo loca, mejor sigue viendo el partido— dijo ahora el chico del club de diseño mientras dirigía la mirada hacia la cancha.

— ¡Rukawa, aprovecha que no tienes marcas!— prorrumpió Robert mientras corría tras el chico de mirada de hielo.

— Maldito— refunfuñó Billie mientras salía tras Kaede.

La ex estrella de Shohoku se dirigió raudo a la zona de tiro, allí le aguardaba uno de los jugadores de Manhattan High School.

— ¡Cuidado Rukawa!— advirtió el capitán al ver como se le acercaban los jugadores que anteriormente marcaron a Billie, Kaede sin titubear continuó su rumbo hacia la canasta, brincó para encestar una clavada, no le fue difícil evadir a quien le aguardaba, sin embargo, la vociferación de Megan y Eddy logró llamar su atención.

— ¡Newton! ¡¿Qué demonios estás haciendo?!— exclamaron al unisón los jóvenes desde la galería, Rukawa pudo notar como una sombra se alzaba sobre él.

— "Imposible"—pensó el muchacho al notar como Billie intentaba bloquear su clavada.

— ¡No te lo permitiré mocoso engreído!— vociferó mientras que de una gran palmada, intentaba detener a Kaede.

— ¡Billie!— exclamaban sus compañeros de equipo. Su mano se acercaba con violencia hacia el balón, Rukawa lo había percibido, y en un cambio drástico de estrategia, cambió de mano el balón, y con un tiro sencillo con su mano izquierda encestó.

— Increíble— susurró con asombro Megan.

— Perfecto— añadió Eddy.

— Cómo lo hizo— se preguntaban los chicos del equipo.

— Miserable— rezongó Billie— ¡Eres un maldito miserable!— vociferó ahora mientras sentía que la humillación se hacía parte de él.

— ¡Billie! Ya deja de comportarte como un niño de primaria, Rukawa está para ayudarnos, no puedes estar intentando impedir sus jugadas— manifestó el capitán del equipo mientras se acercaba al chico de cabellos rubios.

— ¡No fastidies!— prorrumpió la estrella del equipo mientras daba un empujón a su amigo, los demás muchachos veían sorprendidos esta última acción.

— ¡Capitán!— exclamaron al unisón los chicos mientras corrían hacia el joven de ojos grises para ayudarlo a ponerse de pie.

— Estoy bien, no es nada— pronunció amable hacia sus compañeros.

— Tiempo fuera pedido por Los Ángeles School— la voz del árbitro sacó de sus conversaciones a los jugadores.

— ¡Entrenador!— pronunciaron perplejos los muchachos, tras lo cual caminaron hacia él.

Aquel hombre de cabello marrón los esperaba cruzado de brazos con sus ojos cerrados, su aspecto relataba su molestia, los jóvenes aguardaban lo que éste les diría, sin embargo sólo obtenían un inacabable silencio.

— Señor— habló cuidadosamente Robert.

— No digas nada Robert, tú, y los hermanos Ivanov están bien, los problemas son Newton y Rukawa— indicó el hombre mientras le dirigía una mirada fulminante a los jóvenes.

— Pero… ¡Señor, la culpa es de ese mocoso que sólo busca lucirse!— se excusó el chico rubio.

— ¡Guarda silencio, Newton!— prorrumpió el entrenador.

— Como dice un viejo proverbio ruso, "la excusa agrava la falta"— intervino Sasha, el menor de los hermanos Ivanov.

— Tonto, eso no es ruso— comentó su hermano mayor.

— ¡Silencio!— insistió el hombre— Y tú Newton deja de culpar a Rukawa, lo has provocado durante todo el partido— reclamó ahora a la estrella— Y tú Rukawa no le sigas el juego— dijo ahora al muchacho.

— Sí señor, lo lamento no volverá a ocurrir— pronunció Kaede mientras hacía una reverencia.

— Hemos tenido mucha suerte porque el rival no ha logrado superarnos en el marcador, pero cuando nos enfrentemos contra otros equipos eso no sucederá, por eso esto no se puede repetir ¡Entendieron!— dijo ahora el hombre.

— Sí señor— respondió Rukawa repitiendo su reverencia.

— Sí— pronunció de mala gana Billie.

— Por lo pronto, Ben te reemplazará— comunicó el entrenador.

— ¿Qué? — el asombro del rubio no se pudo disimular.

— Lo que dije, tú te quedarás en la banca— replicó el entrenador.

— ¡Pero señor Holmes yo he marcado más de la mitad de los puntos del partido, no puede hacerme esto!— reclamó el muchacho.

— Como individualidad eres perfecto, de eso no cabe duda, pero un partido de basquetbol es de cinco contra cinco, esto es para que comprendas eso— pronunció el hombre.

— Pero… ¿Y el mocoso? ¿A él también lo dejará en la banca? ¿No es así?— interrogó ahora Billie.

— No Newton, Rukawa seguirá jugando en el partido— comunicó el hombre de cabello marrón.

— Pero… ¡eso no es justo!— insistió el joven.

— Ya dije

— Se acabó el tiempo, el partido se reanudará— anunció el árbitro.

— Ben, quiero que des lo mejor de ti— expresó el hombre mientras daba un sutil golpe en la espalda al muchacho.

— Sí entrenador — respondió entusiasta el joven.

— Pero señor…— susurró Billie— "Demonios, no puedo creer que me esté haciendo esto, más aún que deje al mocoso… esto no quedará así"— pensó el joven mientras empuñaba sus manos y rendido a la impotencia, se deba caer sobre la banca.

— Increíble, el entrenador ha dejado en la banca a Newton— comentó perpleja Megan.

— ¡Eso es perfecto! Por fin el señor Holmes se dio cuenta que ese torpe es la falsa estrella del equipo y que sólo fastidia— opinó emocionado Eddy.

El resto del partido se desarrolló en completo orden, el trabajo en equipo logró estabilizar al equipo, que logró mantener la amplia ventaja, además de resaltar las capacidades del chico de Kanagawa, pronto el partido acabó y los muchachos de Los Ángeles School celebraban. Megan desde su posición, negaba con la cabeza mientras sonreía de medio lado.

— Muy bien muchachos, han hecho un muy buen partido— congratuló el capitán cuando ya terminaban de cambiarse en los vestidores.

— Y como diría la vieja abuela rusa "esto hay que celebrarlo"— opinó Sasha.

— Estoy de acuerdo con eso hermano— apoyó el mayor de los Ivanov.

— Rukawa, supongo que tú vienes con nosotros— preguntó casi afirmándolo Robert.

— No, regresaré a casa— respondió en su eterno tono neutral.

— ¿Estás seguro?— preguntó Ben, Kaede sólo asintió.

— Esta bien, entonces nosotros nos vamos— indicó Robert— Hasta el lunes— se despidió.

— Adiós— correspondió el muchacho haciendo una reverencia, el resto del equipo imitó este último acto.

El ex Shohoku caminó hacia las afueras del recinto en búsqueda de su bicicleta, la cual no tardó en encontrar, se preparó para colocarse sus audífonos y comenzar así su retorno a casa de los Bruce.

— Kaede Rukawa— una voz desconocida interrumpió el actuar del muchacho, quien tan sólo dirigió una mirada casi soslayante a través de la cual logró percibir a una muchacha de cabello rizado que caía un poco más allá de sus hombros, piel pálida y hermosos ojos grises— Déjame felicitarte, juegas muy bien, ahora entiendo porqué te becaron en nuestra escuela— añadió la muchacha mientras se acercaba con perspicacia, Kaede continuaba en silencio— Supe que irán a celebrar con los muchachos el triunfo, y déjame decirte que me encantaría acompañarte— dijo ahora mientras tomaba un hombre del muchacho, Rukawa quitó raudamente la mano de la joven mientras le veía con la displicencia que le caracterizaba.

— No iré— su respuesta escueta dejaba de manifiesto la molestia que le causaba la actitud de la muchacha.

— ¿Pero por qué?— preguntó la chica de ojos grises fingiendo tristeza, intentando a través de ello camuflar la ofuscación que le provocó el rechazo del ex Shohoku.

— No es tu asunto… y déjame en paz— contestó mientras se alejaba de la joven dando algunos pasos junto a su bicicleta.

— ¡Bianca!— la emocionada voz de Megan se oyó desde atrás, tanto Rukawa como la muchacha que le acompañaba botearon a verle.

— ¡Megan, que alegría verte!— correspondió la chica de ojos grises mientras se acercaban y abrazaban efusivamente, Kaede observaba a la distancia.

— ¿Por qué no me habías dicho que habías regresado nena? En la banda te extrañamos, Bianca es irremplazable en el bajo— expresó la chica de ojos celestes a su amiga.

— Que bueno es saberlo nena, creí que a mi regreso ya no me necesitarían— comentó fingiendo tristeza Bianca.

— Estás loca, eso jamás amiga— dijo ahora la mayor de las Bruce, tras lo cual dirigió la mirada al chico de Kanagawa que observaba silente la escena— ¡Oh! Es cierto, déjame presentarte a Kaede Rukawa, él es un chico de intercambio que está viviendo en mi casa, porque Sally se fue a Japón en su lugar— presentó la chica de ojos celestes a su amiga, quien escuchaba con asombro.

— ¡¿Qué?! Sally se fue… ¡¿A Japón?!— preguntó perpleja Bianca.

— Sí, bueno, es una larga historia, algún día te la contaré— dijo ahora Megan— Y bueno chiquillo, ella es Bianca, mi mejor amiga y la bajista de mi banda musical, estuvo fuera por asuntos familiares cuando tú llegaste— explicó rauda la pelinegra, Kaede sólo le miró con el rabillo del ojo— "Me sorprende lo poco sociable que es"— pensó Megan al notar el mutismo del muchacho— Te felicito chiquillo, hiciste muy buen partido, para ser honesta, no creí que jugaras tan bien, me sorprendiste— añadió mientras se acercaba, Rukawa permaneció silencio— ¿A dónde irás? Supongo que a celebrar con los muchachos— preguntó ahora.

— No, iré a casa— respondió escuetamente.

— Bueno, era de esperarse, se ve que eres poco sociable— pensó en voz alta— Entonces regresaré contigo— informó mientras se sentaba en la parte trasera de la bicicleta del muchacho, Bianca observaba curiosa.

— ¿Qué dijiste?— preguntó ocultando su asombro.

— Lo que oíste chiquillo, en compensación por sacrificar mi hermosa tarde de sábado en ir a ver tu partido, serás mi chofer— comunicó mientras se sostenía del abdomen de Rukawa, éste se limitó a bufar— Bueno Bianca, ya debemos regresar a casa, pero me gustaría que habláramos, estás invitada a ir a casa cuando quieras— le habló ahora a la chica de ojos grises.

— Sí— respondió susurrante prestando atención a la cercanía que demostraba Megan con Rukawa.

— Pero vienes ¿eh? No me falles, hay mucho que hablar— insistió Megan mientras le guiñaba un ojo— Adiós— dijo ahora despidiéndose.

Pronto iniciaron su camino de retorno a casa.

— Oye chiquillo ¿Te puedo hacer una pregunta?— pronunció la chica.

— ¿Qué quieres?

— ¿Tú sabes por qué Eddy te defiende tanto? ¿Acaso se hicieron amigos?— preguntó si ocultar su curiosidad.

— ¿Qué estás diciendo? Jamás sería amigo de ese tonto— contestó en su eterno tono neutro el ex Shohoku.

— ¿Estás seguro?— insistió con ineludible suspicacia.

— Por supuesto— confirmó.

— Como sea, Eddy no dejó de apoyarte durante todo el partido, según decía es sólo porque quería que alguien le diera su merecido a Newton, pero no le creo, creo que ahora le simpatizas, seguramente ya se dio cuenta que tú no eres el culpable de que mi hermana se haya ido a Japón, si… eso es muy probable. Apropósito de Sally, quería comentarte que… ¡CUIDADO KAEDE!— vociferó la muchacha saliendo de su monólogo.

— ¿Qué?— pronunció aturdido el joven mientras despertada de su efímera siesta y veía como ambos se dirigían a toda velocidad hacia un árbol, sin embargo, no tuvo una reacción lo suficientemente apresurada, por lo que no tardaron en estrellarse, tras el estruendoso ruido provocado por el impacto, una gran masa de polvo los rodeó.

— Kaede— el refunfuño de la joven se pudo oír— ¡ERES UN IDIOTA!— exclamó indignada mientras se ponía de pie— Cómo te quedas dormido mientras te estoy hablando ¡Nadie me ignora de esa manera!— reclamó mientras se ponía de pie, y es que más que el golpe recibido por la caída, lo que realmente la enfadaba era la indiferencia del ex Shohoku, éste sólo bufó mientras se reincorporaba y volvía a subirse a su bicicleta— Y ahora… ¿Qué pretendes? ¿Dejarme aquí?— preguntó sorprendida la chica de ojos celestes.

— Te quejas mucho y haces demasiado ruido, eres realmente molesta— pronunció calmo Rukawa.

— ¿Qué dijiste?

— Lo que oíste, toma el tren, le harás un gran favor a la humanidad— sugirió el muchacho tras lo cual retomó su camino.

— ¡Hey! ¡Espérame Kaede, no me dejes aquí!— exclamaba la muchacha mientras veía alejarse al ex Shohoku— Chiquillo del demonio realmente me saca de quicio— refunfuñó mientras golpeaba el piso con sus pies. Tras unos segundos se calmó, y recordando la escena, una repentina sonrisa se dibujó en sus labios— "El partido debió agotarlo"—caviló ahora mientras negaba con la cabeza— Sólo es un chiquillo— añadió ahora en voz alta a sus pensamientos, tras lo cual comenzó su camino en solitario rumbo a casa.


Muchísimas gracias por leer, espero sea de su agrado y reitero mis disculpas por la tardanza.

Reviews:

Erik: Hola! Me alegra que te haya gustado el capítulo, aquí dejé uno nuevo, ojalá lo puedas ver a pesar de mi tardanza. Saludos y muchas gracias por leer :)

Nidya: Hola! Me alegra que te guste tanto la trama como el desarrollo de los personajes. Aquí dejé un nuevo capítulo, espero que te animes a leerlo. Muchas gracias por comentar y leer. Saludos :)

Serenity Amaya: Hola! Me alegra que te guste como se va desarrollando la historia, y la chica misteriosa de Mitsui uum pronto sabremos quién es ;) paciencia paciencia xD . Muchas gracias por leer este fic y espero que te animes a leer la conti a pesar de mi escandalosa tardanza. Saludos :)