Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.


Cumpliendo Un Sueño: Norteamérica

Capítulo #11:Secretos revelados


— Veo que para Shohoku no ha sido difícil ganar este partido— comentó Sendoh desde las gradas.

— Sí, tienes razón… no juegan nada mal— opinó ahora Sally mientras observaba a los jugadores— Pude ver algunos entrenamientos, pero sin duda sus habilidades se hacen más notorias en sus partidos oficiales— añadió, Sendoh le vio sonriendo, tras lo cual redirigió la mirada a la cancha.

— ¡Ryota! ¡Pásame el balón, pásame el balón!— repetía el pelirrojo mientras se desmarcaba de su rival, sin embargo éste volvía a cubrirlo, el chico del pendiente comenzó a analizar las posibilidades de movilización, Sakuragi insistía.

— ¡Ryota, Ryota!— repetía. Miyagi haciendo una finta dio un pase a Mitsui, quien desde su posición encestó fácilmente una canasta de tres puntos.

— ¡Bien hecho capitán Mitsui!— congratuló Ayako desde su posición, Haruko le observaba junto a ella— El superior Mitsui ha mejorado mucho su condición física, hace unos meses atrás ya hubiese estado agotado ¿No lo crees Haruko?— comentó la chica de cabello rizado a su compañera, que sumida en sus pensamientos contemplaba al chico de la cicatriz— ¿Haruko?— preguntó curiosa— Haruko ¿Me estás escuchando?— insistió mientras le mostraba una palma de su mano, pronto la hermana menor de Akagi reaccionó.

— ¿Decías?— pronunció apresurada volviendo en sí.

— ¿Estás bien Haruko? Te noto distraída— la manager del equipo interrogó con un dejo de preocupación.

— No, no es nada, estoy bien— esbozó una sutil sonrisa la chica de cabello marrón dejando más tranquila a su interlocutora.

— Bueno, te decía que el capitán Mitsui ha mejorado su condición en los últimos meses— replicó su comentario la manager.

— Sí, tienes mucha razón Ayako— respondió la muchacha, mientras los gritos del público llamaron su atención.

— Lo ha vuelto a hacer— pronunció Ayako sonriendo de medio lado mientras veía como el número catorce anotaba nuevamente un triple. Haruko se limitó a sonreír mientras le observaba celebrar junto a sus compañeros.

— ¡Hisashi!— una voz femenina se oyó desde las gradas— ¡Sigue así Hisashi, estás jugando muy bien!— replicó. Haruko sorprendida reconoció a la joven de coleta que nuevamente acompañaba al tirador de triples, el muchacho le sonrió mientras le enseñaba su dedo pulgar.

— Vaya, se ve que el capitán Mitsui tiene quien venga a darle ánimos— comentó divertida la manager, Haruko bajó la vista.

"No entiendo… por qué me siento así" — se cuestionaba la chica de ojos azules al notar como una inconsciente congoja se apoderaba de ella al ver a aquella muchacha acompañando Mitsui. Desde la cancha Hanamichi Sakuragi observaba el comportamiento de de hermana menor de Akagi.

"Se ve muy triste por culpa de ese tonto de Mitsui, seguramente la rechazó porque ya tenía novia, es un miserable partió el corazón a Haruko"— cavilaba crujiendo los dientes el pelirrojo mientras se disponía a cubrir a su oponente.

— ¡Mitsui!— el prorrumpir de Ryota sacó de sus pensamientos al número 10, y es que una falta cometida por uno de los defensas de Mamita contra el tirador de tres puntos, lo había dejado tendido en el suelo. Pronto sus compañeros tanto titulares como suplentes corrieron a socorrerlo, no tardó en salir caminando de la cancha cubriendo su frente con una toalla.

— ¿Te encuentras bien, Mitsui?— preguntó Miyagi.

— Sí, no es nada— respondió convincente el chico de cabello azulado.

— Pero tiene una herida en la ceja, tendrá que salir del partido— informó Ayako.

— Está bien, Yasuda entrará en su lugar— ordenó Miyagi.

— ¡Sí!— respondió entusiasta el joven tras lo cual se alistó para entrar a la cancha.

— ¡Haruko!— Ayako se apresuró a hablarle a la menor de los Akagi— Necesito que lleves al capitán Mitsui a los camarines y le cures esa herida…

— Pero Ayako…— intentó excusarse la muchacha.

— No te preocupes Haruko, es muy sencillo, sólo debes limpiar la herida y cubrirla— explicó la chica de cabello rizado— Podrás hacerlo— añadió mientras le guiñaba un ojo.

— Esta bien— susurró, tras lo cual caminó en silencio junto al número catorce.

— ¡¿Qué?! ¡Por qué Haruko ayudará a Mitsui, eso no es justo!— Sakuragi protestaba desde la cancha mientras veía alejarse a los muchachos del gimnasio, a la vez que se reanudaba el juego.

— ¡Hanamichi!— el chico del pendiente alertaba al pelirrojo que le mandaría un pase, pero dada la desconcentración del pelirrojo, el balón fue recibido por su rostro.

— ¡Aah! ¡Ryota por qué no me avisaste que me enviarías el balón!— reclamó ahora el chico de cabello rojo.

— "Pero si le avisé"— pensó el capitán de Shohoku.

— Quedan muy pocos minutos para que termine el partido, creo que ganaremos— decía el chico de cabello azulado mientras Haruko preparaba todo lo que ocuparía para curar la herida del muchacho— En el campeonato nacional Mamita perdió sólo contra Kainan en semifinales, por eso creí que sería un partido un poco más complicado, pero me equivoqué— continuó su monólogo el muchacho— El siguiente partido será muy difícil, en semifinales enfrentaremos al ganador del partido entre Kainan y Aiwa, tendremos que dar lo mejor de nosotros. Ya no está Rukawa y tampoco Akagi, y siendo honesto, sus ausencias son de mucha importancia ¿No lo crees señorita Akagi?— añadió mientras buscaba la respuesta de la muchacha, sin embargo esta permaneció en mutismo sumergida en sus cavilaciones— ¿Señorita Akagi?— replicó— ¿Señorita Akagi, me está escuchando?— preguntó ahora mientras buscaba respuestas de la muchacha, esta recién ahora reacción.

— Eh… ¿me decía?— respondió apresurada.

— ¿Le sucede algo?— preguntó Hisashi examinando el rostro de Haruko buscando por sus medios hallar la respuesta.

— No, se equivoca, estoy bien— susurró dibujando forzosamente una sonrisa en sus labios.

— ¿Está segura?— insistió Mitsui.

— Sí— murmuró mientras se acercaba para comenzar su labor curativa.

— No suena muy convencida señorita Akagi— comentó divertido, Haruko se limitó a comenzar a limpiar la herida del muchacho— ¡Ya lo tengo!...— exclamó siéndose victorioso.

— "¿Qué?"

— Como hemos estado jugando este campeonato, haz estado recordando mucho a Rukawa, y es por eso estás triste. Podría apostar que tengo la razón ¿No es así?— expresó el tirador de triples.

— ¡No, no!— negó apresurada— Se equivoca capitán— añadió mirando el suelo avergonzada.

— No puedes mentirme, recuerda que fui yo quien te encontró llorando cuando Rukawa se despidió del equipo— argumentó con perspicacia mientras Haruko se preparaba para desinfectar la herida del muchacho.

— Sí, pero…—susurró— "Es extraño, pero desde que estuve conversando con Mitsui, ya no me he sentido triste por Rukawa, sino…"— cavilaba la muchacha mientras pasaba un algodón con alcohol en la herida de Hisashi.

— ¡Ah!— el alarido de Mitsui sacó de sus cavilaciones a la castaña— Eso dolió— dijo ahora el muchacho al sentir el ardor provocado por el alcohol.

— Lo siento— se disculpó la muchacha mientras hacía apresuradamente una reverencia a modo de disculpa por lo que creyó había sido su error.

— No te preocupes, lo preocupante sería que no doliera— musitó Mitsui. Haruko levantó la vista, y fue entonces cuando se encontró con la rudeza de esos ojos azules que en aquel instante se conectaron con los propios, un travieso cosquilleo se hizo sentir en su vientre, a la vez su corazón golpeaba enérgico en su pecho.

"Qué… ¿Qué es esto? ¿Por qué me siento así?— pensaba contrariada la muchacha mientras el rubor se inundaba sus mejillas.

— ¿Sucede algo?— preguntó curioso Mitsui, saliendo de sus cavilaciones la muchacha aumentó la distancia de aquel chico.

— Debo irme— pronunció con dificultad mientras se ponía de pie y se disponía a retirarse, sin embargo una mano de Mitsui la detuvo de un brazo violentamente.

— ¡¿Cuál es tu maldito problema?!— prorrumpió ya perdiendo la paciencia— ¿Acaso te hice algo? No haces más que ignorarme y salir corriendo cuando te hablo. Al menos podrías intentar ser un poco más honesta y decirme a la cara que te desagrado — pronunció ofuscado el chico de Shohoku mientras se ponía de pie.

— No es eso, es que yo…— formuló desconcertada y nerviosa la muchacha mientras intentaba excusarse.

— ¡Es que tú nada! Estoy harto de tu comportamiento tan extraño, prefiero que me digas de una vez que es lo que te hice para que actúes de esa forma conmigo— la contrariedad del chico de cabello azulado no se dejaba de manifestar.

— ¡Déjeme!— prorrumpió Haruko mientras que con violencia se liberaba de la mano opresora de Mitsui, tras lo cual se apresuró en huir del sitio.

"Demonios, nunca voy a entender por qué cada vez que hablamos, sale corriendo"— pensó el tirador de triples mientras negaba con la cabeza.


La tarde ya estaba cayendo, y como se había vuelto costumbre, aquella chica de ojos verdes y la estrella de Ryonan caminaban por las calles de Hiroshima tras ver otro de los partidos de Shohoku, y es que el coincidir en que sus vidas personales atravesaba por momentos difíciles, el salir de Kanagawa les hacía sus días más gratos a la vez que acrecentaba su amistad.

— Para ser sincera, esos chicos me sorprenden, parecen cada día mejorar su juego— comentó la muchacha a su acompañante al recordar el partido.

— Tienes razón, este sin duda ha sido el año de Shohoku— opinó Sendoh con su eterna expresión despreocupada.

— Y a pesar de ser un engreído de lo peor, debo reconocer que la cabeza de pimienta no lo hace nada mal— pensó en voz alta la castaña, lo cual hizo sonreír al chico de Ryonan, y es que cada vez que Sally llamaba de ese modo a Hanamichi, no podía evitar sentirlo cómico.

— Sakuragi es un jugador sorprendente, nunca sabes cuánto puede mejorar de un partido a otro, siempre es el factor sorpresa de los partidos— expresó el muchacho.

— Bueno, a pesar de eso no deja de ser un tonto— espetó Sally, tras lo cual miró a Sendoh, quien le observaba con gracia— ¿Qué me ves así?— preguntó fingiendo molestia.

— Nada… sólo que no te he dado las gracias— Sally sonrió burlesca.

— ¿Y por qué deberías estar agradecido?— preguntó.

— Por ser así… a diferencia de mí, eres una persona muy extrovertida, dices las cosas tal cual las piensas. En cambio yo…— susurró esto último cabizbajo.

— ¿Qué pasa amigo? ¿Por qué de pronto te pusiste tan melancólico?— preguntó sonriente mientras le daba una palmada en la espalda. Sendoh levantó la cabeza dejando a la vista de Sally el pesar de su mirada— ¿Akira?— pronunció sorprendida— Por favor, si hay algo que te esté pasando dímelo— expresó la muchacha mientras llevaba al capitán de Ryonan a una banca aledaña.

— No sé si sea buena idea— musitó el chico bajando nuevamente la mirada.

— Por favor, Akira me preocupas. Desde que te encontré la primera vez aquí en Hiroshima haz estado muy extraño. Sé que algo está pasando. Tú siempre has estado dándome ánimos cuando lo he necesitado. Confía en mí, puedes hacerlo— expresó la muchacha mientras le regalaba una sonrisa de sincera amistad al chico de cabellos anti-gravedad.

— Gracias— susurró.

— Vamos, cuéntame— pronunció Sally serenamente.

— Es algo un tanto complicado, aún no termino de asimilarlo— introdujo— Sólo hace unos días me enteré. Siendo que… es algo que debí saber desde, hace mucho tiempo— añadió con amargura, Sally le escuchaba atentamente— Fue una noche tras estar contigo, aquella vez que te encontré sola en el parque. Al regresar a casa escuché una discusión de mis padres— relató siempre con la mirada perdida en el suelo.

— ¿Y sobre qué discutían?— intervino Sally.

— En un principio no entendía de qué se trataba la pelea, hasta que mi madre lo dijo…

— ¿Qué dijo?— la chica comenzaba a impacientarse.

— Tengo dos hermanas

— Y eso… ¿Qué tiene de malo?— preguntó divertida la ojiverde, y es que aún no entendía el problema de su amigo.

— No las conozco— respondió de forma escueta.

— ¿Cómo que no las conoces?— ahora las cosas parecían hacerle más sentido— ¿A caso tu padre tenía otra familia?— especuló.

— No, peor que eso… Mi madre tuvo dos hijas y las abandonó en… Norteamérica— pronunció con pesar.

— Qué ¿Qué estás diciendo?— su asombro se amalgamaba un inquietante desconcierto.

— En algún momento mi madre abandonó a dos de sus hijas en Norteamérica por mi padre y por mí…— Sally le interrumpió repentinamente.

— Y dime… ¿Cuántos años tienen tus hermanas? ¿Lo sabes?— la agonía de sus palabras se comenzó a dejar escapar.

— Según logré escuchar una de ellas tiene dieciséis años y la otra quince… como tú— los ojos de la castaña se abrieron con desmesura mientras sus sospechas comenzaban a cobrar irrefutable realismo.

— Y ¿Cuál es el nombre de tu madre?— un nudo en la garganta de la joven difícilmente le permitió formular aquella pregunta.

— Eso no tiene importancia— pronunció Sendoh.

— ¡Claro que la tiene!— la vociferación de Sally causó la perturbación del muchacho— Akira, mírame — pronunció con su mirada vidriosa — Por favor, dime el nombre de tu madre— el muchacho confuso por la reacción de su amiga, no pudo negarse a responder a su pregunta.

— Nanami— las fortuitas predicciones de la joven ya cobraban total veracidad— el nombre de mi madre es Nanami— confirmó ahora el chico de Ryonan.

— "No, no puede ser posible"—se decía mientras negaba con la cabeza, y cerrando sus ojos un torrente de lágrimas comenzaron a bañar su rostro.

— ¿Te encuentras bien?— preguntó el muchacho, la joven sumida en sus negaciones no tuvo otra respuesta que el salir corriendo junto a su angustia y dejar a Sendoh en completo desconcierto.

— Soy un basquetbolista, soy el talentoso Hanamichi Sakuragi, ganaré este campeonato, porque soy un genio— el escandaloso cantar del pelirrojo lograba llamar la atención de todos los transeúntes que a esas horas de la fría noche pasaban por aquellas calles céntricas de Hiroshima.

— ¡Hey! ¡Ten más cuidado niña!

— ¡Fíjate por donde caminas muchacha!— las reclamaciones de algunos transeúntes sacaron al pelirrojo de sus presunciones.

— ¿Eh?— susurró el muchacho mientras buscaba entre la gente a los protagonistas de las discusión, pronto reconoció a la chica de ojos verdes— Es Sally— pronunció curioso mientras la veía pasar corriendo justo por su lado— "Está llorando"— pensó sorprendido. Logró percibir que algo no andaba bien, y es que sin oír ni prestar atención a nadie, la joven corría a toda prisa hacia un cruce, sin tomar en cuenta la señalética— ¿Pero qué está haciendo? ¡Cuidado!— vociferó el pelirrojo mientras corría a toda prisa para alcanzar a la muchacha, y es que ésta sin notarlo se encontraba a escasos segundos de un automóvil que a toda velocidad se dirigía hacia ella.

Dada la sorprendente condición física del pelirrojo, éste no tardó en estar cerca de ella, sin embargo esto no fue suficiente, y por ello, de un gran brinco atravesó la calle para ponerla a salvo. Pronto Sakuragi logró alejarla de aquel vehículo cayendo ambos al suelo de golpe. Lentamente el chico de Shohoku se reincorporó.

— ¿Estás bien?— preguntó el muchacho, Sally se reincorporó con la cabeza agacha— ¡¿A caso estás loca?! ¡Casi te matan! Ten más cuidado— regañó mientras tomaba de los hombros a la muchacha, y es que a pesar de que su relación como compañeros no era la más amigable, no deseaba para esa chica una suerte tan trágica.

— Lo siento— el sutil susurro de la ojiverde llamó la atención Hanamichi, y es que la reacción normal que esperaría de ella era "Eso no es de tu incumbencia, cabeza de pimienta".

— ¿Te sientes bien?— preguntó al notar la atípica sumisión de Sally, lo único que obtuvo como respuesta fue silencio, buscó la mirada de la joven que se hallaba oculta bajo sus cabellos— Oye Sally…— volvió a hablar, fue entonces cuando con total sutileza, la joven levantó la mirada, Sakuragi no pudo evitar su asombro al notar la fragilidad de su mirada ahogada en lágrimas, tras un atormentado sollozo al fin pudo hablar.

— Abrázame— masculló suplicante mientras se aferraba al pelirrojo, éste algo desconcertado, correspondió mientras acariciaba el cabello de Sally.


Ya terminaba un nuevo entrenamiento en Los Ángeles School, y aquel joven de cabello rubio no dejaba de rechinar sus dientes mientras caminaba rumbo a la salida de aquella preparatoria, y es que faltando tan sólo dos días para el cuarto partido del equipo, la humillación que sentía con el continuo interés que causaba Rukawa por su llamativa manera de jugar, no dejaba de causar ofuscación en Billie.

"No puedo permitir que esto siga pasando, ese mocoso está llamando la atención, perderé mi lugar como estrella del equipo y entonces él…"— cavilaba mientras salía de la preparatoria.

— Billie ¿Cómo estás?— una voz familiar logró reconocer tras de él.

— Ya es tarde ¿Qué haces aquí Bianca?— expresó no muy contento a modo de salutación el rubio a la chica de ojos grises.

— Estaba viendo el entrenamiento del equipo, están jugando fantástico, te felicito— congratuló la muchacha sonriendo.

— Gracias— musitó.

— Y Kaede, el alumno de intercambio no lo hace nada mal— comentó Bianca.

— Se ve que le has prestado especial atención— expresó burlesco.

— Sí, tienes razón, me parece un chico interesante, desde la primera vez que lo vi jugar llamó mi atención— confesó algo cabizbaja.

— ¿Por qué lo dices así?— preguntó intrigado.

— Porque ya me di cuenta que Megan se lleva muy bien con él, tienen un trato muy cercano, algo muy poco usual en ella ¿No lo crees?— susurró entristecida.

— Dímelo a mí, que de mil formas he intentado acercarme a ella, pero no hace más que ignorarme— espetó mientras se cruzaba de brazos, Billie.

— O sea que tienes doble motivo para detestar a Kaede— dijo casi confirmándolo la chica de cabello rizado soltando una pequeña risa.

— Más que eso… lo odio. Pretende quitarme a Megan y además mi lugar como estrella, pero no se lo voy a permitir— expresó empuñando sus manos y lleno de rencor aquel joven rubio.

— Me da miedo escucharte hablar así Billie. Aunque déjame decirte que Megan jamás te ha pertenecido, mi amiga ni siquiera te ha dado esperanzas. Y sobre el básquet, nunca he entendido tu obsesión por ser siempre el mejor de tu equipo, no haces más que dividir al club con eso— opinó casual la muchacha.

— Eso jamás lo entenderías, eres muy mediocre— musitó burlesco.

— O tú eres el arribista— respondió molesta Bianca.

— No es arribismo, sólo lucho por ser el mejor. Eso se llama competitividad— corrigió Billie.

— Pues déjame decirte que tu concepto de la competitividad está bastante corrompido amigo. Con él no has hecho más que hacerle daño a la gente que te rodea. ¿A caso crees que no me di cuenta que la lesión de Eddy fue planeada por ti? ¿Que te estorbaba como estrella del equipo porque te opacaba? ¡Y mira lo que hiciste de él!… Un costurero que asumiendo su lesión se resignó a ser feliz con sus "fabulosos diseños". Está más que claro que si él tuviera que elegir, este es el momento en que estaría jugando básquetbol y no cociendo trapos— pronunció molesta— Y si no cambias tu idea de competitividad, terminarás haciendo quien sabe qué tontería con Kaede, idiota— agregó mientras se cruzaba de brazos.

— El fin justifica los medios— espetó el muchacho.

— ¿Qué dices?— pronunció contrariada Bianca.

— El fin justifica los medios ¿No me digas que jamás has escuchado esa frase?— expresó con desdeño.

— Claro que sí, pero no sé qué quieres decirme con eso torpe.

— No importa de qué manera sea, mientras consigas tus propósitos todo estará bien. La propia felicidad está en juego. El resto no importa— explicó impasible el chico de cabellos rubios.

— No puedo creer cómo puedes pensar así Billie— expresó asombrada— Pero te diré algo… Prefiero ser lo que tú llamas "mediocre". Pero no terminaré mis días sola. En cambio para ti llegará el día en que tus medios para conseguir tus propósitos quedarán a la luz, y ya no habrá nadie a tu lado, quedarás solo y ni tu "competitividad" podrá ayudarte— encaró ahora la chica de ojos grises a su interlocutor.

— Estás equivocada, niña— musitó burlescamente— Tú y tu sentido de la bondad serán lo que te sumirán en la soledad. Mientras tú te haces a un lado para que Megan y el mocoso ese sean felices juntos, te quedarás sola y ocultando tu amargura bajo la falsedad de tu nobleza y cuestionándote cada día qué hubiera sido si hubieras luchado por tu propia felicidad. Y quizás, ni siquiera tu amiga te lo agradecerá, porque probablemente le ocultarás tu sentir por no hacerle más problemas— argumentó Billie— Eso es ridículo— musitó con dureza.

— Sólo dices tonterías— Bianca bajó la mirada, el argumento del muchacho le hacía sentido.

— No son tonterías Bianca, solamente soy realista, el altruismo no te hará feliz— aseguró— Por eso te tengo una propuesta— añadió mientras miraba de reojo a la muchacha.

— ¿Propuesta?— preguntó con asombro— ¿De qué estás hablando Billie?— añadió cruzándose de brazos sin entender nada.

— Es sencillo… Sé mi cómplice, yo te ayudo a que el mocoso se quede contigo y tú me ayudas a sacarlo del club de básquetbol y a que Megan se quede conmigo… ¿No te parece un buen negocio?— su idea le hacía sentirse excesivamente listo.

— ¡Estás loco! Jamás haría eso— respondió de manera tajante.

— Piénsalo Bianca. Sé que te gusta mucho el mocoso, desde que regresaste no haces más que mirarlo y de un modo muy afectivo. No puedes negarlo, me he dado cuenta— comentó su observación el chico.

— Lo sé— confesó, tras lo cual bajó la mirada— Pero ante todo está mi amistad con Megan, y no pienso traicionarla por nada del mundo— sentenció ahora.

— Amistad, no a la traición ¡Sacrificio de amor! Deja de lado todas esas cosas patéticas de telenovelas, primero piensa en tú felicidad, nadie más vivirá por ti sólo tú— contraargumentó el rubio ya colmado con los ideales de Bianca.

— De verdad no entiendo cómo puedes hablar así ¿Acaso no tienes corazón?— en el fondo la chica de ojos grises sentía lástima por su compañero de clase.

— No se trata de eso. Te contaré algo Bianca, y entonces me entenderás— dijo el muchacho con la mirada perdida en el horizonte tras lo cual dio un gran suspiro— Cuando era un niño, con mi familia fuimos a un circo— comenzó su relato en muchacho— Antes de entrar, quedé maravillado con la gran cantidad de animales que había en el sitio leones, elefantes, un oso y hasta un chimpancé— añadió a su relato soltando una pequeña risa— Pero cuando entré, pude ver la triste realidad de esos animales, sus dueños durante las funciones les hacían mucho daño golpeándolos y maltratándolos. Me pregunté ¿Qué hicieron esos pobres animales para recibir tanto daño? ¿Por qué tienen que sufrir tantos golpes para divertir a la gente? Entonces me di cuenta que por el bien de la propia felicidad hay que dejar de pensar en lo que es feliz para el resto— relató ahora con amargura— Si yo hubiera sido uno de esos animales, le hubiera destrozado el trasero con mis garras al domador— añadió seriamente, Bianca no pudo evitar sonreír con ello— Desde que tengo conciencia, mi padre siempre decía que yo debía ser un gran basquetbolista, que debía conseguir lo que él no pudo a causa de una lesión que le impidió seguir con su carrera de deportista, y así lo he hecho— pronunció con melancolía— Siempre quise prepararme para ser veterinario y estar cerca de los animales. Para eso no podía venir a esta preparatoria, pero mi padre me la impuso porque tenía gran fama en básquetbol— Bianca se sorprendió por la confesión de Billie.

— Pero… ¿Por qué no lo enfrentaste?— interrogó contrariada.

— Sólo hubiera conseguido decepcionar a mi padre, además medidas represivas…

— ¿Molestar a tu padre? Eso quiere decir que sólo estás jugando básquetbol por agradar a tu padre… Estás obligándote a hacer algo que no te gusta— expresó Bianca.

— No tenía otra opción— murmuró desairado.

— ¿No era que debías hacer prevaler tu propia felicidad? Sólo estás intentando dejar contento a tu padre Billie Newton, eso no es justo— opinó la muchacha.

— Lo sé, pero ahora estoy concentrado en ser el mejor del equipo de básquetbol, si no puedo cumplir mi sueño, al menos que el sacrificio valga la pena. Es por eso que no puedo permitir que ese mocoso de Rukawa me arrebate mi lugar, ni él ni nadie— sentenció firme— Y al menos aquí está Megan, es un gran motivo para seguir aquí, y no descansaré hasta cumplir mis deseos. Y creo, que tú deberías hacer lo mismo— añadió.

— No puedo— la brevedad de su respuesta dejaba en evidencia lo mucho que había alterado el relato de Billie en ella.

— ¿Te das cuenta? Ni siquiera dices que no quieres hacerlo. Dices que no puedes, todo por tu amistad. Bueno, ha sido una larga conversación. Te lo dejo a tu criterio. Elije la resignación y el sacrificio o luchar por tu propia felicidad. Pero te digo, con o sin tu ayuda llevaré adelante mi plan. Adiós— se despidió ahora el muchacho para iniciar su camino a casa, dejando a aquella chica de ojos grises sumida en una gran disyuntiva que no dejaría de invadir sus pensamientos.


MUCHAS GRACIAS POR LEER, ESPERO SEA DE SU AGRADO

Review:

Goizmo: Hola! Me alegra mucho saber que te ha gustado el capítulo. Sendoh uff... al pobre le han tocado algunas vivencias bastantes inesperadas para él, pobre... siento que tengo una fijación un poco malvada con el chico Ryonan xD. Agradezco mucho tu observación acerca del cómo llevar dos lugares a la vez en una historia, en realidad es bastante difícil, a veces me cuestiono en qué momento se me ocurrió eso xD, pero más que eso, es pensar si no resulta confuso para ustedes, los lectores, ya que me he dado cuenta que quizás me excedí un poquito con los OC :S. Bueno te doy las gracias también por leer y por comentar. Saludos :D