Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.


Cumpliendo Un Sueño: Norteamérica

Capítulo #13: ¿Celos?


¿Celos?

Ya era día jueves, y aquella muchacha no lograba quitarse de la cabeza la imagen de aquellos jóvenes saliendo de su vivienda. La inquietud respecto al tipo de relación existente entre Rukawa y Eddie no dejaba de alterar sus pensamientos.

— Aún no puedo creerlo— refunfuñaba mientras oprimía un vaso con su mano.

— Jamás creí que le darías tanta importancia, Megan— dijo una de las muchachas que se encontraba con ella en el patio de la preparatoria sentada junto a una mesa bebiendo unos refrescos.

— Lo mismo opino. Nunca te han interesado las historias de los chicos de la preparatoria— apoyó otra de ellas.

— ¡Es que ese chiquillo logró engañarme! Cuando le pregunté si existía algún tipo de amistad con Eddie me lo negó todo— respondió con tirria, tras lo cual bebió un poco de su refresco, como buscando en él un poco de calma.

— De todos modos te noto muy exaltada— opinó casual la primera de ellas.

— Eso es cierto…— apoyó nuevamente la otra muchacha, tras lo cual hizo una breve reflexión— ¿Megan?— pronunció con sigilo.

— ¿Qué quieres?— musitó con fastidio mientras bebía un poco de refresco.

— ¿No será que a ti te gusta Kaede y te estás poniendo celosa de Eddie?— preguntó con curiosa picardía la muchacha. El refresco que en esos momentos Megan intentaba tomar pareció querer alojarse de forma permanente en su garganta, situación que la muchacha intentó sanear mientras tosía incesantemente, poco a poco la joven fue recuperando el aliento.

— ¡Pero qué estupideces estás diciendo!— vociferó fuera de sí poniéndose de pie mientras golpeaba enérgicamente la mesa haciendo bailar los refrescos que estaban sobre ella— ¡A mí no me interesa el chiquillo!— añadió con su rostro evidentemente ruborizado mientras Bianca se acercaba y observaba al igual que las demás muchachas, con curiosidad a la mayor de las Bruce— Sólo quiero saber qué tipo de relación tiene con Eddie y decirles en la cara que no pueden engañarme aunque quisieron hacerlo— añadió tras lo cual tomó un poco de aire.

— ¿Sucede algo?— preguntó extrañada la chica de ojos grises mientras se integraba al trío de estudiantes.

— Lo que sucede es que le decíamos a Megan que…— intentó de explicar una de ellas, pero la chica de ojos celestes no tardó en interrumpirle.

— Bianca…— habló a su mejor amiga con la cabeza gacha y jadeante producto de la exaltación generada ante la hipótesis de sus compañeras de banda.

— Sí, qué sucede Megan.

— ¿Aún tienes las fotos del chiquillo?— preguntó.

— ¿Te refieres a Kaede?— susurró la chica de rizos.

— Sí—respondió con impaciencia.

— Claro, aquí las tengo— indicó Bianca mientras sacaba de su bolso el sobre con las fotografías.

— Dámelas— pronunció Megan mientras le arrebataba el sobre— Me las quedaré— añadió, tras lo cual se retiró ante la mirada curiosa de sus amigas.

— ¿No ves? A Megan le interesa Kaede, de otra forma no actuaría así. Sólo que no lo quiere aceptar— musitó victoriosa la muchacha a su amiga, Bianca escuchaba silenciosa.


Era el anochecer de la jornada sabatina, la brisa gélida hacía de las vestimentas de aquellas tres muchachas algo vultuosas, pero dignas luchadoras contra la sensación térmica de Hiroshima. Un café y una rebanada de pastel eran el ejército que animaba la calidez de las jóvenes que compartían en aquella cafetería.

— No lo sé Haruko… Yo creo que sientes algo por él— Matsui comentó mientras tomaba un trozo de pastel.

— ¡No, eso es imposible!— negó de inmediato la chica de ojos azules mientras sus mejillas se encendían ante la afirmación de su amiga.

— ¿Por qué no? Él es un chico muy guapo. Además, hay algo que nos ha llamado la atención niña— replicó la chica de coletas.

— ¿A qué te refieres?— preguntó intrigada.

— Que ya ni siquiera hablas de Rukawa— comentó Fuji mientras tomaba su taza de café— ¿A caso ya lo olvidaste?— añadió. Haruko permaneció en silencio con la mirada en el suelo.

— No lo sé— pronunció sincera— Es sólo que, me di cuenta que él sólo tiene ojos para el básquetbol, fue por eso que se fue a los Estados Unidos— añadió pensativa en medio de un suspiro— Incluso Mitsui me dijo que…— quiso agregar pero Matsui le interrumpió.

— ¿Ves? Ya estás hablando de Mitsui… ¿No crees que es obvio lo que te pasa amiga?— expresó guiñándole un ojo. Haruko se apresuró en buscar refugio y apoyo en su amiga de cabello corto, sin embargo ésta se limitó a asentir respaldando la tesis de Matsui.

— "No puede ser"— pensó avergonzada la muchacha mientras tomaba con ambas manos su rostro. De pronto, el sonido del abrir la puerta de aquella cafetería sacó de sus cavilaciones a la muchacha.

— Pero mira nada más quien es— pronunció pícara Matsui al ver al chico de cabello azulado atravesando el umbral del lugar, Haruko pareció sentir arder su rostro al verle, sin embargo mayor fue su sorpresa al ver quien le acompañaba.

"Es ella"—pensó la hermana menor de Akagi mientras sentía como si una pequeña aguja se clavara en su corazón. No entendía el porqué, pero cada vez que le veía, un sentimiento de congoja le invadía— "Por qué me siento así. Por qué cada vez que veo a esa chica…"— se cuestionaba internamente la muchacha. Y es que a pesar de las teorías de sus amigas y sus propias emociones, Haruko se negaba a creer lo que aparentemente ya sentía.

— Haruko— pronunció Fuji— ¡Haruko!— replicó sacando a la muchacha de sus dudas.

— ¿Te das cuenta?... Incluso al verlo con esa chica te pones celosa— Matsui se apresuró en intervenir.

— Eso es mentira— formuló con dificultad— Yo no estoy celosa… no puedo estarlo, él tiene novia— añadió a su negativa.

— Esta niña nunca lo aceptará— bufó la chica de coletas negando con la cabeza.

— Te noto inquieto, Hisashi— la joven acompañante veía con curiosidad al tirador de triples.

— No es nada… sólo veía a la hermana de Akagi… Es algo extraña ¿Sabes?— espetó mirándola con el rabillo del ojo, ante aquella acción percibida por Haruko, la muchacha se apresuró en bajar la mirada.

— ¿Por qué lo dices?— preguntó la muchacha de cabello negro.

— No sabría cómo explicarlo… Sale corriendo cada vez que estamos a solas, es evasiva conmigo. Supongo que no le agrado… O quizás me tiene miedo. Quién sabe, si al fin y al cabo ella sabe sobre mi pasado— añadió frunciendo el ceño— Me exaspera su actitud— confesó.

— O quizás le gustas— opinó casual la muchacha mientras bebía chocolate caliente.

— ¡¿Qué estás diciendo?!— pronunció con asombro por la suposición de la joven— Eso es imposible, esa niña está encaprichada con Rukawa— argumentó ahora.

— ¿No habías dicho que Rukawa fue a Norteamérica?— interrogó con suspicacia la chica de una coleta.

— Sí, así fue— respondió Mitsui cruzado de brazos.

— Entonces ya lo olvidó— musitó casual— A ver… eso pronto lo sabremos— pronunció mientras se ponía de pie.

— ¿Qué haces? ¿A dónde vas?— interrogó con asombro el chico de ojos azules.

— Invitaré a las señoritas a compartir con nosotros un momento— respondió sonriendo, tras lo cual retomó su camino.

— ¡Espera Arisu!— intentó en vano retener a la muchacha, quien no prestó atención al número catorce.

— Mira Haruko, esa chica viene hacia acá— susurró Fuji a su amiga.

— ¿Qué dices?— la joven de cabello marrón preguntó desconcertada tras lo cual volteó a verle.

— ¿Qué querrá?— la curiosidad de Matsui le hacía no quitar la vista de la muchacha.

— Buenas noches— saludó amable la chica de coleta una vez ahí.

— Buenas noches— respondieron al unisón las tres amigas expectantes ante la nueva acompañante.

— Mi nombre es Arisu, y estoy acompañando a Hisashi— se presentó ahora— ¿Tú eres la señorita Akagi, no me equivoco?— añadió sonriéndole a Haruko.

— Sí, soy yo— respondió tímida.

— Bueno, como sé que son amigas de Hisashi, quería saber si quieren acompañarnos a pasar el rato… Estamos algo aburridos y no queremos estar tan solos ¿Nos acompañarían?—invitó sonriendo, Matsui le veía perpleja.

"Pero qué chica tan rara… no quiere estar a solas con su novio"—pensó contrariada.

— Por mí no hay ningún problema— opinó Fuji.

— Por mí tampoco— apoyó la chica de dos coletas.

— Entonces estamos bien… vamos— Arisu sonriendo se apresuró en tomar de un brazo a Haruko para llevarla hasta la mesa donde estaba con Mitsui.

— Pero yo aún no he dicho que sí— protestó intentando negarse.

— No es necesario, tú eres más cercana que las chicas a Hisashi, es obvio que aceptarías— expresó siempre sonriente la joven, dejando ahora a la chica frente a Mitsui.

— ¡Ya estamos aquí Hisashi!— prorrumpió feliz la joven sentándose junto al muchacho.

— Sí, ya me di cuenta— espetó cruzado de brazos— "Me preguntó qué clase de experimento tiene en mente"— caviló suspicaz mirando con el rabillo del ojo a Arisu.

— ¿Qué haces tonto? ¿No piensas saludar a las señoritas?— sugirió mientras le golpeaba la cabeza a Mitsui. Éste se apresuró en acariciarse la zona golpeada.

— "Idiota, sólo me deja en ridículo"— pensó refunfuñante— Es cierto— respondió mirando con rencor a la chica de una coleta— Buenas noches— saludó de mala gana.

— Buenas noches— saludaron al unisón.

— Bueno, bueno… no sé ustedes, pero yo muero de hambre, pero como odio comer sola, les invitaré a lo que pidan— pronunció guiñando un ojo Arisu.

— No, no es necesario, nosotras ya comimos— se apresuraron en responder las jóvenes.

— Yo tampoco tengo hambre— espetó Mitsui cruzado de brazos— Yo ni siquiera debería estar aquí, tendría que estar practicando canastas de tres puntos para el partido de mañana— pensó en voz alta, Arisu se apresuró en darle otro golpe en la cabeza— ¡Pero qué estás haciendo, por qué me pegas cabeza hueca!— protestó molesto y avergonzado el chico de ojos azules.

— Porque sólo dices tonterías… ¿Cómo crees que vas a estar practicando canastas de tres puntos a sólo horas de la final del torneo? Lo único que conseguirías sería cansarte con mayor facilidad en el partido… Se ve que te falta madurar. Que fastidio— espetó molesta la muchacha con los ojos cerrados.

"Pero que noviazgo más extraño tienen estos dos"— pensaba contrariada Matsui al ver los constantes golpes y discusiones que se generaban entre aquella pareja, a la vez que Haruko permanecía silente y con la mirada gacha como eludiendo el contacto visual con aquel jugador.

Pronto los pedidos de Arisu estuvieron en la mesa. Un gran trozo de pastel y chocolate caliente habían sido los pedidos de aquella joven, mientras que Haruko, Matsui y Fuji se limitaron a pedir un tímido café con crema y Mitsui, un jugo de naranja.

— No sé cómo puedes comer todo eso a estas horas de la noche— espetó Mitsui mientras veía con el rabillo del ojo como Arisu consumía gustosa su pastel.

— Porque es delicioso ¿Es necesario otro motivo, deportista?— respondió sin quitar la mirada de sus alimentos. Hisashi se limitó a rodar sus ojos. El sonido del teléfono dentro de la cartera de Arisu sacó de su insaciable consumo alimenticio a la chica, quien se apresuró en contestar. Quienes le acompañaban permanecieron en silencio ante la conversación telefónica de la chica.

— Bueno, creo que tendré que irme antes de tiempo— pronunció entristecida— Hubo un imprevisto con un informe que debo entregar mañana en la universidad— se excusó mientras se ponía de pie— Matsui, Fuji—se dirigió ahora a las muchachas— Ustedes no se están hospedado en la misma hostería que Shohoku ¿Verdad?— interrogó curiosa.

— No. Estamos quedándonos en casa de unos tíos que viven en Hiroshima— explicó Fuji.

— Bueno, entonces vengan conmigo… No querría que se vayan solas tan tarde— tomó de una mano a las jóvenes para llevárselas.

— ¡Espera Arisu!— Mitsui se apresuró en ponerse de pie para detener a la muchacha.

— Ustedes dos están hospedándose en el mismo sitio. Pueden hacerse compañía… Terminen de tomarse su jugo y café. Yo me voy con las señoritas— contestó sonriendo.

— ¡Adiós hermanito! ¡Mañana te estaré apoyando como siempre! ¡Haz que tu hermana se sienta orgullosa de ti!— se despidió causando el asombro de Haruko.

— "¿Dijo, hermano?"— se preguntó con asombro.

— Demonios, siempre hace tonterías— espetó Hisashi mientras volvía a tomar asiento, entonces clavó su mirada en su solitaria acompañante— ¿Estás aburrida?— preguntó buscando una respuesta afirmativa de la joven, sin embargo consiguió todo lo contrario.

— No, no para nada— se apresuró en responder.

— Esta bien— musitó, tras lo cual continuó bebiendo en silencio su jugo, Haruko le imitó con su café.

"Serán realmente hermanos, o quizás sólo estaba bromeando"— la joven reflexionaba en medio del prolongado silencio que rodeaba a los solitarios acompañantes. Pronto Mitsui se dispuso a hablar.

— Oye…— dijo sacando a la muchacha de sus cuestionamientos— Quería pedirte disculpas por lo del otro día, quizás fui algo grosero— expresó serio el chico de cabello azulado.

— ¡No!— se apresuró en refutar la muchacha— Yo fui la grosera, discúlpeme por mi actitud, era normal que te molestaras— añadió tímidamente la joven de cabello marrón

— Como quieras— musitó y ahora retomó el silencio, pero ahora fue la muchacha quien quiso acabar con la aspereza del ambiente.

— Esa chica, Arisu… Es muy simpática— opinó sigilosa la menor de los Akagi.

— ¿Te parece?— espetó casual el chico de ojos azules.

— Sí, es muy amable— contestó con timidez la muchacha— ¿Ella es su hermana?— preguntó con sigilo ahora.

— Claro, de otro modo no podría estar con alguien tan insoportable— respondió con fastidio. La contestación de Mitsui pareció ser el mejor antídoto contra la inquietud de aquella muchacha, su rostro lo relataba al ser inundado por una resplandeciente sonrisa que inconsciente se dibujaba en sus labios.

— Su hermana— susurró mientras reía atolondrada— "!Es su hermana, su hermana!— celebraba internamente feliz.

— ¿Ahora qué le pasa?— musitó con una gotita en la cabeza sin entender nada— Oye…— se dirigió ahora a la muchacha quien le miró sonriente— ¿Y cómo sigues de lo de lo Rukawa? ¿Todavía te tiene triste?— preguntó casual.

— Este yo…— susurró bajando la vista tímidamente quedándose en silencio, ante tal mutismo, Mitsui pareció entender.

— Esta bien, si no quieres hablar de él porque te pones triste, lo entiendo— musitó. Al fin y al cabo no era algo que realmente le interesara, sólo buscaba conversar con la chica ya que estaban solos.

— No, no te preocupes— pronunció ahora levantando la mirada— Ya creo que lo he superado— susurró sonriendo dulcemente— Y eso se lo debo a usted, capitán Mitsui— añadió agradecida.

— ¿Y eso por qué?— preguntó con incrédulo, ya que consideraba absurdo el comentario de la chica.

— Porque usted me dio ánimos cuando estaba triste… ¿Recuerda cuando jugamos un partido de uno contra uno?— preguntó divertida— Fue muy emocionante ¿No lo cree?— añadió emocionada.

— Sí, claro que no lo olvido— contestó refunfuñante Mitsui— "Jamás olvidaría que una chica me gane en básquetbol"— pensó molesto el muchacho— Pero fue pura suerte— espetó en defensa de su orgullo.

— ¿Eso cree?— interrogó risueña.

— Claro que sí— respondió molesto— Es más, te lo voy a demostrar— pronunció mientras se ponía de pie y tomaba de la muñeca a la muchacha, acción que inmediatamente llamó la atención de Haruko, oponiendo resistencia, haciendo a Mitsui detenerse para voltearse a mirarle. La joven se encontraba totalmente ruborizada y cohibida ante el contacto con el muchacho, éste al notarlo la soltó inmediatamente— Lo siento— formuló con dificultad— Será mejor que regresemos… ya es tarde— añadió mirando avergonzado hacia la puerta— Vamos— añadió adelantándose en el camino hacia la salida, Haruko le siguió en silencio.


Ya era día lunes, y los estudiantes de Shohoku se apresuraban en ingresar a sus salones ante el mandato de aquellas campanas y su rutinaria melodía, la joven de ojos verdes no era la excepción, quien caminaba a paso de anciano rumbo a su salón.

— "Ya ha pasado más de una semana desde la última vez que vi a Akira… No puedo seguir ocultándole la verdad, mi hermana tiene razón, es necesario que hable con él… Aunque quizás ya no quiera saber de mí. Bueno, para nadie es fácil aceptar que tiene hermanos en otra parte del mundo. Si no me quiere volver a ver, lo aceptaré. Pero le diré la verdad, si yo estuviera en su posición querría que me lo dijera"cavilaba. Antes de entrar al salón dio un gran suspiro, al ingresar pudo ver al pelirrojo quien ya se encontraba sentado justo al lado de su lugar, como hace ya algún tiempo lo habían dispuesto los maestros.

— Buen día— saludó la muchacha al joven tranquilamente mientras se sentaba en su lugar.

— Hola Sally— saludó curioso el chico, extrañado por la actitud tan medida de la ojiverde hacia él. La joven sacó su cuaderno y libro de inglés para el inicio de la clase, tras lo cual se sumergió en sus pensamientos afirmando su rostro con una de sus manos.

— Oye— habló al joven sin mirarle.

— ¿Eh?— susurró curioso.

— Una pregunta ¿Tú sabes cómo llegar a Ryonan?— preguntó aún sin mirarle.

— Dijiste ¿Ryonan?— la joven asintió— Sí, sí sé cómo llegar— contestó ahora el número diez.

— Podrías anotarme las indicaciones por favor— pidió educadamente.

— Sí— a pesar de la constante pugna que existía entre los jóvenes estudiantes, el incidente de Hiroshima mantenía intrigado al pelirrojo, por lo que prefería respetar la tregua de Sally— ¿Y por qué quieres ir a Ryonan?— su curiosidad le llevó a querer investigar el motivo de su interés por llegar a aquella preparatoria.

— Eso no es de tu incumbencia— musitó indiferente.

— Bueno, no importa que no me lo quieras decir, yo sé que irás a ver a ese tonto de Sendoh. A este hombre tan talentoso no puedes engañarlo— dijo ahora haciéndose el interesante. Sally dirigió con violencia ahora su mirada hacia el chico.

— En vez de estar especulando sobre lo que hago, preocúpate de jugar básquetbol… o si no volverás a perder en una final… talentoso— respondió molesta mientras se ponía de pie y arrebataba el papel donde el chico de había anotado las indicaciones. El pelirrojo ante las palabras de la castaña comenzó a gruñir.

"!Ah! ¡Qué niña más desagradable, siempre se está burlando de mí! Y yo que quería llevar la fiesta en paz. Es una malagradecida siendo que yo la ayudé en Hiroshima— cavilaba ofuscado el pelirrojo tras lo cual se puso de pie para responder a la burla de la ojiverde.

— ¡Oye Sally…!— prorrumpió para comenzar su defensa, sin embargo fue interrumpido por la joven.

— Por cierto… gracias por tu ayuda. No había tenido oportunidad de agradecerte. Lamento haberte molestado— expresó tras lo cual inició su camino rumbo hacia la salida del salón.

— De nada— susurró perplejo el muchacho— ¡Oye!— le habló haciendo que la joven se detuviera— ¿A dónde vas?— preguntó extrañado.

— Confórmate con saber que no asistiré a clases por hoy— contestó sin voltear, tras lo cual retomó su camino sin detenerse.

Yohei se acercó a su amigo mientras miraba a la muchacha que se retiraba.

— ¿No crees que está actuando muy extraño?— comentó Mito intrigado por la actitud de la joven, Hanamichi se limitó a tomar asiento— Sea lo que sea, creo que tiene directa relación con Sendoh de Ryonan— agregó a su comentario el pelinegro mirando al pelirrojo.

— Quizás tienes razón— musitó el muchacho analizando la actitud de su compañera— "Debe ser algo grave, por la manera en que la encontré esa noche después del partido eso es obvio"— pensó el muchacho mientras acariciaba su mentón— "¿Pero qué será?"— añadió a sus reflexiones intrigado.

— No será que esa chica está enamorada de Sendoh y le confesó sus sentimientos y tal vez él la rechazó— sugirió como posible alternativa al malestar de la muchacha Yohei.

— ¿Qué dices?— preguntó sorprendido Sakuragi.

— Yohei tiene razón— Noma apareció pronto por la ventana aledaña a los lugares de Sakuragi y Mito.

— Esa linda chica debe estar enamorada de Sendoh— añadió Takamiya también apareciendo.

— Y de seguro fue rechazada— Okuss también apareció apoyando la tesis anteriormente expuesta por Yohei.

— ¿Qué están diciendo, tontos?— Sakuragi preguntó gruñendo— ¿Cómo pueden estar tan seguros de eso? Sólo están inventando tonterías— volvió a gruñir cruzándose de brazos.

— Claro que no— dijo Noma— Tiene todos los síntomas— agregó divertido.

— ¿De qué hablas?— interrogó con fastidio el pelirrojo.

— De que a pesar de ser una chica muy extrovertida está muy deprimida… Se parece a ti cuando eres rechazado— explicó Takamiya.

— ¿Qué dijiste gordo?— el número diez se puso de pie molesto por la analogía de su amigo.

— Además, en varias ocasiones los hemos visto juntos. No sólo en Hiroshima ¿Recuerdas cuando fuimos a comer ramen donde el Jefe Orangután? Estaba cenando con Sendoh— recordó Yohei Mito. Hanamichi volvió a tomar asiento acariciando su mentón.

— Tienes razón… A lo mejor fue rechazada— susurró el pelirrojo meditativo. Entonces comenzó a recordar las múltiples ocasiones en que él fue rechazado, una lágrima traviesa asomó en sus ojos.

— Oigan… es esa música. Está sonando otra vez— masculló Yohei al reconocer la melodía que solían escuchar cuando el pelirrojo sufría un rechazo amoroso.

"Así que esa chica también sabe lo que es un rechazo, que pena. Creí que una linda chica como ella no pasaría por eso. Pero creo que estaba equivocado"— pensó soltando un suspiro de compasión. Sus amigos le observaban divertidos.


Aquel día había avanzado, y Sally esperaba la salida de la estrella de Ryonan de aquella preparatoria. Teniendo plena consciencia de que el muchacho estaría participando del entrenamiento junto a su equipo, espero paciente al joven.

La tarde comenzó a caer, y con ella finalizaba el extenuante entrenamiento del equipo de básquetbol de la preparatoria de Ryonan. Sally no tardó en ver salir a un grupo de muchachos de la preparatoria, distinguiendo prontamente al chico de ojos azules, quien también le vio a la distancia. Sendoh se apresuró en despedirse de sus compañeros para dirigirse hasta la joven.

— Sally, que sorpresa ¿Qué haces aquí?— pronunció a manera de salutación el siempre sonriente chico de Ryonan.

— Hola Akira— saludó haciendo una reverencia— Vine porque necesito hablar contigo, es muy importante— miró a los ojos al muchacho, causando la extrañeza del chico de cabellos alzados.

Como se había vuelto costumbre para aquellos jóvenes, visitaron aquel restaurante perteneciente a la familia Uozumi. Aquella joven de ojos verdes permanecía silente intentando formular las palabras y el momento preciso para comenzar su confesión. Sendoh le veía curioso.

— ¿Sabes?— el muchacho quiso acabar con el mutismo de la chica— Ese día quedé muy preocupado en Hiroshima, te fuiste sin decir nada— expresó fingiendo desinterés y buscando entender el por qué de la repentina partida de la joven aquella noche.

— Lo siento, no fue mi intensión preocuparte— se disculpó apenada haciendo una reverencia.

— "Ya veo. No me quiere explicar el motivo"— pensó— Y dime ¿Qué es eso tan urgente que tenías que decirme?— preguntó ahora el muchacho de cabellos alzados mientras bebía despreocupado un refresco.

— Akira…— pronunció seria con la mirada perdida— Lo que tengo que decirte es muy serio— introdujo causando la extrañeza de Sendoh.

"Eso está claro… De lo contrario ya se hubiera devorado su ramen, pero ni siquiera lo ha mirado"— caviló recordando el gran apetito de su acompañante.

— Primero quiero que me disculpes por no habértelo dicho en cuanto me enteré, pero quiero que sepas que no es algo sencillo para mí— confesó— Pero creo que tienes derecho a saberlo— añadió. Sendoh escuchaba atento— Verás…— dijo ahora— Mi estadía aquí en Japón no es en vano… Vine con motivos justificados— comenzó a explicar— Fue una decisión que tomé… Al enterarme que mi madre no había muerto, como me lo había hecho creer a mí y a mi hermana mayor nuestro padre— relató la ojiverde.

— ¿Qué dices?— pronunció con asombro el chico.

— Mi padre nos hizo creer que nuestra madre había muerto, pero en realidad ella se había ido, nos dejó con nuestro padre…— explicó con pesadumbre en su voz— Porque quiso darse una segunda oportunidad con un amor de su juventud— añadió. Sendoh comenzó a asimilar su experiencia con la de Sally.

— Y eso…. ¿Qué tiene que ver con que te hayas venido a vivir a Japón?— preguntó intentando comprobar lo que ya temía.

— Es que mi madre es japonesa y su actual esposo también. Ellos viven aquí— pronunció ocultando sus ojos vidriados bajo sus cabellos.

— No me digas que…— los ojos de Sendoh se abrieron reflejando el asombro de lo que comenzaba a deducir del relato de su amiga.

— Sí… el nombre de mi madre es Nanami— pronunció con un nudo en la garganta, tras lo cual sus mejillas se ahogaron en lágrimas que ardientes se deslizaban por sus mejillas— Tu madre— añadió mirando ahora a Sendoh.

— Eso… Eso… ¡No puede ser!— pronunció perplejo el chico de Ryonan mientras se ponía de pie.


MUCHAS GRACIAS POR LEER, ESPERO SEA DE SU AGRADO C:

Review:

Elena: Hola! Agradezco mucho que leas mis fics, eso me alegra mucho :) y también muchas gracias por tus observaciones, intento hacer lo mejor posible en cuanto a la escritura de las historias y ahora intento actualizar lo antes posible en retribución a todo el tiempo que estuvieron en pausa. Sobre el capítulo... Bueno lo de Eddie y Rukawa sigue en misterio, pero la actitud de Megan fue lo llamativo, está muy preocupada de estos dos... Ya veremos en qué acaba, pero todo a su tiempo ;). Megan y Rukawa, sí! quizás no son muy afectuosos entre sí, pero es lo que tiende a unirlos... Y Sendoh uff... es algo confuso para todos, pero ya sabremos toda la verdad, pero todo a su tiempo ;) . Reitero mis agradecimientos por leer este fic y además tomarte el tiempo de dejar tu comentario. Saludos y que estés bien también C: