Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.


Cumpliendo Un Sueño: Norteamérica

Capítulo #14: Plan B


— Lo siento— susurró la muchacha en medio de un llanto desconsolado que pronosticaba tozudez en los ánimos de Akira ante aquella confesión.

— ¿Cómo llegaste a esa conclusión?— interrogó aún de pie la estrella de Ryonan buscando entender mejor las cosas.

— Tú dijiste esa noche en Hiroshima que tus padres habían discutido y entonces…— explicó entre respiros estorbados por su llanto.

— Entiendo…No es necesario que continúes— interrumpió el muchacho mientras recordaba sus dichos en aquella ciudad— Pero ¿Por qué no me lo dijiste entonces? ¿Por qué esperar hasta ahora?— interrogó ahora contrariado.

— Es que… fue algo bastante sorpresivo para mí— comenzó a explicar— Cuando llegué a Kanagawa, fui a buscar a mi madre en el lugar que vivía con mis abuelos. Pero la casa había sido vendida y sus actuales dueños me dijeron que quienes se la habían vendido se habían marchado a Tokio hace ya muchos años— relató, Sendoh se sorprendió por lo último.

"Es cierto, con mis padres vivíamos hasta hace muy poco en Tokio. Pero también en algún momento ellos vivieron aquí"— reflexionó a la vez que volvía a tomar asiento rindiéndose al relato de Sally, la muchacha parecía estar en lo cierto.

— Entonces creí que no la encontraría aquí— continuó relatando la ojiverde— Pero entonces tú me contaste lo que habías oído decir a tus padres y pude llegar a la verdad… Fue algo sorpresivo para mí, además temí que me rechazaras por eso… Hasta ahora te he considerado un buen amigo, y creo que sería muy triste perder tu amistad— confesó con la mirada gacha aún con su rostro empapado en lágrimas. Sendoh se puso de pie y camino hasta el lugar de la joven hincándose frente a ella, tomó su mentón para levantarle el rostro, lo primero que pudo ver la ojiverde, fue la fraterna y serena sonrisa del chico de Ryonan que le miraba a los ojos, el gesto provocó la detención repentina del llanto de la joven.

— ¿De verdad creíste eso?— pronunció aún sonriéndole, Sally pasó un poco de saliva curiosa ante las palabras de Akira— ¿Cómo crees?...—añadió ahora con falso enojo sonriendo un poco más enérgico— Estoy contigo— masculló limpiando con sus dedos las lágrimas del rostro de la muchacha, ésta le abrazó emotiva el Sendoh correspondió apacible, y con un dejo melancólico en la mirada.


Sus pasatiempos habían sufrido variaciones, ahora las hojas con los acordes de sus canciones habían sido remplazadas por aquellas fotografías que de manera incesante examinaba una y otra vez. Y es que Megan no lograba concebir que entre aquellos dos jóvenes existiera un afecto más allá de la amistad. De un lugar a otro su marcha intranquila acompañaba sus meditaciones refunfuñantes, que a través de monólogos intentaba dar solución a sus cuestionamientos.

"¡Chiquillo estúpido! No sé cómo puede fingir tan bien… ¡Pero si en vez de becarlo como basquetbolista debieron traerlo al club de teatro!... No, eso sería imposible, sólo tendrían que darle diálogos cortos, jamás dice frases con más de tres palabras"— cavilaba tras lo cual volvió a ver las fotografía, pero sin duda, la que causaba mayor indignación en ella, era aquella en que ambos jóvenes se hallaban sentados en la orilla del mar haciéndose mutua compañía. Su rostro se pareció encender mientras les imaginaba abrazados viendo la puesta de sol— ¡Demonios! ¡Esto es ridículo!— vociferó empuñando sus manos a la vez que lanzaba con violencia las imágenes a un sofá— Hoy si no escaparán… ¡No señor! Hoy los sorprenderé con las manos en la masa ¡Y no podrán negarlo!— monologó tras lo cual miró un reloj que adornaba una de las murallas del lugar, comprobando que faltaba poco para que acabara el entrenamiento del club de básquetbol.

El atardecer ya se pronunciaba con todo su rigor en Los Ángeles, y los ojos de aquella muchacha permanecían clavados en la salida de la preparatoria. No quería perder de vista al joven por quien aguardaba clandestinamente. Pronto logró reconocer a un grupo de muchachos pertenecientes al club de básquetbol, entre ellos a Billie, al capitán del equipo Robert y los hermanosIvanov, pero su decepción fue mayúscula al no distinguir a su objetivo.

"Supongo que es normal que no venga con ellos… es un ermitaño"— caviló desde su escondite integrado por unos arbustos que en hilera adornaban la calle frontal a la preparatoria.

Los jóvenes se retiraron en medio de una amena charla ignorando la presencia de Megan, quien continuó su espera.

— Chiquillo estúpido ¡Por qué tarda tanto!— refunfuñaba ya impaciente la mayor de las Bruce al darse cuenta que ya habían pasado treinta minutos desde que había visto salir al resto de los muchachos. Sin embargo enorme fue su sorpresa al verlo salir— "¡Eddie!"— se dijo mientras perdía el equilibrio de la impresión, cayendo de espaldas en su escondite, tras lo cual se reincorporó rauda— ¡¿Por qué demonios viene con ese idiota otra vez?!— monologó molesta. Pronto pudo oír un pequeño dialogo de los muchachos que se detenían en las afueras del edificio.

— ¿Estás segura de que hoy de nuevo ella estará hasta tarde ensayando aquí con su banda?— un dejo de preocupación se delataba en el tono de voz del pelirrojo. Rukawa asintió calmo. Los ojos de Megan se abrieron escandalosamente ante lo que oía.

"¡Van a mi casa!"— se dijo desconcertada—"Aprovechan mis ausencias para reunirse en mi casa"— añadió a sus pensamientos mientras veía alejarse a Eddie y Rukawa. Entonces se dispuso a imitarles en su rumbo.

Los jóvenes caminaban en silencio rumbo a la estación, su secreta persecutora utilizaba árboles, arbustos, postes y cualquier recurso que le permitiera continuar ocultándose de ellos. Sin embargo, el pelirrojo logró presentir que alguien les seguía, entonces volteó la mirada hacia atrás poseído por la curiosidad. La joven al notarlo se ocultó ágilmente entrando en una tienda deportiva, el más próximo escondite a su vista.

— Oye Rukawa— pronunció curioso Eddie, Kaede le vio con el rabillo del ojo.

— ¿Qué quieres?— espetó el chico de Kanagawa.

— ¿Estás seguro que Megan está ensayando con su banda?— interrogó extrañado.

— Claro que sí— respondió escuetamente el pelinegro.

— ¿Entonces por qué tengo la idea de que nos está persiguiendo?— preguntó casi afirmándolo el pelirrojo a la vez que indicaba disimuladamente hacia la tienda deportiva, desde donde se lograba ver a la muchacha observándoles desde la vitrina. Kaede sólo bufó— Se ve que ella está muy interesada en ti amigo— el pelirrojo pronunció con picardía a la vez que abrazaba amistosamente a su acompañante. Megan veía espantada a los jóvenes a la vez que caía de frente sobre un aparador con tenis deportivos que cayeron junto a ella.

— Cómo crees— espetó el muchacho a la vez que se alejaba de Eddie, quien reía divertido.

— Demonios— musitó con fastidio la chica al verse bañada en zapatillas.

— ¡Megan, no sabía que frecuentaras tiendas deportivas!— el chico rubio que estaba de turno en el lugar expresó sorprendido al verla ahí.

— ¡Eres idiota o qué Newton! — prorrumpió la muchacha mientras se ponía de pie en medio de los calzados deportivos que la rodeaban.

— ¿Estás bien?— preguntó curioso.

— Eso no es de tu incumbencia— espetó mientras volvía a mirar a través de la vitrina, Billie le imitó pudiendo distinguir a Kaede y Eddie caminando a la distancia.

"Los está siguiendo"— pensó frunciendo el ceño el rubio, entonces miró a la muchacha quien se disponía en salir del lugar, pero se apresuró en detenerla de un brazo, la chica miró con disgusto como el muchacho la retenía— ¿Sabías que el viernes jugaré el siguiente partido?— formuló haciéndose el interesante como excusa para retenerla. La muchacha respiró hondamente irritada ante el obstáculo que representaba Billie en su misión.

— ¡Me importa una mierda tú y tu estúpido partido!gruñó viéndole con tirria, tras lo cual se divorció con violencia de sus manos— ¡Déjame en paz!— añadió tras lo cual continuó su camino. Un hombre se acercaba al muchacho examinando el lugar donde se encontraba.

— ¡Newton, tendrás que recoger todo eso! ¡¿Me oíste?!— el dueño de la tienda ordenó a muchacho quien aparecía como el único culpable de el caos en la sección de calzado deportivo.

— ¡Sí señor!— contestó atolondrado Billie, tras lo cual empuñó enérgicamente sus manos— "Mocoso estúpido, está acaparando toda la atención de Megan"— caviló tras lo cual inició la labor encomendada. Por su parte, Megan perdió el rastro de los jóvenes.


Ya era día miércoles, y la jornada académica concluía para los estudiantes de Shohoku. Aquel joven de primer grado del salón diez se dirigía animosamente al gimnasio de la preparatoria mientras entonaba la canción que de improviso había compuesto, pero que ya se convertía en su himno de auto reconocimiento.

— Soy un basquetbolista… Soy el talentoso Hanamichi Sakuragi— sumido en sus presunciones, dirigió por inercia la mirada hacia las afueras de la preparatoria que eran visibles gracias a las rejas que de forma solidaria dejaban a la vista el ambiente externo. No tardó en reconocer a alguien familiar, quien logró llamar su atención— "¿Sendoh?"pensó curioso— "¿Qué está haciendo aquí?" se cuestionó fisgón — ¡Oye Sendoh, qué estás haciendo aquí! ¡¿Acaso viniste a espiar el entrenamiento de éste hombre tan talentoso?! ¡Porque si es así déjame decirte que no servirá de nada, no podrás vencerme!— manifestaba el pelirrojo, sin embargo dada la distancia entre ambos, Akira no percibió sus reclamos que además se detuvieron de súbito al ver que Sally se acercaba a la estrella de Ryonan— Vino a buscar a Sally— monologó curioso. Los jóvenes se saludaron agradablemente con una sonrisa cálida, lo que llamó poderosamente la atención del número diez de Shohoku.

La práctica se encontraba en pleno desarrollo, y aquel joven de cabellos rojo se hallaba sumido en sus pensamientos— "Se ve que son buenos amigos"— pensó extrañado— Esos tontos se equivocaron, Sally nunca fue rechazada por Sendoh— pensó en voz alta molesto al recordar los supuestos de sus amigos— Era obvio, una chica tan linda como ella no podría ser rechazada por ningún hombre— añadió a sus reflexiones— "Espera un momento"— se dijo repentinamente mientras sus mejillas se tornaban rojas— "¿Por qué estoy diciendo eso si esa chica es tan desagradable?— se cuestionó contrariado— Yo jamás sería novio de una chica como ella ¡Jamás!— sentenció a la vez que era sacado de sus monólogos por la voz de Mitsui.

— ¡Sakuragi!— prorrumpió el chico de cabello azulado a la vez que le lanzaba el balón, Hanamichi volteó lentamente en dirección a su compañero, sin embargo no alcanzó a reaccionar, ya que el balón que tenía por destino sus manos, impactó con violencia en su rostro haciéndolo tumbarse en el suelo.

— Sendoh… Su novio… Jamás— pronunciaba aturdido el pelirrojo aún en el suelo mientras sus compañeros se acercaban a auxiliarlo.

— ¡Pero qué estás haciendo Sakuragi!— reclamó Mitsui a su compañero que aún estaba en el suelo.

— Siempre está distraído— espetó el chico del pendiente superado por las distracciones del pelirrojo— Bueno, ahora tomaremos un pequeño descanso para empezar el segundo tiempo del partido— indicó el capitán del equipo, a lo cual todos respondieron positivamente.


— ¿Está saliendo todo como lo planeamos?— el joven de cabellos rubios preguntó a su secreta acompañante.

— No, al parecer más que separarlos estamos provocando que ella se dé cuenta de lo que siente por Kaede— respondió la muchacha.

— ¿De qué hablas?— preguntó con asombro el chico.

— Billie… Megan está celosa de Eddie. Solamente no lo quiere aceptar — explicó con un pequeño dejo de angustia.

— Maldición… Ni siquiera el rumor me sirvió para quitarlo del camino en el equipo de básquetbol— musitó gruñendo mientras empuñaba sus manos el muchacho.

— ¿A qué te refieres?— la joven preguntó extrañada.

— Hablé con el capitán y con el director del equipo, les comenté de los supuestos gustos mocoso. Les pregunté si aceptarían eso en el equipo ¿Y sabes lo que me dijeron?— preguntó exasperado.

— ¿Qué?— preguntó expectante la muchacha.

— Que eso no era un problema, que la vida personal del chiquillo no era de incumbencia del club. Que ellos becaron al jugador, no a su vida personal— relató empuñando enérgicamente sus manos.

— Era obvio— musitó soltando una pequeña risita la chica.

— ¿Por qué lo dices?

— Billie Newton, estamos en el siglo veinte… ¡Por favor! ¿No me digas que de verdad esperabas que expulsaran a Kaede del equipo sólo por su supuesta condición sexual?… No seas ingenuo y mente cerrada— espetó— Además… no estoy de acuerdo con que Kaede deba abandonar el equipo, sólo quiero alejarlo de Megan. Eso tú lo sabes— añadió cruzándose de brazos.

— ¿A sí?— pronunció con falsa lástima— Lo siento chiquilla— musitó con ironía— Pero si quieres alejar al mocoso de Megan, tienes que aceptar mis condiciones. Te lo dije desde un principio— añadió levantando una ceja.

"Idiota"— pensó la muchacha mientras fruncía el ceño

— Y ya no puedes negarte, ya sabes que puedo delatarte sobre los rumores sobre Eddie y el mocoso… Y además de perder todo tipo de posibilidad con Rukawa, perderías a tu amiga— insinuó su amenaza el rubio.

— Está bien…Tú ganas—espetó resignada— ¿Pero qué haremos?— interrogó con el mismo tono.

— Eso ya está decidido… Plan B— respondió Billie mientras sonreía con malicia, Bianca le imitó.


Había llegado el día viernes de aquella misma semana, y aquella joven de ojos celestes se apresuraba en subir aquellas escaleras. El murmullo simultáneo de quienes se encontraban en aquel lugar le indicaba que había una gran cantidad de espectadores. Y es que Megan no quería estar ausente en aquel partido de básquetbol que enfrentaría a Los Ángeles School y aTucson College. Si bien la muchacha no presentaba un interés innato por aquel deporte, sus deseos de averiguar sobre la relación entre Rukawa y Eddie, la impulsaron a llegar hasta aquel gimnasio, para que una vez terminado el partido, seguir al chico de mirada fría, y así saber de primera fuente a qué se dedicaban los jóvenes en sus reuniones clandestinas.

"Demonios, creo que están todos los asientos ocupados… se oye mucha gente"— cavilaba la joven mientras corría ahora por un pasillo que la conduciría hasta una de las múltiples puertas que daban la bienvenida al gimnasio. Su prisa y sus pensamientos no le permitieron darse cuenta que alguien venía en dirección contraria, por lo cual de un momento a otro se vio tumbada en el suelo.

— Demonios— musitó mientras se reincorporaba acariciando su cabeza — ¡Podrías tener más cuidado y fijarte por dónde vas, idiota!— prorrumpió molesta mientras se ponía de pie.

— Lo mismo digo— protestó de un gruñido su interlocutor, Megan no tardó en reconocer la voz de quien le respondía.

— ¿Eddie?—formuló con dificultad sintiendo como su rostro repentinamente se tornaba escarlata— "Él vino a darle ánimos a Kaede… vino a apoyarlo"—se decía escandalizada, tras lo cual se puso de pie repentinamente.

— Hola Megan— saludó amistosamente el muchacho, tras lo cual se puso de pie tendiéndole una mano a la joven para ayudarla a reincorporarse.

— ¡Yo puedo sola!— prorrumpió apresurándose en levantarse— ¡¿Qué demonios estás haciendo tú aquí?!—preguntó fuera de sí la muchacha posando sus manos en su cintura.

— ¿Eh?— la actitud de Megan llamó su atención— Pues vine a apoyar a Rukawa. Ya sabes, ese tonto de Billie cada vez queda más en ridículo y me encanta ver ese espectáculo— explicó sonriendo traviesamente.

— "¡Maldito mentiroso! Aún cree que me engaña— pensó irritada Meganmientras empuñaba sus manos.

— Sin duda ese niño es mi héroe— confesó divertido Eddie. Los ojos de Megan se abrieron en su máxima extensión a la vez que su rostro se tornaba azul de la molestia que experimentaba ante las palabras del pelirrojo.

— ¡Idiota!—vociferó, tras lo cual tomó de la camisa que traía a Eddie— ¡Tú no verás ese partido! ¡Sobre mi cadáver lo harás, traidor!— exclamaba fuera de sí a la vez que arrastraba hacia las afueras del recinto al muchacho.

— ¡Ay, ay! ¡Megan suéltame!¡Qué haces, por favor detente! ¡Por qué me llamas traidor!— prorrumpía Eddie sin entender el actuar de la muchacha.

— ¡Guarda silencio!— ordenó la chica sin claudicar ante las súplicas del chico.

Aquel chico de mirada fría llegaba hasta el recinto donde se disputaría el quinto partido desde su estadía en Norteamérica. Su concentración era máxima, ya que sabía que de los resultados de dicho encuentro, dependía la concreción de su misión en aquel equipo: Derrotar a Eiji Sawakita.

La estructura de los campeonatos inter escolares a nivel de preparatoria en aquel país, distaba enormemente respecto a Japón. En Norteamérica las preparatorias se encontraban seccionadas por competitividad de los equipos. Es así como la clase C agrupaba a todos aquellos equipos de menor rendimiento; la clase B, aquellos clubes cuyo rendimiento era regular; y la clase A, a aquellos equipos más destacados a nivel nacional. De tal manera, para los equipos clase A, los campeonatos eran de menor duración, pero su intensidad justificaba la brevedad del mismo. Es así como también lo entendió Rukawa, quien no bajaba la guardia ante ningún oponente, ya que todos y cada uno de ellos eran comparables con Shoyo, Kainan, Ryonan y Sannou.

El muchacho bajó de su bicicleta a la vez que quitaba de sus oídos los audífonos que traía como acompañante meló vez llevada a cabo esta acción, se dispuso a entrar al recinto, sin embargo una voz jadeante le detuvo.

— Vaya mocoso, te ves muy bien para el partido— Kaede vio con el rabillo del ojo a quien le hablaba, enorme fue su sorpresa al ver el estado de su interlocutor— ¿Pero por qué me ves así? ¿Acaso nunca has visto a alguien herido?— preguntó irónico Billie, quien lucía su rostro invadido por innumerables golpes que relataban una golpiza. Kaede procurando ignorar las hostilidades del rubio, continuó su camino— Es más, no sé por qué te sorprende… si fuiste tú mismo quien me hizo esto— añadió antes que el ex Shohoku se alejara lo suficiente para no oírlo, haciéndolo detenerse de súbito.

— ¿Qué dijiste?— pronunció intentando ocultar su asombro.

— Lo que oíste mocoso… Antes de empezar el partido me golpeaste porque no querías que yo jugara en este partido— explicó con plena convicción de sus palabras la estrella del equipo.

— Estúpido— musitó reiniciando su camino.

— ¿No serás tú el estúpido?... Por hacer esto te expulsarán del equipo— pronunció interesante el rubio— Fue mala idea, Rukawa— añadió sarcásticamente.

— Nadie te creerá eso— musitó burlesco Kaede.

— No estés tan seguro— pronunció Billie, tras lo cual se apresuró en lanzarle un golpe en el rostro a Kaede.

— ¡¿Qué estás haciendo?!— preguntó asombrado Kaede a la vez que se defendía del siguiente golpe que Billie intencionada destinar a su abdomen.

— ¡Te devuelvo los golpes mocoso!— prorrumpió. El chico de Kanagawa no se dejaría golpear sin al menos haber retribuido la ofensa del rubio, de tal manera que lanzó un puño impactando una de las mejillas de Billie, provocando que aquel joven cayera de súbito al suelo.

— ¡Ya por favor, déjame!—las súplicas del pelirrojo que era arrastrado a las afueras del recinto llamó la atención del ex Shohoku, quien dirigió la mirada a quienes se acercaban a ellos.

— ¡Ya cállate!— ordenaba Megan sin detener su actuar.

— ¿Rukawa?— susurró extrañado el pelirrojo al reconocer al basquetbolista, Megan miró en la misma dirección que Eddie, logrando distinguir al joven de cabellos negros con una pequeña herida en su ceja derecha.

— ¿Kaede?— pronunció curiosa la chica tras lo cual miró el entorno cercano al muchacho viendo ahora a Billie que se reincorporaba desde su posición.

— ¡¿Newton?!... Alguien podría explicarme lo que está pasando aquí— exigió perpleja la joven de ojos celestes a la vez que libraba a Eddie de sus manos apresadoras.

— Tú no te metas— musitó Rukawa en su eterno tono neutral.

— ¡Fue Rukawa! ¡Se volvió loco y comenzó a golpearme porque no quería que yo jugara este partido!— culpó el rubio en medio de un llanto artificial que logró persuadir a Eddie y Megan.

— ¿Qué dijiste?— pronunció sorprendido Kaede. A la vez que los miembros del equipo de básquetbol encabezados por el capitán y el director del equipo llegaban al sitio alertados por Bianca, quien aseguraba haber presenciado el inicio del incidente.

— ¡Ahí… ahí están director! ¡Hay que ayudar a Billie, está malherido!— prorrumpió la muchacha con fingida preocupación.

— ¿Bianca?— pronunció extrañada Megan al notar la presencia de su amiga en el lugar.

— ¡Pero qué está pasando aquí!— exclamó molesto el director de equipo.

— ¡Fue Rukawa quien comenzó! ¡Yo los vi! ¡Él golpeó a Billie porque no quería que jugara en el partido de hoy!— acusó ahora Bianca apoyando lo anteriormente relatado por el rubio. Los ojos del chico de mirada fría se abrieron de súbito al escuchar a aquella muchacha.

— ¿Qué estás diciendo?— musitó con asombro.

"Pero… ¿Cómo es posible?"— pensó contrariada Megan— ¿Estás segura de eso, Bianca?— preguntó incrédula del testimonio de su amiga.

— ¡Claro que sí, Megan! ¿Acaso crees que tendría algún motivo para mentir?— expresó con fingido sentimiento de ofensa. Eddie le veía con suspicacia.

— Pues eso no podemos saberlo— espetó el pelirrojo cruzándose de brazos, no dando mayor crédito a lo dicho por la chica de ojos grises, quien al escucharlo frunció el ceño.

— ¡Ya fue suficiente!— prorrumpió molesto el director— Rukawa— habló ahora al muchacho, quien se dirigió hacia el hombre— No jugarás hoy ni en los siguientes partidos… Estás suspendido— enunció el hombre, provocando la sorpresa del muchacho, de Eddie y Megan.

— ¡Pero señor, yo no fui quien comenzó!— replicó el chico ante la sentencia del hombre.

— Quisiera creerte, pero hay incluso testigos de que así fue. Así que será mejor que no mientas— expresó el hombre resignado, ya que deseaba contar con el muchacho en los partidos que se avecinaban. Ahora el director del equipo, se dirigió hacia Billie— Tú tampoco jugarás— musitó.

— ¿Pero por qué señor Holmes?— preguntó asombrado el rubio.

— ¡¿Acaso no te has dado cuenta del estado en el que estás chiquillo descuidado?!— reclamó contrariado el profesor.

— Yo estoy bien… si puedo jugar— indicó mientras se ponía de pie— Además no querría darle en el gusto a ese tonto— añadió mirando con desdeño a Rukawa.

— "Estúpido"— caviló el chico de Shohoku empuñando sus manos.

— ¿Estás seguro?— preguntó ilusionado Robert, el capitán del equipo, ya que sabía que era necesaria la presencia del rubio.

— Claro que sí amigo— pronunció sonriendo de medio lado para otorgarle mayor convicción a sus palabras.

— Profesor, yo creo que no sería mala idea que Billie juegue este partido, él dice que se encuentra bien— intermedió Robert con aquel hombre de cabellos castaños.

— Esta bien— articuló después de una pequeña meditación— Jugarás— añadió causando la espontánea alegría del rubio— Ahora hay que regresar al gimnasio, falta muy poco para el inicio del partido— indicó ahora volteando en dirección hacia el recinto— Rukawa— pronunció deteniéndose momentáneamente, el muchacho le miró ocultando su ilusión de la claudicación de aquel hombre.

— Sí señor— masculló.

— Será mejor que regreses a casa, no es necesario que te quedes— aconsejó continuando su camino. Billie pasó por su lado dibujando una sonrisa triunfante en sus labios. Rukawa sumido en su humillación e impotencia cogió su bicicleta para retirarse del sitio viendo su sueño truncado por el nefasto ingenio de aquellos dos jóvenes que confabulados lo apartaban del deporte al que tanto amaba…


MUCHAS GRACIAS POR LEER, ESPERO SEA DE SU AGRADO :)

Reviews:

jorge 4: Hola! Me alegra mucho que te guste el fic, y agradezco mucho que le hayas dado una oportunidad a pesar de que en un inicio no te pareciera interesante, ya que en realidad, creo que hay que leer un par de capítulos para enterarse bien de la trama para así tomarle el gusto =). Sobre Sally y Hanamichi uff, es algo que me tiene incluso a mí en cuerda floja xD, son dos personajes de carácter fuerte y en cierto modo obstinados, así que hay que ver como se van desarrollando para ellos las cosas u como manejan sus sentimientos, aunque Sally está sumergida en el tema de su madre en estos momentos y eso complica el asunto :/ ... pero podría ser, pronto lo tendré totalmente decidido, pero ¿Qué te parece la idea? ¿Te gustan ellos como pareja? ¿O prefieres que el pelirrojo aproveche la ausencia de Rukawa para conquistar a Haruko? Son muchas las posibilidades no crees? Saludos y muchísimas gracias por leer y comentar. Espero te guste éste capítulo :)

biank-chan: Hola! Me halaga mucho que pases un buen rato leyendo mis fics ^_^ Y bueno, éste he intentado tomármelo con un poco más de calma para desarrollar lo mejor posible las cosas, y por eso también creo que se está alargando la cantidad de capítulos que inicialmente le tenía destinados :S. Haré todo lo posible para mantener un ritmo constante en las actualizaciones, a pesar de que ya se me viene encima el segundo semestre :( . Sobre Sendoh, me leíste la mente! xD Tengo pensado algo para él, aunque debo confesar que no es algo que tendría un desarrollo muy profundo ni que suceda pronto :/, es más bien algo que vendría a plantearse en los capítulos finales, porque entre las otras posibles parejas que estoy desarrollando y los problemas que se les vienen encima a algunos personajes uff... no hallaría lugar para involucrar un romance por ahora para Sendoh (que también me agrada) pero de que viene algo, viene ;) Saludos y muchísimas gracias por leer y por comentar :D!