Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.
Cumpliendo Un Sueño: Norteamérica
Capítulo #15: El misterio de Rukawa y Eddie
Los días se habían fugado hábilmente, agrupándose en dos meses que le daban la bienvenida al frío diciembre de Norteamérica. Aquel joven jadeante practicaba insaciable en solitario los distintos tipos de tiros, bajo la canasta, tiros con salto, triples y clavadas. El permanente recuerdo de la decisión del director de aquel equipo de básquetbol, generaba en Rukawa enfado e impotencia, ya que no podía persuadir de su inocencia a quienes gobernaban aquel club, mientras que quien había ideado su salida, disfrutaba de la desventura del muchacho consiguiendo apartarlo del camino.
Megan le observaba reflexiva desde el interior de la vivienda, el comportamiento del ex Shohoku le preocupaba, ya que desde el incidente con Billie, se había vuelto aún más solitario de lo que solía ser.
— "Lleva tres horas sin parar. Todos los días hace lo mismo… Aunque no lo diga, debe estar muy afectado por la suspensión del equipo y debe estar tratando de compensar estos dos meses de ausencia en el club"— pensaba distraída la joven—"Me cuesta creer que Kaede haya golpeado a Newton, si no fuera porque Bianca asegura que los vio… jamás lo hubiera creído"— añadió ahora a sus cavilaciones mientras veía a Rukawa encestar con gran energía una clavada— "Aunque sí lo hizo, lo felicito… ese estúpido de Newton necesita que alguien le dé su merecido… haber si con eso se le quita lo presumido y ególatra"— pensaba frunciendo el ceño, tras lo cual caminó hacia la cocina mientras el muchacho continuaba su práctica.
— Oye Kaede— habló ahora la chica, quien regresaba con una bandeja, el muchacho se detuvo en medio de jadeos dirigiéndose hacia la muchacha con su eterna mirada fría— Hace un poco de frío, pero con tanto ejercicio supongo que debes estar sediento— expresó señalando la bandeja que traía en sus manos, la cual contenía una jarra con jugo, un vaso y un café en un gran tazón. Kaede se acercó tomando el vaso.
— Gracias— pronunció educado, tras lo cual se sentó bajo un árbol para beber su jugo. Megan le imitó sentándose a su lado tomando su café.
— Creo que fue una buena idea de parte de mi padre el instalar una canasta para ti en el patio, te ha sido de gran ayuda— manifestó la muchacha con la mirada perdida en el lugar donde Kaede anteriormente entrenaba. El chico asintió tras lo cual volvió a beber un sorbo de jugo— ¿Y sabes cuándo podrás volver a jugar con el equipo?— preguntó con sigilo viéndole con el rabillo del ojo, Rukawa permaneció algunos instantes en silencio, tras lo cual se decidió a hablar.
— En primavera— articuló escuetamente sin mirar a la joven.
— ¡¿La primavera que entra?!— pronunció asombrada— "Creo que el entrenador del equipo exageró un poco con el castigo para Kaede… Conociendo al torpe de Newton debería victimizarlo menos"— pensó molesta la pelinegra— Es mucho— opinó en medio de un suspiro, Rukawa permaneció en silencio— Dime una cosa Kaede…— reclamó calma la atención del muchacho— ¿Es cierto que golpeaste a Newton para que no jugara ese partido?— preguntó cauta la mayor de las Bruce, Kaede abrió con desmesura sus ojos.
— Como crees— espetó en tono ecuánime— No necesito hacer esas tonterías— indicó con desdeño.
— Entonces ¿Por qué lo hiciste?... Estoy de acuerdo en que Newton es un idiota, pero debiste suponer que eso te traería consecuencias— expresó intentando no sermonear.
— Ya dije que no lo hice— pronunció con fastidio.
— Pero Bianca dijo…— intentó rebatirle, sin embargo el muchacho le interrumpió.
— Ella miente— aseguró firme.
— Kaede, te prometo que creería en ti si no conociera a Bianca… ella es mi amiga y sería incapaz de…— confesó empática con el muchacho.
— Pues se ve que no la conoces— musitó mientras se ponía de pie, Megan le siguió.
— ¿Qué dijiste?— preguntó con molesto asombro.
— No sé porqué… pero ella ayudó a ese idiota— espetó en la inalterabilidad de su voz.
— "Me cuesta creer que esté mintiendo… Pero no puedo explicarme porqué Bianca ayudaría a Billie para algo así… No le hayo la lógica"— cavilaba irresoluta en su juicio personal sobre el hecho. Pronto fue sacada de sus cavilaciones por el violento impacto del balón en la canasta, entonces Megan ahora notó que Rukawa había retomado su entrenamiento, al advertirlo, no pudo evitar sonreír — "No cabe duda de que ama este deporte"— pensó ahora, tras lo cual inició su camino de regreso al interior de la vivienda— Sea como sea, te ayudaré a aclarar las cosas Kaede… Lo prometo— susurró la chica de ojos celestes aquella promesa que se proponía cumplir firmemente.
Las campanas de aquella preparatoria comunicaban que llegaba la hora del descanso para aquellos muchachos, quienes respiraron aliviados tras la extenuante clase de matemáticas, que la generalidad de aquellos jóvenes odiaba. Aquel chico veía expectante a su compañera de salón, y es que cruzado de brazos esperaba que se cumpliera el hecho que se había vuelto rutinario desde hace ya dos meses. La espera del pelirrojo pronto llegó a su fin; el teléfono de Sally comenzó a alertar una llamada, se apresuró en tomarlo, al ver el nombre de quien le hablaba, esbozó una sonrisa en sus labios.
— ¡Akira!—al oír aquel nombre el pelirrojo abrió los ojos con asombro. A pesar de prever de quien se trataba, guardaba la ligero esperanza de que no fuera el chico de Ryonan — ¿Cómo estás?— preguntó entusiasta la muchacha.
— "Otra vez la está llamando. Lo hace todos los días… Es un obsesivo"— cavilaba refunfuñante mientras oía a la joven reír en su conversación con Sendoh.
— ¿Hoy? Sí, claro que puedo verte— respondía la joven a lo que parecía la invitación del capitán de Ryonan.
— "¡¿Qué?! ¡Otra vez tendrán una citan!"— pensaba turbado Sakuragi mientras empuñaba sus manos— ¡No puedo creerlo!— exclamó ahora mientras se le acercaban Takamiya, Okuss y Noma; Yohei le veía desde su asiento.
— ¿Qué le pasa a Hanamichi? ¿Por qué está tan molesto?— preguntó el amigo rubio a Yohei.
— Lo de siempre… Está molesto porque Sendoh ha vuelto a llamar a Sally— explicó mientras miraba divertido al pelirrojo.
— ¿No creen que últimamente le presta demasiada atención?— comentó Noma viendo con curiosidad al pelirrojo que sólo gruñía en su lugar a la vez que veía salir a la ojiverde del salón.
— Claro que sí… ya la toma más en cuenta que a Haruko— opinó Takamiya.
— Veamos que nos dice— habló expectante ahora Noma— ¡Oye Hamamichi! Así que Sally tendrá una cita con Sendoh— expresó divertido el chico del bigote. Sakuragi sólo crujía los dientes.
— ¿No te parece que lo de ellos va muy enserio?— manifestó Okuss.
— Creo que nos equivocamos, jamás fue rechazada por Sendoh— espetó Yohei, el rostro de Sakuragi comenzó a ser invadido por gotas de sudor.
— ¡Claro que no!... La calificación de "rechazado" está reservada para Hanamichi— comentó divertido el chico de anteojos.
— ¡¿Qué dijiste gordo?!— vociferó molesto el pelirrojo mientras se ponía de pie amenazante. Yohei se apresuró en interponerse.
— Tranquilo Hanamichi, sólo estábamos bromeando— pronunció amigablemente.
— ¡Ustedes no bromean, sólo se burlan de mí!— reclamó escandalosamente Sakuragi.
— No nos estábamos burlando… Sólo nos reíamos de tu reacción por las llamadas de Sendoh a Sally— confesó divertido Okuss.
— ¡¿Qué dijiste?! ¡No tiene nada de raro mi reacción!— vociferó fuera de sí el pelirrojo mientras volvía a sentarse.
— ¿Estás seguro?— preguntó suspicacia Yohei,
— Claro que sí— espetó el número diez de Shohoku.
— No mientas… Sabemos que estás celoso porque ahora te gusta esa chica— el comentario de Noma provocó el repentino sonrojamiento de Sakuragi.
— ¡¿Qué estás diciendo?! ¡Eso es una mentira, jamás podría interesarme esa chica tan desagradable!— refutó escandalizado mientras aleteaba.
— Yo no creo que sea una chica desagradable. Además es muy bonita… no me extrañaría que te fijaras en ella— opinó divertido Yohei.
— Y siempre estás pendiente de las llamadas que le hace Sendoh… eso es sospechoso Hanamichi— comentó Takamiya, el pelirrojo escuchaba silente e irritado lo expresado por sus amigos.
— "Quizás esos tontos tienen razón… Creo que me estoy empezando a interesar en Sally, pero ¡Cómo es posible si es tan desagradable conmigo!... Además ¿Haruko?"— reflexionaba presionado el chico del club de básquetbol, dichas cavilaciones fueron interrumpidas por Yohei, quien pareció leer la mente de su amigo.
— Además ya no estás tan pendiente de Haruko— los ojos del pelirrojo se abrieron en su máxima extensión—Ya ni siquiera buscas lucirte tanto en los entrenamientos como antes ¿No te parece curioso Hanamichi?— comentó divertido el pelinegro. Sakuragi permaneció en silencio.
— "Eso es cierto… aunque no quiera admitirlo creo que Yohei tiene razón. Ya no estoy tan pendiente de Haruko a pesar de que ella ahora es ayudante de Ayako en el equipo— reflexionaba mientras que su rostro se llenaba de gotitas de sudor— "Esto no es posible… porqué"— añadió a sus pensamientos mientras crujía sus dientes con su ceño evidentemente fruncido.
— Oye Hanamichi… ¿Nos estás escuchando?— preguntó curioso Noma al notar el silencio de su amigo.
— ¿Hanamichi?— habló ahora Takamiya.
— Oigan chicos… tengo un mal presentimiento de esto— susurró a sus amigos Yohei.
— Yo también lo creo— dijeron al unisón Takamiya, Noma y Okuss mientras veía curiosos al pelirrojo que aún se cuestionaba sus sentimientos.
— "Yo no… Yo no estoy interesado en esa chica…"— pensaba furioso— ¡No!— vociferó fuera de sí Sakuragi, tras lo cual impactó con gran ímpetu su cabeza contra su mesa.
— A eso me refería— musitó Yohei mientras una gotita asomaba en su cabeza.
Aquella fría tarde de viernes había llegado despidiendo las actividades académicas en la preparatoria de Los Ángeles School. También las actividades extra programáticas había concluido, el ensayo de aquella banda no era la excepción, y fue así como sus miembros se fueron retirando una a una, sin embargo para la muchacha de ojos celestes no estaba dentro de sus planes partir, y así lo manifestó al hablarle a su amiga.
— Oye Bianca… ¿Podrías quedarte un momento? Necesito hablar contigo— solicitó a la chica de ojos grises, quien accedió de inmediato.
En cuanto quedaron solas, la chica de rizos comenzó a investigar el motivo por el cual su amiga le había retenido.
— Dime Megan ¿Para qué querías que me quedara? ¿Acaso algo está saliendo mal con el bajo?— preguntó creyendo que se trataba de algo relacionado con su labor en la banda.
— No, te equivocas— pronunció seria— Se trata de Kaede— informó en el mismo modo. Los ojos de su amiga se abrieron con asombro.
— Y… ¿Qué pasa con él?— formuló con dificultad mientras se volteaba evitando el contacto visual con la mayor de las Bruce.
— ¿Sabes?... Ya llevo viviendo con él cuatro meses… A pesar de que no es muy sociable, podría afirmar que he llegado a conocerlo un poco— expresó aún seria— Por ejemplo, sé que su pasatiempo favorito es dormir… y lo entiendo, ese es el mayor de los placeres— continuó sonriendo tenuemente— A pesar de que no le guste decirlo, es un chico muy apasionado… Un ejemplo es su amor por el básquetbol— dijo ahora— Y sé que alguien que ama lo que hace, jamás pondría en riesgo su oportunidad de cumplir sus anhelos— manifestó caminando ahora hacia su amiga, quien permanecía en un silencioso nerviosismo— Y es por eso quisiera preguntarte algo amiga— pronunció tras lo cual puso una mano en uno de los hombros de la chica de ojos grises.
— ¿Qué cosa?—interrogó tartamudeante.
— ¿Estás segura que Kaede provocó ese pleito?— preguntó calma la chica de ojos celestes. Bianca giró repentinamente hacia su amiga.
— ¡Claro que sí, Megan! ¡Jamás abría mentido con algo así!— exclamó fingiendo ofensa la chica de rizos.
— Pero quizás no escuchaste bien… O creíste llegar cuando la pelea recién empezaba siendo que quizás no fue así— Megan expuso las teorías que había formulado como posible defensa de Rukawa.
— No Megan, eso no es cierto… Estoy completamente segura de lo que vi— afirmó tras lo cual bajó la mirada— De no haber sido así, jamás habría delatado a Kaede— pronunció cabizbaja. Lo último llamó la atención de Megan.
— ¿Eh?... ¿Y por qué lo dices?— preguntó intentando ocultar su curiosidad.
— Supongo que ya no puedo seguir ocultándotelo amiga— musitó mientras levantaba su mirada vidriada— "Espero que esto resulte Billie, ya demasiado miserable me siento por haberte seguido el juego idiota"— caviló escondiendo su molestia— No podría haber delatado a Kaede si no hubiera sido cierto porque… Estoy interesada en él… — confesó. Los ojos de Megan se abrieron con desmesura— Kaede me gusta— confirmó volviendo a bajar la mirada. La mayor de las Bruce permanecía paralizada ante la confesión de su amiga— Pero no podía permitir que mis sentimientos me cegaran y así cometer una injusticia… Billie en este caso era la víctima, y por mucho que quiera a Kaede, no podía defenderlo— explicó ahora sus falsos argumentos.
— Entiendo— se limitó a articular Megan— Bueno, ya me voy a casa… estoy cansada— se despidió mientras caminaba hacia la puerta. Su actitud llamó la atención de Bianca.
— ¿Te encuentras bien?— preguntó curiosa.
— Ya te dije… sólo estoy cansada. Hasta el lunes— espetó retomando su camino.
Aquella muchacha había caminado a paso de anciano hasta su morada, la revelación de Bianca había causado inexplicable cólera en Megan. "Kaede me gusta" "Estoy interesada en él". Aquellas frases se reproducían una y otra vez en su cabeza. Su mirada demostraba evidente aflicción, aquello no era más que la proyección de lo que sentía internamente. Sin embargo, sus emociones estarían a punto de cambiar…
— Ya llegué— pronunció distraída mientras entraba a casa. Su distracción acabó inesperadamente al observar a Eddie evidentemente agitado recostado sobre un sofá y a Rukawa que ingresaba en la sala mientras secaba su cabello con una toalla. Los ojos de Megan se abrieron escandalosamente a la vez que su rostro se tornaba azul.
— ¡Hola Megan!— saludó amablemente el pelirrojo, Kaede sólo le miraba.
— ¡Qué demonios se supone que estaban haciendo, chiquillos estúpidos!— vociferó fuera de sí mientras que bosquejaba en su mente lo que había ocurrido de acuerdo a los indicios mostrados por los jóvenes en aquel momento.
— ¿Mmh? ¿De qué hablas Megan?— preguntó curioso el pelirrojo mientras se ponía de pie.
— ¡No finjas idiota! ¡Sabes perfectamente de lo que hablo!— respondió ofuscada mientras empuñaba sus manos con energía.
— ¿Qué te pasa?— dijo ahora Rukawa extrañado por la reacción de la muchacha.
— ¡Tú te callas!— exclamó la pelinegra— ¡Tú te vas ahora mismo de mi casa! ¡Cuando se quieran ver lo harán en otra parte!— dijo ahora mientras empujaba al pelirrojo hacia la salida.
— ¡Oye Megan! ¿Qué te pasa? ¡No entiendo porqué actúas así conmigo!— manifestaba Eddie mientras era sacado forzosamente por la mayor de las Bruce.
— Eso es lo que más odio de ti, eres un cínico… ¡Pero a mí no me engañas! ¡Vete de aquí!— vociferó mientras cerraba con violencia la puerta. Ahora se redirigió a Rukawa, quien con una gotita en la cabeza le observaba.
— "Y ahora qué le pasa"— se preguntó curioso. Megan no tardó en hablarme.
— ¿Se podría saber qué tienes en la cabeza chiquillo?— interrogó molesta.
— ¿De qué hablas?— Kaede no entendía nada.
— No vengas tu tampoco a jugar al inocente que no te queda— gruñó la pelinegra.
— No estoy jugando a nada— espetó Kaede mientras se giraba— Y déjame en paz— añadió mientras se disponía a retirarse.
— Déjame en paz… ¡Déjame en paz! Siempre evades las conversaciones con esa estúpida frase Kaede… ¡Pero ahora me escuchas!— le detuvo de un brazo, el muchacho le miró con el rabillo del ojo.
— ¿Qué es lo que quieres?— preguntó con fastidio el ex Shohoku.
— Que dejes de negarlo… Ya no tienes que seguir ocultándolo torpe… ¡Toda la escuela lo comenta desde hace meses!— expresó molesta Megan.
— ¿De qué estás hablando? ¿Podrías ser más clara?— articuló ya harto de los rodeos de la muchacha.
— ¡Pues de esto estoy hablando!— prorrumpió mientras le estrellaba contra el pecho las fotografías que ya desde hace meses conservaba. Kaede se dispuso a observarlas, sus ojos se abrieron con desmesura al darse cuenta de qué se trataba.
— ¿Nos has estado espiando?— preguntó sorprendido el chico de mirada fría.
— ¡Claro que no!... Unas chicas de mi salón te estuvieron siguiendo y se dieron cuenta que tú y Eddie tenían un romance secreto… Se encargaron de difundirlo por toda la preparatoria— explicó cruzada de brazos.
— Que idiotas— musitó mientras le devolvía fotografías a Megan.
— No más que tú. Si de verdad esperabas que nadie se enterara podrías ser más discreto ¿No crees?— opinó con desdeño la joven.
— ¿De qué estás hablando?... Lo que dijeron esos idiotas es una tontería— manifestó Rukawa.
— ¿Qué dijiste?— preguntó sorprendida la chica de ojos celestes.
— Que entre nosotros no existe nada— espetó contrariado.
— Entonces… ¿Por qué estaban observando la puesta de sol en la playa?— interrogó desconcertada.
— No estábamos viendo la puesta de sol torpe… Sólo habíamos estado trotando por la playa y nos detuvimos a descansar un momento— explicó con fastidio Rukawa.
— Pero, pero… ¿Por qué estarían ustedes corriendo por la playa, eh?— cuestionó ahora intentando esclarecer sus dudas la muchacha.
— Quiere regresar al equipo de básquetbol, y me pidió ayuda— contestó.
— Entonces… cuando vienen a casa ustedes…— pensó en voz alta.
— Entrenamos en el jardín— completó la frase Rukawa.
— Y ahora ustedes…— se explicó la muchacha.
— Estábamos acabando de entrenar y me fui a duchar— intervino Kaede, la muchacha permaneció en silencio. Todo tenía explicación razonable.
— Entonces no eres gay— susurró reflexiva la joven.
— Que tonterías dices — espetó Kaede— Me sorprende que hubieras creído eso— expresó en su eterno tono neutral.
— ¿Eh?... ¿Por qué lo dices?— preguntó extrañada Megan.
— Pensé que lo sabrías— musitó Rukawa.
— ¿Qué quieres decir con eso?— parecía no entender al muchacho. Kaede le miró fijamente a los ojos, la inmutabilidad de aquellos ojos azules que se clavaban en sus pupilas con tanta insistencia lograron intimidar a Megan, quien sintió como sus mejillas comenzaron a encenderse ante aquel gesto tan poco usual de aquel joven.
— "¿Qué se supone que está haciendo? ¿Por qué me mira de esa manera?"— se preguntaba intrigada aquella joven ante la insistencia de Kaede, su semblante, más serio que nunca parecía querer revelarle algo, la muchacha lo intuía, pero no sabía qué era. Después de eternos instantes, Rukawa rompió el silencio.
— Eres demasiado tonta para entenderlo— musitó tras lo cual se dirigió hacia su habitación.
— ¿Qué dijiste?— formuló con dificultad mientras le seguía con la mirada buscando mayor precisión en las palabras de Kaede.
— Lo que oíste… Ahora voy a dormir… No molestes y deja de decir tantas tonterías— pronunció mientras se alejaba. Megan le observaba en silencio. Su reacción ante el comportamiento de Rukawa era algo novedoso e inquietante. Un nuevo sentimiento florecía en ella.
MUCHAS GRACIAS POR LEER, ESPERO SEA DE SU AGRADO :)
Reviews:
jorge 4: Hola! Estoy de acuerdo contigo, el Haruko/Hanamichi es una pareja bastante vista (lo cual para mí no significa que me desagrade). En lo personal, en mis historias me gusta colocar al pelirrojo en distintas situaciones afectivas, ya sea con o sin Haruko... En este caso, la intensión de la historias, es no perder de vista Rukawa (el protagonista) y ver cómo su partida genera ciertos cambios, las repercusiones de su decisión de partir a EEUU, es decir, cómo con su ausencia algunos personajes se acercan y otros se distancian... Espero con esto aclararte el camino que tomará la historia ;) . Saludos y muchas gracias por tu opinión, me sirve para dejarme en conocimiento de que lo planeado no desagrada a quienes leen =) .
angelicacuario: Hola! Muchas gracias por manifestar tu gusto por esas parejas =) . Saludos y muchísimas gracias por leer y comentar =)
