Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.
Cumpliendo Un Sueño: Norteamérica
Capítulo #16: Acercamientos
Era día sábado y el equipo de Shohoku entrenaba como acostumbra hacerlo, también los fines de semana. Un trote con intervalos de velocidad que eran guiados por Ryota, era parte de la rutina realizada por los muchachos. Aquel ejercicio fue interrumpido por la presencia del director Anzai, quien solicitó al capitán reunir al equipo. Cumplida su petición, pudo comenzar su discurso.
— Muchachos, como les dije cuando terminó nuestra participación en el Festival de los Deportes de Otoño, tendremos un partido de práctica la siguiente semana— comunicó mansamente el hombre de cabellos canos.
— ¿Y quién será nuestro rival, profesor Anzai?— interrogó el chico de cabello azulado.
— Nuestro rival será Ryonan, Mitsui— pronunció sereno.
— ¿Dijiste Ryonan, Gordito?— susurró curioso el pelirrojo.
— Sí, joven Sakuragi— respondió Anzai.
— "Eso quiere decir que podré enfrentarme a Sendoh"— reflexionó con interés.
— ¿Escucharonesomuchachos?... Shohoku tendrá un partido de práctica contra Ryonan— comentó divertido Okuss.
— Eso significa que Hanamichi se enfrentará a Sendoh— añadió Noma.
— Eso suena muy divertido; porque Sendoh ¡Es el nuevo rival de Hanamichi en el amor!— expresó divertido Takamiya. El ejército de Sakuragi rió por eso.
— Pensé que con la partida de Rukawa a Norteamérica, Hanamichi ya no odiaría a nadie más por eso, pero quién diría que ahora es Sendoh de Ryonan su nuevo rival— pensó en voz alta Yohei Mito.
— ¡Vamos Hanamichi! ¡Que Sendoh no te deje en ridículo delante esa chica tan linda!— exclamó Okuss desde la puerta del gimnasio. Sakuragi de inmediato logró captar las risotadas de sus amigos.
— ¡¿Qué dijiste tonto?! ¡Eso no pasará, porque yo derrotaré a Sendoh!— vociferó escandalosamente el número diez. Sus amigos reían divertidos.
— ¡Amigos! ¿Quién apuesta que Hanamichi será derrotado por Sendoh?— propuso Yohei.
— ¡Yo!— pronunció al unisón el ejército. Hanamichi chirreaba los dientes furioso.
— ¡Ya! ¡Dejen de burlarse de mí, son unos miserables!— protestó el chico de cabellos rojos. Miyagi molesto por la distracción de su compañero de equipo, golpeó con su pie por las espaldas al muchacho.
— ¡Oye Hanamichi, deja de estarte distrayendo y presta atención al profesor Anzai!— reclamó el chico del pendiente.
— Pero porqué me pegas— susurró Sakuragi. Sus amigos reían ruidosamente.
— A pesar de que Gori ya no está en el equipo, Hanamichi sigue recibiendo golpes— comentó mientras se tomaba el abdomen Okuss.
— "Esos tontos siempre se están burlando de mí. Pero ya verán que derrotaré a Sendoh"— cavilaba refunfuñante el autodenominado rey del básquetbol.
La nieve caía silenciosa en la alborada de aquella jornada sabatina. El muchacho parecía cautivo de un poderoso hechizo, el cual lo mantenía sumido en el más profundo de los sueños. El no tener que asistir a la preparatoria, le permitía extender su mayor fruición: dormir. Sin embargo, el ambiente tan favorable para su deleite, comenzaría pronto a agonizar con el estrepitoso estruendo que nacía en el interior mismo de aquella residencia.
Kaede comenzó a bailar bajo las ropas que le abrigaban en sus descansos nocturnos, poco a poco iba tomando consciencia del ruido progresivamente escandaloso; condensó sus sábanas en sus oídos, pero no fue de gran ayuda, ya que las ondas sonoras parecían hacer su marcha directa hasta sus tímpanos. Rendido ya al escándalo, decidió levantarse. Sus ojos aún tacañamente abiertos, huían de la claridad que antes eludía bajo sus sábanas. Se sentó lentamente sobre la cama, tras lo cual dejó escapar un bondadoso bostezo que permitió a una lágrima perezosa escurrirse de sus ojos.
Tras la rutinaria ducha que llevaría entre sus aguas cualquier vestigio de somnolencia., aquel muchacho vistió un jeans de un claro tono celeste, acompañado de un chaleco azul marino, que dejaba en acentuada evidencia la frialdad del tono de su piel. La curiosidad lo condujo hasta el origen del molesto ruido que aún continuaba alterando la tranquilidad de la vivienda; fue así como llegó hasta la sala principal. Ahora podía comprobar con sus ojos lo que sus oídos sentían, Megan arrastraba con gran esfuerzo un enorme mueble en el interior del lugar.
— ¿Qué haces?— preguntó ocultando su curiosidad Rukawa, al ver el caos que la joven había provocado en aquella sala.
— Ah… Hola chiquillo— saludó casual Megan deteniéndose momentáneamente— Estoy cambiando de lugar los muebles, me aburrí de ver todo siempre de la misma manera— contestó la muchacha retomando su labor.
— ¿Aburrirte?— pronunció burlesco el chico de Kanagawa, la explicación de la joven le parecía absurda. Megan frunció el ceño redirigiéndole la mirada.
— Es para darle un aspecto distinto a este sitio… A las mujeres nos gusta remodelar de vez en cuando nuestras casas para darles aires nuevos… Eso es algo que ustedes los hombres jamás entenderán— espetó mientras miraba su entorno— Veamos, éste sofá podría quedar contra aquella muralla— susurró sus pensamientos. Kaede le observaba a la distancia.
— Aires nuevos— musitó aún encontrando vana la explicación de la muchacha.
— Sí, aires nuevos…— pronunció con falso enojo mientras se cruzaba de brazos— Además, se acerca navidad, y como no está papá, seré yo quien instale el árbol— añadió mientras bosquejaba mentalmente como acomodaría el lugar.
— ¿Navidad?— pronunció con imperceptible asombro.
— Claro… ¿No me digas que habías olvidado que se acerca navidad?— preguntó contrariada la chica de ojos celestes. El muchacho permaneció en silencio. Megan no prestando mayor atención siguió diseñando el nuevo orden en su mente— ¡Ya lo tengo!— prorrumpió victoriosa— Este mueble con tantos libros aburridos se irá al cuarto de visitas… Como nadie vendrá, no será gran problema. Así podré colocar en su lugar nuestro árbol— monologó entusiasta la pelinegra— ¡Manos a la obra!— exclamó ahora mientras se disponía a empujar el mueble, lo arrastró hábilmente hasta las pies de las escaleras que conducían a la habitación que Megan había dado por destino a aquel mueble. Sin embargo sus esfuerzos comenzaron a truncarse ante aquellos escalones, que impedían su fácil avanzada. Rukawa se acercó lentamente.
— ¿Quieres ayuda?— preguntó amablemente. Megan volteó contemplándolo con curiosidad.
— ¿Quieres ayudarme chiquillo?— susurró con suspicacia. Kaede le observó en silencio— Bueno, supongo que quieres hacer tu buena acción del día… No te puedo negar esa posibilidad— bromeó sonriendo divertida, el muchacho rodó los ojos mientras bufaba. Acto seguido, tomó uno de los extremos del mueble, Megan hizo lo mismo, y en completa sincronía lo comenzaron a elevar para subirlo hasta el segundo piso.
Concluida dicha tarea, regresaron a la sala. Kaede pudo volver a advertir el gran desorden que invadía el lugar y al evaluar lo voluminoso de otros estantes y sofás, decidió continuar colaborando con la joven. Fue así como lo que en un inicio se limitaba a estar en la imaginación de la muchacha, tras largas horas de trabajo en equipo, ahora se reproducía en el sitio, incluyendo a aquel árbol ornamentado de manera ostentosa por diminutas pero destellantes ampolletas le otorgaban mayor hermosura a aquel elemento tradicional de la festividad que se aproximaba.
— Al fin acabamos…— expresó con alivio Megan.
— Quedó bien— opinó en tono neutral Rukawa explorando con la mirada el sitio.
Los sofás que rodeando una gran alfombra roja de pomposa textura ocupaban la parte central de la sala; Junto a unos enormes ventanales, el comedor de oscuras maderas de tono barniz era cubierto por un gran mantel del mismo tono que la alfombra, algunas flores blancas dentro de un gran jarrón negro, ornamentaban la parte central de aquella mesa; Algunos cuadros familiares fijados en las blancas murallas, reflejaban las luces navideñas que recorrían las aristas superiores del lugar. Y la gran chimenea entregaba la calidez al hogar en aquella estación invernal.
— Gracias Kaede, sin tu ayuda no hubiera conseguido subir ese mueble y mover varios otros— agradeció amablemente, esbozando una sonrisa de medio lado en sus labios.
— No agradezcas— musitó el ex Shohoku.
— Bueno, no sé tú, pero yo muero de hambre… ¿Pedimos pizza?— propuso mientras sostenía el teléfono, Megan.
— Esta bien— respondió el muchacho, entonces la chica llamó para hacer el pedido.
Pronto llegó hasta la vivienda el alimento demandado. Megan entró a la cocina con él.
— Huele delicioso— expresó mientras inhalaba placenteramente el aroma que se fugaba de la caja. Pronto lo dejó sobre la mesa y le abrió. Kaede le observaba en silencio— Sé que no es la comida más saludable para un deportista, pero como todos los días estás haciendo ejercicio, no te hará daño si lo comes una vez— comentó mientras tomaba un trozo, haciendo un además para que el muchacho le imitara— Delicioso— pronunció sonriendo satisfecha mientras degustaba un trozo de pizza— ¿Te gustó?— preguntó a su silente acompañante.
— Sí, está deliciosa— contestó en la imparcialidad de su voz. Megan sonrió de medio lado.
— Entonces cuando se te antoje, me dices y pedimos otra— propuso mientras tomaba otra porción.
— Esta bien— musitó aún con su primer trozo de pizza en sus manos.
— "Cuando se lo propone, puede ser muy agradable… Es extraño pero hoy hemos llevado la fiesta en paz durante todo el día"— reflexionó sonriente Megan mientras tomaba un poco de bebida— Oye chiquillo— pronunció divertida. Kaede le miró con su eterna mirada de hielo— ¿Sabes?... Al verte hacer tantas jugadas todos los días en el patio, me ha entrado la curiosidad y me gustaría aprender un poco ¿Por qué no me enseñas algunas cosas?— expresó casual mientras jugaba con su bebida. Kaede se sorprendió ante las palabras de la joven.
— ¿Lo dices enserio?— preguntó con suspicacia el ex Shohoku.
— Claro que sí— respondió como si se tratara de una obviedad— ¿Por qué te parece tan raro?— interrogó con falso enojo.
— Hace un tiempo decías que te parecía algo aburrido— respondió recordando las múltiples ocasiones en que la muchacha reclamaba por tener que ir a ver los partidos de Rukawa.
— Bueno, he cambiado de opinó— musitó tomando un nuevo trozo de pizza, instando a Rukawa a que también lo hiciera, éste tomó la oferta— El vivir con un basquetbolista y ver sus partidos en la preparatoria hace que una se termine interesando… Supongo que es contagioso— bromeó sonriendo, Kaede le imitó dibujando una imperceptible sonrisa en sus labios.
— Cuando quieras— pronunció amable el ex Shohoku.
— ¿Eh?— susurró curiosa al no entender a que se refería con su frase.
— Cuando quieras te enseñaré— explicó ahora el pelinegro.
— ¿Hablas enserio?— cuestionó con asombro la muchacha. Del silencioso chico esperaba una respuesta negativa, pero obtenía inesperadamente un afirmativo.
— Claro que sí— musitó Rukawa. La muchacha se puso rápidamente de pie tomándolo de un brazo.
— Entonces empecemos ahora mismo— pronunció entusiasta. Kaede le veía perplejo— Ya no me mires como bicho raro y empecemos ya— expresó ahora tirándolo desde su extremidad.
Una vez en el patio, Kaede tomó el balón en sus manos, le dio unos cuantos rebotes mientras la muchacha le observaba.
— ¿Qué será lo primero que me enseñarás?— preguntó curiosa— Me gustaría que me enseñaras primero a encestar— opinó la chica— Al fin y al cabo es con lo que se ganan los partidos— añadió divertida.
— Como quieras— dijo el chico de Kanagawa— Observa bien como lo hago— añadió ahora, la muchacha asintió expectante. Kaede dirigió la mirada hacia la canasta, entonces corrió rebotando el balón hacia su objetivo. Una vez allí en la distancia necesaria, brincó lanzando con completa armonía el balón hacia la canasta— Eso es un tiro con salto— explicó en su tono neutro. Megan le observaba pestañando. Pronto frunció el ceño con determinación.
— Pues eso se ve muy sencillo— musitó cruzándose de brazos interesante— Es mi turno, dame el balón— añadió presuntuosa. Rukawa entregándole el balón de pique, se lo envió.
— Inténtalo— pronunció el chico de Kanagawa, Megan levantando una ceja interesante, se dirigió a la canasta. Repitiendo los movimientos de Kaede llegó hasta la zona de tiro, dio un brinco y lanzó el balón a la canasta.
— "Perfecto"—pensó sonriente la chica mientras lanzaba el balón.
— "Que tonta"— pensó contrariado Rukawa pronosticando el resultado de las maniobras tan precipitadas de Megan.
— ¡Qué!— prorrumpió perpleja la joven al ver cómo el balón paseaba por un distante costado de la canasta— ¡Oye Kaede porqué ese balón no entró si hice exactamente lo que tú hiciste! ¿Acaso me estás ocultando algún secreto chiquillo tramposo?— reclamó la chica de ojos celestes al muchacho que observaba a la distancia.
— No digas tonterías— musitó con fastidio el muchacho— Te precipitas mucho y obsesionas mucho con la canasta— explicó Rukawa a la vez que se acercaba— Entonces te olvidas cómo lanzar el balón— añadió mientras le entregaba el balón que había rodado unos metros por el patio. La muchacha lo tomó entre sus manos, Kaede tras ella comenzó a organizar sus extremidades indicándole cuál era la posición correcta para poder encestar— Dobla un poco más tu brazo— musitó el joven a lo que Megan rápidamente obedeció.
— ¿Así está bien?— susurró la muchacha dirigiéndole la mirada a Rukawa, sorpresivamente sus rostros se encontraron en incómoda proximidad. El corazón de Kaede comenzó a golpear con violencia en su pecho, a la vez que sus ojos determinantes contemplaban el rostro de la muchacha, su mirada fija logró perturbar a la joven quien permanecía paralizada ante aquellos ojos azules que concentraban su marco de visión ahora en sus ojos celestes. Aquel contacto visual logró alterar los ánimos de la joven llevándola a un inquietante nerviosismo, que era delatado por el repentino rosa que teñía sus mejillas. Aquello logró ser apreciado por el joven de cabellos negros, que ante aquel gesto de vulnerabilidad de la joven pareció sucumbir. Su mirada de hielo eterno pareció comenzar a agrietarse dando paso a una tenuemente perceptible devoción. La chica presa de la atmosfera protagonizada por el muchacho, no lograba articular palabra alguna. Cualquier intervención parecía ser detenida por la nueva expresión de Kaede. Si bien el muchacho se caracterizaba por su eterno silencio y la inmutabilidad de su mirada, ahora compartía con la joven gestos que parecían haber sido atesorados recelosamente en lo más íntimo de su ser. Una mirada era exclusivamente regalada a aquella joven. Megan intimidada seguía paralizada ante Kaede, lo único que pudo hacer fue pasar algo de saliva.
— Hola muchachos— una voz pícara les habló desde el umbral de la puerta trasera de la vivienda. La pareja con repentina sorpresa salió de su sublime momento de soledad.
— Eddie— formuló con dificultad Megan. Rukawa le dirigió una mirada fulminante— Qué haces aquí— agregó tontamente caminando hacia el pelirrojo, eludiendo al chico de cabellos negros.
— Parece que llegué en un mal momento ¿No Rukawa?— expresó mientras elevaba una y otra vez insinuante las cejas.
— No digas tonterías— espetó Kaede cruzándose de brazos y mirando el suelo a un costado eludiendo así la mirada cómplice del pelirrojo, quien sonrió con divertida malicia. El rostro de Megan fue súbitamente coloreado de rojo, el cual ocultó bajo sus cabellos inclinando su cabeza, tras lo cual aclaró la garganta.
— Bueno, como tuve que madrugar, muero de sueño, iré a descansar un poco— comunicó a la vez que volteaba en dirección a la vivienda.
— ¿Y tu entrenamiento?— preguntó con disimulado interés Kaede.
— Olvídalo— musitó sin mirarle y sin interrumpir su camino. Sin embargo pareció recordar algo — Casi lo olvido— expresó dirigiendo la mirada a Eddie— Disculpa lo de este último tiempo, fui grosera sólo por un malentendido— enunció la muchacha.
— ¿Malentendido?—susurró curioso el pelirrojo— ¿De qué hablas?— interrogó sin entender nada.
— Yo te lo explico— musitó Kaede. Megan terminó de ingresar a la morada. Una vez que estuvieron a solas, el rostro de Eddie fue invadido por una enorme y pícara sonrisa dirigida a su amigo— ¿Qué me ves?— musitó con fastidio Rukawa mirando el suelo mientras el rubor subrayaba sutilmente sus mejillas.
— No te hagas el inocente amigo— pronunció divertido el pelirrojo, causando la incomodidad del ex Shohoku.
El reloj de la estación marcaba las diez con cuarenta y seis minutos. Aquella joven sentada en un peldaño en las afueras del lugar, esperaba pacientemente la llegada del equipo de básquetbol. Su entusiasmo le había conducido con demasiada anticipación al lugar de encuentro. Pero su soledad estaría a punto de acabar.
— Señorita Akagi— una voz fácilmente reconocida por la joven le habló— Por fin me encuentro con alguien del equipo— añadió parándose frente a ella, la joven se puso de pie rápidamente al ver de quien se trataba.
— Mitsui— susurró tímida a modo de salutación.
— ¿Llevas mucho tiempo aquí esperando?— preguntó el chico de cabello azulado mientras buscaba con la mirada a algún otro integrante del equipo.
— No, sólo algunos minutos— contestó amablemente.
— Que suerte. Yo estoy aquí desde hace ya media hora— comentó el muchacho mientras se sentaba junto a la joven.
— ¿Y eso por qué?— preguntó curiosa la muchacha mientras veía inquieta como el joven se situaba junto a ella.
— Fue Arisu— espetó— Quiso traerme hasta la estación en su auto. Es algo violenta al volante, y en menos de cinco minutos ya estábamos aquí— explicó recordando el martirio que vivió como copiloto de su joven hermana. Haruko rió divertida al imaginarlo— No es gracioso— expresó con falso enojo.
— Lo siento— se disculpó sin dejar de reírse. Mitsui frunció determinante su ceño a la vez que volteaba hacia la joven.
— Ya deja de reírte— pronunció a la vez que miraba a Haruko, quien reía aún divertida. Hisashi hizo una pausa contemplando reflexivamente el semblante de la joven— "Ahora que lo pienso, es una chica agradable… Algo distraída y tímida, pero tiene buen carácter"— pensó mientras sonreía de medio lado— Aún me cuesta creer que sea hermana de Akagi— pensó ahora en voz alta. Haruko repentinamente dejó de reír.
— ¿Dijiste algo?— preguntó curiosa, Mitsui ahora notó que había reproducido sus últimos pensamientos.
— No, no dije nada— se apresuró en decir mientras tomaba su cabeza apresurado— Aún no me has dicho porqué llegaste tan temprano— distrajo la atención de la muchacha hábilmente.
— Bueno, es que estaba tan emocionada por el partido de hoy, que desperté antes de tiempo y no pude volver a dormir, entonces pude llegar antes— relató la chica de ojos azules.
— Ya veo— musitó dirigiendo la mirada hacia las personas que iban y venían.
— ¿Sabes? A pesar de que sólo es un partido de práctica, este partido me produce mucha emoción. Porque será el primer partido que jugarán contra un equipo de Kanagawa después del campeonato nacional. Eso quiere decir que sus progresos en estos últimos meses quedarán a la vista de todos— expresó emocionada la muchacha.
— "Le encanta el básquetbol…ya sé cuál es su parecido con Akagi"— pensó ahora el chico de cabello azulado dibujando una sonrisa de medio lado en sus labios.
— Es cierto que ya no están Kogure, Rukawa ni mi hermano. Pero creo que los muchachos que estuvieron tanto tiempo en la banca se han estado esforzando mucho. Y eso es porque la presencia de Sakuragi, Miyagi y tú les da confianza— añadió a su análisis sonriente.
— Tienes razón, todos hemos estado haciendo nuestro mayor esfuerzo… Es por eso que llegamos tan lejos en el Festival de los Deportes de Otoño… Es una lástima que hayamos perdido en la final— espetó.
— Pero este campeonato de invierno sé que serán los número uno— afirmó risueña, Haruko. Mitsui sonrió.
— "Me gusta su entusiasmo"— pensó divertido. El saludo de Ryota quien llegaba junto a Yasuda terminó con el diálogo de la pareja, pronto también el resto del equipo fue llegando al sitio.
La multitud esperaba eufórica el inicio del duelo de aquellos dos equipos, que hace tan sólo unos meses habían definido tan estrechamente el segundo lugar de las preliminares del campeonato estatal. El retiro de Uozumi e Ikegami por parte de Ryonan; y la partida de Akagi y Rukawa en Shohoku, causaba incertidumbre en el resultado de aquel partido de práctica. La victoria de ninguno de los dos equipos era algo que nadie podía asegurar con demasiada certeza. El sincrónico ingreso de los contendientes a la duela causó la manifestación espontánea de la muchedumbre. Los jugadores comenzaron el calentamiento previo practicando tiros desde distintas distancias de la canasta. Aquella muchacha exploraba con su mirada con extrañeza a los muchachos del equipo de Ryonan.
— "No lo veo por ninguna parte"— cavilaba preocupada— "Quizás tuvo algún problema o contratiempo"— especuló. Prontamente fijó su mirada en el entrenador de aquel equipo, quien se advertía innegablemente molesto.
— Ese chiquillo estúpido volvió a hacerlo— gruñó— ¡Ni siquiera ahora que es capitán ha cambiado su comportamiento! ¡Pero ya verá!— vociferó escandalosamente. Hikoichi se apresuró en intentar calmar sus ánimos.
— Tranquilícese profesor Taoka. Seguramente Sendoh tuvo algún contratiempo, pero llegará pronto— excusó con evidente nerviosismo a la estrella del equipo. Aquel hombre de cabellos negros tomó asiento cruzado de brazos.
— Más le vale que llegue pronto. Porque nadie esperará iniciar el partido hasta que se digne a llegar— musitó un poco más calmado. Prontamente al muchacho se le vio ingresar con calma a la cancha.
— "Ahí está"— pensó aliviada la ojiverde desde las gradas. Pronto pudo notar con gracia cómo el director del equipo regañaba al siempre relajado chico de cabellos alzados. No tardó en querer manifestarle sus buenos deseos— ¡Akira, has tu mejor esfuerzo!— prorrumpió jubilosa la muchacha. Para Akira no fue difícil distinguir entre el bullicio a la menor de los Bruce; con una sonrisa y guiño correspondió las palabras de la chica. Sakuragi quien fue el más interesado espectador de aquella escena, no pudo eludir su ofuscación.
— "¡¿Qué?!... ¡¿Acaso ella ha venido a apoyar a Sendoh?! ¡Qué humillación!"—pensó gruñendo el pelirrojo— ¡Oye Sally, porqué estás apoyando a Sendoh, en vez de estar apoyando a Shohoku!— encaró fuera de sí el número diez. La muchacha al notarlo, no pudo evitar responder del mismo modo.
— ¡Eso es algo que no te importa, tonto!—contestó cruzada de brazos, el muchacho sonrojado y frunciendo el ceño con mayor determinación contraargumento.
— ¡Entonces en qué preparatoria se supone que estás estudiando!— Sendoh no pudo evitar sonreír divertido al ver el conflicto— ¡Deja de darle ánimos a Sendoh y anima a Shohoku, es una orden!— exigió escandalosamente el auto denominado Rey del Rebote.
— ¡Yo no recibo órdenes de tontos como tú!— expresó con molestia Sally.
— ¡¿Qué dijiste?!— refunfuñó empuñando sus manos el pelirrojo. La risa divertida de Akira llamó su atención— ¡Y tú de qué te estás riendo!— reclamó acercándose amenazante al chico de Ryonan.
— ¡Cabeza de alcornoque! ¡Ya deja de estar haciendo escándalo, no estás avergonzado!— reprendió el número catorce a su compañero de equipo mientras le daba un golpe en la cabeza. Sakuragi sólo gruñó.
— ¡Oye, Sendoh!— habló Hanamichi al muchacho— Esta vez te derrotaré… Ese zorro ya no molestará, así que no te escaparás ¿Me oíste?— desafió severo. Akira sonrió de medio lado.
— Suena interesante— musitó sonriendo.
El partido pronto inició, y ya desde el comienzo se anticipaba quienes serían los protagonistas de dicho encuentro. Sendoh y Sakuragi dieron el salto inicial en la pugna por el dominio del balón. La intimidante energía del pelirrojo hacía presentir que se haría el dueño del balón, sin embargo la solidaria energía entregada en aquel brinco, le hizo llegar más alto de lo necesario, permitiéndole al capitán de Ryonan dominar el inicio del partido.
— "Uy, ese miserable me ganó el balón"— refunfuñó molesto el número diez de Shohoku.
— ¡Muy bien Akira, no permitas que ese tonto te cause demasiados problemas!— animó Sally desde las gradas. Las mejillas de Hanamichi no tardaron en tornarse rojas del disgusto.
— No puedo dejar que ese miserable se siga luciendo, no permitiré que siga llamando la atención de Sally— refunfuñó preso de su indignación.
— ¡Hanamichi, no te quedes ahí! ¡Concéntrate en partido!— llamó la atención Miyagi mientras corría por el lado del número diez.
Sendoh había dado un perfecto pase a Koshino, quien tras correr unos metros con el balón, envió el objeto a Fukuda, quien corría a la ofensiva. Su defensa había mejorado bastante, pero la capacidad de robar el balón por parte de Miyagi también se había visto fortalecida, y fue así como se lo arrebató de manera casi imperceptible a Fukuda. Corrió raudo con el balón hacia la canasta de Ryonan, el número diez, dueño de una velocidad envidiable para cualquier atleta, ya se hallaba en la zona de tiro. Y no tardó en demandar el dominio del esférico.
— ¡Ryota, pásame el balón!— prorrumpía con prisa el pelirrojo.
— ¡Hanamichi!— vociferó el chico del pendiente a la vez que enviaba con gran energía un pase. El pelirrojo recibió con solidez el balón, y giró hacia la canasta, pero alguien ahora frente a él pretendía no hacerle tan fácil su labor.
— Sendoh— susurró con leve asombro, pronto frunció el ceño con una mueca desafiante en los labios— No pensé que tan pronto tendríamos nuestro duelo, pero creo que es lo mejor. Así Sally dejará de prestarte tanta atención y se dará cuenta de quién es el verdadero genio del básquetbol— expresó mientras reía perturbado. El capitán de Ryonan le veía con perplejidad, sin embargo no tardó en hacer uso de la distracción del pelirrojo para así arrebatarle el balón.
— ¡Cuidado Sakuragi!— intentó en vano advertir Mitsui mientras era cubierto por Koshino. El pelirrojo cuando al fin se dio cuenta, Sendoh corría raudo con el balón hacia su canasta.
— ¡Oye espera, no huyas!— reclamó el pelirrojo mientras salía persiguiendo al chico de cabellos alzados. Mitsui intentó detenerlo, pero fue fácilmente esquivado por Akira, Miyagi más próximo a la canasta defendida, también fue eludido por Sendoh. Ahora corrió hasta la canasta, dio un gran brinco a la vez que aparecía Sakuragi para bloquear su jugada, cubriendo con gran presencia la canasta; sin embargo para su sorpresa, los ánimos de la estrella de Ryonan no mutaban ante la intimidante imponencia del pelirrojo, fue así como logrando burlar al pelirrojo, encestó una limpia clavada, que le otorgaba los dos primeros puntos del partido a los chicos de azul.
Una vez en el suelo, Sakuragi jadeaba pasmado sin lograr comprender la superioridad del chico de Ryonan.
— ¡Muy bien Akira, sigue así!— la voz de Sally no hacía más que incentivar el resquemor en los ánimos del pelirrojo.
Ahora el balón pasó a estar en manos de Shohoku, el capitán del equipo rojo avanzaba con sigilo buscando entre alguno de sus compañeros al más idóneo para ejecutar con éxito la ofensiva. Y fue así como en Yasuda vio al jugador más posibilidades de escurrirse del su oponente. Le dio un rápido pase de pique, el muchacho con evidente nerviosismo corrió rebotando el balón, el pelirrojo no tardó en reclamar el balón con tono amenazante a su compañero, al cual no le quedó más remedio que entregárselo. Hanamichi se apresuró en acercarse a la canasta.
— "Ya verás Sendoh esto no se quedará así"— pensó mientras arribaba a la zona de tiro— ¡Aquí va una espectacular clavada!— presentó su jugada el pelirrojo mientras daba un gran saltó para elevarse a la altura de su objetivo, sin embargo Sendoh no tardó en alcanzarle y con gran energía golpeó el balón interceptando la maniobra del chico de primer año.
— ¡Ese fue un gran bloqueo Akira!— expresó la ojiverde desde las gradas, el pelirrojo le dirigió una mirada asesina mientras gruñía.
— "Ya no lo apoyes a él, apóyame a mí"—cavilaba molesto mientras el balón seguía en juego. Para fortuna de Shohoku, quien había alcanzado el balón era el número catorce de aquel equipo, quien acomodándose rápidamente fuera de la zona, encestó una perfecta canasta de tres puntos, dejando ahora el marcador tres contra dos a favor de los rojos.
— ¡Bien hecho Mitsui!— felicitó una emocionada Haruko desde las bancas. El chico guiñó un ojo mientras levantaba un puño en señal de victoria.
— "¡¿Qué?! ¡¿Acaso Haruko también estará apoyando a Mitsui?! ¡¿Entonces ya nadie me apoyará a mí?! ¡Esto no es justo, no lo soporto!— reflexionaba molesto Hanamichi.
— ¡Sigue así Akira!— los apoyos de Sally desde las gradas molestaban al pelirrojo.
— ¡No pierdas tus ánimos Mitsui!— desde el otro lado de la cancha Haruko alentaba al tirador de triples.
— ¡Akira!— repetía Sally, Sakuragi se tapaba sus oídos rehuyendo con la mirada hacia la banca.
— ¡Mitsui!— los alientos de Haruko también molestaban al pelirrojo.
— "Esto no es justo, ya no lo soporto"— reclamaba internamente el número diez ya de rodillas tapándose los oídos— "Demonios"—se decía con su rostro invadido por gotitas de sudor producto de su ofuscación.
MUCHAS GRACIAS POR LEER, ESPERO SEA DE SU AGRADO :)
Reviews:
jorge 4: Hola! Me alegra que con mi respuesta hayas aclarado tus dudas :). Entiendo perfectamente tu visión respecto a la pareja Haruko/ Sakuragi, es bueno (desde mi punto de vista) tener flexibilidad respecto a las parejas en los fanfics, ya que permiten que quienes escribimos nos atrevamos con propuestas diferentes y no nos frustremos por posibles críticas respecto a la unión de parejas que pudieran parecer insólitas. En lo personal me gusta jugar bastante con los personajes en mis historias. Y no me aburres, al contrario, me gusta saber qué opinan respecto a los personajes quienes me leen, así que es un gusto :) . Respecto a tu pregunta en el comentario que dejaste posterior a este, sí tengo medios para comunicarme contigo. A continuación te dejo mi correo para que te comuniques conmigo, y si te acomoda más alguna otra red social, te doy por medio de ese correo ese medio. Saludos y muchísimas gracias por leer y comentar :) j. oublie_19 hotmail. com (está separado para que no sea omitido por el sitio, sólo une las partes y estará bien)
angelicacuario: Hola! Me alegra que te haya gustado el capítulo anterior :). Como bien dices, poco a poco tanto Hanamichi como Rukawa comienzan a sentirse atraídos por las hermanas Bruce, veamos como lo llevan, ya que son algo obstinados, aunque como pudimos ver en éste capítulo que acabo de dejar, el caso de Hanamichi es un poco más complejo en cuanto a su reacción, ya que es una especie de amor odio y no como el amor que sentía por Haruko que lo tenía suspirando y cohibido todo el tiempo. Eddie es muy probable que sepa sobre los sentimientos de Kaede, llevan un buen tiempo jugando básquetbol juntos y probablemente en algún momento han hablado de Megan, ese modo tan cómplice de actuar en algunas ocasiones lo delatan... En cuanto a la posición de Rukawa ante una posible relación entre Sally y Hanamichi, es muy probable que apoye a su amigo, que en ocasiones cobrará vital importancia para él en Estados Unidos. En cuanto a la reacción de Hanamichi ante la relación tan cercana de Sendoh y Sally, en este capítulo vimos que sus celos lo llevan a odiarlo, por eso es preciso que sepa la verdad, y como bien dices, es de esperar que Sally y Sakuragi se hagan pronto amigos, ya que es la única manera de aclarar la situación, ya veremos como avanzan esos dos :)... Saludos y muchas gracias por leer y comentar C:
Elena: Hola! No te preocupes por no haber podido comentar, entiendo perfectamente :) . Bueno, poco a poco iremos viendo los acercamientos de Rukawa y Megan, este mes de diciembre (en el que se está presentando temporalmente el fic) para estos personajes será de gran importancia en eso, así que paciencia ;) . Hanamichi sí, está gustando de Sally, aunque por parte de ella aún no vemos señales de correspondencia, pero el tema de su madre y Sendoh la tienen enfrascada en otras preocupaciones y no a podido notar los sentimientos del pelirrojo, pero ya veremos como avanzan las cosas para ellos ;D. Agradezco mucho tus observaciones en cuanto a la escritura y las actualizaciones :) . Saludos y muchas gracias por leer y comentar ^_^
EscarlataHoz: Hola! Me alegra que hayas encontrado emocionante el capítulo :) . Aquí dejo otro, espero te guste y muchas gracias por leer y comentar. Saludos :D
