Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.


Cumpliendo Un Sueño: Norteamérica

Capítulo #18: Reciprocidad


Un sutil suspiro de resignación se escapó entre sus labios mientras se veía en el reflejo de uno de los cristales de las ventanas de aquella cocina. La imagen de sí mismo vistiendo aquella camisa oscura y pantalón del mismo tono parecía resultarle algo estúpido, y mucho más el motivo que le inducía a sostener con delicadeza aquella plateada bandeja.

Desde el mismo instante en que le hicieron entrega de lo que sería desde entonces su nuevo uniforme laboral, se cuestionaba una y otra vez por qué había consentido la propuesta de Megan, sin embargo no luchaba por encontrar una respuesta sensata. Era consciente de que últimamente atendía las ocurrencias de la muchacha, si bien lo hacía no sin antes oponer resuelta resistencia, en algún momento terminaba cediendo ¿Por simple curiosidad? No. ¿Qué de misterioso podría tener trabajar en un local de comida rápida? Lo único que despertaba en él curiosidad, era sin duda el básquetbol, pero ahí jamás encontraría algo que hiciera referencia a su deporte favorito ¿Interés por hacer algo nuevo? Tonterías. En vez de eso preferiría estar practicando o durmiendo en su habitación. Pero eso ya no importaba, si ya estaba ahí, debía esforzarse por hacer bien su trabajo, al fin y al cabo Megan quizás tenía razón, el enviarle un detalle a sus padres para navidad podría darles a entender que a pesar de sus escuetas conversaciones telefónicas, les extrañaba y los recordaba a diario.

El cuantioso público juvenil demandante, provocaba que la actividad laboral resultase bastante ajetreada. Megan, Kaede y el resto del personal iban y venían con pedidos, platillos y cuentas. En la cocina el ruido de platos siendo lavados, el rechinar de alimentos siendo cocinados y el anuncio de que alguno ya estaba listo, eran la sinfonía natural del sitio.

— ¡Kaede!—la voz de la muchacha intentaba prevalecer por sobre el ruido ambiente. El chico volteó hacia ella— Dame eso— pronunció mientras tomaba la bandeja que Rukawa pretendía llevar hasta una de las mesas demandantes.

— ¿Qué estás haciendo?— preguntó con imperceptible desconcierto.

— Yo lo entregaré. Tú ve a tomar el pedido de la mesa cuatro ¿Quieres?— pidió indicando la mesa demandante. El ojiazul examinó suspicaz aquella mesa, en ella pudo observar a cuatro jóvenes que en ausencia de alimentos, charlaban animosamente.

— ¿Y por qué no vas tú?— masculló desconfiado mientras tomaba la bandeja antes arrebatada.

— Porque no quiero— mistó la joven compartiendo el objeto ahora con Kaede.

— Pues yo tampoco— respondió el chico de Kanagawa mientras acercaba hacia él la bandeja.

— ¡No seas así chiquillo, por favor anda tu!— prorrumpió suplicante la chica de ojos celestes, Kaede le observó con disimulada curiosidad.

— Por qué debería hacerlo— preguntó Rukawa en la neutralidad de su voz. La chica no tardó en advertir que su respuesta era la condicionante para que Kaede accediera a su petición.

— Esta bien— musitó resignada— Conozco a esas taradas— espetó con fastidio— Y no las soporto, y como sé que no van a tardar en provocarme, prefiero evitarlas porque no toleraré ningún insulto— expresó mientras empuñaba sus manos olvidando que sostenía la bandeja, para su fortuna Kaede también la sostenía. El muchacho examinó con minuciosidad el rostro de la joven, su mirada expresaba sincera abominación por las jóvenes, entonces bufó.

— Qué más da— musito mientras se volteaba dejando a la muchacha la bandeja. Megan sonrió.

— ¡Gracias chiquillo! ¡Tú sí que tienes un buen corazón!— agradeció divertida la muchacha mientras veía al ex Shohoku aproximarse al umbral que conducía hacia el restaurante. Éste al escuchar a la muchacha se detuvo sin voltear.

— Ya deja de hacer escándalo y sigue trabajando— musitó avergonzado tras lo cual continuó su camino. Megan sonrió y siguió el camino de Rukawa para hacer entrega del pedido.

— Oye galán… ¿No eres de aquí cierto?— una voz insinuante logró llamar la atención de Megan. Curiosa volteó en aquella dirección, y pudo ver a una de las muchachas hablando con bastante insinuación a Rukawa, éste se limitaba a anotar en su libreta los pedidos que habían hecho— Dinos ¿En qué lugar nacen chicos tan guapos?— preguntó mientras guiñaba un ojo. El muchacho mantuvo su silencio.

"¿Pero qué cree que está haciendo esa idiota?"— caviló con molestia Megan mientras fruncía con molestia su ceño— Con él no se meta— la irritación que repentinamente le asaltaba ante la escena, no le permitió advertir que vocalizaba sus pensamientos.

— Vamos, no seas así… Di algo— expresó suplicante la muchacha ante la apatía de Kaede.

— Ya di lo que quieres y deja de molestar— articuló con fastidio el chico de Kanagawa mientras le dirigía una violenta mirada. La muchacha ensanchó sus ojos sorprendida por aquello.

— Pero…— formuló con dificultad. Megan se apresuró en hacer entrega del pedido que traía y caminó hacia el sitio en que estaban las muchachas y Rukawa; le arrebató la libreta al muchacho y le entregó con molestia la bandeja que ahora traía vacía.

— ¿Qué estás haciendo?— preguntó con imperceptible asombro Rukawa.

— Te demoras mucho, al parecer las señoritas te están divirtiendo en exceso— pronunció con ironía la muchacha mientras alzaba una ceja sin quitar la mirada de la joven que anteriormente interrogaba al chico.

— ¡Megan!… Me gustaría decir que me alegra verte, pero esta vez fuiste algo inoportuna— expresó la muchacha sin quitar su mirada de Rukawa, éste sólo rodó sus ojos.

— Pues déjame decirte que Kaede sólo debe tomar pedidos y no hacer vida social, así que la única inoportuna aquí eres tú— refutó la mayor de las Bruce mientras posaba sus manos en su cintura.

— Pero que aburrida te has vuelto— espetó provocativa la muchacha— Espero que no se lo contagies a este chico tan guapo— añadió redirigiendo la mirada al chico de Kanagawa mientras sonreía, éste bufó fastidiado.

— Ya deja de molestarlo— gruñó entre dientes Megan sulfurada mientras su rostro se coloreaba de rojo por el disgusto.

— Pero si no lo estoy molestando, al contrario… cierto ¿Kaede?— la muchacha alzó una ceja buscando la contestación del chico, la cual fue silencio. Megan ya harta de las insinuaciones de la muchacha tomó de un brazo a Rukawa y lo arrastró hacia la cocina.

— ¡¿Pero qué estás haciendo?!— reclamó el ex Shohoku.

— ¡Me aseguro de que hagas tu trabajo!— prorrumpió fuera de sí la chica mientras soltaba con violencia el brazo de Rukawa.

— Es lo que hacía— espetó contrariado.

— ¡No me mientas! ¡Vi como coqueteabas con Trysha!— expresó irritada Megan.

— ¿Qué dices?— el asombro cada vez asomaba con mayor nitidez en las escuetas palabras de Kaede.

— ¡No te hagas el inocente que no te queda Kaede Rukawa!

— Que torpe— espetó en medio de un resoplido— Fuiste tú quien me pidió que lo hiciera— añadió más calmo.

— ¡Que tomaras sus órdenes, no que coquetearas con ellas!— refutó indignada, Rukawa le observó unos segundos en silencio.

— Está obsesionada con que tiene la razón, qué más da— musitó Kaede mientras bufaba y caminaba en búsqueda de otro pedido.

— ¡¿Qué dijiste?!— pronunció sintiéndose ofendida— "Esto no se quedará así Trysha"— pensó ahora empuñando sus manos. Pronto leyó la libreta donde se encontraban los pedidos de las jóvenes. Se apresuró en entregar el pedido de las muchachas a uno de los encargados de prepararlos.

— Por favor avísame cuando esté listo— pidió la muchacha a uno de los cocineros. Éste asintió.

Mientras tanto, Rukawa salía a atender otro pedido. No tardó en llegar a una mesa donde se encontraban dos niños acompañados por su madre.

— Buenas tardes ¿Les tomo su pedido?— pronunció educado el muchacho mientras hacía una reverencia.

— Sí, por favor— contestó sonriendo la mujer mientras acariciaba su barriga de cinco meses de embarazo— Hijos, díganle qué pedirán— ordenó la mujer mientras tomaba la carta para elegir su pedido.

— ¡Yo quiero una pizza y bebida de naranja!— expresó entusiasta el primero de ellos.

— ¡Y yo un hot dog y una soda!— prorrumpió ahora el segundo. Kaede no tardó en anotar los pedidos de los muchachos.

— ¿Y cuál será su pedido?— preguntó ahora a la mujer, quien aún se hallaba sumida en la lectura de la carta.

— Creo que podría ser una hamburguesa— Rukawa se dispuso a anotar, pero la voz dubitativa de la mujer frenó su acción— O quizás una rebanada de pastel ¡No!... mejor una pizza… Aunque pensándolo bien, creo que por mi estado lo más saludable para mi bebé sería sólo una ensalada ¡Aunque muero por un gran helado de chocolate!… ¡Ay! Estos antojos de embarazada que no me dejan en paz— pensaba en voz alta la mujer. Rukawa le veía contrariado— ¿Qué me recomienda usted?— preguntó ahora al muchacho.

— Que se decida pronto— espetó el muchacho perdiendo la paciencia.

— Es cierto… Bueno, quiero una rebanada de pastel de chocolate y un jugo de manzana por favor— pronunció ahora la mujer intentando olvidar todos sus antojos. Ahora Kaede caminó rumbo a la cocina.

En la cocina los pedidos de las rivales de Megan ya estaban listos, la muchacha caminó con ellos hasta una mesa apartada.

"Así que encuentras muy guapo a Kaede ¿eh?"— pensaba la chica de ojos celestes mientras tomaba un frasco de tocino entre sus manos— "Espero que con esto puedas volver a decir las estupideces que tu única neurona te permite nena"—añadió a sus cavilaciones la muchacha mientras abría el envase, sin embargo un efímero pensamiento detuvo su actuar— Aunque, quizás sería bueno que desahogaras todos tus sentimientos de una sola vez— murmuró mientras abría un botiquín que se encontraba justo frente a ella, y tomaba entre sus manos una pequeña botella y leía maliciosamente la palabra "Laxante".


Aquellos cuatro jóvenes caminaban por las calles de Kanagawa contemplando divertidos a su líder pelirrojo, que no hacía más que reír embelesado especulando de forma positiva sobre lo que sucedería durante el día en que junto al equipo de básquetbol celebrarían navidad.

— Te ves muy entusiasmado Hanamichi— comentó divertido Yohei.

— Claro, eso es porque le darás el obsequio de amigo secreto a Sally— agregó Noma.

— Aunque lo hiciste con trampa— aportó Takamiya.

— ¡Ay, cállate Gordo! ¡Ya les dije que no hice trampa!— reclamó el pelirrojo, saliendo de sus alucinaciones— Sólo hice un intercambio con Yasuda— añadió interesante.

— Sí, como no— espetaron al unisón los cuatro jóvenes.

— Aunque es una lástima Hanamichi, hubiese sido muy divertido que ella también hubiese sido tu amiga secreta ¿No lo crees?— opinó Okuss.

— Es cierto, aún no sé quién es el amigo secreto de Sally— masculló reflexivo el pelirrojo mientras se detenía.

— Y qué esperas ¿Por qué no ves quién es?— sugirió Yohei.

— Sí, tienes razón— musitó el pelirrojo. Entonces se apresuró en sacar de su bolsillo el papel que contenía el nombre de quién sería el amigo secreto de la ojiverde, tras lo cual lo abrió y leyó— "¿Yohei?"— su asombro lo mantuvo paralizado. Sus amigos curiosos le arrebataron el papel para leer.

— Eres tú Yohei— masculló Okuss.

— Okuss tiene razón— indicó Noma.

— Vaya coincidencia, creo que ésta vez la suerte está de parte de Hanamichi— expresó Yohei Mito mientras sonreía calmo.

— Oigan ¿Qué le pasa a Hanamichi? Se ve algo molesto ¿No creen?— opinó Takamiya mientras veía como en los ojos de su amigo una gran llamarada parecía encenderse.

— Hanamichi ¿Te sucede algo?— preguntó con sigilo Yohei— ¿Hanamichi?— replicó curioso— Vamos Hanamichi, no te pongas así… esto tiene soluc…— el pelinegro no alcanzó a terminar su frase cuando un potente cabezazo lo dejó tendido en el suelo con un gran chichón que nacía sobre su frente.

— ¡Ah! ¡Me traicionaste Yohei, por qué querías ser el amigo secreto de Sally, eso no es justo se supone que eres mi amigo, sólo eres un miserable!— reclamaba fuera de sí el pelirrojo mientras pretendía lanzarse sobre su amigo, sin embargo Takamiya, Okuss y Noma se apresuraron en sostenerlo para evitar que llevara a cabo su acción— ¡Suéltenme, son unos cobardes!— prorrumpió ante la opresión de sus amigos. Al cabo de unos instantes, el muchacho se puso de pie.

— ¿Qué tonterías estás diciendo, Hanamichi?— pronunció con sutil fastidio Yohei— Yo nunca he dicho que quisiera ser el amigo secreto de esa chica, el que le haya salido fue pura coincidencia— refutó mientras acariciaba cuidadosamente el chichón que adornaba su frente. Sakuragi detuvo su protesta de súbito.

— Ahora que lo dices, tienes razón… Porque todo fue hecho por sorteo, cómo no lo pensé antes— pronunció reflexivo el número diez de Shohoku mientras acariciaba su mentón.

— Claro que sí…— musitó ahora sonriendo divertido— Ten— articuló mientras le entregaba un pequeño papel al pelirrojo.

— ¿Y esto?— preguntó curioso Sakuragi, Yohei sonreía afable. El muchacho se apresuró en leer su contenido— "Sakuragi"

— Es el nombre de quien sería mi amigo secreto, pero como sé que te hace mucha ilusión recibir un obsequio de Sally, lo intercambiaré contigo para que así se lo puedas dar a ella— explicó Yohei.

— ¿En serio harías eso por mí?— preguntó con asombro el pelirrojo.

— Claro que sí, para eso están los amigos— contestó sonriente el pelinegro.

— Pero eso significaría que tú mismo serás tu amigo secreto— expresó ahora Hanamichi contrariado.

— Eso no importa— pronunció con su inalterable sonrisa— Es lo de menos— añadió.

"Que amable es Yohei, se está sacrificando sólo por ayudarme a conquistar a Sally… Cuando me ayudan, no puedo contener mis lágrimas"— pensaba el pelirrojo mientras dejaba escapar un emotivo suspiro acompañado por traviesas lágrimas.

— ¡Y qué dicen amigos! ¡¿Quién apuesta que Sally le obsequiará una pimienta a Hanamichi para que se pinte el cabello?!— propuso Yohei divertido.

— ¡Yo!— respondieron al unisón sus amigos.

— Eso es muy probable, recuerden que le dice Cabeza de Pimienta— opinó divertido Okuss. El ejército rió divertido despertando la furia de su líder.

— ¡Uy! ¡Maldito, sólo lo hizo para burlarse de mí!— reclamó furioso el pelirrojo.

— ¡Ya se enfado! ¡Corran!— exclamó Takamiya tras lo cual huyeron de la amenaza que representaba su amigo en esos instantes.

— ¡Esperen! ¡No huyan cobardes!— prorrumpió el número diez mientras corría tras ellos. Sin embargo una silueta que se cruzaba en su camino, fue rápidamente reconocible por el muchacho— Sa- Sally— formuló con dificultad a la vez que un efusivo tono rojizo invadía sus mejillas.

— Hola— la ojiverde saludó de manera escueta.

— Me alegra mucho verte— pronunció atolondrado el pelirrojo mientras acariciaba su cabeza— Quiero decir, que hay algo que quería decirte— corrigió de prisa.

— ¿Vieron eso? Hanamichi se encontró con Sally, quizás aproveche para invitarla— expresó sigiloso Takamiya, quien se encontraba oculto junto a sus amigos tras una muralla.

— Es cierto… Veamos cómo le va— dijo Noma expectante. Sus amigos se limitaron a asentir.

— ¿Eh?— articuló curiosa la castaña mientras se cruzaba de brazos— ¿De qué se trata?— el muchacho comenzó a explicarle sobre la actividad que club de básquetbol realizaría en Noche Buena— ¿Y por qué me invitarías tú a una celebración?— interrogó con suspicacia la menor de las Bruce.

— Este, yo… Creí que como no podrás pasarlo con tu familia, quizás te gustaría venir— contestó tímidamente mientras miraba el suelo— "Uy, estoy muy nervioso, puedo sentir como me late el corazón"— reflexionaba ansioso—Además, es en forma de agradecimiento por ayudarme con el maestro de inglés— añadió a su argumentación.

— Ya te dije que eso fue por lo de Hiroshima— contestó en medio de un resoplido— Además, esa noche tendré un compromiso muy importante, no creo que pueda ir con ustedes— agregó reflexiva mientras sentía su vientre contraerse de nervios al recordar lo que enfrentaría.

— Pero será durante el día— replicó el joven de cabellos rojos— No creo que los padres del zorro se molesten porque salgas— añadió la muchacha.

— No lo sé— musitó dubitativa haciendo una breve reflexión que pareció eterna para Sakuragi— Pero esta bien, iré…— contestó dibujando una tenue sonrisa en sus labios, el pelirrojo sonrió jubiloso— Quizás eso me ayude a relajarme por lo que sucederá durante esa noche— pensó en voz alta mientras abrazaba su vientre que no dejaba de manifestar su nerviosismo.

— ¿Relajarte por lo que sucederá esa noche?— repitió las palabras de la muchacha con curiosidad, al notarlo, la ojiverde abrió sus ojos con asombro.

— No es nada, no me prestes atención— pronunció evasiva, Hanamichi le contemplaba con suspicacia, Sally no tardó en advertirlo— Por cierto ¿Cómo estás para el extraordinario de inglés?— interrogó ahora como estrategia de evasión.

— ¿Eh?— masculló curioso— Bueno, es que este hombre tan talentoso no ha tenido tiempo para dedicarse a ese tipo de cosas— contestó mientras tomaba su cabeza sonriendo avergonzado.

— Como lo supuse, no ha estudiado nada— espetó Sally— Bueno, si necesitas ayuda, dímelo… Si quieres podemos estudiar para el extraordinario, al fin y al cabo yo te metí en este lío— expresó sin mayor expresividad la muchacha. Hanamichi no podía creer lo que estaba escuchando.

— ¿De verdad me ayudarías?— preguntó incrédulo.

— Claro que sí— musitó con sutil fastidio la castaña.

"No lo puedo creer, esto parece un sueño… Sally me está invitando a estudiar para el extraordinario con ella… Será como una cita"— pensaba embobado.

— ¿Escucharon eso? ¡Esa chica además de aceptar su invitación, quiere estudiar con Hanamichi!— comentó un sorprendido Okuss.

— Es cierto… Eso me sorprende, porque siempre se están peleando— opinó Noma.

"A pesar de eso, creo que Sally siente algo de aprecio por Hanamichi"— reflexionó sonriente Yohei, quien era el más constante testigo de las discusiones de aquellos jóvenes.


Los días avanzaron como suelen hacerlo, Rukawa los había sentido más extensos durante el último mes. Y es que su trabajo en aquel restaurante le resultaba algo fastidioso, aunque las cuasi discusiones con Megan le hacían algo más interesante el estar ahí; aunque no lo quisiera reconocer, le gustaba provocarle disgustos a aquella joven. Y su actitud al verle frente a chicas que insinuantes buscaban su atención también le divertía.

Era algo parecido a los celos…

Aún recordaba aquel primer día en aquel restaurante, cuando decidió agregarle un condimento gratuito a los pedidos de cuatro muchachas el que las tuvo demandando con insistencia el tocador.

Laxante…

Cada vez que recordaba aquel incidente, no podía evitar sonreír, y es que su impulsivo actuar le hacía gracia, y también le agradaba, aunque no lo dijera. Pensaba en aquello mientras observaba a Megan regresar del vestidor con su ropa habitual.

— Bueno… ya llegó la hora de irnos— musitó Megan mientras se detenía momentáneamente— Ve a cambiarte Kaede— pronunció apaciblemente caminando ahora hacia la cocina— Yo iré a dejar esto allá afuera— anunció mientras le enseñaba unas bolsas negras con basura, Rukawa sólo observó en silencio su salida, una vez que ella desapareció, inició la ruta hacia el vestidor para quitarse el uniforme.

Megan caminó hacia el callejón aledaño al restaurante para depositar aquellas bolsas en uno de los basureros que ahí descansaban. La oscuridad del deshabitado lugar le hizo caminar con sigilo. Una vez frente al objeto levantó con gran esfuerzo la tapa de éste, una vez conseguido aquello, volvió a tomar las bolsas y las depositó dentro del basurero. Ya realizada su última tarea dio un gran suspiro, disponiéndose ahora a retornar al restaurante.

— Hola preciosa— una voz lasciva habló a la muchacha, ésta ensanchó sus ojos con espanto. Pronto su expresión se hizo molesta por el sobresalto volteando en dirección de quien hablaba— ¿Por qué tan sola? ¿Viniste a hacernos compañía?— pronunció con evidente extravío en sus palabras, lo cual daba indicios de su ebriedad.

— Idiota— espetó con fastidio la muchacha reiniciando su rumbo.

— ¡Espera preciosa!— exclamó un acompañante anteriormente ignorada por la chica, quien ahora la retenía de un brazo— La fiesta recién empieza, no te irás… No sin nuestro permiso— sentenció firmemente el hombre, tras lo cual ambos carcajearon maliciosamente. La expresión de fastidio de la muchacha se borró de su rostro, dándole paso ahora un nerviosismo, que la llevó a intentar liberarse con desesperación de la mano opresora.

— ¡Déjame en paz!... ¡Suéltame idiota!— protestaba intentando ocultar su temor al notar que la ingesta de alcohol no había disminuido las fuerzas del individuo.

— No te hagas del rogar preciosura… Sabemos que quieres quedarte— dijo el otro mientras se acercaba a ella— Y no tengas miedo… te trataremos con mucho cariño— añadió mientras acariciaba el rostro de Megan, quien no pudo evitar lanzar una patada como respuesta ofensiva ante tal contacto que resultaba totalmente repulsivo, éste lanzó aun aullido de dolor.

— ¡Chiquilla estúpida, me pegaste!— reclamó el hombre de rodillas en el suelo.

— Vaya preciosa, si que eres violenta… Tal y como me gustan— expresó con lascivia quien aún la sostenía. Megan intentó zafarse, sin embargo éste parecía retenerla con mayor ímpetu— Ya te dijimos que no te irás nena— pronunció mientras acercaba su rostro con malicia al de la chica, ésta comenzó a sentir como su corazón se aceleraba intimidada ante los maliciosos deseos del hombre, ante ello intentó alejarse volteando su rostro con rehúso hacia un costado, sin embargo se encontró con el otro hombre quien le acorralaba ahora.

— ¡Déjenme!— vociferó con quebranto en su voz mientras que cerrando sus ojos dejaba escapar lágrimas de sus ojos.

— Suéltenla— la fría voz de Rukawa interrumpió el actuar de los abusadores. Los ojos de Megan se abrieron con asombro.

— "Kaede"— jamás pensó que su presencia podría hacerle sentir tanto regocijo.

— Vaya, creo que tenemos visitas— dijo uno de ellos mirando al muchacho.

— Y muy inoportuna— agregó el otro mientras se dirigía hacia él.

— Ya les dije que la suelten— repitió Rukawa observando con frialdad a quien se le aproximaba.

— ¿Y quién nos obliga, eh? ¿Tú?— pronunció burlescamente el hombre deteniéndose frente a él— No me hagas reí…— no alcanzó a terminar su frase cuanto una contundente patada del joven se clavó en su entrepierna, el hombre cayó automáticamente al suelo.

— ¡Qué hiciste grandísimo animal!— reclamó quien aún sostenía a Megan sorprendido por el ataque del chico.

— Suéltala…— la voz de Kaede sonaba amenazante, a pesar de eso el bandido insistió en rehusarse a la demanda del muchacho.

— Tú no me das órdenes chiquillo del demonio— replicó acercando por la cintura a la muchacha para inhalar ávidamente el aroma del cabello de la muchacha. Aquello logró alterar la calma de Rukawa.

— ¡Kaede!— prorrumpió suplicante la joven mientras nuevas lágrimas asomaban nublando su visión, no permitiéndole distinguir al otro hombre que tomando un fierro se recuperaba del golpe de Rukawa. El chico caminó rápidamente hacia Megan para liberarla, sin embargo un cobarde golpe en la nuca detuvo el actuar del muchacho— ¡Kaede!— vociferó aterrada Megan al ver que caía violentamente al piso— ¡Malditos! ¡Qué le hicieron a Kaede! ¡¿Kaede, estás bien?! ¡Despierta! ¡Despierta!— exclamaba entre ahogados sollozos la chica mientras luchaba por liberarse de los maleantes, no ahora por su bien, sino para poder auxiliar al muchacho.

— Eso le pasa por entrometido— expresó triunfante el ejecutor del golpe dejando caer el fierro junto al muchacho— Ahora… Sigamos nuestra fiesta. Te hemos hecho esperar mucho preciosa— agregó sarcásticamente aproximándose a la mayor de las Bruce, quien cerró sus ojos con desagrado. Sin embargo, la cercanía de los hombres parecía extenderse o pausarse; Megan abrió lentamente sus ojos y pudo verlo…

— ¡Qué estás haciendo mocoso!— reclamó en el aire el hombre que era elevado por el cuello por el muchacho.

— Kaede— Megan esbozó una amplia sonrisa en sus labios al comprobar que el chico se encontraba bien a pesar del violento golpe recibido.

— ¿Tú fuiste quien me golpeó?— preguntó en la eterna neutralidad de su voz.

— ¡Tú te lo buscaste! ¡Suéltalo!— exigió quien sostenía a Megan.

— No quiero— respondió escuetamente, tras lo cual golpeó enérgicamente el abdomen del hombre dejándolo sin aire, éste tocía insistentemente. Ahora lo dejó caer violentamente para lanzarle una patada que lo dejó abrazando inconsciente uno de los basureros. Kaede dirigió una violenta mirada a quien sostenía a Megan.

— Qué me vez así… No te tengo miedo— espetó sosteniendo con mayor energía a la chica, lo cual le hizo soltar un sutil alarido.

— Suéltala— repitió. Al notar que dentro de los planes del hombre no estaba dejar libre a la muchacha se aproximó y le lanzó un puño al rostro, sin embargo en un rápido y acobardado movimiento, éste usó a Megan como escudo. Y antes de que Kaede pudiera evitarlo, golpeó enérgicamente una de las delicadas mejillas de la muchacha, quien con sus ojos entrecerrados cayó inconsciente. Los ojos de Kaede se abrieron en su máxima extensión— ¡Mira lo que me hiciste hacer idiota!— recriminó, tras lo cual se agachó para socorrer a la muchacha— Megan… ¿Estás bien? ¡Responde!— repetía mientras la sacudía desde los brazos buscando con urgencia una respuesta. Una risa burlesca interrumpió su acción.

— Después de ese golpe de seguro la mataste— espetó — Es una lástima, tenía mejores planes para ella— añadió guiñándole un ojo. Rukawa frunció el ceño.

— Todo esto es tu culpa— masculló poniéndose rápidamente de pie, y sin permitirle reacción alguna, le dio una fuerte patada en el abdomen y antes de que pudiera caer, añadió un puñetazo en el rostro, dejándolo sin defensa. Una vez comprobado que ambos se encontraban sin oportunidad de contraofensiva, se apresuró en regresar junto a Megan.

— Megan ¿Estás bien?— preguntó mientras la sostenía con delicadeza. Los ojos de la chica se comenzaron a abrir pesadamente.

— Kaede— pronunció débilmente mientras sonreía del mismo modo.

— ¿Estás bien?— preguntó el muchacho preocupado, ésta asintió. Ahora Rukawa la tomó entre sus brazos para cargarla hasta el restaurante.

— No— susurró deteniendo el actuar del chico, quien le miró extrañado— Puedo hacerlo sola— añadió aún débil.

— Como crees— musitó Kaede— Fue mi culpa. Déjame hacerlo— añadió, Megan no insistió en su objeción y ahora se abrazó a su cuello.

Una vez dentro del restaurante, Rukawa sentó a la muchacha sobre una silla, tras lo cual fue en búsqueda de hielo para aliviar la hinchazón que le surgía en la mejilla a Megan. La joven le observó prontamente regresar. La chica le contempló sonriente, verle tan preocupado por ella, si bien no en tales circunstancias, le gustaba. Una sensación de humedad en sus manos sacó de sus contemplaciones a la joven, observó curiosa las palmas de sus manos y vio con asombro que estas estaban bañadas en sangre.

"¿Qué es esto?"— se preguntó con espanto. Tras un rápido examen pudo notar que no pertenecían a una herida propia, observó a Rukawa, y entonces lo pudo ver: un solidario torrente sanguíneo se escurría desde su nuca. Al parecer el golpe propiciado con el fierro en su cabeza había sido más potente de lo que el mismo muchacho podía advertir, o quizás la preocupación por Megan le había hecho ignorarlo.

— ¡Kaede!— pronunció con dificultad mientras se ponía de pie. El muchacho volteó curioso— ¡Estás herido!— añadió mientras se acercaba alarmada.

— ¿Qué dices?— preguntó de manera neutra mientras tocaba su nuca, no tardando en sentir su humedad, acto seguido miró su palma y esta estaba empapada en su propio líquido vital.

— Siéntate aquí— dijo Megan mientras lo arrastraba hasta una silla.

— ¿Qué estás haciendo?— preguntó contrariado.

— Tengo que vendarte esa herida… Mira como estás— musitó mientras observaba la cabeza del ojiazul.

— Eso no importa, tu cara está peor— masculló Rukawa intentando ponerse de pie, pero Megan le retuvo.

— Ni lo intentes— pronunció seria— Mi cara ya está bien— argumentó, Kaede le observó con suspicacia— Además… Golpeas como una nena— bromeó sonriendo de medio lado. Rukawa dibujó una imperceptible sonrisa en sus labios mientras negaba con la cabeza.

"Que necia"— pensó mientras le veía desaparecer.


MUCHAS GRACIAS POR LEER, ESPERO SEA DE SU AGRADO :)

N/A: Mil disculpas! Sé que prometí que éste capítulo estaría para el lunes ya pasado, sin embargo me resultó imposible cumplirlo u.u

Reviews:

jorge 4: Hola! Me alegra que te haya gustado el capítulo :). Hanamichi siempre consigue lo que quiere xD, aunque sea matando con la mirada xD... con Sally de a poco irán avanzando, poco a poco hay más treguas, ya no pelean como al principio, y creo que ella tampoco quiere pelear toda su vida con Hana xD... Sobre tu correo, lamento informarte que no llegó a destino :( , creo haber detectado el problema, y es que la página omite el arroba, que va en éste caso antes de la palabra hotmail. Y por eso no llegó... pero te pido que por favor me mandes tu mensaje nuevamente agregando el arroba que aquí se omite, para poder responderte, espero que ésta vez si te resulte :). Saludos y muchísimas gracias por leer y dejar tu comentario :)

angelicacuario: Hola! Me da gusto que te haya gustado el capítulo :) Debo confesarte que la idea de que Sally y Hanamichi estudiaran juntos no había pasado por mi cabeza, pero gracias a tí, será un nuevo condimento en el capítulo siguiente ;) así que te lo agradezco! Uff, la noche de navidad se viene cargada de emociones, habrá mucho que ver en ese capítulo, de hecho me estoy debatiendo si lo hago escribo en más de un capítulo relatando por ejemplo en uno "La navidad de Megan" "La navidad de Sally" "La navidad en Shohoku"... eso está en veremos xD. Rukawa y su trabajo... un caso! xD entre lo poco sociable y las locuras de Megan... uff! será un caso xD y aprovecho de agradecerte también por lo de la clienta indecisa, que también lo añadí por tu comentario :). Y Eddie...bueno, si bien no escuchó nada en concreto, siempre ha sospechado de Billie, pero hay que sorprenderlo acusándose directamente... Muchas gracias por leer y comentar amiga, saludos :)

Erik: Hola! Que gusto verte retomando este fic después de mi larga ausencia :D! Agradezco mucho que quieras seguirla leyendo :) Un saludo y muchas gracias por comentar.