Capítulo 3:

RECUERDO:

Sentí mi corazón encogerse mientras caminaba hacia el estrado, miles de miradas sobre mí, me coloqué al lado izquierdo de Effie, Gis aún en mi hombro.

-Vaya, vaya, así que nuestro tributo femenino tiene un Daimonion –dijo Effie con sorpresa –Pero bueno, ¡Ahora toca elegir al tributo masculino! –se dirigió a la urna con los nombres de los chicos, hizo la misma ceremonia de siempre y volvió a mi lado con el papel en la mano:

-¡Cory Prout! –anunció con entusiasmo. El nombre no me sonaba, pero el apellido sí, del Sr. Prout, el carnicero.

Un chico rubio de contextura delgada avanzó desde el grupo de los chicos de 17 años, caminando lentamente al escenario colocándose al lado derecho de Effie.

Nos indican a Cory y a mí que nos estrechemos la mano, Effie retrocede y giro para estrechar mi mano con la de él, ambos temblando.

Nos volvemos para mirar a la multitud, cierro los ojos un minuto intentando calmarme para que no cambien de color, el himno de Panem comienza a sonar, inhalo y exhalo lo más silenciosamente que puedo y una vez estoy más calmada abro los ojos de nuevo.

En cuanto el himno termina nos ponen bajo custodia y nos llevan dentro del Edificio de Justicia.

Una vez dentro, me conducen a una sala y me dejan sola. Una vez me siento en el sofá mientras hago lo posible para calmarme, necesito aprovechar estos minutos que vienen, este es el tiempo que se nos concede para despedirnos de nuestras familias.

Las primeras en entrar son mi madre y Prim, Prim llora mientras corre hacia mí y me abraza, mi madre nos abraza a las dos:

-¿Dónde está Papá? –le pregunto a mi madre.

-Dijo que quería entrar solo, tiene algo importante que decirte –respondió mirándome, sus ojos llenos de lágrimas.

-Las quiero a las dos –les dije abrazándolas de nuevo –Y a ti también pequeño –acaricié el vientre apenas visible de mi madre.

-Intenta ganar –dijo Prim.

-Lo haré, te lo prometo –le aseguro mientras le secó las lágrimas que caen por sus mejillas.

En ese momento un agente de la paz aparece para comunicarnos que se ha acabado el tiempo, nos abrazamos tan fuerte que duele.

Ambas salen y vuelvo a quedar sola con Gis.

Me seco las lágrimas con el dorso de la mano, pero en cuanto mi padre entra en la habitación vuelvo a llorar con más fuerza aún:

-Shhh, tranquila cariño –se acerca a mí y me abraza. Me toma unos segundos normalizar mi respiración y dejar de llorar, mi padre se arrodilla frente a mí y me mira seriamente:

-Ahora, dime, mientras estuviste en la plaza y camino aquí ¿Gis cambió de forma? –lo miré confusa, pero me apresuré a responder:

-No, se mantuvo siempre en forma de hurón ¿Por qué? –

-Hija, escúchame atentamente, nadie además de tu madre, Prim y yo sabemos que el sigue cambiando de forma, mientras te encuentres en el Capitolio haz que se mantenga en forma de hurón, una vez en la arena esa será una ventaja para ti, los demás tributos no lo verán venir –

-¿Qué hay de Haymitch? Es mi mentor –pregunto.

-Sólo si se encuentra sobrio, y escúchame Katniss, no dudes, eres fuerte, si hay un arco en la Arena has que Gis lo atrape y ocúpalo con inteligencia –

-¿Y… que sucede si tengo que… matar…? –lo miró asustado, el suspiró:

-Haz lo que tengas que hacer para volver a casa, cariño –asentí, el me abrazó: -Tranquila, te quiero mucho, no lo olvides –

-También te quiero –dije abrazándolo más fuerte, mientras volvía a llorar.

-Y Katniss, no dejes que ellos te cambien, sigue siendo tu misma sin importar lo que suceda –

-Está bien –me besó la frente y entonces entró el Agente de Paz anunciando que se había acabado el tiempo.

FIN RECUERDO.