Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.
Cumpliendo Un Sueño: Norteamérica
Capítulo #24: Una nueva forma de amar
Había anochecido. Él había pasado toda la tarde encerrado en su habitación. Después de discutir con Megan lo que menos se le antojaba era encontrársela. Fue así como esperó un poco más allá de la medianoche para bajar a comer algo.
Entró a la cocina, y enorme fue su sorpresa al ver que allí estaba la muchacha, haciendo de su única compañera una taza de café. Al notar que alguien arribaba alzó la vista. De manera automática el muchacho se dispuso a regresar por donde había llegado.
— ¡No, espera!— la joven se puso de prisa de pie. Rukawa le miró con el rabillo del ojo.
— ¿Qué quieres?— preguntó fríamente.
— No te vayas— pronunció de manera suplicante— Quédate— añadió. El muchacho volteó hacia ella, observó su rostro con suspicacia. Primero le dice que cree más en su amiga que en él, y ahora le pide que se quede ¿A qué estaba jugando?
— No quiero— contestó encaminándose hacia la salida.
— ¡Kaede!— en cuanto escuchó a la muchacha decir su nombre, una mano le retuvo— Por favor— suplicó. El muchacho le observó con asombro. En sus ojos se reflejaba genuino arrepentimiento.
— Esta bien— musitó.
Pronto estuvieron sentados a la mesa de la cocina.
— No quisiera que lo que dije por la tarde afecte lo nuestro— pronunció cabizbaja la chica de ojos celestes. Rukawa le miró de medio lado— No es algo que realmente crea… Lo dije sin pensarlo— añadió en medio de un suspiro.
— Entonces ¿Por qué lo hiciste?— cuestionó el muchacho de manera neutral.
— Estaba confundida— contestó sin mirar a Rukawa.
— ¿Confundida?— el pelinegro parecía no entender nada.
— El otro día hablé con Bianca— relató. El chico le escuchó en silencio— Y le he contado que tú y yo, somos novios—añadió, su voz se tornó grave— No reaccionó nada bien. Cree que la he traicionado… y eso me ha dolido mucho— alzó la mirada mientras lágrimas florecían en sus ojos.
Rukawa le contempló en silencio. Al parecer Eddie estaba en lo cierto. Bianca había tenido que ver con el extraño comportamiento de Megan. Ahora entendía el porqué de su actitud tan evasiva. Ahora también entendía el porqué salía muy temprano por la mañana y volvía tarde por la noche. Quería ocultar su tristeza. El porvenir de aquella muchacha de ojos grises para Rukawa le era indiferente. Ni ella ni sus sentimientos eran algo que le importasen. Pero a Megan si le importaban, y contra eso no podía hacer nada.
— ¿Estás arrepentida?— preguntó fríamente Rukawa, la chica le observó curiosa mientras secaba sus lágrimas.
— ¿Qué?
— Que si te arrepientes de ser mi novia— explicó impávido. La muchacha abrió sus ojos con asombro.
— No… No, Kaede— negó de manera automática— No estoy arrepentida— pronunció ahora mientras tomaba las manos del muchacho— Es sólo que…
— Tu amiga te está manipulando— Rukawa concluyó la frase con molestia.
— ¡¿Insistes con eso?!— la joven de ojos celestes se puso de pie mientras fruncía el ceño.
— Es lo que creo, y no cambiaré de idea— articuló el ex Shohoku desde su posición. Megan le contempló en silencio unos segundos. La expresión inflexible del muchacho le indicaba que efectivamente no cambiaría de parecer. Y ella tampoco lo haría.
— Como quieras— espetó, el chico le miró con el rabillo del ojo— No tienes remedio— añadió alzando una ceja— Supongo que podemos convivir con una diferencia de opinión— añadió sonriendo de medio lado. Rukawa le observó en silencio— ¿Me perdonas?— preguntó parándose frente al muchacho, quien le contemplaba con suspicacia, los enormes ojos celestes de la joven que invadieron su panorámica le hicieron sentenciar.
— Que más da, siempre ganas— musitó. La muchacha rió efusivamente mientras se lanzaba a los brazos del chico, quien correspondió el abrazo serenamente.
— Por un momento creí que no me perdonarías, eres un chiquillo malo— expresó la muchacha mientras le miraba a los ojos con falso enojo.
— Que tonta— articuló Kaede, la pelinegra sonrió gustosa, tras lo cual le besó con entusiasmo, el chico correspondió. Después de unos instantes Megan se separó unos centímetros del joven. Sus ojos celestes vibraban emocionados mientras contemplaban la mirada ahora mansa de su novio. Y es que la muchacha no podía evitar sentir sus sentimientos acrecentar ante la expresividad tan atípicamente cálida de su novio. Expresividad que tan sólo le pertenecía a ella.
Y ella lo sabía…
El joven ahora acarició delicadamente una de las mejillas de Megan, quien al sentir la calidez de su mano cerró sus ojos sintiéndose prendada. Ahora fue él quien le besó.
Pero más sereno…
La ductilidad con que el muchacho acarició sus labios, fue seguida por Megan. El silencio nocturno les ayudó a sumergirse en su actuar y deleitarse con mayor profundidad en los labios del otro. Sus respiraciones lentas y cálidas eran compartidas por la pareja. A la vez que sus corazones latían imperceptiblemente para ambos. Rukawa atrajo por la cintura a su novia para sentirla más cerca. La joven a la vez se aferró a su amplia espalda. El sugerente contacto de sus cuerpos, logró alterar ahora la tranquilidad de sus corazones, los que comenzaron a golpear con energía en sus pechos, a la vez que sus lenguas demandándose mutuamente, se entrelazaban en sus bocas. La urgencia de amor llevó al adolescente a ponerse de pie sin divorciarse de Megan. La elevó rápidamente para sentarla sobre la mesa donde recientemente conversaban. Continuaron besándose, frenéticamente. Una de las manos de Kaede abandonó la cintura de la chica, para acariciarle una de sus desnudas rodillas, desde allí comenzó a explorarle hacia el norte de su cuerpo.
— Kaede— pronunció la muchacha sobre los labios del muchacho, este continuó besándole— Kaede— repitió alejándose de los labios de su novio, este le miró fijamente— Es muy pronto— añadió en medio de sutiles jadeos. El muchacho bajó la mirada.
— Lo siento— articuló alejándose suavemente.
— Descuida— susurró Megan sintiendo la calidez que se sembraba en sus mejillas. Ahora bajó de la mesa sintiéndose algo apenada— Ya es tarde, me iré a la cama— añadió retirándose rápidamente hacia su habitación— Hasta mañana— añadió sonriendo forzosamente.
— Hasta mañana— respondió el muchacho, quien le vio desaparecer tras el umbral de la cocina. Rukawa se dejó caer sobre una silla mientras se concentraba en apaciguar sus emociones, que después de aquel incidente, le harían desear una nueva forma de amar.
En Kanagawa ya era de mañana. Las campanas no tardarían en anunciar el inicio de una nueva jornada académica. Aquel chico de cabellos rojos caminaba rumbo a su salón en compañía de su fiel amigo.
— Me pregunto si hoy vendrá Sally a la preparatoria— expresó el pelinegro con su mirada en el techo— Creo que tu visita le pudo haber dado ánimos ¿No lo crees Hanamichi?— habló ahora a su amigo.
— No Yohei, hoy no vendrá— contestó seriamente el número diez.
— ¿Mmh? ¿Y por qué estás tan seguro? ¿Acaso ella te lo dijo?— preguntó curioso, Mito.
— Sí, ella me lo dijo— contestó escuetamente a la vez que ingresaban a su salón. Y tal como el pelirrojo lo había anticipado, la muchacha no estaba allí.
— Vaya, sí tenías razón— musitó Yohei— ¿Y te dijo por qué no vendría esta vez?— interrogó curioso.
— Se verá con Sendoh— respondió mientras se sentaba en su lugar.
— Ya veo— susurró pensativo el amigo del pelirrojo— "Me sorprende que Hanamichi haya respetado la decisión de Sendoh de no contarle a Sally que está viviendo en su casa… Por lo general él hubiera utilizado esa situación para llamar la atención de esa chica"— reflexionó mientras imaginaba al pelirrojo alardeando su "buena voluntad" para conquistar a Sally— "Creo que esta vez es enserio amigo"— sonrió al reconocer la nueva forma de amar en Sakuragi. El maestro de historia no tardó en llegar al salón, por lo cual la conversación llegó a su fin.
Megan caminaba en solitario por los pasillos de la preparatoria. Sería la primera vez que se reencontraría con Bianca después de su discusión. Con Rukawa había logrado superar el conflicto que había surgido en torno a ella. Pero entre amigas la situación era distinta. La chica de ojos celestes entró en la sala donde se reuniría con su banda. Allí encontró a sus integrantes, salvo a una.
— ¿Y Bianca?— preguntó extrañada.
— Hola Megan— saludó una de ellas— Ella dijo que hoy no podría venir al ensayo— contestó con sigilo ahora a la interrogante de la mayor de las Bruce.
— ¿Y te ha dicho por qué no vendrá?— cuestionó.
— No, sólo dijo que no vendría— contestó la otra muchacha. Megan permaneció algunos instantes pensativa.
— "Aún debe estar afectada"— caviló bajando la mirada— Bueno, entonces hoy repasaremos sólo nosotras— caminó hacia sus compañeras, quienes le observaban perplejas ante la reacción de su líder, quien ante la ausencia de una de las miembros de la banda, sagradamente regañaba ofuscada. Pero ahora, no manifestaba molestia alguna.
En Shohoku el entrenamiento había comenzado. Todos sus integrantes calentaban entusiastas. Incluso el par de grandulones, entorno a quienes se posaban las miradas curiosas de los muchachos, quienes no terminaban de asimilar el parentesco con el capitán del equipo.
Unos elongaban, otros trotaban, mientras otros practicaban canastas. La actividad inicial pronto fue observada por el director del equipo, quien ingresó acompañado de su vaso de café.
— ¡Director Anzai!— saludó Ayako al ver llegar al hombre, Haruko que estaba junto a ella, le siguió en el encuentro al anciano.
— Oh, hola Ayako— correspondió el hombre.
— Que gusto nos da verlo, profesor Anzai— expresó entusiasta la chica de risos. Miyagi, quien constantemente buscaba con la mirada a la muchacha, logró notar la presencia del hombre, por lo que se apresuró en llegar hasta él.
— Buenas tardes, profesor— saludó educado mientras hacía una reverencia.
— Hola, joven Miyagi— pronunció el hombre— Por favor, reúne al equipo— solicitó.
— Sí, señor— respondió y de inmediato llamó a los muchachos, quienes no tardaron en encontrarse frente a ellos.
— Hola Gordito— saludó Hanamichi mientras caminaba hacia él— ¿Cómo haz pasado navidad? Mmh… creo que ha crecido, de seguro comiste en exceso, Gordo— expresó divertido mientras masajeaba la papada del anciano. Todos veían espantados la escena.
— ¡Hanamichi, deja al profesor!— reclamó Miyagi.
— ¡Eres un insolente, Sakuragi!— añadió Mitsui mientras auxiliaban a su director.
— Déjenlo, no lo hizo a propósito— pronunció calmo.
— ¿Quién es ese señor, Ryo-chin?— preguntaron curiosos los gemelos.
— Chicos, él es el profesor Anzai, nuestro entrenador— explicó la manager.
— Oh— pronunciaron sorprendidos— Mucho gusto señor— dijeron mientras hacían solemnes reverencias.
— Veo que tenemos nuevos integrantes— expresó el anciano.
— Sí, profesor— pronunció Ryota— Ellos son Goro y Juro Miyagi… mis sobrinos— aún le costaba trabajo asumir la presencia de los muchachos en Shohoku. Su inconsciente insolencia le hacía quedar en ridículo, algo que odiaba.
— Me da mucho gusto tenerlos dentro de nuestro equipo— expresó serenamente el profesor Anzai.
— ¡Sí, porque queremos ir al campeonato nacional!— expresaron entusiastas. La escandalosa risotada del pelirrojo acabó con en diálogo.
— Que tontos… Para llegar al campeonato nacional sólo necesitan a este talentoso, ustedes sólo perderán su tiempo— pronunció presuntuoso tras lo cual volvió a reír.
— Que tonto— espetó Mitsui.
— Bueno muchachos, ahora jugaremos un partido de cinco contra cinco— indicó el hombre, tras lo cual designó a los equipos.
— El primer equipo estará formado por Sakuragi, Kakuta, Miyagi, Yasuda y el joven Kuwata— enumeró.
— ¡Sí!— respondieron al unisón, tras lo cual vistieron las camisetas rojas entregadas por Ayako.
— "Que suerte que en mi equipo no están Juro y Goro"— pensó aliviado el capitán.
— El segundo equipo estará formado por Mitsui, Shiozaki, Ishii y los jóvenes Miyagi— indicó ahora Anzai.
— ¡Sí!— pronunciaron al unisón, resaltando el tono infantil de los gemelos.
Pronto los equipos estuvieron medio de la cancha, Hanamichi saltaría por los rojos, mientras que Juro, saltaría por los blancos.
— "No sé si deberíamos confiar en ese grandulón, seguro Sakuragi le ganará el salto"— pensó Mitsui.
— Espero que no tengas tantos ánimos, mastodonte… Porque a este hombre le llaman el rey del salto y voy a derrotarte— presumió el pelirrojo frente a su contendor le veía con inocente admiración.
Pronto Ayako estuvo en el centro con el balón, lanzándolo al cielo. Ambos muchachos brincaron para dar inicio al duelo.
— "Tonto"— pensó burlesco Hanamichi al notar que lograba mejor posición que Juro, sin embargo al prestar mayor atención a su rival, le hizo perder de vista el balón, el cual ahora descendía ante sus ojos, siendo golpeado por el gemelo— "¿Qué?— se preguntó perplejo.
— ¡Hanamichi, eres un tonto!— reclamó Ryota mientras corría hacia Mitsui, quien de improviso recibía el balón.
— ¡Lo tengo!— Mitsui corrió por la cancha en búsqueda de algún compañero, pronto vio a Ishii, pero la marca de Sakuragi le impidió darle un pase. El chico de cabello azulado disminuyó su velocidad al comprobar que Kuwata y Yasuda cuidaban la canasta, buscó algún compañero, pero en vez de ello, se encontró con Miyagi, quien de manera imperceptible tocó el balón arrebatándoselo.
— ¡Hanamichi!— exclamó alertando al pelirrojo de su pase, este recibió de prisa el balón y corrió hacia la zona de tiro correspondiente, allí no tardó en encontrarse con los gemelos que cuidaban risueños la canasta.
— Aunque sean dos, no podrán detenerme ¡Tontos!— prorrumpió el número diez mientras saltaba para encestar una clavada, sus rivales se opusieron ante su objetivo como un verdadero muro humano— "No me vencerán"— pensó desafiando los cuerpos que le impedían. Todos observaban expectantes la jugada.
Goro, tocó suavemente el balón con la punta de su dedo índice, tal cual había visto hacerlo hace unos instantes a su tío, haciendo al balón vagar por la zona de tiro.
— ¡No estés jugando Hanamichi!— reclamó Ryota mientras recibía un pase de Kuwata, que había logrado rescatar el balón.
— ¡Malditos!— gruñó el pelirrojo mientras veía a Miyagi correr a la zona de tiro, sus sobrinos le aguardaban, el chico del arete brincó mirando fijamente a sus opositores, mientras bajaba el balón para entregárselo a Hanamichi en una finta, pero alguien más se quedaba con el balón.
— Mitsui— susurró con asombro Miyagi.
— Ese truco ya lo conozco, Miyagi— expresó el tirador de triples, tras lo cual corrió de retorno a la canasta correspondiente. Una vez en la línea de triples, lanzó el balón para ejecutar su especialidad, sin embargo, el objeto chocó en la canasta.
— ¡Un rebote!— alertó alguien, Hanamichi se apresuró en prepararse para recuperar el balón, al ver que regresaba al suelo, brincó para tomarlo.
— ¡Es mío!— pronunció mientras sus manos bordeaban el objeto, pero enorme fue su sorpresa cuando otras manos se adueñaban de el.
— ¡Hermano!— uno de los grandulones le entregaba el balón al otro, el último encestaba con estruendo una clavada, todos observaban perplejos la escena.
— "No es posible"— pensó atónito el pelirrojo. Anzai desde su banca observaba con interés a los hermanos Miyagi.
— Me ha sorprendido que hayas venido a verme, justamente yo quería pedirte que nos viéramos— expresó la muchacha mientras tomaba té frente a su hermano en la sala de los Rukawa.
— Y a mí me ha sorprendido más aún que estés a estas horas aquí, creí que estarías en clases— pronunció casual el chico de Ryonan, fingiendo no saber nada sobre sus ausencias a Shohoku.
— Pues veras…— masculló la muchacha fijando su mirada en el suelo— No me he sentido muy bien para ir a la escuela. Ya sabes, no es fácil darse cuenta que vine sólo a hacer el ridículo a Japón— musitó afligida. Sendoh abrió los ojos con asombro.
— No digas eso— expresó como si Sally le hubiera ofendido con sus palabras— No hiciste el ridículo— pronunció mirándola a los ojos— Ella lo hizo desde el mismo momento en que las abandonó, nuestra madre es quien ha hecho el ridículo, tú nunca— dijo con plena convicción reflejada en su mirada. Sally le observaba con asombro en silencio. Admiraba la fortaleza de su hermano. Desde siempre se había comportado de forma amable con ella, incluso cuando aún no descubrían su lazo. Era un chico fuerte, y siempre lograba sacarla de sus angustias.
— Gracias— susurró dibujando una serena sonrisa en sus labios.
— ¿Qué?— masculló sin entender nada.
— Gracias Akira, por siempre estarme animando, sin ti no lo hubiera soportado— expresó bajando la mirada.
— No tienes que agradecerme, es mi deber como hermano mayor ¿No crees?— sonrió amable, Sally rió sutilmente— Ahora quiero que me prometas que no volverás a faltar a la preparatoria— pronunció calmo.
— Pero Akira…— intentó excusarse.
— Nada de peros… Debes asistir— refutó sin abandonar su amabilidad— Estar todo el día pensando en eso no te hará bien— añadió sosteniendo con su mano el rostro de su hermana para verle a los ojos. Sally reflexionó unos instantes en silencio. No quería prometerle a su hermano algo que no estaría segura de cumplir. Sendoh esperaba serenamente su respuesta.
— Y… ¿Me lo prometerás?— inquirió esperanzado.
— Esta bien… tu ganas— espetó Sally sonriendo. Akira sonrió victorioso— Sí que haces bien el papel de hermano mayor— bromeó la muchacha, ambos rieron divertidos.
Aquellos cinco muchachos jadeaban en medio de su desconcierto. Permanecían en silencio mientras contemplaban atónitos a los vencedores. Y es que Kakuta, Yasuda, Kuwata, Sakuragi ni Miyagi podían creer que el par de gigantones de mirada atontada e infantil pudieran ser el factor clave de la victoria del equipo contrario.
— ¡Viva! ¡Viva! ¡Hemos ganado! ¡Hemos ganado!— celebraban una y otra vez los gemelos mientras brincaban como dos infantes.
— Vaya Miyagi, creí que ese par me causarían problemas, pero fueron de gran ayuda, quien lo diría— expresó el chico de cabello azulado mientras le tocaba amistosamente un hombro al capitán— Lamento que tengan que quedarse a limpiar el gimnasio— añadió burlesco— ¿No es así, Sakuragi?— se dirigió ahora al pelirrojo, quien había estado diciendo durante todo el partido que sería el equipo de Mitsui quien pagaría el castigo. Hanamichi sintió la sangre subir a su cabeza ante las burlas del tirador de triples.
— ¡Ah, Ryoyta! ¡Por qué no me advertiste que los mastodontes se combinaban para jugar!— reclamó escandalosamente el número diez a su amigo.
— ¡Pues yo tampoco lo sabía, creí que sólo era un capricho!— respondió fuera de sí el chico moreno.
— ¡Eres un tonto!— prorrumpió Hanamichi. Ayako les golpeó con vehemencia en la cabeza con su inseparable abanico de papel.
— Auch… Ayako, por qué me pegas— susurró el pelirrojo mientras se acariciaba la cabeza.
— ¡Hanamichi Sakuragi, no pueden estar peleándose por eso!. Deberían estar contentos de que han aparecido nuevos jugadores para nuestro equipo ¿No lo creen?— expresó dirigiéndose ahora también a Ryota.
— ¡Sí! Ayako tiene la razón— pronunció atolondrado el capitán mientras sus mejillas se volvían de color rosa. Sakuragi gruñó molesto.
— ¡No necesitamos más jugadores! ¡Con este genio basta y sobra! Porque soy el único, el talentoso y el rey del básquetbol ¡Hanamichi Sak…!— la manager acabó con las presunciones del pelirrojo con un nuevo abanicazo.
— ¡Ya deja de estar presumiendo!— regañó. Todos se largaron a reír.
Pronto todos fueron a los vestidores, salvo quienes habían perdido el partido, los cuales debieron cumplir el castigo.
Aquel chico de cabello azulado pronto estuvo listo. Tomó sus pertenencias y salió del gimnasio en solitario. Allí le aguardaba Haruko.
— ¡Mitsui!— prorrumpió vacilante.
— ¿Mmh?— masculló volteando hacia quien le hablaba— Hola señorita Akagi— saludó sonriendo de medio lado, tras lo cual se dirigió a la muchacha— ¿Qué haces aquí? Creí que ya te habrías marchado— expresó el número catorce una vez frente a la muchacha, esta bajó la mirada tímida.
— Pues, te estaba esperando— susurró tímidamente.
— ¿Me esperabas?— cuestionó extrañado, la chica asintió— ¿Y por qué?— interrogó.
— Pues quería entregarte esto— articuló mientras le entregaba una bolsa azul oscura al muchacho, este por inercia la recibió.
— ¿Y qué es?— preguntó mientras abría la bolsa.
— Es tu chaqueta— anunció— Olvidé entregártela aquella noche. Aproveché de lavarla y plancharla. Disculpa la tardanza— explicó mientras hacía una reverencia. Mitsui alzó una ceja.
— Esta bien…— musitó volteando— Hasta mañana— se despidió.
— Hasta mañana— correspondió la muchacha. Pronto le vio alejarse.
— "No entiendo su comportamiento, a veces es muy divertida y otras… muy tímida"— reflexionó mientras se encaminaba hacia la estación.
Pronto estuvo en casa. Una vez frente a la puerta se quitó su calzado para ingresar.
— Ya llegué— se anunció. Arisu no tardó en aparecer, pudiendo ser testigo de como el muchacho tiraba la bolsa sobre un sofá de la sala.
— ¡Oh, hermanito! ¿Haz ido de compras? ¿Le trajiste algo a tu hermana favorita?— interrogó mientras se acercaba entusiasta a la bolsa.
— Que tonta— espetó el basquetbolista mientras la miraba con el rabillo del ojo.
— ¡Oye! ¡Esta chaqueta ya la tenías! ¿Por qué haz vuelto a comprarla?— interrogó extrañada mientras mostraba el atuendo.
— No estuve de compras— contestó mientras se tumbaba en otro sofá.
— ¿Entonces?— cuestionó. Una repentina idea cruzó su cabeza— ¡No me digas que estás volviendo a faltar a la preparatoria y llevas ropa para cambiarte el uniforme!— expresó escandalosamente.
— ¡Ya deja de estar diciendo tantas estupideces!— regañó Mitsui— Durante la fiesta de noche buena se la he prestado a la hermana de Akagi, y hoy me la ha devuelto— explicó refunfuñante ante las suposiciones de su hermana, quien alzó una ceja con perspicacia.
— Vaya… así que nuevamente Haruko Akagi— musitó insinuante. Mitsui le observó con reprimida curiosidad.
— ¿Nuevamente?— inquirió sin entender nada.
— Veo que te haz hecho muy amigo de esa chica, hermanito— pronunció mientras le guiñaba un ojo. El chico abrió los ojos como platos.
— ¡Hasta cuando vas a estar diciendo tantas estupideces! ¡Por qué no te pones a estudiar! ¡¿Acaso no te piden nada en la universidad?!— prorrumpió enfurecido mientras su rostro se enrojecía de la vergüenza. La muchacha rió divertida. Tras lo cual caminó hacia el teléfono que descansaba sobre una pequeña mesa. Allí comenzó a hojear la pequeña agenda que concentraba los números telefónicos.
— ¿Qué haces?— preguntó Hisashi acerándose a su hermana.
— Busco el número de los Akagi— respondió casual.
— ¡¿Qué dijiste?!—exclamó escandalosamente.
— Lo que oíste, hermanito— pronunció— Como en una ocasión te quedaste a estudiar durante la noche en casa del capitán, su número lo registramos para saber si no estabas mintiendo— relató— ¡Aquí está!— expresó emocionada, tras lo cual se puso a discar mientras Mitsui intentaba vanamente quitarle la agenda.
— ¡Arisu, deja eso!— protestó el muchacho, la chica no cedió a sus súplicas.
— Ahí está— susurró al advertir que le contestaban— Buenas noches ¿Se encuentra Haruko Akagi?— preguntó la muchacha.
— Hola. Soy yo— contestó confundida la muchacha.
— ¡Hola Haruko! Soy Arisu soy la hermana de Hisashi— se identificó.
— Oh… Hola— saludó inquieta— Dígame en qué puedo ayudarla—añadió vacilante.
— ¡No! Por favor… tutéame. Sé que soy un poco mayor que ustedes pero me haces sentir más vieja de lo que soy— expresó la muchacha. Mitsui no dejaba de hacerle muecas de protesta.
— Está bien, como tú digas— articuló Haruko.
— Bueno. El asunto por el que te llamo, es porque quería preguntarte qué harás en año nuevo ¿Estarás ocupada durante la tarde?— interrogó. Mitsui abrió sus ojos con asombro, ya podía presentir las intensiones de su hermana.
— Pues yo… creo que no— respondió confusa.
— ¡Muy bien! Porque mi hermano tampoco tiene nada que hacer… Y le encantaría pasar la tarde contigo ¿Qué dices?— mintió.
— ¡¿Mitsui?!— prorrumpió sorprendida Haruko mientras su rostro se enrojecía súbitamente.
— ¡Arisu!—reclamó el chico de cabello azulado, ante lo cual su hermana le metió en la boca la agenda telefónica para evitar que hablara.
— Si, Mitsui— confirmó Arisu— ¿Entonces qué dices?— insistió.
— Sí, creo que sí— formuló con dificultad.
— Excelente. Entonces pasado mañana a las tres él pasará por ti— indicó.
— Esta bien— susurró Haruko.
— Adiós, que estés bien— se despidió la mayor de los Mitsui colgando el teléfono. Tras lo cual miró con demencia a su hermano— Ya tienes una cita, Hisashi— anunció. Tras lo cual rió maliciosamente.
— ¡Me las pagarás, Arisu!— amenazó el basquetbolista.
— Sí como no— musitó indiferente la muchacha— Después de todo me lo agradecerás— añadió encaminándose hacia su habitación. Mitsui le vio alejarse mientras su mandíbula castañeaba de manera incesante. Tomó la libreta y la estrelló contra el suelo mientras maldecía insonoramente una y otra vez.
GRACIAS POR LEER :)
Reviews:
Jorge 4: Holaa! Me alegra saber que el capítulo ha sido de tu agrado amigo :D. Espero que este también te guste. En tu bandeja de entrada encontrarás mi respuesta a tu correo. Muchas gracias por siempre leer y comentar. Un saludo y un abrazo :)
angelicacuario: Hola C: Para que veas las vueltas de la vida xD... Hanamichi a maldecido toodos los capítulos a Sendoh y ahora lo tiene en su casa XD... Creo que la situación de Sally a hecho al pelirrojo actuar en ciertas situaciones de un modo más maduro, un ejemplo es este precisamente. A pesar de eso, no revela mayores detalles en cuanto a su vida, como tu dices, el tema de que vive solo. Megan metió la pata, le cuesta dudar de ambos, tanto de su novio como de su amiga de la infancia que dice estar enamorada de Rukawa. Pero ya veremos que pasa, aunque por ahora parece que todo está tranquilo entre los novios xD. Tienes razón, Rukawa cumple años el primero de enero, es por eso que quise para esa fecha el regalo de Megan, creo que será un día prometedor. Ryota xD Bueno, para su sorpresa le llegaron sus dos sobrinos a vivir a Kanagawa, estaban algo entusiasmados por poder compartir con su tío, al que más que tío lo ven como un juguete chiquitito XD. Hanamichi por otra parte ya está dando los primeros pasos, pronto se vendrá esa tarde de año nuevo que para varios personajes será muy importante ;). Agradezco tus comentarios. Muchos saludos y abrazos.
Hipolita: Holaa! Ups, creí que te había dado cuenta que había dejado capítulos y sólo que no había dejado comentarios :S. Sobre Bianca, está mal esa niña... creo que las juntas con Billie y la indiferencia de Rukawa le están haciendo mal.. Espero este capítulo también te haya gustado :) ... Ojalá hayas recibido mi última respuesta a tu correo, porque ultimamente estoy teniendo problemas y no están llegando los correos que envío :S. Muchos saludos y gracias por leer y comentar :D
erik: Hola :) ! Me alegra saber que al ponerte al corriente de los capítulos que he agregado te hayan gustado y más aún saber que te guste la historia en sí :). Ojalá que el capítulo sea de tu agrado. Saludos y gracias por comentar!
