Información General:

Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus creadores Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. Los dibujos fueron dibujados por mí, pero los creadores de estos personajes son Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente.

La historia que se presenta sucede después de que Candy descubriera que el Príncipe de la Colina es Albert, su amigo el vagabundo. Todo se ha escrito sin fines de lucro, solo para entretenimiento, y lo que se presenta son simplemente ideas de una servidora, y ha sido escrito para celebrar el cumpleaños del Príncipe de la Colina.

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Una Nueva Oportunidad

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Capítulo XI: Confianza

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Un atractivo joven de ojos color ámbar manejaba apresurado a su destino, con el amor esa calurosa mañana. El camino era largo, pero la ansiedad y necesidad de verla le quitaban el cansancio; había salido de madrugada de Chicago ese día. El viento volaba su cabello despreocupadamente en su automóvil, nada perturbaba su concentración; con los ojos fijos en la carretera, el último de los paladines sólo tenía una cosa en la mente, verla cuanto antes. El verde intenso de la naturaleza que encontraba en su camino, le recordaba los preciosos ojos esmeraldas de su amada. Si pudiera volar lo haría, la extrañaba tanto.

Ese día como todos los viernes, Archie manejaba rápidamente sin descanso a Lakewood para ver a su amada Gatita, su corazón palpitaba con alegría al imaginar su cara; la extrañaba muchísimo. El guapo joven trabajaba de sol a sol con el único propósito de escaparse a Lakewood todos los fines de semana a ver la dueña de su corazón.

Aun recordaba con tristeza como fue que su tía de un momento a otro decidió llevársela a Lakewood; cuando escuchó la noticia su enamorado corazón sufrió un dolor agudo. La sola idea de separarse de su "Gatita" lo inquieto demasiado, ya que sentía que el terreno que había ganado en su noviazgo se podría perder al estar alejados, pero nada se podía hacer para evitarlo; estaba decidido y no habría poder en el mundo que hiciera cambiar a su tía, la conocía como la palma de su mano. Archie solo pudo acompañarlas a la mansión de Lakewood, y regresó a Chicago con todo el dolor de su joven corazón después de asegurarse que estaban completamente instaladas en la mansión de Lakewood.

La única manera para seguir conquistando a su amada Candy era seguir enamorándola como lo venía haciendo hasta ahora, aunque fuera de lejos. Por nada del mundo la perdería menos ahora que finalmente le había dado esa oportunidad que por años le había pedido, esa oportunidad que un día en el colegio en Londres le negó sin contemplaciones.

Sola en Lakewood, Candy había tenido tiempo para analizar su vida hasta ese momento. Recordó con nostalgia a sus queridos paladines y las aventuras que los cuatro vivieron juntos. El Portal de las Rosas la hacía trasportarse al pasado que viviera en aquel lugar. Una y otra vez recordó con detalle las aventuras que había tenido con Archie desde que lo conociera y se dio cuenta que él era la única persona que nunca la había abandonado, él siempre había estado presente en su vida.

Le avergonzaba recordar una y otra vez las escenas de una tarde lluviosa, donde lo obligó sin darse cuenta a entablar una relación con alguien que él no quería. Esas escenas en su cabeza la avergonzaban y por fin reconocía lo injusta y cruel que había sido con él, ya que nunca se puso a pensar que Archie, su adorado paladín, era capaz de hacer cualquier cosa por ella.

El sólo quería verla feliz porque la adoraba; finalmente ella lo había entendido y un dolor profundo se clavó en su corazón. Había perdido tanto tiempo por estar tan ciega todos esos años, pero los lazos invisibles del destino se la ingeniaron para entrelazar sus destinos sin previo aviso. Ahora aquella atolondrada estudiante de rubia melena comenzaba a suspirar sin remedio de amor por aquel estudiante que en el pasado rechazara tajantemente.

Los días transcurrían lentos para Candy sin Archie, día a día en su balcón esperaba verlo llegar de visita a la mansión. Aunque escuchaba su varonil y profunda voz por el teléfono casi a diario, ella sólo quería verse reflejada en sus ojos color miel, y ser cobijada por sus fuertes brazos mientras era devorada con pasión y amor por su amado paladín bajo la luz de la luna, ocultos de los cuidados excesivos de su madre quien estaba de chaperón y no les daba muchas oportunidades. Sin embargo, ellos sabían aprovechar muy bien cualquier pequeña oportunidad que Elroy

les diera, para dar rienda suelta a su noviazgo lleno de besos tiernos, abrazos, y besos apasionados.

Se sonrojada de pies a cabeza cuando pensaba en esas cosas. Varias veces su madre la había descubierto soñando despierta y pronunciando el nombre de su amado sin que ella se diera cuenta. Elroy sólo sonreía con disimulo, no le gustaba mucho la idea de ser su chaperón, pero alguien tenía que ponerle hielo a esas erupciones volcánicas de pasión que ella veía en los ojos a ambos, sin que ellos se dieran cuenta. Más sabe el diablo por viejo que por diablo, se recordaba así misma cuando veía esas llamaradas de amor que empezaban a verse reflejada en los ojos de ambos; se sentía feliz por los chicos.

Aunque muy a su pesar sentía un poco de pena por William, ese sobrino suyo si la estaba pasando mal. Pero se lo merecía por descarado, sinvergüenza, tonto y necio. Aun no le perdonaba el atrevimiento de la recamara de Candy. Se había comportado como un verdadero patán. Además, estaba lo de su boda exprés.

Una cosa era el honor y otra era la estupidez total de tirar su vida, libertad y amor por la bordad y todo por una mujer de dudosa reputación. Sin embargo, así lo había decidido William y ante su testarudez no había nada que objetar, sólo observar un futuro fracaso matrimonial.

Odiaba tener la razón, pero su instinto le decía a gritos que la mujer escogida por William sólo dolores de cabeza le daría. Por eso había mandado hacer una investigación privada sin que nadie lo supiera.

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Flash Back

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Elroy esperaba en la sala de su habitación de Lakewood, la llegada de Sam Evans un investigador privado de su entera confianza. Un toque en la puerta la sacó de su lectura.

— Adelante.

— Buenos días Madame Andrew

— Pase, tome asiento —. Ella espero pacientemente hasta que el investigador se sentó frente a ella.

— ¿Tiene alguna información?

— Sí Madame.

— ¿Alguna buena?

El hombre de cincuenta y cinco años con un discreto movimiento le indicó que no.

— Entiendo, ¿puede explicarme lo que ha averiguado?

— Enseguida Madame.

Él le dio un largo sobre con varios papeles. Ella los comenzó a leer, al mismo tiempo que el investigador empezó a hablar.

— Tal como usted me comentó Madame, la señorita Bendingfield, no goza de una buena reputación entre su círculo de amistades por su…digamos amistosas libertades que tuvo con jóvenes solteros de importantes familias. Aunque cabe aclarar que su padre, el Sr. Bendingfield, tomó cartas en el asunto, y la retiró de las amistades de otras señoritas que la estaban perjudicando también de "buena familia;" las que usted me había mencionado. Desde hace un tiempo, su padre la mantiene ocupada en los negocios familiares.

Elroy continuó leyendo en silencio por unos minutos, después de un rato, levanto la vista y lo miró directo a los ojos antes de preguntarle.

— Dígame, ¿pudo averiguar quiénes son sus pretendientes? ¿Tiene algún pretendiente conocido?

— Hasta este momento Madame, la única persona importante que se le ha visto platicar, bailar o…int…intercambiar…

Elroy se le quedó mirando fijamente, al ver que el detective, titubeaba con la información.

— ¿Intercambiar qué?

El detective bajó los ojos un poco incomodo por lo que iba a decir.

— Besos clandestinos en los balcones de los bailes donde se encontró con el Sr. William Andrew.

Elroy cerró los ojos molesta

— ¡Dios! Entonces, ¿eso quiere decir que sí puede estar embarazada y ser de mi sobrino?

— Hasta este momento Madame, sólo he podido averiguar que ella está embarazada; sin embargo, no he podido verificar el tiempo exacto de su embarazo. En cuanto a la paternidad, no podría asegurarlo, pero todo parece indicar que podría ser de su sobrino a menos que…

— ¿A menos que qué Evans?

— Que la señorita se haya relacionada a la gente que rodea a su padre.

Elroy lo miró extrañada sin entender.

— Explícate.

— Me refiero a que la señorita Bendingfield acompaña a su padre hacer negocios fuera y dentro de su mansión, por lo mismo existe la posibilidad de que la señorita se haya relacionado con alguno de sus empleados. Especialmente si su sobrino no recuerda lo que pasó como usted me informó y como he podido averiguar en mis investigaciones.

— Entiendo, ¿quiere decir que alguno de ellos podría ser el padre?

— Podría Madame, pero también pudiera ser que el bebé fuera del señor Andrew. Necesito más tiempo para averiguar todo con precisión. De los ocho empleados jóvenes que asisten con regularidad a la mansión de los Bendingfield, sólo hay uno que está descartado de la investigación.

—¿Por que?

— Bueno…ese joven tiene …tiene otro tipo de intereses.

—¡Ah! Entiendo.

— Dime Evans, ¿que averiguaste de las finanzas de la familia? ¿Podría ser una treta financiera?

— Averigüe todo Madame tal como me lo indicó, son sólidas. Por supuesto que son inferiores a la de ustedes Madame, pero no ha tenido pérdidas importantes en los últimos años. Además, el día del incidente entre la señorita Bendingfield y el señor Andrew de acuerdo a lo que se pudo averiguar con los empleados del señor Johnson y los del señor Bendingfield, fue un día muy ocupado e importante para el señor Bendingfield.

En la información que entregué en el reporte, página diez, encontrará el horario de trabajo y actividades sociales del padre de la señorita Bendingfield de esa fecha. De acuerdo a lo que se averiguó, ese día el padre de la señorita Bendingfield tuvo varias juntas ese día; en la noche estuvo con el señor Andrew en su casa y después de finiquitar un contrato importante para ambos, salió de su mansión dejando al señor con la señorita en su casa ya que tenía una cena con otros inversionistas. Cabe mencionar que la señora Bendingfield estaba de viaje en esos días. El señor Andrew debió de haber asistido a otra cita esa misma noche, pero sólo el señor Johnson se presentó debido a que el señor Andrew…se quedó con la señorita Bendingfield en su mansión, esa noche.

Me imagino que el padre de la señorita Bendingfield no pensó que algo podría ocurrir entre ellos, por eso no dudo en dejarlos solos en su residencia, debido a que el señor Andrew nunca cancela sus citas, y lo lógico era de debería de haberse marchado inmediatamente después de que señor Bendingfield se marchara a su cita de negocio, pero esto Madame, son sólo suposiciones mías.

— ¿Cree que el padre o la madre de ella están envueltos en esto?

— No sabría que decirle Madame, hasta este momento el señor Bendingfield está muy contento con el futuro enlace matrimonial. No hemos encontrado algo que indique si hubo o no malicia de su parte o fue toda una simple coincidencia. Lo único seguro es que tenemos que seguir investigando para esclarecer todo.

— Muy bien Evans, siga con las investigaciones, quiero saber todo. Eso sí absoluta discreción, no importa el tiempo que tarde. Todo tiene que ser manejado con absoluta discreción.

— Así será Madame

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Fin de Flash Back M

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— ¡Ay William! En que lio nos has metido, necesitamos tiempo para averiguar todo, y tú por tus prisas has echado todo a perder.

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Adoraba a su sobrino, pero entendía el peligro de que representaba ese matrimonio absurdo. Un heredero que no se sabía si lo era, y una chica con una reputación dudosa, eso sí de una familia aristócrata, pero de dudosa reputación.

Tal vez hasta sería mejor para el futuro del clan que él claudicará el patriarcado y se lo otorgará a Archie. La verdad que no le gustaría ver eso, por el recuerdo de su querido hermano; más sin embargo era realista. Se veía venir tiempos negros en la familia. Aunque aún era temprano para decidirlo …pero todo dependería de cómo se desenvolvía William en su futuro matrimonio. Lo único cierto es que su hija sería la única matriarca del clan. Aún faltaban cartas por ver y piezas en el ajedrez por mover.

Por otra parte, la nueva parejita de novios se estaba desenvolviendo armoniosamente para el beneplácito de la matriarca del clan Andrew. Poco a poco y sin saberlo Archie empezaba a cosechar lo que había sembrado por años: el corazón de la dulce Candy.

El atractivo joven siempre llegaba con un detalle. Ese día no fue la excepción. Candy estaba en el jardín cuidando las Dulce Candy, cuando alguien le cubrió los ojos.

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— ¿Quién soy?

— Mmmm… ¿serás uno de los niños de Pony, Jimmy o Tom? — Archie hizo una cara de espanto y le habló al oído.

— No, fría, quieres una pista.

— Sí por favor.

— Soy la persona que te ama con locura, y te ama más que nadie en el mundo.

— Entonces…no, se la verdad es que no sé, no tengo ni idea.

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Archie adolorido le quitó las manos de los ojos.

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— ¿Cómo que no tienes idea Candy?

— Jajajajaja, claro que se quién eres amor.

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Le dice melosa mientras le acaricia su cara. Este al escuchar la palabra "amor," la besa apasionadamente dejándola viendo solo corazones y con su corazón palpitando aprisa. Después de un largo y amoroso beso, suspiró y pegó su frente a la de su amada.

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— Te he extrañado tanto Candy.

— Yo también amor, mamá me dijo que después de la boda, nos quedaremos en Chicago.

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Al escuchar esto Archie sonrió y la abrazó, estaba feliz. Por fin la tendría sólo para él en la mansión, cerca muy cerca de su corazón. Sin embargo, había algo que lo tenía inquieto.

Mientras caminaba de la mano a una banca para sentarse, él decidió averiguar lo que lo tenía tan preocupado.

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— Candy…hace días que quiero preguntarte algo.

— Dime —, le contesta mientras lo mira de reojo, él se ve preocupado; esto la inquietó un poco; se detuvieron antes de llegar a la banca y mientras la tomaba con cariño de los hombros le preguntó mirándola fijamente a los ojos.

— ¿Tuvo algo que ver Albert con su venida a Lakewood?

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Candy bajo la vista, no quería mentir, pero tampoco quería ocasionar una desgracia. Así que decidió decir la verdad a medias, dio una media vuelta y caminó un poco, hacia una flor que estaba marchita y quitando unos pétalos muertos, comenzó a hablar con un dejo de preocupación en su voz, sin mirarlo a los ojos al principio, hasta que lentamente giró a verlo suplicante.

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— Sí, mamá lo decidió por eso, pero yo no quiero hablar de él, por favor Archie. Hablemos de cualquier cosa menos de él. ¿Quieres?

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Archie apretó los puños furiosos, la actitud rara de Candy, le indicaba que estaba en lo cierto, algo pasó esa noche, estaba seguro, pero ni Candy ni su tía dirían nada. Le había preguntado a su tío, pero este le contestó apático y le dijo que le preguntara a ellas, ya que él no tenía nada que decir. Sin embargo, no le creía, todo estaba muy raro. Desde que ellas abandonaran Chicago, ambos evitaban encontrarse en la mansión, no se soportaban para nada.

Al ver que él no contestaba, ella dejó lo que hacía, y se acercó a él lentamente y lo abrazó con amor, posando su cara sobre su fuerte pecho; ella podía escuchar los latidos de su corazón al tenerlo tan cerca de ella. Él la abrazó también un rato, ella levantó su cara para suplicarle con su verde mirada cargada de amor.

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— Por favor Archie, no quiero problemas en la familia —, él la besó tiernamente. Adoraba a ese ángel rubio con todo su corazón. La intensidad del tierno beso fue subiendo hasta convertirlo en uno lleno de amor, pasión y deseo que lo llevó a dejar un camino de besos por toda su cara. Después saciar un poco esa sed de Candy provocaba en él, mirándola fijamente a los ojos le dijo.

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— Está bien Candy. Solo prométeme algo.

— Aja, te lo prometo — le dijo mientras levantaba graciosamente su mano derecha.

— Que siempre me dirás si Albert te molesta, ¿me lo prometes?

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Candy lo miró fijamente, ella ya sentía un cariño especial por él. Si bien era cierto que su necio corazón aún tenía sentimientos por ese rubio cabeza hueca, su corazón también amaba a Archie de otra manera. En realidad, siempre había amado a Archie, solo que ahora ese amor se estaba transformando en otro tipo de amor; ya no era el amor a su primo, no era un amor al hombre, a su pretendiente.

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— Sí, Archie te lo prometo.

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Él la abrazó con cariño. La amaba tanto, pero sabía que tenía que confiar en ella, aunque en su tío no confiara nadita. Lo quería lejos, muy lejos de su amada; tenía celos, pero debía confiar en su amada Gatita. No quería hacer sus escenas de celos como lo había hecho tantas veces con Terry. Sin embargo, no dejaría de estar pendiente de su tío.

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— Te amo Candy, Gatita mía.

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Ella le puso los brazos al cuello y mirándolo a los ojos le dijo.

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— Yo te amo a ti Archie, mi Gatito adorado.

—¿Gatito? — Se carcajeó Archie alegremente de la ocurrencia de su amada novia.

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Ella le dio un beso fugaz y sonriendo coquetamente comenzó a contarle el sueño que había tenido con sus otros dos paladines. Archie se emocionó al escucharla y la abrazó con amor y desesperación mientras inquieto preguntó.

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—¿Tú...tú crees que ellos donde quiera que estén, estarán contentos por nosotros Gatita?

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Ella con su cara sobre su pecho, le dijo mientras seguía abrazada a él.

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— Creo que si amor, en mi sueño ambos lo estaban, somos los únicos que quedamos.

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Él le dio un beso en la frente, y la siguió abrazando.

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— Sabes Candy…no sé cómo decirte esto, pero yo quisiera…yo quisiera —, al ver que él dudaba, ella trato de aligerar su timidez. Levantó su vista y lo miró a los ojos.

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—¿Qué Gatito?

— Jajajajaja, te amo, te escuchas adorable Gatita mía.

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Con cuidado comenzó a acariciarte su cara mientras la acercaba hacia él para besarla nuevamente. Ella lo besó con la misma pasión mientras lo abrazaba del cuello y se ponía de puntitas, él la sostuvo con firmeza de la breve cintura.

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— Yo quisiera pedirte algo.

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Le besó sus manos después de ese apasionado beso, y la miró a los ojos mientras continuaba besando sus manos comenzó a hablarle con la voz profunda y varonil que la derretía últimamente como mantequilla

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— Yo quería pedirte que en el nombre del amor que les tuvimos a ellos do, si…si un día, sin un día tú y yo un día nos casáramos, me gustaría que nuestro hijo llevará el nombre de ellos.

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Ella se ruborizó completamente al imaginarse casada con él y esperando…un bebé. Bajó los ojos avergonzada y más roja que un tomate; no se atrevía a decir nada…de pronto las caras de sus otros dos amados paladines vinieron a su mente. Completamente ruborizada y muerta de la vergüenza sin mirarlo dijo en voz muy baja.

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— Yo…yo —, un profundo suspiro se escuchó mientras Archie la observaba con absoluta atención. — S…sí Archie…podría …podríamos hacerlo.

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Levantó la vista y los ojos color ámbar se encontraron con los brillantes y cristalinos luceros verdes que lo tenían hipnotizado desde que los mirara por primera vez.

— Pe.…pero aún es muy pronto para…para pensar o hablar de eso, ¿no crees?

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Con timidez le acarició la cara con absoluto cariño. Él cerró los ojos al contacto de esa tímida caricia. Al abrirlos, ambas miradas se encontraron, se miraron fijamente a los ojos y él se acercó nuevamente para besarla fugazmente mientras la tomaba de la cara con delicadeza.

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— Tienes razón amor…pero si pasará, sería maravilloso —, le dijo mientras le quitaba un mechón travieso de su cara.

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Ella le sonrió tímidamente y ruborizada hasta la raíz de su rubia y ensortijada cabellera, le contestó tímidamente.

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— Sí, seria hermoso.

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Él la abrazo como respuesta a su hermosa sonrisa, y dio varias vueltas con ella mientras ambos reían a carcajadas. A lo lejos unos ojos llenos de amor habían estado observado parte de sus arrumacos. Era Elroy que desde la ventana los cuidaba de vez en cuando, mientras tejía un suéter desde la ventana de su alcoba, hubiera querido separarlos varias veces…pero los entendía, ella también había sido joven alguna vez en su vida.

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En Chicago Albert moría lentamente de tristeza, que vacío se sentía. Sus celestes ojos veían tristemente el tráfico de la gran ciudad a través de los inmensos cristales. Cientos de recuerdos llegaron a su atormentada mente y corazón, y el único común denominador de esos recuerdos era ella: Candy.

Mientras tenía amnesia descubrió su amor por Candy, la amaba con locura, pero ella estaba enamorada del actor.

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— Candy…era tan feliz viviendo contigo en ese departamento del Magnolia —, un suspiró profundo se escuchó en la solitaria oficina. — Verte llegar al departamento, era como ver el sol alumbrado nuestro pequeño lugar y mi vida. Cuando me di cuenta de que te amaba…mmmm, sufrí porque era una batalla perdida. Si tan sólo me hubiera atrevido hablarte de mí incipiente amor. Cada vez que reías o lloraba por él, me dolía, pero estabas tan ilusionada con ese amor…que preferí callar. Fui un estúpido, y todo ¿para qué? Sólo para que regresarás destruida de ese maldito viaje a New York.

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Cerró los ojos y a su mente vino el triste recuerdo cuando Archie la llevó enferma al departamento después de que llegara de New York. De repente se dio cuenta de algo, Archie…Archie, maldita sea, también ahí estaba Archie con ella; siempre con ella o tras de ella. Hasta ahora se venía a dar cuenta de la presencia de Archie en la vida de la rubia; Archie siempre estuvo presente en los momentos más críticos de ella. Sacudió su cabeza para no pensar en su sobrino.

Suspiró profundamente tratando de calmarse, y cerró las cortinas. Lentamente se encaminó al pequeño bar que tenía y se sirvió una copa, pronto oscurecería. No quería regresar a la mansión, ahí sólo estaba Archie y la verdad que prefería no verlo; en realidad ninguno de los dos se toleraba. El ignoraba que en ese instante su sobrino estaba con su amada novia.

Tomó la copa y se sentó en el cómodo sillón, los recuerdos lo atacaron nuevamente. Siguió bebiendo más, mientras se aflojaba la corbata y se quitaba el saco de su traje, está sería una larga noche para él.

Todo se había complicado para él. Cuando recuperó su memoria, se sintió pésimo por amar a su hija adoptiva, era indigno del cariño de su hija adoptiva. Su tía Elroy le abrió las puertas con la adopción de su protegida. Albert pensó que esa era la oportunidad que esperaba, pero un día que llegó la miró llorar, pensó que aún estaba enamorada de Terry. Quiso preguntarle, pero fue la inseguridad de que su llorona estuviera aún enamorada del actor inglés que le impidió hacerlo, y asumió eso.

Fue feliz ese día de fin de año cuando descubrió el amor de la preciosa rubia por él. Ese día que él la vio afuera en el solitario balcón mirando las estrellas. La miró llorar y decirle a las estrellas que estaba profundamente enamorada de él. Se sintió el dueño del mundo, ella lo amaba también, tanto como él. Un beso fue según él, principio de lo que él pensaba que sería su oportunidad para iniciar una nueva vida con ella.

Sin embargo, días después una decisión equivocada de una borrachera le negó esa oportunidad con su preciosa llorona. Si él no hubiera aceptado los coqueteos de esa mujer desde que la conoció meses atrás, si él no hubiera aceptado gustoso los múltiples besos y caricias atrevidas que le regaló sin compromiso, cuando se llegaron a encontrar por casualidades en la oscuridad de las reuniones que él asistía representando al clan, nada de esto habría pasado. Fue un estúpido, esa noche con ella nunca debió pasar. Todo debió de quedar en coqueteos sin importancia, pero había sido un imbécil que pasó la barrera que él siempre ponía con las "damas de sociedad," sin darse cuenta. Él que se las sabía de todas, todas. Ahora por su gran estupidez estaba a punto de perderla para siempre.

Su dolor era tan profundo, que ni el alcohol podía adormecerlo, su vida era un caos completo…

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— Pequeña siempre, siempre te amaré…aunque no te tenga conmigo. Siempre estarás en mi corazón. Te amo Candy, y te amaré hasta el fin de mi vida. Brindo por un imbécil, por el imbécil que ha dejado escapar la felicidad de su vida.

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Una lágrima salada se mezcló con el licor que lentamente tomaba…

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Continuará

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Les invito a leer mis otras historias:

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"Stear: Reflexión Al Amor Perdido." Es una mini historia de dos capítulos.

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"Bajo La Luz De La Luna." Mi primera historia en fancfiction.

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A todas las personas que han dejado mensajes, y a las que solo me hacen el favor de leer estas historias de forma anónima. Muchísimas gracias por apoyar estas historias, se los agradezco infinitamente.

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Agradecimientos

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Primeramente, quiero pedirles una disculpa por no haber actualizado antes, pero quería actualizar las dos historias juntas el mismo dia; así que me tarde un poco mas porque la inspiración estaba ausente.

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Quiero darle las gracias a cada una de ustedes por apoyarme con esta nueva historia. Es un Albertfic y fue escrita en honor de Príncipe de la Colina por su cumpleaños; es una historia dramática. Sé que es duro ver al guapo Albert sufrir en este fic, pero es necesario mantener el dramatismo, las sorpresas y el romance en una historia para mantener el interés de ustedes. Habrá clímax, habrá calma, habrá suspenso, nuevos clímax y seguirá la historia hasta que se termine de contar. A esta historia le falta muchísimo. Ya no es tan corto como lo tenía planeado, ya que a medida que he escrito los capítulos me he dado cuenta de que tengo más tela de donde cortar. Como siempre les pido paciencia

Recuerden sin drama no hay historia

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"Hay errores en la vida que se pagan con una eterna soledad, y otros con un matrimonio lleno de odio sin amor. La vida real está llena de ejemplos como esos tristemente, y todo por errores que en su momento se disfrutaron, y después se lloran amargamente para siempre. Segundas y terceras oportunidades pueden pasar...pero no siempre se tiene la oportunidad en la vida...aunque la vida puede deparar sorpresas."

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Escribir un fic de Albert no ha sido fácil porque él es un personaje muy querido, pero le estoy poniendo todas las ganas del mundo para que les guste y lo disfruten como lo hago yo cuando escribo los capítulos de esta historia. Disfruto muchísimos cada uno de sus comentarios que me hacen el favor de dejarme; ya que me anima mucho cuando estoy escribiendo la historia. Es como recibir regalos antes de mi cumpleaños, gracias.

Es por eso por lo que trato de mandarles un mensaje privado (PM) a cada persona que me manda un mensaje para agradecerles el tiempo que se toman en leer mi humilde historia. Desgraciadamente, solo se puede mandar PM a las personas que están registradas.

Tal como lo hice con el capítulo anterior, dejé comentarios en la sección de reviews, para todas las chicas a las que no les puedo mandar un PM para agradecerles su tiempo. Gracias a cada una de ustedes por dedicar su tiempo en leer mi historia.

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Gracias todas personas que me regalaron comentarios, a todas las que han agregado mi historia a su lista de favorita y a su lista de alertas, a todas las que han agregado mi nombre en la lista de autores favoritos y a su lista de alertas, y a todas aquellas que me han leído en forma anónima en el pasado capítulo. Si alguien se me paso, de antemano les pido una disculpa. Gracias.

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Awylin0440

Silvia

Sayuri1707

Mony

maravilla121

ELI DIAZ

Sandy Sanchez

Bunny

Pelusa778

Serenity usagi

Mabolla15

Pinwy Love

Vialsi

Rosas Gardenias

Paolau2

Gaby

serenitymoon20

alexas90

Val rod

Loreley Ardlay

JENNY

YAGUI FUN

Adoradandrew

Guest

Juniper

ROS: MadelRos

Nana

Clint Andrew

OHHCartist

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A todas muchas gracias. Cuídense