Información General:

Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus creadores Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. Los dibujos fueron dibujados por mí, pero los creadores de estos personajes son Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente.

La historia que se presenta sucede después de que Candy descubriera que el Príncipe de la Colina es Albert, su amigo el vagabundo. Todo se ha escrito sin fines de lucro, solo para entretenimiento, y lo que se presenta son simplemente ideas de una servidora, y ha sido escrito para celebrar el cumpleaños del Príncipe de la Colina.

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Una Nueva Oportunidad

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Capítulo XV: La Platica

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Cuando uno es feliz y desea que las cosas sucedan rápido, el tiempo corre lento, pero cuando estas tan nervioso y tienes miedo, quisieras que las cosas sucedieran lento.

Ese era el caso de Archie quien quería tener aquella máquina del tiempo que un día su amado hermano, Stear, le decía de niño que quería inventar para que celebrar lo más pronto posible la presentación de su amada y anunciar su compromiso, y al mismo tiempo quería acelerar esos tres meses de compromiso para contraer matrimonio con su amada Gatita, la única dueña de su corazón.

Por otra parte, la rubia muerta de nervios también quería que el tiempo corriera rápido para casarse con su amado Archie, pero todos los arreglos y cosas que Elroy la tenía haciendo la tenía comiéndose las uñas por los nervios. La pobre atolondrada con tantas cosas por preparar, necesitaba días de 48 horas para terminar todos lo que su madre, Elroy, necesitaba para preparar. Aunque sonreía nerviosa, por dentro, moría de ansias para que el tiempo volará porque ya quería ser la mujer de Archie Cornwell Andrew.

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Ajeno a las nuevas noticias, Albert en New York, veía pasar lentamente los días, el embarazo de su esposa era aún de cuidado, y el humor de ella era denso y asfixiante. Diane estaba de mal humor desde la cancelación de su maravillosa boda. Ella se había soñado rodeada de la gente más poderosa del país y de del mundo el día de su boda, haciéndole pleitesía por ser la nueva matriarca del clan Andrew, uno de los grupos más importantes, influyentes y ricos del mundo. Sin embargo, su realidad fue diferente, no solo se canceló su fabulosa boda por la gravedad de su embarazo, sino que, además, fue informada de una verdad que ella ignoraba: ella nunca sería la matriarca de ese poderoso clan. Cuando su prometido Albert llegó a New York se lo informó de la manera más cruel según ella; de nada valieron todas sus lágrimas y reproches, su sueño dorado fue destruido por una huérfana de ojos verdes.

Al principio la idea era casarse por el civil de inmediato, pero esa ceremonia no se llevó a cabo ese día debido a los problemas que surgieron entre Albert y Diane.

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Inicio de Flash Back

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Un preocupado Albert venía desvelado a preguntar por la salud de su prometida; George lo había recogido en la limousine de la familia.

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— ¿Estas bien William?

— Si George, solo estoy cansado y quiero finiquitar esto de una buena vez, ¿tienes todo listo para la boda civil?

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Un asombrado George pregunto irónico.

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— ¿Tanta prisa tienes por casarte William?

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Una mirada glacial fue la respuesta, si las miradas matarán, George estaría cantándole a San Pedro en ese momento.

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— Lo siento William, pero no es necesario casarte hoy, hoy en la mañana que vine, la señora Diane estaba mejor de salud —, le contestó un apenado George quien seguía aun sorprendido por la urgencia de la boda.

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Un bufido salió del pecho de Albert, molesto estrujó su cabello, no solo estaba desvelado venia molesta por todo lo que había pasado con el noviazgo de Candy y Archie y después la noticia de lo de Diane.

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— George perdóname tú a mí, solo que quisiera encontrar la mejor salida para este problema y por más que pienso no hay nada; así que no necesito esperar más.

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George lo miró fijamente, William estaba desmejorado no solo anímicamente sino físicamente y mentalmente; desgraciadamente no podía hacer nada para ayudarlo.

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— ¿Has sabido algo de la investigación?

— No, lo siento…todo sigue igual.

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Un molesto chasquido salió de la boca de Albert, demonios, todo seguía igual como en el principio; no quería hablar y se dedicó a observar el camino por las ventanas del automóvil. George sólo lo observó de reojo en completo silencio. En pocos momentos arribaron a la residencia de los Bendingfield; de pronto ambos miraron un mundo de gente con cámaras fuera y dentro de la mansión…eran periodistas. Casi al mismo tiempo ambos se miraron sorprendidos, no entendían que era ese tumulto. ¿Acaso algo había pasado con Diane y el bebé? Rápidamente, el chofer maniobró hábilmente el automóvil para evadir a la muchedumbre y los dos elegantes hombres entraron a la mansión de inmediato sin ser vistos por los reporteros. Tan pronto se anunció su presencia un sonriente Bendingfield llegó a recibirlos y los hizo pasar de inmediato a su elegante biblioteca donde todos tomaron asiento.

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— Bienvenido William, Diane y los periodistas están esperando la ceremonia y el anuncio de la noticia.

Tanto Albert como George se miraron a los ojos sin entender nada.

— No entiendo Alan, ¿acaso le ha pasado algo a Diane o al bebé?

— Por supuesto que no William, es solo que Diane quiere que anunciemos su boda por el civil ya que no podrá hacer la boda religiosa que había soñado, por eso quiero hacerlo público por todo lo alto y al mismo tiempo quiere anunciar que desde hoy será la matriarca del clan Andrew.

Probablemente si hubiera recibido una cubetada de agua fría, no le habría hecho el mismo efecto al escuchar la noticia.

— Qué estás diciendo Alan? —, George al mirarlo furioso, lo detuvo levemente del brazo.

— ¿No te había dicho nada mi hija? Disculpa pensé que ayer le habían informado a tu secretario.

Albert respiró profundamente y apretó los puños con rabia, necesitaba calmarse, George a su lado se preocupó por su muchacho, parecía que el verdadero William Albert Andrew estaba despertando.

— Alan, en primer lugar, George no es mi secretario, es el Asistente General del Director General las empresas Andrew que quiere decir mi mano derecha, en segundo lugar, Archie, mi sobrino es el tercero en el mando. En tercer lugar, George es mi amigo personal, él es como si fuera un hermano para mí, y, en cuarto lugar, yo no voy a anunciar nada de la boda ni mucho menos anunciaré lo de la matriarca porque eso nunca pasará.

El señor Bendingfield palideció al escuchar al poderoso William Andrew negarse a las peticiones de su hija, Diane le había asegurado que todo estaría bien, ella era la madre de su hijo y William estaba haciendo todo lo que ella le estaba pidiendo.

— No entiendo tu negación, William. Te vas a casar con mi hija, y están esperando su primogénito.

Albert rechinó los dientes de rabia, hubiera querido gritarle que aún no sabía si el niño era su hijo, pero no quería ocasionar un escándalo. Antes de que Albert explotará, George tomó la palabra.

— Lo que el Señor William Andrew quiere decir, es que por ningún motivo otro escándalo le conviene a la familia. La cancelación de la boda provocará muchos dolores de cabeza que podrían causar daños a la imagen de la familia y en segunda…

Albert no lo dejó terminar.

— En segunda, Diane nunca será la matriarca del clan, ese puesto ya está ocupado.

El hombre se puso nervioso al ver la seriedad de William.

— Sí entiendo William la actual matriarca del clan es tu tía, pero cuando tú te cases con mi hija, ella será…

— No tú no estás entendiendo, la única futura matriarca del clan es la hija de mi tía Elroy, Candy White Andrew, esa es la última palabra.

— Pero…pero y mi hija, ella…

— Ella será mi esposa si acepta todas las condiciones que tengo, sino no, yo sólo le daré el apellido Andrew al niño —, George sonrió, por fin William había despertado. Si eso hubiera hecho desde un principio, tal vez la señorita Candy nunca lo hubiera dejado; bueno eso era un decir. ellos dos nunca tuvieron una relación. Con disimulo y aguantándose la risa, observó la reacción exagerada del padre de Diane, a el pobre hombre casi se salían los ojos del coraje y de la sorpresa, furioso reclamó.

— Esto es inaudito William, mi hija espera un hijo tuyo y…

— Alan con todo respeto, Diane no es ninguna niña, lo que paso entre nosotros es muy penoso, pero aun así acepté casarme, pero eso no quiere decir que yo haré lo que ella o tú decidan. Ella no es ni será nunca la matriarca, es más hay una alta posibilidad que yo deje de ser el patriarca debido al escándalo de este embarazo.

— ¿Qué dices?

— La verdad, cuando los miembros del clan descubran que embaracé a una mujer sin casarme, mi nombre quedará por los suelos y eso no es bueno para la imagen del clan. Así que ustedes decidan. ¿Quieres que yo hable con Diane o se lo explicas tú?

El hombre guardo silencio, entendió cada una de las palabras de William, él tenía toda la razón, su hija había sido una insensata y él un soberano estúpido por seguirle el juego. Tomó una campana y llamó al mayordomo.

— ¿Necesitaba algo el señor?

— Sí Dante, por favor indícales a los reporteros que todo fue una equivocación y no hay ninguna noticia que reportar, que yo les mandaré un jugoso cheque por todas las molestias ocasionadas, necesito que desalojen la mansión de inmediato.

William sonrió triunfal y rápidamente volteó a ver a George para darle instrucciones a su viejo amigo.

— George hazte cargo tú de este problema, por favor.

George se levantó de inmediato para solucionar el problemita causado por los Bendingfield. Cuando salió, George alcanzó a escuchar a su muchacho, ese era el joven que él había preparado, por fin estaba despertando.

— Entonces Alan, ¿quieres que yo le diga las condiciones a Diane de la boda, tu abogado tiene una copia del contrato prematrimonial y de lo que te acabo de decir, o le dices tú? Si ella no acepta. no abra boda ni hoy ni nunca.

El hombre nervioso se paró de su escritorio y le dijo seriamente.

— Seré yo él que le diga lo del título que no tendrá, lo del contrato prematrimonial no le diré nada, no tiene caso, mi abogado personal y yo revisamos todas las cláusulas y estamos de acuerdo, en cuanto a que pierdas el título de patriarca, eso prefiero guardármelo al menos hasta que nazca el bebé, esperemos que para ese entonces el escándalo del embarazo no haya afectado tu puesto. En un momento vuelvo.

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Albert no dijo nada, simplemente lo miró fijamente, y lo miró salir apurado. Demonios, ¿por qué no había actuado así desde un principio? Se recriminó a sí mismo, si lo hubiera hecho habría arreglado todo ese asunto de otra manera y Candy nunca se hubiera desilusionado de él ni anduviera de noviecita de manita sudada con Archie.

Mientras esperaba a su futuro suegro, se acercó a una de las ventanas a mirar la muchedumbre que comenzaba a desaparecer lentamente de la mansión, George lo había logrado; una sonrisa de triunfo se dibujó en su cara. Ahora solo le quedaba esperar la respuesta de Diane. Rogaba a Dios que la mujercita no quisiera, si eso pasara saldría corriendo a Chicago y le pidiera perdón a Candy de rodillas, no suplicaría de rodillas por una segunda oportunidad. Todo dependía de Diane, él ya había movido sus piezas de ajedrez.

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Mientras en la recámara de Diane, un drama extremo se vivía. Cuando su padre le informó que nunca sería la futura matriarca del clan porque ese puesto le correspondía a la hija de Elroy Andrew, Candy. Las nuevas noticias a Diane le provocaron un tremendo coraje que casi casi le causaron un paro cardiaco y por poco sufre también en ese instante un aborto espontaneo. Sus gritos y reproches se escucharon por toda la mansión de su padre y sus alrededores, Albert y George se sacudieron los oídos ante tremendos gritos; afortunadamente para todos, George había despachado a todos los chismosos periodistas antes de que se escucharan los gritos.

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— Calmante hija puedes perder al bebé, entonces sí que no tendrás ninguna excusa para casarte con William.

— ¿Como quieres que me calme!, si me dices que Albert amenaza con no casarse conmigo y además me está negando el título que me corresponde.

— En eso estas equivocada Diane, Elroy Andrew se lo puede dar a su hija si ella así lo decide y lo ha decidido así. Si no estás de acuerdo…él no se casará contigo.

Ella se llevó sus manos al vientre del dolor por el coraje, su padre corrió a auxiliarla.

— Diane piénsalo hija, puedes perder todo por un simple capricho. Tú decide hija, lo que decidas, yo te apoyaré, tú y tu madre son lo único que tengo.

La mente de Diane era un caos, odiaba que la acorralaran, le gustaba hacerlo, pero no le gustaba que se lo hicieran. No entendía nada, ¿qué diablos había pasado con William Albert Andrew!, él había hecho todo lo que ella le había exigido y ahora que la vida del bebé estaba en peligro él sale con esto. No, esto era preocupante, necesitaba calmarse. Respiró profundamente y miró a su padre.

— Este bien papá, dile que acepto sus condiciones.

No era que las aceptara, la verdad era que no le convenía hacer un escándalo; podría perder todo por nada. En ese momento era mejor una boda sencilla a dejar de ser la esposa del multimillonario magnate del clan Andrew, un partido así sería muy difícil de encontrar. Prefería aguantarse la vergüenza y la rabia de no ser la matriarca de ese clan, a perderlo todo. Había dedicado mucho tiempo a atrapar al heredero, y no lo iba a dejar escapar de sus redes tan fácilmente.

Lo que Diane ignoraba era que su padre le había oculado otras verdades porque no quería mortificarla más, verdades que le afectarían en el futuro.

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Fin de Flash Back

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La sencilla boda civil se llevó días después, unas simples firmas marcaron el destino de ambos. Fue cuando Albert entendió que había perdido el amor de su vida para siempre por una mujer que no conocía y por un bebé que no sabía si era de él, se acordó de la gitana, era verdad, la había perdido para siempre. Diane en su cama estaba orgullosa de su logro, al menos se había salido con la suya; lo había logrado finalmente, ya era la mujer de William Albert Andrew y nunca lo dejaría.

Diane ignoraba los contratos prematrimoniales que se firmaron ante el juez, su padre le hizo firmarlos sin explicarle nada; ella firmó todos los papeles a ciegas. El señor Bendingfield estaba convencido que su hija era una chica decente y que ese hijo era de William Andrew, no había nada que perder; la fortuna de William seria de su hija y de su heredero. No quiso decirle nada para no mortificarla, bastante molestias y corajes William Andrew ya le había hecho pasar ese día que llegó a New York. El por un momento pensó que su hija abortaría por tanto corajes; así que los secretos de los arreglos prematrimoniales quedaron solamente entre él y su abogado principal ni siquiera los asistentes del su abogado estuvieron enterados de los arreglos prematrimoniales hechos entre los Andrew y los Bendingfield ese día.

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El excéntrico patriarca del clan sufría en silencio, él quien siempre soñó gozar cada momento de su vida con su esposa, la mujer de su vida procuraba estar todo el día en la oficina, y llegar lo más tarde posible a su mansión. Nunca pensó que se casaría sin amor y con la mujer equivocada. Daba gracias a Dios que por lo menos no estaba casado por la iglesia, él había tomado una decisión con respeto al matrimonio religioso al darse cuenta del infierno que vivía, él no pensaba hacerlo nunca. Sería una farsa, una falta de respeto a lo que representaba el matrimonio; él no la amaba ni nunca la amaría.

Todo lo relacionado a Diane lo asfixiaba, ni siquiera iba a comer ni a cenar con ella; Diane por otra parte estaba feliz por no verlo. Eran simplemente dos extraños unidos por un niño que aún no nacía, y su futuro nacimiento aún estaba incierto debido a las complicaciones de su embarazo. Por lo mismo Albert trataba lo menos de hablar con la mujer, no quería provocar un disgusto entre ellos.

Dos días antes del cumpleaños de Candy, Albert había planeado viajar a Chicago a la celebración, no le diría nada a Diane, su excusa seria que tenía que acudir a una reunión de negocios de familia. La verdad es que no mentía, la presentación de Candy, en si era algo así como un ritual social de familia. Se presentaba en sociedad a la hija soltera de la familia, en dicha fiesta la chica era expuesta ante la sociedad. Era como un escaparate ante ellos. No era que se expusiera con un letrero y se dijera, ¡eh mírenme, estoy disponible! No, pero era una oportunidad o un escaparate para las jóvenes casadera para que las conocieran los posibles pretendientes.

Lo único bueno de esto, es que Candy ya tenía novio. Novio, ¡grrrr! Esa palabrita le daba dolor de estómago y quería pulverizar al susodicho, aunque fuera su bendito sobrino, Archie.

George lo miraba con lastima, pobre Albert, si supiera que no solo se presentaría Candy ante la sociedad, sino que se anunciaría su compromiso de matrimonio con Archie Cornwell Andrew, de verdad que le daba lastima su muchacho. Elroy le había advertido el problema, y ambos sabían que tenían que controlar al guapo rubio patriarca durante la presentación, ninguno de los dos se había atrevido a decirle nada, no sabían cómo reaccionarían.

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— Listo Albert, salimos en una hora, tengo los boletos y todos los documentos. La señora Elroy nos espera mañana por la tarde.

Albert, lo miró satisfecho.

— Perfecto George, ya quiero estar en Chicago. Tengo tantas cosas que hacer.

Mientras George guardaba unos documentos, lo miró de reojo y preguntó con tacto.

— ¿Vas hablar con ella antes de la fiesta?

— Mmmm…me gustaría George, pero no sé si pueda. Yo…quisiera darle el regalo que le tengo para esta fecha. Lo tengo desde el año pasado —. Suspiró con pesar. —No sé si ella quiera hablar conmigo, ha evitado hacerlo todo este tiempo. Mi tía me ha prohibido acercármele, pero pasado mañana será la presentación, y tendremos que portarnos como una familia en armonía. Trataré de hablar con ella mañana en la noche.

— ¿Lo intentarás cómo lo hiciste la otra vez? —, preguntó sarcástico y molesto. Le había dado una santa reprimenda cuando le platicara lo que había hecho aquella madrugada en la recamara de Candy; a George casi le da un desmayo cuando escuchó las barbaridades que había hecho, él no lo había educado para que hiciera esas bajezas. Estaba temeroso, si Albert volvía a repetir la misma tontería, esto terminaría en tragedia, Archie no se lo permitiría; más valía que lo calmará para evitar un problema.

— No, eso fue una estupidez, se lo pediré a la tía.

George asintió con la cabeza, y respiró aliviado por lo menos no habría un altercado entre Archie y su muchacho; la verdad es que también estimaba al joven Cornwell Andrew.

— William concuerdo contigo, es necesario mantener la armonía de la familia, y no solo con Candy sino con tu propio sobrino, Archie, por la familia y por el bien de los negocios.

— Sí, George así será, te lo prometo; listo, vámonos.

Ambos salieron de la oficina con rumbo a la estación de ferrocarriles, el camino era largo, casi veinte horas; eran las nueve de la noche y todavía faltaba una hora para partir. Se sentía nervioso y desesperado, tenía días sintiéndose nervioso por su necesidad de verla, pero hoy esas ganas se estaban intensificando por su ansiedad, el tiempo que faltaba para verla era agónico para él; sería un largo y desesperante viaje.

En Chicago, todo era caos en la mansión. Elroy y Candy corrían de un lado a otro con las preparaciones, pero todo era felicidad y excitación por la fiesta.

Era casi de noche cuando Albert y George llegaron a la mansión; en ese momento los chicos y Elroy se encontraban cenando tranquilamente en el elegante comedor. Todos se saludaron amablemente. Albert moría por verse reflejado en los ojos de su amada, pero no lo lograba. Candy calmada solo se entretenía mirando a su madre y a Archie quien trataba de calmarse y controlar sus celos; no le gustaba las miradas indiscretas que su tío disimuladamente le daba a su amada. Le hervía la sangre al ver como él la devoraba con la mirada. Lo bueno es que su amada lo ignoró toda la cena. La plática fue mínima en la cena; se sentía un ambiente denso en el lugar, hasta que Archie rompió el silencio.

Tenía que decírselo antes de la fiesta. Aunque no le gustará, Albert era su tío y no quería un escándalo que lastimara a su amada, el día del cumpleaños de su amada Gatita. Además, necesitaba hablar con él, de hombre a hombre, había esperado bastante tiempo. Hoy era el día.

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— Albert, necesito hablar contigo después de la cena, ¿tienes un momento?

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Candy y Elroy se miraron preocupadas, ambas temían lo peor. La verdad que no solo ellas, George también estaba preocupado por su muchacho y por el joven Cornwell. Esto no presagiaba nada bueno.

Albert lo miró extrañado, era lo menos que le apetecía, él quería hablar, y estar con ella, sí, pero con ella, solo con ella, bueno y hacer otras cosas más con ella, pero hablar con su sobrino para nada. Sin embargo, entendía que ya no podía postergar la plática con su joven sobrino. Tal vez se estaba preocupando de más, y quería consultarle algo de los negocios. Habían mantenido una comunicación mínima después de la discusión en el balcón, el día que anunciara su compromiso con Diane.

— Sí Archie, tengo tiempo, podemos hacerlo en la biblioteca después de la cena —, contestó con desgano. Los demás se miraron entre si preocupados por esta platica.

Al terminar de cenar, Candy trató de averiguar el propósito de la plática de su amado, ambos salieron al balcón a disfrutar de la esplendorosa noche; Candy amorosa lo abrazó y le preguntó mientras jugaba con sus manos.

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— Archie, amor mío ¿para qué vas a hablar con Albert? — Él sólo le beso las manos

— Cosas de la compañía amor —, ella lo miró a los ojos, y reconoció su mirada. Sonrió lo conocía también.

— Por favor prométeme que no pelearas con Albert, te conozco y sé que estas molesto —. Él le dio un beso en la frente.

— Sabes que te amo, ¿verdad? —, le dijo al oído con esa voz sensual que la ponía sumamente nerviosa.

— Sí, y tú sabes que yo también.

— Entonces no tienes por qué preocuparte, todo está bien, ¿me crees? —, la miró fijamente a los ojos.

— Sí —, le dio un beso breve, y ambos se abrazaron. — Ven te llevo con la tía mientras hablo con él o ¿quieres que te lleve a tu cuarto?

— Con mama —, la abrazó y con cariño la dirigió a la sala, pero su tía ya se había subido a su recamara, Archie la iba a acompañar a su recamara, pero ella se detuvo y le puso sus manos cariñosas en el pecho, y melosa le dijo.

— No te apures amor, yo me voy sola, ve de una vez.

Él le sonrió, volteó para ver si no había nadie y al ver que no había peligro la tomó en sus brazos y la besó apasionadamente, ella se derritió en sus brazos.

— Te veo al rato, amor —, y el joven se retiró a la biblioteca, dejando una preocupada Candy quien en silencio rezaba para que no hubiera un enfrentamiento entre ellos.

Cuando Archie entró, encontró a Albert de espaldas mirando la noche atreves de los cristales. Cerró la puerta y se sentó enfrente del sillón principal del escritorio; pasaron unos minutos, y Albert seguía mirando la noche, Archie empezaba a impacientarse así que decidió hablar.

— Dijiste que tenías tiempo, si estas ocupado, podemos hacerlo mañana temprano —, Albert volteó a mirarlo. Archie sintió un poco de pena al mirarlo tan triste, ya no era el Albert alegre de hace unos meses atrás. En la cena no lo había podido observar con detenimiento por lo celos y el coraje. Se veía ojeroso y más delgado, pero no era su culpa, ni la de su amada. Cada persona es arquitecto de su propio destino, y Albert decidió su propio destino cuando se enredó con Diane.

— ¿Estas bien Albert?

Albert sonrió levemente, y se sentó enfrente de él.

— Sí, Archie disculpa estaba distraído, no te escuché cuando entraste. ¿De qué quieres hablar?

Archie suspiró y lo miró directamente a los ojos.

— Mañana, después de la presentación, anunciaremos nuestro compromiso.

Albert palideció inmediatamente cuando lo escuchó; sólo alcanzo a balbucear con dificultad...

— ¿Com…compromiso?

— Sí Albert, en tres meses nos casaremos Candy y yo.

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Continuará

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Les invito a leer mis otras historias:

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"Stear: Reflexión Al Amor Perdido." Es una mini historia de dos capítulos escrita para celebrar su cumpleaños.

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"Bajo La Luz De La Luna." Mi primera historia en fancfiction.

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"La Carta." En un Archiefic escrita para celebrar su cumpleaños.

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A todas las personas que han dejado mensajes, y a las que solo me hacen el favor de leer estas historias de forma anónima. Muchísimas gracias por apoyar estas historias, se los agradezco infinitamente.

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Agradecimientos

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Primeramente, quiero pedirles una disculpa por tardar tanto en actualizar, mi única excusa es mis ganas de continuar escribiendo para seguir tratando de hacer más largo y más entretenido el capítulo para ustedes. Espero que lo hayan disfrutado como lo disfruten yo al escribirlo. Como les he comentado anteriormente, las musas a cada rato se ponen en huelga, y no hay manera de convencerlas de volver, así que tengo que ser paciente para que aparezcan ideas y poder continuar con la historia, así que mil disculpas por el retraso.

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Quiero darle las gracias a cada una de ustedes por apoyarme con esta nueva historia. Es un Albertfic y fue escrita en honor de Príncipe de la Colina por su cumpleaños.

Sé que es duro y hasta tal vez molesto ver al guapo Albert sufrir en este fic, la verdad que lo siento nunca ha sido esa mi intención, yo solo he querido crear una historia que las entretenga. Como les venido explicando la historia tendrá drama, romance, suspenso y sucederá en toda la historia hasta que se termine de contar, y al final se quedará sus personajes favoritos juntos.

Como siempre les pido paciencia. Yo simplemente quiero que mi humilde historia les dé un momento de distracción de la rutina diaria. Espero que sigan apoyando esta historia.

««Recuerden sin drama no hay historia»»

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"Hay errores en la vida que se pagan con una eterna soledad, y otros con un matrimonio lleno de odio sin amor. La vida real está llena de ejemplos como esos tristemente, y todo por errores que en su momento se disfrutaron, y después se lloran amargamente para siempre. Segundas y terceras oportunidades pueden pasar...pero no siempre se tiene la oportunidad en la vida...aunque la vida puede deparar sorpresas."

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Disfruto muchísimos cada uno de sus comentarios que me hacen el favor de dejarme; ya que me anima mucho cuando estoy escribiendo la historia. Es como recibir regalos antes de mi cumpleaños, gracias.

Es por eso por lo que trato de mandarles un mensaje privado (PM) a cada persona que me manda un mensaje para agradecerles el tiempo que se toman en leer mi humilde historia. Desgraciadamente, solo se puede mandar PM a las personas que están registradas.

Tal como lo hice con el capítulo anterior, dejé comentarios en la sección de reviews, para todas las chicas a las que no les puedo mandar un PM para agradecerles su tiempo. Gracias a cada una de ustedes por dedicar su tiempo en leer mi historia.

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Gracias todas personas que me regalaron comentarios, a todas las que han agregado mi historia a su lista de favorita y a su lista de alertas, a todas las que han agregado mi nombre en la lista de autores favoritos y a su lista de alertas, y a todas aquellas que me han leído en forma anónima en el pasado capítulo. Si alguien se me paso, de antemano les pido una disculpa. Gracias.

Le dedico este capítulo en especial a todas las personas que hacen el enorme favor de leer esta humilde historia. También quiero dedicárselo a todas aquellas personas que continúan siendo sido víctimas de estas desgracias naturales, como huracanes, incendios y terremotos, y a las compañeras que están enfermas y se están recuperando de una enfermedad, Nerckka, y Serenity Usagi. Animo amigas, mis oraciones están con ustedes. También a todas las compañeras que están estudiando, Val suerte en tus estudios universitarios, y Maravilla 121 gracias por leer mi borrador, es un apoyo enorme. Gracias a todas las personas por su apoyo, mensajes y tiempo.

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Val rod

Mony

Alexy fanalbert

Silvia

Maravilla 121

Adoradandrew

Guest 1

YAGUI FUN

MARY Celeste

Cris

Ybag 1

Serenity Usagi

Loreley Ardlay

Pinwy Love

Awylin0440

Guest 2 (CGG)

Guest 3

Ster Star

Vialsi

Halina P

LilianaPP

Sayuri1707

Sandy Sanchez

Luz

EveR Blue

Guest 4

Rosas Gardenias

Imonroe1214

Serenitymoon20

OHHCartist

Alexas90

MadelRos

AHOME SACERDOTISA DE SHIKON

Angeles grandchester

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A todas muchas gracias. Cuídense