Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.
Cumpliendo Un Sueño: Norteamérica
Capítulo #29: Encuentros inquietantes
Aquel joven caminó decidido hacia la terraza de la preparatoria escoltado por su fiel ejército. Y es que ninguno de ellos había quedado indiferente a aquella misteriosa nota oculta en su casillero de los vestidores del club de básquetbol.
Primero, el candado de la puerta de los camarines había sido destruido, burlando la seguridad de aquella habitación. Ante lo cual, cualquier acusación recayó sobre el pelirrojo, sin embargo, la nota anónima en su casillero, puso fin a cualquier sospecha.
— Muchachos ¿No les parece que esto es muy extraño? Hanamichi desde hace mucho que no se ve involucrado en ningún pleito como para que alguien quisiera pelear con él— Yohei comentó a sus amigos intrigado ante la misteriosa identidad del amenazador.
— Yohei tiene razón, pero sea como sea, el idiota es un cobarde. De otra manera no hubiera dejado un anónimo— espetó el chico rubio.
— Además es un sujeto muy extraño, porque quiso respetar el horario de entrenamiento de Hanamichi, de lo contrario no habría escrito en su nota que lo esperaría en la terraza al fin del entrenamiento— opinó Noma. Y es que las curiosas líneas "Te espero después de la práctica en la terraza. Más te vale que llegues o te arrepentirás de haber nacido" dejaban entrever que el agresor, no tenía urgencia de "ajustar cuentas" con el diez de Shohoku.
El pelirrojo, con seriedad volteó la mirada a sus amigos ante sus especulativos murmullos.
— Ya les dije que me dejen esto a mí. Váyanse de aquí— musitó Sakuragi. Su seriedad ante los conflictos con otros estudiantes, lograban alterar aquella comicidad y carismática ingenuidad que le caracterizaban, convirtiéndolo en el estudiante más temible de toda la preparatoria.
— No podemos dejarte solo, Hanamichi— se opuso al instante, su amigo y compañero de salón— Recuerda que tienes prohibido pelearte, o si no tendrás graves problemas con el profesor Anzai— argumentó.
— Yohei tiene razón, Hanamichi— apoyó Okuss— Recuerda que le prometiste al profesor Anzai que no volverías a pelear— advirtió.
— Pero ahora que lo pienso…— susurró Noma— Si expulsan a Hanamichi del equipo no pasaría nada— añadió.
— Es cierto… Porque al fin y al cabo, Hanamichi no hace más que causar problemas en los partidos— opinó Takamiya. El pelirrojo se ruborizó de enfado al escuchar las burlas de sus amigos.
— ¡Ah, ya cállense! ¡Ustedes no hacen más que burlarse de mí! Ya verán, los golpearé ahora mismo— expresó mientras golpeaba con su cabeza a sus amigos, a quienes al instante, apareció en su frente un enorme chichón y una ligera línea de humo en ellos— Se lo tenían merecido, sabandijas— musitó dándoles una última mirada, tras lo cual, subió las escaleras que le conducirían a la terraza, en cuanto estuvo frente a la puerta, la abrió con fuerza.
— ¡Oye! ¡Quién eres tú y porque quieres pelear conmigo! ¡Te advierto que estoy de muy mal humor así que espero que no quieras sólo molestar!— exclamó en cuanto tuvo acceso visual a la azotea de aquel edificio. Sin embargo, sus ojos se abrieron con asombro al ver ante él la figura de una chica conocida para él, contemplando la ciudad de espaldas a él.
— Es… es Sally— susurró con asombro. Sus amigos, ya recompuestos de la golpiza se asomaban a la puerta, pero al reconocer a la menor de las Bruce, se ocultaron rápidamente.
— Miren, es Sally— susurró Yohei— Creo que ella fue quien citó aquí a Hanamichi— añadió.
— Pero no entiendo… Se supone que está muy molesta con Hanamichi por haberle ocultado lo de Sendoh ¿Por qué lo citaría aquí?— comentó secretamente, Okuss.
— No lo sé, pero vamos a ver qué sucede— agregó Yohei. Entonces, espiaron desde la puerta de la azotea, la escena que reunía a los jóvenes estudiantes del salón siete de primer año. La joven no tardó en sentirse observada, ante lo cual abandonó su distracción para voltear.
— Ho-Hola Sally— formuló con dificultad Sakuragi al ver que la chica ya notaba su presencia, sin embargo, no obtuvo respuesta— Yo vine hasta aquí, porque encontré una nota de alguien que quería verme aquí justo ahora… Que coincidencia ¿no crees?— expresó aturdido mientras tomaba nervioso su cabeza. La muchacha se acercó a paso amenazante hacia él con las manos tras su espalda, mientras que su mirada hostil parecía atravesar los ojos almendrados del basquetbolista pelirrojo.
— Vaya, creo que aún está muy enfadada con Hanamichi— comentó Yohei.
— Pobre, no querría estar en su lugar, ahora sí que no se salvará de la furia de esa chica— opinó Noma.
— Sally… De verdad, mi intensión no fue engañarte… por favor, no…— tartamudeó el pelirrojo ante la amenazante expresión de la ojiverde, que ahora se detenía justo frente a él. Pero el silencio reinó. Ni la más mínima dicción obtuvo como respuesta, ni menos agresión física, situación que logró alterar aún más los ánimos de Sakuragi— ¡Ah! ¡Ahora me está ignorado!... ¡No hay nada más doloroso que ser golpeado por el látigo de la indiferencia! ¡Sally por favor…!— exclamaba conmocionado el número diez de Shohoku mientras lloraba escandalosamente.
— ¡Perdóname!— la muchacha interrumpió repentinamente las súplicas del pelirrojo, quien continuaba llorando, pero que al analizar la escueta pero clara expresión de la chica, detuvo rápidamente su llanto.
— Qué, qué ¿Qué dijiste?— preguntó con asombro.
— Akira me lo explicó todo, no debí ser tan dura contigo, fui una tonta…— expresó avergonzada con la mirada en el suelo— ¡Por eso te pido que me disculpes!— exclamó ahora sonrojada. Sakuragi no podía creer lo que escuchaba.
— ¡¿Qué?!— exclamó desconcertado.
— ¡¿Qué?!— la sorprendida expresión del pelirrojo pareció tener eco en la voz de sus amigos, quienes se taparon la boca en el acto.
— Además… quise traerte esto— añadió la castaña mientras le enseñaba una cajita envuelta en una tela rosada y amarrada con una cinta lila. El pelirrojo le observó curioso.
— Eso… ¿Es para mí?— susurró mientras pestañeaba. La chica asintió mientras se las entregaba.
— Son galletas, las horneé para ti, a modo de disculpas— explicó la muchacha apenada aún por su actuar. Las mejillas del muchacho se encendieron ardientemente, mientras sus pupilas oscilantes reflejaban su emoción.
— "Sally… ella a preparado con sus propias manos estas galletas para mí. No puedo ser más feliz"— reflexionó impactado, las lágrimas infantiles volvieron a drenar por su rostro.
— Entonces… ¿Qué dices? ¿Aceptas mis disculpas?— susurró la ojiverde mirando el suelo.
— ¡Por supuesto!— contestó el diez de Shohoku— ¡No tienes de que preocuparte, todo eso ya pasó, Sally!— añadió jubiloso, tras lo cual quitó el envoltorio y comenzó a devorar con urgencia las galletas obsequiadas por la muchacha— "Que galletas tan deliciosas, y pensar que Sally las preparó con sus propias manos para mí"— reflexionaba sin dejar de disfrutar el alimento.
La joven descansaba frente a una de las tantas mesas ubicadas en el patio de aquella preparatoria sumergida en sus pensamientos. Si bien permanecía firme en su decisión, los nuevos obstáculos lograban desalentar sus ánimos.
— ¡Megan!— una voz lejana habló a la joven, quien miró en dirección de su interlocutor, encontrándose con la imagen de Eddie corriendo en su dirección— Hola Megan, que bueno que te encuentro — expresó el muchacho mientras se sentaba junto a ella.
— Hola— musitó la chica de cabellos negros— Y para qué me estabas buscando— preguntó mientras bebía un poco de soda.
— Quería saber cómo va todo… ¿Has tenido noticias sobre Rukawa? ¿Cuándo regresa?— interrogó— Ya sé que debe estar muy triste por la muerte de su madre, pero tiene que retomar sus estudios y los entrenamientos porque como ya se supo to…— continuó lo que se convertía en un monólogo. Sin embargo, Megan ya harta del parloteo del pelirrojo, le interrumpió repentinamente.
— No lo sé— pronunció escuetamente.
— ¿Qué? ¿Qué dijiste?— susurró curioso el chico.
— No sé cuando regresa Kaede— contestó con su mirada perdida en el contenido de su vaso.
— Pero… ¿Acaso no has hablado con él? ¿No se han hablado por teléfono?— cuestionó asombrado— ¡¿Pero qué clase de chica eres que no le das ánimos a tu novio en un momento tan difícil como este?!— reclamó enfurecido. Megan frunció el ceño mientras estrechaba en su mano el vaso de refresco.
— ¡Ya cállate!— exclamó mientras se ponía de pie— ¡Claro que lo he llamado!— refutó mientras bajaba tristemente la mirada— Es sólo que… él nunca está en casa. Al parecer quiere estar solo después de lo que pasó, y por eso cada vez que llamo, él no está— explicó mientras volvía a tomar asiento.
— Entonces… ¿Él tampoco te ha llamado en todo estos días?— preguntó sorprendido, Eddie.
— No— susurró, Megan— Es por eso que he tomado una decisión— añadió con determinación. Tras lo cual, le contó sus planes al muchacho.
— ¡¿Qué?!... ¿Acaso escuché bien? ¡Irás a Japón!— cuestionó perplejo, la chica asintió.
— Tengo que ir a demostrarle mi apoyo, debe saber que estoy con él… Sé que nada traerá de vuelta a su madre, pero quiero verlo feliz…y si de algo sirve que esté a su lado, lo haré— expresó la muchacha con determinación— "Además… necesito verlo, lo extraño demasiado"— pensó mientras sus mejillas se teñían de sutil rosa. Y es que al haber estado viviendo juntos durante meses, en los cuales escasamente contaron con la presencia su padre, la convivencia entre ambos se había vuelto progresivamente más estrecha.
Más de lo que jamás habría imaginado.
Sus improvisadas reflexiones fueron prontamente entorpecidas por los reprimidos sollozos que se escapaban de su acompañante. Megan lo observó contrariada.
— Y ahora a ti ¿Qué te pasa?— inquirió con fastidio.
— No puedo evitar emocionarme al escuchar locuras de amor… Como quisiera que algún día Sally hiciera algo así por mí— pronunció mientras secaba las infantiles lágrimas que emergían de sus ojos. Megan sólo bufó— Pero bueno, eso no es importante ahora— se recompuso rápidamente— Dime ¿Cuándo tienes pensado viajar a Japón?— preguntó amablemente. La muchacha soltó un gruñido mientras golpeaba la mesa.
— Ni siquiera me lo recuerdes— refunfuñó— He hablado con el director, y me ha dicho que primero tengo que esperar que finalice el periodo de exámenes…— relató.
— Es cierto… ahora que lo dices, como falta tan sólo un mes finalizar el periodo de exámenes, no puedes irte hasta que todo haya terminado— masculló pensativo, Eddie.
— Exactamente— musitó la chica de ojos celestes— Y como si eso fuera poco, para mi desgracia personal, como jamás he salido del país, nunca pensé en tener pasaporte, tengo que solicitarlo, pero como papá está de viaje y sin su autorización no puedo hacer nada, tengo que esperar hasta la semana entrante a su regreso para recién entonces poder pedirlo…— narró ahora con fastidio— Maldita burocracia, si al fin y al cabo no viajaré con él— espetó cruzándose de brazos.
— Es cierto, Megan. Pero de todos modos eres menor de edad, y siendo así no puedes hacer lo que quieras sin su autorización, menos si se trata de salir del país— expresó el pelirrojo.
— Sí, sí. Como tú digas— bufó.
— Por ahora sólo te queda esperar y dar lo mejor de ti en los exámenes, recuerda que si repruebas no podrás salir hasta que finalicen los exámenes especiales — advirtió el chico. La chica empuñó sus manos enérgicamente, mientras la vena en su sien se pronunciaba y su rostro se coloreaba súbitamente.
— ¡Claro que no, las calificaciones jamás han sido mi problema, tonto!— exclamó fuera de sí, causando el espanto de su acompañante.
— ¡Ay! Sí ama… como diga— pronunció rápidamente mientras cubría su rostro por temor a alguna represalia física— "No conozco a una chica más cascarrabias que Megan… Me pregunto cómo es que Kaede sobrevivió viviendo bajo el mismo techo que ella"— pensó temeroso.
Los días pasaron del mismo modo que suelen hacerlo, y Shohoku lograba continuar su camino sin mayores dificultades. A la victoria obtenida contra Takezato, se le sumaban dos nuevos triunfos y el último partido previo a las finales estaba a escasos días y el rival venidero, causaba expectación especial más en unos que otros…
Aquella muchacha corría en dirección al gimnasio. Había acordado estar allí antes de que se diera por finalizado el entrenamiento, sin embargo, llevaba algo de retraso.
— "Rayos, ya debió haber terminado el entrenamiento y aún no estoy allí. Prometí estudiar hoy con Hanamichi para el examen del lunes, si no llego de seguro se enfadará"— pensó Sally mientras veía la hora en su reloj. Así, pronto estuvo en las cercanías del gimnasio, y las escandalosas risotadas del ejército de Sakuragi no tardaron en llamar su atención— "Vaya, si ellos están acá, es porque aún no ha terminado el entrenamiento, es un alivio"— pensó ahora la ojiverde.
— ¡Mira, Hanamichi! ¡Ahora tienes nuevos compañeros para tus entrenamientos básicos!— exclamó burlesco, Takamiya. Y es que la noticia de que Goro y Juro se le sumarían a los entrenamientos especiales debido a su carencia de habilidades a la hora de defender, no dejaba de causar risas entre sus amigos.
— ¡Ya cállense! ¡No me comparen con ese par de mastodontes que no pueden compararse con un hombre tan talentosísimo como yo!— reclamó el pelirrojo desde su posición a la vez que recibía un abanicazo por parte de la manager del equipo, haciéndole soltar un gran alarido.
— Ya deja de estar haciendo escándalo y ponte a rebotar— reprendió la chica de rizos, ante lo cual, el pelirrojo obedeció. La ojiverde sonrió divertida desde su posición ante la escena, mientras que sus amigos, que aún no notaban la presencia de la castaña, reían burlescamente. Sin embargo, las risas pronto cesaron.
— Bueno, hay que reconocer que a pesar de que Hanamichi sigue teniendo entrenamientos básicos, a avanzado bastante en todo este tiempo— opinó Yohei.
— Sí, quién diría que se convertiría en un titular indiscutido del equipo de basquetbol— apoyó Okuss.
— Y pensar que todo empezó por culpa de Oda y Rukawa— musitó Takamiya.
— "Dijo… ¿Oda y Rukawa?"— se preguntó con curiosidad la ojiverde, que escuchaba curiosa la espontánea conversación de los muchachos.
— Yo más bien diría que todo empezó con Yoko y Haruko— corrigió el chico del bigote.
— "Yoko… ¿Y Haruko?"— las palabras de los chicos acrecentaba la curiosidad en Sally.
— Claro, como ambas lo rechazaron por estar enamoradas de Oda y Rukawa que pertenecían a algún club de basquetbol— agregó Noma.
— Y Hanamichi dijo odiar el basquetbol por ese motivo, pero después quiso llamar la atención de Haruko ingresando al club— relató Takamiya.
— Aunque eso ya no importa, porque Hanamichi ya no está enamorado de Haruko— intervino Yohei— Recuerden que desde que está interesado en…
— ¡Sally!— la efusiva exclamación del pelirrojo desde la cancha, al notar la presencia de la chica, acabó con el diálogo de los muchachos. Y al instante, el pelirrojo corrió en dirección de la joven— ¡Hola, Sally! Que bueno que ya estás aquí ¿Me estabas esperando para estudiar para ese examen de matemáticas que tendremos el lunes, verdad?— preguntó esperanzado.
— Ho-Hola Hanamichi— contestó algo desorientada— Sí, te estaba esperando…pero no es examen de matemáticas, sino que de literatura— corrigió seriamente.
— ¡Oh, es cierto! Creo que me equivoqué— expresó el pelirrojo mientras se tomaba la cabeza avergonzado.
— ¡Muchachos!— Yohei habló secretamente a sus amigos— ¿Creen que ella haya escuchado nuestra conversación?— preguntó ahora.
— No lo sé— contestó Okuss— Sólo espero que no, porque si Hanamichi llega a enterarse de que Sally supo que estuvo enamorado de Haruko, es capaz de matarnos— comentó temeroso Okuss.
— Tienes razón, espero que no sea así— opinó Noma.
— ¡Sakuragi!— una voz femenina desde la cancha se oyó, acercándose hasta el pelirrojo.
— Oh, sí ¿Qué pasa, Haruko?— susurró curioso el aludido. Sally abrió sus ojos en su máxima extensión al oír el nombre de la muchacha.
— "Haruko… ¡Claro, ella es Haruko Akagi!"— pensó sorprendida— "Así que ella es la chica de la que está enamorado Hanamichi"— pensó mientras contemplaba a la ayudante de Ayako, conversar amenamente con su compañero de salón.
Ya todo había acabado aquella jornada. Los muchachos ya se habían ido, también Ayako y el profesor Anzai. No obstante, Hisashi Mitsui aún permanecía en la preparatoria. Su persistente idea de que la victoria dependía en gran medida de su esfuerzo, le había hecho tomar la determinación de extender sus prácticas más allá del horario común, ya que, si bien su resistencia física había mejorado desde su regreso al equipo, creía que no era suficiente, además de que deseaba mejorar su precisión en sus lanzamientos.
Ahora para aquel muchacho, acababa aquella rutina, por lo cual, caminaba por las dependencias de la preparatoria, para iniciar su camino de retorno a casa. Aunque su andar se vio prontamente interrumpido al notar la presencia de alguien más…
— "Es Akagi… ¿Qué estará haciendo ella a estas horas aquí?— se preguntó extrañado, ya que el entrenamiento había acabado hace ya mucho, y suponía que ya estaría en casa— "Bueno, iré a preguntarle si necesita que la acompañe hasta la estación, es muy tarde y sería peligroso para ella caminar a solas"— reflexionó ahora el número catorce, mientras se acercaba— Señorita Akagi— habló amablemente, sin embargo no obtuvo respuesta. Se detuvo observando curioso a la muchacha, notando ahora que su mirada contemplativa se veía cristalizada y sus mejillas rosadas.
— "Y ahora ¿Qué le sucede?"— se cuestionó dirigiéndola la mirada en la misma dirección en que miraba Haruko, los ojos de Mitsui se abrieron desmesuradamente— "¡Es Rukawa! ¿Qué hace él aquí?"— caviló con asombro. Pronto volteó la mirada de regreso a la hermana menor de Akagi, quien mantenía su expresión emotiva— "Es una tonta"— pensó frunciendo el ceño— "A pesar de todo este tiempo, sigue enamorada de Rukawa… Bueno, después de todo creo que sí estuve haciendo el ridículo ¡Qué humillación!"— pensó mientras empuñaba con fuerza sus manos. Pronto pudo ver a Fuji y Matsui acerándose a la muchacha, por lo cual se retiró sin más decir nada.
El llamado a la puerta de aquella oficina sacó de sus distracciones a aquel hombre, quien al instante autorizó el ingreso de quien llamaba, a reconocer de quién se trataba, el profesor Anzai dejó sobre el escritorio el café que consumía.
— Me alegra que te decidieras a venir, Rukawa— musitó con calma el anciano al encontrarse con la figura del ex jugador de su equipo ante él. Y es que al enterarse de que Rukawa permanecía aún en Japón, fue en búsqueda del muchacho hasta su casa, sin embargo su padre le explicó que el chico salía a diario y que escasamente estaba allí; ante lo cual, el entrenador de Shohoku, le pidió de favor al señor Rukawa que le dijera a su hijo que lo fuera a visitar en su oficina en la preparatoria. Citación a la cual, el ex número once no se pudo negar.
— Me dijeron que quería verme, y aquí estoy, entrenador— pronunció educado, mientras hacía una reverencia.
— Sí, por favor, toma a siento— invitó el hombre de cabellos canos— Rukawa, durante todos estos meses he estado muy pendiente de tu estadía en Norteamérica— indicó el hombre, los ojos del muchacho se abrieron con asombro al no estar enterado del seguimiento hecho por su ex entrenador— Y por supuesto, estoy al tanto desde el primer día de tu expulsión del equipo de tu nueva preparatoria— el muchacho empuñó sus manos enérgicamente mientras crujía los dientes.
— Señor… yo no hice nada— pronunció el chico de mirada fría intentando contener la rabia ante la situación injustamente vivida.
— Lo sé— contestó calmo el profesor Anzai— Jamás dudé de ti— añadió causando nuevamente el asombro del pelinegro— Y ahora el señor Holmes me da la razón, porque ya está enterado de que todo fue un plan creado por ese muchacho— explicó ahora el hombre, noticia de la cual aún no estaba enterado Rukawa— Pero creo que tu avance se ha visto detenido enormemente con tanto tiempo sin poder siquiera practicar con el equipo— expresó ahora.
— Qué… ¿Qué me quiere decir con eso?— preguntó el muchacho sin entender nada.
— Quería proponerte, que regreses con nosotros…
— Espero que no le moleste que te acompañe— expresó sonriente aquella muchacha.
— Claro que no— rió divertido Sendoh— Al contrario, creo que le dará mucho gusto verte… Además, tampoco sabe que yo voy a visitarla, así que todo será una sorpresa— agregó mientras tomaba su cabeza. Kazumi rió divertida junto con él— Bueno, ya estamos llegando— anunció la estrella de Ryonan. La muchacha observó curiosa.
— Vaya… Es justamente en este sector donde vivía antes de mudarme de Kanagawa— susurró la chica de ojos dorados.
— ¿Eh?... ¿Lo dices enserio?— preguntó perplejo el muchacho.
— Claro— añadió la muchacha mientras observaba todo a su alrededor— Y todo está igual que antes— sonrió gustosa al reconocer las calles por las cuales transitaba de forma rutinaria antes de partir a Tokio. Poco a poco se fueron acercando a la calle donde residían los Rukawa.
— Akira… ¿Estás seguro que es por aquí?— cuestionó temerosa.
— Sí, por aquí queda la casa de los Rukawa— contestó casual el muchacho.
— Di-Dijiste ¿Los Rukawa?— cuestionó con asombro— ¿Acaso Sally vive con ellos?— interrogó ahora.
— Sí, así es— confirmó sonriendo Sendoh— ¿Por qué te pones así? Te ves muy intranquila— comentó extrañado. La muchacha le vio aturdida.
— Lo… Lo siento, Akira. Me tengo que ir, no puedo acompañarte— se excusó prestando mayor atención a sus propios pensamientos— "No puedo… no estoy lista para ver a Kaede"— pensaba la muchacha ante los cuestionamientos de Sendoh, a los que no prestaba mayor atención— Lo siento, no puedo— volvió a excusarse mientras volteaba para irse, sin darse cuenta se estrellaba frente a alguien— Discúlpeme, no fue mi intensión— subió rápidamente la mirada para excusarse, encontrándose frente a ella con aquel muchacho que no veía desde fines de la primaria: Kaede Rukawa.
MUCHAS GRACIAS POR LEER, ESPERO LO HAYAN DISFRUTADO :)
Reviews:
summerneverlasts: Hola :D! Bueno, falta un poquito para que Megan llegue a Japón, sólo te pido un poco de paciencia, que intentaré tener eso lo antes posible. Saludos y muchas gracias por leer y comentar =)
Jorge 4: Amigo mío, que gusto saludarte de nuevo :D! Bueno, en cuanto a lo de Megan, esperemos que pueda ayudar a Rukawa. Mientras que Sally con Hanamichi... bueno creo que Sendoh indirectamente está ayudando un poco, gracias a él, Sally comprendió que Hana sólo quería ayudar. Como siempre agradecerte por leer cada capítulo y dejar tus comentarios. Saludos y hasta la próxima =)
