Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.


Cumpliendo Un Sueño: Norteamérica

Capítulo #30 : Evasiones

La muchacha no reaccionaba, se encontraba totalmente paralizada ante Rukawa. Como única reacción visible, se pronunciaba el vaivén de sus orbes dorados por la conmoción de verse ante él después de tanto tiempo. Abundantes recuerdos asaltaban su mente, dulces, inocentes, pero también angustiosos recuerdos.

Poco a poco fue abandonando el estado de inmovilidad en el que se hallaba, el cual pareció quebrantarse aún más, cuando su amigo de la infancia, al fin habló.

— ¿Qué haces aquí?— musitó con reprimido asombro. La prima de Fujima negó con la cabeza mientras daba sigilosos pasos hacia atrás.

— ¿Estás bien, Kazumi?— inquirió Sendoh al ser testigo del extraño comportamiento de la chica. Ahora Kaede volteó confundido la mirada hacia la estrella de Ryonan. A no obtener respuesta, Akira quiso acercarse a su amiga, sin embargo, la muchacha sin aparente explicación, huyó desolada.

— ¡Kazumi!— exclamó Sendoh asombrado. Tras lo cual miró contrariado a su rival, entonces corrió tras ella.


El silencio era imperante en aquella habitación. Sin embargo, aquel natural mutismo era rígidamente quebrantado por el castañeo dental de aquel efímero visitante, que ahora luchaba por no desviar su atención de aquel libro de literatura, que lo mantenía prisionero de un estado de quietud y mudez nada acorde con él.

— ¡Listo!— la agradable voz de su acompañante, regresando a la habitación lo sacó de su alteración.

— Sally— susurró mientras sonreía embobado. La muchacha se acercó sonriente hasta el escritorio, frente al cual se hallaba Sakuragi.

— ¡Mira! He traído pastelillos y un poco de leche para descansar— anunció mientras dejaba sobre el escritorio, la bandeja que cargaba entre sus manos— Después de haber entrenado, seguro debes tener mucho apetito. Así que adelante, puedes comer— invitó mientras se sentaba junto al muchacho.

— Gracias— agradeció al instante, a la vez que sus mejillas se coloreaban de manera automática— "!Que amable es Sally! Además de prepararme esas galletas tan deliciosas hace unos días, ahora trajo pastelillos y leche para mí… Estoy en un sueño"— pensaba el pelirrojo mientras lágrimas de emoción aparecían en sus ojos. La ojiverde parecía no notar el impacto de sus atenciones en el pelirrojo.

— Por cierto. Según entiendo, en dos días tendrán un nuevo partido ¿No me equivoco?— expresó la muchacha mientras tomaba su propio vaso de leche. Sakuragi salió rápidamente de su emotivo estado para prestar atención a la joven.

— ¡Sí, así es!— confirmó entusiasta— Y este genio derrotará fácilmente a Oda, puedes estar tranquila— expresó con plena convicción de sus palabras, tras lo cual soltó una de sus risotadas.

"Oda"— el apellido del muchacho mencionado por Sakuragi, no tardó en llamar la atención de la muchacha— "Es el nombre del chico por el cual, esa chica llamada Yoko, rechazó a Hanamichi"— recordó rápidamente la conversación de los amigos del pelirrojo durante aquella tarde— ¿Oda? ¿Y quién es Oda?— inquirió fingiendo no haber escuchado jamás su nombre.

— ¿Oda?— susurró Hanamichi— Oda— gruñó empuñando sus manos— Es sólo un miserable que no merece ser mencionado aquí— espetó.

— ¿Lo dices enserio?

— Sí— pronunció con determinación— ¡Y juro que lo derrotaré aunque sea lo último que haga!— sentenció enérgicamente. Sally lo observaba en silencio.

"Sí que lo odia… De seguro Hanamichi debió estar muy enamorado de esa chica"— reflexionóconinconscientepesar. Al instante sus ojos se abrieron con desmesura— "¡Pero en qué estoy pensando! Eso no es asunto mío"— se recriminó mentalmente mientras sacudía su cabeza de un lado a otro.

— Por cierto, Sally— volvió a hablar el pelirrojo— Irás a ver las espectaculares jugadas de este genio al partido de pasado mañana ¿verdad?— preguntó con una sonrisa esperanzada.

— Lo siento Hanamichi. Pero no puedo— se excusó la castaña. Los ojos del diez de Shohoku se abrieron como platos.

— ¡¿Qué?! ¡Pero por qué no puedes!— cuestionó llorando infantilmente.

— Es que mi hermana llegará desde Estados Unidos, y quiero ir a buscarla al aeropuerto— explicó la muchacha.

"¡Ah! Existiendo tantos días en el año… ella quiere venir justo cuando este talentoso se lucirá en un partido"— pensó exaltado.

— ¿Sabes?— habló la chica tras tomar un poco de su leche— Mi hermana tiene muchas ganas de conocerte— expresó. El pelirrojo se sorprendió con aquel comentario— Le he hablado de ti y tiene mucha curiosidad — añadió sonriendo con amabilidad.

— Lo… Lo dices enserio— susurró incrédulo. Sally asintió.

— Así que no te extrañez si te reconoce antes de presentarlos— pronunció riendo.

"Sally le ha hablado de mí a su familia… Ellos ya han oído hablar de mí"— caviló emocionado— ¡Qué feliz soy!— sus últimos pensamientos se reproducían inconscientemente.

— Aunque pensándolo bien, con tan sólo ver tu cabeza sabrá quién eres. Que tonta soy, ni siquiera tendré que esforzarme en presentarte— rió divertida, Hanamichi bajó la mirada avergonzado. Si bien odiaba que se burlaran de sus cabellos, tampoco era capaz de refutarle a aquella chica. Pronto las risas cesaron.

— Por cierto— dijo ahora la ojiverde— Hanamichi, me gustaría mucho conocer a tus padres— los ojos del pelirrojo se abrieron con desmesura— Ellos también permitieron que Akira se quedara en tu casa todo ese tiempo, y me gustaría mucho agradecérselos en persona— expresó animosamente la castaña.

Un silencio profundo se hizo presente en la habitación. Sakuragi no formulaba frase alguna como contestación.

— ¿Hanamichi?— susurró inocentemente Sally. Nuevamente no obtuvo contestación. La muchacha pestañeó repetidas veces con curiosidad, no entendía el repentino silencio de su compañero de clase.

— ¿Qué pasa, Hanamichi? De pronto te quedaste muy callado— susurró curiosa.

— Hanamichi— repitió. El mutismo del pelirrojo no cedía. La expresión de la chica se tornó sutilmente molesta— ¿Hanamichi?... ¡HANAMICHI SAKURAGI, ME ESTÁS ESCUCHANDO!— vociferó a todo pulmón. El muchacho brincó de la impresión. Volteó hacia la muchacha mientras jadeaba.

— ¿Qué me estabas diciendo?— preguntó desorientado.

— Te decía que quiero conocer a tus padres ¿Recuerdas ahora?— pronunció con ironía. El muchacho comenzó a soltar inestables carcajadas, que fueron haciéndose cada vez más constantes, a la vez que volteaba para quedar de espaldas a su acompañante.

— Bu-Bueno, Sally… Yo tengo que irme— formuló de improviso mientras sonreía forzosamente.

— ¿Qué dices?— susurró con decepción la ojiverde.

— Es que ya se hace tarde, y no es bueno andar a solas por la noche— se excusó mientras reía y tomaba su cabeza. La muchacha frunció el ceño y se puso rígidamente de pie.

— ¡Oye, Sakuragi!— exclamó mientras se cruzaba de brazos. El pelirrojo brincó del espanto, el que le llamara por su apellido no era buen presagio— Esa excusa ni siquiera tu mismo la crees, a ti jamás te ha importado andar a solas ¡No quieras engañarme!— reclamó cruzándose de brazos. Hanamichi se sentía descubierto.

— Gracias por todo ¡Adiós!— agradeció el pelirrojo ignorando las palabras de la joven, tras lo cual salió huyendo a toda prisa.

— ¡Sakuragi! ¡No huyas!— exclamó la muchacha mientras corría tras el diez de Shohoku.

"No quiero hablar de esos temas con Sally… tengo que escapar"— se decía mentalmente el chico, sin pausar su huída. Abrió la puerta principal, ignorando la presencia de quien regresaba a la vivienda. Sin embargo, para la ojiverde el arribo del recién llegado, no pasaba inadvertida.

— Kaede Rukawa— susurró mientras se detenía ante el ex Shohoku. El pelinegro le miró con el rabillo del ojo, en silencio. La muchacha continuó observándolo mientras pestañeaba curiosa. La insistente mirada de la menor de las Bruce pronto comenzó a fastidiar al joven, quien tras cerrar la puerta, se encaminó hacia las escaleras que conducían a la segunda planta.

— ¡Espera!— exclamó la castaña mientras se detenía tras el muchacho. El chico de mirada fría se detuvo, volteando su rostro con sutileza hacia la muchacha, sin decir nada

— Rukawa— dijo tímidamente. Era la primera vez que hablaba con el muchacho, sin embargo, la gélida expresión en sus orbes azules, lograban intimidarla— Megan… ella ha llamado a diario— pronunció ahora. Los ojos de Kaede se abrieron en su máxima extensión— Está muy preocupada por ti, pero no ha podido comunicarse contigo aún— explicó. El pelinegro bajó la mirada— Por favor, llámala en cuanto puedas— pidió ahora tímidamente mientras hacía una reverencia— ¿Eh?— susurró sorprendida mientras alzaba la mirada al ver que el muchacho, continuaba su camino sin decir nada.


Los pasos vacilantes del muchacho, lo condujeron hasta las afueras de aquella desconocida vivienda. Creía que al fin llegaba a su destino, sin embargo una pequeña duda le hizo querer corroborar la dirección anotada en aquel papel que traía en sus manos.

"Casa número 1185"— leyó echando un vistazo a la nota— "Sí, es aquí"— pensó ahora mientras sonreía victorioso.

Se acercó con mayor determinación, disponiéndose pronto a tocar el timbre de la vivienda. Sin embargo, el sonido del repentino abrir de la puerta principal de aquella morada, acabó con el accionar del muchacho.

— Demonios, si no me apresuro llegaré tarde— los refunfuños de alguien acercándose llamaron la atención del visitante.

"Ahí viene alguien"— pensó mientras sonreía.

No tardó en ver a una joven de cabellos negros cargando un bolso, caminando a toda prisa por el jardín hacia él. La muchacha pasó por su lado ignorando totalmente la presencia del visitante, quien le observó curioso al notar el ensimismamiento de la habitante de aquella vivienda.

— ¡Hola!— saludó rápidamente al advertir que la joven depositaba en la cajuela de un taxi su bolso.

La chica le miró de soslayo. Ahora el muchacho se acercó raudamente hasta el vehículo.

— Disculpe que la interrumpa señorita— se excusó mientras hacía una reverencia— Mi nombre es Eiji Sawakita ¿Es esta la casa de los Bruce?— inquirió educado. La muchacha alzó una ceja.

— ¿A qué va la pregunta?— preguntó ahora Megan, mientras se cruzaba de brazos.

— Bueno yo…— pronunció con dificultad, al advertir con perplejidad que la muchacha desconfiaba de él— Estoy buscando a Kaede Rukawa, lo conozco de Japón, y según entiendo él vive aquí desde que estudia en Norteamérica— explicó el muchacho.

Megan estudió meticulosamente al visitante, la mirada suspicaz de la joven lograba inquietar a Sawakita.

— Pues, sí— pronunció susurrante, la chica de ojos celestes— Esta es la casa de los Bruce— añadió. Sawakita sonrió amenamente— Pero Kaede no está aquí— añadió.

— Es una lástima— espetó Eiji con decepción— ¿Pero a qué hora lo podría encontrar?— cuestionó ahora.

— No lo encontrarás a ninguna hora— musitó Megan. Sawakita abrió sus ojos con asombro.

— Señorita ¿Necesitará el taxi?— la voz del conductor intervino en el diálogo de los muchachos.

— Sólo deme un momento— contestó la chica al hombre.

— ¿Cómo que no lo encontraré a ninguna hora? ¿Acaso ya no vive aquí?— interrogó de prisa al notar que la muchacha terminaba de acomodar sus pertenencias en la cajuela.

— Sí, pero él está en Japón— contestó de forma casual.

— ¿Qué dijiste? ¿Se fue a Japón?... ¿Pero por qué?— cuestionó perplejo. Megan abrió una de las puertas traseras del taxi.

— Es algo muy complicado de explicar… Ahora tengo que irme al aeropuerto, llevo algo de retraso, así que no puedo seguir hablando contigo— expresó subiéndose al vehículo.

— ¡Oye, espera! No puedes dejarme así… Detente— suplicó el ex Sannoh mientras evitaba que la muchacha cerrara la puerta. Al notarlo, Megan le fulminó con la mirada, gesto que logró intimidar al jugador estrella, ante lo cual, no pudo hacer más que quitar sus manos de la puerta.

— Gracias— espetó la mayor de las Bruce. Tras lo cual, cerró con energía la puerta del taxi— Adiós— se despidió. El motor del vehículo prontamente se encendió. Y así, Sawakita vio como el automóvil, se alejaba raudamente.


La alborada comenzaba a dar inicio a aquella jornada. El muchacho, acompañado por su bicicleta, abandonaba la vivienda. Atravesó el jardín caminando a paso calmo. Y es que como ya se volvía costumbre desde su regreso a Kanagawa, salía muy temprano por la mañana. Tenía muchas cosas que pensar, pero por sobre todo, ahora más que nunca.

Disyuntivas de gran importancia invadían su mente a cada instante, dilemas que le atormentaban, y a las que debía dar solución ahora.

Abrió la puerta de entrada, la cual atravesó junto a su bicicleta, la apoyó momentáneamente en un muro aledaño para cerrar el portón, tras lo cual, se dispuso a iniciar su camino. Pero, una voz femenina, detuvo su iniciativa.

— ¡Kaede!— el muchacho volteó en dirección de quién hablaba, encontrándose allí con la imagen de Kazumi. La observó con reprimido asombro.

— ¿Qué haces aquí?— inquirió con fastidio. La joven le contempló con su mirada quebrantada.

— Kaede, yo…— formuló con dificultad— Yo, necesito hablar contigo— el muchacho le miró con indiferencia. Kazumi se sorprendió por la distante e inmutable expresión del muchacho.

— No tengo nada que hablar contigo— contestó secamente el ex Shohoku. Tras lo cual se montó en su bicicleta.

— ¡Espera!— exclamó la prima de Fujima, mientras le detenía sosteniendo con sus manos, uno de los brazos del basquetbolista. Rukawa le miró directamente a los ojos, clavándole una gélida y fulminante mirada, que dejó inmóvil a la joven.

— Déjame en paz— musitó. Acto seguido, arrebató con violencia su extremidad de las manos de Kazumi.

— "Kaede"— pensó mientras su mirada oscilaba, producto del asombro que causaba la actitud del chico. A la vez, el muchacho iniciaba su camino sin siquiera voltear hacia la amiga de Sendoh.


Los contendores se reunieron en el centro de la duela, dos de los cuales darían prontamente inicio al juego. La rivalidad innata entre ellos, se transmitía en la intensidad de sus miradas desafiantes, las que se impactaban enérgicamente, y sin ánimos de ceder.

— Espero que te hayas recuperado del todo de tu tobillo. No quisiera ganarte sin que puedas dar toda tu capacidad— pronunció sonriendo provocativamente, Hanamichi.

— Reconozco que eres muy tenaz, pero esta vez eso no será suficiente para ganarnos— contestó del mismo modo el castaño. El pelirrojo rió desencajadamente.

— Este genio del básquetbol a incrementados sus habilidades, así que te aconsejo que no te confíes, Oda— expresó ahora, el número diez de Shohoku.

Al instante, el sonido del silbato acabó con el diálogo. Hanamichi miraba curioso a Oda, que brincaba repentinamente ante él.

— ¡Qué estás haciendo, Hanamichi! ¡Ve por el balón!— la orden del capitán del equipo, lo sacó de su desorientación.

— ¡Sí!— formuló con dificultad, a la vez que saltaba a toda prisa.

Oda ya alcanzaba el balón, y la mano de Sakuragi sorpresivamente igualaba su posición, el chico de Takezono al notarlo, se apresuró en golpear el balón, dando así el primer pase del partido a uno de sus compañeros. Este corrió a toda prisa por la cancha. Shohoku raudamente se dispuso a resguardar su canasta. El muchacho al sentir el impedimento de sus contendores para su avanzada, y ver como Oda se escurría entre el equipo rojo, le dio el balón rápidamente. El rival de Hanamichi, ubicado ya bajo la canasta, brincó y lanzó con sutileza el balón, encestando así, los primeros dos puntos a favor de Takezono. Las animadas expresiones de las jóvenes de aquella preparatoria, invadieron automáticamente el gimnasio.

— Bien hecho, Oda— congratuló el capitán del equipo mientras le golpeaba amistosamente en un hombro.

— Gracias— pronunció el castaño, bajo la mirada atenta de Sakuragi.

Oda volteó por inercia hacia el diez de Shohoku, y sonrió de medio lado mientras arqueaba una ceja. Hanamichi sonrió desafiante.

— ¡Oye, Oda!— exclamó el pelirrojo— No creas que porque encestaste una canasta ya ganaste, el partido recién empieza— advirtió presuntuoso.

El novio de Yoko le ignoró y trotó por la cancha para reunirse con sus compañeros. La vena en la sien de Hanamichi, pareció pronunciarse mientras empuñaba sus manos.

— ¡Ay… Oda por qué me ignoras!— reclamó mientras salía tras la estrella de Takezono.

— ¡Hanamichi!— el chico del pendiente habló a su amigo, este volteó casual hacia quien demandaba su atención, sin embargo, con lo único que se encontró, fue con el balón, que impactaba violentamente en su rostro, dejándolo tendido en el suelo.

— ¡Sakuragi! ¿Te encuentras bien?— la voz de Haruko desde la banca, sacó de su pasajero aturdimiento al pelirrojo, quien se reincorporó tomándose la cabeza. Miyagi se acercó molesto hasta él.

— ¡Oye, Hanamichi! ¡Ya deja de estar desconcentrándote en el partido! ¡No estamos jugando!— reprendió el capitán posando sus manos en la cintura. El pelirrojo se puso de pie rápidamente.

— ¡Pero si es tu culpa, Ryota! ¡Por qué no me avisaste que me pasarías el balón!— refutó con molestia el número diez.

— ¡Sí te lo dije! ¡No es mi culpa que estés distraído mientras jugamos, tonto!— contestó el chico de segundo año.

— Ya dejen de estar discutiendo— el tirador de triples se interpuso entre los muchachos— Tenemos que seguir jugando— añadió.

Mientras las fulminadoras miradas de los muchachos se encontraban enérgicamente. El silbato prontamente emitió ruido.

— ¡Hey, ustedes!— habló el árbitro a el trío de Shohoku, quienes voltearon curiosos hacia el hombre— Ya dejen de estar conversando. Si el número diez ya se recuperó, hay que continuar el partido— expresó.

El partido se reanudó, y el balón avanzaba sigilosamente en posesión del equipo celeste. El capitán caminaba rebotando el objeto, mientras analizaba la situación en cancha, la que no tardó en calificar como compleja.

La marca individual de los integrantes de Shohoku a sus compañeros, no dejaba vacíos para dar el balón; además, la destacable altura de tres de sus contendores, era un impedimento extra, que añadía dificultad al juego en equipo.

Pronto pudo detectar la insistente búsqueda de su atención en uno de sus compañeros, este hizo un gesto cómplice al poseedor del balón, el capitán le observó desconcertado, mientras señalaba con disimulo a su rival, y es que la imponente figura de Goro, le parecía imposible de burlar.

Su compañero, haciendo un sutil pero eficaz movimiento, logró engañar al chico de Shohoku, quedando así libre de marcas, ante lo cual, el dueño del balón le dio rápidamente un pase. Ahora el muchacho de Takezono, corrió a toda prisa por la zona de tiro, encontrándose de vuelta con la marca de Goro, ante lo cual, buscó a Oda, quien era vigilado desde cerca por Sakuragi. Sin embargo, prontamente logró ganar una posición ventajosa.

— ¡Oda!— exclamó el muchacho mientras lanzaba un pase. El rival de Hanamichi recibió firmemente el balón. Volteó hacia la canasta, bajo la marca atenta del diez de Shohoku. A pesar de ello, brincó desde su posición ignorando la marca. El pelirrojo brincó enérgicamente con el claro afán de detener la jugada del castaño.

— ¡No te lo permitiré!— exclamó mientras golpeaba el balón con ímpetu— ¡La técnica del matamoscas!— vociferó. Oda vio consternado como el balón vagaba por la duela.

Ryota se adueñó del balón y corrió con él hacia el extremo contrario de la cancha. Hanamichi inició automáticamente su corrida hacia la zona de tiro, Mitsui, Goro y Juro le seguía, y tras de ellos, la defensa celeste.

— ¡Ryota, dame el balón!— solicitó Sakuragi al encontrarse en una posición ventajosa dentro de la cancha.

Miyagi al constatarlo, le envió un pase alto, ante el cual, el diez saltó resueltamente, adueñándose así del balón. Volvió al piso firmemente, volteó hacia la zona de tiro, y reinició la carrera hacia la canasta.

"Este es el momento para demostrarle a Oda de lo que soy capaz"— pensó Sakuragi mientras sonreía desafiante. Acto seguido, dios tres grandes zancadas, para luego brincar enérgicamente, dejando boquiabiertos a los espectadores por la capacidad para saltar del muchacho. Alzó entre su mano derecha el balón, para poder clavarlo en la canasta.

— ¡Cuidado atrás, Sakuragi!— la voz del catorce de Shohoku, despistó al pelirrojo, quien volteó curioso la mirada hacia atrás, encontrándose con la doble marca de dos jugadores de Takezono.

— ¡Hanamichi, adelante! ¡Adelante!— Miyagi ahora advirtió al pelirrojo, este volteo curioso hacia la canasta, encontrándose allí con el tablero, contra el cual se estrelló. En menos de un segundo, se hallaba tumbado en el piso. Las risas burlescas de las chicas de Takezono invadieron en gimnasio. Mitsui y Miyagi se limitaron a bufar. Las distracciones de Sakuragi se habían vuelto parte irremediable de los partidos.

— ¿Esas son tus grandiosas habilidades?— cuestionó con ironía la estrella de Takezono. Hanamichi se puso de pie frunciendo el ceño.

— ¡Ya deja de estarte burlando! ¡Era una espectacular jugada pero ellos me distrajeron!— refutó el pelirrojo.

— Que mentiroso— espetó Ryota.

— Proyecta sus frustraciones en nosotros— apoyo Mitsui.

— No podíamos esperar otra cosa— musitaron al unisón con un suspiro de resignación.

— ¡Ah… Miserables!— refunfuñó Hanamichi mientras empuñaba sus manos.

— Se reanuda el partido— anunció el árbitro.

El balón estaba en manos de Takezono. El poseedor del balón dio unos pasos sigilosos hacia adelante, uno de sus compañeros se adelantaba dejando atrás la marca de Juro, buscando un pase de su compañero, pero la atenta mirada de Miyagi, logró advertir a tiempo, la jugada que se avecinaba, ante lo cual corrió interceptando el pase. Dio ahora el balón a Goro, quien al ser rodeado por dos defensas, devolvió el objeto al capitán, este avanzó raudo hacia la zona de tiro, una vez allí, y al ser seguido por Oda y otro jugador de Takezono, envió un pase bajo a Mitsui, que se hallaba en su habitual zona, en cuanto tuvo el balón en sus manos, brincó y lanzó una canasta de tres puntos, la cual entró con precisión entre las redes.

Las animadas celebraciones de los espectadores no tardaron a recorrer el gimnasio. El marcador quedó ahora, tres contra dos a favor de Shohoku.

El partido continuó, y la posesión del balón por parte de Takezono, no quiso ser desaprovechada esta vez, por lo que evitando las audaces intervenciones de Ryota, los chicos del equipo celeste avanzaron rápidamente hacia la canasta, y Oda dio así dos nuevos puntos a su equipo.

Cuatro contra tres a favor de Takezono.

Miyagi manejaba el balón. Sakuragi ansioso por encestar y vencer a Oda, brincaba una y otra vez liberándose momentáneamente de la marca de su contendor, a la espera de que el chico del pendiente le diera un pase. Pero su intermitente posición ventajosa, no resultaba confiable al capitán.

— ¡Miyagi!— la exclamación del catorce, advirtió al muchacho que se había impuesto a la defensa de Takezono.

— ¡Mitsui!— voceó de vuelta el chico de segundo mientras le lanzaba el balón. En cuanto Hisashi tuvo el balón, brincó para encestar una nueva canasta de tres puntos. Pero su contendor, intentando evitar a toda costa que el tirador de triples consiguiera su objetivo, lo empujó haciéndole caer.

El silbato no tardó en sonar.

— Falta del número cinco de Takezono. Son tres tiros libres para Shohoku— sentenció.

Mitsui se dispuso a ejecutar sus tiros libres. El primero, entró limpiamente. El segundo, bordeando sutilmente la canasta, de igual forma logró caer dentro del objetivo. Sin embargo, la tercera, producto de la disminución de la energía proyectada en aquel tiro, chocó en la canasta y se devolvió.

— ¡Un rebote!— exclamó desde las bancas, Ayako.

Hanamichi, buscó rápidamente la posición bajo la canasta, pero la insistente marca de Oda, interfería en sus planes. Ya que prontamente logró la posición privilegiada en la zona en disputa.

— Maldito, no te permitiré que me ganes— refunfuñaba el pelirrojo, luchando por recuperar su posición.

De forma instintiva, haciendo uso de los aprendizajes obtenidos durante sus entrenamientos con Ryota; Sakuragi hizo una pantalla logrando recuperar así su ventaja. Y al instante saltó adueñándose sin dificultad del balón. Regresó al suelo con gran ímpetu. Para elevarse nuevamente al instante, y clavar con increíble vigorosidad, el balón en la canasta. Oda veía con asombro la última hazaña de su rival.

"Increíble"— pensó sin poder ocultar su expresión atónita.

¡Bien hecho, Hanamichi!— Ryota y el resto de sus compañeros se acercaron a congratularlo, mientras reía escandalosamente.

El marcador quedaba siete contra cuatro a favor de Shohoku.

Oda había aprendido de Sakuragi la tenacidad para luchar hasta el final. Aprendizaje que no obviaría ante él. Por lo cual, estaba decidido a dar todo con tal de vencer a Shohoku. De sus grandes habilidades no cabía ninguna duda. Sus compañeros confiaban fielmente en ellas, pero aquella confianza, también era una debilidad reinante en aquel equipo.

Y es que la excesiva carga que recaía en el novato estrella del equipo, no era suficiente para vencer a Shohoku.

Además de la astucia y superación de Hanamichi, también estaba la velocidad y capacidad de arrebatar el balón de Miyagi; los triples de Mitsui, ayudaban a acrecentar mayormente la ventaja del equipo rojo; y los gemelos Goro y Juro, a pesar de su deficiente defensa, de todos modos contaban con una increíble habilidad de ataque, la cual se apoyaba en gran parte en su imponente figura que dejaba inmóviles a sus contendores.

El partido continuó. Y la ventaja de Shohoku fue en incremento. El final se aproximaba, y el marcador ya anticipaba la contundente victoria que lograrían los chicos de Shohoku.

Ciento veintinueve contra ochenta y siete, se imponía Shohoku a tan solo dos minutos de finalizar el partido.


Ultimo llamado para los pasajeros con destino a Tokio, vuelo 72— la voz por altoparlante dio la bienvenida a Megan al aeropuerto. La muchacha brincó espantada al escuchar aquello.

— Mierda… ¡Si que llegué tarde!— exclamó mientras corría por el aeropuerto— "Todo por culpa de ese tonto que llega a hacerme un interrogatorio sobre Kaede… En cuanto llegue a Japón le preguntaré quién demonios es ese tal Kitasawa"— caviló la muchacha sin dejar de correr por todo el aeropuerto.

Por fortuna de la adolescente, había ocurrido un imprevisto con el equipaje de uno de los pasajeros de su vuelo, por lo que la salida se había retrasado el tiempo cronométricamente preciso para que ella alcanzara a tomar el vuelo.

En cuanto subió al avión, buscó un buen lugar para tomar asiento, sin embargo, su labor se detuvo repentinamente al detectar una llamativa cabellera rápidamente reconocida para ella.

— ¡¿Eddie?!— exclamó con asombro. El muchacho dejó rápidamente de leer la revista deportiva en la que se distraía, y buscó con la mirada a quien le llamaba.

— ¡Megan, al fin llegas!... Me tenías muy preocupado ¿Por qué te demoraste tanto?— expresó mientras se abría paso entre la gente para salir al encuentro de la chica de ojos celestes.

— La pregunta es otra… ¿Qué demonios haces en mi vuelo a Tokio, niño tonto?— preguntó contrariada.

— Bueno, es que decidí viajar contigo a Japón— contestó con total naturalidad el pelirrojo.

— ¡¿Qué?! Pero si debías incorporarte mañana al equipo de básquetbol ¿No es eso lo que querías?— interrogó perpleja, la pelinegra.

— Ah, bueno… eso es cierto—musitó casual— Pero creo que no puedo regresar al equipo antes que Kaede… él fue quien me ayudó a entrenar todo este tiempo, si regreso al equipo, será junto con mi amigo…— explicó ahora con convicción. Megan sonrió de medio lado.

— Como digas— espetó sonriendo de medio lado— "Este pelirrojo me sorprende a diario… Kaede, ahora puedo decir que somos dos personas aquí que queremos verte bien y de vuelta con nosotros"— caviló la muchacha reprimiendo un suspiro anhelante.


MUCHAS GRACIAS POR LEER, ESPERO SEA DE SU AGRADO :D

¡Felices Fiestas a todos!

Reviews:

summerneverlasts: Hola! Bueno, en el siguiente capítulo se viene una aclaración de lo que pasa con Kazumi y Rukawa... Y Megan viene volando! xD... así que ya podrás leer el reencuentro. Saludos y muchísimas gracias por leer y comentar :D

angelicacuario: Hola! que alegría verte por aquí :)... Bueno, entiendo que no hayas podido leer, esta época del año es bien intensa y uno suele tener poco tiempo, incluso yo, que no he podido publicar como antes :/. Bueno, espero que este capí te guste. Muchos saludos, y gracias por leer y dejar tu review =)

EscarlataHoz: Hola! Bueno, quizás las cosas se complicarán :/, esperemos que no pase a mayores, y que la emocionalidad a Rukawa no le pase la cuenta. Saludos y muchísimas gracias por leer y comentar :D

lylacanwait: Hola! Me alegra que el inicio del fic haya sido de tu agrado. Espero que el avance también te guste. Muchas gracias por tu comentario y por leer. Saludos :)