Información General:
Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus creadores Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. Los dibujos fueron dibujados por mí, pero los creadores de estos personajes son Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente.
La historia que se presenta sucede después de que Candy descubriera que el Príncipe de la Colina es Albert, su amigo el vagabundo. Todo se ha escrito sin fines de lucro, solo para entretenimiento, y lo que se presenta son simplemente ideas de una servidora, y ha sido escrito para celebrar el cumpleaños del Príncipe de la Colina.
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Una Nueva Oportunidad
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Capítulo XVII: No Te Cases – Parte 2
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Su mirada volvió a perderse en la nada, hacía años que no pensaba en eso.
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— Te miré…—, repitió levemente.
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Principio de Flashback
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Candy había terminado de bailar con Archie, él quería seguir bailando con ella, pero la mirada insistente de Annie la había intimidado todo el tiempo mientras bailaban, así que argumentó que estaba cansada y quería salir un rato al balcón.
A pesar de aparentar tranquilidad, la chica Britter odiaba ver a Candy en brazos de Archie; él se veía tan feliz con ella. No entendía como esa insignificante chica de coletas podía seguir siendo el amor del chico Cornwell.
Candy con tristeza había visto a Albert bailar toda la noche con guapas y elegantes mujeres. No sabía porque se sentía incómoda cada vez que lo veía reír con ellas, él era su amigo, su querido amigo, y ella estaba enamorada de Terry.
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Caminó lentamente hacia el balcón, a pesar de lucir hermosa seguía viéndose como una chiquilla. Esa noche de verano había una hermosa luna llena, con calma se sentó en una de las bancas más lejanas que encontró, no quería que nadie la viera. Se sentía tan triste, no sólo las miradas asesinas de Annie la habían intimidado, sino que algo muy dentro de ella estaba triste. Tomó una margarita de una de las macetas, se sentó en una fría banca de mármol, y comenzó a desojar la bella margarita que llevaba en la mano.
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— Me quiere…y no me quiere …me quiere, no me quiere…me quiere —, y cuando llegó al último pétalo con tristeza dijo —…y no me quiere.
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Un profundo suspiro salió de su ser y sin saber el por qué, la gallarda cara de Albert vino a su mente. Meneó con molestia su cabeza, eso no estaba bien. Un nuevo suspiro se escapó de su joven cuerpo, y se asustó, ¿Qué rayos estaba pasando con ella? ¿Por qué había pensado en Albert? Albert era su amigo. En eso estaba cuando escuchó voces cerca de ella, ella se paró con cuidado y sin hacer mucho ruido se acercó un poco para ver quienes o quien era la pareja que se había alejado de la fiesta, ella no era chismosa, pero la curiosidad pudo más que ella, además era su casa, o ¿no? Se colocó detrás de uno de los arbustos que estaba en el balcón. Sabía que no estaba bien que anduviera de curiosa, si su madre la viera, de seguro pondría el grito en el cielo, pero por alguna razón la voz masculina se le hacía conocida. Cuando por fin pudo mirar el origen del ruido, se quedó helada. No lo podía creer. Era Albert con una hermosa mujer, pero lo que estaban haciendo casi le produjo taquicardia. Albert devoraba a la rubia joven a besos, las caricias comenzaron a hacer más audaces; Candy asustada, se fue caminando hacia atrás al ver la atrevida escena, y sin darse cuenta tiró una de los jarrones de la decoración. La pareja detuvo su arrebato pasional cuando escucharon el ruido.
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— Vámonos, hay alguien aquí — se escuchó la voz varonil de él; Albert la tomó de la mano y se la llevó.
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Candy se quedó ahí parada como estatua, helada, sus ojos lloraban mares, sentía un dolor intenso. Albert estaba con una mujer…Albert su amigo…su amigo. Las lágrimas no la dejaban ver, sin dejar de llorar cayó de rodillas. ¿Por qué le había dolido tanto verlo con esa mujer? No podía ser…no, él era sólo su amigo, su amigo. Se llevó su mano a la boca, tratando de callar su llanto. ¡Dios!, como le dolía lo que había visto, fue en ese instante que se le cayó la venda de los ojos. Ella estaba enamorada de Albert, de Albert, su mejor amigo.
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Fin de Flash back
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Candy suspiró tranquila todas esas imágenes ya no le dolía, eso era pasado. Sin mirarlo a los ojos dijo.
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—Sí te miré con la señorita Smith en el balcón; se estaban besando. Ella era la hija del importante dueño de negocios en Portugal, ¿la recuerdas? — volteó para verlo directo a los ojos.
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El negó con la cabeza, ella sólo movió los hombros indiferente y le dijo.
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— Yo sí. Fue en ese instante que comprendí que ya no te miraba como mi amigo, sino como alguien especial para mí. Esa noche me di cuenta de que Terry había dejado de ser importante en mi vida, y que tú habías ocupado su lugar…pero también esa esa noche empezó mi otro calvario.
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— ¿Tu otro calvario? Yo no entiendo —, dijo un confundido Albert.
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Ella sólo meneo la cabeza con fastidió y siguió su plática como si nada, mirando a la nada nuevamente.
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— Sí, él calvario de verte con tus múltiples conquistas por años, debía callar como sino viera nada y lloraba oculta por las esquinas cuando te veía acompañado. No quería que nadie me mirara y se dieran cuenta que me dolía.
—¿Pero…pero tú nunca me reclamaste nada? ¿Nunca me dijiste nada?
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Ella volteó a mirarlo molesta.
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— Yo no tenía que reclamarte, ni decirte nada, tú siempre me trataste como tú amiga, como tu…pequeña, y eso fui para ti todos esos años. Tú pequeña, la pequeña Candy que nunca creció ante tus ojos. Mientras tú bailabas, enamorabas y besuqueabas a otras mujeres, yo moría de amor por ti. ¡Ah! —, exclamó con frustración. — Pero, aunque fuera doloroso ¿con qué cara iba yo a decirte algo? Si yo nunca fui nada para ti, yo sólo fui la pequeña Candy. Nunca te reclamé nada porque no tenía derecho, yo nunca tuve derechos de nada, ni nunca los tendré —, calló un momento y lo miró burlona antes de continuar. — Además Albert, la mujer no es la que declara su amor, es el hombre quien conquista a la mujer de su vida. Eso fue lo que hizo Archie conmigo y eso ha sido lo que yo he leído en las novelas que he leído…es el caballero quien se encarga de enamorar a la chica que le interesa. Eso hizo mi personaje favorito, el Señor Darcy, con Elizabeth Bennet en "Orgullo y Prejuicio." Es curioso que tú trates de insinuar otra cosa, si eso era lo que tú hacías todo el tiempo con esas chicas en las fiestas, por favor no pretendas que ignoras eso, ¿a quién tratas de engañar? —, le dijo con marcada ironía cruzada de brazos. ¿Qué demonios pensaba él?, ¿qué ella no sabía nada de romances? Tan poca cosa la considero todos estos años, estaba tan furiosa y desilusionada de él.
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Albert se quedó sin habla, él nunca supo, ni sospechó que Candy había sabido de sus amoríos con otras mujeres. Ella siempre lo trató con cariño, nunca reclamó nada. Candy lo había amado por años y hasta ahora se venía a dar cuenta, había sido un estúpido. Él siempre pensó que esas veces que llegó a mirarla triste o llorosa era por Terry, pero no, nunca fue así. Ella misma se lo estaba diciendo en su cara, esas lagrimas fueron por él, que idiota había sido.
Bajó su mirada avergonzado, su vida cambio tanto después de recuperar la memoria, todo fueron conjeturas erróneas y hasta ahora venía a enterarse que había sufrido en silencio por él, ¡por él!
Levantó su celeste mirada para encontrarse con la brillante mirada cargada de reproche y de burla. Sí de burla porque ahora le estaba dando clases de como un hombre debe de conquistar a una mujer, que equivocado había estado con ella.
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Candy de pronto se quedó mirando a la nada, y suspiró profundamente cuando recordó la cara de su amado Archie todos esos años que había estado sufriendo por un amor no correspondido, y sonrió enamorada; él siempre estuvo cerca de ella. Recordó con ilusión innumerables anécdotas con él en ese instante.
Mientras ella seguía perdida en sus recuerdos, Albert continuaba mirándola sorprendido, estaba ante una Candy que él no conocía. Ella siguió su relato mirando a la nada en aquella biblioteca donde el ambiente se hacía más lúgubre para Albert cada instante...
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— La única persona que lo supo siempre fue Archie…él siempre ha estado conmigo en todo. No solo me llevaba al trabajo, él también iba a recogerme...aunque estuviera estudiando o trabajando…siempre encontró tiempo para mí. Recuerdo como él me apoyó y protegió cuando me molestaba un médico…él…
— ¿Qué medico? Dime Candy, ¿de quién estás hablando. ¿Quién fue el doctor que te falto el respeto?, ¿por qué nunca me dijiste nada? Dime — gritó un furioso Albert dando un manotazo en el escritorio.
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Candy lo miró de reojo y sonrió burlona, ignoró sus preguntas y siguió su relato con su mirada perdida en el pasado.
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— Eso ya no importa Albert, como siempre fue Archie quien arregló ese problema hace años…él estuvo ahí para darme consuelo en mis tristezas, cuando me rompías el corazón sin que tú te dieras cuenta. Siempre estaba Archie ahí para arreglar todo por mí, él era el que siempre bailaba conmigo, él era el que siempre me acompañaba en esas largas y solitarias veladas. Mmmm… tú en cambio, tú nunca te diste cuenta de nada. Tú estabas ocupado…siempre con alguien diferente en cada baile o reunión.
Lo miro a los ojos nuevamente con burla, la verdad que estaba gozando verle la cara que estaba poniendo. Albert nunca supo nada de su vida; hasta ahora ella se estaba dando cuenta. Se aclaró la voz para continuar su relato esta vez mirándolo fijamente a los ojos.
— El último nombre que recuerdo fue el de la señorita Anderson, sí creo que en ese tiempo era ella; bueno me acuerdo muy bien de ella porque le dedicaste la mayor parte de tu tiempo en varios bailes —, hizo una pausa mientras le sonreía burlona, Albert la miraba fijamente. —Hubo un tiempo que pensé que ella sería la futura señora Andrew por tantas "atenciones personales" que le dabas en los salones y en los balcones, pero después pasó a la historia…bueno eso creo porque nunca la volvimos a mirar cerca de ti. Creo que después se casó con un amigo tuyo o se fue de viaje, no sé. Pero después dejé de prestar atención a quien o a quienes les dedicabas tiempo porque siempre eran diferentes —, levantó los hombros indiferentes mientras miraba ahora a la nada, para ese entonces las lágrimas comenzaron a fluir en la cara de Candy y su voz se iba quebrando en cada frase. — La verdad me hice la sorda, la tonta y la ciega para no sufrir…para no sufrir de amor por ti; por años guardé esos recuerdos en mi corazón, pero comencé a recordar todo después de leer tu carta.
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Albert se sintió más miserable en ese momento al verla llorar. Quería pararse y abrazarla, besarla, pero sus piernas no le respondían, sabía que no debía hacerlo, él estaba casado. Sólo se animó a darle un pañuelo…ello lo miró titubeante y enojada, pero al final lo tomó y comenzó a limpiar sus bellas esmeraldas.
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— ¿Tienes tú idea qué era lo más importante para mí en aquellos tiempos?
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Él sólo meneó la cabeza en total negación, mientras Candy se iba limpiando las lágrimas con el pañuelo de seda que Albert le diera, las lágrimas que corrían libremente por aquella delicada piel.
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— Tu felicidad
El abrió los ojos sorprendido y musitó levemente.
— ¿Mi felicidad?
— Sí Albert, yo lo único que quería era que fueras feliz…No te voy a mentir, es verdad, me dolía verte con otras mujeres, pero si eso te hacía feliz, yo lo aceptaba porque siempre has sido importante para mí. Nunca estuvo mal de tu parte lo que hiciste…siempre te entendí. Eras soltero, joven, guapo, exitoso y por primera vez en tu vida podías vivir libremente sin ocultarte…era normal que quisieras disfrutar lo que por años te negaron las…las absurdas costumbres de este clan…yo, yo era feliz cuando te veía reír porque sabía que estabas contento y eras feliz; aunque mi tonto corazón en ocasiones sufriera…por eso te amé en silencio por años…mientras tú eras feliz, yo era feliz.
— Candy yo…—, ella lo interrumpió de inmediato.
— No te equivoques Albert, tú nunca me hiciste nada, tú no sabías nada. Yo…siempre estaré agradecida contigo toda mi vida, por todo lo que has hecho por mí. Tú me diste un hogar y nunca podré pagarte eso. Albert gracias por todo lo que hiciste por mí; de verdad muchas gracias por haberme regalado un hogar.
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Candy terminó de hablar llorando sin parar, Albert en ese momento sintió una pequeña ilusión.
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— Entonces Candy ¿por qué …por qué me negaste el derecho que te pedí en la carta? …ahí te expuse mi corazón, te abrí mi alma. Te dije todo lo que tú significas para mí…eres y siempre serás la mujer de mi vida yo…
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Ella abrió los ojos ofendida y le comenzó a gritar con rabia.
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— ¡Basta Albert!, no sigas con lo de la carta, eso no tiene sentido. ¡Por Dios! Por años me ignoraste y de repente te nació el amor ¿Tan estúpida me crees? Deja de sentirte culpable por ese maldito beso que me disté, yo ya lo olvidé, has lo mismo. Olvídalo y deja de mentirte y castigarte por mí. No mientas más. Cada mentira tuya en esa carta me ofendió, no sé cuántas Dianes tuviste en tu vida, ni me interesa saberlo porque a la única mujer que le importa es a ella, tú esposa. Pero ya que te has empeñado en que hablé, te diré lo que pienso del pasado, escuchaste del p-a-s-a-d-o…tú tuviste muchas señoritas Smith y Anderson en tu vida, y tal vez muchas Dianes también, pero solo una de ellas te va hacer padre, y esa es Diane, tu esposa. Yo no tengo nada que ver en tu vida, ni ayer, ni hoy ni nunca. Así que no quieras verme la cara de tonta porque no lo soy. ¡Deje de ser la pequeña e ingenua Candy hace años!
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Él la miró sorprendido, y dolido le contestó.
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— Yo no te he mentido, todo lo que te dije en esa carta es verdad…yo…Candy, yo, yo…te amo, te he amado por…
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Ella inmediatamente lo interrumpió mientras lo fulminaba con su mirada, esa mirada que él adoraba y ahora lo acusaba como dagas filosas que herían su corazón.
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— Pero yo no Albert, tu estas casado, no me ofendas, soy la prometida de Archie, su futura esposa, respétame. Estoy cansada de escuchar tantas necedades y mentiras.
— ¿Mentiras?
— Sí mentiras… ¿Por qué demonios tengo que repetirte esto tantas veces? Si tú hubieras sentido algo, aunque fuera algo insignificante por mí, jamás te hubieras enredado con otra mujer o con otras mujeres como lo hiciste por años. Tú hubieras tratado de conquistarme si quiera una maldita vez en todos estos años, pero no lo hiciste porque yo nunca, nunca te importe, entiéndelo de una vez, y deja de sentir remordimientos por ese maldito beso.
— Candy por favor eso que dices no es verdad —, le dijo desesperado. Ella se hizo para atrás cuando en un intento él estiró su brazo para tomarle la mano, él necesitaba que ella se calmara. Él la miró sorprendido.
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— No te atrevas a tocarme Albert, nunca más lo vuelvas hacer en tu vida. Te lo dije esa vez que entraste a mi cuarto sin permiso y te lo vuelvo a repetir por última vez, nunca pero nunca más te atrevas a tocarme en tú vida —, ella le gritó indignada.
— Candy por favor escúchame, sé que cometí muchas estupideces todos estos años…yo siempre pensé que tu amabas a Terry fue por eso por lo que no me acerque a ti, pero yo te amo, te he amado siempre pequeña en silencio, tal como tú lo hiciste.
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Ella bajo la vista al suelo, meneó su cabeza desilusionada y furiosa; estaba harta de esa absurda platica. Era increíble que un hombre como Albert inteligente, noble y educado no entendiera nada y estuviera haciendo el ridículo de su vida enfrente de ella. Después de un instante de silencio que usó para tratar de calmarse un poco ya que temblaba de indignación. Alzó su vista para mirarlo a los ojos y le habló con toda la rabia que tenía en ese momento.
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— Mientes una y otra vez. Por Dios ya te lo dije, ¿qué acaso no has estado escuchando todo lo que te he dicho hasta este momento? ¿Cuántas veces tengo que repetirte lo mismo? Si tú me hubiera amado la mitad de lo que Archie me ama, tú me hubieras esperado como Archie me esperó por años, o me hubieras tratado de conquistar como él lo ha hecho. Archie, mi Archie, él si sabe lo que es amar, siempre me lo ha demostrado por años, él nunca buscó otras mujeres. Archie siempre me ha amado y me lo ha demostrado desde que lo conocí, yo fui la tonta que lo obligó a una amistad absurda con Annie. Por favor Albert, ya no quiero escuchar más tonterías de tu boca, ni quiero seguir repitiendo lo mismo, ni quiero que me sigas faltando al respeto, yo soy la prometida de Archie, tu s-o-b-r-i-n-o, y tú estás casado, sí tú estás c-a-s-a-d-o. Vas a tener un hijo, por Dios piensa, vas a ser p-a-d-r-e. Me voy, tú no respetas nada, no sé para qué diablos querías hablar conmigo si solo querías faltarme el respeto. ¿No sé dónde quedó el Albert gentil, ecuánime y decente que yo conocí en el pasado? —, ella se paró ya harta de que le ofendiera y de repetir lo mismo una y otra vez.
— Candy no te vayas, por favor, siéntate —, lo que Candy le dijo al final le dolió.
Nunca imaginó el dolor que Candy había cargado por años, ella estaba decepcionada de él. La mente de Albert trabajaba a mil por hora, tenía que cambiar la imagen negativa que ella tenía de él, pero también tenía que aclarar las cosas con ella. Ella cerraba los ojos con impotencia parada ahí frente a él; respiró profundo mientras su joven cuerpo seguía temblando de rabia y de indignación. Si salía en ese momento esta platica quedaría pendiente. Lo menos que quería era causar un problema con Archie, ambos eran familia. Tenía que terminar para siempre con esto por una buena vez, de mala gana se sentó nuevamente, aunque quisiera mandarlo al demonio todo, sabía que era necesario cerrar esa negra página en su vida.
Albert la miraba desesperado, agradecía enormemente que ella no se hubiera marchado, con dolor y celos preguntó.
— Candy, ¿quieres decir que Archie…tú estás diciendo que…Archie ocupa mi lugar?
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Continuará
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Les invito a leer mis otras historias:
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"Stear: Reflexión Al Amor Perdido." Es una mini historia de dos capítulos escrita para celebrar su cumpleaños.
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"Bajo La Luz De La Luna." Mi primera historia en fancfiction, un Anthonyfic.
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"La Carta." En un Archiefic escrita para celebrar su cumpleaños.
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A todas las personas que han dejado mensajes, y a las que solo me hacen el favor de leer estas historias de forma anónima. Muchísimas gracias por apoyar estas historias, se los agradezco infinitamente.
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Agradecimientos
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Gracias a todas las personas por su apoyo, mensajes y tiempo.
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Sé que es duro y hasta tal vez molesto ver al guapo Albert sufrir en este fic, nunca ha sido esa mi intención y tampoco ha sido mi intensión ridiculizar ningún de esos queridos personajes de esta serie. Tomé prestados sus nombres para crear un argumento y presentarles una historia nueva que las entretenga. Como les explique desde el principio, este es un Albertfic donde sus personajes favoritos se quedarán juntos y es una historia que tiene drama, romance, suspenso y eso seguirá sucediendo hasta que se termine de contar, el argumento así fue creado. Lo único que les pido es paciencia y que dejen que la trama continúe contándose hasta el final. Como siempre les pido paciencia. Yo simplemente quiero que mi humilde historia las distraiga de la rutina diaria. No soy escritora, soy simplemente una persona que le apasiona leer y que está tratando de contarles una historia de una manera diferente para que ustedes pasen un buen rato. Espero que sigan apoyándome, les agradezco su tiempo, apoyo y mensajes.
"Hay errores en la vida que se pagan con una eterna soledad, y otros con un matrimonio lleno de odio sin amor. La vida real está llena de ejemplos como esos tristemente, y todo por errores que en su momento se disfrutaron, y después se lloran amargamente para siempre. Segundas y terceras oportunidades pueden pasar...pero no siempre se tiene la oportunidad en la vida...aunque la vida puede deparar sorpresas."
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Disfruto muchísimos cada uno de sus comentarios que me hacen el favor de dejarme; ya que me anima mucho cuando estoy escribiendo la historia. Es como recibir regalos antes de mi cumpleaños, gracias. Es por eso por lo que trato de mandarles un mensaje privado (PM) a cada persona que me manda un mensaje para agradecerles el tiempo que se toman en leer mi humilde historia. Desgraciadamente, solo se puede mandar PM a las personas que están registradas. Tal como lo hice con el capítulo anterior, dejé comentarios en la sección de reviews, para todas las chicas a las que no les puedo mandar un PM para agradecerles su tiempo. Gracias a cada una de ustedes por dedicar su tiempo en leer mi historia.
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Gracias todas personas que me regalaron comentarios, a todas las que han agregado mi historia a su lista de favorita y a su lista de alertas, a todas las que han agregado mi nombre en la lista de autores favoritos y a su lista de alertas, y a todas aquellas que me han leído en forma anónima en el pasado capítulo. Si alguien se me paso, de antemano les pido una disculpa. Gracias.
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Gracias a todos por su apoyo
Cuídense
