Información General:
Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus creadores Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. Los dibujos fueron dibujados por mí, pero los creadores de estos personajes son Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente.
La historia que se presenta sucede después de que Candy descubriera que el Príncipe de la Colina es Albert, su amigo el vagabundo. Todo se ha escrito sin fines de lucro, solo para entretenimiento, y lo que se presenta son simplemente ideas de una servidora, y ha sido escrito para celebrar el cumpleaños del Príncipe de la Colina.
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Una Nueva Oportunidad
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Capítulo XVIII: En Familia
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Cuando un serio George entró a la biblioteca no le extraño ver un distraído Albert mirando a la nada cerca de los ventanales; ni siquiera se había dado cuenta de su presencia. Esa actitud de apatía a la vida era una costumbre que últimamente el joven patriarca venía haciendo desde que su vida diera un giro de 180 grados al comprometerse en matrimonio con una mujer que no amaba. Lo observó por un momento sin decir nada. Albert sin sentir su presencia, seguía parado frente a las grandes ventanas, su azul mirada estaba perdida en el vacío; inmerso en su mundo interior ignoraba todo a su alrededor. George sentía dolor al ver a su muchacho de esa manera, le daba tristeza ver que el tiempo pasaba y ese joven alegre de alma noble estuviera sufriendo y muriendo lentamente; ese no era el chico que él miró crecer, algo tenía que hacer para calmarlo y redirigir su vida.
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— ¿William, estás bien? — tuvo que repetir la pregunta dos veces.
El volteó distraído a ver querido mentor, sus azules ojos lo miraron extrañado.
— ¡George! —, sonrió tristemente. — Te hacia descansando George, ¿necesitas algo?
George lo miró serio, este era un tema que había estado evadiendo en New York, pero debía de discutirlo ya.
— Sí necesito hablar contigo de algo muy importante.
El joven magnate le indicó que sentara mientras él hacía lo mismo.
— ¿Importante? No entiendo George, en el camino hacia Chicago no me dijiste que teníamos algo importante que tratar. ¿Es necesario hacerlo en este momento? ¿Podemos hacerlo cuando regresemos a New York? La verdad no tengo cabeza para nada que tenga que ver con los negocios; este día ha sido…muy difícil para mí —, suspiró profundamente.
George se sintió mal por echarle a perder más esa noche; sabia de su estado de humor ya que lo había buscado antes y Archie le informó que estaba hablando con Candy. Él no era tonto y se había dado cuenta de la situación de la joven con el joven Cornwell; William no tenía ninguna oportunidad.
— William sé que no te sientes bien, pero tenemos que hablar de la investigación de la señora Diane.
— ¿Cómo? ¿Tienes nueva información? ¿Por qué no me lo habías dicho antes? ¿Desde cuando tienes esta nueva información? ¿Es algo nuevo?
— Lo siento William, el investigado habló conmigo ayer por la mañana me dieron el último reporte de la investigación, y decidí esperar para hablar contigo hasta que estuviéramos en Chicago. Y no, no tengo nueva información; lo siento William, pero todo sigue igual.
Albert sintió un hueco en su estómago por un leve instante tuvo esperanzas, molesto preguntó.
— ¿Me puedes decir que dice la nueva información?
— El doctor sigue pensando que ella se embarazó en el mes de diciembre…pero.
— ¿Pero ¿qué? — lo interrumpió rápidamente Albert.
George tranquilamente, abrió su portafolio y le dio el reporte a Albert para que él mismo los leyera. Después de un rato, Albert preguntó ansioso.
— Aquí dice que aún no está seguro del tiempo del embarazo, ¿es cierto esto George? — lo interrogó mientras ojeaba el reporte.
George asintió y le dijo calmadamente.
— Así es William, el doctor casi podría asegurar que el bebé tiene unas semanas más de lo que debería por el tamaño del embarazo…sin embargo, es imposible determinar eso hasta que nazca el bebé. Tal vez el tamaño del embarazo se deba a que vas a tener un hijo muy grande —, Albert lo miró frustrado. Nada, seguía sin saber nada; meses de investigación y seguía en la oscuridad.
Se paró furiosos mientras caminaba de un lado a otro, se detuvo y le habló secamente.
— ¿Quiere decir que tendré que esperar hasta que nazca el bebé para determinar si nace en el tiempo que se supone debe nacer? ¿Es eso lo que me estas queriendo decir George?
George lo miro muy serio, de nada le servía a su muchacho perder la cabeza, él solito había provocado todo.
— William, esta investigación tiene que llevarse hasta las últimas consecuencias y tiene que tener todas las pruebas en caso de que haya un engaño. No podemos acusar sin saber si estamos en lo correcto. En este momento no tenemos nada que nos garantice un cien por ciento de seguridad de que esto sea cierto, por lo tanto, no podemos exponer a la familia a un escándalo, además todo te señala a ti como el único culpable, es decir como él padre de la criatura. Ante la sociedad tú eras el único hombre importante con quien a ella se le relacionó. No puedes pensar que le puedes achacar el hijo a cualquier persona sin tener todas las pruebas en la mano.
— George yo necesito estas pruebas, ella se casa en unos meses y yo…
— Basta William —, le gritó fuertemente George. Albert lo miró sorprendido, George nunca había perdido la compostura con él.
— ¡George!
— No William, ya es hora de que reconozcas que la has perdido. Esta investigación, aunque pruebe que tu paternidad sea falsa, no te va a servir de nada.
— Eso no es cierto George, si yo pruebo que.
— No William, aunque así fuera que aún no sabemos. La señorita Candy ya eligió y no eres tú su elegido. Lo siento, pero no quiero decir "te lo dije," pero te lo dije muchas veces que la trataras de conquistar en vez de perder el tiempo con otras mujeres, pero tú nunca me hiciste caso. Preferiste pensar que ella amaba al joven inglés. Nunca la observaste como yo lo hice, era obvio que ella te amaba, todos los sabíamos menos tú, pero ya es tarde William. Acepta, tú has perdido, la señorita Candy tiene derecho de ser feliz.
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Albert lo miró furioso, no George estaba equivocado, si el doctor tenía razón había cincuenta por ciento de probabilidad de que el bebé no fuera suyo, así que aún había la posibilidad de que ella pudiera parar su compromiso.
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— No George, tú eres el que está equivocado, aún tengo la oportunidad porque yo…
George suspiró frustrado y lo callo como si fuera un chiquillo, tal como lo hacía cuando era un chiquillo.
— Dime una cosa William, ¿amas a Candy?
— Por supuesto ella es mi vida.
— Entonces William déjala en paz, si la amas como dices, entonces la querrás ver feliz contigo o sin ti.
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Albert abrió los ojos sorprendido por haber escuchado eso, no él no podía hacer eso, pero antes de que refutara lo que George le dijera, su mentor volvió a tomar la palabra.
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— William…yo sé que la amas con todo tu ser, sé que tú eres un hombre noble, y sé que en este momento estas molesto con la vida, pero ya es hora de que pienses que la perdiste para siempre. William se puede seguir amando y ser feliz viendo al ser amado siendo feliz…
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Albert lo miró a los ojos, y en ese momento recordó el amor frustrado de George por su hermana Rose, él siempre la amo en silencio, nunca correspondido, pero siempre fue feliz viéndola feliz. Se volteó y cerró los ojos, la imagen de su querida hermana vino a su mente, George lo miraba con tristeza.
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— William la investigación seguirá hasta las últimas consecuencias y si descubrimos engaños, usaremos las cláusulas que pusimos en tu contrato prematrimonial para protegerte a ti y a la familia, pero esta investigación no te va a ayudar a resolver tu problema que tienes actualmente. No vas a poder recuperar algo que perdiste hace tiempo. No, la perdiste el día que decidiste casarte con la señora Diane, la perdiste desde el momento que decidiste estar con otras mujeres en vez de enamorar a esa chiquilla que te idolatraba. Ese fue tu error, la señorita Candy es feliz en este momento con tu sobrino y tú debes dejar que ellos sean felices por el bien de ellos, el tuyo y el de la familia…Tu oportunidad se fue, pero tienes muchas nuevas oportunidades en la vida. En ti esta elegir la correcta, eres joven. William cuando se ama tan profundamente como tú la amas, no importa estar fuera de ese amor, lo importante es que el ser amado sea feliz, eso tú mejor que nadie lo sabes.
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Albert lo escuchaba sin voltear, no quería mirarlo porque sabía que tenía razón, él mismo se lo repetía una y otra vez, pero ¿qué pasa cuando el corazón se niega aceptar la realidad? Aunque le haya prometido a ella volver a ser el amigo de antaño, su corazón aún se negaba aun aceptar que la había perdido a pesar de saber que ya no había nada que hacer.
George entendió su silencio y salió lentamente de la biblioteca, no sería fácil para su muchacho aceptarlo, pero sabía que su noble corazón terminaría haciendo lo correcto, a él le había pasado lo mismo, y si él pudo hacerlo, su muchacho podría hacerlo también, solo tenía que darle tiempo al tiempo.
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Candy dormía plácidamente sin preocupaciones, Elroy la miraba con una amplia sonrisa, parecía que la guapa rubia estaba teniendo un sueño hermoso ya que sonreía dormida y tarareaba una canción.
La joven ojiverde estaba sumergida en un profundo sueño donde se encontraba con su cabello suelto vestida con un largo vestido ceñido al cuerpo color plata, iba descalza subiendo una escalinata de mármol dentro de la mansión de Lakewood, iba sola feliz, de repente unos fuertes abrazos la tomaron del talle por detrás, volteó un poco asustada y se encontró con la mirada brillante ámbar de su novio, él la levantó y giró con ella un rato, después de bajarla la tomó de la mano y la guió al centro del inmenso salón. De repente, su largo vestido plateado cambio de tono y se transformó en aquel vestido de antaño que Archie y Stear le hieran en el pasado para su primera fiesta con ella; él vestía un elegante traje negro. Las notas de un vals conocido se empezaron a escuchar y el guapo joven la comenzó a guiar al compás del vals, "Un Baile de Ensueño." Ambos bailaban mirándose a los ojos del aquel querido vals que bailara una vez con su querido Anthony. Candy se sentía feliz en los brazos de su amado novio quien la giraba una y otra vez en el inmenso salón al compás de la agradable música.
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Elroy la observó bastante divertida, su hija profundamente dormida tarareaba una canción, una melodía que por alguna razón le parecía conocida.
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— Y ahora hasta habla dormida. ¿Qué estarás soñando hija mía? Pensó mientras ahogaba su risa y seguía observándola muy atenta.
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Candy seguía bailando y ese elegante frac negro que llevaba su amado se transformó de repente a su elegante traje escoses, ambos reían y seguían bailando sin parar hasta que de repente, una luz brillante proveniente de uno de los balcones comenzó a iluminar el lugar; ambos voltearon hacia la intensa luz…sus ojos se abrieron ante lo que miraron frente de ellos. Lágrimas de felicidad llegaron a sus ojos, eran ellos: Anthony y Stear, los paladines faltantes. La música cesó, y ellos dos solemnes entraron al salón tocando la gaita para ellos dos, por un largo rato de la mano los escucharon entusiasmados. De repente todo se fue oscureciendo; Archie y los paladines desaparecieron de su lado, ella los buscó asustada; se fue acercando a un salón que tenía una luz intensa y antes de llegar Candy se miró las manos y llevaba en ellas un ramo de novia vestida con un hermoso vestido blanco. La luz se intensificó aún más y de repente ella estaba dentro de una inmensa iglesia frente al altar casándose con Archie, ella volteó sonriente al verlo vestido con su azar en su elegante traje negro. Ambos felices escuchaban al padre decirles.
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— "Los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia."
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Cuando Archie la iba a besar, Candy sintió una mano que meneaba su hombro con cuidado.
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— Despierta dormilona —, Elroy cansada de esperar a que su dormilona hija despertara por sí sola, decidió ayudarla.
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Ella se talló los ojos y estiró sus manos aun con sueño, y con los ojos entrecerrados miró a su alrededor, y encontró la cara de su madre adoptiva, Elroy, que la miraba emocionada.
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— Mamá…buenos días
— Feliz cumpleaños, mi niña hermosa —, ambas se abrazaron emocionadas.
— Alguien afuera quiere verte, pero no lo he dejado entrar, puedes ponerte una bata para verlo.
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Ella con rapidez se puso la bata que le diera su madre sobre su camisón para ver a su visitante misterioso.
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— Adelante —, dijo Elroy.
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Lo primero que miraron fue un enorme ramo de Dulce Candy en el marco de la puerta, después la varonil y atractiva cara de su prometido, Archie.
— Feliz cumpleaños amor.
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La abrazó con amor ante la mirada alerta de su madre, no pensaba dejarlos solos por nada en el mundo, solo faltaban tres meses, pero debía de andar con ojos de águila para vigilarlos, eran demasiado jóvenes y cualquier cosa podría pasar con estos dos.
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— ¡Ahem!
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Ellos se separaron ruborizados, ante la aguda mirada de Elroy.
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— Lo siento mamá.
— Tengo algo para ti, por favor ábrelo —, le dio unos estuches para que lo abriera.
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Uno de los estuches tenía un hermoso brazalete de oro, con hermosos diamantes, esmeraldas y topacio imperial que igualaban el color de ojos de ambos, verde y miel. El otro estuche, tenía un collar de oro que hacía juego con el brazalete, y el ultimo estuche un anillo hecho con el mismo material del collar y el brazalete. Candy se quedó maravillada de los regalos.
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— Son hermosos Archie, me fascina. Te amo —le dio un abrazo.
— Espero que te los puedas poner hoy en la noche, creo harán juego con el vestido que elegiste para hoy.
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Ella asintió contenta, su madre le dio otro regalo bello también. De repente, se escuchó unos toques en la puerta. Los tres se miraron extrañados. Archie abrió la puerta y se sorprendió cuando miró de quien se trataba.
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— ¡Albert!
— Buenos días, solo quería felicitar a Candy y darle un regalo, ¿puedo?
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Archie hubiera querido decirle que no, sus celos afloraron como en antaño con Terry, pero las imágenes de dos risueños Anthony y Stear, diciéndole "no seas celoso, es un pariente," calmaron su ser, respiró profundamente antes de contestar.
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— Pasa —, le abrió la puerta para dejarlo entrar.
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Cuando entró, Elroy y Candy se quedaron sin habla. ¿Qué rayos estaba haciendo Albert aquí a esta hora?
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— Buenos días tía, buenos días Candy, pequeña, feliz cumpleaños.
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Tanto Archie como Candy sintieron un retorcijón en el estómago, Albert se veía abatido.
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— Gra…gracias Albert.
— ¿Puedo darte un abrazo, pequeña?
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Candy instintivamente miró a Archie y después a su madre, ambos asintieron levemente un sí. No podían negarse, ¿Cómo negarse con un Albert que se veía derrotado y sufriendo? La verdad que odiaban verlo así, eso nunca debió de haber pasado.
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— S…Sí —, contestó una titubeante Candy.
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Albert la abrazó con cariño, fue un rápido pero caluroso abrazo, por fin la volvía a tener en sus brazos, aunque fuera por unos instantes, pudo aspirar ese aroma a rosas que le encantaba y extrañaba. Había decidido que volvería a ganarse su respeto y cariño; la plática con George le reafirmó más esa idea; no tenía caso oponerse al destino. Aunque su corazón le gritaba que ella aun lo amaba, debía aceptar que su actual situación legal le impedía decírselo. No había futuro para ambos, pero al menos quería tenerla cerca. Ya no quería seguir alejándola de él. No más, él cambiaría, sería otra vez, Albert su amigo y confidente; todo con tal de estar cerca, aunque fuera como amigo, lo importante era verla feliz, con él o sin él; George como siempre tenía razón, esta vez le haría caso a su mentor. La amaba y por amor se hacía a un lado.
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— Feliz cumpleaños Candy, tengo esto para ti, espero que te guste pequeña.
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Candy no entendía nada, ¿pequeña? Tenía tiempo que no la llamaba así. ¿Qué pretendía Albert? Él le dio un estuche. Archie empuño las manos, esto no le gustaba nada, a su lado dos fantasmas lo sujetaban sin que él se diera cuenta, tenía que calmar sus celos. Candy lo abrió no muy convencida de este nuevo Albert o viejo Albert que se presentaba ante ellos.
Dentro del estuche estaba un collar, bracete y anillo con diamantes pequeños y esmeraldas, una belleza que igualaba el regalo que le había hecho Archie. Aunque a Candy le había gustado, ella…
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— No puedo aceptarlo, es demasiado Albert.
— Por favor Candy acéptalo…es un regalo de Diane y mío, somos familia, tú ayer me lo dijiste, ¿recuerdas? — Sí como no pensó Elroy, esa mentira no se la creía ni la ingenua de su hija, pero tenía que mantener la paz entre sus dos sobrinos, así que tendría que seguirle la corriente.
— Acéptalo hija, William tiene razón ustedes son familia, él es tu primo, mi sobrino y tío de Archie…y Diane es …ella es ya de la familia. Somos una familia, nunca lo olviden —, Elroy enfatizó cada palabra para que tanto Albert y Archie llevaran la fiesta en paz entre ambos. Candy entendió lo que su madre quería decir.
— Gracias Albert, quiero decir, gracias primo, o futuro tío. Por favor dale las gracias a tu esposa o mi prima cuando la veas —, dijo haciendo un gracioso mohín para cerrar en paz esta reunión.
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Para reducir la tensión que se sentía en la habitación de Candy, Elroy comentó.
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— Ahora es mi turno hija.
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Ella sacó una caja que se la dio a Candy, al abrirla, Candy descubrió el broche de los Andrew, su emblema que sería entregado esa noche durante la fiesta.
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— Este es tu broche hija, esta noche te lo pondré y cuando seas la esposa de Archie, te convertirás en la futura matriarca del clan.
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Le dio un beso amoroso, Candy solo lloraba emocionada. Ambos hombres sonreían contentos ante ese cuadro que veían. Nunca se imaginaron que su tía Elroy pudiera querer a Candy de esa manera.
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— Mi otro regalo es este.
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Era una caja pequeña, y al abrirla encontró una llave.
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— ¿Qué es esto mama?
— Esto es la llave de una caja especial que tengo en la bóveda de los bancos. En ella encontraras las joyas de la familia que he heredado, y ahora todas serán tuyas —, de pronto la voz se le entrecortó, y se limpió unas lágrimas traviesas que asomaron su cansado rostro.
— ¿Qué pasa mamá?
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La miró bañada en lágrimas, Candy conmovida de ver a su madre en ese estado le acarició la cara, tanto Archie como Albert se miraron el uno al otro, era extraño ver a su tía de esa manera. Elroy con la voz quebrada por la emoción, le dijo.
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— En…esa bóveda encontrarás…las joyas de Rosemary…eran herencia de Anthony. Un día, un día, An…Anthony me…me dijo que quería que fueran para ti. Hoy cumplo finalmente con su deseo.
El rostro de Candy se bañó en lágrimas al escuchar eso. Anthony, su querido Anthony aun muerto seguía sorprendiéndola, ambas se abrazaron. Archie también se emocionó, su querido primo, siempre estuvo enamorado de ella también, miró hacia arriba y emocionado pensó.
— Anthony, donde quiera que estés, gracias por haberla amado…te prometo que siempre la cuidaré.
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Albert también estaba impresionado por el acto de su querido fallecido sobrino, él también la amaba como ellos, suspiró nostálgico al pensar en él y su adorada hermana.
Después de llorar un poco. Elroy, le limpio las lágrimas a Candy, y le dio un beso en la frente.
— Ya no llores mi amor, hoy es un día para celebrar.
— Candy, yo también tengo algo que Stear no pudo terminar para ti, este es su regalo. Lo llevé con una persona para que lo terminara, ya sabes él era el científico de la familia. Aunque traté de continuar su trabajo, perdóname amor, pero no pude hacerlo; afortunadamente dejó sus apuntes —, guardó silencio le costaba pensar en su querido hermano, se controló y le dijo. —Toma.
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Candy emocionada, abrió la pequeña caja que Archie le estaba entregando, tenía mucha curiosidad. En ella encontró una pequeña caja musical en forma de cisne, la misma figura del cisne blanco que Stear usara para hacer un bote, le dio cuerda y el pequeño cisne giró sobre la base al compás del vals "Un Baile de Ensueño." Archie con cuidado limpió con sus yemas unas lágrimas que corrían por su rostro.
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— No llores amor, por favor a Stear le hubiera gustado verte sonreír, por favor siempre sonríe, Anthony siempre decía que eras más hermosa cuando ries que cuando lloras, y tenía toda la razón. Le dio un tierno beso en la frente, ambos se quedaron mirando a los ojos enamorados, y la abrazó con cariño ante la presencia de todos.
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Albert se quedó pasmado, no infartado era la palabra correcta para describir sus emociones. Él no podía ni tocarla, y su sobrino podía besarla delante de sus narices y todos contentos; ahora hasta le había robado su frase. Bueno no podía decir que era su frase, también su sobrino Anthony la había usado sin saber que él lo había hecho primero; por eso era por lo que ahora el entrometido de su sobrino sabía de ella. Recordó con nostalgia la infinidad de veces que Candy le había platicado de su primer encuentro con Anthony y de como él había usado es misma frase al verla llorar cuando se conocieron en el Portal de las Rosas. Lo irónico era que esa frase él también la usó cuando él la conoció por primera vez.
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— Vaya, al parecer esa frasecita viene de familia-, pensaba con cierta molestia, pero a la misma vez con resignación, la vida le había jugado una mala jugada y ahora no le quedaba nada más que afrontar su destino.
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Elroy notó la cara de molestia del patriarca del clan hacia la enamorada pareja, a pesar de estar feliz por su hija y Archie, ella sentía pena por su otro sobrino. Lo miró con resignación, esto era apenas el comienzo y por su bien esperaba que entendiera que ellos se amaban y que para Candy él sería simplemente su querido amigo, el amigo que Candy siempre adoró desde la infancia. En alguna ocasión Candy le platicó de cómo había conocido a Albert en la Colina de Pony y había comprendido el comportamiento de Albert hacia ella, desgraciadamente ahora ya todo quedaba en el pasado de ambos. Ahora solo le quedaba a su querido William dirigir su vida al destino que él había escogido con otra mujer, él fue el que decidió eso, así que no había nada más que llorar o pelear.
Candy, ya más calmada se volteó a ver a todos, y con una hermosa sonrisa les digo.
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— Gracias, se los agradezco, todos los regalos son hermosos, pero lo más hermoso es que los tengo a todos ustedes. mi familia, y se abrazó a su madre con cariño.
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Todos se relajaron, y esa fue la clave que Elroy uso para intervenir y sacar a ambos hombres del lugar, había una fiesta que atender esa noche.
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Continuará
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Les invito a leer mis otras historias:
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"Stear: Reflexión Al Amor Perdido." Es una mini historia de dos capítulos escrita para celebrar su cumpleaños.
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"Bajo La Luz De La Luna." Mi primera historia en fancfiction, un Anthonyfic.
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"La Carta." En un Archiefic escrita para celebrar su cumpleaños.
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Agradecimientos
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Gracias a todas las personas por su apoyo, mensajes y tiempo.
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Quiero pedirles una disculpa por haber tardado tanto en actualizar, pero es que he tenido problemas de salud. Así que lo siento mucho y espero que me comprendan. En este momento traigo una gripe de aquellas así que disculpen queridos lectores por este retraso.
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Espero que disfruten el capítulo, disculpas a las que no quieren tanta miel, ya se amigas me lo han reclamado, pero aún queda más, así que mil disculpas. Es medio lento el capítulo así que disculpen en caso de que las aburra, trataré de poner el siguiente lo más pronto posible. Estoy editándolo, espero que esta gripe que traigo se me quite pronto. Un saludo y abraso a todas.
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Gracias queridos lectores por ese enorme apoyo que me regalaron en cada uno de sus emotivos mensajes que me dejaron, me hicieron llorar de emoción. Sus palabras me ayudaron mucho, en ese momento, la verdad que lo necesitaba, gracias. Afortunadamente, nuestra querida amiga Sandy Sanchez ya regreso al foro y eso me dio un gusto enorme, bienvenida Sandy. Estoy muy agradecida con Sandy y con todas ustedes queridos lectores por estar apoyándome.
La manera que me han apoyado me ha dejado impresionada, emocionada y muy contenta. Espero que lo que siga escribiendo en esta historia y en las que siga escribiendo les siga gustando.
Yo siempre he creído en la libre expresión, por eso me mantuve en silencio hasta que paso lo que paso. A mí no me gusta estar envuelta en problemas ni crear problemas. Yo entiendo que mi historia no guste y provoquen molestias, como dice el dicho "para gustos hay colores." Sin embargo, no hay excusa para las agresiones a ninguna persona, lector o escritor.
La verdad querida lectoras yo lo único que quiero es llevar la fiesta en paz, y distraerlas un rato.
Ese fue el propósito mío desde que comencé a escribir, crear algo distingo para distraer y espero que lo este logrando. En ningún momento he deseado lastimar o molestar a nadie. Solo he tomado prestado los nombres de esos maravillosos personajes, y le di rienda suelta a mi loca imaginación para escribir la historia, fue eso nada más. Así que espero que tengan paciencia conmigo como les dije antes, no soy escritora solo escribo porque me encanta leer.
También les pido disculpas porque esta vez no pude contestar los mensajes como siempre lo hago para agradecer su apoyo. Como les comenté, no me he sentido bien últimamente, espero me comprendan. Espero que todo vuelva a la normalidad con mi salud y pueda volver hacerlo como antes. Gracias por su apoyo queridas lectoras y espero que sigan acompañándome con esta historia😊😊😊😊
Gracias todas personas que me regalaron comentarios, a todas las que han agregado mi historia a su lista de favorita y a su lista de alertas, a todas las que han agregado mi nombre en la lista de autores favoritos y a su lista de alertas, y a todas aquellas que me han leído en forma anónima en el pasado capítulo. Gracias Maravilla 121 por leer mi borrador, como siempre amiga tu ayuda es invaluable. eres un sol de persona. Si alguien se me paso, de antemano les pido una disculpa.
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