Hola gente bonita y paciente!
Les recomiendo leer la nota al final, hay info acerca del fic.
Cuando la paz he de abundar, espera la guerra llegar
―¿Luka, qué frutas prefieres?― Gakupo estaba de pie frente a la sección de frutas y verduras, el carrito de supermercado tras de sí estaba ya por más de la mitad y solo tenían diez minutos de haber llegado.
―¿No crees que es mucho solo para un par de días?― Luka traía consigo otro carrito en igual condiciones, tal vez algunas golosinas más que iban dirigidas para los pequeños gemelos.
―Nah, es lo justo créeme, y dime ¿qué frutas te van más?― Él ya tenía en sus manos una pera y una manzana, las estaba evaluando prácticamente.
―Este, veras, ese tipo de cosas prefiero comprarlas en la tienda del anciano, se ven más frescas.― Ella lo miraba de manera calmada.
―Tienes razón, bien, dejemos las frutas y vegetales para después.― El hombre devolvió a su lugar las frutas y camino con su carrito de compras hasta la sección de productos de limpieza, jabones, shampoo, dentífrico y demás cosas por el estilo, en la parte inferior coloco esos productos, para que no tuvieran contacto con la comida, Luka hizo lo mismo solo que adjuntando también algunos productos infantiles.
Ya las siete con treinta habían llegado y ellos estaban en la caja, como era temprano no había fila por lo cual solo les tomo diez minutos para pagar todo, gracias a la facilidad de únicamente pasar una pequeña lamina de plástico con el nombre en plateado de Gakupo Kamui y que la cifra imaginaria de un banco disminuyera con tal acción.
―Gakupo te encargas del resto, ya tengo que ir a la empacadora.―
―Claro, no te preocupes, suerte en tu día.― Luka asintió, y salió del lugar, era una lástima que ella no pudiera ver la alegría de los pequeños al ver todos los dulces que les pertenecían, pero aun así estaba más que feliz, todo estaba saliendo a las mil maravillas, el karma estaba trabajando a su favor, ya era hora.
Camino con tranquilidad por las calles, ya hacía mucho que no veía la activad diurna de la ciudad, mucho que no veía su sombra en la calle debido al sol de la mañana, siempre salía de madrugada y regresaba de noche.
Al llegar al su destino observó la fila de personas que esperaban obtener un puesto hoy, ella sabía que dentro de un mes, estaría en esa misma situación, pero al menos tendría fuerzas renovadas para afrontarlo. Saludó a algunas personas, después de hacer fila por casi tres horas todos los días, haces por lo menos conocidos de plática.
Joel ya la había visto llegar, pero por el momento estaba ocupado, ella lo sabía así que solo se refugió del sol un poco a esperar a aquel hombre y a Kaito que no había llegado.
―Hola Luka.― Saludo cuando por fin estaba libre, mientras se acercaba a la nombrada.
―Hola, veo que hoy hubo mayor cupo, ¿Un pedido grande?
―Sí, ayer llegaron bastantes cosas para ser empacadas y algunas para ser distribuidas en la zona, puede que a medio día los llame a ti y a Kaito para que se vengan a llevar cosas y ser repartidas, y ahora que lo nombro, ¿no ha llegado, verdad?― El hombre de morena piel dirigió su vista en diferentes direcciones para corroborar su punto.
―No, pero aun faltan… cuatro minutos para las ocho.― Soltó después de un fugaz vistazo al reloj de su muñeca.
―Yo digo que aparecerá a la ocho puntual.― Ambos voltearon a ver a la calle, esperando que el chico energético hiciera acto de presencia.
―Apuesto a que lo hará después.― Habló Luka sin mover su mirada.
―Es un trato, si llega después no me pagaras lo de ayer, si llega antes o puntual si me pagaras.
―¡Alto, pero qué! Estas apostando a perder.― Ahora sí la mujer dirigió su vista al hombre.
―No puedes echar para atrás, ya la apuesta está hecha.― Joel reía, él sabía que Kaito llegaría al menos un par de minutos después de las ocho.
―Eso es trampa.― Su terquedad en total presencia y su orgullo golpeado, había caído en los juegos del aquel hombre, demonios que la conocía bien.
―Lo siento pero fue una jugada legal, solo quedan dos minutos.― La de cabellos rosa solo podía desear que el tarado de su amigo por algún milagro llegara a tiempo, pero los milagros no son todos los días, o para cosas tan simples, deben de estar contados y ser tan escasos que se guardan para cosas importantes.
―Hola Luka, jefe, este verán, venía temprano pero…―
―Ahórrate las excusas, nunca había estado tan contento porque llegaras tarde, pero muévete y ayuda a cargar el camión, y Luka si lo deseas puedes ir también, yo ya tengo que ir adentro.―
―¡Sí señor jefe!
―Claro Joel.
―Bien Luka, última entrega del día, es un nombre que nunca había escuchado por los alrededores, debe de ser nueva en el lugar.― Kaito estacionaba el camión frente a una casa pequeña con una fachada notoriamente gastada, lo normal en la zona. Los últimos rayos del sol ya daban su despedida no sin antes dejar tras de sí un bonito espectáculo de luces naranjas, rosa y violáceas sobre las nubes.
―¿Conoces a bastantes personas?― Luka se quitaba el cinturón de seguridad y abría la puerta del copiloto, su compañero imitaba sus acciones.
―No diría eso, solo que conozco bastantes nombres.― Él se dirigió hasta la parte de atrás del pequeño camión, abrió las puertas y subió por la caja que estaba buscando, Luka lo esperaba afuera. ―Esta es, ten Luka.― Luego de que la mujer tomara la caja en sus manos, saltó fuera del camión.
―Dice frágil, ¿La trataste con cuidado?― Luka continuaba viendo la caja.
―Sí, no te preocupes, ve y entrégala y habremos terminado por hoy.―
Ella caminó con la caja, era de un tamaño mediano y no muy ancha, venia cubierta por papel color cartón, era raro que las cajas vinieran en ese estado.
Caminó hasta estar frente a la puerta, un par de leves golpes bastaron para escuchar como alguien se apuraba para abrir.
―Buenas tardes, soy del servicio de entrega de paquetes― Se presentó Luka, ante la expresión de duda de aquella peculiar chica, piel blanca, de una altura y edad diría similar a la suya, ojos color… no tenía idea de cómo describir ese color, ¿Rojo?… No, ¿Fucsia?… Tampoco, ¿Rosa?… para nada, ¿Una mezcla de los tres?… Tal vez.
Pero aún más sorprendente que intentar descifrar el color de su mirada era descifrar qué era lo que tenía su cabello, para Luka la conclusión era que tenía vida, nada normal y humano podría desafiar la gravedad de tal modo.
―Ya veo.― Tal vez no pasaron ni cinco segundos, aun así ya por cierta cabeza rosa habían pasado muchas cosas, pero la voz de esa chica la trajo a la realidad más lenta.
―¿Maika Voctró?― Recordó preguntar.
―Sí soy yo.
―Bien, por favor firme aquí, es para saber que ya el paquete fue entregado.― Luka con su mano izquierda le tendía la tabla con el documento a firmar y luego tomó la pluma del bolsillo en su camisa, mientras tanto, bajo su brazo derecho se encontraba el paquete.
La chica de inusual cabello firmó y le entregó de regreso las cosas a Luka, quien de inmediato le entrego la caja.
―Gracias.
―De nada.― Se despidió Luka regresando al camión donde Kaito la esperaba.
―Vaya peculiar chica.― Pronuncio el chico mientras comenzaba a hacer andar el camión.
―Ni que lo digas.― Luka aún continuaba creando hipótesis de como el cabello de alguien podría adquirir tal peculiaridad, luego recordó que tenía cosas más importante en las cuales pensar. ―¿Kaito, te molestaría si yo me quedo cerca de la casa de Rilliane de camino?
―Descuida no hay problema, de hecho te dejare justo en frente.
―Gracias.―Terminada la frase Luka se dedicó a ver el camino pasar por la ventana.
Respiró profundo ya se podía imaginar el ataque que recibiría así que antes de entrar al campo de batalla se estaba preparando psicológicamente.
Con determinación alzó su puño y con los nudillos de sus dedos tocó la puerta, en esta ocasión solo escuchó los tranquilos pasos de alguien acercándose desde detrás de la puerta, luego ésta se abrió dejando ver a una rubia mujer.
―¿Rilliane?― La intriga en la voz y mirada de la de cabellos rosa era clara. ¿Dónde estaban el par de rubios que siempre la recibían con abundante efusividad?
―Pasa y aclararas tus dudas.― La tranquila respuesta llenó de más intriga a Luka, no porque la mujer frente a ella supiera lo que estaba pensando, sino por querer conocer qué fue lo que evitó que un par de rubios la atropellara con un abrazo.
Tal como lo pidió la madre de los gemelos, Luka entró y la imagen que encontró la dejó dividida entre dos sentimientos, el primero, querer unirse y el segundo y contrario, querer patear a cierta persona, y es que ahí, sobre el piso estaban los gemelos con un peso de cabellos morados encima de ellos.
―Gakupo dijo que era el turno de mamá de abrir la puerta y se nos arrojó encima.― El pequeño Len actuó de portavoz de ambos, mientras Rin asentía con la cabeza en afirmación a las palabras de su hermano.
¿Luka, qué escogerás?
―Gakupo más te conviene que los sueltes, yo quiero mi abrazo.― La Megurine se apoyó con una rodilla en el piso y extendió sus brazos, el hombre obedeció al mandato y rápidamente un par de rayos amarillos atravesaron la distancia y terminaron tumbados sobre la de cabello rosa. Sí, nada mejor que un doloroso abrazo.
Luego de haberse recuperado del ataque de los gemelos Luka y Gakupo se encontraban jugando con ellos.
―¡Fusión, ha!― El par de rubios quedaron en la típica pose.
―¡Ja, les quedo mal, miren sus dedos!― Gakupo que estaba de pie frente a los Kagamine apuntaba con su índice el error en la pose de los niños, la cual en efecto estaba errónea ya que la punta de sus dedos no coincidían mutuamente.
―Eso no importa.― Esbozó Rin.
―Sí que importa, si lo hacemos mal saldría un Ren muy gordo o muy flaco.― Le contestó su hermano de brazos cruzados, mientras asentía para darle más importancia a sus palabras.
―En fin ya lo hicieron mal, yo los derroté.― Gakupo comenzaba a celebrar su victoria, pero fue interrumpido.
―No tan rápido que aun falto yo Gakuboo.― Luka apareció en escena.
―Soy Guka, la legendaria súper sayajin y te derrotare en este instante.― Luka adquirió una pose que los gemelos admiraron porque sabían lo que venía. ―Kame Hame, Kame… Ham…―
―La cena esta lista, todos a la mesa y lávense las manos primero.― La voz de Rilliane se escuchó.
―Bueno ya escucharon peques, a comer.― La de cabellos rosa detuvo de golpe su ataque para cumplir con el mandato de Rilliane.
―Pero, pero ¿qué pasará con Guka y Gakuboo?― Len habló mientras Rin se cruzaba de brazos en señal de que no se movería hasta obtener una respuesta.
―La próxima que juguemos continuamos, ¿sí? Ahora es tiempo de la cena.― Esta vez Gakupo tomo en habla.
Ni modo chicos, la próxima será.
La cena había estado fantástica, era un hecho, Rilliane poseía un don. Los niños poco después de terminar su comida habían caído rendidos al sueño. Señal clara para Luka y Gakupo. Rilliane se merecía su descanso también, ellos no se quedarían hasta tarde en su casa. Claro está que esto no era visto así por la rubia mujer, pero ni su dulce sonrisa era capaz de ocultar su cansancio.
Así fue como después de una fugaz despedida de buenas noches, el par de amigos se encontraba caminando por las calles pobremente iluminadas con dirección a su casa.
―Y bien, me dirás por qué estas por aquí y no atendiendo esos "asuntos del trabajo."― Gakupo solo la quedó mirando, analizando las siguientes palabras que diría. No podía seguir tratando de ocultar todo de Luka para siempre. Pero no podía simplemente exponer todo ante ella.
―Como bien sabrás Luka, ya que un tiempo fuiste parte de las calles de esta cuidad, aquí las cosas no son lo que se llaman limpias. Los negocios que pasan aquí mueven mucho dinero y todos quieren parte del botín, así que aquellos que entran necesitan protección y ganarse el respeto o el temor del resto.― Un leve silencio se hizo presente.
―Mira, tú eres un ejemplo, no al mismo nivel, pero sí el mismo concepto. La personas aquí simplemente no dicen un día, "Vasta, me saldré de esta vida." No. Pagan un precio por ello, ya sea físico o ser abandonado por el resto. Pero tú no. Meiko aún tiene gente vigilando tu bienestar, ¿y eso por qué? Porque con tus acciones te has ganado su respeto. Aunque también creo que es porque espera que regreses a sus filas. El respeto o el temor te da poder.―
―Y en fin, ya que los que optan por entrar a luchar por una rebanada del pastel requieren de protección, ahí es donde entro yo. No puedo decirte a quién protejo o que otras labores desempeño. Lo que sí puedo decir que es por unos cuantos días estoy de vacaciones.― Un tono burlón y una relajada sonrisa de parte de Gakupo para acompañar su ultimas palabras.
Las palabras de su amigo la dejaron con muchas interrogantes, pero las más importantes era ¿Cuan alto en la escala del poder estaba Gakupo y quién es al que debe proteger?
A/N
Sí, se que son solo 2k palabras, pero hey! Vean el lado positivo!
No tarde más de un año esta vez!
Verán, este cap data de allá del 2014, excepto la última parte, eso es de hoy.
Digamos que me decidí un poco ya. Aun no tenemos rumbo para este fic,
pero al menos ya descarte muchos otros caminos.
A partir de ahora los capítulos serán más cortos, es mi área de confort.
Me siento mejor avanzando la historia a grandes rasgos que entrar en detalles.
El cap de hoy es lo que se le denomina, relleno, algo que tenía perdido por ahí.
El siguiente cap ira más al grano, como ya pudieron ver al final de este,
más datos revelados y así. Los eventos pasaran, no quiero dejar la idea abandonada
y por eso las cosas irán más rápido. Espero tener la inspiración para escribir mas de Juegos de Azar pronto.
(Por ahora ando de fangirl en el fandon de RWBY)
Debo de dar muchas gracias a todos esos reviews que me dieron ánimos y hasta ideas!
No tienen idea de lo mucho que son apreciados!
JM Scarlet: Gracias por darle una oportunidad a esta locura!
Floor Megurine: Algo de más dulzura Kagamine pata ti aquí!
InfinitySKyght: Muchas gracias por el consejo y por el apoyo!
Seven Minds: Gracias por los buenos deseos! Oh y tendré en cuenta lo del club!
Azhenet: Gracias por el apoyo! (En un par de mis fics cabe destacar)
Pumpkin513: Eso mismo pensé hace unos años, y sí y por lo mismo me está costando! -lloro-
Megurine Chikane: Ja ja, cuando menos podes leer, más publico... Soy telible! XD
Y gracias por su paciencia a todos!
Hasta la próxima!
