Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.
Cumpliendo Un Sueño: Norteamérica
Capítulo #35: Dudas
— No puedo creerlo— espetó la muchacha mientras negaba con la cabeza— Más de dos meses esperando poder conseguir esas malditas entradas, y tú, las consigues en un par de minutoss—añadió en un gruñido cruzándose de brazos.
— Para ser honesto, tampoco sé cómo lo hice, sólo que lo hice por ti— respondió mientras la observaba con mansedumbre. La chica soltó una estridente carcajada.
— Me sorprende el esfuerzo que haces, Eiji... Coquetear con la vendedora para que te vendiera boletos reservados, es un acto digno de reconocimiento— respondió, Megan, riendo burlona.
— ¿Estás celosa?— susurró curioso el ex Sannouh.
— Que torpe— respondió con desdén.
En tan solo un par de días, Eiji había conseguido la amistad de Megan. Su insistencia y determinación en acompañarle, logró que Megan abandonara el pesar del que había sido presa desde su efímero viaje a Japón. Y es que el basquetbolista parecía percibir que su agresiva hostilidad, no era más que un barniz que pretendía ocultar la vulnerabilidad emocional que tan recelosamente ocultaba. Por otra parte, a pesar de que Megan no se lo dijera, adivinaba que el motivo de su pesar no era otro que Kaede Rukawa. Y para él, no hacía falta conocerlo demasiado, para intuir que el trato amable con las chicas, no era su especialidad.
En realidad, Sawakita no sabía qué era lo que la muchacha le inspiraba. Si simplemente amistad o algo más. Lo único que tenía claro, era que…
No podía abandonarla
Deseaba estar con ella, y asegurarse de que no volviera a aparecer esa melancólica expresión al recordar a Rukawa.
Y parecía conseguirlo.
— ¡Muy bien muchachos, eso ha sido todo por hoy!— la resonante voz del capitán del equipo, se hizo sentir dentro de aquel gimnasio, entre los jadeos de sus compañeros.
— Sí, capitán— contestaron al unisón sus compañeros. Tras lo cual, se aprestaron a correr a los vestidos.
Aquella muchacha, al comprobar que su paciente espera llegaba a su fin, pareció sentir que su ansiedad alcanzaba su zenit. Una espontánea mueca de aflicción invadió su semblante. A pesar de ello, no abandonó su determinación, y permaneció firme en la puerta de aquel recinto de prácticas.
No tardó ver que se acercaba al chico por quien esperaba. No pudo evitar el arqueo casi involuntario de sus labios en una sutil sonrisa. Y es que aquel muchacho de eterna expresión afable, no hacía más que inspirarle armonía.
— ¡Sendoh!— la voz del entrenador del equipo interrumpió el encuentro entre Kazumi y el capitán de Ryonan. El muchacho, curioso volteó en dirección al director— Acércate, por favor—ordenó amable. El chico obedeció al instante.
— Entrenador— pronunció una vez frente a él.
— Solo quiero recordarte que dentro de unos días es nuestro último partido en el campeonato de invierno. Y que como te habrás dado cuenta, a pesar de ya no contar con Akagi y Rukawa, el equipo de Shohoku ha sabido sobrellevar esas pérdidas, incluso, siendo capaz de derrotar a Kainan. Es por eso que nuestro entrenamiento de los siguientes días será clave para obtener la victoria— explicó calmo y cruzado de brazos— ¡Es por eso que no puedes seguir llegando tarde a los entrenamientos, chiquillo irresponsable!—reprendió exasperado, el profesor.
— Sí, entrenador. Prometo que no volverá a suceder— contestó entre temeroso y apenado, la estrella del equipo, a los reclamos del entrenador.
— ¡Siempre dices lo mismo! ¡Entiende que eres el capitán de nuestro equipo y debes comportarte como tal!— continuó en sus recriminaciones, Taoka, y Sendoh volvía a disculparse.
A la distancia, Kazumi siendo testigo del diálogo entre el director del equipo y su amigo, no pudo más que sonreír divertida.
— "Sigue siendo tan relajado como siempre"—caviló.
Al cabo de unos instantes, el joven fue dejado en libertad por parte de su entrenador, entonces reinició su camino hasta la muchacha.
— Veo que continúan tus problemas con el reloj— bromeó divertida la muchacha.
— Estás en lo cierto. Creo que nunca cambiaré— musitó mientras tomaba su cabeza avergonzado. Ambos rieron.
Sin embargo, Kazumi no tardó en recordar el motivo que la había llevado de improviso hasta la preparatoria Ryonan, ante lo cual, su expresión se tornó repentinamente triste.
— Disculpa que haya venido sin avisar—balbuceó con su mirada dorada vagando por el suelo.
— Pero qué dices, tú no tienes que anunciarte—contestó sonriendo, mientras volteaba su mirada hacia la muchacha, no tardando en reconocer su congoja— Kazumi— susurró.
— Escucha— pronunció algo vacilante— He venido hasta aquí solo para hablar un momento contigo— introdujo.
— ¿Mmh?— masculló curioso.
— Vine a despedirme— pronunció ahora cabizbaja. Los ojos de Sendoh se abrieron con desmesura.
— ¿Y eso por qué?— balbuceó desconcertado. Acaso ¿tal había sido el rechazo de la muchacha a sus sentimientos como para decidir alejarse de él?
— En unos días partiré de regreso a Tokio— explicó sin mirarle aún.
— ¿En unos días? ¿Cuándo?—cuestionó intrigado.
— El sábado al mediodía— contestó apenada.
— "Es el día del partido"— recordó el basquetbolista, tras lo cual guardó silencio pensativo. La notar el mutismo de su amigo, Kazumi le observó preocupada. No necesito realizar un examen muy exhaustivo a la expresión Sendoh, para adivinar lo que estaba pensando.
— No quiero que pienses que esto tiene que ver con lo que me dijiste hace unos días—el chico le observó sorprendido—Jamás querría que nuestra amistad se viera perjudicada por algo así—expresó serena.
— Kazumi…—susurró el muchacho.
— Son otros los motivos que me hacen regresar antes de tiempo…— confesó.
— Te refieres a Rukawa ¿verdad?— inquirió de forma afirmativa. La muchacha guardó silencio, lo cual confirmó la teoría del basquetbolista—Entiendo— suspiró— Creo que tu regreso a Kanagawa removieron muchos sentimientos— ahora puso suavemente una de sus acogedoras manos sobre el hombro izquierdo de la muchacha, esta volteó encontrándose con la afable sonrisa de su amigo— Regresar a Tokio cuanto antes es lo mejor para ti.
— "Akira"…— pensó conmovida por la gentil empatía de su amigo.
— Lamento tener que ser yo quien te diga esto, pero Rukawa está interesado en otra chica, de nada servirá que te sigas martirizando al buscarlo— manifestó esforzándose por no atentar contra la sensibilidad de la prima de Fujima.
— Lo sé, él mismo me lo ha dicho—confesó sonriendo forzosamente.
— ¿Hablas en serio?—inquirió perplejo. La muchacha solo asintió—"Vaya, ese sujeto no acaba de sorprenderme— pensó confundido.
— Perdóname— susurró con un leve quebranto en su voz. Akira le observó desconcertado.
— ¿De qué hablas?— cuestionó intrigado.
— Siempre estuve aferrada al recuerdo de Kaede, y jamás pude darme cuenta de tus sentimientos. Creo que he sido muy egoísta—manifestó con una sutil capa líquida en sus orbes dorados.
— Eso no tiene importancia— sonrió condescendiente— Ahora, prométeme que estarás bien— mientras buscaba la mirada cristalina de la muchacha, tomándola del mentón. El dominio de sus emociones parecía perfecto, sin embargo, el encuentro de sus ojos con la eternamente pasiva mirada de Akira, resultó el detonante de sus emociones. Entonces en acto casi involuntario, aferrándose a él, pudo llorar.
Las campanas repercutían a lo largo de las dependencias de Shohoku. Suspiros de alivio y murmullos adolescentes no tardaron en ser el relevo de aquel melódico sonido. Y es que no tan solo se daba por finalizada una nueva jornada académica, sino que también, una nueva semana. Entre la multitud de estudiantes, una refunfuñante ojiverde, en contraste con los ánimos entusiasta del resto, se abría paso entre la masa a paso malhumorado.
— "No puedo creerlo. Ya demasiado molesto se me hace soportar a esa cabeza de pimienta durante la clase, como para que además tenga que ser delegada junto a él. Y como si fuera poco, mañana Shohoku jugará contra el equipo de Akira. Espero que ese tonto no crea que lo iré a ver a él"— cavilaba exasperada, la menor de las Bruce— ¡Eso jamás!— prorrumpió con euforia, llamando la atención de todos quienes se encontraban en el lugar.
— ¡Miren, es Bruce!—escuchó una voz a la distancia.
— ¡Cierto, es Sally, le diré que venga con nosotras!—reconoció ahora a Ayako a la distancia. No tardó en ver como la muchacha de rizos se le acercaba.
— Hola, Ayako— saludó amable, olvidando su anterior furia, a la vez que hacía una reverencia.
— Sally, ¿cómo estás? Con las chicas saldremos a relajarnos. Mañana es el último partido del club de basquetbol, y nada mejor que compartir ¿quieres venir? ¿cierto que no te negarás? Entre más seamos, mejor será— invitó mientras la conducía desde un brazo, con el histrionismo que la caracterizaba. La ojiverde, algo vacilante se dejó guiar.
— Hola, Sally—saludaron amables y al unisón, Matsui, Fuji, Haruko y Arisu.
— Hola chicas—correspondió sonriendo.
— Ya estamos todas— intervino Arisu.
— Es cierto, ya podemos irnos—agregó Ayako.
— Es increíble que mañana ya sea el último partido ¿no les parece?—opinó Matsui.
— Es cierto, los muchachos se han esforzado mucho para estar aquí, no han dejado que la ausencia del capitán Akagi y de Rukawa se note demasiado—comentó la manager de rizos.
— A pesar de eso, no puedo dejar de ponerme nerviosa cuando pienso en el partido de mañana— opinó efusiva, Haruko.
— Estás nerviosa por el partido, o por alguien en especial—inquirió de manera cómplice, Ayako, mientras alzaba una ceja.
— Ayako, yo…—titubeó la hermana de Akagi, a la vez que sus mejillas se encendían.
— Es cierto, Haruko, tengo la misma duda—apoyó, Matsui.
— "Haruko"— pensó Sally mientras sus ojos se abrían con desmesura—"Ella es…"
— Recuerden que Hanamichi ingresó al club de basquetbol sólo para llamar la atención de Haruko— las palabras de Yohei, hace algún tiempo escuchadas accidentalmente por la castaña, parecieron hacer eco en la mente de la muchacha.
— "Es cierto. Ahora que lo recuerdo, Hanamichi estaba enamorado de Haruko, hasta no hace mucho… ¿Será que ya logró conquistarla?— caviló curiosa.
— ¿Sucede algo, Sally?— preguntó preocupada, Ayako.
— No, no es nada— respondió mientras sonreía por inercia.
Las muchachas continuaron su camino en medio de conversaciones triviales. Sin embargo, de la mente de Sally, no escapaban las dudas respecto a la relación existente entre Haruko y su pelirrojo compañero de salón.
— "No me extrañaría que Hanamichi pusiera su atención en Haruko, es una chica muy simpática y agradable. Y si es cierto que ingresó al club de basquetbol solo para conquistarla, creo que en verdad debió quererla mucho"—eran las ensimismadas cavilaciones de la ojiverde, a las que además se sumaba la idea de que…
O quizás aún…
Debido al empeño puesto por el pelirrojo, no le extrañaría que aún sintiera algo por ella. Más aún si ella le correspondía. Y quizás sus sentimientos por ella…
Eran algo pasajero.
¿Sería acaso que para Hanamichi había sido un simple capricho? ¿La novedad de la compañera de intercambio le había hecho sentir un interés efímero por ella? Y que tras su rechazo ¿regresaba donde a quien realmente amaba? Extrañamente, sus nuevas reflexiones la perturbaban.
Qué bien había fingido…
Su apoyo incondicional al enterarse del motivo de su estadía en Japón, su compañía, alegría y entusiasmo con que siempre se mostraba cuando estaban juntos, le había hecho realmente sentir real afecto por él.
Era una lástima…
— "Pero… ¡Pero qué estoy pensando!— se recriminó mientras se ponía de pie exaltada.
— Sally ¿estás bien?—inquirió esta vez, Haruko. La hermana de Sendoh, al reconocerla, abrió sus ojos con desencajo.
— Sí. Es solo que recordé que tengo que un pendiente… Y se me hace tarde—se excusó—Adiós—se despidió ahora, mientras se alejaba con premura del lugar.
— ¿No les parece que Sally se ha comportado un poco extraño últimamente?— masculló Ayako, mientras observaban perplejas a la chica alejarse.
—
— "Al fin… al fin me alejé"— pensó la muchacha jadeante, a la vez que afirmaba su espalda en la puerta principal de aquella morada.
Ya más tranquila, dio unos pasos dentro de la vivienda, el armónico silencio le indicaba que no había nadie más en casa.
— Aprovecharé que estoy sola en casa, y veré algo de televisión— monologó sonriendo— "Sí, es lo mejor para distraerme, y dejar de estar pensando en esa cabeza colorada"— caviló recordando con fastidio a Sakuragi.
Se apresuró en encender la televisión, y en comenzar la búsqueda de algún programa que le resultara atractivo.
— "Comida japonesa"— pensó saboreándose, al encontrar un programa gourmet.
Después de haber fusionado todos los ingredientes en la sartén, podrá agregar pimienta, en la cantidad que más le apetezca.
— ¿Pimienta?— susurró mientras pestañeaba de forma intermitente.
— "Parece que lavas tu cabello con pimienta. Apestas a pimienta ¡Cabeza colorada!— la asociación de aquel producto culinario, con el recuerdo de las primeras ofensas emitidas en contra del pelirrojo, no tardaron en invadir la mente de la muchacha.
— ¡Ya no quiero ver esto!— monologó molesta, a la vez que se apresuraba en cambiar de canal.
Y en área de deportes, ya tenemos campeón mundial, hablamos de Estados Unidos, en…
— ¡Basquetbol!— continuó con fastidio, Sally, a la vez que descartaba el informativo.
Y en tendencias en moda, para este nuevo año, el color de cabello que más se llevará es el rojo. Aprenda a cómo lucir una bella cabellera pelirroja.
— "Hanamichi"— pensó irritada. Cambiando de canal.
Usted está viendo, los capítulos finales de su telenovela "Amar en Aichi"
— ¡HANAMICHI!— gruñó poniéndose violentamente de pie. Como si de algún peligro se tratara, apagó con urgencia el aparato televisivo.
El repentino sonido del teléfono, no tardó en sacarla de sus solitarias protestas.
— ¡Quién habla!— gruñó involuntariamente.
— Sí. A mí también me da mucho gusto saludarte, hermanita— la divertida voz de la pelinegra, se oyó como respuesta.
— ¡Hermana, qué gusto me da que llames! ¿Cómo estás?— saludó feliz, la ojiverde.
— Bien. Aunque creo que tú no puedes decir lo mismo— bromeó al recordar los iniciales gruñidos de su hermana.
— Eso no tiene importancia. Mejor cuéntame tú. Hace unos días te llamé, pero no estabas en casa. Era muy tarde, quedé preocupada— manifestó inquieta, Sally.
— Ah, seguramente fue aquel día que fui al concierto de…
— Ah, cierto… Tú y ese tal Eiji Sawakita se han hecho muy amigos ¿verdad?— comentó insinuante, la ojiverde.
— No es lo que estás pensando— sonrió Megan, ante las ocurrencias de su hermana.
— Yo no he dicho nada, hermana. Lo único que sé, es que cada vez que he llamado, me cuentas de algún panorama nuevo con ese chico— expresó Sally. La chica de ojos celestes solo sonrió. Sin embargo, la amena conversación, se vio repentinamente interrumpida, por un curioso sonido.
— ¿Oíste eso? Alguien colgó, Sally Creo que alguien escuchaba nuestra conversación—opinó extrañada, Megan.
— No lo creo, no hay nadie más en casa— contestó con relajo, la castaña
Sin embargo, alguien más había sido testigo de aquella conversación. Y es que Sally, aún no acostumbrada a la casi imperceptible presencia de Rukawa, ignoraba que este se hallaba en su habitación, y que casi en sincronía con ella había alcanzado el teléfono. Y que a pesar de ello, había no había soportado seguir escuchando, que además de la distancia, Megan aprendía a convivir con alguien más. Y que ese alguien, era nada más y nada menos que uno de sus más acérrimos rivales: Eiji Sawakita.
MUCHAS GRACIAS POR LEER, ESPERO SEA DE SU AGRADO
N/A: Creo que no existe manera de disculparme por tan larga ausencia. Pero como se entenderá, existen situaciones que hacen rezagar actividades que a pesar de lo agradable que resultan, no se puede con ellas. He aquí un nuevo capítulo. Contarles que la idea para finalizar se mantiene. Agradecer a quienes lean esta historia. Un gran saludo para todos.
Reviews:
Summerneverlasts: Hola, me alegro que el capítulo haya sido de tu agrado, y que no se te haya hecho muy extenso. Saludos c:
Jorge4: Hola Jorge, es bueno siempre saber que los capítulos hayan sido de agrado para ti. Si lees este capítulo, notarás que a pesar de lo breve, hubo gran espacio para la pareja que más te gusta del fic. Saludos C:
Zerom1v: Hola, tienes razón. Quien comenzó el conflicto debe terminarlo. Veamos cómo reacciona Rukawa con la nueva información sobre Megan :s. Saludos y gracias por leer.
Angeline Victoria Schmid: Hola, me alegra saber que te esté gustando el fic. Bueno, ya veremos cómo avanzan las cosas. Las decisiones de Kaede, sin duda están siendo el detonante del distanciamiento con Megan, y ya sabemos que ella tiene un carácter que no le ayudaría lo suficiente a reconciliarse. Por otra parte, entre Sawakita y Megan solo existe una amistad en estos momentos, por ahora lo ve como una compañía apreciable, considerando que perdió amigos, novio y que pasa gran tiempo sola debido al trabajo del padre, en ese sentido, la incondicionalidad de Sawakita, se agradece. Hana, hasta a mí me parte el alma lo de Sally, me gustan como complementos, creo que Hanamichi se siente cómodo con ella, todo es más espontáneo, aunque ella lo rechace. Mitsui en lo personal no se me hace tan distante con las mujeres, creo que algo del chico tierno y entusiasta, queda en él tras la lesión de su rodilla, aunque eso no le quita lo hostil, es por eso que el avance se ha generado tan lento, si le sumamos la timidez de Haruko. Saludos, y gracias por leer c:
DamaNegra90: Hola, me alegra que te esté gustando. Lamento la tardanza. Saludos c:
.2: Hola, me da gusto saber que ha sido de tu agrado lo que has leído de este fic. Saludos!
son-dani: Hola, honestamente, no podría decirte una fecha. Primero debo salir de los fanfc que están en curso, y posteriormente me dedicaría de lleno a esa serie. Agradezco tu lectura e interés, saludos c:
kimberly oliva: Hola, es bueno saber que te ha gustado lo que va del fic. Te entiendo, a mí también se me hizo complejo crearme una cuenta, ojalá ya lo hayas logrado. Un saludo y gracias por leer c:
Katiuska: Hola! Gracias por tus ánimos. Realmente las cosas están complicadas para muchos de los personajes. Estamos a escasos capítulos del final, ya veremos si logran arreglarlos o el orgullo y necedad termina por dominar. Saludos, y gracias por leer c:
