Capítulo IV
-¿Qué pasa Candy? Dijo Neil al verla despertar repentinamente.
-No sé, tuve un sueño, era un chico rubio que me decía que era más bonita cuando reía, pero no sé quién es-
-Tal vez…. – dijo Neil- puede que sea nuestro primo Anthony, tú lo querías mucho cuando eras una niña, tenías 12 años si más no recuerdo-
-Ohh, no sé, no logro recordar- se llevó las manos a la cabeza en señal de que le dolía.
-No te presiones- dijo un preocupado Neil- no fuerces tus recuerdos, solos llegarán, no quiero que te pongas mal de nuevo.
-Sí, tienes razón amor- se volvieron a recostar.
Muy temprano se despertaron y se dirigieron al comedor para desayunar, iban tomados de la mano como cualquier matrimonio normal, eso era lo que siempre soñó Neil y no quería que nadie lo perturbara, pero eso no sería por mucho tiempo.
-Por cierto cariño, vendrá el doctor a verte, quiero saber si puedes acompañarme a Santiago, quiero que conozcas la capital de este hermoso país y a uno de mis socios, ¿qué te parece?-
- Me parece perfecto, me siento como una niña a la que hay que enseñarle todo desde un principio, de repente siento vacíos en mi vida, que… me hacen sentir... incompleta- y un dejo de tristeza se notó en su cara.
-Querida, mi querida Candy, no te preocupes, yo estoy a tu lado y no te dejaré, sólo muerto me arrancarán de tu lado- La abrazó y recordaba el momento de su boda, de su rápida e intempestiva boda.
-Señor, el doctor Cuevas está aquí-
-dígale que pase Celia-
-¡Buenos días señores Leagan!, espero se encuentren muy bien, vengo a ver a mi paciente, ¿cómo se encuentra señora?-
-yo me siento mejor doctor, verdad que ya puedo hacer muchas cosas?-
-deje revisarla y en un momento le doy mi respuesta- el doctor y Candy se dirigieron a la recámara para llevar a cabo la revisión-
-Pues yo la encuentro cada día mejor físicamente, dígame, ¿ha tenido algún recuerdo?-
-Pues sólo veo un jardín con rosas y a un chico rubio del que no recuerdo mucho, Neil dice que es nuestro primo Anthony que ya murió y que lo quería mucho, luego me dio un dolor de cabeza-
-Entiendo, esos dolores pueden ser parte del proceso de la recuperación de su memoria, pero no debe forzarlos, ya que puede entrar en un grave estado de shock y perder totalmente la memoria, o recuperarla de golpe, el cerebro humano todavía es desconocido para la mayoría de nosotros, así que debe de tener reposo y nada de impresiones fuertes, deje que los recuerdos lleguen solos, y si tiene dudas pregunte a su esposo para que le aclare algunos recuerdos, aunque tengo una buena noticia, físicamente se encuentra mejor y ya puede acompañar a su esposo en sus viajes, siempre y cuando repose en cuanto se sienta cansada, con respecto a tener hijos, ya pasó el tiempo prudente para poder tenerlos-
-¡Oh doctor! Sería muy feliz con eso, aunque no quisiera ser madre hasta que recobrara la memoria- y en eso vio a Neil que le dio un gesto de aprobación.
-Esperaré el tiempo que consideres necesario Candy, aunque no me molesta la idea de ver niños corriendo por toda la casa-
-Gracias amor- y Neil le depositó un beso en la mano.
-Bueno, es todo por hoy, vendré en dos semanas para verla de nuevo, que descanse.-
-Gracias doctor Cuevas, lo acompaño- dijo Neil
Ya afuera en la estancia, el doctor conversaba con Neil.
-Quiero decirle que ya se encuentra al señora bien físicamente para poder ser madre, un año es lo recomendable para volverse a embarazar cuando se ha tenido un… aborto-
-Entiendo doctor, me imagino que no es prudente decírselo ¿verdad?-
-Todavía no, podría entrar en shock y es mejor esperar a que físicamente ya esté bien, con las múltiples fracturas que sufrió, aunado el golpe en la cabeza y lo demás, es un milagro que sobreviviera y si a eso le agregamos que llegó aquí en estado de coma… bueno… fue algo muy pesado para ella-
-Entiendo doctor, entiendo-
-siga con los mismos cuidados de siempre, vendré pronto a revisarla, que tenga un buen día, y cualquier emergencia no dude en buscarme-
-¡se lo agradezco enormemente!- posteriormente acompañó al doctor a su coche y se quedó un rato viendo el horizonte y pensando.
-un hijo Candy, ¿cómo te diré esa noticia?, tú sabías que yo estaba dispuesto a criarlo como mío, pero…ese maldito accidente y estas circunstancias… se reflejó un dejo de dolor-espero me perdones lo intempestiva de nuestra huida y el no haber avisado a nadie.
¡Gracias a tod s por sus comentarios!, publico antes porque este de nuevo es un capítulo corto, espero sus aportaciones, me da mucho gusto que les esté interesando la historia, el domingo la vuelvo a actualizar con un capítulo más largo, yo los divido de acuerdo a la temática que se tratará. Espero seguir siendo de su agrado, ¡gracias por todo! Saludos y un abrazo. :)
