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Disclaimer: Los personajes de Slam Dunk no me pertenecen, sino a su creador, Takehiko Inoue.


Cumpliendo Un Sueño: Norteamérica

Capítulo #36: Acabando con un sueño


— ¡Qué estás diciendo!— la voz de la ojiverde pareció hacer eco a través de toda la vivienda— ¡No puedo creerlo! ¡Tú también lo sabías y nunca me lo advertiste!— recriminó ahora, la muchacha.

— Nunca lo preguntaste— respondió casual, el capitán de Ryonan, mientras bebía el refresco ofrecido por la muchacha.

— ¡Cómo esperabas que te lo preguntara si ni siquiera lo sospechaba, tonto!— exclamó furibunda.

— Pero no te pongas así. Para nadie es un misterio que Sakuragi está interesado en ti. Creí que al menos lo sospecharías— intentó calmar a su hermana, el basquetbolista.

— ¡Claro que no! Siempre creí que era mi amigo, pero me traicionó— se cruzó de brazos ahora con tirria.

— ¿Traicionó, dices? Para ser honesto, no veo la traición en eso. Simplemente se enamoró de ti—opinó en su natural relajo, el chico de cabellos alzados.

— ¿De parte de quién estás, Akira?— preguntó amenazante, la muchacha. Su hermano pareció sudar frío al ver a su hermana de ese modo.

— Tranquilízate, Sally. Yo solo digo lo que pienso— manifestó ahora— Además, es otro asunto por el que vine hasta aquí— agregó volviéndose repentinamente serio.

— ¿De qué hablas?— inquirió curiosa, a la vez que recuperaba su serenidad.

En aquel instante, Rukawa, quien había despertado de su siesta de rutina, se disponía a salir de casa. Sin embargo, decidió no bajar las escaleras al oír el devenir de la conversación.

— No he tenido tiempo de preguntarte ¿Pero sabes qué fue lo que habló Megan con nuestra madre?—cuestionó— El día que regresó a Norteamérica, fue a casa y habló con ella. Para ser honesto, creo que debió ser algo no muy amable. Desde aquel día, mamá está aún más callada que desde el día en que te conoció. Pero no me ha dicho nada— manifestó el cuatro de Ryonan.

— No lo sé— balbuceó Sally— No he querido hablar con ella sobre eso. Recién está recuperando sus ánimos después de lo ocurrido con Rukawa. No he querido causarle más disgustos al recordar su encuentro con mamá— expresó cabizbaja—Además, conociendo a mi hermana, sé que debió ser muy dura con nuestra madre. Se puso muy furiosa cuando se enteró de lo ocurrido en Noche Buena en tu casa. Por eso no me extraña el comportamiento de mamá— agregó reflexiva.

— Ya veo— musitó, Sendoh.

Ahora Rukawa continuó su camino hacia la puerta ante la mirada de Sally y Akira.

— "Rukawa"— pensó frunciendo el ceño, el chico de Ryonan. Pues no olvidaba que por culpa de su rival en el deporte, dos chicas a las que él quería, ahora estaban sufriendo. El ex Shohoku continuó su camino indiferente con los presentes.

— Qué sujeto tan extraño— comentó ahora, el muchacho.

— Sí. Debe ser muy extraño para cambiar a mi hermana por esa niñita—espetó Sally.

— ¿De quién hablas?— inquirió curioso, Sendoh.

— ¿De quién más? De tu amiguita de secundaria. Sonrisitas y Caramelos— contestó con desdén.

— ¿Hablas de Kazumi?

— Bingo— musitó sarcástica.

— Bueno, no sé qué le habrá dicho Rukawa a Megan para alejarla. Pero él no está interesado en Kazumi— comentó casual, el muchacho.

— Ah ¿Sí? Y eso ¿cómo puedes saberlo?— inquirió suspicaz, la ojiverde.

— Ella me lo ha dicho— contestó inalterable.

— La besó, Eddie y Megan los han visto. Eso no es posible— refutó incrédula, Sally.

— Eso lo hizo para provocar a Megan. Por algún motivo, Rukawa quiere alejarla, entonces fingió que estaba interesado en Kazumi para conseguirlo—manifestó despreocupado.

— Pero ¿por qué haría eso?— masculló, la chica.

— No lo sé. Pero creo que es lo mejor para Megan ¿Sabes? Ese sujeto siempre me ha parecido muy extraño, no creo que sea la mejor opción para ella. Y menos ahora que decidió quedarse en Japón ¿No crees?—opinó Akira.

— Quizás tienes razón…— balbuceó reflexiva— "Pero hay algo que no entiendo ¿Por qué razón Rukawa quiere lejos a Megan? No lo entiendo"— caviló extrañada, la ojiverde.


Amanecía en Kanagawa. El astro magno iluminaba tenuemente entre las nubes matinales de aquella jornada sabatina. Para muchos el dar inicio a aquel día, estaba alentado por ser un día de descanso. Sin embargo, para otros lo que realmente los impulsaba a iniciar, era aquel partido, que definiría al campeón del campeonato de invierno de los clubes de basquetbol. Sin embargo, uno de sus protagonistas, parecía ajeno a ese entusiasmo, o al menos olvidarlo…

— ¡Akira, por última vez! Llegarás tarde al partido si no te levantas ahora mismo— la voz de la madre del muchacho al fin hizo reaccionar al muchacho, quien aún víctima de la pereza, no acababa de recuperar la consciencia.

— ¿Cómo dices?— balbuceó aturdido.

— ¡Hoy es tu partido final! ¿Acaso lo olvidaste?— los ojos de la estrella de Ryonan se abrieron con desmesura.

— ¡Cielos, el partido!— prorrumpió a la vez que se ponía de pie.

Se vistió con urgencia, a la vez que recordaba las amenazantes palabras de Taoka.

"Esta vez sí me matará"— inquirió temeroso mientras corría escalera abajo.

— Toma tu desayuno, para que comas en el camino, hijo— pronunció Nanami mientras le extendía una lonchera.

— Gracias, madre. Me has salvado— pronunció— Por cierto— añadió mientras calzaba sus tenis de calle— Ayer visité a Sally— los ojos de Nanami se abrieron con asombro al escuchar el nombre de su hija— Decidió regresar a Norteamérica. En cuanto termine el año en Shohoku, regresará. Te lo comento para que lo tengas en consideración— concluyó mientras se ponía de pie— Bueno, ya me voy. Adiós, y gracias— se despidió sonriendo amable. Tras lo cual partió raudo rumbo al gimnasio que albergaría la final entre Ryonan y Shohoku. Nanami permanecía inmóvil ante la noticia entregada por su hijo.

"Las estoy perdiendo, otra vez…"


— Hijo, por favor no tardes demasiado. Ya sabes dónde te estaré esperando— pronunció el hombre antes que el muchacho atravesara el umbral de la vivienda.

— Esta bien— contestó con el hermetismo que le caracterizaba, continuando su camino.

Salió de aquella casa, y caminó a paso calmo hacia la calle. Colocó sus audífonos, con la estruendosa música que solía acompañarle siempre e inició su camino. Aquel día era diferente a todos. Hace unos meses no habría creído todo lo que marcaría su panorama en aquella jornada. La inverosimilitud de los hechos le hacía dudar si todo no se trataba solo de un sueño.

Eso quisiera…

Pero no, todo era parte de la triste realidad, y no podía hacer nada para remediarlo.

Empuñó sus manos enérgicamente, por la impotencia que le causaba saberse incapaz por arreglar las cosas, y mucho más, por no haber podido evitarlas…

— ¿Te encuentras bien?— una voz rápidamente reconocida para él, lo sacó de sus cavilaciones.

— Ahora qué quieres— inquirió con fastidio al reconocer a Kazumi, una vez más en su camino.

— Iba rumbo a tu casa, necesito hablar contigo, pero ahora te encontré en el camino— expresó sonriendo vacilante, pues no le era difícil adivinar que no era una presencia grata para Rukawa.

— ¿Nunca te vas a cansar? Ya te dije que no me interesas, ya no me busques—espetó en la neutralidad de su voz, el ex Shohoku.

— No te preocupes, no he venido por eso— sonrió condescendiente, la chica de ojos dorados.

— Entonces, qué quieres.

— Vengo a despedirme, hoy regreso a Tokio al mediodía, y no quería hacerlo sin antes despedirme— manifestó serena.

— Entonces date prisa, o perderás tu tren— musitó indiferente. Kazumi abrió sus ojos con asombro haciendo inocultable el vibrato de sus orbes dorados.

— Eso… ¿Eso es todo lo que tienes que decirme?— formuló con dificultad, la prima de Fujima sintiendo el quebranto de su voz.

— Pues qué esperabas— espetó inalterable—Tengo cosas más importantes, adiós— añadió retomando su camino, dejando a la muchacha sumida en la más profunda tristeza.


Aquella muchacha había decidido tomarse el día libre. La extenuante semana, invadida por exámenes la habían dejado agotada, y lo que menos deseaba era ensayar con su banda. Fue así como ahora permanecía en casa, descansando sobre un sofá, al calor del fuego mientras escuchaba algo de música. Ruido que abrazaba toda aquella vivienda. Pues para Megan no existía mayor deleite que el estruendo de la música, envolviéndole.

Sin embargo, un ruido ajeno al de la música parecía interferir. Para la muchacha no pasó desapercibido, quien logró advertir el lejano sonido del teléfono resonando también en la sala. Con fastidio se puso de pie, bajó el nivel de la música y contestó el teléfono.

— Diga— musitó.

— ¿Megan, eres tú?— la voz de un muchacho le contestó del otro lado.

— No recuerdo haberte dado mi número, Eiji— expresó contrariada al reconocer al ex Sannoh como su interlocutor.

— No fue muy difícil, considerando que dejaste caer tu agenda la última vez que nos vimos— la chica abrió sus ojos con asombro.

— Tienes ¿mi agenda?— masculló sorprendida.

— Sí, pero no es por eso que te hablaba. Es más bien para invitarte. Mañana habrá un evento en un restaurante de comida japonesa, me gustaría que vinieras conmigo para que conozcas todos los platillos. Son una delicia, sé que te encantarán—expresó entusiasta.

— Te agradezco tu invitación, Eiji, pero la verdad es que no quiero salir de casa— contestó amable— Gracias.

— No digas eso. Es fin de semana y debes aprovechar de distraerte. Mañana iré por ti a las siete, no me falles— expresó divertido.

— Ya te dije que no iré— refutó desconcertada.

— Tu agenda secreta te estará esperando, ya sabes. Adiós— colgó, Sawakita, dejando a Megan en completo desconcierto.

— ¡Hey, escúchame!— prorrumpió, obteniendo como única respuesta, el intermitente sonido de la llamada acabada—"Chiquillo insolente"—gruñó colgando también el teléfono.


El silbato pareció hacer eco en el recinto. El mutismo de todos los presente otorgaba un silencio sepulcral al ambiente. Las jadeantes respiraciones de los jugadores en cancha, era el único ruido que ahora se hacía sentir. Miradas incrédulas, asombradas, ansiosas, llevadas al límite de la vertiginosidad, ahora esperaban la determinación del juez.

— La canasta no cuenta, gana el equipo blanco— fue el veredicto del juez.

— ¡Sí!

— ¡Lo hicimos muchachos!

— ¡Bien hecho!

Eran algunos de los clamores alborozados de los chicos de Shohoku al saber que habían ganado su última contienda contra Ryonan. Por su parte, el equipo azul, asumía en silencio la derrota. Sus rostros inclinados, reflexivos parecían no terminar de asimilar lo recién ocurrido. Y es que jamás creyeron que aquel carente de técnica y descuidado bloqueo de Hanamichi, evitaría que los últimos puntos de Sendoh, llegaran a la meta antes del final del partido ¿Cómo lo había hecho? Nadie parecía comprenderlo.

— ¡A formar!— ordenó el árbitro para el saludo final de los equipos.

Los diez jugadores en la duela se ubicaron en el centro de la cancha. Los rostros aliviados de los de Shohoku, contrastaban con los aletargados semblantes de los de Ryonan. Los capitanes se extendieron la mano, en gesto de cordialidad. El pelirrojo no tardó en soltar una estridente carcajada.

— Gracias a las habilidades de este genio, el equipo de Shohoku ha alcanzado el campeonato de invierno— comentó con orgullo, el diez de Shohoku, acabando con la cordialidad del ambiente.

— No digas tonterías— musitó Mitsui.

— Lo que hiciste fue solo coincidencia— apoyó Miyagi.

— ¡Mitsui, Ryota!— gruñó sonrojado al escuchar las bromas de sus compañeros de equipo.

"Quisiera que Sally compartiera mi felicidad, pero ella estuvo todo el tiempo apoyando a Sendoh. Creo que ahora me odiará más que nunca"— pensó desalentado— Esos son los costos de ser un hombre tan talentoso— se lamentó en solitario.

— ¿Ahora qué estás diciendo?— pronunciaron al unisón Miyagi y Mitsui.

"Por favor, pedimos a los jugadores de Shohoku, Ryonan y Kainan pasen a formarse en la cancha. Ya daremos inicio a la premiación del campeonato interestatal de invierno"— una voz de mujer se dejó oír por altoparlante.

— Es cierto, ahora es la premiación ¿Será posible que esta vez hayan notado el talento de este genio?— monologó el pelirrojo— "Bueno, eso pronto lo sabremos"— pensó mientas sonreía confiado— Vamos—pronunció divertido.

Un molesto silbido proveniente del altoparlante, no tardó en sacar de sus reflexiones al muchacho. A la vez que todos manifestaban su incomodidad ante el ruido.

¡HANAMICHI SAKURAGI!— una voz distinta a la anterior, ahora pareció resonar por el gimnasio.

"¿Sally?"— reconoció al instante la voz de la ojiverde.

"¡OYE, HANAMICHI-CABEZA DE PIMIENTA! SERÁ MEJOR QUE VAYAS AHORA MISMO AL MUELLE. SI NO LO HACES ¡DE TI NO QUEDARÁ NI EL RECUERDO! ¡¿ME OÍSTE?!— los gruñidos de la castaña, generaron el desconcierto de los presentes, salvo en el pelirrojo, quien parecía no sentir más que espanto.

El muchacho inmovilizado, permanecía preso de la disyuntiva. Sally ahora lo odiaba. Era obvio, él había arruinado el sueño de su hermano. Además, se escuchaba bastante molesta. Ahora ¿qué debía hacer? ¿Huir o enfrentar a la chica?

— Sakuragi, no sé qué le habrás hecho a esa chica. Pero te recomiendo que le hagas caso— opinó con una gotita en la cabeza, Mitsui.

— Creo lo mismo, Hanamichi. Tienes más posibilidades de sobrevivir si vas ahora— agregó Miyagi.

— ¡Hanamichi!— los lamentos al unisón de su ejército se hicieron escuchar desde las gradas— Estamos contigo, Hanamichi— añadieron.

— Muchachos, es hora de la premiación, deben pasar a formarse—recordó Ayako.

— Ayako tiene razón, vamos— expresó ruborizado, Miyagi mientras seguía a la manager, acompañado por el resto de los muchachos, menos uno…

— ¡Hanamichi Sakuragi!— exclamó la manager ver cómo se alejaba corriendo, el pelirrojo.


La brisa hacía bailar sus caóticos cabellos negros, mientras sus ojos contemplaban con aparente impavidez el retrato de su madre en completo silencio. No se cansaba de admirar su semblante eternamente sereno y fraternal que no hacía más que otorgarle paz. Sentía que aquella fotografía retrataba perfectamente el carácter de aquella mujer. A la que ahora extrañaba tanto…

Dejó un rosa blanca junto a la flor, le volvió a mirar una vez más.

"Regresaré en unos días. Lo prometo"— pensó, tras lo cual se retiró del lugar.

Ahora Kaede Rukawa a travesó la ciudad para dirigirse al lugar acordado con su padre. En completo mutismo y en solitario iba sumido en sus pensamientos. Ya no había vuelta atrás. Sus decisiones comenzaban a concretarse. El sueño que comenzaba en aquel lugar, ahora se desvanecía en el mismo. Quizás, nunca hubo un lugar para él allí…

Aeropuerto del Estado de Kanagawa leyó desde afuera. Ingresó con determinación, al lugar que lo llevaría a Norteamérica una vez más, pero ahora, para renunciar a su beca, a su equipo, al amor… a su sueño.


GRACIAS POR LEER, ESPERO SEA DE SU AGRADO c:

Review:

Guest: Hola! Sí, algo extraño está pasando con Sally, y no solo son los recuerdos, sino que también ese extraño comportamiento con Haruko. Ya veremos qué está pasando con ella. Sobre todo después de este capítulo :s Gracias por leer y comentar. Saludos desde Chile c: