Información General:

Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus creadores Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente. Los dibujos fueron dibujados por mí, pero los creadores de estos personajes son Kyōko Mizuki y Yumiko Igarashi respectivamente.

La historia que se presenta sucede después de que Candy descubriera que el Príncipe de la Colina es Albert, su amigo el vagabundo. Todo se ha escrito sin fines de lucro, solo para entretenimiento, y lo que se presenta son simplemente ideas de una servidora, y ha sido escrito para celebrar el cumpleaños del Príncipe de la Colina.

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.….La historia que se presenta es solo con el fin de entretener, para pasar el rato por favor no lo tomen personal, ni se enojen con una servidora. En ningún momento se ha creado para hacer polémica, ni para molestar, ni para faltarle el respeto a nadie, ni para denigrar los queridos personajes. Espero que eso quede claro. Yo solo tomé prestado el nombre de los personajes para presentar esta historia con un argumento distinto. Amo los personajes, créanme que, si no me gustaran, no escribiría para ellos, ni los pondría en mi historia, para eso se crean personajes nuevos. Este argumento se escribió de principio a fin desde que se presentó el primer capítulo. Yo lo único que quiero es distraerlas a ustedes queridos lectores. Es simplemente una historia nueva con un nuevo argumento que aún tiene muchos capítulos por contar….

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Una Nueva Oportunidad

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Capítulo XX: La Boda

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Todo estaba preparado para el gran evento, cientos de arreglos de Dulce Candy adornaba la inmensa mansión incluyendo la majestuosa Catedra del Santo Nombre de Chicago donde se bendeciría la unión religiosa esa tarde.

Archie no había dormido esa noche en la mansión Andrew, se había quedado en la mansión de sus padres por aquello de las supersticiones que la rubia escuchara desde niña; tales como que el novio no debe de ver a la novia antes de la boda. Por eso la jovencita decidió que no quería verlo el día antes de la boda, más valía prevenir que lamentar; su sorpresiva decisión fue algo que no le gustó nada al guapo heredero quien, aunque lo protesto enérgicamente, no tuvo más remedio que obedecer a su amada Gatita quien se negó rotundamente a tenerlo cerca de ella por temor a que algo malo ocurriera el día de su boda.

Mientras el chico de mirada ambarina rumiaba su mala suerte por no poder estar cerca de ella la última noche de su soltería, otro saltaba de alegría por el dolor ajeno causado por esas extrañas supersticiones de la joven rubia. La ausencia de Archie en la mansión alegró el corazón de Albert ya que pudo pasar toda la tarde cerca de Candy.

Esa tarde la joven rubia había planeado pasar la última tarde de su soltería con su madre platicando en una de las salas de la mansión. Era su última oportunidad de estar solas, después de la boda ella saldría de luna de miel y no se verían por varios meses. Albert se dio cuenta de esa reunión por accidente cuando Candy y Archie platicaban a la orilla del lago la tarde anterior, él había llegado de New York y los escuchó por accidente. Al darse cuenta de las supersticiones de Candy sonrió maquiavélicamente al darse cuenta del disgusto de su sobrino y de su suerte. Aunque fuera por unas solas, podría estar a solas con ella sería su última vez.

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Flash Back

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Albert iba llegando de New York, a su lado su fiel mentor George, con aire cansado entraron a la mansión, una ocupada Elroy los recibió efusivamente. Después de platicar un rato con ella, él decidió salir a caminar un poco al jardín, apenas atardecía y le apetecía salir a caminar, extrañaba el ambiente del lugar. El ardiente calor del verano golpeó su atractiva cara, con las manos en su pantalón caminó un rato rumbo al lago, estaba deprimido, faltaban dos días para la boda y no sabía si tendría que hacer lo que le pedía su tía. Se quedó parado a la orilla del lago artificial mirando a la nada, de repente le llegó un murmullo lejano de risas, movido por la curiosidad se acercó lentamente y los miró.

Archie tenía abrazada a Candy y ambos estaban sentados bajo la sombra de un gigantesco roble blanco, su sobrino le daba pequeños besos en su frente y le hacía cosquillas mientras reían alegremente. Frunció su entrecejo y apretó los puños con rabia y frustración. Ese par no perdían el tiempo, tenía unas ganas de pararse frente a ellos y regañarlos, pero ¿qué podía decirles? En primera no estaban haciendo nada malo, en segunda ¿qué derecho tenía para hacerlo? En su opinión su sobrino era un estúpido, si él fuera él no estaría jugando; no, él estaría devorándola a besos, adorándola y haciendo otras cosas. Meneó la cabeza con molestia, no tenía que pensar esas cosas, ella estaba prohibida. Molesto con él mismo, se giró y se iba a retirar cuando escuchó la voz de su sobrino, se escuchó un poco molesta, esto lo intrigó.

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— Por favor Candy, dime que estas jugando conmigo, ¿es broma verdad?

Ella se puso de rodillas y lo miró fijamente y negó con un coqueto movimiento.

Archie la miró fijamente a los ojos, la amaba con toda su alma, pero…

— Candy no lo pienso hacer —, le dijo y se volteó molestó con ella.

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Albert curioso se escondió para escuchar la discusión, ¿qué tal si Candy necesitaba su ayuda? Él estaría ahí para apoyarla y protegerla del bruto de su sobrino. — No seas idiota Albert, eso no va a pasar —, se recrimino mientras meneaba su cabeza. Esa era una excusa tonta, pero su curiosidad pudo más, y permaneció en el mismo lugar. Candy le dio un beso fugaz en su boca y con las manos en su breve cintura le dijo muy seria.

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— Lo vas a hacer porque si no lo haces, me enojo contigo…y te estoy hablando enserio Archivald Cornwell Andrew.

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Ambos jóvenes abrieron los ojos con sorpresa.

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— Esto se pone bueno —, pensó sonriente Albert, era la primera vez que los escuchaba discutir desde que este par empezara su relación todo era miel sobre hojuelas.

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Archie la miró fijamente, no le gustaba verla así, pero era tan absurdo lo que le estaba pidiendo. Estiró su mano y le acarició su mejilla con amor.

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— Candy lo que me pides es una locura.

— No es una locura, es la tradición —, le dijo con un puchero.

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Él sonrió y la besó tiernamente, Albert no entendía de que estaban hablando, pero quería saber que era lo que causaba la discusión en la pareja del momento.

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— Tramposa, la tradición es que no te vea antes de la boda, no que no te vea todo el día antes de la boda.

— ¿Eh? —, pensó Albert. — ¿De qué están hablando? ¿Cuál tradición?

Ella sonrió traviesamente, mientras se mordía el labio. Suspiró profundamente antes de hablar.

— No se Archie, tal vez es como dices, pero yo no quiero que pase algo. Vivimos en la misma casa y ¿qué tal si me ves antes de la boda y pasa algo malo?

Él comenzó a hacerle cosquillas, ella se moría de la risa mientras un rubio los miraba molesto.

— Y dime Gatita, ¿dónde se supone que voy a quedarme todo ese día y noche? ¿Es que acaso quieres que me vaya mañana a la mansión de Lakewood o a un hotel?

— Con tus papás, jajaja, Archie, ya no, amor, ya no, jajajajaja —, le contestó muerta de la risa por las cosquillas.

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Él paró inmediatamente al escuchar eso, la observó intensamente. Su mujercita era adorable, solo a ella se le ocurrían esas cosas. ¡Supersticiosa, quien lo diría! No tenía problema en cumplirle sus caprichos…pero ahora tendría que compartir techo con ellos, eso sí lo ponía de mal humor. La abrazó y aspiró el perfume de su amada; se recargó en el tronco del árbol mientras se la llevaba en sus brazos. No quería estar bajo el mismo techo con sus padres, Sí, eran sus padres…pero para él eran dos extraños. Candy lo sintió tenso, algo pasaba con él.

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— ¿Te pasa algo amor? —

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Un profundo suspiro se escuchó, las verdes esmeraldas lo miraban atentas.

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— No es nada preciosa, solo que…me cuesta trabajo estar cerca de ellos. Tú sabes que ellos llegaron desde la semana pasada, y a pesar de que han insistido en que me mude a vivir con ellos, no he querido hacerlo. No solo los he rechazado…yo, yo he evitado verlos, Candy yo —, él guardo silencio mientras miraba el hermoso atardecer, le costaba hablar de ellos, era un tema doloroso en su vida.

Candy guardo silencio también, solo lo miró intensamente. Siempre lo había sabido, aunque nunca lo hubieran platicado. Siempre intuyo que Archie guardaba cierta molestia en contra de sus padres por ausencia de ellos en su vida. Stear y él crecieron sin ellos y eso no podía olvidarlo. Y ahora ella con sus locuras y supersticiones lo estaba poniendo en una situación difícil. Cerró sus ojos preocupada y lo abrazó tiernamente, Albert los miraba confundidos desde su escondite, ¿Por qué Archie no quería estar con sus padres? ¿De que estaban hablando? Se preocupó, Archie se veía triste y ausente y ella mortificada. Él no debería de estar escuchando su conversación, pero era su único sobrino que tenía en este mundo, y lo que le pasara a él también le afectaba.

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Archie besó su frente y resignado le dijo.

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— Sabes Gatita, cuando era pequeño todas las noches rogaba a Dios que mis padres volvieran por nosotros. Por años supliqué por su regreso; nunca entendí que error cometimos Stear y yo para que nos abandonaran con la tía Elroy —, calló mientras miraba a la nada y seguía abrazando a Candy, ella lo escuchaba mortificada, lo mismo que Albert quien ignoraba eso de su sobrino. La verdad era que nunca había estado cerca de él, primero por órdenes del Clan se mantuvo lejos de sus sobrios, después al convertirse en el patriarca, las obligaciones y sus diversiones lo alejaron de todo. Nunca se dio el tiempo para conocerlo.

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— Perdóname amor —, le dijo con los ojos bañados en lágrimas. — Soy una inconsciente…yo siempre sospeché…solo que yo, yo no me he atrevido a preguntarte…olvídalo amor, no lo tienes que…

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Archie la interrumpió dándole un beso.

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— No Gatita, lo haré si es importante para ti —, decía dulcemente mientras sostenía su rostro en sus fuertes manos. — Tengo que enfrentarte a mis fantasmas del pasado, después de todo, son mis padres —, le limpio las lágrimas que corrían por su bello rostro. Ella lo miraba dudosa, él al darse cuenta de eso, comentó en son de juego. — Además es importante que tus supersticiones sean cumplidas al pie de la regla, aunque las odie, no vaya a pasar algo y me arrepienta el resto de mi vida. Se me va a hacer eterno mañana. Ella lo abrazo y melosa le dijo.

— Solo será por la tarde Gatito mío, recuerda que en la mañana iremos a la catedral a confesarnos, así que sí estaremos juntos una pequeña parte del día. Una sonrisa iluminó su rostro, él le acarició con delicadeza sus mejillas y se fundieron en un abrazo tierno. No le gustaba para nada la idea de estar con sus padres, pero por ella lo haría, ella era lo más importante para él, y por ella iría al fin del mundo.

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A lo lejos Albert los seguía observando, en ese momento los celos desaparecieron y dejaron que la compasión apareciera en su alma. Se sentía mal por su sobrino, se retiró cabizbajo. La verdad era que, aunque le alegraba la posibilidad de pasar una tarde solo con Candy, le daba tristeza que en su familia siempre los hijos crecían sin la presencia de sus padres, ya fuera por desgracias o por negocios. Un dolor punzante le atravesó el corazón. Él pronto sería padre, ¿acaso sería así él? ¿Un mal padre, un padre frío y desconsiderado, ajeno a los sentimientos de sus hijos, sólo atento al dinero y poder? No, él no podría ser así, no, él tenía que cambiar la tradición maldita de los Andrew, aunque no amara a Diane. Él era su hijo, y con ese pensamiento se retiró meditabundo a la mansión, ese era su destino le gustara o no, su hijo.

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Fin de Flash Back

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Ambas estaban platicando y degustando ricos pastelitos de chocolate cuando un guapo rubio llegó sin invitación a su reunión, ambas se miraron sorprendidas, no se esperaban eso. Inteligentemente se integró a la plática y ellas no pudieron hacer nada para ahuyentarlo, así que los tres se la pasaron charlando tranquilamente esa tarde. Mientras tomaba té Albert disimuladamente admiraba de lejos a la rubia mientras ella platicaba sonriente con su madre. Ella esa tarde estaba contenta disfrutando su último día de soltera.

Albert por su parte a pesar de seguir nervioso y preocupado porque aún no sabía si tendría que entregar a Candy en el altar, todavía él seguía esperando un milagro. Por lo pronto, la suerte le sonría, tenía a Candy para él solito, bueno mejor dicha tenía a la tía Elroy y a Candy para él solito, hizo una mueca de resignación. Las horas pasaron lentamente, y el sol desapareció del horizonte.

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— ¿Eres feliz pequeña? —, ella lo miró a los ojos confundida cuando él sorpresivamente le preguntó eso aprovechando que Elroy los dejo solos un momento en la sala.

— Sí Albert, soy muy feliz —, le contestó inmediatamente con una enorme sonrisa mientras lo miraba a los ojos, Albert tragó saliva, por lo menos ellos dos serían felices.

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Suspiró profundamente, aunque le dolía saberlo, eso lo tranquilizaba. Lo que menos quería era que Candy se estuviera casando por despecho, no quería que ella viviera lo que él estaba viviendo en carne propia: un matrimonio sin amor.

Un silencio siguió la cándida confesión de Candy, Albert se armó de valor y se acercó a Candy quien en ese momento tenía puesta toda su atención a un platito de chocolates; ella levantó la vista sorprendida cuando sintió su presencia.

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— Toma, sé que la costumbre es que lleves algo nuevo en la boda —, le dio una cajita negra de terciopelo. Candy miró la cajita con sorpresa y lo observó confundida.

— Albert, yo…

— Por favor tómalo, somos amigos, ¿lo recuerdas? —, ella no pudo negarse al ver la súplica en su celeste mirada, él tenía razón eran amigos. Albert seguía siendo alguien muy especial para ella, fue su mejor amigo y su protector de toda una vida.

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Tímidamente tomó la pequeña caja mientras Albert la miraba atento y sonriente. Candy abrió lentamente el regalo, sus verdes esmeraldas se iluminaron. Lo que encontró fue unos preciosos aretes con diamantes incrustados en un elaborado diseño que encantó a la rubia.

Albert la miró embelesado, le fascinaba verla feliz, contentó le dijo.

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— Harán juego con tu collar que usaras, la tía me lo mostró…los mandé hacer especialmente para ti. Espero que te gusten.

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Candy lo miraba con los ojos llenos de lágrimas, se sentía emocionada, y un poco apenada por todo lo que había pasado entre ellos.

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— Gracias Albert…yo de verdad que te lo agradezco. Albert, siento mucho…los malos entendidos…

— Candy…

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Ella le indicó con la mano que guardara silencio, y se paró lentamente hacia las ventanas, mientras se llevaba la cajita a su pecho. Albert la miró atento, esperando que hablara. Se volteó para mirarlo fijamente a los ojos, y soltando un profundo suspiro comenzó a hablar pausadamente.

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— Yo te quiero mucho Albert —, al ver la cara de asombro y felicidad de Albert, se preocupó, no quería darle falsas esperanzas ni ideas erróneas. Ella meneó la cabeza y dulcemente dijo — te quiero como amigo. Siempre estaré agradecida contigo, me salvaste la vida, me diste una oportunidad de vida, siempre te querré, te querré toda mi vida, nunca olvides eso, solo que no pudo ser Albert. La vida tenía otros caminos para ambos. Todos nos equivocamos en algo, yo desde un principio por no ver lo maravilloso que era Archie y por cometer tantos errores en mi vida —, suspiró profundamente y con una sonrisa le dijo — yo le agradezco a Dios haberte podido ayudar cuando necesitaste mi ayuda, el me dio la oportunidad de ayudar al ser maravilloso que cambió mi vida desde niña. Eso fue un hermoso regalo que Dios me mandó. Los meses que vivimos juntos en el departamento del Magnolia, serán recordados con mucho cariño en mi corazón…Albert, yo quiero que seas feliz, tú siempre serás importante para mí. Sé que tu esposa e hijo te harán feliz. Gracias Albert por haber aparecido en mi vida.

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Albert se quedó sin habla, por una parte, le decía que lo quería, que haber vivido con él fue una época bella de su vida, si él no fuera importante en su vida, ni siquiera recordaría esa época, pero al mismo tiempo le recordaba su verdad: él tenía una esposa y un hijo. Ella tenía razón, no había nada que hacer ya; la vida había decidido por ambos.

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— Gracias pequeña, yo también quiero que seas feliz. Candy, tú…tú siempre serás mi pequeña. Pase lo que pase siempre contaras conmigo, yo también quiero que seas inmensamente feliz, te lo mereces pequeña.

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Albert la abrazó sin pedirle permiso, ella se sorprendió al principio, pero entendió que todo estaba aclarado entre ambos. Lentamente y con un poco de vergüenza correspondió al abrazo como lo hacía antes, por un momento el mundo se detuvo para Albert al tenerla nuevamente en sus brazos, en ese instante pudo aspirar su perfume natural mezclado con rosas, lo había extrañado tanto. Ese maravilloso momento para Albert fue interrumpido por una despistada Elroy que quedó boca abierta ante la escena. Un ligero tosido separó a la pareja, Candy se limpió las lágrimas y le sonrió a su madre con ternura a su madre. Albert se sorprendió ante su llanto, no se había dado cuenta que Candy estuvo llorando mientras la tenía abrazada, por haber estado fantaseando, ni siquiera sintió cuando sus lágrimas mojaron su camisa blanca. Ante la mirada inquisidora de Elroy, Albert se apresuró a hablar.

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— Tía…le decía a Candy que siempre contará conmigo y que quiero que sea muy feliz ella y…Archie.

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Elroy sonrió, parecía que por fin las cosas se aclaraban entre ambos, su hija estaba tranquila y feliz con su futuro matrimonio y parecía que por fin Albert entendía su lugar en la vida de su hija. Candy más calmada se acercó a su madre.

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— Mira mamá, lo que Albert me regaló —, le mostró los hermosos aretes.

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Ella quedó maravillada, ya Albert le había dicho lo que quería hacer cuando ella le mostró el collar que había estado en la familia por generaciones y que Candy usaría en la boda.

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— Ahora hija mía solo te falta algo prestado, eso ya lo tengo pensado y mañana te lo daré, lo viejo será el collar que hará juego con esos aretes, y lo azul ya lo mandé bordar —, todos rieron.

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Cada una de las tradiciones de matrimonios sería llevada al pie de la letra para garantizar un éxito en el joven matrimonio. Nada de llevar collares de perlas, eso era de mala suerte se lo había advertido una y otra vez Elroy desde que empezara la elaboración del vestido. La tradición dictaba que tenía que llevar algo nuevo, viejo y prestado, sí, Elroy tenía cubierto cada uno de esos detalles para que su pequeña hija estuviera finalmente lista para el día más importante de su vida: su boda.

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La tarde termino rápidamente para un triste Albert que disfruto cada instante a su lado, grabaría en su memoria cada risa, cada gesto y cada palabra dirigida a él con cariño esa tarde. Fue como volver al pasado, fue en ese momento su Candy de siempre, la que él tontamente había dejado escapar por ir en pos de conquistas fáciles sin darse cuenta.

Cuando se despidieron, Candy le dio una sonrisa llena de ternura hacia él y por enésima vez le dio las gracias por los aretes que él le regalara. Él galantemente las acompañó a las escaleras y sus celestes ojos la miraron alejarse con tristeza del brazo de su madre. Mientras subían las escaleras, Elroy le empezó a preguntar en voz baja si ya tenía todo preparado para la boda, no se había atrevido hacerlo enfrente de Albert.

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— ¿Y dime Candy ya tienes todo empacado para mañana?

— Sí mama.

— ¿También lo que te regalé?

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Ella se ruborizó intensamente, no entendió muy bien porque le había regalado esas…esas prendas íntimas tan transparentes, cuando le preguntó a su madre, ella se ruborizó intensamente al igual que la rubia. Solo le dijo que a Archie le encantaría y que él le explicaría el día de la boda. También le dijo que esa noche sería una noche especial donde nada era como la gente lo decía. Cada persona lo experimentaba de distinta manera, ella no quería decirle una mentira como a ella le dijeron. — Nada es como le dicen a uno Candy…todo es diferente para cada persona, solo confía en la persona amada, él sabrá guiarte —, fue toda la información que obtuvo de ella. No sabía nada de lo que pasaría en su noche de bodas, solo que todo es diferente para cada persona. Menudo lio, con esa información todo estaba dicho, ¡ja!, y ahora que ni modo que le preguntara a Dorothy, si ella tampoco tenía experiencia, era soltera como ella, por eso ella tuvo que...

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— ¿Candy? ¿Candy no me has dicho si lo hiciste o no lo hiciste? —, tan metida estaba en sus dilemas de que era lo que pasaría el día de la boda que Elroy tuvo que sacarla de sus pensamientos.

— ¿Eh? —, ruborizada volteó a verla, si su madre supiera lo que estaba pensando. — Sí mama, ya Dorothy tiene todo listo para el viaje.

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Elroy sonrió disimuladamente, sabía dónde andaban los pensamientos de su hija, ella había estado en los mismos zapatos de ella y no quería hacerle lo que ella le habían hecho: asustarla. Por eso había sido tan parca en la información, no quería decir de más, ni menos, solo la verdad, cada persona era distinta y solo rogaba al cielo que el tonto de su sobrino fuera el hombre que ella creía que había educado e hiciera feliz a su hija en todas las facetas del matrimonio. Ambas siguieron subiendo la escalera vigiladas por un rubio quien no les quitaba la visa de encima. Al llegar al segundo piso, Candy se detuvo y le pregunto curiosa.

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— Mamá, ¿ya sabes que es lo que usaré prestado mañana? ¿Podrías ensenármelo?

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Ella sonrió, melancólica soltó su brazo de Candy, bajó su mirada al final de la manga de su vestido negro y señaló una pulsera brillante de oro con diamante que llevaba en su muñeca de la mano izquierda.

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— Esto es lo que llevaras prestado —, Candy curiosa le tomó la mano para obsérvala con detalle, esa pulsera siempre le había parecido hermosa, pero nunca le había dicho nada a pesar de que siempre había observado que su madre nunca se la quitaba; siempre la llevaba consigo —, después dirigió su mirada a Elroy.

— Esta pulsera —, ella la tocó, y Candy pudo ver lágrimas en sus ojos. Con voz temblorosa continúo. —…era de mi madre, me la regaló cuando cumplí 16 años, desde entonces nunca me la he quitado. Su madre se la había regalado también; será tuya cuando yo muera —, levantó su vista llena de lágrimas y ambas se abrazaron, llorando juntas.

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Albert al pie de las escaleras no les perdía la pista, frunció el ceño, no entendió porque ambas se detuvieron en el pasillo y lloraban abrazadas. Sin embargo, le dio una alegría inmensa verlas así, presentía que era la tristeza de su tía al saber que Candy partiría al extranjero por varios meses. Se dio una vuelta y caminó rumbo a su biblioteca, tenía sed; necesitaba desahogarse un poco de su dolor.

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El canto de las alondras despertó a Candy, ese día se casaría. Hizo a un lado las sabanas, y se levantó risueña, descalza se acercó a los grandes ventanales, quería respirar el aire frio de la mañana, abrió su ventana y sonrió, lucia radiante, bella como nunca. Tocaron a la puerta e imaginó quienes eran, de inmediato indico que entraran, era Elroy con un ejército de empleados. Era hora para para que la comenzaran a arreglar, pero también entro Dorothy con un suculento desayuno.

Después de un largo baño aromatizado con flores y de un arduo trabajo de eficientes empleadas, ella estaba lista para su gran día, el día de su boda. La belleza de la blanca tela del hermoso diseño enmarcada perfectamente su belleza y pureza; el blanco tul cubriría su hermosa cara hasta que fuera descubierto en el altar por su futuro marido, al terminar la ceremonia.

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En otra parte de la mansión, Albert caminaba de un lado a otro esperando un milagro, se acercó a la ventana con la esperanza de ver algo. Nada, solo los empleados corriendo de un lado a otro arreglando la mansión para la recepción, pero lo que él necesitaba, aun no aparecía. Afligido se dejó caer en uno de los sofás del lugar, se llevó la mano a la cabeza y cerró los ojos. Tenía que tener valor.

En ese mismo instante un lujoso automóvil se detenía enfrente de las elegantes puertas de madera, del vehículo, bajó un enigmático George quien avanzó con paso elegante a la mansión, tenía una cara seria.

George había salido muy temprano esa mañana, se la había pasado averiguando desde el día anterior la ubicación del cuñado de William. No le había querido decir al joven patriarca que había recibido un telegrama de él anunciando que aparentemente llegaría esa mañana ya que todo dependía de la pequeña embarcación que Vincent había usado para hacer la travesía y estar a tiempo a la boda, él no quería darle falsas esperanzas a su muchacho.

Entre Elroy, George y Vincent habían movido cielo y tierra para tratar lograr que Vincent estuviera presente en la ceremonia.

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La angustia de tener que llevar a la mujer que él amaba en la iglesia y entregárselo a otro, seguía martirizado a un desolado Albert quien no encontraba consuelo con nada. Sonrió con amargura, sabía de otro que también de infartaría al verlo del brazo con ella cuando lo viera, Archie, pero lo de él no era nada comparado con su dolor. Respiró profundamente, miró su reloj, ya era hora. Con la angustia reflejada en su guapo rostro tomó su traje negro para ponérselo, de pronto se escuchó un firme golpe en la puerta que fue ignorado por un atormentado Albert quien seguía perdido en su mundo. Al no obtener respuesta, George abrió la pesada puerta de caoba, sus ojos buscaron la figura de Albert mirando a la nada mientras se ponía el saco, George tragó seco, sintió pena por su muchacho. Viéndolo tan distraído George caminó hacia él para llamar su atención, Albert se estremeció al sentir finalmente la presencia de su mentor.

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— ¡George!

— Lo siento William, toqué varias veces, pero no me escuchaste.

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Albert sonrió tristemente, al menos tenía a su eterno amigo a su lado, lo miró interrogante. George le sonrió con cariño, su pobre muchacho estaba pálido y ojeroso, se veía que no había podido dormir, no podía hacer nada para quitarle ese dolor de saber que ella se casaba, pero por lo menos estaba contento de que había puesto su granito de arena para ayudarlo y le había quitado un peso de encima, al menos era un dolor menos que tenía que sufrir.

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— William todo está bien.

— ¿Bien? No entiendo.

— Quiero decir que Vincent Brown finalmente llegó, acaba de llegar conmigo, y esta abajo esperando por la señorita Candy, al menos ya no tienes que sufrir. ¿Nos vamos?

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Albert suspiró agradecido y cerró los ojos.

— ¡Gracias Dios mío! —, al menos él no tendría que llevarla y entregársela a su sobrino en el altar.

— Gracias George.

— No me agradezcas a mi William, agradécelo a tu cuñado quien movió cielo y tierra para lograrlo. Lo mejor es que nos vayamos en este momento y esperemos a la señorita y a tu tía en la iglesia —, George quería llevárselo cuanto antes, la verdad es que quería evitarle más sufrimiento. Albert asistió, por una parte, le hubiera gustado ver a Candy antes de la iglesia, pero era mejor no hacerlo.

— Si George, estoy listo vámonos.

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En la sala, Elroy estaba feliz por ver a Vincent en la mansión, gracias a Dios William no tendría que hacer ese sacrificio enorme, ni Candy ni Archie se mortificarían. Afuera, Albert entró a uno de los vehículos y esperó que su mentor entrara con él, pero para su sorpresa, George solo metió su cabeza dentro del vehículo para decir.

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— William, yo me iré en otro automóvil, aún tengo unas cosas que hacer con tu tía, el chofer te llevara, nos vemos en la catedral.

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Albert suspiró resignado y asintió, dio instrucciones al chofer y George con una enigmática sonrisa miró partir a su muchacho. Se giró y camino rumbo a la mansión, él llevaría a Elroy. Una nerviosa Candy descendió lentamente las escaleras, abajo Vincent, Elroy y George sonrientes la esperaban, lucía como un angel por lo hermosa que se veía. El padre de su querido Anthony inmediatamente la alcanzó y le dio su brazo al llegar al último escalón para después fundirse en un abrazo, lo quería como un padre.

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Para Albert era doloroso el camino hacia la catedral, imágenes a lado de Candy bombardeaban su mente, hoy perdería para siempre la mujer de su vida. De repente …

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El corazón de Candy latía apresuradamente, estaba nerviosa, finalmente habían llegado a la imponente entrada de la Catedral del Santo Nombre que con su arquitectura neogótica recibía a la joven rubia a llevar acabo su unión con su amor; adentro un elegante joven de mirada tierna y soñadora intranquilo no dejaba de mirar hacia la entrada esperando ver a su amada. Estaba nervioso, el tiempo corría lento para el joven heredero, con gusto hubiera querido salir y traerla él mismo para de una buena vez desposarse, pero tenía que respetar el protocolo y las supersticiones de su Gatita, no podía verla hasta que llegara al altar, se lo había repetido varias veces. Miró al cielo y elevó una plegaria en silencio pidiendo por ella y por su incipiente matrimonio. Las caras risueñas de sus queridos hermanos vinieron a su memoria, le hubiera encantado tenerlos a su lado; sonrió burlón, lo más probable es que si Anthony viviera él fuera el padrino y Anthony el novio. Un dejo de tristeza llenó su corazón, los extrañaba, ese vació que ellos habían dejado en su corazón, nunca seria llenado, pero estaba seguro de que donde quiera que estuviesen estarían contentos con lo que estaba pasando entre Candy y él. El la amaría y protegería toda su vida, era una promesa en silencio que le hizo al recuerdo de sus seres queridos.

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Las lágrimas estuvieron a punto de traicionar a Candy cuando llegaron, los nervios la traicionaron, pero el abrazo de su madre y las palabras tranquilizadoras de ella y de Vincent calmaron sus nervios. Hoy era su boda, el día más feliz de su vida, tenía que calmarse y ser feliz en su día, un día para recordar. Elroy después de calmarla, los dejó para tomar su lugar en la catedral para darle tiempo a Candy de entrar, George a su lado la acompañaba.

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Vincent le dio la mano para bajar, temblorosa se la dio, respiró profundamente y salió. Un mundo de gente los esperaba atraídos por los encabezados de los más importantes periódicos del país, los herederos de una de las familias más importantes del país unían sus vidas. Los primeros acordes de la Marcha Nupcial se escucharon en la catedral cuando la joven rubia entró nerviosamente a la catedral junto a Vincent, todos los ojos de los invitados los miraban atentamente. En el lejano altar, un apuesto joven abría los ojos para verla mejor, su corazón latía apresuradamente, por fin su sueño más anhelado se hacía realidad. Candy su amada Gatita sería su esposa.

Candy ya más tranquila y con una sonrisa en su hermosa cara caminaba segura del brazo de Vincent en dirección hacia el apuesto galán que esperaba parado al final del camino, en el altar, feliz por desposarse con la mujer de su vida. Sus miradas ámbar y esmeralda se conectaron, ambos sonrieron, hoy era su día y nada podía impedir su felicidad.

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— Hazla feliz —, murmuró Vincent cuando le entregó la mano de Candy a Archie, para Vincent fue como si se la entregara a su hijo fallecido. Archie era el único sobreviviente de ellos y sabía que su hijo estaría contento por ver a su amada Candy feliz con su querido primo.

— Te lo prometo tío, la amo con todo mi corazón —, le contestó con una sonrisa cuando alegremente tomó la mano de su amada novia, le dio un beso en la mano y la sitúo a su izquierda al mismo tiempo que le decía en voz baja, "te amo"; Elroy junto a Vincent se colocaron a la derecha de Archie, y los padres de él a la izquierda de la feliz novia. La ceremonia empezó inmediatamente.

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Elroy disimuladamente preguntó a George.

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— ¿Dónde está William, George?

— No lo sé Madame.

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Elroy molesta movió la cabeza, era el colmo. William el patriarca del Clan no estaba presente en la boda de su hija. Entendía que entregarla era difícil para él, pero tenía que estar aquí para evitar rumores y no estaba.

George por su parte, estaba tranquilo, su muchacho estaba bien.

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Nadie lo miró, pero oculto entre las sombras había otro hombre joven sufriendo por la rubia, un atractivo joven de ojos color turquesa tuvo que viajar para cerciorarse de esta boda. Aun no salía de su asombro. Su Tarzán pecoso se casaba…se casaba con él, con el elegante. Si alguien le hubiera dicho que Candy terminaría casada con Archie nunca lo hubiera creído, él sabía del amor del chico de ojos color miel por ella, pero Candy lo amaba a él. ¿Cuándo dejo de amarlo? No, eso no era verdad, lo más probable era que se casaba por despecho. Sí por despecho porque Candy no podía haberlo dejar de amar, así como así, ya que el en todo ese tiempo, no había dejar de hacerlo.

A pesar de estar oculto, George se había dado cuenta de su presencia, sintió lastima por este otro enamorado, tres hombres la amaban probablemente con la misma intensidad y solo uno era el dueño de ese angel de luz, y era ese el que en este momento la estaba desposando. George respiró resignado, este día tendría que ser fuerte por su muchacho, solo esperaba que este otro joven tuviera un hombro con quien platicar su pena de amor.

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Mientras la ceremonia comenzaba, a varias millas de distancia, un joven apuesto molesto caminaba de un lado a otro. No lo podía creer, esto no podía estar pasando, él tenía que estar ahí con ella.

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— No seas mentiroso Albert, tú no querías estar ahí. Este percance es un regalo del destino. Dios, como duele perderla. A lo lejos vio como la figura de su chofer se perdía en el camino, solo esperaba que solucionara el problema. Quería estrangularlo por inepto. ¿Cómo demonios se habían atrevido salir sin una llanta de repuesto?

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Todavía no salía de su asombro, como fue posible que la llanta se ponchara en el camino, de milagro no chocaron.

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— Y ella, ¿que estarán haciendo en este momento?

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En la catedral la ceremonia seguía su curso, el padre con una acostumbrada calma y claridad les hizo la acostumbrada pregunta, — "¿Han venido aquí a contraer matrimonio por su libre y plena voluntad, sin que nada ni nadie los presione?"

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Terry desde su escondite tuvo el impulso de gritar a los cuatros vientos que no, que fue su estúpido error, su estúpido deber lo que alejó a Candy de su vida, y la llevo a los brazos de Archie —. Ellos contestaron alegremente con un claro y simple —"sí."

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Albert miraba con tristeza el camino, estaba tranquilo. Para que se hacía tonto, si él hubiera querido estar en esa boda hubiera corrido o tomado un taxi, metió sus manos al bolsillo y pateó una pequeña piedra que encontró en el suelo.

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— ¿Qué te estará preguntando el padre en este momento pequeña? De seguro, de que si han venido a contraer matrimonio y todas esas tonterías —, rio sarcástico. — Obvio ustedes dirán que sí, pero yo digo que no. Ustedes están ahí casándose por mi culpa, por mi estupidez perdí el amor de mi vida, yo fui el que puse a Candy en charola de plata para Archie, yo, solo yo —, se golpeó el pecho molesto con él mismo.

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Mientras en la catedral…

¿Están dispuestos a recibir con amor y responsabilidad los hijos que Dios les dé y a educarlos según la Ley de Cristo y de su Iglesia?"

Ambos volvieron a contestar "sí" a la pregunta.

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Terry musitó levemente — Pecosa —, inmerso en su dolor, siguió atento a la ceremonia que continuaba ceremoniosamente.

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A lo lejos, Albert seguía imaginándose que estarían preguntándole el padre. — Y después ¿qué sigue? —, se llevó su mano a la cabeza, los transeúntes que pasaban lo miraban extrañados; Albert caminaba de un lado a otro hablando solo. — ¡Ah! Sí, sí, ya sé que te van a preguntar después, es algo de las responsabilidades de…de los hijos.

¿Hijos? se había olvidado de los hijos, ella tendría los hijos de Archie, le dolió el estómago de solo pensarlo. Candy nunca sería la madre de sus hijos. No, Diane era la madre del hijo que cambió su destino. Con dolor imaginó a su pequeña con un bebe de Archie, maldita sea de Archie y no de él, y todo por su estupidez. Se detuvo, escuchó un ruido y miró que era su chofer, finalmente llegó. Había caminado muchas cuadras para encontrar un repuesto. El pobre hombre venía todavía pálido del miedo, lo más seguro era que lo iban a despedir. Él juraba y perjuraba que la llanta de refacción estaba en el automóvil, él lo reviso en la mañana como todos los días, se lo dijo a Albert cuando lo reprendió, pero este lo ignoró. El pobre empleado solo rogaba que su patrón se controlara y después de comprobar con los otros empleados lo que lo dicho era la verdad, que todos los choferes revisaron los vehículos como todos los días por la mañana para asegurarse que tuvieran los neumáticos y todo en orden. Algo paso y no sabía que era.

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En la catedral, un elegante hombre de negro cabello y bigote, sonreía enigmáticamente al imaginar la escena con William. Él lo había tramado toda esa mañana, nadie miró cuando el quitó la llanta de refacción del vehículo, tenía todo calculado para que ponchara en la calle correcta. Había instruido al chofer para que llevara a William a la catedral por otro rumbo diferente al que ellos tomarían, así evitaba que se toparan en el camino. Sabia donde vendían las llantas así que calculaba que Albert llegaría después de la mitad de la misa o al final. No quería que su muchacho viviera el dolor que él vivió cuando su amada Rosemary se casó con Vincent, ese era un dolor que aun guardaba y con uno de ellos que sufriera bastaba por los dos.

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La varonil voz de Archie se escuchó en la imponente catedral.

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Yo Archibald Cornwell Andrew te acepto a ti Candy White Andrew como mi esposa y prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad y amarte y respetarte todos los días de mi vida"—, ella emocionada le contesta…

Yo Candy White Andrew te acepto a ti Archibald Cornwell Andrew como mi esposo y prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad y amarte y respetarte todos los días de mi vida"

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El obispo les dijo firmemente, "Que el Señor confirme este consentimiento que han manifestado ante la Iglesia y cumpla en ustedes su Bendición lo que DIOS acaba de unir, no lo separe el hombre."

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Terry cerro los ojos con dolor y salió sigilosamente tratando de pasar inadvertido, nadie debía de saber que él había estado ahí. Volteó un momento antes de salir para siempre de la vida de ella.

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— Adiós pecosa, se feliz por los dos porque yo no lo soy.

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En silenció se marchó, le dolía profundamente haberla perdido, era un iluso ¿acaso pensaba que ella iba a esperarlo toda la vida? No ella tenía derecho a buscar su destino como él lo había hecho equivocadamente, y el desgraciado del "Elegante" fue el afortunado. Lo detestaba, pero admitía que ese inútil la amaba tanto como él, era lo único que lo consolaba. Sonrió con tristeza, la vida lo odiaba. Le había castigado desde que él recordaba y ahora perdía nuevamente al amor de su vida…solo esperaba que la vida le diera una nueva oportunidad.

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La ceremonia continuó con la entrega de anillos, arras, y el lazo fue colocado sobre la pareja por los padres de Archie. Todo ocurría alegremente ante la mirada serena del clan Andrew, todos estaban presentes excepto el guapo líder del clan Andrew. Elroy no sabía que inventar, él tendría que hacerlo porque si ella decía algo diferente, la gente empezaría a sospechar y en realidad ella lo último que supo fue que él salió antes que ellos. Solo le rogaba a Dios que estuviera bien.

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Muy cerca de ahí, un elegante vehículo era manejado velozmente, un callado taciturno rubio venía pensando en lo que había pasado todos estos meses. A pesar de amarla con toda su alma, ya era prohibida para él. Tenía que fingir cuando llegara a la iglesia, no tenía que inventar una excusa por no haber estado en la ceremonia, el destino inventó esa excusa, un maldito problema con el automóvil, algo común y típico que a todos les puede pasar y tenía que pasar precisamente hoy, en este día, y lo mejor, tenía testigos: su chofer y medio Chicago. A medida que se acercaban, empezaron a ver el mundo de gente esperando ver los novios, no sabía si debía de entrar o esperarlos fuera de la catedral. Todo ese caos lo convención, en realidad no tenía caso entrar, la ceremonia estaba a punto de terminar.

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El chofer le abrió la puerta, y Albert se ajustó el saco y salió ahora a disimular, estaba acostumbrado desde pequeño a eso. Tenía que poner una máscara, aunque por dentro se estuviera muriendo de amor y dolor. Si él no hubiera estado enamorado de su pequeña hubiera sido feliz como todos los que los acompañaban, aunque la amaba con todo su ser, les deseaba una eterna felicidad a la pareja, pero al mismo tiempo se sentía miserable estar ahí en la iglesia cerca de ellos. Lo único que le quedaba hacer era volver a ganarse la confianza de ambos para estar cerca de ellos. Tenía que ser lo que había sido antes, el eterno amigo, el eterno confidente de su pequeña.

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La ceremonia finalmente llegó alegremente a su fin, y Archie pudo levantar el velo de su bella esposa, él quedó maravillado por su hermoso rostro, le había parecido un angel cuando la miró entrar a la iglesia y ahora lo comprobaba, se había casado con un angel terrenal. Era el hombre más afortunado del mundo, probablemente su hermano y primo habían abogado por él allá arriba porque aun sentía que estaba en un sueño, la chica que amó desde que la miró por primera vez, era finalmente su esposa, sí su esposa. Era el hombre más feliz del mundo. Un beso tierno y corto fue fotografiado por cientos de fotógrafos. Era la pareja del momento.

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Para Albert fue todo como una terrible pesadilla que apenas comenzaba, y lo peor es que estaba despierto y no podía detenerla. Candy y Archie se habían dado cuenta de la ausencia de Albert, pero lo habían entendido, era lo mejor para todos. En cambio, Elroy estaba molesta, al salir un mundo de gente se había acercado. ¿Y ahora qué demonios iba a decir? Todos querrán saber dónde estaba su sobrino y ella no tenía ni la menor idea. George se acercó y murmuró.

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— Madame, el señor William está aquí.

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Ella volteó y lo miró, se veía triste pero tranquilo. Esa mirada podría engañar a los extraños, pero no a ella ni a George, se sintió mal por él, se veía que estaba sufriendo. Sí estaba enfadada con él, pero esos ojos celestes tan parecidos a los de su hermano le hicieron no poner más atención a la falta cometida. Suspiró resignada, hoy tenía que estar contenta por su hija, mañana sería otro día, William tendría que dar las explicaciones, no ella. Albert los miró y se acercó, la besó con cariño.

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— ¿Qué pasó William? —, le dijo mientras sonreía a la gente y lo miraba de reojo.

— Tuvimos un problema con el automóvil tía.

— ¿Cómo? —, volteó sorprendida a verlo.

— Así es tía, no pudimos llegar a tiempo porque tuvimos un problema.

— ¿Estas bien William ¿—

— Sí tía, no te preocupes estamos bien. Cuando explotó la llanta del automóvil, afortunadamente el chofer pudo controlar el carro y no hubo ningún otro problema.

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Ella meneó la cabeza, esto era increíble, todo se había confabulado para William. Tenía la coartada perfecta para evitar murmuraciones. Ella le dio instrucciones de que se acercaran a saludar a la pareja, tenían que dar las felicitaciones. De mala gana, Albert la acompañó, cuando Candy y Archie lo miraron, se quedaron sorprendidos, no esperaban verlo ahí, ya que no lo habían visto al inicio de la ceremonia, pero le sonrieron, no era momento para discutir, ellos estaban felices.

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Después de abrazos y felicitaciones, la flamante pareja juntos como esposos llegaron a la mansión, ellos fueron recibidos con aplausos. Candy se sentía feliz, todo el lugar fue adornado con sus amadas Dulce Candy y se veía magnifico; con ellos en la mansión, la ceremonia comenzó. Después de la cena, Albert fue el encargado de decir unas palabras para el brindis; ahora si no había escapatoria para el líder clan y como tal tenía que actuar, puso su corazón en un caparazón y dio un discurso que hizo que una que otra damita dejara escapar lágrimas, risas y suspiros al hablar de la pareja y su amor intenso, ja, esa ni él se la creía, lo que dijo en ese discurso fue su intenso amor de él sentía por ella, pero eso nunca nadie lo sabría, fue la única forma que tuvo de decirle al mundo cuanto la amaba aunque ellos pensaron que era Archie quien la amaba así…aunque si era sincero con él, no dudaba que Archie sintiera lo mismo.

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Después del brindis, toda la atención se centró en la pareja, Archie ordenó que pusieran el vals "Un Baile de ensueño" y condujo a su flamante esposa al centro de la pista para empezar iniciar el baile de su boda. Se veían felices, la tomó con delicadeza de su breve talle, ambos vibraron al contacto, se amaban tanto. Se miraron a los ojos, por la mente del joven vino la imagen de como la conoció, rió embobado con ella, desde que se reflejó en sus ojos la amó y soñó con ese instante; Candy por su parte recordó todos los momentos felices a su lado, no supo en qué momento se enamoró de él, siempre lo quiso desde que lo conoció y ese cariño sin darse cuenta se transformó en el más intenso amor que había sentido en su vida. Acercó su rostro a ella mientras giraban al compás del vals, ella sonreía sonrojada.

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— Te amo Candy con todo mi corazón, gracias por darme una oportunidad en tu vida y aceptar ser mi esposa.

— Te amo Archie, gracias por haber estado siempre presente en mi vida.

Se acercó a su oído y enamorado le susurró.

— Ya quiero que acabe esto y empezar nuestra luna de miel —, Candy enrojeció de pies a cabeza y casi tropezó por la declaración, pero la fuerte mano de su esposo detuvo su equilibrio, ambos se miraron y rieron por el incidente.

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Un beso tierno cello sus palabras llenas de amor, y por un momento, se olvidaron de los invitados, hasta que los aplausos los atrajeron a la realidad, ella ruborizada hasta la raíz de su hermoso cabello solo se acurrucó en el pecho de su esposo para tapar su vergüenza. El baile continuó sin más interrupciones de la pareja.

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Albert atentó a sus movimientos, los había felicitado y hasta brindado por su felicidad. Se sintió feliz cuando bailó con ella, al menos ese fue un momento mágico entre tanta tristeza ese día. Se le hizo un instante y bailaron dos canciones; hasta que Archie decidió que ya era suficiente al ver la cara de admiración y de amor de Albert por su esposa. El joven controló sus celos y astutamente llevó a su tía con él al compás de la música e intercambiaron parejas, para quedarse solo con su esposa. Con frustración Albert tuvo que cederle a su bella acompañante, sabía que se había excedido con el número de sus bailes con su pequeña. Lo entendió al mirar disimuladamente la mirada de reproche de su tía quien sentada le exigía que la dejara, pero él no podía, Candy disimuladamente miraba a su esposo con suplica, ya no quería seguir bailando con Albert quien se había dedicado hablar del pasado y ella ya no quería causarle más dolor, no era justo ni para él ni para ella. Archie a lo lejos captó de inmediato su ruego.

Después de abandonar la pista de baile, besó la mano de su tía, y abandonó la pista de baile. Queriendo evitar más dolor, no soportaba verlos juntos, dirigió sus pasos a que balcón donde le robó su primer beso. Se quedó estático cuando llegó aquel lugar donde fue el hombre más feliz en ese fin de año, llevaba en sus manos una copa que le quitara a un mesero, la tomó completa. Tenía una sed incontrolable, giró y llamó a un mesero. Se sentó y comenzó a tomar sin control; George lo notó y discretamente se lo llevó a la biblioteca para que llorara su perdida con la borrachera que apenas comenzaba para él.

Antes de marcharse, se decidió que era la hora de tirar su ramo, Archie la guió al centro y después de llamar a todas las solteras damiselas, la joven rubia lo arrojó con todas sus fuerzas. Los novios vieron muertos de risas como un mundo de jóvenes se peleaban por el ramo, al final la que se quedó con el ramo que Candy tiró, fue su amiga Patty quien se sonrojó cuando Tom la miró enamorado, Candy y Archie se miraron y rieron con complicidad, su amiga merecía el mejor amor, y esperaban que Tom se lo diera.

Sin que la gente lo notara, Elroy llevó a su hija a cambiarse, para que partiera con su esposo de luna de miel.

Así sin que nadie los viera ambos abandonaron la mansión, solo dos pares de ojos los miraron salir, eran Albert y George. Este le sirvió a Albert otra copa, sería una larga noche para su querido muchacho.

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Esa noche una joven pareja comenzaba su nueva vida.

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— Lista Gatita

— Sí amor…

Ambos rieron y salieron de la mano a su nuevo destino.

Continuará

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Les invito a leer mis otras historias:

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"Stear: Reflexión Al Amor Perdido." Es una mini historia de dos capítulos escrita para celebrar su cumpleaños.

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"Bajo La Luz De La Luna." Mi primera historia en fancfiction, un Anthonyfic.

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"La Carta." En un Archiefic escrita para celebrar su cumpleaños.

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Agradecimientos

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Gracias a todas las personas por su apoyo, mensajes y tiempo.

Antes que nada, un millón de disculpas por el retraso, pero tuve unos inconvenientes familiares y aparte las musas estaban de huelga por eso tardé mucho en este

capítulo, pero es un capítulo largo, espero que eso dispense de algo la espera.

Espero que les guste y disculpas a las que no quieren tanta miel, ya se amigas me lo han reclamado, pero aún queda más, así que mil disculpas. Y no se enojen por lo que pasa en el capítulo por favor es solo una historia, una simple historia. Todo es parte del argumento y todo tiene un propósito para la historia. Un saludo y abraso a todas.

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Gracias todas personas que me regalaron comentarios, a todas las que han agregado mi historia a su lista de favorita y a su lista de alertas, a todas las que han agregado mi nombre en la lista de autores favoritos y a su lista de alertas, y a todas aquellas que me han leído en forma anónima en el pasado capítulo. Gracias Maravilla 121 por leer mi borrador, como siempre amiga mía tu ayuda es invaluable, eres un sol de persona y Luz como siempre gracias por ayudarme a corregir mis errores. Si alguien se me paso, de antemano les pido una disculpa.

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Lore: Gracias por tu mensaje.

Sandy Sanchez: Jajajajaja, me matas de la risa Sandy, me encanto tu ingenioso mensaje, gracias. Que te puedo decir con ese amor loco e imposible de Albert tienes toda la razón, soy bien dramática y exagerada, pero como te decía yo he conocido cada menso que, aunque los pisen siguen así de mensos, y bueno me exagere un poquito más, jajaja. Espero que disfrutes este capítulo. Gracias amiga.

Pinwy Love: Gracias Pinwy que linda eres, de verdad que como siempre te agradezco cada uno de tus hermosos mensajes y tu apoyo.

Moonlove86: Gracias que linda eres, de verdad que te agradezco tu apoyo y tu hermoso mensaje. Y si cada acción tiene una consecuencia, y para su mala suerte ahora en este momento de la historia le toco perder. Afortunadamente no todo es eterno y la vida le dará una nueva oportunidad.

Awylin0440: Consté amiga que trato de reducir la miel en los capítulos, gracias por tu mensaje te agradezco tu apoyo. No te preocupes, nada es eterno y ya le llegara su oportunidad y los gatitos pues es su oportunidad en este momento. Gracias amiga por apoyar a esta pasante de escritora que solo busca entretenerla un rato.

Mony: Muchas gracias amiga te agradezco muchísimo tu apoyo. Así es Mony por lo pronto tendrá que afrontar sus errores con todo lo que viene y ellos pues viven su mundo aparte. Gracias.

JUJO: Jajajajaja, me has matado de la risa con tu comentario, gracias JUJO, es un agasajo recibir tus mensajes. Como veras amiga, no fue necesario el tequila. Gracias por tu apoyo.

Asuna-san1998: Que linda eres, me fascinó tu mensaje, de verdad que te lo agradezco con todo mi corazón. No ha sido fácil para mi esta historia, por todo lo que ha pasado. Nunca pensé que habría polémica cuando la escribí, yo solo pensaba en hacerles pasar un buen rato. Por eso la sigo escribiendo con mucho cariño para todas ustedes y de verdad que da mucho gusto saber que sigue gustando. Gracias por todo.

Chickiss SanCruz: Muchas gracias por esas palabras que me regalaste en tu mensaje, de verdad que te lo agradezco. Y la verdad que me animan a seguir adelante, mi único propósito es entretenerlas un rato. Espero que lo que venga te siga gustando. Gracias por todo

MJ: Muchas gracias MJ por tu apoyo y cada uno de tus mensajes, es su apoyo lo que motiva a uno a seguir escribiendo, la verdad que te agradezco cada una de tus palabras. Muchas pero muchas gracias por todo.

ALY: Gracias por tu mensaje, apoyo y por tus bendiciones. Dios te bendiga a ti y a tu hermosa familia también.

Silvia: Muchas preguntas y todas se aclararán ya verás mi querida amiga. Muchas gracias por tu apoyo.

Serenity usagi: Serenity, que linda eres. ¿Cómo sigues amiga de tu problema de salud? Espero que ya te hayas curado y estés 100% bien. A mí me da mucho gusto que te guste esta parejita, gracias por todo tu apoyo de verdad.

EveR Blue 1: Gracias por tu mensaje, te lo agradezco. Veremos qué pasa en el próximo capítulo. Gracias.

Guest 1: Jajajajaja, me mataste de la risa, me imagine a Clint con corbata y todo, gracias por esa imagen. Gracias por tu apoyo.

Sayuri1707: Lo que es un hecho amiga es que Albert tendrá que resolver sus problemas, ya pronto sabremos si el bebito es su hijo o no. Gracias por tu apoyo.

Guest2: Gracias por tu mensaje.

Denisse J: Me da mucho gusto que te hayas animado a comentar, se te agradece. Espero que te guste como resolví el dilema del capítulo. Gracias por tu apoyo.

Maravilla121: Amiga gracias por toda tu ayuda que me das con mis borradores y tu apoyo de siempre, es invaluable.

Guest 3: Espero que hayas disfrutado el capítulo, tarde pero seguro.

E.K.V.V.: Jajajajaja, gracias por el mensaje y el humor. Espero que te guste como quedo, al final no asistió a la boda.

Guesther: Gracias por tu mensaje, espero que hayas disfrutado el capítulo, al final del día no asistió a la boda.

Alexy fanalbert: Jajajajaja, me encantó eso de los vientos huracanados, buenísimo. Pues no fue necesario, solo se necesito una llanta ponchada, ya ves como es George. Espero que te haya gustado. Gracias por tu apoyo.

Guest 4: Jajajajaja, lo de Clin es buenísimo. Yo sigo imaginándomelo con tuxedo y corbata. Gracias por el mensaje.

Lore62: Espero que hayas disfrutado el capítulo, gracias por el mensaje.

Adoradandrew: Amiga mía, no te preocupes, las cosas pasaran, pronto sabremos si el bebito es de Albert. Gracias por todo tu apoyo.

Lara: Gracias por tu mensaje

Guest 5: Gracias por tu mensaje.

Carol: Espero que te haya gustado lo que paso en el capítulo, no llegó a la iglesia, aunque tuvo que estar en la recepción, no había otra llanta que explotar. Gracias por tu apoyo.

Guest 6: Jajajajaja, gracias por hacerme reír, de verdad que te lo agradezco, y también agradezco tu apoyo.

Guest 7: Jajaja, eso me dio mucha risa, me imagine a los dos mininos, gracias por tu mensaje.

Guest 8: Ni Tom ni Jimmy, al final fue Vincent y Albert gracias a George no llegó, gracias por tu mensaje.

YAGUI FUN: Amiga espero que hayas disfrutado la boda. Gracias por todo tu apoyo.

Guest 9: Gracias por tu mensaje.

Luz: Sorry Luz, pero no había mucho que platicar de la fiesta, esper que este capitulo si este mejor. Nuevamente gracias por ayudarme con mis errores ortográficos, de verdad que te lo agradezco.

Guest 10: Jajajajaja, gracias por tu mensaje, me has hecho reír bastante.

Guest 11: Muchas gracias de verdad que adoro tu mensaje y me da muchísimo gusto saber que disfrutas mi historia, gracias de verdad que muchas gracias por decirme eso y por mandarme este bello mensaje.

Guest 12: Gracias por tu mensaje.

Loreley Ardlay: Amiga el pobre si sufrió, pero no tanto, George le ayudo para que no sufriera lo que él vivió en carne propio. Ojalá y hayas disfrutado el capítulo. Gracias por tu apoyo.

Pelusa778: Jajajajaja pelusa eres genial, gracias por el mensaje.

CGG: Gracias por tus deseos para mi hija y para mí. De verdad que te lo agradezco. Mira lo que tienes que hacer es ir a Sign Up, después creas un User Name, un nombre que te guste para que la gente te identifique, en tu caso CGG o si quieres otro, pones tu correo electrónico y una clave, después te pide otras cosas y ya. Es sencillo. Si tienes problemas, pones otro mensaje y te ayudo. Gracias por todo tu apoyo es muy bonito para mi saber que puedo transmitir los sentimientos del personaje.

Guest 13: Gracias por decirme que te gusta mi historia, de verdad que te lo agradezco. Espero hayas disfrutado este nuevo.

Val Rod: Val espero que todo este saliendo excelente en tus estudios académicos. Y tienes toda la razón, George es una excelente persona, siempre atento e inteligente. Gracias por tu apoyo amiga mía.

Serenitymoon20: Serenity espero que te estés sintiendo mejor, gracias por tu apoyo te lo agradezco.

Val rod: Gracias querida amiga, para mi es un honor leer tu mensaje viniendo de alguien tan talentoso como tú, gracias Val.

Loreley Ardlay: Disculpa la tardanza amiga, pero estaba atorada y no salía nada en este capítulo. Espero lo hayas disfrutado.

Aliandrew: Gracias por incluir mi historia en tu alerta de subscripciones

Yirehailish: Gracias por incluir mi nombre en tu lista de autores.

Gisela30m: Gracias por incluir mi historia en tu alerta de subscripciones.

Rosas Gardenias: Gracias por tus bendiciones, DIOS te bendiga a ti y a tu familia amiga.

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Gracias por su apoyo

Cuídense